Capítulo 21: cielos, amor y odios
Al terminar de tocar regresé a casa… estaba agotada y deambular de día no me agradaba mucho, tenía que echarme a descansar, estaba regresando a mi casa en la tierra… una casa construida en una cueva… me acomodé en el lugar… y Marshall me sorprendió ya que estaba allí
-No te enojes Marceline, te había advertido que algo entre la Bonnie y yo había, aunque no pensaba que era tan serio… me conoces-…
-Vamos, me sorprendió nada más, no es nada de otro mundo, yo estuve con Ash un tiempo, sabía de tus andadas, pero bueno… no te preocupes, sigue para adelante con ella, pueden ser felices… tanto sufrimiento hoy puede ser tú momento de felicidad
-¡Oh!, Vamos, insúltame, has algo más que ignorarme, no me trates como a un niño…
-¿no?-… cerré la lacena
-Sí, seamos adultos Marceline, comportémonos como tal, tú no avanzabas, ¿qué querías que hiciera?, no podía esperar tus tiempos… a mí me costó mucho trabajo llegar a que ella me besará, ¿entiendes lo que digo?
-Sabías que me gustaba la Bonnie, y aún continuaste con este juego perverso. ¿Qué estabas pensando Marshall?, ¿No te basto con destruir mis sueños ahora quieren destruirme a mí?
-¡No te victimices conmigo eso no funciona!, Pude cometer miles de errores y algún día esta maldita muerte me las hará pagar, pero tú no lo decides… ¡Sí no hiciste nada por acercarte a ella no me critiques!...
-Tú sabías bien que sentía, me ocultaste su paradero, y te encuentro haciendo, ¿el amor?-... hice una pausa para respirar, -con ella…
-Lo tuyo es igual a lo mío, nada más… no es por justificarme pero a ti también te pasaría lo mismo que a mí… nos conocimos, "salimos" y tuvimos sexo, nada más que eso, ¡supéralo!...
-no hablare más contigo, hasta aquí llegó nuestra amistad…
-¡Por favor!, ahora soy quien se ha estado equivocando desde siempre, no me vas a hacer llegar tus culpas, conmigo no vas a poder… mira lo que le hiciste al estúpido de Simón
-¿Cómo te puedes atrever a mencionar así a Simón?, ¡Maldito idiota!, ¿crees que me gusta verlo así?, ¿crees que quiero verlo así?
…
-No parece importarte, hable con él, entiende la situación del mundo… lo único que no puede ver es que te malcrió, te dio malas enseñanzas, jamás debió permitirte que te convirtieras en lo que te convertiste…
-¿Un vampiro?- pregunté burlándome, -¡No sabes lo que hablas Marshall!, porque le hayas hablado un par de veces no te puedes adjudicar saberlo todo… amo a ese hombre, amo a esa mujer, y a ti ambos te importan una mierda, una mierda… así como dejaste a tú reino, lo dejaste en ruinas…
-¡No me digas eso!- le dije sujetando su cuello, la tenía en mi mano, -nadie me habla así Marceline, nadie me puede decir las cosas que tú me dices…
-¡Cierra tu boca!, No puedes venir a mí casa a insultarme y esperar que te dejé ir así sin más, una vez te pude haber matado, no creas que no puedo volver a hacerlo…
-Esta descontrolada Marceline, serénate, esto puede ponerse un poco denso, no queremos llegar a eso…
-¿tienes miedo?- me dijo saboreándose los labios, me detuve a pensar un momento, ella estaba demasiado furiosa como para contenerla, no había forma de decirle que detuviera su sed de sangre… tenía que ponerme de rodillas, suplicar por mi vida…
La solté, eso era un paso hacia adelante, quité mi mirada de la suya, ya que mirar fijo a los ojos podía suscitar rivalidad, cerré mis ojos en señal de debilidad, adelante un pie y al otro lo doble para tomar la posición de súplica, -perdóname Marceline- le dije preparado para lo que su voluntad quisiera… podía sentir el odio latente en ella, la oscuridad latente en su cuerpo, de parte del lado demoniaco que ella llevaba como legado de su padre, esperaba que mis palabras no sirvieran de nada, escuché un golpe contundente contra un mueble, creí que el golpe se dirigía hacia mí, en lugar de eso comenzó a comer el rojo de una mesa
-Vete de aquí Marshall Lee, vete de las tierras de Ooo u olvídate que podamos estar en paz nunca más… aléjate de este mundo, lo apreció mucho más que lo que lo apreciaras de un millón de años… ¡No quiero verte jamás!-… sin decir nada se marchó cabizbajo, no quería responderme, no podía responderme, porque sabía bien las cosas que me había hecho… si el Lich era un problema para el mundo, yo tenía clavado a Marshall toda mi vida
Pasaron los años y Marshall Lee no apareció nuevamente por el dulce reino, un colega mayor que yo y algunos miembros decidieron unirse al proyecto, el dulce reino era toda una verdad, necesitábamos forjar un reinado prospero, aunque teníamos muchas complicaciones, el más viejo de nosotros tomo el reino, era el legítimo rey, por más que no fuera su hija yo quería ser la princesa, me concedieron ese honor, vivimos de una forma trivial durante muchos años, incluso conformamos un estado "en parte" en aquél lugar…
El Lich debía ser combatido antes que nos encontrará a nosotros, y fuimos a luchar contra él una vez más… ahora con atavíos de la edad media, tan sólo con hachas espadas y lanzas… un delirio se podía pensar, error… estábamos armados para contrarrestar el poder decreciente del Lich, había estado casi trescientos años desolando la tierra, y no había resto con lo cual seguir alimentándose, de la misma manera que los vampiros, salvando las distancias se estaba muriendo de hambre… aún quedaban focos de contaminación que debían ser rellenados para evitar que fueran líquidos, aun así, marcamos el lugar perfecto para la emboscada
-Vean- sacó un plano nuestro rey, -estos puntos son los cruciales para emboscar al Lich, tenemos posiciones tomadas en estos lugares-, mostraba otros puntos más, donde estaban los vigías
…
-Una cosa, ¿cuánto tiempo tardaríamos en llegar si nos avisaran los vigías?- pregunté…
-No llegaríamos a tiempo dulce princesa, verá, la idea radica en tener una posición firme en los puntos de control… si el Lich llega a uno de estos puntos, ahí le damos…
-¿Y sí fallamos?…
-¡Oh my glob!, ¡que el glob nos acoja!-… afirmó el rey… no había posibilidad, teníamos que ir hacia ese lugar, había tres puntos, el dulce reino iba a ser abandonado, todos los pocos recuerdos que habían debían ser abandonados, la idea de ciudad y su concepto de urbanización también, no podíamos quedarnos sin defender la vida que era la cosa más vapuleada desde hacía cerca de setecientos años
…
El transcurso fue duro, no podíamos detenernos ni siquiera a cultivar los dulces… teníamos que seguir y seguir… el hambre no nos afectaba, teníamos suministros de sobre que venían cargando sus dulce-armas y palos y piedras… lo necesario para subsistir… nosotros podíamos alimentarnos de esas cosas, el resto no importaba mucho
La carga importante viajaba en el centro de la formación, incluso nosotros la gente de chicle debía volver a marchar hacia el frente de batalla, no podíamos dejarlo en manos de seres que no estaban intelectualmente preparados para nada fuera de lo normal
Tuvimos tiempo suficiente para enseñarles cosas básicas, lo mínimo, ya sea educación y lectura, como matemáticas y ciencia básica, lo básico para que funcionará algo así como un mercado local, el trabajo y la mano de obra, nada más que eso
Por lo pronto el rey sabía que muchos terminarían muertos, y asumimos en conjunto esa responsabilidad, teníamos enfrente a un adversario muy duro, y lo sabíamos, aún después de tanto tiempo que el Lich seguía agonizando, se lo había visto atacando diferentes puntos en el mundo, prácticamente no hubo lugar que dejará en paz, nosotros estando refugiados en el refugio pudimos resistir, y supones que deben haber más con vidas, aunque no lo encontramos todavía
…
Hicimos pie en la zona de combate, analizamos las probabilidades, estaban a nuestro favor, si había una chance la tendríamos que tomar… y decidimos esperar… mucha gente de dulce no soporto la radiación del lugar, estábamos sobre lo que había sido una planta nuclear que estalló luego de ataques aéreos no calculados, y daba miedo estar sentada pensando esas cosas… si pudiera borrar mis recuerdos de las cosas que pasaban, con gusto aceptaría cualquier pacto, por más suicida que parezca, no me molestaba vivir sin problemas hasta que el Lich llegará y arrasará con todo, me molestaba tener que pensar que siempre ese podía ser el último de mis días y que en ese día podía estar el ultimo de mis suspiros
Me quedé conversando con mi gente, con mis familiares de chicle, era todo lo que quedaba de una gran familia humano, pensábamos lo que haríamos luego de salir de la situación… muchos decían querer casarse, una vieja costumbre, que yo… estuve a punto de realizar con Simón Petrikov… antes de todo lo que paso después… otros decidieron tener hijos, cosa rara, porque no podíamos engendrar vida, me recordó a Simón quien deseaba tener hijos… por mí parte no quería tener hijos… por cuestiones de privilegiar el trabajo…
En lugar de parecer el fin del mundo para ellos era como estar en un picnic, no podía comprenderlos, cantaban, charlaban de cosas sin sentido, se reían por cualquier cosa, lo atribuí al nerviosismo que tenía, no podían estar de esa forma sabiéndose de las consecuencias…
Y llegó el momento, un día cayó la noche en pleno día despejado, la nube negra de toxicidad mortal… se dirigía hacia el núcleo mismo de la central nuclear, veía mi tropa derretida en una brevedad, me miraba mis manos deformadas por el calor sofocante, podía resistirlo pero mi gente… mi gente era aniquilada sin saber porque…
-¡Vamos!- Gritó nuestro rey, -no puede salir con vida, ¡Al ataque!- gritó y todos fuimos como locos sin saber cómo atacar a ese monstruo que volaba, flotaba sobre nosotros matándonos sin que pudiéramos hacer nada contra él…
-¡No podemos hacer nada!, ¡esa cosa está fuera del alcance!-…
-¡Que los arqueros disparen!- los arqueros usaban los malvaviscos para atacar con fuego… los malvaviscos pequeños se aferraban al Lich para incendiarlo, y no había una forma para hacerle caer, arrojé una lanza para averiguar cuál era la distancia que nos separaba, hasta que apareció un héroe con un guantelete… una mano "mágica" decía ser… arrojaba luz de un ojo que parecía tener vida, el impacto de lleno al Lich lo hizo caer, le quitaba vitalidad, su fuerza disminuía con cada asalto… el Lich sobrevolaba el lugar por el temor que le pudiéramos dañar gravemente
Comenzó al notar que nosotros no podíamos alcanzarlo a atacar con su magia a todos, sin contemplación alguna, arrojaba su asco sobre nosotros, su podredumbre sobre quien quisiera, y sin saber que lo hacía, ni siquiera nos miraba, no nos apuntaba como enemigos, éramos un tumulto nada más… ni llegábamos a ser sus enemigos y eso me enfurecía aún más…
La batalla continuó debajo de los escombros de la fábrica, una vez que el Lich pudo lograr flanquearnos e ingresó sabíamos que la cosa se pondría mucho más difícil, Simón Petrikov sin saberlo o no estaba allí, como cada vez que luchábamos contra el Lich, en plena concentración radiactiva no parecía hacerle nada, ese calor insoportable se disipo en pocos segundos cuanto una tormenta insoportable de frío se sumió sobre nuestras cabezas, no hacía frío por extraño que pareciera, el calor de la planta nuclear en ruinas era suficiente para abrigarnos a todos, inclusive a Simón… los desechos de los que se alimentaba el Lich se hicieron hielo, estaban fuera del alcance de sus perversas manos, no podía realizar movimientos pese a su poder… estaba jaqueado como nunca antes lo habíamos puesto
Billy corajudo y valiente se enfrentó con la bestia, y nuestro ataque también daba resultados, el Lich se veía rodeado de hormigas, las hormigas picaban y hacían poco daño aunque éramos muchos, el Lich se dio cuenta fácilmente quienes comandábamos a la tropa, nos comenzó a atacar a la gente de chicle, la gran mayoría terminó muerto aquél día… y yo continuó agonizando por la contaminación y el dolor
