Capítulo 22: es solo un cuento de ficción

Durante muchos años me pregunté, ¿por qué vivía?, no comprendía el significado que los humanos daban a sus vidas, gente con tiempo limitado tan limitado que hacían cosas que no les gustaba hacer, que decían cosas que realmente no sentían, pensaba que hacían esas cosas por obligación que alguien les decía que las hicieran, en cierto punto eso era así, por otro lado, decían cosas que no querían decir, y me preguntaban porque…

Tardé tanto tiempo en comprender que no podía pensar que había un tipo único de ser humano, me había encontrado con muchos toda la vida, la gran mayoría me pedía clemencia y no se la daba… ese era nuestro dialogo, finalmente terminé encerrándome en mí… sin pretender encontrar una palabra de aliento de un humano, me olvide que había sido parte de su "humanidad", regalé mis sentimiento más profundos al mejor postor, y vendí incluso mi posesión más preciada con tal de sentir algo que pudiera hacerme sentir un poco querido

En cierto modo es como se sintió Simón, esa misma sensación que lo acompaño durante estos setecientos años de soledad, ahí partía, era la misma imagen tan sólo que la suya era macabra, porque yo había querido ir hasta ese punto y Marceline no quería comprender eso, pensaba de terca que Simón no quería enfrentarse, inclusive yo quería poder sentir lo que era "amor", incluso yo anhelaba ser "humano"… como demonio, como humano…

Todo eso era poco, la condena de Simón no era comparable a la mía, en mí caso podía recordar las mentiras que decía, los engaños que hacía, y vivir, poder vivir sin consecuencias de ello… mi pasado no me había perseguido, hasta el día que obedecí a mi padre, y planifiqué aquél día trágico… posiblemente no me perdonen, sí… pido perdón, aunque no creó merecerlo… cometí mil errores y no es un frase que tengo como preferidas, aun así… ¿lograran algún día perdonarme?, habrá un día que pueda mirarlos a la cara a todos, y pedir disculpas… no lo sé humanos, quizá el día que me llegué nos juntemos en el mismo pozo, todos en el mismo pozo… cocinados por una bruja celestial o algo así, o la muerte que tanto adoran

Me enteré del combate que se había llevado a cabo al regresar al dulce reino que había sido saqueado por bandidos, el ejército de la realeza, la realeza, los soldados, y los civiles prácticamente habían desaparecido todos de la tierra, pregunté a un enfermero por la dulce princesa, me señaló que estaba extremadamente descompensada, me informó a su vez que durante todo el trayecto a casa la habían estado medicando constantemente con azúcar para recuperarla de sus graves heridas… pregunté qué le había ocurrido durante el combate, me miraba el enfermero y me contestaba que el primer objetivo del Lich habían sido los generales de la gente de dulce, no me había respondido hasta que volví a preguntarle…

-Fue atacada por el Lich directamente a su cuerpo, hubo gravísimas lesiones, lo mismo que el resto de nosotros…

-¿Qué cosa?, No estuve allí, ¿puede contármelo todo?- le informé parecía no saber que, me refería a todos los detalles

-Verá señor, como muchos de nosotros hemos sufrido amputaciones, ella no fue la excepción, como todos fuimos víctimas de al menos un daño… la dulce princesa como parte de nuestra monarquía también sufrieron cosas similares…

-¿Qué le paso a ella?...

-Perdió un 70% de su masa, aún no sabemos bien las consecuencias, ni siquiera si vivirá… es muy temprano aún para afirmar cosas así, aunque el pronóstico es reservado…

-¿Quién gobierna el dulce reino mientras tanto?

-El dulce rey… él es quien está a cargo de la monarquía y de todos los súbditos…

-Quiero hablar con él…

-Lo siento, no puedo hacer nada por usted, nada más brindarle información, puede encontrarlo entre las ruinas del dulce palacio… lo verá en la cima de aquellos escombros

Fui hacia allá…

-¿Qué paso?- pregunté sorprendiéndome del desastre que había ocurrido, si esta gente hubiese tenido más armas como en la ocasión pasada el mundo se partía literalmente en dos

-¿Usted es quien frecuentaba a la dulce princesa no es cierto?- preguntó, me había visto probablemente en alguna ocasión

-Sí señor, ¿cómo se encuentra ella?...

-Antes que nada, quiero decirle que entre los que sobrevivimos hubo muchos casos de decesos posteriores a la guerra, no hay nada que hacer si la princesa empeora no habrá nada por hacer… por otro lado, perdió demasiada masa, no se han visto consecuencias relacionadas a ese tipo de extirpación de masa, ¿me comprende?...

-Creo que sí… ¿puede quedar en mal estado?

-Posiblemente, no sabemos si su cuerpo se regenerará o permanecerá con el cuerpo amputado, o si su forma siquiera se mantendrá, como he dicho antes, no hay registros… mayormente la gente de chicle muere al estar expuesto como estuvimos nosotros a la contaminación… es una suerte que haya llegado hasta aquí

-¿Me está queriendo decir?... ¿qué ella?... ¿puede morir?...

-Eso mismo digo señor, es difícil decirlo, pero a Betty únicamente lo que no la deja morir es el azúcar que inyectamos en su cuerpo, eso la mantiene estable…

-¿No se puede hacer nada?-... pregunté con carita de esperanza…

-Lamento decir esto, la estimación da un 10 a 1 de posibilidades de sobrevida… siendo improbable su recuperación… es prácticamente improbable que ella logré salir de esta situación sin problemas…

-Comprendo, quiero ver a los heridos- informé…

-¿Con qué lógica?...

-Simplemente quiero ver si no hay amigos entre los heridos

Me acompaño hasta el pabellón donde estaban quienes habían sufrido graves heridas, entre ellas estaba la dulce princesa… veía como morían… decidí no ver más, la muerte no significaba nada para mí, aunque la escena me estremeció, sentía dolor, un extraño sentimiento que me daba placer ahora me estaba creando angustia y dolor… realmente dolor

Me marché hacia la bruja celestial… no podía hacerle eso a Marceline, tenía que levantar el rosado culo de la dulce princesa, para darle la preciada oportunidad a Marceline que le dijera aunque sea un "hola" el día de mañana… no me sentía culpable por la batalla, me sentía culpable tanto por Marceline, quien me había dado tanto y le había respondido tan de mala manera

-¡Bruja celestial!- grité pateando literalmente la puerta, -¡Sin dar vueltas!, ¡que ella sobreviva a cualquier precio!- le grité, apartó lo que estaba sobre la mesa, y desapareció a quien estaba atendiendo con su magia poderosa… -¡lo que tú quieras por salvar la vida a esa muchacha de chicle!

-Sabes que no tienes crédito Marshall Lee, aquí no se acepta la prepotencia…

-¡Borra mis recuerdo!, ¡comételos si eso te hace feliz!, ¡Borra mi existencia si deseas verme sufrir!, ¡Haz de mis restos un monumento a la estupidez a la inhumanidad!, ¡todo lo que quieras!, encierra mi alma en uno de tus frasquitos y déjame eternamente encerrado si eso te causa riza, cualquier cosa, cualquier cosa…

-Tú sufrimiento será eterno Marshall, lo sabes muy bien…

-Lo sé, que sea eterno, ya no importa, no quiero vivir más… siempre que hago algo, para ayudar a alguien… terminó estropeándolo todo… quiero que llegué mi destino de una vez…

-Serás mi perrito faldero Marshall Lee, lo que dura la eternidad… ¿aun así tú amor por esa chica es tan grande?, ¿tienes idea lo que estás pidiendo o es un capricho de un momento que luego se olvida?

-Si te asesiné, ya pedí perdón, y puedo llegar a arrepentirme pero amo tanto a esa chica, deja a la de dulce que viva, que sobreviva de lo que está padeciendo…

-Me causas riza… estoy demasiado vieja ya para andar en este cuerpo, quizá pueda usar el tuyo, y podría hacer feliz a tus viejos huesos…

-Hazlo, si eso salva a la chica de chicle… no importa…

-Viniste con mucha voluntad, ¿qué sientes?... ¿puedes romper el piso, levantar mundos, crear falsas ilusiones de la nada?, ¿eso puedes hacer?

-Sí… puedo, cualquier cosa puedo hacer…

-¡Me encanta!, hay un trato Marshall Lee… en esta ocasión deberás firmar aquí- me dijo y puse la dichosa firma en el lugar que correspondía…

-¿cuánto tiempo me das para que el contrato se cumpla?... quiero asegurarme de que la chica este bien…

-No hay tiempo Marshall, antes de firmar algo debes leerlo, mis tiempos son los que de ahora en más determinan todo… vete disfruta cada segundo que pronto no sabrás que es lo que te ocurre…

-¡Gracias!, ¡muchas gracias!- le respondí y regresé a la nocheosfera, luego volví a la tierra, y regresé al dulce reino… un juramento surgió por la noche, no haría nunca más sufrir a nadie, aunque debiera sufrir la soledad que Simón sufría, aunque debiera padecer el peso que Simón cargaba sobre sus hombros, sin darme cuenta había imitado la vida de Simón y no lo quise ver… había sido él y fui yo quienes trajimos al Lich, había sido él y yo quienes destruimos la humanidad toda, y tenía que pagarlo como él lo vivía haciendo… mil años no eran nada para mí, mientras tuviera rojo del cual alimentarme

Fui de regreso al dulce reino… la encontré recuperándose, y me pregunté qué había pasado… el doctor me afirmó que era una cura milagrosa, que había rejuvenecido en lugar haber quedado como estaba y que parecía mucho más joven, entre dientes insulte a la bruja ya que me había separado de ella, sin embargo por dentro eso quería, no sabía si reír o llorar porque la bruja me había vuelto a estafar… sonreí nada más, no podía hacer otra cosa

-Me engañaste nuevamente bruja… tienes lo que quieres, un estúpido contrato con mi firma, hazlo rápido, y que terminé todo pronto

-Marshall Lee, llevó mucho tiempo esperándote tenerte así- me mostró el contrato irrevocable… -nada ni nadie puede venir en nombre tuyo por esto

-tampoco lo harían bruja, he decepcionado a todo el mundo… antes tuve suerte de tener de amiga a Marceline, tan sólo fue suerte…

-Exacto, y las reglas se respetan…

-Eso lo sé incluso yo…

-Vete Marshall, ella está viva, no puedes hacer ni decir nada en mi contra… ella no te recordará es una bebé, a ti que gusta fabular con cuentos fantásticos mintiendo a todos sobre tu soledad, y hablas de Simón como si lo conocieras, ahí tienes tu soledad, nadie quiere estar contigo, disfrútala, tanto que dices amarla, puedes disfrutarla, una última cosa, hay una cláusula que termina con todo, eres un cobarde Marshall, ambos lo sabemos, matate…

-¿Me pides que me maté?, ¿realmente perdiste el juicio mujer?, ¿qué ganarías con eso?- le pregunté…

-Matate y termina con el sufrimiento mucho antes que comience…

-¿Y darte el gusto?, ¡Jamás!, El rey vampiro no le tiene miedo al dolor, dolor y sufrimiento son palabras que me alimentan el odio… y lo verás bruja… te mataré…

-Nunca te atreverías…

-No tengo nada que perder, al sentirme amenazado maté a mi padre, no quieras probarlo

-Hay una diferencia, no hay humanos, no hay nadie que te circunde, y tienes miedo…

-Lo verás

Me marché del lugar con una bronca tan inmensa…

Fui a ver a la pequeña Bonnie, y no me podía explicar porque tan mal había metido la pata… me exilie por mucho tiempo, ya que no tenía a nadie que quisiera mi compañía, Marceline tenía toda la razón, a ese mundo no pertenecía y me dolía…

Pase viajando una eternidad, hasta el día de mi regreso a casa…