Capítulo 25: teorías de mundo alternos
Salí de mi palacio, abrí las puerta de tal y salí hacia donde Marcelina me esperaba…
-Aquí estoy PB, ¿qué tiene su majestad tan importante para decirme?-... miré alrededor buscando a Marshall… no estaba
-Marcelin no seas estúpida, no me gustas- le dije sin dar vueltas…
-¿Qué es esto?- ella preguntó, -únicamente me llamaste para esto
-Es que tú te aferras a un supuesto que paso hace muchos años, ¡deja ya eso!, ¡Me incomodas!, ¡me molestas!- le afirmé…
-¿Así?...
-Sí…
-Ok, de esto no se habla más Bonnibel… o Betty- me dijo en público…
-¿Cómo te atreves?- le pregunté rápidamente, -no sabes lo que estás diciendo, tú locura te está nublando la cabeza…
-Y a ti te están sobrando algunos soldaditos en el tablero, ¡deja ya esa estúpida formalidad!, si quieres terminar algo que nunca empezó bien por ti, no por eso te has ganado un enemigo poderoso "amiga"- me dijo empujándome…
-¡No te tengo miedo Marcelin!- le respondí empujándola, nos miraban las multitudes…
-De ahora en más seré tú peor pesadilla, contaré a todo el mundo la historia que vivimos, en la cual Simón Petrikov fue quien más ha sufrido…
-¡No sabes nada de mi sufrimiento!, ¡no tienes la más puta idea!...
Un aplauso se escuchó entre la multitud… y se repitió unas cuantas veces más, y se apareció Marshall…
-Cuéntales lo que hemos pasado Marshall- le dijo Marceline esperando su complicidad…
-Dile que todo fue producto de su mente perversa Marshall- le comentaba… -nunca paso nada entre nosotras…
-Es verdad…
-¿Quién es ella?- preguntó Marceline asombrada porque estaba acompañado de una chica que parecía ser humana… -¿es Fionna?-... y se comenzó a reír, -¿traes a la rastra a la tal Fionna?
-¿Qué tiene de malo?, no me quería seguir, y bueno, aquí estamos- comentó sarcástico Marshall, soltó a la joven, Finn y Fionna se miraron buscando similitudes y diferencias entre ellos… mientras nosotros discutíamos… -es verdad, en cierto punto ambas tienen razón, Betty- aseguró apuntándome a mí, -y Marceline- apuntando a ella… -pero deben saber que yo soy quien tiene la culpa de todo lo que paso… yo soy quien trajo al Lich, quien hable de la una a la otra, y quien creó esta "riña"
-¿Tú?- preguntó Marceline… -Ella dijo que nunca estuvo contigo…
-Es verdad, hay muchas mentiras, al fin de cuentas-… miró a Fionna, -¡Deja de hacer eso!- le gritó ya que Fionna y Finn se estaban acariciando el rostro…
-¡Eres un!...
-¡Maldito!...
-Sí, soy todo lo que quieran, soy un chico malo- afirmé, -aunque sé que hay algo entre ustedes en común, ¿se olvidaron?- pregunté con ironía flotando sobre ellas dos… -el pobre de Simón Petrikov, él fue quien lo perdió todo- les afirmé sujetando a ambas del cuello, -dejen este absurdo pleito y ayúdenme a ayudar a Simón Petrikov
-No voy a ayudarlo…
-¡Eres una maldita bruja!- le aseguré…
-¡Tú que mierda!- le respondí…
-Me das asco-…
-Tú a mí…
-¡Silencio las dos!... si se dan asco eso no importa, o me ayudan a liberar a Petrikov de su tormento o las hago cenizas-… les afirmé con la superioridad que el trono del señor vampiro me volvía a dar…
-¡No te atreverías Marshall Lee!...
Comencé a incendiar el dulce reino, con el fuego demoniaco que había robado a la bruja…
-¡A diferencia de ustedes humanos!, ¡He logrado cosas que no había soñado!, ¡tengo poder y fortaleza como nunca antes!, ¡Destruí seres que estaba por fuera de mis límites y a razas enteras!, ¡Soy la encarnación del mal!
-¡Basta!- le grité y le di un bofetón en su rostro mutado, -¡No más Marshall!- le afirmaba mientras ambos bajábamos a la superficie… -no más…
-Pero Marceline, ella no entenderá, nunca acatará peticiones, mucho menos de nosotros, dos… vampiros…
-Déjala, no importa… tú y yo podremos hacer algo, no la necesitamos Marshall, tenemos tiempo, mientras Simón siga con vida tendremos mucho tiempo…
-¿ustedes dos no son hermanos?, ¿cierto?- les pregunté y me miraban…
-Qué poca intuición tienes Bonni…
-Simón ha salvado a la vida más de una vez, y no voy a permitir que siga sufriendo por mi culpa- les dije a Finn y Jake, a Fionna… a Cake… -ustedes son héroes, ¿me ayudarían en esto?...
-Marceline- afirmé, -somos tus amigos, puedes contar siempre con nuestra ayuda… si lo que me dijiste es cierto, ayudaré al rey helado…
-Gracias Finn…
-¿Están todos locos?- les pregunté a gritos, el reino entero enmudeció, -¡Simón Petrikov es un amenaza peor que el Lich!, ¡El Lich ha sido nuevamente destruido!, ¡Pero Simón no tiene conciencia de qué es!...
-¡Metete en tú mundo genio!- Le grité con bronca, -este es mi mundo también, si debo sufrir por siempre que sea siempre ni más ni menos, pero no quiero ver a Simón encerrado ni un día más
…
-realmente se volvieron locos…
Me marché a mi palacio o lo que quedaba de él…
-¡por Simón Petrikov!- dije
-¡Por Simón!- y miré la cara de mis compañeros
-¡por el rey helado!- afirmé y me miraron, -¿qué?, yo lo conozco como rey helado
-¡por cómo se llamé!- y me miraban, -¿y tú qué?- me preguntó Marshall, -soy una heroína…
Fuimos en busca de la solución final, debíamos encontrar la forma en textos antiguos, alguno que hablará sobre la corona del rey helado… un aburrimiento total que no podía soportar, comenzamos con Fionna a joder mientras Marshall y Marcy leían… nos tirábamos cositas, pedazos de papelitos, cosas así estúpidamente absurdas…
-¡Por favor!, ¡dejen eso!- exclamó Marcy…
-Lo siento…
-Discúlpame- agregó Fionna…
-¿Qué le viste a la humana?- pregunté, Marshall me miraba… la respuesta era obvia estaba hasta la ceja con la chica, no me respondió…
-¿quieres saber lo que estoy sintiendo?- ella me miraba, -ahí tienes a Finn, puedes intentar enamorarte de él- le comenté…
-¡Por favor!, sabes que es mi amigo, lo quiero… como… un hijo…
-Sí, claro… ¿cómo te quiere Simón?, por favor, ni siquiera sabemos de qué alcantarilla salió
-Bueno, igual no importa…
-Somos dos vampiros, y son dos humanos, cuando nos cansemos de ellos, por lo menos podemos alimentarnos- se reía con cinismo total…
-No jodas con eso…
Leímos los libros de la biblioteca, consultamos con quien la administraba y no logramos llegar a ninguna conclusión… habíamos perdido mucho tiempo, Finn y Fionna se quedaron dormidos en el lugar y nosotros nos fuimos, teníamos cosas que hacer… ellos no tenían nuestro ritmo acelerado
Al pasar los días nos enteramos de la revuelta en el palacio… me llegó a los oídos que el rey helado estaba preso en los calabozos del palacio…
Ingresé como siempre sin que se den cuenta de mi presencia, nadie se percató de mi infiltración
-¿Bonnie qué haces con el rey helado en tus mazmorras?- pregunté con aire diplomático…
-¿Marceline?, ¿estuve hablando sola estos últimos días?- me preguntó…
-Yo no estaba- le dije sonrojándome…
-quiero pedirte disculpas, lo siento- afirmó sin mirarme… estaba con su juego de química y no quitaba la mirada de el
-¿por qué?- respondí retraída y desconfiada…
-¿está Marshall aquí?- preguntó…
-No- respondí mirando a mis alrededores, luego Marshall dijo, -sí estoy…
-a ambos pedirles disculpas, puede que no haya tenido el mejor de los comportamientos con ambos… y hasta pude haber cometido algunos errores- afirmó…
-¿Bonnie te sientes bien, nos estás pidiendo disculpas?...
-sí-…
-lo he estado pensado este tiempo, la gente me hizo pensar, está fuera queriendo acribillarme, y no entendía bien porque… hasta el día de hoy- nos miró y tenía la mirada completamente destruida, no había dormido en mucho tiempo…
-tranquilízate, solo es cuestión de hacerles entrar en razón-…
-el dulce reino está en ruinas… el planeta está acabado, y no pude predecirlo… nuestras semillas no producen más azúcar ni dulces… estamos acabados una vez más…
-¿por qué tienes encerrado al rey helado?- pregunté… me miró…
-Lo siento Finn, para qué vinieran hacia mí… debía llamarles su atención, aunque no esperaba que la gente me respondiera así, de esta forma…
-¿qué quieres que hagamos princesa?...
-No lo sé Fionna, por lo pronto, calmen al dulce reino-… Finn, Fionna, Cake, y Jake fueron inmediatamente a hacer presunción de sus cualidades diplomáticas y carismáticas
-A nosotros no nos engañas Bonnibel- la veía y sentía un cierto parecer a la Betty de hacía más de trescientos años…
-Lo sé, sólo denme tiempo para pensar…
-¡Deja de pensar un momento!- le grité y la sacudí… -¿qué está pasando?...
-El rey helado es quién invocó al Lich, lo trajo leyendo el Enchiridion, es uno de los tantos demonios que habitaban la imaginación colectiva, como ustedes los vampiros…
-eso no tiene nada de nuevo Bonnibel, ambos tenemos ese conocimiento…
-¿lo sabían?- nos comentó sorprendida de nuestra no-sorpresa… -entonces…
-¿por qué queremos liberar a Simón de sus cadenas?- le pregunté mirándola a la cara, -no creó que Simón Petrikov que tanto te amaba hubiese deseado algo así para ti-… le solté su cara…
-no eres mi problema- comentó Bonnie, me miraba, -yo soy mi problema- aseguraba, una y otra vez, -desde niña, yo fui el problema… me agradaba estar junto a ti, y no lo quería sentir…
Marshall se alejó de mí, me miraba y entre gestos me decía "las dejo solas"…
-lamento haberte dicho eso, es que… me sentía muy mal…
-lo sé Marceline, quiero que sepas que tus sentimientos eran correspondidos, aunque no lo quería asumir, nunca quise sentir algo así, mucho menos… por…
-¿un vampiro?- le pregunté con mis dudas…
-una mujer- aseguré dando vueltas para mirarla, -debes pensar que estoy mal, que he estado mal, y no podía decir ni hacer nada al respecto, tan sólo, déjame ayudarte con Simón, para subsanar parte de mis errores, de mis horrores… quizá podíamos haberlo ayudado más… la humanidad toda a Simón…
-nunca creí que lo dirías Bonnie, ¡santo dios debo estar soñando!- y me largué a llorar…
-no llores- me decía y secaba las lágrimas…
-no estoy llorando, es sólo que estoy emocionada- le dije, me abrazó y buscó mis labios… nos besamos largo rato y tendido…
El reino más poderoso de la tierra estaba tambaleando, y la fuerza de la oscuridad se abatiría sobre nosotros, era cuestión de tiempo para tener que alzarnos una vez más contra lo peor…
-¡Padre!, ¿Por qué haces esto?- le pregunté a Hunson Abadeer… no hablaba conmigo… el mundo nuevamente comenzaba a desgarrarse y la tierra parecía comenzar a flotar los pedazos desprendidos de la corteza terrestre…
-¡No hables con el demonios Marceline!, ¡Tan solo enfréntalo!- le debí gritar ya que ella estaba peligrosamente acercándose a él…
-¡Nosotros nos encargaremos de la infantería!- comenzaban a gritar la legión de malvaviscos armados…
-¡Santo cielo!- exclamé desde lo alto de mi torre mirando cómo el mundo se fracturaba una vez más, y no sabíamos que saldría desde la profundidad de la tierra, si antes había salido el Lich, no podía ser peor… -¡Jueves!- y salí a combatir como hacía tiempo no lo hacia
-Hacemos buen equipo- le decía a Finn, me miraba sonriente, pateé a un sujeto infernal que se acercaba a él, y luego golpeé a un monstruo de cuatro brazos con mi espada…
-¡Eres fantástica!- y se me quedó mirando…
-¡Vamos chico al ataque!- le debía decir para que no se distrajera… nuestra arma más potente eran los malvaviscos kamikazes, imaginen el poder de ataque que podíamos tener…
Héroes de todas las regiones se alzaban una vez más para enfrentar al mal que azotaba el mundo en el que todos vivíamos, por primera vez los magos participaban, aunque de ellos no se podía esperar nada, era más bien que pretendían objetos valiosos que los demonios tenían en su interior para fabricar pociones y nada más…
Toda ayuda era bienvenida… Marshall comenzó a tocar su guitarra, Marceline su bajo y ambos ponían música a la escena bélica que estábamos viviendo…
Por otra parte el reino del fuego cayó en un caos absoluto cuando la placa tectónica de la cual formaba parte se desgarró y este reino se hundió en las profundidades del océano, mucho mundo se perdía, era irremediable eso, y aun así Hunson Abadeer no detenía su cruzada…
-Tu maldad llegará a su fin papá- le decía, me agarró del cuerpo con su oscuridad y omnipotencia y me estaba succionando el alma, a su propia hija, y no podía hacer nada…
Marshall intentó rescatar a Marceline pero no podía así que debí volver como cada cierto tiempo a rescatar a Marcy de los apuros… un acribillamiento descomunal salió desde la pierna del monstruo oscuro que Abadeer había engendrado hacia mil años cuando aún era mi amigo…
Medio cuerpo de Abadeer permanecía entre el cristal glaciar y luego con ese mismo filo corte parte de su brazo, -¡La corona no puede ser vencida Abadeer!, ¡Mi cuerpo será mortal pero mi poder es eterno!- le grité y me reía… congelé el agua y los mares, congele el cielo y las nubes, desencadené tormentas y apagué las llamas, era mi mundo el que pisaban sin saber, volvían a despertar a la bestia
-¡No hay nada que me haga más feliz que destruir!- le grité me paré frente a él escuchando los gritos con mi nombre proveniente de Marcy y los demás
…
-¡No soy Simón Petrikov!, ¡soy algo más!- les decía, y me quitaron la corona luego de eso… en definitiva fue algo interesante para recordar…
-¿Cómo me explicas que pueda haber creado de la nada las historias de Fionna y Cake?- me preguntaba Marshall Lee…
-No lo sé, no puedo imaginarme como, lo siento…
-Princesa usted debería saber… el mundo pende de un hilo muy delgado, debe mostrarnos algunas respuestas…
-No las hay…
-¿Qué podemos hacer entonces?...
-No lo sé Marcy, no tengo respuestas a todo… soy una humana como ustedes también- le respondía mirando por la ventana imaginando como solucionar las graves fallas y fisuras que el mundo sufría, también pensaba en Simón, y en el momento de "cordura" que había tenido
-¡Hola!, ¡Hola!, Betty- oí una voz…
-¿tú quién eres?- preguntó Marceline al verlo…
-Te creí muerto- me sonreía, -les presentó, él es un viejo colega mío, de la época de lo del chicle y todo eso…
-Príncipe chicle para ustedes…
-¿otro más?- comentó Finn…
-Sí, pueden haber muchos más, fuimos muchos en una época, como tú y Fionna, también habían por todos lados…
-Eso me gustaría verlo…
-Necronomicon puede llevarlos si quieren niños-…
-No digas niño a mi novia- le comenté con desdén…
-¿Marshall Lee?, los rumores decían que estabas muerto…
-Sí, son rumores que hice correr… para no ser acosado más que nada…
-Eres toda una estrella de rock…
-no te olvides de Marcy que se pondrá celosa-…
-¿Ustedes se conocen?- pregunté mirando a ambos…
-Llevó en este mundo mucho más tiempo que todos ustedes juntos, ¡como sea!, dejen de mirarme…
-Tenemos cosas que hacer dulce princesa, hay que encontrar el modo de descongelar la corteza terrestre, y también de evitar la continuidad de la fragmentación del mundo…
-creí que no te gustaba la ciencia…
-no me gusta, aunque sabes que para sobrevivir tenía que hacer algo de mi vida… y bueno, resulte ser suficientemente bueno en esto…
-¿qué son?- preguntó Marshall…
-No lo sé, aunque no importa, vámonos que tenemos que dejarlos pensar…
-¿Fionna?, ¿Dónde se habrá metido?-…
-creó que Fionna prefirió marcharse con Finn- le comenté por lo bajo… -son casi de la misma edad, creó que es mejor que los dejes Marshall…
-¿Sabes lo que me estás diciendo?- preguntó con bronca…
-que la primera vez que puedes amar a alguien, yo te pido que la dejes ser feliz con alguien que puede hacerla feliz- le comenté, guardo silencio y continuamos caminando como si nada… algo me decía que Fionna y Marshall no resonaría más por el mundo durante mucho tiempo
'mso . i l +
J+
S' -Gracias Finn por ser mi amigo- le dije sujetando su mano…
-¿Ehhhh?... gracias a ti- me respondió sonrojado
-Siempre problemas- Exclamó la Bonnie, -¡quieren un delegado diplomático en el espacio grumoso!, ¿Qué carajos quieren?, ¡un delegado en el reino del fuego!, ¿cómo voy a hacer eso?-… me detuve esperando, -y los perros, vaya… ¡hola Jake!- respondí al verlo
-¿Los perros qué?...
-¡Oh!, nada… descuida… ¿y Marceline?
…
-Oiga princesa, ¿Por qué nunca me estudio a mí?- me preguntó…
-¿Por qué debería estudiarte Finn?-... le pregunté sin saber a qué se refería
-Porque soy como soy, Marceline me dice que soy especial…
-¡Oh, Finn!, claro que eres especial, todos somos especiales…
-Ajamm-, asentía con la cabeza… -¿soy humano?- me preguntó…
-En rasgos pareces serlo Finn, aunque no puedo confirmarlo a simple vista, lo siento, ¿Dónde está Marceline?
-La espera fuera del palacio- aseguró…
-¿Afuera del palacio?, ¿por qué?, este es mí palacio, debería haber ingresado con ustedes…
-¡Oíga!- me reprochó Finn…
-Díganle que ingresé de inmediato que tengo que hablar con ella…
-Nopp…
-¿Por qué no?...
-¡Por favor PB!, ella es mi amiga, y sabes cómo se pondrá si le digo algo así, no puedo estar en el medio de ustedes dos, no quiero ser tirado de un lado al otro como un muñeco…
Refunfuñé con bronca… -¡está bien Finn!
