Capítulo 4: Dolor que invade
La luna en el cielo estaba grande y redonda, más sobre la tierra no existía la calma; aquel ser tan egoísta estaba dispuesto a cumplir sus caprichos llevándose por delante a quién se cruzara en su camino.
-Esta chica…posee ese poder…el que quiero adquirir…y con beber su sangre confío que así será…-confesó el pelinegro apoyando su cabeza sobre la de Sakura y rozando sus colmillos en su cuello-
-¿De que hablas?... yo no tengo poder alguno…-con lágrimas queriendo escapar de sus ojos-…soy una persona común.
Fye observó los ojos de la joven, los cuales mostraban claramente el terror que sentía; estaban llenos de lágrimas a punto de desbordar y al ver esto no pudo soportarlo. Esa chica tenía mucho por vivir y era la persona más bella que había conocido, no merecía sufrir ese destino. Con esta idea en mente comenzó a utilizar su magia intentando zafarse de las ataduras con todas sus fuerzas.
-Es inútil…será mejor que dejes de intentarlo…solo te debilitará más…
De pronto, Sieshiro sintió un ardiente fuego golpear su espalda y esto hizo que liberara a la joven lanzándola al suelo. Giró rápidamente empuñando su espada y así pudo ver a Kerberos, el guardián de Fye.
-Ahh… Kerberos…cuánto tiempo sin verte a ti también…
-Lo mismo digo…Seishiro…-respondió gruñendo con fuerza-
Esa bestia protectora era bastante fuerte, y al haberlo atacado por la espalda lo había tomado desprevenido logrando así herirlo; naturalmente siendo un vampiro debía huir de la luz del sol pero el fuego tampoco le era indiferente. Sumado a esto con el ataque de Kerberos, Fye había quedado libre de las ataduras que le había proporcionado; así que viendo cierta desventaja de dos sobre uno decidió que sería mejor marcharse.
-Creo que por hoy…es suficiente… ¡pero estén seguros que me volverán a ver!
Dicho esto, se desvaneció en el aire tal y como había aparecido antes, Kerberos lo miró hasta que no quedó nada de su figura.
-¡Cobarde!-le grito furioso aunque ya no pudiera verlo-
Sakura estaba al lado de Fye quien estaba inconciente, trataba de reanimarlo llamando por su nombre pero el joven no respondía, por lo que comenzaba a desesperarse.
-¡Fye! ¡Fye!
-Esta exhausto…-dijo el guardián acercándose a la joven-
-¿Exhausto?
-Si…tú sabes que él depende de su magia para vivir…así que al usarla para luchar…y además el viaje a este mundo que hicimos recientemente…todo eso lo agotó demasiado…
-Fye…-la joven lo miraba con preocupación-
-Será mejor que lo llevemos a la cueva.
Con la ayuda de Sakura, el guardián colocó a su amigo sobre su espalda y así se dirigieron hacia la cueva; una vez allí lo recostaron sobre su largo abrigo negro. Sakura lo miró con preocupación, la luz de la pequeña fogata que habían encendido iluminaba el rostro del rubio que parecía estar más pálido que de costumbre.
-Ahora que el esta así…deberemos esperar un tiempo para continuar el viaje…
-¿A otro mundo?
-No…en este mundo buscamos a alguien…una bruja llamada Yuuko…ella es…bueno ella puede proporcionarnos la ayuda que necesitamos.
-Oye Kerberos…no sabía que tu podías lanzar fuego.
-Si…es el poder que tengo…soy un ser mágico…Fye…me creo cuando era un niño de diez años…
-Ah, ya veo…por eso lo conoces desde que era un niño.
-Si.
-Y…
-¿Y?
-¿Puedo preguntar quién era ese hombre?
-Seishiro…-suspirando-…el es el culpable de que Fye sea un vampiro…
-¿Ese hombre lo transformo?
-Si.
-Que cruel…-bajando la mirada-
Aquellas ruinas estaban siendo estudiadas en profundidad, los hombres observaban todos los símbolos minuciosamente. Fujitaka estaba en el exterior apoyando su espalda contra la pared que estaba al lado de la entrada; en sus manos tenía la traducción que había hecho su hija y la miraba con tristeza. Sakura no aparecía por ninguna parte, él siempre temió que algo así pudiera suceder, la madre de la joven; su adorada Nadeshko, le había advertido una vez que lo había visto en un sueño; que su hija tenía una misión que cumplir y que para ello debería abandonarlo.
Flash back
Dos sombras humanas se observaban en la entrada al patio de una casa muy grande, en el exterior dos personas estaban observando el atardecer tomados de la mano. Una mujer de largos cabellos ondulantes apoyó su cabeza tiernamente sobre el hombro del hombre que se encontraba a su lado.
-Fujitaka…hay algo que debo decirte…
-¿Que sucede?
-Es sobre Sakura…
-¿Que pasa con la pequeña?
-Lo he soñado…-poniéndose de frente al hombre-…se que ella tiene una misión…
-¿De que hablas?
-Nuestra pequeña no es como cualquiera…su misión es muy importante…-sonriendo cálidamente-…prométeme que cuando el momento llegue, no te opondrás a ello.
-¿Por que habría de hacerlo?
-Porque…para cumplir esa misión…deberá irse a otros mundos.
-¡¿De que estas hablando?!-exclamó con una clara expresión de preocupación-
-Ella deberá viajar…te ruego que la dejes hacerlo.
-Tal vez solo es un sueño Nadeshko…
-Sabes bien que mis sueños siempre se cumplen…además está relacionado con ese cristal en el collar.
-¿Ese que apareció aquí misteriosamente?
-El mismo…así que por favor prométeme que no te interpondrás….-susurró abrazando al hombre preocupado-
-Sabes que Sakura y tu son lo más importante para mi…pero si tu dices que esa misión es de suma importancia…no me quedará otro remedio más que resignarme y esperarla con los brazos abiertos…
Fin flash back
Siempre había querido creer que había sido solo un sueño, pero por lo visto no era más que la verdad.
-Sakura…solo espero que estés bien…-apretando el papel entre sus manos-
El guardián Kerberos se había dormido, le había pedido a ella que hiciera lo mismo, pero ella no podía dejar de preocuparse por aquel joven de ojos tristes; así que le era imposible conciliar el sueño. Decidió que velaría su sueño. Sentada a su lado lo observaba dormir mientras acariciaba con dulzura sus rubios cabellos.
De pronto el cristal comenzó a brillar nuevamente y el brillo la cegó; cuando se quiso dar cuenta se encontraba flotando en el aire cubierta de flores blancas. Observó el lugar; era muy bello y apacible, frente a ella había una cabaña y delante de la cabaña, dos niños rubios jugando; parecían divertirse mucho, tendrían nueve años aproximadamente, Sakura los observó bien.
-Son…gemelos…pero…
-Traten de no ensuciarse mucho niños…-dijo un hombre alto y barbudo que llegaba desde el bosque con leños debajo de los brazos-…recuerden que hoy debemos ver al rey.
-¡Si papa!-contestaron los dos niños al unísono-
El hombre entró en la cabaña y cerró la puerta, los niños continuaron jugando, Sakura observó que al parecer ambos sabían hacer magia.
-¡Oye Fye mira esto!-dijo uno de los niños haciendo una burbuja de tamaño colosal con sus dos manos-
-¿Fye?...-se preguntó Sakura extrañada-
-¡Pues yo podría hacer una más grande!-dijo el otro niño muy seguro-
-¿A si? ¡Quiero ver!
-¡Claro!
El pequeño Fye usó su magia formando una burbuja enorme, pero le quedó tan grande que explotó encima de él mojándolo de pies a cabeza; al ver esto el otro niño reía a carcajadas.
-¡Cállate Yuui!
-¿Ves que no puedes Fye?-aún entre risas-
-Solo me distraje…
A Sakura esta situación le sacó una sonrisa, una mujer de aspecto delicado y piel pálida salió de la casa y al ver al niño mojado hizo un gesto de regaño.
-Fye…te dije que cuidaras tu ropa…
-Lo siento mama.
-¿Ves mama?…por eso el rey me elegirá a mi como mago del reino… ¡está claro que soy mejor!
-¡Yuui ya deja de molestar a tu hermano!-le regaño-
-Lo siento mama…-bajando la mirada-
Sakura observaba expectante la situación, al parecer esa linda familia era la de Fye. De repente todo se oscureció y cuando se esclareció estaba en el mismo lugar pero esta vez era de noche, al parecer habían dado una fiesta y estaban acomodando todo luego de que esta había terminado.
-Bueno niños ya tienen diez años…espero que se comporten mejor ¿eh?-dijo el hombre barbudo con una amplia sonrisa-
-Y que sean más obedientes ¿si?-dijo la mujer acariciando las cabezas de sus dos pequeños-
-¡Claro que lo serán!
Una voz con tono malvado resonó haciendo eco en todo el lugar, de pronto apareció frente a ellos una figura obscura; cuando dejó ver su rostro Sakura supo que se trataba de aquel cruel hombre..
-¡Es Seishiro!-exclamo tapándose la boca con las manos-
-¿Quien es usted?-pregunto la mujer algo asustada sujetando a sus niños de sus manos-
-No importa quién soy…si no a que vengo…
-¡¿Y a que vienes?!-preguntó el hombre barbudo apuntándole con un arma-
-¿De verdad crees…?-con una sonrisa burlona-… ¿que puedes vencerme con eso?
-¡Al menos lo intentaré!-respondió con mucha seguridad-
-Pues lo harás en vano… ¡porque yo soy inmortal!
Apenas terminó de decir esto se acercó rápidamente al hombre y lo atravesó con su espada negra; asesinándolo de un solo golpe frente a la miradas aterradas de su familia.
-¡Nooo!-gritó la mujer con lágrimas en los ojos, mientras retenía a los dos niños que intentaban ir hacia su padre; que yacía en el suelo, sin vida-
-Y ahora…-girando hacia la mujer-
-Niños escúchenme…este hombre es un vampiro…huyan al bosque y escóndanse hasta que salga el sol…-mirando a los dos niños acongojados-…cuando eso suceda estarán a salvo…
-Pero mama…no podemos dejarte aquí…-dijo Yuui con lágrimas en los ojos-
-Yuui…te ruego que protejas a tu hermano… ¡cuídalo muy bien!
Sin decir más Yuui tomó a Fye de la mano y ambos corrieron al bosque cubiertos en llanto. Una vez les vio desaparecer en la oscuridad, la mujer giró y miró al hombre con decisión.
-A si que de ti…heredaron sus poderse ¿cierto bruja?
Los dos niños corrían de la mano por el bosque, Yuui prácticamente arrastraba a su hermano, tenía la imperiosa necesidad de protegerlo porque sabía que era lo único que le quedaba. De pronto escucharon un grito desgarrador de su madre y se detuvieron en seco. Sakura observaba todo lo que sucedía con una enorme angustia.
-¡Mama!-gritó Fye intentando correr hacia donde ella estaba, pero Yuui lo detuvo-
-Debemos seguir…
-Pero mama…
-¡Debemos seguir o nos alcanzará!-intentando ocultar el dolor que sentía-
-Pero Yuui…
-¡Vamos!
Arrastrando a su hermano, Yuui corrió hasta que llegaron a la ciudad, como era de noche estaba completamente desierta, no había lugar alguno donde esconderse.
-De nada les vale correr.
Los niños giraron súbitamente; detrás de ellos estaba Seishiro, Yuui se colocó delante de su hermano y miró al hombre con rabia.
-¿Por que haces esto? ¿Que es lo que quieres?
-Son demasiadas preguntas niño…pero te responderé solo una…hago esto…porque quiero obtener algo que mediante uno de ustedes llegará a mi…
-¿De que hablas?
-Pero…no tenía idea de que fuesen dos…dicen por ahí que los magos gemelos se hacen más fuertes cuando uno de ellos muere…tendré que deshacerme de uno…
-¡Maldito!
Luego de maldecirlo Yuui usó un hechizo lanzándole a Seishiro una bola de fuego que este logró esquivar por unos centímetros.
-¡Me gusta tu espíritu niño!...al parecer aquel otro es el más débil…-mirando fríamente a Fye que estaba de pie observando lo que sucedía sin poder moverse-… ¡así que me desharé de él!
Dicho esto arremetió a todo velocidad apuntando la espada directo hacia el pecho de Fye, pero cuando estaba a punto de atravesarlo Yuui se interpuso y recibió el impacto, cayendo de rodillas al suelo; Seishiro retrocedió unos pasos. Las lágrimas brotaban de los ojos de Fye quién estaba paralizado aún sin poder creer lo que estaba sucediendo. Primero habían sido sus padres, ahora su hermano; había perdido lo más preciado y se había quedado solo en el mundo… todo en pocos minutos.
-Ay pero que tontería sacrificarse de esa manera…-dijo Seishiro con una expresión de fastidio-
-Yuui…-dijo entre lágrimas tomando en brazos a su hermano herido-
El niño estaba agonizando pero aún así levanto sus dedos y pronuncio un conjuro, rápidamente ambos se vieron envueltos en una ráfaga de viento y desaparecieron del lugar. Seishiro se quedó observando las manchas de sangre en el piso.
-Al parecer todo marcha como fue predicho…ese gran poder llegará a mí…al precio que sea…
La ráfaga de viento apareció en las afueras de lo que parecía ser un gran castillo y con ella los dos niños.
-Yuui…-dijo Fye con las lágrimas corriendo por sus mejillas-
-Fye…cui-cuídate mucho…promete que lo harás…
-¿Por que lo hiciste?… ¿por que te interpusiste?
-Porque…a pesar de ser solo unos minutos más grande que tu…eres como mi her-hermano pequeño y debo protegerte a toda costa…-acariciando el rostro de Fye con su mano manchada de sangre -
-Yuui…no me dejes…
-Siempre estaré contigo…no olvides eso…
Después de decir esto su mano cayó al piso y su vida se esfumó mientras cerraba sus ojos; al ver esto la desesperación se apoderó de Fye y pegó un grito tan desgarrador que retumbó marcadamente en las paredes de aquel castillo.
-¡Yuuuuuiiiiiiii!
Este grito quedó haciendo eco en los oídos de Sakura, quién de golpe salió de la visión en la que se encontraba, sus mejillas estaban empapadas de las lágrimas que emanaban de sus ojos como manantial, miraba la pared sin mirarla; no podía creer lo que había visto. Había visto el pasado de Fye, ahora podía entender la tristeza en sus ojos.
-¿Sakura?
La voz de Fye la sacó por completo de la visión, entonces lo miró a el y se acordó de aquel niño tan pequeño que había perdido a su familia de golpe y en solo unos minutos. No pudo hacer otra cosa que arrojarse a sus brazos y llorar desconsoladamente, ese dolor la invadía; brotaba desde el fondo de su ser y era más fuerte de lo que podía soportar. En aquel momento Fye no entendió el porque de tal repentina acción, pero correspondió al abrazo sin decir palabra alguna, rodeándola suavemente con sus brazos, permaneciendo en silencio.
