Capítulo 27: el último suspiro del rey helado

-En esta ocasión iremos hacia la ciudad de los magos con un poquitito de compañía-…

-¿Qué clase de compañía?- preguntó Finn

-Algunos magos- les respondí a sus dudas, me miraron, -bueno, bueno, sí, la magia existe, nos rodea, mi gente de dulce son creados por la magia y la ciencia tan sólo los replica… ¿ok?

-Claro PB, es un gusto ver que te hayas unido al grupo ganador…

-nada de eso Marcy, sigo creyendo en la ciencia, a pesar de todo…

-Bueno, ¿qué haremos en la ciudad de los magos si se puede saber?

-entraremos en completo sigilo, buscaremos alguien que pueda darnos información y luego regresaremos, no haremos lo que hicimos la otra vez, cero preguntas, sin discusiones

-Hiciste PB- le respondió Finn

-De acuerdo, aquí les presentaré el grupo de "magos" que nos acompañaran-… abrieron una cortina que separaba a los acompañantes

-El primer lugar por su dulce título de la realeza la "princesa flama"- me golpearon al anunciarlo, -corrección "reina del fuego", en segundo lugar la plebe más "be loved" llamada "Arcoíris", en tercer lugar y no porque sea monocromático, "Lord Monocronomicon"… y por ultimo con sus magias nos "asombra" cada día más, él es "Abracadaniel"…

-¿Esos lelos nos acompañaran?-… me pisaron la pata, "!Auch!", -disculpa Marceline, no quise decirlo

-Son lo más cercano a magos que tenemos, un especial agradecimiento a la Reina del fuego quien bondadosamente…

-Bueno, en tal caso… ¡Hora de aventura!-…

-No digas más eso… mejor ponte a estudiar matemáticas niñito- le respondí y le entregué un libro con cuentas matemáticas no demasiado complicadas…

-parece que lo tenías planeado está vez- comentó Marceline… -¿fue muy obvio?, no te preocupes Marcy, mientras estos estén en camino nosotros haremos el trabajo sucio, no perderemos tanto tiempo

-En ese caso…

-Muchas gracias por invitarnos PB, gracias por tenernos en cuenta, por tenerme en cuenta…

-No Reina del fuego, muchas gracias a ti por aceptar acompañarnos, en realidad no teníamos algo parecido a la magia, y la combustión que haces es lo más próximo que podemos llegar a hacer

-¡Caravana!, ¡Vámonos!...

-asaltar la ciudad de los magos no me parece la mejor solución…

-nadie va a asaltar la ciudad de los magos Marshall…

-somos demasiados Marceline, vamos a ser demasiado sospechosos, van a creer que queremos conquistar su ciudad…

-¡Haya atrás dejen de murmurar!- exclamó la Bonnie

-entonces, ¿qué propones?...

-salirnos de este lugar e ir por nuestra cuenta, entre todo somos los más poderosos, podemos pasar inadvertidos, somos vampiros, yo tengo un poco de magia…

-de acuerdo, vámonos- le respondí traspasando la tolda de la caravana, flotamos y marchamos a prisa a la ciudad de los magos

Nos encontramos varados en una sociedad extraña, por más que preguntamos no nos respondían las preguntas que intentábamos formular, se nos complicó más de la cuenta cuando se enteraron de nuestra no-magia, y comenzaron a perseguirnos…

-¡Aghh!, ¡Debieron detenerse a pensar un momento!- les respondió Marshall mientras nos perseguían y él se detuvo a "hacer un poco de ruido", tomó uno de esos viejos amuletos pertenecientes a su padre y conjuró el hechizo, la magia oscura lo protegía de los ataques y yo continué corriendo hasta entrar en una tienda mágica, una de las tantas

-¡hola!, vengo a buscar estas cosas aquí detalladas- informé, me quedé esperando… esperando… esperando… hasta que regresaron con casi todo

-Discúlpeme, pero este artículo es de contrabando… "no podemos encontrarlo aquí"- aseguró mirándome fijamente golpeando la madera de la mesa…

-¿no hay?- pregunté sabiendo que podía estarme insinuando algo que no comprendía…

-"no hay"- volvió a decir…

-en ese caso quiero dos- aseguré…

-no hay- volvió a advertir… miró a los lados y luego se acercó, -tenga, está prohibida la venta de esas cosas aunque por un buen preció- afirmó…

-ok, démelo de una buena vez… y gracias por atender…

-Si van a conjurar un ritual de invocación tengan cuidado, las artes negras no suelen salir como uno las quisiera, nunca el hechizo sale como uno lo espera…

-Gracias por la información- le aseguré, y le comenté…

-Es más, si van a conjurarlo sobre la corona que me mostró deberían usar esto- me mostró otros polvos más raros aún, con mucha mayor capacidad de explosión mágica, con una potencia mágica muy superior al que había adquirido…

-¿realmente lo vale?, ¿podremos con eso destruir la corona del rey helado?

-¿Poder?, no lo sé, eso dependerá de ustedes, si están preparados, aquí tan sólo vendemos artículos para aumentar el poder del usuario, aunque el rey helado… es un problema

-Muchas gracias por la información, quiero una bolsa…

-¿no alcanza?

-¡Aggg!... maldita seas, debí suponer que algo así pasaría… bueno en ese caso, podemos negociar por esto- le dije mostrándole el amuleto de mi padre…

-De acuerdo, una cosa más, tenga cuidado, porque el poder de la magia esta por fuera del alcance de los vampiros

-¡Chau!

-¡Vámonos Marshall!, déjate de jugar con esos magos, tenemos que irnos-… no me respondía, -¿Marshall?...

-¡Carambas!- fue el comentario de Finn, la oscuridad volvía a tomar forma está vez en el cuerpo de Marshall Lee, y no teníamos tiempo para enfrentarnos a algo así…

-PB ya tenemos lo que necesitamos, tenemos que regresar cuanto antes para terminar con el hechizo de la corona…

-No podemos dejar a Marshall aquí, menos en su estado- respondió con su voz chillona

-¡Ya lo sé!, ¡Vayan adelantándose yo haré que regresé a la normalidad!...

-Marcy-… dijo con muy pocas ganas, -cuidate…

-Lo haré… vamos Finn, este es un trabajo para nosotros dos…

-¡Vamos Jake!, Nos toca luchar…

La caravana estaba de regresó a las ruinas del dulce reino, y nosotros planificamos el combate, el objetivo era quitar los amuletos de Marshall, y luego escapar de la mejor manera posible… Marshall estaba siendo demasiado llamativo y eso nos perjudicaba

Llevé a Finn de la mano con la locura que nos caracterizaba y lo arrojé hacia donde estaba Marshall, recibí un buen golpe en el proceso, nada grave que no podía ser superado con unas cuantas horas de reposo, Finn hizo lo mismo, y como todo héroe recibió un golpe al tratar de realizar el objetivo, aunque el último eslabón de la cadena no éramos nosotros, sino Jake quien con su aerodinámica podría llegar hasta el amuleto y retirarlo de cuajó sin ningún tipo de problemas… primero haciendo diminuto para evitar ser visto y luego aumentando su tamaño para aumentar a su vez la fuerza…

Al retirar el amuleto nos marchamos rápidamente sabiendo que podía ser demasiado peligroso… Jake aumentó su tamaño una vez más para cargar a Finn y yo llevaba a Marshall en mis brazos flotando de regreso al dulce reino

-Ok, todo salió mejor de lo esperado, ¿no es cierto?

-¿Mejor de lo esperado?, Cómo si no fuese suficiente ahora tenemos conflictos diplomáticos con el rey de los magos… ¡esto me está destruyendo!

-Relájate Bonnie, eso lo solucionas fácilmente con tus banquetes y cenas en "honor"- le comenté y al parecer no le gustó mucho que le dijera eso

-Es mucho más trabajo para mí, tengo demasiadas cosas en la cabeza, no puedo hacerme cargo de todos los errores de ustedes- afirmó

-Lo sentimos sinceramente, aunque ya tenemos todo lo que necesitábamos, mira, como muestra de mi arrepentimiento te doy esto- le estiré la mano obsequiándole uno de los tantos talismanes que poseía…

-¿seguro Marshall?, todos sabemos el destino que tendrá esa piedra si la Bonnie le pone una mano encima- comenté…

-Sí, quizá sea lo mejor, agárralo antes que me arrepienta- le afirmé, y luego de que lo agarrará me arrepentí un poco de lo que había hecho

Diagramamos la estrella de las cinco puntas, luego diagramamos la estrella menor de tres puntas, leyendo las palabras que el Enchiridion tenía escritas en una de las hojas de anotaciones de Simón… si esa era la respuesta definitiva pronto lo sabríamos… la imagen me recordó al sueño que había tenido hace unos años atrás, en donde el Lich volvía y el caracol lo estaba llamando, donde el Búho cósmico hacia su aparición… el rey helado estaba presente nos observaba, y con cada palabra que pronunciában su cuerpo comenzaba a brillar más y más, de pronto un portal debajo de los pies del rey helado lo succiono y quedó estático en ese lugar…

-¿Qué tenemos que hacer ahora Bonnie?- pregunté mirándola leer apresurada todo lo que estaba escrito…

-No lo sé, no puedo encontrar lo que sigue, faltan páginas-…

-En ese caso me meteré a esa cosa, si Simón está ahí dentro tengo que ingresar…

-Eso puede ser peligroso Marcy, no sabemos con qué podemos encontrarnos allí- aseguró la PB

-Alguien tiene que hacerlo, Simón Petrikov significa mucho para mí, si tengo la oportunidad de hacer algo quiero, poder hacerlo- les respondí, Finn y compañía me observaban…

-Marceline, no debes hacerlo, yo iré- le aseguré sujetando mi espada, -en este momento se necesita un héroe capaz de enfrentarse a la corona, soy su héroe PB-… sujeté mi espada, con fuerza sabiendo que el rival estaría en su mundo, en su zona de combate preferida

-No seas torpe Finn, eres un mortal, un humano y además eres tan sólo un niño- me respondió

-Niño o no soy el único aquí que se ha enfrentado al rey helado en más de una ocasión, ¡ya no soy un niño!, eso no más Marceline- aseguré…

-Bien Finn, parece ser que lo tienes resuelto, recuerda que te sacaremos de allí algún día, no sabemos cuándo, pero te haremos regresar…

-Oigan, ¿se están olvidando de mí?, ¡Vamos Cake!- afirmó Fionna

-Hay un problema Finn y Fionna, solamente dos pueden ingresar al mundo de la corona del rey helado, uno sólo de ustedes puede ir acompañado de su compañero de aventuras, el otro debe permanecer aquí

-¡Pero PB y PG!- exclamó Fionna con descontento, -eso no importa, ¡Vamos Finn!, ¡Nosotros haremos el trabajo sucio!- Finn asintió con la cabeza y se arrojaron sin decir nada más hacia lo desconocido

La primera imagen que vimos al despertar fue la de Simón descansando, realmente parecía ser aquél que nos relataban, tenía un aspecto a humano… nos acercamos se encontraba leyendo el Enchiridion…

-¡Hola niños!, ¿qué hacen en un lugar como este?- nos acercamos con toda confianza sin llevar las espadas en nuestras manos, no mostraba ser ninguna amenaza para nosotros… por el contrario mostraba cierta gracia que nos hacía mostrarnos confiados, -este no es un lugar para chicos de su edad, esto no es para nadie- aseguraba Simón mirándome a los ojos…

-¿Eres Simón Petriko?...

-Simón Petrikov, un gusto Finn y Fionna, no sabría si decir que los estaba esperando en este lugar tan "oscuro"- afirmaba, mirando a nuestro alrededor, no había nada más que oscuridad, estábamos tocando un suelo invisible ya que se podía continuar mirando la oscuridad más allá del tacto que teníamos con el piso…

-¿Simón Petrikov?, comprendo, ¿dónde está el rey helado?- pregunté con timidez…

-Él no está aquí, hace tiempo se marchó, por alguna razón que no logró comprender se ha ido…

-Lo siento Simón, debemos sacarte de este lugar antes que el rey helado regresé- afirmé mirándolo

-Fionna, niña, aquí no hay rey helado, hace muchos años se marchó, podemos estar tranquilos mientras leemos unos cuentos, mira, aventuras de Finn y Fionna-aseguraba y nos mostraba los relatos que había estado escribiendo

-¿Somos nosotros?- me preguntó Fionna, sorprendido le dije que parecíamos ser, tenían nuestras mismas facciones…

-¿desde cuándo dibujas esto?- nos obsequió unos libros… nos sentamos junto a él, y nos quedamos leyendo

-Desde hace mucho tiempo, aquí no hay tiempo, no me siento envejecer, tampoco puedo escuchar lo que ocurre por fuera, sin embargo… estas historias me llegan por inspiración

-¡Órale!- exclamé al ver en primera persona las situaciones que habíamos tenido con el rey helado, esos encrucijones y pleitos, lo que estaba escrito no era más que lo que había vivido el rey helado, desde los secuestros de princesas hasta los combates milenarios contra el Lich y Hunson Abadeer… se los mostré a Fionna quien por su parte también veía sus aventuras reflejadas en los textos…

-Sí, a los niños les gusta estos cuentos, por eso los comencé a escribir, además, ¿qué otra cosa podía hacer acá más que leer?- comentó y se reía de sí mismo…

-Eso no más Simón, te sacaremos de aquí de inmediato, en cuanto… sepamos donde está la salida- afirmé mirando el vació a mi alrededor, no había señal de la posición por donde habíamos entrado

Y comencé a buscar tocando las paredes invisibles que había, si habíamos entrado por algún lugar, por algún debíamos poder salir, la PB y el PG dijeron que nos sacarían de aquél lugar pronto, no podían demorar mucho…

Pasamos un tiempo dentro del universo del rey helado, no hacía frío aun sabiendo que ese pedazo de universo pertenecía a la corona del frío… Simón se puso de pie…

-Niños, vamos a hacer ejercicios- nos decía, tocándonos las caras… -niños, despierten, tenemos que ejercitar los músculos- y me despertaba

-No podemos hacer eso Simón, Marceline quiere que regresemos contigo… vamos Simón- le decía murmurando al despertar…

-¿Marceline?, ¿conoces a Marceline?

-¿Marcy?- respondí con los ojos abiertotes, -sí, ella nos mandó a buscarte Simón, quiere que regreses junto a ella, y Betty también- comenté y Simón se puso serio…

-En ese caso no hay más de qué hablar, prepárense porque la furia del rey helado no nos dejará marchar sin luchar antes… estamos en su mundo, y sean fuertes chicos…

-¿Qué cosa?- Preguntó Fionna poniéndose de pie tomando su espada… comenzó a asomar una enorme ola polar con un frío que helaría la sangre a cualquiera, el rey helado se aparecía, las paredes del mundo desaparecieron y me hicieron caer…

-¡Rey helado!- afirmó Simón mirándolo desafiante, nosotros nos reacomodamos detrás de Simón, a diferencia de él teníamos armas con las cuales luchar, nos acercamos lentamente hacia él…

La riza macabra del rey helado estalló cuando comenzamos a dar los primeros pasos hacia él, no era el clásico rey helado, más bien una imagen esquelética de lo que alguna vez fue, un demonio…

-Rey helado, déjanos marchar en paz, no lucharemos contra ti- afirmé mirándolo desafiante… los niños parecían volar por las tempestades que surgían de su cuerpo…

-No Simón Petrikov, me perteneces de por vida, así es nuestro trato, yo dominó tú mente, nadie más puede intervenir en eso…

-Nunca hicimos tratos demonio, ¡Cierra este cosmos de locuras y dejanos marchar!, tengo una familia que me necesita…

-No te preocuparon por muchos años Simón Petrikov, ahora es justo pagar- afirmó, desapareció me tocó y se alejó, pude evitarlo, aunque no podía hacerlo siempre, mi cuerpo parecía como siempre causarle algún tipo de reacción, no podía acercarse a mí, cada vez que me tocaba se incineraba, y causaba consecuencias que podían ser palpables en el mundo

-¡Es mentira!, ¡Si hice algo lo hice por ellos!, ¡por los niños!- exclamé desafiante…

-¿Harías algo por los niños Simón?- preguntó burlón, desapareció y apareció cerca de Finn, Finn extrañamente para su edad estaba muy ágil mucho más de lo que podía ser yo, lo evadió y golpeó su cabeza, quitando la corona de aquella imagen desintegrada…

-¡La corona!- gritó Finn y se acercó a agarrarla… poco antes de tocarla las manos del rey helado se aferraron a ella desde la oscuridad que salía del suelo, y se levantó colocando la corona nuevamente en su cabeza…

-¿Realmente crees que tú espada puede dañar a un ser indestructible Finn el humano?- nos preguntó burlándose con su riza, -Estamos en mi universo Finn, si sabes lo que me refiero- se puso de pie levitando con su larga, larga barba… Fionna intentó realizar un ataque de la misma forma sorpresa que Finn, fue contrarestado el intentó ya que el rey helado la congelo en un molde de hielo impenetrable…

-¡Fionna!, ¡Maldición!...

-No hay nada que puedas hacer Simón, puedo no alcanzarte a ti, tus invitados no parecen correr con la misma suerte- y yo permanecía mirando la situación caótica en la que se encontraban…

-¿Ellos?, déjalos ir rey helado, me quedaré aquí mucho más tiempo leyendo los textos, tan sólo déjalos que se marchen, tan sólo son niños…

-¡No Simón!, a ti te tengo, ellos serán parte de la corona-…

Me quedé parado mirando como Finn intentaba luchar contra la omnipotencia del rey helado en su universo de la corona, no podía intervenir ya que ni él ni yo podíamos tocarnos… el rey helado me evitaba de la misma forma que yo a él…

Al momento que pude ver que el rey helado tocó la cara de Finn se había mostrado el resultado de la batalla, Finn el humano iba a ser lentamente congelado, el frío del cuerpo del rey helado comenzó a congelarlo por dentro… hasta que de un momento a otro Finn no podía moverse, posiblemente sin saber que estaba condenado a permanecer así… se quedó en una postura desafiante de la misma forma que Fionna, dos estatúas vivientes creadas de hielo sólido, a tal punto que ni el calor del fuego podía derretirlo

-¡Y ahora tú!- me dijo acercando su dedo índice hacia mi rostro…

-No te tengo miedo- fue la respuesta igual o más fría que su mirada, sentía el frío aliento de su cabeza, de su corona de su ser, de su dedo, de su mirar… todo era frío en ese entonces… intentó atacarme una vez más como tantas veces lo había hecho y volvió a prenderse fuego, una y otra y otra vez… cada vez que él lograba tocarme con su mano sentía un frío extremo imposible de explicar con sensaciones previas con temperaturas que la humanidad pudiera jugar…

-¿Por qué no te puedo congelar?, ¿Por qué no puedo volverte polvo de hielo?- preguntaba, no tenía la respuesta obviamente, aun sabiendo eso no podía hacer otra cosa que quedarme sentado y continuar imaginando mis mundos

Un día, paso, los demás preocupados por Finn y Fionna decidieron mandar una nueva expedición aun sabiendo del peligro que podía suponer… intentaron combatir fuego contra hielo, la reina del fuego fue la voluntaria y se atrevió a pisar aquél pentagrama que se había dibujado… detrás de ella ingresó Jake el perro ya que tenía una mala sensación sobre Finn y Fionna…

La reina flama sin lugar a dudas estaba en apuros, no había aire, no había nada con lo que hacer combustión, apenas llegar se apagó, el frío la congelo sin siquiera poder decir ni "¡ah!", Jake el perro fue quien más resistió el combate, podía evadir pese a todo los ataques del rey helado, y eso comenzó a molestarlo…

-¡Mamita!, ¡esto no es lo que había esperado de este lugar!- la temperatura decaía constantemente, comencé a hacer un fuego con mis libros para pasar el frío de los inviernos que caían sobre nosotros… -¿Cómo puedes prender fuego si no hay aire?- preguntó la reina del fuego… se sentó a mi lado intentando conseguir calor, cosa inútil ya que su cuerpo estaba completamente apagado…

-No lo sé, tan sólo lo hago- le respondí, la respuesta no les gusto ni a ella ni a Finn ni a Fionna ni a Jake, pasaron las horas y Jake comenzaba a agotarse, su fatiga era la clave para que el dichoso rey helado pudiera vencerlo, y lo logró tocar, con ese toqué quedaba fuera de combate con el paso de los minutos…

Pasaron seis horas probablemente, el rey helado estaba hambriento Marceline y Marshall decidieron ingresar, estaban discutiendo con Betty y con el príncipe Gumball sobre lo que se debía hacer, la primera idea era que si la reina flama no había podido lograr rescatar a los chicos cualquiera de ellos no podría hacer nada…

-Rey helado ha sido suficiente castigo para los niños, déjalos que se vayan-… le suplicaba…

-No Simón, ellos deben pagar por entrometerse con nosotros…

-Me tienes a mí, ellos no te sirven, son tan sólo un estorbo, tan sólo me harán compañía

-¿Acaso quieres dejarme con compañía?- pregunté y parecía pensarlo, no le convenía ya que mi soledad era lo que lo había llevado a controlarme tanto…

-¡Esto es un trató Simón Petrikov!, ¡ellos se irán de este lugar!, no queremos a nadie más aquí…

Cuando el rey helado dijo eso la temperatura comenzó a aumentar, no porque nosotros quisiéramos sino porque él así lo quería, era su universo, las reglas que a él le gustarán regían… me puse a leer unos cuentas para los chicos que estaban allí, la reina flama escuchaba no tenía ánimos para decir nada tan sólo estaba apagada acercándose lo más que podía al fuego…

-El héroe al ver todas las esperanzas perdidas recurría a las fuerzas que estaban más allá de la comprensión de los demonios, de un demonio en particular, optaba por obrar con corazón más que con cabeza, no tenía idea de qué podía hacer aún de esa forma continuaba con su luchar, entre miedos y fríos internos que congelaban segundo a segundo su corazón, levantaba su voz contra el opresor, su fuerza no radicaba tan sólo en una espada, su fuerza era aquella que nunca podría ser alcanzada por las azas de los demonios, en condiciones improbables y con defectos de nacimiento, el mayor de los reyes sabía que decir cuando el momento se acercaba, no podía expiar culpas con todo el mundo, sin embargo podía hacerlo diciendo gracias a su héroe-… leía me miraba el rey helado, la reina del fuego tocaba las llamas, ella quería poder realizar la combustión sin poder hacerlo… y su ánimo no podía ser peor…

-Niños, un héroe no es quien vence a los enemigos, sino aquél que quiere lo mejor para todos, que hace lo mejor para todos, es lo que Billy había dicho y no supieron comprender… no es necesario salir a matar demonios, sino hacer el bien por tú gente, hacer algo, una obra enorme cuando todo está en tú contra, ¿quieren ser héroes?-... les pregunté sabiendo que aún permanecían congelado… continué leyendo…

Los cristales se comenzaron a resquebrajar, -¡Sí!- gritó Finn, con un ánimo que contagió a la reina del fuego, Fionna rompió de la misma forma sus cadenas creadas con el poder del cegador de los sueños… -¡Sí!- exclamó de la misma forma ella…

-¿Tú no quieres hacerlo princesa flama?- pregunté mirándola a la niña que quería lograr ser amada por algún alma que no podía encontrar…

-Lo quiero, pero… no puedo…

Liberados Finn y Fionna con su calor interior comenzaron a darle combate nuevamente al rey helado y su dimensión, poco podrían hacer aunque era admirable verlos con tan poca edad enfrentándose a lo imposible… ni Jake ni la reina del fuego pudieron salirse de esas ataduras

Nuevamente el rey helado los congelaba, las espadas de Finn y Fionna quedaron dispersas por el suelo… me acerqué al rey helado…

-No lograrás vencerme- le dije, me miraba desafiante sabiendo que no podría tocarme, -ellos pueden ser vulnerables a tus encantos rey helado, pero conmigo no podrás ganarnos jamás-… y su ira explotaba repentinamente creando tormentas similares a las que podían observarse en la tierra… no era más que el reflejo de su bronca consigo mismo de no haber podido congelarme a mí durante mil años y aún aumentaba la cantidad de tiempo y él sin saber qué más hacer

-¡No me vencerás!- aseguró, tenía la espada de Finn en mi mano, hice un tajó sobre su cuerpo, se tocó la herida, una herida abierta de la misma forma que no podía tocar mi cuerpo, no podía cicatrizar esa herida, la espada de Finn estaba envuelta en una llama invisible que impedía regenerarlo, posiblemente era el único en el mundo que podía darle caza a ese monstruo… -¡Detente!, ¿no comprendes que es por nuestro bien?, sin mi morirás Simón

-Sí algo me enseñaron las historias es a no confiar en las palabras de un demonio- le respondí con serenidad, podía no tener la capacidad de combate de Fionna sin embargo no me hacía falta, el rey helado estaba envuelto en llamas que no podía ver y que no podía sentir, tan sólo sentía el poder de su impotencia en dicha situación, no sabría si decir que era peor…

-Los textos no te narran la verdad, han pasado mil años desde que llegaste hasta aquí, intenté ser amigable contigo, y me pagas de esta forma, podíamos haber unido nuestras fuerzas, y nadie pero nadie podría habernos hecho daños Simón…

-¿Pudiste haberme dejado más tiempo con Marcy?- le pregunté burlándome de su conducta…

-Ella no nos quería más, no nos necesitaba más, ya era todo una mujer suficientemente capaz de valerse por sí misma, ella lo decidió…

-¿Pudiste haberme evitado perder a Betty?- pregunté burlándome de su creencia

-Betty no te amaba, no merecía la pena permanecer a su lado, tú eras quien la amaba, ella tan sólo se dejaba amar…

-¿La corona me podía devolver el mundo tal cual estaba antes de abrir el Enchiridion?- y me burlaba de su forma de expresar…

-El Enchiridion trajo al Lich, no fuimos nosotros, la humanidad creó el Enchiridion, el Lich te llevó a traerlo, es igual a vos-… tirado mantenido con su brazo izquierdo un tanto arrodillado por decir así, se quedaba agonizando… el efecto de la corona del rey helado disminuía…

-…

-No somos enemigos Simón, tan sólo nos beneficiamos del uno al otro durante este milenio, ¿quieres acabar realmente con esta alianza?- preguntó…

Me quedé en silencio sujetando la espada sobre mis hombros…