Declaimer: Los personajes utilizados en esta historia son propiedad de Rumiko Takahashi. Esta es una adaptación de la obra original "Orgullo y Prejuicio" que pertenece a la renombrada escritora Jane Austen. Es llevada antes ustedes sin fines de lucro y con el único objetivo de entretener a los lectores.

¡Hola a Todos! Quiero contarles que me encuentro muy feliz por sus comentarios respecto a esta historia. En verdad muchas gracias por tomarse el tiempo para leerla, comentar, darme su opinión y aconsejarme. Gracias:Selene Taisho Higurashi, .733, marzelinefilth (un especial agradecimiento por sus concejos), michell, jhossietaisho y L0vuuu 15, por dejar sus reviews e inspirarme a seguir n_n.

Y pues bueno, lo prometido es deuda y aquí les dejo el capitulo 2.


Capítulo II


Desde el comienzo, e incluso después de que la señora Higurashi expusiera con entusiasmo, su bien maquilado plan para comprometer al señor Taisho con alguna de sus hijas, el señor Higurashi había tenido la intención de ir a visitarlo y darle la bienvenida al vecindario como se supone debiera de ser. Sin embargo, al final había optado por disfrutar de la desdicha que su mujer mostraba tan abiertamente al asegurarle que bajo ninguna circunstancia lo haría. Era un pequeño deleite que de vez en cuando gustaba de darse; una pequeña venganza por los muchos años de convivencia con los "pobres nervios" de su querida esposa y valla que le causaba diversión verla molesta.

Desde luego y muy a su pesar, el señor Higurashi había sido de los primeros caballeros en presentar sus respetos hacia el señor Taisho. El había acudido esa misma mañana a la mansión Shingeki, en donde el joven Inuyasha lo recibió con una cálida y cordial sonrisa. Bebieron un poco de sake y conversaron agradablemente por algunos minutos.

—¿Y qué tal le a parecido el cambio de ambiente señor Taisho? —preguntó el señor Higurashi— Nuestro ritmo de vida, difiere significativamente del de Tokio.

—Ciertamente, señor Higurashi. Sin embargo, me ha resultado cautivadora la esencia de este lugar —respondió y en sus dorados ojos, el señor Higurashi pudo percibir la sinceridad de un niño— Es un sitio encantador.

Y eso le fue suficiente.

Más tarde, después de su visita, el hecho aun no se había dado a conocer, no obstante, mientras el señor Higurashi observaba como su hija se colocaba un sombrero, dijo tranquilamente:

—Espero que al señor Taisho le guste, Kagome. —la joven sonrió ante las palabras de su padre.

—Mi señor ¿Como podríamos saber qué es lo que le gusta al señor Taisho, si aun no lo hemos visitado? —contestó su esposa con resentimiento

—Mama —dijo Kagome— olvidas que lo veremos en las fiestas, y que la señora Takeda ha prometido presentárnoslo, de todas formas. No tienes porque angustiarte.

—Sinceramente mi querida Kagome —contestó con indignación la señora Higurashi— no creo que la señora Takeda haga semejante cosa. Ella tiene a dos sobrinas en quienes pensar; ella es egoísta e hipócrita y me atrevo a decir, que no merece mi confianza.

—Ni la mía, querida. Aunque no deja de sorprenderme el hecho de oírte hablar así de tu compinche en el cotilleo —dijo el señor Higurashi— me alegra saber que no dependes de sus servicios.

La señora Higurashi no se dignó a contestar; pero incapaz de contener su incipiente enojo, comenzó a reprender a una de sus hijas.

—¡Oh Shiori, por el amor de Dios, no sigas tosiendo así cariño! Ten compasión de mis nervios. Me los estas destrozando linda.

—Shiori. No eres nada discreta a la hora de toser —dijo su padre—. Siempre lo haces en el momento menos oportuno.

—A mí tampoco me resulta divertido toser —replicó Shiori quejándose—, no es como si pudiera controlarlo.

—Bueno, dejemos el tema de tu molesta tos de lado Shiori —dijo el señor Higurashi— ¿Cuando es tu próximo baile, Kagome? —preguntó mientras miraba a su hija, quien se encontraba al tanto de la conversación.

—De mañana en quince días. —respondió ella con alegría.

—Si, así es —exclamó la madre interfiriendo—. Y la señora Takeda no volverá hasta un día antes del evento; así que le será imposible presentarnos al señor Taisho, ya que ella misma, aun no lo conocerá.

—Entonces, mi amada señora Higurashi. Puedes tomarle la delantera a tu amiga y presentárselo tú a ella.

—¿Qué? Imposible, mi señor, imposible cuando yo tampoco le conozco. ¿Porque se empeña en burlarse de mi situación?

—¿Tu situación? —El señor Higurashi se rió con ganas— Celebro tu discreción mujer. Una amistad de quince días es verdaderamente muy poco tiempo. En realidad, al cabo de tan solo dos semanas no se puede saber muy bien de qué clase de hombre se trata. Pero si nosotros no tomamos el riesgo, lo hará alguien más ¿no es así? Al fin y al cabo, la señora Takeda y sus sobrinas pueden esperar a que se les presente su oportunidad; sin embargo, como creerá que es un acto de delicadeza por su parte el declinar la atención, seré yo quien se los presente.

Las jóvenes miraron a su padre fijamente. La señora Higurashi se limito a decir:

—¡Pero que disparates está diciendo señor Higurashi! ¡No son más que eso, un puñado de disparates!

—¿Pero que mosco te ha picado mujer? —preguntó el señor Higurashi— ¿Consideras el criterio de presentación como un disparate, con la relevancia que tiene? No estoy de acuerdo contigo en eso. ¿Que dices tú, Ayame? Yo se que eres una chica sumamente reflexiva y que seguramente estarás de acuerdo conmigo.

Ayame quiso decir algo sensato, sin embargo, no supo que.

—Mientras Ayame aclara sus ideas —continuó él—, volvamos al tema del señor Taisho.

—A estas alturas, ya estoy cansada del señor Taisho —habló su esposa con enojo— El señor Taisho esto, el señor Taisho lo otro. ¡Ya no más!

—Siento mucho escuchar eso querida. ¿Porque no me lo hiciste saber antes? Si lo hubiese sabido esta mañana, no habría ido a su casa. ¡Que mala suerte! Sin embargo, ya le he visitado y seria una completa falta de respeto renunciar a su amistad ahora.

El asombro de las mujeres en aquella habitación, fue precisamente el que el señor Higurashi deseaba; Seis atónitos pares de ojos se clavaron inmediatamente en su persona y pudo escuchar como su mujer estallaba en gritos; quizás el asombro de la señora Higurashi era más de lo que él hubiese deseado; aunque una vez acabado el alboroto que produjo la alegría, ella misma declaró que en el fondo era lo que ella siempre había sospechado.

—¡Mi querido señor Higurashi, que bueno es usted! Sabía que al final iría. Estaba completamente segura de que ama lo bastante a sus hijas como para no descuidar este asunto. ¡Que feliz me ha hecho, mi señor! ¡Y que broma tan divertida, que haya ido a verlo esta mañana y no nos haya dicho hasta ahora! No cabe duda de que usted es un bromista nato.

—Ahora, Shiori, ya puedes toser cuando quieras —dijo el señor Higurashi; y salió de la habitación fatigado por el entusiasmo de su mujer

Cuando por fin el agudo oído del señor Higurashi estuvo lo suficientemente alejado de la habitación, la señora Higurashi, no pudo evitar comenzar a parlotear acerca de la conversación previa. Estaba tan entusiasmada, que al cabo de algunos minutos había contagiado su excitación a las cinco jóvenes en que le hacían compañía.

—Que padre tan atento y bueno tienen, mis niñas —dijo la señora Higurashi una vez cerrada la puerta— No sé cómo podrán agradecerle alguna vez su amabilidad, ni yo mis niñas, en lo que ha esto se refiere. A estas alturas, les aseguro que no es agradable hacer nuevas amistades todos los días. Pero por ustedes, haríamos cualquier cosa.

Kikyo y Kagome se sonrieron mutuamente, Ayame suspiró apesadumbrada y Shiori, en compañía de Rin, se movían de un lado a otro imitando la danza de una joven pareja de enamorados.

—Rin, cariño, aunque eres la más joven, apostaría a que el señor Taisho bailará contigo en el próximo baile —dijo su madre.

—Estoy tranquila madre —dijo Rin firmemente—, porque aunque soy la más joven, también soy la más alta. Sé que puedo enamorar al señor Taisho si así me lo propongo —Todas en la habitación rieron ante el comentario de la más pequeña de las jóvenes Higurashi.

El resto de la tarde, las jóvenes y la señora Higurashi, se la pasaron haciendo conjeturas sobre si el señor Inuyasha Taisho devolvería pronto su visita al señor Higurashi, y determinando cuando podrían invitarlo a cenar para así poner en marcha su plan.

Continuará...


Espero que lo hayan disfrutado.

Para mi, sus opiniones son super importantes y siempre son tomadas en cuenta

así de que no duden en dejar su comentario que yo los estaré esperando con ansias.

¡besos!

Nos vemos el próximo capitulo n_n