Capítulo 6: El mundo de Piffle
Kerberos estiró largamente sus patas luego de despertarse, se puso de pie y observó sus alrededores luego de bostezar. A unos pasos estaba Fye durmiendo de costado envuelto en su saco negro, la fogata ya se había apagado y en la entrada de la cueva se podía observar el sol. Notó que Sakura no estaba. Luego de asegurarse de que los rayos solares no llegaran al joven, salió al exterior. Era un día espléndido.
-¿Sakura?-preguntó mirando los alrededores de la entrada a la cueva-… ¿donde estará esa niña?
Caminó un poco por los alrededores sin tener éxito en su búsqueda, hasta que escuchó una melodiosa voz que provenía de muy cerca. Intrigado por el bello canto se guió por el para llegar a su origen y fue así que se encontró frente a una laguna que estaba debajo de una pequeña catarata de aguas cristalinas. En el centro de la laguna vio a Sakura masajeando su cabello. Cuando la joven sintió la mirada del felino giró su cabeza y al verlo gritó.
-¡Kerberos! ¿Qué haces aquí?
-Ay Sakura lo siento…es que me extrañé de que no estuvieras.
-Esta bien…perdona por gritarte…-sonriendo-…es que me asusté al sentir tu mirada.
-¿Que estabas haciendo?
-Eso es obvio…estaba lavando mi cabello.-saliendo del agua-
-En ese sentido las mujeres son todas iguales…
-¡¿Que dijiste?!
-¡Me refiero a lo lindas!-algo asustado por la reacción de Sakura-
-Ahh…eso está muy bien…-una gota de sudor apareció en la cabeza del guardián, tan animados estaban en ello que no pudieron percatarse de que unas curiosas nubes grisáceas comenzaban a tapar el sol a gran velocidad. De repente hubo un refusilo seguido de un fuerte trueno y una lluvia torrencial, la cual los empapó en cuestión de segundos, ambos comenzaron a correr hacia la cueva a toda velocidad.
-¡Te has lavado la cabeza en vano!-riendo-
-¡Cállate!-algo molesta por la situación-
Llegaron a la cueva totalmente empapados de pie a cabeza. Fye ya había despertado y los observó llegar con sorpresa por el estado en el que estaban.
-Esto me pasa por salir a buscarte…
-Yo no te pedí que lo hicieras…
Así llegaron frente al joven que aún los miraba sin decir palabra alguna, Kerberos se sacudió de repente y una lluvia torrencial cayó sobre su cabeza empapándolo por completo; por unos segundos todos se quedaron quietos en silencio hasta que Kerberos y Sakura comenzaron a reír al ver el estado en el que había quedado el joven. Inesperadamente este esbozó una pequeña sonrisa que luego aumentó de diámetro y tanto Sakura como el guardián abrieron bien grande sus ojos para verlo; hacía mucho que Kerberos no veía reír a su amigo y Sakura… no lo había visto nunca. Al parecer el humor del joven vampiro estaba cambiando, Kerberos pensó para sus adentros que efectivamente la compañía de Sakura le había hecho muy bien.
Horas más tarde ya todos estaban secos, Fye se había encargado de ello pese a la negativa de su guardián, pero el joven le replicó que eso no era gran cosa.
-¿Entones ahora que debemos hacer en este mundo?
-Debemos buscar a la bruja Yuuko…por lo último que supe debería estar aquí…-dijo el joven mientras colocaba su mano debajo de su barbilla-
-Fue lo último que nos dijo…que la buscáramos en este planeta llamado Piffle…-dijo Kerberos sentándose al lado de Sakura-
-¿Lo último?
-Si, la bruja fue a la última que vimos antes de que nos sepultaran en esa cueva mágica.
-¡Es cierto! Nunca supe… ¿por qué estaban allí y por que en mi mundo?
-Bueno…en realidad el que estuviéramos allí fue culpa de Seishiro.
-¡¿Otra vez ese hombre?!-dijo algo fastidiada la joven-
-Si Sakura…-agregó el guardián-…cuando los guardias del reino encontraron el cadáver de Ashura y a Fye a su lado con las manos ensangrentadas…lo primero que pensaron fue que él había sido el culpable…
-Ya veo… ¡pareciera que ese hombre estuviera detrás de todas las injusticias que ocurren!
-Ciertamente así parece ser…-agregó el guardián con tono de fastidio-
-¿Entonces que pasó luego?
-Pues…cuando vi que tenían todas las intenciones de herir a Fye lo llevé con la bruja…ella intentó ayudarnos pero…
-Pero la rabia del pueblo era mucha y con justa razón…solamente que se equivocaban de culpable…-agregó Fye completando la frase de Kerberos-…fue así que ella intentó hacer lo que pudo poniéndome un sello.
-¿Un sello?
-Así es…el sello está en mi ojo izquierdo…-señalándose el parche con el dedo-
-¿Por eso traes un parche?
-Si…no es que me faltara el ojo…solo que en realidad tiene un aspecto extraño que puede asustar a la gente…ese sello debe haber sido el que nos trajo a este mundo, pero no sabría decir por que…
Fye se quitó el parche y luego abrió sus ojos mostrándole la verdadera apariencia de su ojo izquierdo a Sakura; el color era extrañamente dorado y en el iris se podían distinguir algunos dibujos extraños, además la pupila siempre se mantenía estirada como cuando Fye usaba sus poderes de vampiro. La joven se acercó para mirarlo bien de cerca, nunca había visto una cosa tan extraña, pero cuando se dio cuenta lo cerca que estaba su rostro del rostro ajeno se sonrojó y desviando la mirada se alejó rápidamente.
-¿Que pasa tienes fiebre?, te pusiste roja…-dijo Kerberos riendo pícaramente-
-No es nada…-dijo mirando sus manos con el rostro aún colorado-
-¿Eh?-Fye no había entendido absolutamente nada-
La noche había llegado y el trío se preparaba para partir, en realidad no había mucho que arreglar, simplemente debían subirse a la espalda de Kerberos y volar por los cielos. Volaron por un rato hasta que pasaron por encima de una ciudad y fue allí que el sonido de unas alarmas comenzó a sonar indicando la presencia de un objeto volador no identificado; hecho que los obligó a bajar de inmediato en un callejón en el medio de la ciudad para ocultarse.
-Cielos, había olvidado que el mundo de Piffle tiene esta tecnología…-dijo Fye algo agitado-…no podremos viajar de esa manera.
-¡¿Y que sugieres hacer?! ¡Si caminamos no llegaremos nunca!-exclamó el guardián-
-Lo se…la única manera es que usemos los transportes que hay en este lugar.
-¿Que dices? ¡Pero un tigre de ese tamaño y aspecto llamará mucho la atención!-dijo Sakura asombrada-
-Kerberos…tendrás que usar tu falsa identidad.
-¡¿Que?! ¡Ni lo pienses!
-No tenemos otra opción.
-¿De que haban?-la joven no entendía nada-
-¡Ah demonios!
Luego de decir esto Kerberos fue envuelto en sus alas y emanó una luz que cegó por un instante a los dos jóvenes, cuando estos volvieron a abrir sus ojos vieron ante si a un pequeño ser de cabeza grande y redonda, con pequeñas alas en su espalda y que flotaba en el aire.
-¡¿Que es eso?!-exclamó Sakura tratando de aguantarse la risa-
-Es la forma falsa de Kerberos…-dijo el joven también aguantándose la risa-
-¡Cállense!-exclamó fúrico el peluche con una vena de tamaño monumental sobre su cabeza. Minutos más tarde los tres estaban abordando un autobús automático que los llevaría a la siguiente ciudad, la cual era su destino. Sakura sostenía a Kerberos entre sus manos como si fuera un peluche, cosa que no le agradaba demasiado. Luego de que todos los pasajeros terminaron de subir el autobús comenzó su camino. El camino que debían recorrer era bastante largo así que solo quedaba sentarse en los asientos y viajar pacientemente. Kerberos estaba acomodado sobre las piernas de Sakura y dormía plácidamente, al igual que ambos jóvenes, pero en un momento se despertó y los observó en silencio; Sakura había apoyado su cabeza sobre el hombro de Fye y él había apoyado su cabeza sobre la cabeza de la joven; "Es una escena muy tierna" se pensó el guardián para sus adentros. De pronto el autobús se detuvo y ambos despertaron al notarlo.
-¿Qué sucede?-preguntó la joven refregándose los ojos-
-Nos hemos detenido…-dijo Fye levantando su cabeza-
-Es que los autobuses no viajan de noche.
Una voz extraña respondió su pregunta, ambos miraron hacia adelante y allí pudieron ver a una joven de largos cabellos negros y ojos azules como el cielo nocturno; tenía aproximadamente la misma edad de Sakura y los miraba con una gran sonrisa apoyando su rostro sobre el asiento que estaba delante de ellos, traía una vestimentas bastante extravagantes y lujosa.
-¡Hola soy Tomoyo!-dijo con una amplia sonrisa-
-Hola Tomoyo…-respondieron Fye y Sakura algo extrañados-
-¿Hacia donde van?
-Eh…nosotros…vamos a la capital de Piffle…-contestó el joven-
-¡Ahh nosotros también!
-No debería molestar a la gente…-se escuchó la voz grave de un hombre del asiento delante de Fye-
-¡Hay Kurogane no seas tan serio!
-No es que sea serio…simplemente no ando molestando a la gente por ahí…-dijo al parecer algo fastidiado. A diferencia de su moreno compañero de viaje, la joven Tomoyo era una persona alegre y muy sociable.
-Bueno entonces si no viaja solo queda dormir…-dijo Fye acomodándose nuevamente-
-Así es…-agregó Sakura acomodando su cabeza en el respaldo-
-¡Buenas noches! ¡Nos vemos mañana!-dijo Tomoyo con una amplia sonrisa como parecía ser costumbre en ella. Las luces del micro bajaron su densidad y todos los pasajeros se dedicaron a la tarea de dormir, así unas cuantas horas el interior del micro estuvo en un completo silencio. Fye tuvo un sueño, se encontraba de pie en la completa oscuridad y allí solo se podía sentir un inmenso dolor; pero aunque intentara huir de ese lugar no podía encontrar la salida. De pronto apareció frente a él el rostro de Seishiro con la sonrisa más malvada que jamás haya visto; el hombre se comenzó a acercar rápidamente y aunque el joven intentaba enfrentarlo, no podía moverse. El hombre estaba a punto de herirlo con su espada pero el joven despertó de golpe cuando inesperadamente las luces del micro se encendieron y en el vidrio delantero del mismo apareció una imagen algo borrosa con un cartel de alerta. Las personas que se habían despertado comenzaron a murmurar algo preocupadas.
-¿Que es eso?-pregunto la voz de una mujer-
-Al parecer el sistema de seguridad detectó una objeto volador no identificado…-respondió la voz de un hombre-
-¿Que podrá ser?-le preguntó Sakura a Fye-
-No lo se, pero tal vez…es posible que…
Inesperadamente las armas del sistema de seguridad que poseía el micro comenzaron a disparar hacia todas las direcciones y las luces se podían ver en las ventanas; parecía que algo los estaba volviendo locos.
-Seguramente es el…-dijo el joven vampiro levantándose del asiento-
-Fye no vayas…-tomándole la mano derecha con sus manos-…no sabemos que es…
-Tengo un idea de que puede ser…pero no te preocupes…me cuidaré.
-Ten cuidado…-dijo Kerberos cuidando de que nadie lo viera hablar-
Fye se dirigió a la puerta, pero cuando estuvo a punto de salir sintió la mano de alguien que le tocaba un hombro.
-Yo también iré…
Al girarse pudo ver frente a él a un hombre muy alto, tenía el cabello negro y puntiagudo y sus ojos eran rojos como el fuego; estaba vestido totalmente de negro, en su cabeza tenia un casco igual de rojo como sus ojos y en sus manos una katana muy larga con la cabeza de un dragón en la punta del mango.
-¡Tu puedes Kurogane!-exclamó Tomoyo desde el asiento mientras una gota de sudor aparecía en la cabeza del hombre-
-Bien…si así lo quieres-murmuró el rubio. Los dos se dirigieron hacia la parte trasera del micro y allí pudieron ver a Seishiro flotando en el aire, pero no estaba solo; esta vez había traído un grupo de horribles criaturas para ayudarlo; parecía que jamás se daría por vencido hasta que obtuviera su más anhelado deseo.
Notas de la autora: Bien, después de un tiempo me decido a continuar con el fic x3 o más bien, a continuar subiéndolo xD tuve una serie de inconvenientes que no vienen al caso pero espero acabar de subirlo pronto para aquellos que se hayan interesado en mi pequeña historia :3
Muchos saludos y abrazos a quienes lo lean~
