8. Mokona Larg Modoki

Tomoyo esperaba a su nueva amiga sentada en uno de los largos y comodos sillones que se encontraban en el recibidor del aquel hotel donde se habían hospedado, alegrándose al ver a la rubia llegar, dibujando en sus labios una amplia sonrisa.

-¡Sakura!-haciendo señas con la mano en alto-

-Tomoyo…-sonriendo levemente-

-¿Como esta él?

-Ahora está mejor…-sonrojándose un poco-

-¡Claro que va a ponerse mejor con tu compañía!

-¿Que?-sin entender-

-Nada olvídalo… mejor vayamos a comprarte ropa… porque aquí te ves muy extraña con esas que traes puesta.

-Si creo que si…ahora que te veo…tu te has cambiado.

-¡Así es!-traía puesto un lindo vestido lila y una vinchita del mismo color sobre su cabeza-

-¿Y Kurogane no vendrá?

-No, el se encargará de seguir los pasos de quién buscamos… ¡hoy será una salida de chicas!

Tomoyo prácticamente arrastró a Sakura de la mano hacia la salida y se introdujeron en la ciudad, allí recorrieron infinidad de tiendas hasta que la joven princesa encontró un vestido que según ella era perfecto para Sakura. Enseguida le hizo ponérselo, era rosado y tenía dos mangas muy pequeñas, tenia algunos bordes y decorados en dorado e iba acompañado de una gargantilla del mismo color, un par de botas blancas y unos anteojos de sol bastantes peculiares. Sakura guardó el collar obsequiado por su madre entre sus ropas y ya no estaba más a la vista, por alguna razón sentía que debía protegerlo.

-¡Ay te ves soñada!

-¿Te parece?-mirándose al espejo con algo de vergüenza-

Saliendo de la tienda, las dos jóvenes ya tenían algunos paquetes de más, en el exterior se encontraron a Kurogane; su vestimenta también había cambiado, ahora traía un traje negro muy elegante junto con camisa blanca y una corbata negra.

-¿Encontraste algo Kurogane?

-No…los brujos y adivinos que visite no saben nada… ¡parece que nadie sabe nada!-exclamó con frustración-

-Tranquilo…algún día aparecerá…-dijo suavemente con una pequeña sonrisa-…ahora ¿por que no vamos a averiguar por tu asunto?

-¿Te refieres a la bruja Yuuko?

-Si Sakura, ¡vamos!

-Fye me dio una dirección…-buscando en la bolsa que llevaba en sus manos-…aquí está.

El trío caminó por las largas calles pobladas de personas, llegaron a una casa antigua que estaba ubicada en medio de dos edificios muy altos, era muy raro que una construcción tan antigua hubiera sobrevivido a la modernización, pero sin preguntarse más se acercaron a la puerta y tocaron, nadie respondió pero inesperadamente la puerta se abrió dejando ver el recibidor de la casa; compuesto por una sala con lujosos sillones y adornos y una gran alfombra roja.

-¿Hola?-pregunto Tomoyo entrando lentamente-

-Tenga cuidado princesa…-le advirtió Kurogane mirando hacia todos lados-

-Ven Sakura….-tomándola de la mano-… ¡entremos!

Los tres ingresaron a la mansión, pero por más que llamaran nadie respondía.

-Que extraño…parece no haber nadie…-dijo Sakura mirando los alrededores-

-Sin embargo las luces están encendidas al igual que el hogar que está ahí enfrente…-observó Kurogane-

-¿¡Hola hay alguien!?-dijo la princesa alzando un poco la voz, pero no obtuvo respuesta-

-Tal vez deberíamos irnos…no podemos entrar así a la casa de alguien…-dio Sakura algo incómoda-

-De ninguna manera… si la bruja les dio esta dirección es porque quería que aquí vinieran… tal vez esté mas adentro…-dijo muy segura Tomoyo-

Mientras tanto en la habitación Fye se encontraba recostado en la cama mirando el techo, su rostro mostraba algo de aburrimiento.

-Tal vez debí ir con ella Kerberos…

-¡No puedes!... debes recuperarte bien antes de usar tu magia de esa manera otra vez…-replico con seguridad-

-Pero ya me siento bien…

-No des excusas… descansarás y punto… nadie es feliz con lo que le toca… ¿crees que me encanta estar de esta forma?

-Pero así te ves muy bien…-sentándose en la cama mientras hacía un gesto algo burlón-

-¡¿Tu también?!

-¿Yo que?

-¡Todos se ríen de mi aspecto! ¡Pero tú no tienes derecho puesto que tú me hiciste así!

-A decir verdad…-sonriendo mientras parecía recordar algo-…yo no te hice así…

-¿Que dices?

-Fue la bruja Yuuko quién se encargó de tu aspecto… yo te cree con su ayuda… al parecer ella se inspiró en otro ser muy parecido a ti que poseía la misma identidad falsa…

-¡Ah! ¡ni crear un ser mágico puedes tu que le tienes que dejar el trabajo a una mujer loca! –exclamo ligeramente desesperado con la noticia-

-¡Cálmate!...-riendo con ganas-… si tienes alguna queja de tu aspecto luego vas y lo arreglas con ella…

-¡Tenlo por seguro que lo haré!-cruzando sus patitas frente a su pecho mientras flotaba en el aire con una clara expresión de enojo-

En la mansión el trío ya se había animado a buscar en las habitaciones, era extraño que una casa con luces y hogar encendidos estuviera abandonada. Sakura entró en una habitación en la cual había un gran sillón rojo, las paredes tenían cuadros muy antiguos con marcos dorados; al lado del sillón había un frasco de vidrio de forma ovalada y en su interior una criatura. La joven la miró con sorpresa, parecía ser un regordete conejo negro. Abrió el vidrio y tocó su descubrimiento levemente, pero en un segundo la criatura abrió los ojos y esbozó una gran sonrisa.

-¿Que eres…?

-¡Chita!-dijo la criatura saltando a los brazos de Sakura-

-¿Quien eres?

-¡Mokona Larg Modoki!-exclamó moviendo sus patitas-

-¿Mokona?

Tomoyo y Kurogane estaban revisando una habitación llena de libros; parecía ser la biblioteca de la casa. Sakura entró por la puerta trayendo en sus manos a Mokona.

-Sakura ¿que es eso?

-¿Un manju negro?-dijo el Ninja mirando a la criatura-

-¡No soy manju! ¡Mokona es mokona!-dijo lanzándose al rostro de Kurogane mientras Sakura y Tomoyo observaban con asombro-

-¡Quítate!-vociferó el hombre tratando de quitarse a Mokona del rostro-

-¡Mokona esta feliz de despertar!-exclamó volviendo a los brazos de Sakura-

-¿Estabas durmiendo?-preguntó la princesa-

-Si… ¡Yuuko le dijo a Mokona que esperara durmiendo hasta que Sakura viniera a despertarla!

-¿Ella sabía…que yo vendría?

-Así es…y le dejó a Mokona un mensaje para Sakura…

-¿Un mensaje para mi?

La gema azul en la cabeza de Mokona se iluminó y la imagen de una mujer de largos cabellos negros apareció proyectada en el aire. La noche ya había caído, Fye observaba por la ventana la ciudad iluminada con las brillantes luces de Piffle, Kerberos flotaba a su lado. De pronto se escuchó el ruido de la puerta y al girar vieron a Sakura que ingresaba en la habitación con Mokona en los brazos, al ver a la criatura tanto el mago como su guardián se sorprendieron.

-¿Que traes ahí?

-Ella es Mokona Larg Modoki…

-¡Mokona está contenta de conocer a Fye!-lanzándose a los brazos del joven-

-¿Mokona?

-Si…Yuuko no estaba en ese lugar pero…dejó a esta criatura para comunicarse con nosotros…

-¿Comunicarse?

-¡Yuuko está ahora en el país de Celes! –exclamo la criatura-

-¿Quieres decir que regresó allí nuevamente?

-Así es…

-Entonces es allí… donde deberemos ir…-declaro el rubio-

-Pero Fye…a la gente de allí no le hará mucha gracia verte de nuevo…-le recordó Kerberos al mago-

-Lo se pero…si es allí donde está Yuuko es allí donde debemos ir si quiero terminar con todo esto…

-¿Acaso ella sabe la manera para que vuelvas a ser normal?-preguntó Sakura-

-¡Yuuko sabe muchas cosas!-agregó Mokona-

-Ella me dijo…cuando puso este sello en mí…-tocándose el ojo-…que el día que despertara debería ir con ella…

-El titulo de bruja de las dimensiones no debe ser gratis…-reflexionó el guardián-…tal vez ella si sabe como ayudarte.

-¡Entonces yo iré contigo y llevaré mi cristal si eso es lo que necesitas!-dijo la joven muy segura-

-Gracias Sakura.

-Ahora deberemos descansar para partir dentro de unas horas… debemos partir cuando aún es de noche…

-Tienes razón Kerberos…-sonrio la joven dirigiéndose hacia la puerta con Mokona en los brazos-

-Pero Sakura…

-¿Que pasa?-girándose hacia el guardián-

-No sería conveniente que estuvieras sola en tu habitación…

-¡Sakura no está sola! ¡Mokona está con Sakura!

-No me refiero a eso… es que Seishiro puede estar todo el tiempo detrás nuestro… no es conveniente que nos separemos…

-¿Pero que dices Kerberos? ¿Cómo haremos para descansar aquí?-mirando la cama que era de una plaza-

-¡Pues tendrán que dormir juntos y ya!

-¡¿Que dices?! –exclamó la joven sonrojándose-

-Kerberos tiene razón…-agregó Fye mirando a un costado-…será mejor que se queden aquí-

-E…esta bien…

Mokona se acomodó al lado de Kerberos en el pie de la cama, mientras que Sakura y Fye debieron apretarse un poco para entrar en la cama; aunque buscando la posición correcta era bastante cómodo; pero algo vergonzoso para la joven a quién le costaba ocultar su sonrojo. Luego de unos minutos los cuatro estaban dormidos, debían descansar bien pues de alguna manera presentían que algo muy difícil les esperaba aún. Mientras Kerberos y Mokona dormían abrazados como dos peluches, en el silencio de la noche, la joven tuvo un sueño; estaba de pie en un lugar muy cálido, miro hacia abajo y pudo notar que estaba parada sobre una nube.

-¿Esto es…? ¿El cielo?

-Así puede llamársele…

Una voz le respondió pero ella no podía ver de quién se trataba, hasta que vio formarse frente a ella la figura de un niño de aproximadamente diez años; era rubio y sus ojos eran celestes como el mismísimo cielo. Estaba vestido con un largo abrigo blanco con dibujos celestes y la miraba tiernamente.

-¿Yuui?-preguntó mirando a aquel niño-

-Así es Sakura… mi nombre es Yuui…

-¿Como sabes mi nombre?

-Muchos anhelan tu presencia Sakura….-sonrió colocándose frente a ella-

Sakura se arrodilló en el piso para estar a la altura del niño y lo observó muy bien, realmente era ese niño que había visto jugar con su hermano y el mismo niño que había visto morir a manos de Seishiro.

-¿Que haces aquí?

-Aquí pertenezco ahora…-sonriendo-…eres una gran persona Sakura…-colocando su mano pequeña sobre el rostro de la joven-…Fye tiene mucha suerte de haberte encontrado…

-El te extraña mucho Yuui…

-Dile a mi hermano… que siempre estoy con él… aunque no me vea… aunque no me escuche… y que no debe sentirse culpable de mi muerte… fue una decisión mía.

-Esta bien…-sonriendo con ternura a aquel niño de aspecto tan sereno-

-Algún día… volveré a ver el mundo… así que no deben preocuparse por mí…-se acercó a Sakura y la abrazó-… eso deberé agradecértelo a ti…

-¿Que…? ¿Qué quieres decir?

Aquel sueño era intrigante pero a la vez tan cálido, sin embargo antes de que el niño le respondiera Sakura despertó de su sueño abriendo los ojos lentamente, había sentido ese abrazo tan cálido y era porque en realidad si estaba abrazando a alguien. Levantó su cabeza y pudo ver que se encontraba durmiendo sobre el pecho de Fye, al ver el rostro del joven se sentó de golpe en la cama conteniendo el aliento, mientras que su rostro enrojecía completamente.

-Sakura… ¿que pasa?-dijo el joven que se había despertado por el brusco movimiento-

-Na-nada…-mirando vergonzosa sus manos-

En ese momento recordó el sueño que había tenido y pensó que era de suma importancia contárselo al joven mago.

-Sabes…-recostando su cabeza de costado en la almohada-…tuve un sueño…

-¿Un sueño?-girando su cabeza y cuerpo para quedar de frente a Sakura-

-Con Yuui tu hermano…

-¿Soñaste con Yuui?-mostrando su asombro-

-Si… me dijo que no te preocuparas… me dijo que te dijera a ti que siempre estará contigo… y que no te sientas culpable de su muerte porque había sido una decisión suya…

-Yuui…-recordando a su hermano con una pequeña sonrisa-… gracias…

-¿Por que?

-Por decirme esto… trae paz a mi alma… saber que mi hermano está en un lugar mejor…

-De nada…-sonrio suavemente entonces, ver la calma en su mirar le hacía sentirse tranquila-

Una cálida tranquilidad invadió el alma del joven mago al saber que Yuui estaba en un lugar lejano a todo sufrimiento, había sido una tortura pensar en que su querido hermano pudiera estar sufriendo por su culpa. El saber que de alguna manera lo acompañaba le hacía muy bien, siempre con él, en cada paso que había dado y en cada paso que daría… siempre a su lado.