Capítulo 30: la otra perspectiva (decisión definitiva)
-¿Qué crees que pueda decir la PB de todo esto Finn?...
-No lo sé Fionna, puede molestarle, ¿quizá?- mirábamos desde lejos la situación que teníamos enfrente, tanto Finn como yo veíamos al antiguo rey helado contando historias de sus aventuras a los niños, era extraño para nosotros… no podíamos creer lo que estábamos viendo…
-¿crees que pueda tener algo en mente?- me preguntó
-No seas idiota, no ves que la PB y PG confían en él, no creo que sea peligroso, ¿o sí?- nos mirábamos…
-Ogh, vamos chica, quizá podamos escuchar algo si nos acercamos un poco más, este tipo es raro, como mínimo es raro…
-podemos ser un poco paranoicos- le confesé murmurando a su oído, y luego él se sonreía como lo hacía yo, el rey helado continuaba leyendo, teniendo una imagen completamente opuesta a la que me tenía acostumbrada, por eso y por razones obvias de seguridad accedí a fingir caminar del brazo sujetada con Finn, para pasar por delante del rey helado sin que se pusiera a sospechar que nosotros sospechábamos de él…
-no escucho nada Fionna- comentaba Finn, nos acercamos un poquitito más hacia el rey helado, y creo que comenzó a sospechar porque comenzaba a mirarnos de reojo, mientras seguía con sus historias…
-Finn, no hables que puede sospechar- le aseguré al estar demasiado cerca y ser demasiados obvios… el rey helado inmediatamente ante la incertidumbre nos dijo…
-¿quieren algo de mí?- me morí de vergüenza al oírlo… no lo decía de una forma amigable, quizá realmente lo hicimos enfadar sin reparar en daños… -hay un lindo patio, enorme para pasear con la pareja de una- advirtió porque era la mayor de los dos, evité su mirada no podía mirarlo a la cara, no tenía cara con qué mirarlo, -no tengo ningún problema que quieran saber sobre mí, pueden creerme o no, sin embargo no puedo tolerar la sospecha de gente que apenas conozco, más sabiendo que les acabo de salvar la vida chicos, recuerden que como héroes que son, su primera condición es ser buenos, buenos no quiere decir confiados ni ser malos educados, si tienen dudas o preguntas háganlas de frente, porque no quiero comenzar a pensar mal de ustedes dos…
-¿qué estás leyendo Simón?- preguntó Finn, lo miraba ya que me sorprendió que en secreto aún continuaba llamándolo por el nombre que había grabado en su mente durante algunos cuantos años "rey helado" y al tenerlo al frente no podía ni quería confundirse…
-Cuentos de ciencia ficción, de aventuras, quizá pueda interesarte, tratan sobre la gran guerra, sobre héroes que no precisamente luchaban con capas ni espadas, sin armas… algo más sutil de la misma forma que Billy quería advertirte…
-lo siento Simón, pero tenemos cosas que hacer, ya imaginas, con mi… noviecita- afirmó Finn, me volví a sonrojar, eso no lo esperaba que lo comentará en público…
-Oh, comprendo Finn, estas en una edad interesante para tener relaciones- nos aseguró como si fuese lo más normal del mundo que se divulgará cuestiones personales así sin más… -diviértanse aunque no sé bien cómo será su mundo, ni los mecanismos que tengan para consolidar las relaciones, por las dudas supongo que debería advertirles algunas cosas, soy el único adulto aquí, con condiciones para administrar un poco de sensatez…
-no es necesario Simón- le respondí… estaba buscando algo en su mochila
…
-Estuve en la biblioteca del dulce reino, tienen tomos interesantes sobre muchas cosas, sin embargo al no haber humanos supuse que sería bueno advertirles algo sobre las relaciones de los hombres con las mujeres, cosas que Marceline supongo que pudo aprender, este libro es valioso, se lo entregué a Marceline cuando tenía edad suficiente y seria libre de mis torpezas como tutor, es sobre la morfología humana y cuestiones relacionadas al cuidado del cuerpo, no es por ser pesado, pero creo que aún no es tarde para que aprendan un poco…
-no es necesario Simón, los únicos libros que tenemos en casa son precisamente útiles para cuando usamos la mesa…
-No tendrías que tenerlos en esa estima, los libros pueden salvarte la vida chico, deberías haber visto lo que vimos Betty y yo en nuestros tiempos, un libro podía salvarte la vida… quizá pueda estar exagerando, al menos agárralo como un obsequio de un señor mucho mayor a ti…
-Ok Simón, si eso te hace feliz, lo leeré de inmediato…
-Muchas gracias Finn y Fionna… si quieren pueden sentarse junto a nosotros, la historia se pone cada vez más interesante…
-Simón, nosotros no somos niños- le informé por si acaso no se daba cuenta…
-La historia no es precisamente para niños, es para héroes- aseguró con cierta postura que me hizo pensar un poco, a Finn ni hablar, el comentario lo volvió loco de inmediato, "que no, que no, que no" y cuando Finn se ponía así no había quien pudiera con su ego… nos sentamos para oír el relato, ciertamente no era para chicos, me sorprendió que Simón estuviera relatando cosas tan "puag" para los niños…
-No Marcy, mira el libro que me dio… no parece ser el rey helado- aseguré…
-Sí, sí, nadie duda de eso niñita, su imagen es igual a la que tenía mucho antes de conocerme, por lo menos así lo ví en imágenes, este es Simón… no el rey helado…
-… - ella se detuvo a ver el libro…
-¿Quién les dio esto?, ¿acaso fue Simón?...
-Sí, él nos dio esto, aunque no entiendo porque…
-¡Oh!, creo que lo entenderán cuando terminen de leerlo todo, cuídense- les dije con cierta ironía, ellos se quedaron mirándome mientras me alejaba…
-Simón, obsequiando cosas que ya regalaste antes…
-¡Oh! Marcy, me sorprendes leyéndoles un poco de historia a los niños…
-Sí, lo veo…
-A ti te gustaba mucho leer historia de niña, ¿lo recuerdas?...
-No podría olvidarlo Simón, y siempre me echabas en cara que las cosas no eran para reírse… sí que lo recuerdo… ¿para qué les diste ese libro a Finn y a Fionna?...
-Supuse que no tendría nada de malo que supieran por lo que estaban pasando… ¿no?, al fin de cuentas se identificaran fácilmente si lo leen…
-No lo leerán, no conoces a Finn, no le gusta leer libros, ni agarrar un lápiz y un papel, es un chico diferente al de tus tiempos…
-No perdemos nada por intentarlo… ¿cómo has estado tanto tiempo?, has cambiado mucho…
-Pararon solo un par de años en los que nos separamos y fui mordida por Marshall, no pude haber cambiado tanto de aquél tiempo hasta hoy, soy un vampiro Simón…
-Sí, cambiaste mucho, no sé qué tanto a simple vista lo siento, es como estar hablando con otra Marceline, en algún punto de la historia me cambiaron a la Marcy que llevaba sobre mis hombros y se quejaba de todo…
-Jejeje, no seas tonto, sigo siendo la misma… sigo sintiendo lo mismo que aquella niñita…
-Yo también Marceline, incluso me cuesta acostumbrarme a llamarte por tú nombre, supongo que usar el diminutivo puede causarte un complejo, prefiero llamarte "Marceline" aunque no puedo acostumbrarme…
-Eso con el tiempo, llámame como quieras da igual…
-Está bien, intentaré ver cómo me siento más cómodo…
-Chicos, realmente deberían dejar de molestar a Simón, se está adaptando un poco a los cambios y no creo que mirarlo así sea la mejor manera de hacerlo sentir como en casa… piensen que desde dónde venimos no había gente como chocolates ni galletas ni tampoco casas de dulce, háganme un favor, no molesten más a Simón
-De acuerdo Marceline, buscaremos la forma de no volver a incomodar a Simón- afirmó Finn…
-eso espero Finn, Fionna- le comenté y marché tenía un poco de sueño y quería descansar luego de tanto tiempo despierta
…
El príncipe Gumball se haría cargo de Simón, acondicionaría la habitación y lo llevaría a su cuarto, por la noche cuando él quisiera descansar… así en el palacio lo podríamos tener más vigilado y custodiado
Tenía que vigilar a Simón y me había quedado dormido, por lo visto nadie había advertido de la ausencia de Simón, inmediatamente me levanté en pijamas a media noche a buscarlo, la PB dormía ya que prefería evitar a Simón, salí corriendo a toda prisa a informar a los guardias de la realeza, teníamos que encontrarlo… mi prestigió en la sociedad podía ser aniquilado si le llegaba a pasar algo, y la PB ni Marceline me perdonarían…
-¿chicos?, ¿ustedes son todos los custodios del castillo?- pregunté mirando los podía contar con la palma de mis manos… -emmm, no importa eso ahora, no hagamos cuentas tan sólo salgan y busquen a Simón Petrikov…
-¿A quién señor?- me preguntaron, -Simón Petrikov…
Al no comprenderme del todo ya que poco tiempo había estado, ellos no tenían por qué saber a quién me estaba refiriendo, -busquen a un humano de cabello castaño de unos cuarenta años aproximadamente, algo así como, busquen al rey helado, y lo traen aquí, entienden, no usen la fuerza porque la dulce princesa se enfadaría conmigo…
-Comprendo, coerción…
-Sí, eso mismo, tráiganlo y díganle que aquí puede dormir con las comodidades que este palacio puede ofrecer- cuando dije eso me reí yo mismo, faltaba parte del techo y muchos de los muros estaban derretidos, la solides de los muros no era lo que había sido hace tiempo, igualmente el lujo con las calles del dulce reino era más que importante
-Vaya PG, ¿cómo es posible que no hayas podido hacerte cargo de algo tan simple como custodiar a Simón?- me reprocho la dulce princesa…
-Cometí un error nada más, no pasa nada, hoy lo encontraremos y todo estará bien, no quería molestarte con más problemas, tienes demasiado con la problemática que el mundo tiene…
-¡Es Simón!- le reproché, -no es cualquier vasallo es Simón, no puedes haberte acostado a dormir sabiendo que estaba fuera, ¿qué no comprendes?...
-Oye, baja la voz, cualquiera pensaría que soy parte de tus súbditos, ambos tenemos la misma responsabilidad y los mismos privilegios…
-¡Ogggg!, ¿qué pasa contigo?, ¡Tenías un deber!- le recriminé muy molesta con él… -¡Una obligación que cumplir!...
-Pasar una noche a la intemperie no es nada en comparación con las miles que paso Betty…
-¡No vuelvas a llamarme así Gumball!, ¡Nunca me llames así puede oírnos Simón!...
-¡No tengo porque hacerte caso!, ¡Tú estás jodidamente equivocada no yo!, en lugar de esconderte deberías ir a hablar con él y ya, no vuelvas a ponerme de chivo expiatorio, no quiero saber más nada de esto…
-No te enojes tanto Gumball, "auggggh", tienes razón, soy la responsable de este castillo y tengo que ocultarme de Simón, ¿quién hubiese pensado todo esto?, el primer día y lo pierdo… ¡que carajos!- me golpeé la cabeza con mis manos, no debí hacerlo y para el colmo lo hice con mucha fuerza… me comenzó a doler luego del golpe…
-¿Así que perdieron a Simón?, "Bufff", mmmm, debí haberlo sospechado Bonnie, tengo que estar en todo… ¿cómo pudo ser posible?...
-Díselo al bello durmiente-…
-¿Gumball?, ¿fuiste tú?...
-Sí, fue culpa mía, me acosté a dormir y desperté a las doce de la noche, y no había regresado- afirmé me miraba con una bronca Marceline que pensaba que me iba a ir muy mal, en lugar de eso no respondió y salió…
-¿Dónde pudiste meterte Simón?- preguntaba mientras sobrevolaba hasta encontrarlo, no había sido tan complicado hallarlo inmediatamente me puse a sospechar que Gumbar y Bonnie no habían puesto ni siquiera a su infantería mínima para encontrarlo… lo encontré charlando con la gente… lo observaba curiosear sobre el mundo como siempre curioso…
-Simón me tenías nuevamente preocupada, ¿cómo pudiste perderte dos veces sabiendo el camino al palacio?...
-No lo sé, supongo que estoy completamente inadaptado a la vida aquí, tiene sentido- me respondió, luego de eso agregó, -buenos días Marcy, creó que es peligroso para ti salir a estas horas por la mañana, ¿o me equivoco?
-Simón, siempre preocupándote por mí, ¿cuándo te tomaras un momento para descansar?...
-Tendré tiempo cuando deba morir… en ese momento podré descansar en paz como nunca antes…
-Ni lo menciones, no te dejaría morir, tienes mucho tiempo que compartir conmigo…
-Por lo visto no hay una categoría para administrar a toda esta gente, ¿cómo pueden saber los censos de las poblaciones?... no me imaginó como él rey administra tanto caos…
-No es complicado, básicamente entre nosotros te digo que no lo hacen-… me acerqué a susurrarle, -aquí no importa mucho la población- me reía pero él a diferencia de mí se lo tomaba con seriedad no le causo gracia…
-bueno- comentó por lo bajo…
-Sí, mira la gente malvavisco suelen ser los primeros en lanzarse a la guerra, los lanzan- le dije y no se rió, su indiferencia fue mortal, -más cuando los prendes fuego- y nada…
-Vaya Marceline, supuse que serías un poco más dura que antes, no me imaginaba que tanto se hubiesen corrido tus límites…
-¡Oh vamos Simón!, es sólo una broma, para reír un rato nada más…
-Sabes que no me gustan ese tipo de broma, más sabiendo que esta gente tiene vida…
-No sufren les gusta ser cocinados, verás, son malvaviscos- afirmé…
-Ummmm… sí, supongo- me contestó sin decir más nada al parecer no quería seguir escuchando más…
-Simón, vamos que te mostraré el camino a casa, allí es donde todos vivimos mientras permanecemos aquí, todos juntos… incluso los chicos…
-Claro, me interesaría discutir con su líder, quisiera saber tantas cosas sobre su sociedad…
-bueno pero no esperes demasiado de Gumball, es un poco especial y no creo que entienda bien a lo que te refieras…
Ingresamos al palacio, Gumball debía reunirse con Simón y sabíamos que podía ser un poco complicado ya que ni Gumball ni nadie estaba íntegramente relacionado con la situación actual del reino de Ooo, la única que estaba en la cabeza de todo era la Bonnie quien aún se rehusaba a reunirse con él…
-¿Han planeado algo para evitar el colapso del mundo?- me preguntó, le respondí que sí, que estábamos trabando en eso…
-Sí Simón, estamos organizando unas cuantas expediciones diarias para tomar mediciones y cálculos para realizar la sustancia que funcioné como un pegamento entre placas tectónicas…
-Eso parece interesante, aunque debo suponer que no estas a cargo del proyecto…
-Sí, bueno, con un par de colegas más, no soy el más brillante sin embargo hago mis contribuciones…
-¿Eres el líder de las tierras de Ooo?...
-Sí, mientras no haya alguien con mayor prioridad que yo, soy un príncipe…
-¿Por qué elegiste un gobierno monárquico si puedo saber?- la pregunta me jodio
-Básicamente para… poder tener el control- le respondí, -no podía dejarlo en manos de los sujetos de dulce porque con su inteligencia terminábamos todos en un rio de llamas
-Con esa idea podíamos haber jodido al mundo, supongo, ¿no?, creó recordar que tenes más o menos mi misma edad…
-Un poco menos Simón, soy de la generación 80… puedo entender tus dudas… no es por volver el tiempo atrás, tan sólo por cuestiones de seguridad…
-Lo jodimos al mundo, y tu estado no es muy importante que digamos, ¿has pensado en la situación sociocultural?
-Sí, créeme que sí, salimos de dos guerras, luchamos arduamente por la liberación de nuestro pueblo…
-No le digas pueblo, parece poco más que muchedumbre… eso no es un pueblo, es peligroso…
-Simón, creo que podemos dejar de lado la política, vayamos a buscar algo más que hacer…
-¿Eres el rey?- me preguntó poniéndome incomodo, -no actúas como un verdadero líder, ¿Dónde quedaron el resto de los hombres de la legión del chicle?...
-Perdimos tres guerras, básicamente perdimos muchos de nosotros, aunque vencimos la guerra fue perdida…
-Lo mismo digo, veo que tenes ideas eso me gusta, aunque deberías pulirlas… quizá debas tomarte más en serio el deber de gobernar no porque te hayas proclamado rey tienes privilegios y lo debes saber, esa gente también es humana…
-Simón, lo comprendo, y quiero ayudarlos, aunque tenemos problemas mucho más graves que los que tienen esas gentes sin hogares… una crisis mundial sin precedentes…
-¿Tienes en cuenta que eso decían muchos cuando la cosa estaba picante?- me preguntó irónico… -puede no haber una crisis enorme sin embargo siempre queda la idea de crisis, y se aprovechaban de eso… la palabra crisis tiene mucho peso incluso lo veo en su cultura
-No asustamos a la gente Simón… esto no es el mundo hace ochocientos años, ¡ni soñarlo!
-Lo sé… no es una acusación Gumball, príncipe Gumball, quizá tengas razón y sea conjeturas de una mente que no está del todo en sus cabales de momento…
-Vamos a comer algo, puede interesarte el dulce gourmet que podemos ofrecerte…
-Me encantaría saber que come la realeza, siempre sentí curiosidad y ningún rey me invitó a su mesa…
-Entre nos, no soy rey, me proclamé como un rey nada más, la gente de chicle se tomó la responsabilidad de ser quienes rigen los destinos de las masas de la gente de dulce, algo así como…
-¿Un gobierno de facto dictatorial?...
-No, no equivoquemos conceptos, aquí no hay dictadura, aquí estamos en una situación previa a los derechos, no hay derechos mientras no sean proclamados…
-Lo fueron Gumball…
-Comamos y dejemos el asunto en suspenso mientras mi colega regresé de sus tareas… no soy quien gobierna, hasta puede agradarte esa chica…
-Está bien, obviemos lo obvio y seamos amigos una noche más- me comentó comiendo…
Un momento después llegó Marceline…
-Veo que están almorzando…
-¿Aún no fuiste a descansar Marcy?...
-¡Ohh! Simón, no es hora todavía, no tengo sueño…
-El metabolismo de los vampiros es extraño, ¿cuándo duermes?, te veo despierta de noche y de día, eres como una maquina…
-Simplemente duermo cuando tengo ganas, en ocasiones como estos días me trato de mantener un poco alerta, más que nada de recuperar el tiempo perdido Simón…
-Interesante- me respondió invitándome a sentarme a la mesa, paso por alto la autoridad de Gumball a determinar lo que él creía conveniente, no me había sentado a la mesa con Gumball nunca posiblemente esa era la primera vez…
-¿Qué ocurre?- pregunté mirándolos… -¿hago algo malo?
-No, eres un vampiro que consumé el color rojo- advirtió Simón mirándome…
-Mierda, discúlpame Gumball pensé que era mi alimento- comenté me estaba comiendo el rojo del mantel y eso no cayó del todo bien… me reía como nunca a carcajadas… Simón se reía junto a mí, Gumball tardo un poco en darse cuenta que era algo gracioso
-¿Cómo fue todo estos días Marcy?- ella se preparaba, se arreglaba su cabello
-Verás tuvimos algunas complicaciones, la adaptación de Simón no es del todo sencilla- ella me miraba por un espejo en su armario, estaba peinándose veía su mirada mirando casualmente la mía mientras yo estaba descansando en la cama y la veía peinarse…
-¿complicaciones?...
-Sí, le cuesta comprender algunas cosas, no creé que Gumball sea el rey de este lugar, ni siquiera lo toma como parte de la realeza por más trajecito que se ponga para sorprenderlo… Simón tiene un especial sentido para detectar a quienes le mienten…
-Lo sé, por eso no creo que vaya a resultar fingir con él, me reconocerá, es tan obsesivo, ¡Aiii!, ¡como lo odio!…
-No creo que lo puedas odiar, si lo conoces tanto como yo…
-Lo conozco mucho más que tú, créeme que sí
-Bien, te creó- respondió…
-No te pongas celosa Marceline, eso quedó en el pasado…
-¿Si?... supongo que sí-… me miraba por el espejo y yo me quería creer lo que estaba diciéndole… -¿Simón finalmente dijo que sí a reunirse conmigo?- les pregunté a mis sirvientes…
-Sí dulce princesa, debe estarla esperando en las afueras del palacio…
-¿Y por qué no quiso ingresar?...
-No lo sabemos, habló sobre la no proliferación de… de… algo… esas cosas que… no recuerdo bien…
-Sí, sí, no importa… infórmenle que saldré dentro de unos momentos, que continuo haciendo cosas, de esas… cosas… que… supuestamente tendría… que estar haciendo…
-¿Se siente bien princesa?... ¿no quiere suspender la entrevista?...
-No, me pondría peor mañana, hay que hacerlo de una vez por todas, aun conociendo a Simón… ¡Uyggg!, ¡se dará cuenta!- dije y volví a subir las escaleras…
-¿Princesa?, ¿No deberías estar hablando con el nuevo invitado?- me preguntó Gumball…
-Esto no sería necesario si hicieras bien tu trabajo Gumball…
-Esto no sería necesario si en lugar de dar tantas vueltas hubieras ido a contarle que tienes novia… esa sería la solución a todo
-Él se dará cuenta, es muy intuitivo para las mentiras, no es como nuestra gente, no se deja engañar…
-Lo sé, ¿puedes creer que literalmente me increpó y me expuso frente a Marceline?... ¿lo puedes creer?...
-Sí, supongo que también lo hubiese hecho con la reina de Inglaterra… es su estilo…
-Jejeje, sí, puede ser… ahora muchacha, ve allí y que no te reconozca- le comenté y se fue nuevamente al piso inferior, esa vez decidió salir, aunque no sola, salió con una compañía de guardias bananas…
-¡Holis!- comenté riéndome sonriéndome de una forma grotesca, se iba a dar cuenta de mi nerviosismo, y el "holis" que me salió de donde no debía salir nada, carámbanos que estaba metida con la cabeza al horno y me estaba comenzando a prender fuego… -veo que la estadía en nuestras tierras tuvo uno que otro inconveniente, quería pedirle disculpas en el nombre de todos los habitantes del dulce reino…
Inmediatamente dijo, -me resulta familiar, aunque no recuerdo haber visto su rostro…
-Sí, puede que haya tenido algún tipo de enlace neuronal con la mente de la corona, del rey helado y me recuerde porque él siempre afirmaba al secuestrarme que era su número uno y otras tantas cosas…
-No, al margen de esa obviedad…
-¡Ogh!, Vamos Simón, siempre queres tener la respuesta a todo, ¡no sos un científico!- le comenté…
-Sí, igualmente los científicos no tienen respuestas para todos, supongo que debió haber tenido conocimientos de la ciencia previos a la gran guerra
…
-¡Por supuesto Simón!, tuve muchos años estudiando en la universidad, en el colegio, durante el transcurso de mi enorme carrera científica, tuve muchos logros… conocimientos es lo que más tengo, créeme te lo afirmó, debo ser la chica más lista que conociste… o tuviste el gusto de conocer-… me había delatado sola sin saberlo por hablar…
-¿Betty?, ¿eres tú?, podría reconocer tu rostro hasta en el propio trasero del rey helado…
-No puedo creerlo, sabía que pasaría esto…
-¿Por qué me evitas?, ¿hice algo malo?... ¿eres Betty?, ¿Qué te ha ocurrido?... déjame pensar, no eras así-… y me senté en una banca…
-pueden retirarse- les dije a los guardia banana, -sí soy yo, la misma y estúpida Betty de hace mil años, no te pregunto cómo has estado porque sé la respuesta…
-Te ves muy bien, no creí que fuera a volverte a ver, más habiendo pasado mil años desde que te fuiste…
-Sí, la ciencia me mantuvo con vida, y aún lo sigue haciendo, aunque no doy abasto con tantos problemas, tengo que solucionar un millar de asuntos, a veces pienso que la muerte solucionaría todo pero… ya sabes…
-Lo sé, pero quieres aferrarte a la vida como todos… somos seres vivos para eso estamos aquí…
-¿para vivir?, siempre repites lo mismo, paso el tiempo y sigues siendo tú mismo…
-Lo sigo siendo, en defecto… por eso tanto enigma con respecto al gobernante de este lugar, sólo a ti se te podría ocurrir crear en pleno tercer milenio una sociedad tiránica…
-Monárquica…
-en este caso es lo mismo, si ustedes no pueden tener descendientes…
-¿nosotros?
-El príncipe Gumball y tú…
-No somos novios, es un acuerdo de compartir el trono, no te confundas Simón…
-Qué raro resulta dejando que alguien más tomé el control de algo tuyo, siempre fuiste muy aguerrida, ¿qué cambio?...
-Me hace un favor mientras diseño una sustancia para salvar al mundo, ya que tú preciosa corona de hielo congelo al mundo y debimos descongelarlo, estamos descongelándolo…
-Ganaron un poco de tiempo, lo recuerdo bien Betty, porque yo estaba controlando nuevamente la situación, incluso rescaté a Marcy de las garras de Hunson Abadeer, no quieras confundirme esa imagen la tengo muy vivida…
-¿Cómo podías hacer eso?, te recuerdo Simón, estabas en cada batalla importante desafiando al Lich… nos salvaste, me salvaste a mí sin saber que era yo-… suspiré un momento, -incluso rescatabas a los nuestros con tus conjuros de hielo…
-Era mi deber, el Lich no siempre tuvo el control en mí, tampoco me deje manipular por el rey helado, cada vez que sentía que me necesitarían estaba allí para ayudar… para contribuir con mi magia a cambiar las cosas para bien… era mi deber…
-No tenías ningún deber con nosotros, si fuimos quienes te expulsamos, la sociedad te soltó la mano cuando comenzaste a difundir la historia del Enchiridion…
-Errores que no fueron tomados en cuenta Betty, si me marcaban como un loco no me importaba, tenía que intentar cambiar las cosas… aunque creo que lo hice peor de lo que hubiese sido el holocausto nuclear…
-no… no lo sé… ahora podría no haber mundo- comenté mirándolo… -si te hubiera escuchado…
-No estarías viva Betty- me respondió y sujeté su mano… tenía la mano cálida muy diferente a la que el rey helado tenía con su tacto…
-gracias Simón por perdonarme…
-No sería vida si estaría molesto contigo princesa…
-Te quiero Simón…
-Y yo a ti- le respondí y se marchó hacia el palacio…
-¡Hola Simón!-…
-No vuelvas a asustarme así chico listo…
-¿Te dan miedo los vampiros?, ¿qué tanto temes?...
-No me dan miedo los vampiros ni te tengo miedo, hay una cosa que se llama privacidad por lo visto tú querido padre no te lo ha explicado
-¿nuevamente con las acusaciones?, ¿qué no te basto el tiempo que te di para que arregláramos esto?...
-Tengo cierto criterio para elegir a mis "amigos"- respondió agresivamente…
-No sos el santo que todos estos piensan, también te mandaste cagadas como las mías, somos iguales…
-Que me compares contigo me enferma…
-Deberías enfermarte y saber lo que es realmente una enfermedad… viví mucho tiempo enfermo y no es ningún gusto…
-Por eso mismo chico listo, ¿crees que un humano como yo no se enfermó en su vida?, estas equivocado, realmente equivocado
-Vamos hombre, quiero hablar contigo de enserio, quiero conocer el secreto de la magia del rey helado, seguramente tantos años a merced de sus locuras te dijeron algo interesante, no me puedes engañar, sé bien que puedes hacer algo extraordinario…
-Sigue fantaseando niñito un humano no puede hacer magia, menos un sujeto como yo
…
-Eres demasiado testarudo Simón, un cabeza dura… eso es lo que eres…
-Y tú… un demonio- me afirmó… lo dejé de perseguir no valía la pena continuar intentando hablar con él, lo intentaría otro día…
Me marché del dulce reino, quería consultar a alguien particular sobre Simón Petrikov… tenía mis dudas… fue un viaje fugas, salí de las tierras de Ooo para entrar en la mansión de la bruja celestial…
-¿Hola?- entre preguntando por ellas… -¿alguien aquí?...
-¿Qué tal Marshall?, ¿nuevamente curioseando en las vidas ajenas?...
-Sí, como siempre, verás, quería saber que tanto poder puede ostentar un humano, me refiero a él claramente, si pudo haber adquirido los poderes de la corona…
-Esa respuesta te la dio él mismo…
-No le creo…
-No crees a nadie chico listo- afirmó con la misma frase que Simón había usado… -si no crees, agarra la corona y úsala… la gema que contiene la corona ha dejado de brillar hace unos días…
-¿La gema de poder es la que concede el poder a la corona?...
-Eso pregúntaselo a Simón Petrikov, si hay alguien capaz de responder a esas preguntas es él…
-No me quiere ni ver, hemos tenido durante estos años algunos encontronazos y se enteró de todo, no va a querer ni hablar conmigo…
-¿Tiene razón?...
-Eso no importa, por más que tuviese suficientes razones no me debería ignorar de este modo…
-¿Eso piensas?... la corona tiene el poder de la gema, si la gema está opaca es porque la corona perdió su poder… al morir el rey helado la corona se enfrío con su muerte, ¿comprendes?...
-Entiendo, pero, ¿qué hay de él?...
-Deja de fantasear con tanto poder, no pudiste controlar el amuleto de la oscuridad de tú padre y quieres dominar la corona del rey helado… vete a casa Marshall, sigue sufriendo el romance de Finn y Fionna y castígate con tus pensamientos retorcidos durante toda la eternidad, así nos harás felices a todos…
-Lo haré pero no porque ustedes lo pidan…
-Es que no tienes elección, salvo suicidarte…
-¿crees que estoy suficientemente adolorido como para hacer una estupidez como esa?, ¡Antes de matarme los mato a ellos dos!
…
-¡Hazlo!, ¡Atrévete si puedes!, o… ¿aún pesa la sangre humana de tú interior?...
-No seas ridícula, mi sangre… es… negra… no tengo sangre roja ya… y tú lo tienes presente…
-Eres un demonio Marshall, el color de tu sangre te delata, si alguien o algo te hiere verán el color de tu sangre y sabrán quien está con ellos…
-¡Eres una!...
-Y tú un demonio- me respondió, mi brazo sufrió una misteriosa cortadura perfectamente lineal en paralelo a una de mis venas del brazo derecho… comenzó a salir sangre, tan sólo unas gotitas, y creía que era la bruja la que me estaba maldiciendo desde el otro mundo…
-Gumball, quiero que te quedé claro quien está al mando de este lugar… ¿sabes que soy quien dirige este lugar?, ¿lo comprendes?- le pregunté…
-No me hables como le hablas a tus siervos Betty, a ellos trátalos como quieras, a mí trátame como lo que soy "un humano"…
-Tienes razón, mientras que te comportes como tal serás tratado como tal, no quiero volver a saber que estás cometiendo graves errores en la gestión, si estamos aquí es por una razón… porque somos los últimos de nuestra raza…
-Quédate tranquila Betty, eso ya quedó pisado, no habrá más errores un error es un error, no puedes mortificarme tanto por haberme quedado dormido, no había ningún riesgo…
-Está bien, está bien, para que no queden dudas yo soy tú reina, eres el sucesor, ¿lo comprendes?...
-¿Esto tiene que ver con la princesa flama cierto?...
-No quiero hablar de ella…
-Ella se llama reina y también casualmente luego de trescientos años ahora precisamente ahora te haces llamar "reina"…
-¡Gumball!, ¡me colmas la paciencia!-… era cierto, desde que la princesa flama se había hecho con el trono condecorándose y autoproclamándose reina yo quería llamarme así, una cuestión mejor, pero al encontrarnos cara a cara siempre me sentía menos que ella…
-Aceptarlo no te va a matar Betty… decirme tienes razón cada tanto no te va hacer nada- le respondí y ella furiosa continuó hasta su habitación
