Capítulo 32: la soledad en el mundo del hoy (otro punto de vista)
Con mi carácter observaba a Simón leerle a los niños, continuaba haciéndolo pese a su estado decrepitante de salud, me miraba cada cierto tiempo, no sé bien que quería de mí, pero permanecía estoico sin que me intimidara
Le oía hablar del Lich como quien habla de un simple gatito atrapado en un árbol, como si realmente tuviera el coraje suficiente para minimizar al monstruo más grande que habíamos tenido, la humanidad…
Comentaban sobre el cuento, lo definición como un "héroe" y me molestaba en cierto punto, ya que también había hecho mucho por la humanidad y en lugar de ser el "amigo de todos" terminaba por ser poco más que "un demonio loco"…
-No eres ningún héroe Simón, te crees esos cuentos que te inventaste tan sólo para sentirte orgulloso al igual que lo hacemos nosotros
…
-¿Qué pasa Marshall?, ¿nuevamente vienes a arruinarles los sueños a los niños?- me preguntó
-Los llenas de tus mierdas mintiéndoles sobre el Lich, me acusas de peores cosas de las que él había hecho, y siempre te pones como el bueno de la historia…
-No he dicho eso- me respondió…
-¿Quién diablos eres?- me preguntó un niño que se levantó en defensa de su "héroe", -no puedes hablarle así a Simón, ni siquiera sabemos quién eres tú…
-Ustedes tan sólo escuchan su parte de la historia, este sujeto firmo pactos con el Lich ni siquiera la magia de la bruja celestial puede dañarlo, es un demonio al igual que yo, aunque no podamos verlo…
-¡No digas mentiras!- gritó un niñito y comenzaron a llorar…
-Siempre arruinando la diversión al resto Marshall, no todo gira a tú alrededor, puedes creerte lo importante que quieras, sin embargo no hablaba de ti…
-¿Quién más puede ser que haya invocado al Lich?, Me mencionas sin decir mi nombre, ¡atrévete a decirlo y te juro!...
-¿Me mataras?, Vamos Marshall, eres todo lo que quieras sin embargo no eres tan inconsciente como para traer al Lich a la vida…
-¿Quién lo hizo entonces?, ¿Fuiste tú?
-No, no creo que haya sido capaz, no se puede saber eso… quizá haya leído algunas páginas del Enchiridion y algo más, aunque nunca conjuré un hechizo para invocarlo… no tengo idea de cómo logro atravesar el umbral de la corona de la fantasía a la realidad
-Lo trajiste Simón, este misticismo tuyo no me gusta nada, la magia no puede causarte daño, la manipulación no te afecta, ¿qué rayos sos?- le pregunté ya habiéndonos alejado de los chicos…
-Escucha, acúsame de todo si quieres, enfrente de los niños no…
-¿Qué te importa lo que piensen?...
-Me importa mucho más de lo que te imaginas, tengo palabra, tengo certezas y si dudan de mí es algo que duele, si lo comprendes…
-Te he comenzado a odiar Simón Petrikov, me estas generando odio…
-Dime con quién andas y te diré quién eres, me honra que me sientas desprecio…
-Jajajaja eso lo dices tan sólo para molestarme, no creas que no puedo comprender tu mente retorcida Simón…
-¿Mis ideas retorcidas?, ¿qué hay de las tuyas?...
-Te equivocas si piensas que Marceline y yo planificamos hacerte daño con que ella se acostará con tu mujer… ni siquiera teníamos en mente la relación entre nuestra Bonnie y tu Bette… fue una casualidad y nada más…
-¿seguro?- me preguntó dudando…
-Si Marceline es lesbiana no hay con que darle, con ella salimos un tiempo, no es lesbiana, ten por seguro que esto será pasajero, está en un estado de enamoramiento… nada más…
-¿Cómo el tuyo?, en ese caso debería preocuparme más, ¿qué puedo hacer para que ella se alejará de mi Betty?...
-Podría lograrlo Simón, tengo la solución tan sólo debemos hablarlo…
-No, prefiero no hablar de estas cosas contigo Marshall, me das malas espinas y sinceramente prefiero que ellas hagan lo que quieran antes que metas tus manos podridas en nuestras vidas…
-¡Ya tengo mis manos metidas en sus vidas!, ¡Vivo con ustedes!, ¿Lo ves?, estoy aquí hablándote de la mejor manera que puedo e igualmente me tratas como una mierda…
-Tienes todo en contra para que yo te pueda perdonar, eso está lejos de los límites que mi ser puede permitirse…
-¡Al diablo con tu perdón!, Marceline y Betty pueden estar durmiendo haciendo esas cosas que a ti no se te quieren venir a la mente y las estas dejando, ¿qué clase de padre eres?...
-No soy su padre…
-Ella te considera así, deberías reconocerlo, te metiste en la relación que había costado tanto crear… incluso fui participe, sí… porque se veía triste…
-¡Me mientes!, No harías nada por nadie más que por ti mismo…
-Y tú estás enfermo, ¿qué pasará el día de mañana cuando mueras?, la dejaras sola Simón, una vez más, te mortificas con el pesar de tú Marcy… o déjalas vivir eternamente su pecado o vuélvete uno de nosotros para seguir a tus anchas el destino de los vampiros…
Se comenzó a reír como pocas veces, hasta llegué a pensar que el rey helado estaba devuelta, -Seamos honestos Marshall, la relación de Marceline y Betty está por fuera de lo que yo estoy capacitado a aceptar, si fuese por mí nunca habría pasado, puedo ser conservador en este asunto y no me importa… si existe el dios que tanto odio desprende lo acabará fulminando con un rayo divino, sino puede que hasta le parezca agradable que se… profe… sen…
-¿Puedes terminar la frase Simón?, Sé muy bien lo que estás tratando de decir… y no te veo del todo… convencido…
-entre todo es "amor"- me comentó… -no puedo ir en contra de esa relación…
-¡Estas completamente loco y ni siquiera te das cuenta!, ¿cómo puedes querer a Marceline y permitirle que siga con esto?, ¿cómo puedes aceptar que Betty quiera acostarse todas las noches con una mujer?... no te comprendo… me duele tu locura Simón…
-¿Loco yo?, bienvenida la locura en medio del delirio que me planteas demonio, no te olvides que puedo ver tú sangre de demonio dentro de tus venas, por más que sutures tus heridas esa sangre la vi… y no sólo en ti… en Abadeer y en tú padre… si te vieras con mis ojos muchacho lo comprenderías…
-¡Eres el maldito rey helado disfrazado de humano!, ¡Te descubriré aunque no pueda cambiar mi destino!...
-Si tuviese los poderes del rey helado estarías congelado por tus comentarios… no te puedes esconder de la magia… eres débil…
-¿Cómo un humano logró inmunidad a los encantos sino con magia perversa?...
-No lo sé, ¿meditación?- me respondió burlándose de mí…
-No puede ser nunca Simón, y te ríes de mí en mi cara, estoy contento que la bruja celestial te haya embrujado en mi nombre y que estés convaleciente…
-Así que todo esto es por un conjuro, no lo había pensado… quizá por eso fue tan repentina mi enfermedad…
-Y voy a disfrutar como cada miembro de tu cuerpo se desmorona con la angustia Simón… te haré pagar por todas las que me hiciste, por burlarte tanto de mí-… le sujete la cabeza y luego de decirle eso lo solté…
-Que disfrutes Marshall, no disfrutaría que estuvieses en una enfermedad por más que sea lo que nos liberará de tu locura…
-¿Loco yo?, ¿y eres tú quién lo dice?...
-Que descanses Marshall, esa sangre quiere tener el control de tú conciencia, sigue luchando porque por lo pronto estas a la deriva y no te das cuenta aún…
-No te preocupes por mí viejo, puedo y sé cuidarme solo
-¿Cómo anda mi galán?-…
-No puedo quejarme mucho que digamos, con una princesa tan hermosa que me secunde…
-Vamos, no seas tonto-… la situación con Marceline había empeorado, y habíamos decidido dejarlo ahí nada más, no podíamos continuar de la manera que veníamos conviviendo, ella se marchó y me dejó el palacio a mi entera disposición…
-¿Bruja?, ¿han logrado envenenar a Simón?- les pregunté mirándolas ya que ni siquiera me había creído mis propias palabras…
-No Marshall, por más extraño que pueda parecerte la gente mortal, por ejemplo los humanos suelen enfermar por su cuenta, y hasta llegado los casos la mayoría de la humanidad que no se vinculó a un hecho de guerra terminó muriendo por enfermedades…
-¿Qué me estás queriendo decir?...
-Es simple, a ese sujeto no le queda mucho tiempo por vivir, y tú lo estás atacando demasiado estos días, no te vayas a arrepentir como lo hará Marceline… que su muerte no te cause problemas contigo mismo…
-¿Va a morir Simón?...
-Digamos que no te queda mucho tiempo para hacerlo firmar su condena Marshall, y viéndote desde aquí no te has podido acercar al más mínimo recuerdo…
-¿Cuánto tiempo?...
-Treinta días a partir de que decidió morir, al abandonar al Lich y al rey helado se alejó de la posibilidad de ser inmortal como tú… ¿has pensado que eres indestructible?, ¿qué cada enemigo o amigo que te desafía termina mal?... tu poder es desmedido incluso asesinaste a la antigua bruja celestial…
-¿No puedo alargar su vida o prolongarla?, quiero tener más tiempo, con los veinte días que quedan no podré lograr nada…
-No estará en pie durante los veinte días, la muerte no es repentina, si muestra sus garras lo hará lento y doloroso, ha pasado la primer semana, y su sufrimiento se intensifica, ¿puedes oler ese sabor?- me preguntó…
-Lo oculta muy bien…
-Jejeje, es un especialista en engañar Marshall
-¡Oh mi dios!- comenté al tocarle la cabeza para sentir su temperatura, estaba por fuera de lo esperado así que decidí hablar con Marceline para que bajáramos un poco los tonos de discusión le informe de la situación que vivía Simón y los resultados empeorados de su salud
Ella aceptó eso, dijo que se reconciliaría con Simón y evitaríamos las peleas… no lo podía creer
Al pasar las horas volví a enterarme que ella y Simón habían discutido, me encontré con ella nuevamente no por casualidad, -¿Qué ha ocurrido?...
-No me hables- me informó flotando y marchándose… era la imagen trágica que pasamos esos días pasado, por razones varias terminábamos todos evitándonos, la aparición de Simón hacia que lo peor de nosotros saliera a flote…
-¿Has podido escuchar por qué discutieron Simón y Marcy?- pregunté a Marshall…
-Por lo de siempre, por vos princesa… ninguno de los dos quiere alejarse de ti y no piensan siquiera que tu opinión valga…
-¿Mi opinión?- pregunté dudando…
-Princesa, conmigo no puedes hacerte la desentendida, has estado jugando a dos puntas con ellos, si deseas elegir a uno deberías hacerlo, pero tu situación actual determina que entre ellos se saquen los ojos, me gusta verlo pero a ellos no…
-¡Canalla!...
-¿yo?, ¿por qué?, Simón no me agrada, deberías comentarle que estas saliendo con ambos a la vez, puede que resulte interesante que tú reino se entere de que clase de mujer los está gobernando…
-Eres un…
-¿demonio?- pregunté riéndome de su acusación…
-Enfermo…
-Por suerte no soy quien puede morir… ¿cómo han salido los análisis?- pregunté observándola desde la altura con cierto aire de supremacía…
-¿Marshall?, ¿Marshall?, ¿Marshall?, Los análisis dieron jodidamente mal- me afirmó acercándose para abrazarme… -Simón está muy grave, tiene una enfermedad muy jodida, él está… está- me dijo y se largó a llorar sobre mí… la abracé no sé bien porque razón, y comencé a sentir angustia…
-Lo siento Betty, pensé que era una broma de mal gusto-… sin pensarlo estaba triste, no podía creer en la noticia, no podía imaginar que Simón Petrikov la leyenda estuviese tan grave como para qué la Bonnie llorara sobre mis hombros…
-¿Y piensas que nosotros te mentimos?...
-Por eso vine aquí bruja, ustedes lo maldijeron y quiero que vuelva a estar saludable, él no hizo nada como para recibir su odio…
-Es un humano Marshall, hay enfermedades que los matan, el cáncer es una de ellas, por lo visto según la cara de la dulce princesa luego de leer los informes no hay posibilidad de cura…
-¡Por favor se los pido quiero verlo sano!, ¡Ha sufrido demasiado como para tener que soportar el cáncer!...
-Eso no lo puedes determinar tú Marshall, no puedes gobernar los destinos de nadie, menos de una persona consiente de sus actos…
-¡Lo embrujaron y sepan una cosa, si él muere vendré a buscar a cada una de ustedes y las mataré sin contemplación!...
-No nos amenaces Marshall, podrás matarnos cuantas veces quieras pero siempre volveré… si no te has dado cuenta aún sigo siendo tú Fionna… y me tienes aquí riéndome de tú intento de asesinarme… ¿recuerdas estás palabras "puedes intentar matarme mil veces"?...
-Se lo dije hace mucho tiempo a Marceline…
-Exactamente… a diferencia de ti puedo volver una y otra vez, esa es la verdadera dimensión de alguien que es inmortal… y tú cara demuestra que lo comprendes ahora…
-¿Me juras que no has hecho nada a Simón con tal de afectarme a mí?- pregunté mirándolas esperanzados que me estuvieran mintiendo y quisieran decirme la verdad…
-Puedes llorar tranquilo Marshall, aquí a nadie le importas y te lo dijimos alguna vez, Simón es inmune a nuestros encantos, es demasiado poderoso como para ser afectado por la magia de nuestros embrujos, incluso los tuyos… si lo intentas infectar con tú vampirismo te aseguró que saldrá ileso, no hay forma que puedas prolongar su vida… eso tan sólo queda en manos de él
-¿Puedo llorar?- pregunté como si realmente importará la pregunta, no comprendía bien la dimensión que tenía mi pregunta estúpida al no haber oído lo que se me estaba diciendo, tan sólo repetí… y luego de entender mi pregunta comencé a llorar sangre…
-Está bien Marshall, ese sujeto simboliza mucho para ti, es lógico que llores luego de haber vivido estos mil años persiguiéndolo y buscando respuestas que no te dio… que te hayas metido en sus más profundos pensamientos o en los del rey helado, ese sujeto te conmueve pese a todo, porque está fuera de tú imaginación… sigue llorándolo, seca tú culpa con lágrimas por haber hecho de sus últimos días de relación una tortura… debió ser interesante acosarlo por cosas tan personales como las dos mujeres que más quiere… me gusta verte llorar por la impotencia…
-No lloró por la impotencia maldita bruja…
-¿Por qué lloras Marshall Lee?...
-yo lo quiero…
-Era demasiado obvio Marshall, aún puedes querer a los humanos que tanto te repugnan… en cualquiera de los caso no te comprendo, si lo quieres, ¿por qué le hiciste sufrir?...
-No lo sé… no lo sé…
-Tienes tiempo aún para ser más amigable con Simón Petrikov… no lo verás leyendo en la plaza, no podrás caminar junto a él… tan sólo pasar un poco de tiempo con su decrepitada imagen… algo es algo, puedes conformarte con eso o decirle que hable conmigo personalmente para prolongar su estadía en tú mundo…
-¿Qué demonios hago?, ¿Por qué hago sufrir tanto a quién quiero?, ¿No puedes decirme eso?, Si me lo contestas podría entender muchas cosas… podría comprenderme…
-Te odio Marshall al igual que te odia Simón… nunca te respondería algo tan crucial, me gusta verte padecer, sufrir… es bueno ver sufrir a aquél que le hizo tanto mal a todo el mundo…
-¡Hice cosas buenas!...
-Opacadas por las locuras… mañana será un gran día para nosotros Marshall, la Bonnie tendrá que contárselo a su ex marido de la "situación" como ella le llama a él…
-¡Me estás enfermando con estos comentario!...
-Y tú con tus acciones… estamos en lo mismo…
Paso el día, me quedé como una sombra observando la reacción de Simón mientras le confesaban la noticia, había permanecido en el lugar durante toda la noche… aún luego de que saliera el sol… lo tenía pensado todo
Al retirarse Betty luego de un largo rato me acerqué a ella… -lo siento, debe ser muy duro esto-…
-¿lo has oído Marshall?, quiere morir… no quiere ni siquiera oír hablar de "magia", ni hechizos, él quiere morir-… y me conmovía la actitud de la dulce princesa
-Hemos estado platicando el asunto con Marceline y no quiere recapacitar… piensa que son cuestiones mías…
-¿Qué tenemos que ver nosotros en el asunto?...
-Son amigos de Marceline, supuse que podrían intervenir… háganle entender que Simón está muriendo…
-No, lo siento PB, creó que deberías ir tú misma y arreglar todo esto…
-¿Fionna?, ve, hazlo…
-No, es una cuestión que incumbe a su familia, no a nosotros- me respondió… -ella valorará mucho más que seas la que vaya a hablar con ella…
-Marceline, antes que nada…
-¿Bonnibel?, ¿Qué haces aquí?-... me preguntó sorprendida de verme, en dos días no nos habíamos visto…
-Tengo algo que contarte, los últimos análisis de Simón…
-¿Algo sobre Simón?, Pfffrrr, no me interesa… vete con él y hagan lo que quieran, por lo visto no fui más que un pasatiempos para ti…
-Esto no es por nosotras Marcy, Simón está muriendo- y comencé a inventarme una historia ficticia para evitar la realidad…
-¿Qué clase de mente tienen ustedes que con tal de alejarse de mí inventan este circo?, Bonnie no te necesitó ni a él, pueden marcharse, quiero estar sola… como siempre estuve- me abrazó mostrando fortaleza… -¡Aléjate!, no seré la segunda de nadie- y terminé acercándome al sillón cuando esos humitos míos fueron disminuyendo, -¿qué paso?- pregunté mirándola llorar… -él estaba sano, lo veíamos bien- afirmé sin caer en la resignación… -él no tenía nada, estaba como hace mil años, más de mil años, no lo conocí así… era otro, ¿qué cambio?
-El mundo- advertí a Marceline, -el mundo cambio mucho, y la radioactividad que para nosotros es común para él no lo es… es demasiada… hasta puede que haya tenido factores genéticos que afectaran…
-¡No más!, no más Bonnibel, no quiero oír más, ¡vete de aquí!, ¡Vete!, ¡Vete!... quiero estar sola- la dejé sola como ella deseaba
