VII. LIBRA
SIDE A
I had no illusions
that I'd ever find a glimpse
of summer's heatwaves in your eyes
you did what you did to me
now it's history, I see
here's my comeback on the road again
things will happen while they can
I will wait here for my man tonight
it's easy when you're big in japan
Big in Japan, Alphaville
Arrugó la carta en su mano, con la endeble fuerza de su puño, su piel ajada, fina y tensa, parecía que los huesos de las manos iban a desgarrar la breve carne, casi pellejo tirante, y es que los años no habían pasado en vano, aunque su corazón hubiese latido sólo el total de dos centenares de días… el cuerpo había envejecido hasta la decrepitud… pero el espíritu jamás… ese se seguía conservando joven, fuerte, vigoroso, como siempre…
Con todo, había hecho un berrinche de antología, de esos que solía montarse cuando era muchísimo más joven y su rostro no estaba devastado.
El viejo había llorado.
Todavía tenía fuerza para llorar, el lagrimal parecía no haber agotado jamás la fuente de agua… y lo peor del caso es que seguía doliendo, con la misma intensidad que los primeros años.
—Parece tan vacío el Santuario —observó el joven castaño.
—Físicamente lo está, pero, creo que los recintos zodiacales aún conservan parte del espíritu, de la esencia, de sus moradores originales, al andar por ellos… se puede sentir todavía su presencia… aguardan… aguardan el tiempo necesario —respondió Shion mientras caminaba lentamente con Dohko por el Salón Maestro.
No sabía por dónde comenzar, o más bien estaba aletargando el instante en el cuál sus caminos se bifurcarían.
Una vez que se cerraron las pesadas puertas dobles tras ellos, Dohko se quedó recargado contra ellas, parecía que sostenía su peso en la espalda.
—¿Puedo hablarte con sinceridad…? —inquirió esperando más que su respuesta, su mirada.
Shion se volvió hacia su parabatai, sonrió con aquella clase de sonrisa que le dedicaba cuando estaba a punto de decir alguna incoherencia, como cuando eran aprendices.
—Puedes, siempre has podido… mejor dicho, siempre lo has hecho, me parezca o no.
—Pensé egoístamente en beneficiarme con… el Misophetamenos, pensé… en que tal vez sería algo bueno el hecho de poder esperar hasta la siguiente era… si con ello podía alargar mi tiempo a tu lado —reveló a quemarropa.
La sonrisa de Shion se desdibujo lentamente para convertirse en un gesto entre resignación y comprensión.
—Siempre fuimos dos polos opuestos, ¿no es así?, siempre estábamos mirando en dos direcciones diferentes.
—Lo sé… a veces me preguntaba si Sage nos había dejado juntos como una especie de morbosa lección… hasta que con el tiempo, al observar a los otros con sus pares, entendí que fue muy hábil dotándonos a cada uno de la mitad que era opuesta… buscando el equilibrio entre guerreros… uno confiriendo al otro aquello que no poseía…
—¿Y qué es lo que no poseías tú? —preguntó con ingenuidad el lemuriano.
—Mi primer respuesta sería sosiego —aseguró.
—¿Y la segunda?
—Mi incapacidad para vivir solo… me dio una pareja de la que difícilmente me podría separar a quién no podría dejar, a quién jamás abandonaría en la batalla, y me he preguntado si más bien sería un castigo.
—Vaya, no sé si eso me hace sentir como un acierto en tu vida o si es una maldición… —pronunció con cierto dolor el joven Strategos.
—Carpe diem —pronunció en su perfecto latín el chino.
—Volveremos a encontrarnos, cuando sea nuestro tiempo, estoy seguro, los astros así lo marcan, mirando en dos direcciones diferentes…
—Y yo, voy a insistir siempre en que regreses a mi lado… en que vuelvas a luchar conmigo, como mi parabatai, eso no va a cambiar…
Dohko caminó hasta donde estaba Shion, apesadumbrado, en silencio, el breve tacto de sus dedos en el rostro del lemuriano se convirtió en un recuerdo para toda la eternidad, lo mismo que sus labios… lo mismo que la caricia cuerpo a cuerpo cuando tiene que llegar la separación.
Pocas palabras intercambiadas, ninguna declaración, ninguna promesa. El chino se preguntó cómo se las va a arreglar con esa separación. Está seguro que durante mucho tiempo el recuerdo le impedirá amar, y más adelante, acabará encontrando, inventando, cómo hacer para no morir.
Sentado frente a la cascada de Rozan, velando siempre la torre que mantiene sellados a los espectros mes tras mes, año tras año, escribe cartas, cartas que van y vienen, respuestas que no siempre son lo que espera.
Siempre le ruega que vaya o que le permita ir, pero se enfrenta a la negativa, aun así, solicita lo mismo…
Todo está decidido ya. Dohko todavía no sabe que ya lo sabe. Está en lo inmaculado del vacío, en el espacio de la creación, ante la obligación de escribirse, ese pasado que considera ahora falto de relieve va a domarlo con la punta de los dedos que escriben, a ponerlo guapo y a hacerlo verdadero para gustarle, a inventarlo para librarse de él de una vez. Siempre en vano.
Ante la última negativa, el chino empezó a construir un palacio de soledad, mayor al que jamás se hubiese visto, el más impresionante, para nutrir en él, una desdicha maravillosa.
Para buscarse un breve consuelo a sus días… para buscar el sosiego en otro cuerpo, en otra persona, en otro abismo… en los brazos de una mujer que ha tomado como su mujer, para acompañar su letargo, pero bien sabe que no va a durar por siempre… y lo ha hecho por despecho, por soledad, por ser rebelde una vez más aunque el ojo esté atento a la cascada.
Pasan los años y después del silencio sobrevienen los torrentes de cartas, de reclamos que van y vienen.
Hasta que un buen día llegó esa carta, esa última, la que sabe a despedida, la que le confirma lo que él ya ha visto en la constelación de Aries, que se está apagando…
"Carpe diem" decía al final.
Se extinguía y desaparecía Shion de Aries… el hombre con esa soberanía heredada de la noche de los tiempos, y que es un mundo en sí, desaparecía del Santuario y dejaba de velar por Atenea y por el mundo, el hueco de su existencia se sentía, se respiraba.
Por eso había llorado.
El viejo había llorado…
SIDE B
So tell me all about it, tell me 'bout the
plans you're makin'
then tell me one thing more before I go
tell me how am I suppose to live without you
now that I've been lovin' you so long
how am I suppose to live without you
how am I suppose to carry on
when all that I've been livin' for is gone
How am I suppose to live without you, Michael Bolton.
