VIII. ESCORPIÓN

SIDE A

I don't need to fall at your feet
Just 'cause you cut me to the bone
And I won't miss the way that you kiss me
We were never carved in stone
If I don't listen to the talk of the town
Then maybe I can fool myself.
I'll get over you.. I know I will
I'll pretend my ship's not sinking
And I'll tell myself I'm over you
'cause I'm the king of wishful thinking.

King of wishful thinking, Go West.


—¿Sabes por qué la técnica del Escorpión es piadosa? —inquirió Quirón a su joven aprendiz, Milo.

El niño sonrió con cierta sorna, conocía la respuesta de memoria.

—Claro, porque es un técnica que permite al enemigo recapitular y rendirse durante los primeros catorce aguijonazos, por supuesto que la víctima experimentará un profundo dolor a medida que las Agujas Escarlatas hieren su cuerpo…

—Y ¿Por qué es tan letal Antares, la quinceava aguja? —bombardeó al niño que se quedó pensativo un momento.

—Porque… son quince las estrellas del Escorpión y Antares o Alpha Scorpii es la más letal… —respondió dudoso, con el ceño fruncido.

—Ya veo… —murmuró el Arconte de Escorpión, mientras sacaba de un pequeño terrario que tenía preparado, un escorpión. Tomó con presteza al animal y lo colocó sobre el escritorio de madera—. Teóricamente es así, quince estrellas son las que enmarcan al Escorpión, siendo el corazón Antares. La aguja escarlata perfora cada punto vital de un cuerpo humano, inyectando el veneno… cada estrella de la constelación bajo la cual se ha nacido. La técnica de los nacidos bajo Alpha Scorpii, como tú o como yo, es parecida a la de este animal.

—No es un Imperator —farfullo el discípulo, observando de cerca al artrópodo que se movía sobre la superficie.

—No, no lo es y sin embargo, éste es el más venenoso dentro del orden de los Scorpiones.

—Parece muy insignificante.

—¿Insignificante? ¿Te parece? —bromeó el caballero dorado con una sonrisa parca.

—Mmmh… sí…

Quirón levantó al animal y lo colocó sobre su palma, el color ambarino del animal de unos diez centímetros, brillaba en la piel del hombre, cuyos ojos penetrantes, igual de ambarinos, observaban al niño.

—Te presento al Androctonus, el "matador de hombres", eso significa su nombre… aunque es más pequeño que el Imperator, es más letal, es el más venenoso del mundo, los escorpiones al igual que tú, lanzan una descarga menor de veneno, como un ataque defensivo, lo mismo que las Agujas Escarlatas, y cuando es necesario atravesar más de una vez a su presa, como medio ofensivo, la cantidad de veneno incrementa… como Antares que es el clímax de la técnica de los guerreros del octavo templo. Las primeras agujas son un preveneno con algunas toxinas peptídicas que van mermando las capacidades del adversario… Antares es la última y la más letal porque con ella la concentración de toxinas peptídicas es mucho más intensa, es fulminante, no tiene que ver con la cantidad sino con la calidad del veneno…

Cuando Milo, que escuchaba atento, intentó tocar la prominente cauda del escorpión este le atacó clavando dolorosamente el aguijón en la mano.

—Mierda —maldijo.

—No te preocupes, tú al igual que este escorpión, te encuentras ya envenenado, y eres inmune, lo mismo que yo… aunque, afortunadamente, no eres una especie de arma biológica como otros caballeros a lo largo de la historia.

El agujero en su piel no sangraba, pero le causaba un dolor punzante.

—La técnica es misericordiosa en sí porque permite purgar a la presa y decidir si desea vivir o convertirse en la víctima, pero también es cierto que físicamente la estratagema es conveniente… a veces la decisión no depende de la conciencia del enemigo.

—¿Cómo es eso? El dolor les haría pedir clemencia, ¿no? —observó el rubio frunciendo las cejas.

—Sí y no… ¿Recuerdas que ocurre químicamente en el cuerpo una vez que el veneno ha entrado al torrente sanguíneo? Te lo dije hace tiempo —reprendió, esperando no recibir una respuesta estúpida, Quirón era así, severo.

—Bloquea ciertos canales de potasio…

—El veneno de las agujas interrumpe la transmisión nerviosa viciándola, todo ocurre desde los procesos intracelulares, en términos sencillos ataca las neuronas, por eso es que tienes un porcentaje mayor para vencer, porque altera el sistema nervioso desde la primer aguja incrustada… la víctima experimenta cambios a nivel químico dentro del cuerpo, lo cuál te da el tiempo suficiente para preparar la concentración mayor de veneno y cosmos para la última aguja, si fuese necesaria —bajó al escorpión que empezaba a caminar lánguido por el brazo, lo dejó de nueva cuenta sobre el escritorio—. Más adelante cuando puedas dominar tu propio cosmos, tus sentidos se agudizarán y serás capaz de detectar la temperatura de otros cuerpos, incluso podrás detectar el pulso, los latidos… todo eso Milo, tiene que ser un mapa claro para poder atacar, incluso para vivir, tu vida se verá dominada siempre por el veneno… y aquí es en donde debes tener cuidado.

—¿Por qué? El veneno ya no me afecta…

—A ti no, a los que te rodean… aunque no serías capaz de envenenar a nadie, si no le atacas, las toxinas corren por tu cuerpo, por todos los fluidos, por la sangre, la saliva, el sudor, el semen… y encontrarás personas que tal vez presenten cierta alergia y escozor hacia ti, otros más podrían presentar justo lo contrario…

Los ojos azules de Milo se abrieron interesados mientras observaba su propio cuerpo como un artífice raro.

—Los síntomas de la intoxicación incluyen la producción de adrenalina… tú sabes que la adrenalina puede ser placentera, puede crear descontrol y adicción, la intoxicación que más adelante desarrollarás lleva consigo la responsabilidad de ser juicioso…

—No entiendo…

—Lo entenderás un día… y espero que sepas controlarlo…

Mientras Milo se encontraba en su templo, desparramado casi sobre la silla, moviendo la cucharilla dentro del café automáticamente, se devanaba los sesos enfrascado en sus pensamientos, en sus recuerdos de una tarde muchos años atrás, cuando él sólo era un aprendiz...

Al mismo tiempo evocaba los recuerdos de la noche anterior.

Los recuerdos de los besos ignominiosos, sensuales, atrabancados tal vez, que le devolvía el Arconte de Acuario: Camus Etienne Valois, lo rememoraba y se regodeaba en el placer malsano de recorrer cada segundo a su lado, cada instante previo al placer orgiástico…

"Eres como un vicio" le había dicho, "te maldigo y me maldigo por no poder dejarte, apenas te acercas y te deseo"… le confesó entre gemidos.

Algo similar una vez le dijo Aioria, su… ¿amigo?, en palabras más soeces, más bruscas, "Me dan ganas de follarte hasta que pidas clemencia, destilas sexo"…

Tuvo que reír, y reír a carcajada viva por la ironía… se preguntaba íntimamente si no acaso el producto del descontrol propio y el que ejercía sobre la otredad… tendría que ver con eso precisamente… con esa toxicidad que intrínsecamente poseía.

—A tu salud entonces, Afrodita… —murmuró en voz alta mientras levantaba la taza a un altar imaginario y daba un sorbo—, ¿quién soy yo para desdeñar lo que se me ha dado? —inquirió soberbio— ¿O se trata de algo más profundo… que aún me resta por aprender? —negó con la cabeza de inmediato tratando de alejar ese pensamiento que se le antojaba demasiado sensible… más de lo que quería admitir…


SIDE B

I´m gonna take a little time
A little time to look around me
I´ve got nowhere left to hide
Looks like love has finally found me
In my life there´s been heartache and pain
I don´t know if i can face it again
Can´t stop now
I´ve travelled so far to change this lonely life

I wanna know what love is, Foreigner.