IX. SAGITARIO

SIDE A

I can see your face still shining through the window on the other side
Rosanna, Rosanna
I didn't know that a girl like you could make me feel so sad, Rosanna
All I wanna tell you is now you'll never ever have to compromise
Rosanna, Rosanna
I never thought that losing you could ever hurt so bad
Not quite a year since she went away, Rosanna
now she's gone and I have to say

Meet you all the way, meet you all the way, Rosanna
Meet you all the way, meet you all the way, Rosanna

Rosanna, Toto.


Shion había coronado en las Panateneas pasadas a Aioros Deligiannis, durante la carrera con antorchas, entre los juegos gimnásticos y las muestras de agilidad, fuerza y devoción, aquel chico había demostrado ser el más diestro y dedicado, de entre sus compañeros siempre se distinguió por su tenacidad, así que había recibido el aceite de olivo sagrado de Atenea, así como la corona de laurel… entre sus hetairoi de la orden dorada, al menos los que habían alcanzado ya el grado, Aioros debía ser una clase de ejemplo, y para los más jóvenes pupilos, un guía.

Lo que hiciera con su vida privada era otra cosa… y aunque nada sucedía en ese Santuario sin que llegase a oídos del lemuriano, no le tomaba mucha importancia al asunto.

Y fue precisamente al año siguiente, durante las nuevas Panateneas que le mandó llamar aparte.

—¿Cómo va el entrenamiento del pequeño león? —interrogó con la formalidad de siempre el Strategos, pero con suavidad, algo raro en él.

—Bien, Aioria ha demostrado tener dotes impresionantes, es cuestión de tiempo… de paciencia y disciplina —arguyó.

—¿Paciencia y disciplina? —Shion sonrió de lado, en una sonrisa afectada, se había quitado ya el yelmo y la máscara, sólo había dos personas delante de las cuáles evitaba llevar cargando todos los artilugios: delante de Mu, su discípulo, y de Aioros—, es un chiquillo aún…

—Lo es, sin embargo me encuentro optimista al respecto —bromeó.

—Siempre te encuentras optimista, eso me agrada… —clavó sus peculiares ojos en el joven griego, atractivo sin duda, de cuerpo y rostro perfectos, gallardo, sencillo, piel morena como..., prefirió no pensar en ello—, no te quitaré mucho tiempo, soy yo el que siempre aboga por evitar la pérdida de tiempo…

—Un poco de distracción mantiene alegre el espíritu, si me permite la observación.

—Mi espíritu está más que alegre con la reciente llegada de Atenea, y aunque es un bebé, su fuerza y sacra presencia me llenan de esperanza —suspiró, luego se sentó en el trono ricamente decorado, cansado, porque esa era la realidad: sus más de doscientos años ya estaban pasándole la cuenta—, te he mandado llamar por algo importante.

El joven moreno arqueó una ceja y ladeó el rostro, como siempre hacía cuando estaba concentrado.

—Me asusta, ¿sucede algo?

El Patriarca guardó silencio, tomó una pequeña caja que ya tenía preparada, una caja de madera fina, tallada, se la tendió sin más preámbulo, sin ceremonia. Aioros la tomó entre sus dedos morenos, no pesaba mucho, parecía casi vacía.

—Ábrela. —Ordenó.

El Arconte de Sagitario obedeció con curiosidad, se detuvo a medio camino, para levantar la vista y encontrarse con los ojos siempre serios del Patriarca. Cuando reveló su interior se quedó estupefacto, levantó de nueva cuenta la vista, interrogante, confundido, avasallado.

—Pero… esto es… —sabía lo que significaba aquella cinta: que el Patriarca había encontrado a un sucesor para el pontificado y que lo estaba seleccionando a él… ¡A él!

—Sí, eso mismo —la acritud en las palabras de Shion se dejaba sentir, bajó del trono y tomó cinta roja, amorosamente tejida, con hilo fino, suave al tacto, con uno que otro hilo de oro intercalado que le profería un brillo especial, la sostenía delante del ateniense.

—Excelencia… —susurró—, yo no soy el más adecuado, humildemente permítame declinar…

—Tú eres el más adecuado… al igual que yo, naciste bajo el elemento del fuego, eres un protegido, ¿quién mejor que tú?, es mi deseo que sea así, que seas tú quien guíe este Santuario… si tú no aceptas el cargo tendré que seguir esperando hasta encontrar un hombre que te supere en valor y destreza y creo, Aioros, que bien podría seguir aquí otro ciento de años —confesó, por primera vez egoísta.

Los ojos verde olivo del moreno se clavaron en los profundos de Shion, por supuesto que sentía una emoción profunda, por supuesto que deseaba más que nada luchar siempre por Atenea… pero aquella responsabilidad sobre sus jóvenes hombros…

¿Y sí no era lo que esperaban de él? ¿Y si ni siquiera se acercaba tantito a lo que Shion deseaba?

Todas las dudas le saltaban a la mente, una tras otra.

El lemuriano acomodó la cinta roja en la frente de Aioros para luego atarla.

—El nudo de esta cinta simboliza unión y cierre de una era, su circunferencia perfecta representa la santidad y la protección hacia nuestra diosa y el rojo de ella, sangre, tierra y coraje... —explicó—, es un presente y un signo de reconocimiento de mi parte hacia ti, mereces este lugar, Aioros.

Strategos

—Mi tiempo está llegando a su fin, lo sé, y antes de que eso suceda he de dejar el camino listo para afrontar las fuerzas malignas que desearán apoderarse de esta Tierra que Atenea ha protegido desde la época del mito… el sol se ocultará un día con mi desaparición y saldrá para brillar en una nueva era… —susurró.

—Si ese es su deseo y mi destino… entonces acepto la responsabilidad que se me ha dado con el tiempo que me sea concedido… —respondió el joven Arconte de Sagitario.

Desde ese día portó la cinta roja en la frente, el regalo de Shion, acogido a su destino, desde ese día hasta el último, y se preguntó mientras bajaba las escaleras de los recintos sagrados si los dioses le concederían el tiempo suficiente para salvaguardar la Tierra y a aquellos a quienes más amaba… el peso en sus hombros era mucho, por vez primera entendió un poco de aquella mirada profunda en los ojos de Shion y comprendió que su destino ya no sólo era suyo, sino de los demás…


SIDE B

This time might be the last
I fear unless I make it all too clear
I need you so

Take these broken wings
And learn to fly again
And learn to live so free
And when we hear the voices sing
The book of love will open up
And let us in
Take these broken wings

Broken wings, Mr. Mister.