Hola chicas y chicos, bueno aquí está el segundo capítulo.
Espero que lo disfruten. Muchísimas gracias por todas las reviews. Sigan dejando su opinión, buena o mala. Pero enserio, me alegraron el día más de lo que lo hico Glee. ¿Lo vieron?, ¡Dios! Yo lloré. Más hermosa imposible la declaración de Blaine. Bueno, les dejó que disfruten mucho. Besos. Y recuerden los personajes y escenarios son de Fox, Ryan Murphy y colaboradores.
–Capitulo 2: Música, corazones rotos y un beso en la lluvia–
Una mañana, en las escaleras del Instituto William McKinley…
Aquí estaba él otra vez, en las escaleras de su antiguo instituto, faltaban cinco minutos para que sonara la campana y entonces haría notar su presencia, pero era Kurt Elizabeth Hummel y lo haría a lo grande. Estaba nervioso, a quien quería engañar, estaba muy nervioso y aunque durante toda la mañana había estado hablando con la banda y las Cheerios para que le ayudaran con el número, además de haberse tenido que cambiar de ropa miles de veces, al final eligiendo un pantalón marrón rojizo, con chaqueta 3/4 del mismo color conjuntado con un corbatín y una camisa negra a cuadritos, pero aunque estaba fabuloso, dudaba si debía hacerlo o no.
4 minutos. Tenía que llamar a Rachel.
– ¡Lady Hummel!, ¿Cómo va en Lima? –Santana había cogido el teléfono y Kurt sabía que solo sería para molestarle.
–Pásame a Rachel, por favor Santana.
–No hasta que me escuches. –Kurt podía ver la sonrisa juguetona de esta aunque estaban hablando por teléfono.
–Por favor Santana no tengo tiempo. –dijo Kurt perdiendo los nervios, mientras daba golpecitos con los zapatos en el suelo.
–Kurt escucha. –se hico silencio y prosiguió. –No vuelvas a Nueva York sin haberle recuperado. ¡O me tendré que poner a la altura de Lima…!
–Wow Santana no me esperaba eso. –Y era verdad, nunca se hubiera esperado eso de su dura amiga, que para que te dijera algo bonito tenía que ser una ocasión muy especial.
–No te emociones Kurt, lo digo porque no quiero acabar con mi vestido lleno de tus lágrimas y sollozos por no haberle recuperado. Lucha por él. Y te pasó a Berry.
–Santana… –pero Santana había sido más rápida y escuchó un hola emocionado de Rachel.
–Rachel, ayúdame estoy histérico, falta un minuto para que salgan y no me acuerdo ni de la canción, ¿Y si no le gusta?, ¿Y si se enfada y no me habla?, lo voy a perder y…
–Kurt relájate todo va a estar bien, él te quiere, así que prepárate y haz sentir orgulloso a Nueva York.
–Vale, de acuerdo, allá voy. Rachel, ojala estuvierais aquí, me ayudarías mucho en estos momentos.
–Estamos aquí Kurt, gírate –y al girarse pudo observar a sus mejores amigas.
–¡Estáis aquí!, ¿Qué hacéis aquí? –pregunto Kurt entusiasmado mientras corría a abrazar a sus amigas
–Hemos venido a ayudarte Hummel –se avanzó Santana con una sonrisa dibujada en su rostro.
–¡Santo Dios! ¡Estáis perfectas, conjuntadas conmigo!, espera, ¿Cómo sabíais como me iba a vestir?
–Tu padre nos lo dijo –añadió riendo Rachel, que iba con una camisa roja, una falda negra y tacones blancos. Y Santana que llevaba un vestido estrecho negro y zapatos rojos.
–¿Preparado Lady Hummel?
–No.
–Mala suerte –dijo Santana, porqué en ese momento sonó la campana y Kurt supo que era ahora o nunca.
Empezó a sonar la canción tocada por la orquestra y Kurt acompañado de sus dos amigas empezó a cantar la canción Ready to Love Again de Lady Antebellum. ( watch?v=PgWPCSg974o). Empezaron a moverse, bailando una coreografía sencilla pero que quedaba perfecta con las piruetas de las Cheerios. Y los aplausos de la gente se hicieron presentes al acabar la canción.
Kurt no sabía expresar como se sentía, todo el instituto lo miraba desde el suelo, a causa de que él y sus amigas estaban cada uno subidos encima de una mesa. Y Blaine, en la mesa de delante, tenía la mayor cara de sorpresa, al igual que los chicos del coro, Finn, Tina y Brittany; que no se podían creer que los tres ex alumnos estuvieran allí.
Se hizo un silencio helado y entonces Kurt se armó de valor y dijo bajándose de la mesa y acercándose a su ex novio que lucía él uniforme de Cheerios:
–Hola Blaine.
–Hola.
Kurt sonrió, por lo menos le hablaba.
–¿Qué haces aquí? –preguntó Blaine bajándose de la mesa y dirigiéndose a su ex novio todavía con los ojos abiertos por la sorpresa.
–Bueno, he venido a visitar Lima.
–¿Y por eso tenías que montar este espectáculo, Hummel? –Kurt se giró para encontrarse a Sebastian Smythe luciendo el traje de Dalton, que pasó delante de su cara para coger descaradamente la mano a Blaine.
Kurt se quedó helado. ¿Qué hacia Sebastian allí? ¿Por qué le daba la mano a Blaine? ¿Y por qué Blaine también se la daba? ¿Espera, no podía ser? ¿O sí? ¿"Su" Blaine estaba con ese "Suricato"? Y entonces lo entendió.
Por qué meses atrás cuando él y Blaine mantenían una de sus habituales conversaciones sacaron un tema que Kurt pensaba que no volvería a encontrarse…
–Me gusta saber que seguimos siendo amigos Kurt.
–A mí también Blaine. –Y era verdad, porque desde que se vieron en el musical de Grease, habían decidido que sería mejor ser amigos, porque todavía se apreciaban mucho.
–¿Y qué tal por Nueva York?
–Bien, hace frio pero muy bien, ¿Y en Lima? –pregunto mientras tomaba un sorbo de su chocolate caliente.
–Bien, el coro se está preparando para los Regionales, donde competiremos con The Warblers, que si estos ganan con nosotros, iremos juntos a los Seccionales. Y eso me tiene preocupado.
–¿Preocupado?, ¿Pensaba que no estabas incómodo al competir con tus antiguos compañeros? –pregunto extrañado Kurt dejando la taza en la mesa.
–En verdad estoy preocupado sólo por uno, me preocupa Sebastian. –susurro casi inaudible.
–¿El suricato? –Ahora sí que estaba extrañado.
–¡No le llames así! –Exclamó molesto –y sí, ese Sebastian. Nos vimos el día siguiente de que regresaras a Nueva York. Y estuvimos tomando café los viernes desde entonces. No sé, él parece más amable.
–¿¡Estarás bromeando, no!? –Kurt no se podía creer lo que escuchaba de su amigo, y al levantarse por el enfado, se quemó con el líquido caliente. Maldiciendo por lo bajo para que Blaine no lo escuchara –¡Blaine, no sé si recuerdas pero ese chico intentó que rompiéramos, que New Direction fracasara y de poco te saca un ojo!
–Lo sé, pero, de verdad que está más amable, no sé, es agradable… –insistió Blaine que estaba sentado en su cama, trazando círculos en la pared, pensando en las conversaciones que había tenido con Sebastian.
–Blaine, ese chico no es bueno para ti.
–¿Y qué es bueno para mí?, ¿Quién es bueno para mí? Porque tú has encontrado a Adam. –dijo Blaine elevando la voz a causa del enfado que le estaba causando esta conversación.
Se hizo silencio en la línea. Kurt sabía que si seguían por ese camino acabarían peleando y haciéndose daño, así que lo dejó estar y le deseo las buenas noches a Blaine, pensando que cerraba un tema y que su amigo le haría caso.
Pero no era así. Porque meses después se daría cuenta de que ese "suricato" salía con su amigo.
Kurt no podía sentirse más incomodo esa anoche en el restaurante de Breastix donde había ido después de que Blaine acabara la escuela y Sebastian lo fuera a recoger. Y no sólo era porque Sebastian no paraba de darle ligeros besos a Blaine, restregándole así que ahora Blaine era suyo. Lo sorprendente era que este no decía nada, únicamente le observaba y comía lo que había en su plato, y eso era lo más molesto de todo.
Kurt no podía parar de pensar en que Blaine le odiaba, pero que en verdad fue este quien estropeo lo suyo, aunque él salió primero con otro chico, empezando su vida de nuevo. Así que ahora no podía pedirle a Blaine que dejara su vida por él, ¿o sí?
–¿Kurt? –Preguntó Sebastian, haciéndole señas a este, para que volviera de sus pensamientos.
–Sí lo siento, estaba pensando en que es tarde y tendría que irme.
–Te llevo a casa –añadió Blaine de golpe. Era lo primero que decía en la noche. –Quiero decir, está lloviendo y tú no llevas coche, a demás Sebastian lleva su propio coche.
–Pero Blaine, pensaba que te pasarías por mi casa –se notaba que Sebastian estaba molesto.
–No me encuentro muy bien, así que llevaré a Kurt y me iré a mi propia casa. –Dijo secamente para levantarse, pagar la cuenta, coger las llaves, y dirigirse a la salida no sin antes añadir ya de camino. –¿vamos Kurt?
–S–sí va–vamos. –tartamudeó Kurt, que al igual que Sebastian no se podía creer que Blaine le llevara a casa. Pero él estaba feliz. Cogió su chaqueta y siguió a Blaine. Dejando a Sebastian solo y todavía pensando que acababa de pasar allí. Porque sí, creía bien, su novio llevaría a su ex novio a casa. ¿En qué pensaba Blaine?
En el trayecto Blaine estuvo distante, pensando en sus cosas, mientras que Kurt se iba a morir si no hablaba, así que para distraerse empezó hacer dibujos en el cristal. Llegaron a casa de Kurt. Blaine apagó el motor y miro a Kurt. Se quedaron allí mirándose, sin decir nada durante minutos que parecieron horas, hasta que Blaine empezó a hablar:
–Quiero. No. Necesito que me digas porque estás aquí y no me digas que viniste a verme, porque no lo hiciste mientras estábamos juntos, ni cuando dejamos de estarlo, así que, ¿Por qué estás aquí Kurt?
–Ya te lo he dicho he venido a verte… –dijo con la voz más baja y insegura de lo que quería que sonara, sin poder mirar a los ojos a Blaine.
–¿Por qué ahora?, ¿Por qué tenias tiempo?, venga Kurt, nos conocemos, dime la verdad, ¿Cuáles son tus intenciones?
Kurt respiro e hizo lo que llevaba deseando hacer desde que aterrizo en Lima. Le besó. Un largo beso que a sorpresa de Kurt, Blaine no rechazó, sencillamente se dejó, porque el también necesitaba ese beso, lo necesitaba desde hacía mucho tiempo. Al acabar, Kurt cogió sus cosas y sin decir nada se bajó del coche y entro en casa. Dejando a Blaine solo y con la cabeza llena de dudas.
Al llegar a casa, corrió a hacerse una larga ducha de agua caliente para relajar las emociones y después se puso una camiseta gris ajustada y unos pantalones celestes de pijama. Cuando estuvo relajado cogió el teléfono y llamo a la única persona que le podía ayudarle.
–¿Por qué Kurt me besó? ¡No tenía derecho! Él fue el primero que empezó a salir con otra persona, que empezó a salir con ese británico refinado. Fue mi culpa, pero él se olvido de mí. Y cuando consigo olvidarme de él, va y vuelve a aparece tan perfecto como siempre, con ese trajo que le quedaba tan bien. ¡Ves lo que me hace!, yo tengo novio. Y si lo sabe, ¿Por qué me besa?
–Relájate Blaine, y no digas que te olvidaste de él porque sabes que es completamente mentira. –Sam estaba acostumbrado a ese comportamiento irracional de su amigo cuando se trataba de Kurt. Y cuando lo vio esta mañana sabía que Blaine no tardaría en llamarlo. Porque desde que lo dejaron, Blaine había acudido a él para que le ayudara, y como mejor amigo que era, lo hizo.– Te voy a decir lo que vas a hacer, ¿vale?– silenció en la línea, lo tomo como un sí.– Mañana vas a ir a la escuela y cuando le veas, que lo vas a ver ya que probablemente mañana vaya al instituto para ayudarnos en el coro, te vas a acercar y le vas preguntar por qué te beso. ¿De acuerdo?
–Sí Sam –respondió con un hilo de voz, por la vergüenza de sentirse como un niño pequeño regañado por su padre y la inseguridad que le producía el consejo dado, pero igualmente dijo– gracias de verdad, no sabría qué hacer sin ti.
–Nada por eso me tienes. –dijo Sam riendo por lo bajo, mientras en su casa jugaba a los video juegos con su hermano que este empezaba a ganarle por la distracción que la llamada le causaba.
–Idiota. –Blaine sonrió, porque ese era el poder de su mejor amigo, hacer sonreír a la gente. –Buenas noches Sam.
–Buenas noches Blaine, duerme, lo necesitaras.– Y era verdad porque Blaine no se podía imaginar los cambios que volvería a dar su vida durante las próximas semanas.
Espero que les haya gustado.
Actualizare todos los martes, sin falta.
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Besos y abrazos.
