Hola chicos y chicas, bueno, aquí les traigo el quinto capítulo. Quiero darles unos consejos para entender:
1-Los sucesos pasan el día siguiente del capítulo 4. (si no se acuerdan de este vuelvan a leérselo es importante).
2-Los capítulos 5, 6 y 7 son sucesos que pasan en el mismo periodo de tiempo EL DÍA DESPUES DEL CAPITULO 4.
3-Los temas en que se centran los siguientes capítulos son: El capítulo 5-Klaine. El 6-Brittana y el 7-Fichel.
4-todos tienen relación entre ellos.
5-Seguire publicando un capitulo por semana.
Quiero recordar que los personajes y escenarios son de Fox, Ryan Murphy y colaboradores.
¡Disfruten!
–Capitulo 5: El despertar Klaine–
Día de Kurt
Los rayos de sol entraban por la ventana directamente a sus ojos, que lentamente se abrieron, para después volver a cerrarlos, girarse y producir un ruido medio de cansancio, medio de dolor por la resaca que tenía de la noche anterior. Al recordarlo dio un salto en la cama y se despertó. Se dio cuenta de que estaba en su habitación. Suspiró. Por suerte no había hecho nada, ¿O sí?, no sabía si haberlo hecho hubiera sido bueno o era malo. Por una parte quería que hubiese pasado algo con Blaine, pero si había sucedido, ¿dónde estaba este? Además, él en verdad quería que volviera a ser especial, no que sucediese mientras él estaba borracho. Volvió a suspirar pero ahora de enfado. ¿Por qué tenía que haberse emborrachado?, él nunca bebía, seguro que había sido por los nervios.
Se intentó levantar, pero tropezó con su ropa, entonces se dio cuenta de que estaba sólo con unos boxers. Entró en pánico. ¿Quién le había quitado la ropa?, ¿Blaine?, ¿Su papa? Cada vez estaba más hecho un lio. Sería mejor que se diera una ducha. Se dirigió hacia allí y se metió dentro. Su cuerpo se tensó ante el contacto con el agua fría, pero le agrado, lo necesitaba para despertarse y que la resaca se le fuera. Cogió el jabón y empezó a enjabonarse con su esponja. Cuando estuvo, empezó con su tratamiento para la piel, primero se untó de crema de coco, se puso desodorante y después se vistió. Era sábado y no tenía pensado salir de casa así que se puso una camisa gris y unos pantalones de pijama a cuadros escoceses. Y bajó a desayunar. Al llegar a la cocina vio una nota en la mesa, era de su padre, decía:
"Kurt, he acompañado a Carole a una reunión en Westerville, no llegaremos hasta tarde, te llamaré después, Finn ha salido temprano con Rachel, no sé cuando volverá. Por cierto ya hablaremos sobre lo de anoche más tarde. Te quiere. Tu padre"
Kurt se quedó en shock. ¿A qué se refería su padre con lo de anoche? Ahora sí que estaba hecho un lio. Pero más importante ¿Finn y Rachel habían quedado hoy?, es verdad, ahora se acordaba, Rachel le había comentado algo sobre Finn en la conversación que tuvieron por teléfono, pero con los nervios de la cita con Blaine, no le había hecho caso. Más tarde tendría que preguntar.
Su barriga rugió. No había comido nada desde el mediodía del día anterior. Dejó la nota donde la había encontrado y empezó a prepararse el desayuno, metió dos rebanadas de pan en la tostadora, mientras estas se hacían sacó mermelada de fresa, un cuchillo, y saco el zumo de naranja el cual sirvió en un gran vaso de cristal. Las tostadas salieron, las sirvió en un plato y las untó de mermelada y las empezó a comer. Al acabar, fregó los platos y recogió. Se volvió a sentar en la mesa y se volvió a preguntar por milésima vez, "¿Qué había pasado la noche anterior?", pero más importante como lo iba a descubrir, no se veía con corazón de esperar todo el día hasta que volviera su padre para preguntarle, y a Blaine no se lo podía preguntar bastante avergonzado estaba ya, y seguramente este no le querría hablar nunca más.
Tenía que salir de allí. Pensó en llamar a Rachel pero mientras marcaba el número se acordó de que esta estaba con Finn. Llamaría a Santana. Marco su número, al tercer pitido lo cogió.
–¿Sí…? –preguntó una voz adormilada en el otro lado de la línea.
–¡Buenos días!–canturreó Kurt
–¿Sabes qué hora es? –exclamó enfadada.
–Buenos días a ti también.
–¿Qué quieres Kurt? –preguntó mientras soltaba un largo suspiro.
–Estoy aburrido, ¿Quieres hacer algo hoy?
–Sí Kurt, quiero quedarme en mi cama durmiendo sin hacer nada ni contigo ni con Rachel. ¡Porque estoy cansada de echar de menos a Brittany! –Kurt notó que su voz se entrecortaba, pensó que estaría llorando y así era porqué un sollozo se hizo notable– La echo de menos. Mucho.
–Santana, yo sé que lo pasaste fatal cuando tuviste que dejarlo con ella y sé que lo hiciste por su bien y que ahora verla con Sam te mata. ¿Pero no crees que por lo menos podríais ser amigas?
Se hizo silencio en la línea sólo se escuchaban los sollozos de Santana que empezaban a silenciarse para volver a oír un largo suspiro después agregó.
–Tienes razón, creo que la llamaré. Gracias por ayudarme Kurt, siento haberte hablado mal antes.
–No pasa nada todo está bien.
–Por cierto, ¿Para qué me has llamado?
–No importa, yo solo estoy aburrido, Rachel esta con Finn, mi papa está con Carole en Westerville, y ayer la cagué con Blaine al emborracharme en el bar. Así que estoy solo.
–¡Espera!, que has dicho, ¡Rachel y Finn!, ¡Tu borracho con Blaine! ¿¡Qué me he perdido!? –Exclamó Santana que al oír las palabras de su amigo se había despertado completamente.
–Sí, ya te explicaré, mejor que llames a Brittany antes de que se haga la hora de almorzar.
–Sí, de acuerdo, pero más te vale contármelo, todo, ¿Me escuchaste Kurt?, todo.
–De acuerdo, adiós Santana.
–Adiós.
Kurt colgó la llamada. Y se quedó pensando, que podría hacer. Y de repente se le ocurrió. El trabajo del Glee club. Tina, Marley y Kitty le habían pedido ayuda. Llamaría a Tina para ver si podían quedar para empezar a ensayar. Buscó en sus contactos y lo encontró, mientras marcaba se recordó a si mismo de que nunca había de borrar los antiguos números.
–¿Si? –preguntó una voz en la otra línea.
–¿Tina?, hola soy Kurt.
–¿Kurt?, Hola, ¿todo bien?
–Sí, yo solo, me preguntaba si os iba bien a ti, a Marley, a Unique y a Kitty, quedar hoy para ensayar las canciones.
–Sí, claro. Espera voy a preguntarles y te llamo después. –Kurt colgó y se dirigió al salón para esperar la llamada, al aburrirse decidió ver la televisión, puso MTV, estaban haciendo Dancing with The stars, le encantaba ese programa, en unos minutos Kurt estaba enganchado al reality, cantaba y hasta aplaudía cuando ganaba la que más le gustaba. Después 20 minutos su móvil sonó, era Tina, lo cogió.
–Hola.
–Hola, a ellas les va bien quedar. ¿Vamos a tu casa?
– Ok, en 10 minutos os espero en mi casa.
–Ok nos vemos allí. Bye.
–Bye.
Tenía 10 minutos para prepararlo todo. Primero preparo vasos con refresco y patatas fritas. Lo bajó todo al sótano. Donde preparó 4 sillas, micrófonos y las luces. Después subió a arreglarse, se quitó la ropa que llevaba para ponerse unos tejanos azul claro, con una camisa blanca de manga corta, lo conjuntó con pañuelo rojo y se puso los zapatos. Mientras se acababa de arreglar el pelo, llamaron a la puerta, bajó a abrir, no sin antes pararse a mirar en el espejo y arreglarse la camisa.
–Hola. Pasad.
–Hola –exclamaron, las cuatro chicas mientras entraban en la casa, no sin antes darse dos besos en las mejillas. –Bonita casa –agregaron.
–Gracias, por aquí, he preparado refrescos y patatas fritas.
–Ummm, Unique se muere de hambre. –soltaron unas risitas divertidas ante el comentario de la "chica".
Cuando llegaron abajó empezaron a ensayar. Cantaron varias canciones de Lady Gaga entre risas, cometarios sobre moda, música y chicos, mientras comían y bebían. Cuando llegó el mediodía las chicas se despidieron de Kurt y Tina, que esta se iba a quedar a comer con el chico.
Bajaron los dos y mientras seguía sonando música de Lady Gaga recogieron las latas que habían quedado en la mesa, y los boles ahora vacíos de patatas. Después subieron hacía la cocina, Kurt empezó a preparar una ensalada y la sirvió en dos platos. Tina preparo dos trozos de pollo a la plancha. Todo esto lo hicieron en un silencio medio incomodó que se rompió cuando Kurt dio el primero bocado y Tina habló:
–¿Y qué tal con Blaine?
Kurt se atragantó al escuchar la pregunta, después de beber agua y toser respondió. –Bien, ¿por qué preguntas?
–Bueno, Blaine es mi mejor amigo, creo que tengo derecho a preguntar ¿por su bien no crees?
–¿Por su bien?, ¿acaso le hecho algo malo a Blaine? –A Kurt le molestó tono en el que había hecho la pregunta Tina.
–No se dímelo tú...
–Tina, ¿te recuerdo que fue él quien me engañó? –ahora sí que se podía decir que estaba enfadado.
– Oh, vamos a ver Kurt, que pensabas que pasaría, te fuiste a Nueva York, las relaciones a distancia acaban así, uno de los dos acabaría engañando al otro, por mucho que se quieran. Y en este caso fue Blaine, acéptalo.
–No me puedo creer que lo estés diciendo esto enserio. Sé que eres más amiga de él, pero enserio lo estas defendiendo después de lo que me hizo. –Kurt se levantó bruscamente y dio un golpe en la mesa. Tina lo imitó.
– Pero él intento recuperarte, en cambio tú lo superaste y empezaste una relación con Adam. Sabes lo mal que lo pasó, ¿lo sabes? –no sólo se podía notar la tensión en el ambiente, si no que la ira de Kurt se estaba formando en lágrimas que amenazaban en salir a la mínima palabra– Y ahora que él es feliz con Sebastian, vuelves tu para volver a hacerle daño. No me da la gana Kurt. No te dejaré.
–No eres nadie para hacerlo.
–Soy la amiga que estuvo allí para él no como tú. ¿Qué clase de amigo le arruinaría la vida a su amigo cuando este es feliz?
–Yo nunca le haría daño a Blaine.
–Entonces ¿por qué estás aquí?
Eso fue lo que acabó con su paciencia volvió a pegar un golpe en la mesa y señalando la puerta de salida grito: –¡Fuera de mi casa!
–¡Vale!
Tina se levantó y se fue de la casa con un gran portazo. Cuando todo volvió a estar en silencio, empezó a llorar, gruesas lágrimas corrían por su cara y grandes sollozos salían de su interior. Cayó de rodillas y tapándose la cara con las manos dejó ir toda la tensión que había acumulado en esa conversación. Porque le había afectado tanto esa conversación. Era verdad que Tina era su amiga y que eso había sido un puñal traicionero, pero él no se ponía así por una simple conversación. Pero, ¿Tenía razón Tina?, él no sabía lo mal que lo había pasado Blaine cuando lo dejaron. El tema del engaño ya lo habían solucionado en peleas anteriores. Pero ahora, ¿debía mejor dejarlo ir antes de hacerle daño? Blaine era a quien más quería aparte de su familia y prefería dejarlo ir antes de hacerle daño en ese tema no iba a ser egoísta. Y si estaba bien con Sebastian, no le molestaría. Pero, ¿Sebastian le hacía feliz?, eso era lo que necesitaba saber. Tenía tiempo, todavía quedaba una semana para que regresara a Nueva York, exacto, tenía una semana. Una semana para solucionarlo o para dejarlo.
Día de Blaine
Su alarma sonó. Abrió los ojos. ¿Qué hora era? Demonios, las 8 am. Sábado. Se acurrucó en la cama y con las sábanas se cubrió completamente como si así pudiera impedir levantarse. Demasiado tarde. Hoyo unos pasos por la escalera, contó hasta tres y puntualmente su hermano entró en la habitación de un portazo.
–¡Hermanito!, despierta hoy tenemos un gran partido el cual tenemos que ganar.
–Arggg… –se quejó Blaine hundiéndose más en la cama, haciéndose una bolita.
–Despierta –dijo mientras le quitaba las mantas con fuerza ya que el menor se agarraba a ellas desesperadamente, al fin lo consiguió y dejo el cuerpo semi–desnudo de su hermano al descubierto.
–5 minutos más, porfi…– suplicó mientras cogía el cojín y se tapaba la cara para que la luz que entraba por la venta no le molestara.
–Vamos Blainey, o llegaremos tarde.
–De acuerdo, solo espérame abajo ¿quieres?
–Ok no tardes, si me haces subir te arrastrare hacia el club. Buenos días por cierto.
–Buenos días Coop. –dijo malhumorado mirando de reojo como la puerta se cerraba detrás de su hermano.
Lentamente se levantó de la cama y se dirigió al baño. Conectó la radio, donde sonaba Heart Skips a Beat de Olly Murs ( watch?v=R4rKvWA6w20) y empezó a cantar mientras se quitaba los boxers que utilizaba para dormir y se metía en la ducha. El agua fría empezó a mojar su pelo, cogió el bote de gel y empezó a enjabonarse el pelo, con la otra imitaba a un micrófono y cantaba animadamente. Finalmente salió de la ducha. Se vistió con unos pantalones rojos de deporte y una camiseta blanca. No se puso gel en el pelo ya que iba a sudar y se le quitaría.
Bajó a la cocina donde su hermano le esperaba comiendo un gran tazón de cereales y viendo la tele.
–Buenos días –saludo Blaine más animado, a causa de la animada canción de la radio.
–Buenos días bella durmiente –dijo divertido Cooper.
–Muy gracioso.
–Estuviste ayer con tu novio Smythe, dando besitos. –dijo riéndose Cooper persiguiendo a su hermano y lanzándole besos.
–¡Oh caya Coop!
Cooper soltó una gran carcajada, le encantaba ver como su hermano se sonrojaba al sacar temas así. Pero le gustaba, lo había visto feliz con Kurt y al dejarlo con estelo había pasado muy mal, más que mal, no lo había visto tan triste des de que murió su abuelo que mantenía con Blaine una estrecha relación. Pero ahora con Sebastian empezaba a estar mejor.
–En verdad –empezó Blaine mientras bajaba la mirada en su bol de cereales y los removía. –Yo estuve con Kurt.
–¡¿Con Kurt?! –Cooper se había atragantado con la leche ¿había escuchado bien?, ¿Kurt?
–Sí, en resumen, el regreso hace tres días y bueno, en el instituto él me cantó una canción, después por la noche me besó y al día siguiente me dijo que había venido a recuperarme. Y ayer por la noche él y yo salimos a un bar gay. –dijó rápidamente Blaine, hundiendo más su mirada.
–Y vosotros ya sabes, es decir, vosotros… –ahora era Cooper el que estaba rojo.
–¡No!, yo sólo le lleve a su casa, pero no sé, fue extraño, yo estoy confuso.
–¿Confuso?, ¿de lo tuyo con él?, ¿o con lo de Sebastian?
–No sé, necesito aclarar mis ideas.
–Ok. ¿Y se lo has contado a Sebastian?
–No desde la noche en que lo dejé plantado en Breastix para llevar a Kurt a su casa no hablamos. Y el después se fue a Dalton otra vez.
–¿Le has llamado?
–No… –ahora la culpa se podía añadir en uno de los muchos sentimientos que tenía.
–¿Y has hablado con Kurt después de lo de anoche?
–No, supongo que todavía debe estar dormido, ayer se pasó con la bebida.
– Estas hecho un lío hermanito.
–Gracias por tu ayuda Coop. De verdad que me ayudaste. –dijó con sarcasmo.
–Anda coge tus cosas, seguro que después de ganar a los pijos de los Wingston te sientes mejor.
–Supongo…
Los dos Anderson cogieron las raquetas y las bolsas de deporte y se dirigieron al coche. En el camino hacía el club de tenis, estuvo pensando en que haría con el tema de Sebastian y Kurt, pero más importante como acabaría todo esto. Cooper se percató de la preocupación que le causaban esas dudas a su hermano, así que le dio un golpe en el brazo sacándolo así de su ilusión.
–Blaine, para de pensar en eso, olvídalo, ya se solucionara todo. Ya lo veras.
–Sí, claro…Supongo.
Llegaron al club de tenis. Blaine se bajó del coche, cogió sus bolsas y se dirigieron hacía la pista donde se tenía que llevar el partido. Allá los esperaban los hermanos Wingston. Los saludaron y se colocaron en posición para empezar el partido. Los árbitros llegaron y dieron el silbido de comienzo. Blaine respiró profundamente encerrando todo el tema de la relaciones y concentrándose solo y exclusivamente en la pelota, la raqueta y la vitoria. Porque como había dicho su hermano, todo se solucionaría. O eso esperaba. Y si no, tampoco estaba tan mal con Sebastian, este le hacía feliz ¿lo hacía? Golpeo la pelota con rabia. Demasiadas dudas. Tenía tiempo. Lo solucionaría.
Espero que les haya gustado.
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Nos vemos la siguiente semana.
Besos y abrazos.
