Bueno aquí el sexto capítulo. Sigue teniendo lugar en el mismo periodo de tiempo que el 5, pero este se centra en la pareja de Brittana.
Quiero celebrar que el sábado anterior hizo un mes des del estreno de mi Fic. Y quiero agradecer a los favoritos FeeRguez21, Jazzklainer21, Marga24071, , maryamNY. Y a los folowers FeeRguez21, Gabriela Cruz, Jazzklainer21, JessKFSH, Marga24071, Tara Anderson Cullen, , karenGr, linis93, maryamNY. Son las mejores. Ya adoro todas las reviews que escriben.
Recuerdo que los personajes y escenarios son de Fox, Ryan Murphy y colaboradores.
Ahora sí, ¡DISFRUTEN!
-Capitulo 6: El despertar Britana-
Eran las 8 y seguía sin poder dormir. Había dado vueltas y vueltas, todo en vano, solo podía pensar en algo, bueno más bien en alguien y ese alguien tenía nombre y apellidos y era Brittany S. Pierce. No quería pensar en ella, de verdad que no quería pero era demasiado difícil, la quería demasiado y que ella estuviera con Sam, por muy disimuladamente que actuaran, le rompía el corazón. Pero tampoco podía estar con ella, no es que no quisiera, porqué quería, estar con ella era lo que más quería, pero no podían, se harían daño mutuamente, el tiempo les haría daño y todo sería demasiado complicado.
Las nueve. Necesitaba relajarse. Conectó la música se puso los auriculares y lentamente sus parpados empezaron a cerrarse quedándose por fin dormida.
Un sonido estruendoso sonó en la habitación en silencio. Santana se giró de la cama enrollándose con los audífonos que ya no desprendían ninguna clase de ruido por la falta de batería. Cogió el teléfono a tientas y pulsó el verde sin mirar el identificador de llamadas.
–¿Sí…? –preguntó todavía medio dormida.
–¡Buenos días!–canturreó la otra persona de la línea. Santana no supo reconocer la voz así que miró el identificador de llamadas para darse cuenta de que se trataba de Kurt, pero al ver lo temprano que era y lo poco que había dormido y la razón por la que no había podido dormir se enfadó muchísimo.
–¿Sabes qué hora es? –exclamó.
–Buenos días a ti también. –dijo irónicamente Kurt
–¿Qué quieres Kurt? –preguntó mientras soltaba un largo suspiro.
–Estoy aburrido, ¿Quieres hacer algo hoy?
–Sí Kurt, quiero quedarme en mi cama durmiendo sin hacer nada ni contigo ni con Rachel. Porque estoy cansada de echar de menos a Brittany. –Su voz se rompió y volvió a sentir ganas de llorar, pero no le quedaba ninguna lágrima– La hecho de menos. Mucho.
–Santana...yo sé que lo pasaste fatal cuando tuviste que dejarlo con ella y sé que lo hiciste por su bien y que ahora verla con Sam te mata. ¿Pero, no crees que por lo menos podríais ser amigas?
Santana se calló pensando en lo que su amigo le acababa de decir, empezando a relajarse y apagando sus sollozos. Para después de unos minutos respondió:
–Tienes razón, creo que la llamaré. Gracias por ayudarme Kurt, siento haberte hablado mal antes.
–No pasa nada.
–Por cierto, ¿Para qué me has llamado? –preguntó ahora un poco más animada.
–No importa, yo solo estoy aburrido, Rachel esta con Finn, mi papa está con Carole en Westerville, y ayer la cagué con Blaine al emborracharme en el bar. Así que estoy solo.
– ¡Espera!, que has dicho, ¡Rachel y Finn!, ¡Tu borracho con Blaine! ¿¡Qué me he perdido!? –Ahora sí que estaba en curiosada. ¿Por qué se enteraba de todo la última?
–Ya te explicaré, mejor que llames a Brittany antes de que se haga la hora de almorzar.
–Sí, de acuerdo, pero más te vale contármelo, todo, ¿Me escuchaste Kurt?, todo.
–De acuerdo, adiós Santana.
–Adiós.
Santana cogió el teléfono y suspiró. ¿Tenía razón Kurt?, ¿Debería llamar a Brittany? Cogió el teléfono y busco en contactos, La encontró. Se quedó mirando el número de teléfono durante minutos que parecieron horas. Gritó de frustración y tiró el teléfono contra la pared. "¿Por qué tenía que ser tan difícil?, ¿Por qué sencillamente no podía olvidarse de ella?, avanzar. ¿Por qué no podía ser amiga de Brittany como Kurt había dicho?" pensó.
De repente su teléfono sonó. Santana se levantó y fue a recogerlo.
-¡¿Qué?! –exclamó con ira. Ese no estaba siendo un buen día.
-¿Tana? –preguntó una vocecita en el otro lado de la línea. –Soy Britt.
Se hico un largo silencio. Santana no se podía creer que Brittany la estuviera llamando. Si existían las casualidades de la vida esta estaba siendo una de ellas. Una voz la sacó de sus pensamientos.
-¿Tana, estas?
-Sí…Sí hola Britt. ¿Estás bien?
-Sí, yo bueno en verdad…
-¿Si? –esa conversación la estaba empezando a poner nerviosa, no le gustaba no saber lo que pasaba a su alrededor.
-Yo, sé que sonara raro, pero tengo una amiga que creo que te gustaría conocer. Ella, ella también es como nosotras, es una delfín también. –Se notaba que Brittany estaba nerviosa por lo que le acababa de decirle a Santana.
-¿Una como nosotras?, ¿quieres decir que también les gusta las chicas?
-Sí.
-¿Y por qué quiere conocerme?
-Bueno, a mí me gustaría que volviéramos a ser amigas, sé que a ti te duele verme con Sam, por muy fuerte que te muestres. Pero no quiero hacerte daño. Por eso quiero presentarte a mi amiga. Podrías conocerla en una cita doble. Tú, Sam, mi amiga e yo. ¿Lo harías?, si tu estuvieras con alguien entonces podríamos ser amigas y eso es lo que más deseo en el mundo. Bueno, aparte de que Lord Tubbington aprenda a tocar el violín.
A Santana se le había encogido el corazón como alguien podía ser tan buena y adorable como Brittany.
-Claro Britt, por ti haría lo que fuese. ¿Pero estará de acuerdo con esto Sam?
-Quiero lo mejor para Brittany, igualmente que nos odiemos los dos queremos con todo corazón a Brittany. Además me encanta la idea de que estés feliz…con otra. –Santa soltó una carcajada la ver que era la voz de Sam y que Brittany por el fono le hablaba a Lord Tubbington.
-De acuerdo. ¿Cuándo nos vemos?
-Esta noche en Breastix a las 7. Nos vemos Tana. Di adiós Lord Tubbington.
-Adiós. A todos.
Se escuchó un adiós y unos chillidos de Lord Tubbington para después colgar el teléfono.
Santana fue hacía abajo a comer, mientras encendía el televisor para ver algo se rio para sus adentros. De aquí 3 horas tendría una cita doble con su medio enemigo, su exnovia y mejor amiga y una extraña. ¿Cómo será? se preguntó. Mientras empezaba una película de acción protagonizada por Taylor Launter pensó que esa noche sería muy divertida.
A las 6:30 Santana estaba vestida, con un vestido verde ajustadísimo, unos tacones negros y el pelo recogido en una larga cola. Llevaba un poco de maquillaje, lo justo para estar elegante, pero no tanto como para estar horrible.
Cogió su coche y se dirigió hacia Breastix. Llegó a la hora exacta. Entró y buscó por el restaurante para ver a Brittany. En una esquina los vio, Brittany vestida con una camiseta rosa con caritas de gatitos azules y una falda azul, sus largos rizos rubios la hacían quedar más preciosa. Sam la agarraba de la cintura, tenía que decir que hacían buena pareja y Sam no era feo y esa camisa negra que llevaba le sentaba bastante bien. Cuando llegó a su lado estaba todavía inversa en los pensamientos sobre Sam y Brittany, un abrazo como saludo de Brittany la sacó de ellos.
-Yo también me alegro de vete Britt. –contestó Santana al abrazo.
-Santana –saludó Sam mientras agarraba la mano de su novia y la volvía a hacer sentar.
-Tana, te presento a Lucy –dijo Brittany señalando a una chica sentada delante de ella.
Al verla Santana se quedó sin aire, era la chica más atractiva que había visto, tenía el pelo de un castaño como el chocolate, sus ojos eran como dos esmeraldas preciosas. Vestía con un vestido rojo sin mangas muy ajustado al cuerpo. Un collar dorado le quedaba perfectamente en el cuello.
-Encantada de conocerte Santana –saludó Lucy mientras se levantaba para saludarla con dos besos.
-Sí, yo, encantada también –tartamudeó Santana que todavía estaba en shock por la belleza de la chica.
Brittany y Sam las observaban el silencio y las miradas que se hacían las dos chicas delante de ellas con una sonrisa dibujada en el rostro. El camarero llegó y les pidió que quisieran tomar. Tomó nota y se marchó. En ese tiempo Santana había estado pensado en lo estúpida que parecía al comportándose así delante de una chica, como si esta se tratara de algo mágico, bueno para Santana su belleza era mágica. Pero no se podía comportar asín, así que respiró profundamente y mirando a Lucy preguntó.
-¿Y dónde estudias Lucy?
-Estoy estudiando en la universidad de Columbus. –respondió.
-¿Y qué estudias?
-Medicina, para los animales, es decir veterinaria.
-¿Y dónde conociste a Britt?
-En una de mis prácticas en el veterinario de Columbus, Brittany llevo a Lord Tubbington a operarlo por haberse tragado unos pendientes.
-Eran brillantes, mis favoritos –añadió Brittany mientras se acariciaba las orejas recordando sus pendientes con añoranza gravada en la voz.
-¿Y tú Santana que estudias? –pregunto Lucy.
-Artes Dramáticas en NYADA.
-¿Nueva York?, ¿vives allí?
-Sí, junto a mi mejor amiga y mi mejor amigo.
-¡Debe ser fantástico!
-Lo es –Santa sonrió y Lucy le devolvió la sonrisa.
Cavaron la cena entre conversaciones sin mucha importancia risas y miradas a escondidas entre las nuevas amigas.
-Bueno señoritas, veo que están disfrutando que les parece si les dejamos solas mientras yo acompaño a mi leidi a sus aposentos –dijó Sam imitando la voz de una película antigua, mientras las chicas reían.
-Si Santana quiere podemos ir a dar un paseo, todavía es temprano.
-Claro, me encantaría. –respondió Santana mientras le sonreía a Lucy y cogía su chaqueta.
-Pues entonces nos vamos. Pásenselo bien chicas –se despidió Sam, pero antes de entrar en el coche con Brittany, esta se paró, corrió hacia Santana y Lucy que ya se estaban hiendo y le susurró algo al oído de Lucy algo que Santana no pudo escuchar. Después se limitó a sonreír a Santana y darle un beso inocente en la mejilla.
Se quedaron quietas observando como el coche desaparecía de su línea de visón, cuando lo hico, Lucy agarró la mano de Santana y empezó a caminar. Le costó unos segundos a la morena poder mover sus piernas, ya que sus ojos todavía estaban clavados en las dos manos unidas.
Empezaron a caminar por la ciudad en silenció, pero no un silenció incomodo si no un silencio agradable, de cuando en cuando se miraban y sonreían. Llegaron a un parque a las afueras de la ciudad, donde se adentraron. Era precioso, tenía miles de farolillos colgados de los árboles, iluminando el sendero de piedras que llevaba hasta una serie de puentes de madera que se cruzaban en el centro del lago, ahí había una clase de cúpula con unos bancos. Lucy le sonrió todavía más y la llevó hasta el centro del lago. Se sentaron allí, observando el paisaje.
Al cabo de unos minutos Santana notó como un peso descansaba sobre sus hombros, giró la cabeza y se encontró con los grandes ojos verdes que observaban la noche, bajo su mirada y se encontró con sus perfectos labios, que estaban entreabiertos, por la respiración relajada de la chica, sintió unas grandes ganas de besar esos labios. Pero no se atrevió, la reacción de la chica a ese beso le aterraba demasiado ya que todavía no se conocían. Era verdad que llevaban toda la noche mirándose y sonriendo, pero una cosa era eso y otra muy diferente era besar. Lucy le apretó la mano al sentir como Santana se ponía rígida al darle vueltas a la cabeza, ante el tacto Santana se relajó, suspiró y apoyó su cabeza con la de la chica. Y así se quedaron durante lo que parecieron horas, cuando sonaron las campanas que marcaban las doce de la noche, Santana fue la primera que habló:
-Lucy es tarde creo que tendríamos que empezarnos a irnos.
-Sí, tienes razón, además yo todavía tengo que ir hasta Columbus.
-¿Qué?, es muy tarde no te voy a dejar ir hasta Columbus a estas horas de la noche. Te vas a quedar en mi casa. –Santa no se dio lo cuenta de lo que acababa de decir hasta que vio la cara de sorpresa de Lucy y rápidamente añadió. –Si quieres claro.
-De acuerdo, si no te molesto...
-Claro que no molestas, vamos vivo aquí cerca. –Cogió de la mano a su amiga y caminaron hacía una casa en unas cuadras más abajo del parque. La casa no era muy grande, era de un color amarillento, con unos grandes ventanales en la parte superior y una gran puerta de aluminio, que era enmarcada por dos pequeños arbustos de formas triangulares. Santana sacó las llaves y abrió la puerta dejando entrar a Lucy primero. Cuando esta entró se quedó maravillada con la casa, era acogedora por dentro tenía una mesa de madera con cuatro sillas en el centro del salón un sofá y un televisor. Pero lo que más le gustaba eran las paredes, estaban pintadas de un color chocolate y en ellas colgaban grades cuadros.
-Wow, son preciosos –dijó Lucy refiriéndose a uno de los cuadros donde se podía distinguir un océano.
-Mi abuela los dibujaba.
-¿Los dibujaba? –pregunto extrañada Lucy que ahora miraba a Santana fijamente.
-Des de que se enteró de que soy lesbiana no me habla, mis padres se lo tomaron bien pero ella no.
-Lo siento, pero por lo menos tus padres se lo tomaron bien, a mí no me volvieron a mirar igual, por eso vivo en el campus de la universidad, ellos me pagan todo lo que quiera, mientras que según ellos no se lo contagie a mi hermana pequeña.
-Yo, lo siento. –dijo Santana sin saber que decir.
-No pasa nada estoy mejor.
-Bueno voy a preparar el sofá para mi tu dormirás en mi habitación. Mis padres deben estar dormidos ya.
-Tendrías que dormir tú en tu habitación y yo en el sofá, soy yo la invitada.
-No repliques, como tú has dicho eres la invitada yo mando.
-Ok –dijo escapando una risita, por la cara de enfadado falso de Santana. Esa risa fue lo más bonito que Santana había escuchado, era preciosa. Y eso también le sacó una sonrisa. Acabaron las dos subiendo las escaleras entre risitas y palabras mandando silencio. Cuando entraron en la habitación, Santana fue al armario y le dio a Lucy un pijama. Ella se puso una camiseta y unos pantalones cortísimos.
-¿El baño para cambiarme?
-Primera puerta a la derecha.
-Gracias, ahora vuelvo.
-Ok.
Al cabo de 5 minutos Lucy volvió con un pijama gris puesto.
-Bueno, yo voy a ir bajando a preparar el sofá.
-De acuerdo. Buenas noches.
-Buenas noches. –Santana tuvo muchísimas ganas de darle un beso en esos momentos, pero se resistió, y bajo otra vez hacía el salón.
Cuando estuvo preparado se estiró y se arropó con las mantas. Cuando miró por última vez el reloj eran las 2 de la madrugada.
Una voz la despertó, miró el reloj y vio que eran las 3 de la madrugada:
-Santana, ¡Santana!
-¿Lucy?, ¿pasó algo?
-He bajado a por un vaso de agua y te estabas quejándote y revolviéndote en el sofá. He pensado que te tendría que despertar, no es justo que duermas aquí.
-¿Un vaso de agua?, te dejé uno en la mesita de noche.
Lucy se puso roja como un tomate, y aunque había poca luz, Santana lo pudo observar.
-Yo me preguntaba… sí, bueno, ya sabes, ¿te gustaría dormir conmigo?, quiero decir, en tu habitación.. No es justo que duermas en este sofá. Parece incómodo. –Ahora sí que se podía ver el color rubí que habían cogido las mejillas de Lucy y Santana sólo pudo pensar en lo adorable que esto la hacía.
-Se acuerdo, tienes razón es muy incómodo.
Subieron las escaleras a tientas y cogidas de la mano.
Lucy se acostó a un lado de la cama, y Santana se acostó a su lado. Al principio se mantuvieron alejadas, cada una mirando hacía su lado. Pero de repente Santana se giró y abrazo a Lucy por la cintura enterró la cara en el hueco de su cuello antes de que Lucy pudiera responder. Esta solo sonrió y entrelazo sus manos con las de Santana. Quedándose así las dos chicas abrazadas y dormidas, con una enorme sonrisa dibujada en su rostro. Porque por fin estaban bien. Y por fin Santana había conseguido olvidar a Brittany, porque en toda la noche no había pensado en ella. Y le agradaba Lucy mucho. Y eso le gustaba.
Espero que les haya gustado.
En el próximo capítulo Fichel.
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Los adoro.
Besos y abrazos.
