Hola mis lectoras, desde ya muchas gracias por seguir este cortito fic, me alegra que hayan dejado review y si alguien leyó y no dejó, le agradezco por leerla ^^ (aunque si quiere puede poner un simple "Let it rip" para saber que le gustó xD no en serio ¬¬ al menos denme un "Let it rip" :D). Y por si alguien no lo ha adivinado aún, este es último capítulo! Aunque puede que, en algún futuro cercano o lejano, dependiendo de su punto de vista, haya algún nuevo cap. Sólo quiero que sepan que la idea original es hasta esto que leerán a continuación, sin más a lo esencial.

Disclaimer: Beyblade no me pertenece, es de Takao Aoki, a él mil gracias.

Advertencias: No apto para gente extremadamente sensible y con una mentalidad muy cerrada. Exceso de llanto y peligros de deshidratación por parte de los personajes (xD)

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Dos por uno son… ¿tres? (Tercera Parte)

Parte X: Regaño

—Y cuando lo vi irse… estaba tan cabizbajo que hasta yo me sentí mal… —bebí un poco de mi vaso de cerveza.

Era la tarde del domingo, la peor tarde de todos los peores domingos. No había podido dormir nada en la noche por estar pensando en Rei, temía que Kai se fuera a enfadar mucho con él o que no le creyera lo que sea que haya usado de excusa para explicar su ausencia. No se podrían imaginar el cargo de conciencia que me quedó durante todo ese tiempo. De sólo imaginar cómo se pondría Hiwatari si se llegaba a enterar de que su adorado esposo, a quien parecía sobreproteger como si fuera un niño, le había sido infiel. La imagen del chino con la marca en su rostro y las lágrimas cayéndole por las mejillas, ese sonrojo avergonzado… ¡ash! Sí, me siento culpable, pero no tengo la culpa, ¿o sí?

O sea, yo no le dije que se ofreciera a mí, yo no le obligué a que hiciera mi voluntad y se entregara a mí esa noche o ayer, mejor dicho, yo no tuve la culpa de nada. Sí, le dije que sería un secreto y no me di cuenta de la hora y tampoco me importó que tuviera un tatuaje con el nombre de Kai en su espalda casi llegando a su trasero, pero no por ello es mi culpa. ¡Yo no le insistí a nada, él lo hizo voluntariamente! ¡Él se me declaró primero!

Tan mal me sentía a la mañana siguiente que le mandé un mensaje a Rei, preguntándole cómo estaba. Él me contestó con un simple "Todo bien" y no me escribió más nada, no supe si preocuparme o no por eso, es decir, él me respondió que todo estaba bien, pero sonó tan frío que no me imaginé que lo hubiera escrito él. ¿Y si lo escribió Kai? Pero no me animé a llamarle por miedo a que me atienda mi jefe o alguien más, aunque no estarían equivocados si pensaran que no le llamé porque soy cobarde. En el fondo quizá tengo miedo de que me reproche algo, cualquiera de los dos.

Para que puedan ver el grado de preocupación que tenía, y tengo, en cuanto terminé de desayunar llamé a Bryan. El pobre está con su beba de tan sólo dos semanas en casa, pero de todos modos me escuchó tan desesperado que accedió a venir en la tarde. Por mucho que odie molestarlo cuando está con su familia, no puedo recurrir a nadie más. Además soy su casi hermano, también tengo derecho a prescindir de un poco de su tiempo. Esa misma tarde, creo que después de que él y yo almorzamos, Bryan llegó a mi departamento con una botella de cerveza, yo le dije que iba a tomar vodka y él casi me arroja la botella por la ventana porque me dijo que quería en mis casi completos cabales.

Le conté todo omitiendo algunos detalles que sé que le desagradan, no voy a explicarle detenidamente cómo me cogí a Kon sabiendo que a Bryan le disgusta bastante las relaciones homosexuales de hombres, aunque claro que como todo tipo le gusta que le cuente sobre lesbianas. Cuando terminé mi relato apoyé los codos sobre la mis rodillas y él me miró casi con indiferencia y se terminó su vaso de cerveza. Nos habíamos sentado en los sillones de la sala, que está prácticamente pegada a la cocina-comedor y habíamos colocado los vasos y la botella en la mesa ratona.

— ¿Y ahora te siente culpable? —comentó y se irguió en el asiento, acto seguido me miró con una sonrisa ¿divertida? ¡¿Qué no ve que me siento mal?!

—No le veo la gracia…

—Es que me parece que estás teniendo tu merecido, pp —dijo como si nada y largó una risa burlona.

— ¿A qué te refieres con eso? —le dije mientras luchaba por no golpearlo.

—Es que… tuviste relaciones con Kai, la pareja de Rei, y ahora… te sientes culpable por haberte "acostado" con éste último, así como por casi haber roto una pareja… —hizo una pausa, se sirvió medio vaso de cerveza y bebió un gran trago para seguir hablando: —Y no me quiero ni imaginar la cantidad de parejas que has destruido y no tienes idea de que lo has hecho.

—No entiendo tu punto —comenté ahora con el seño fruncido y cruzándome de brazos. ¿Desde cuándo piensa de esa manera y no me lo ha dicho?

—Mi punto es que estás sintiendo remordimientos por tus actos porque sabes que está mal lo que haces —dijo como si él fuera el sabio de los siete caminos y no lo es.

—Gracias por tu consuelo, amigo. No tienes idea del bien que me haces al decirme esas cosas —dije con sarcasmo y desvié la mirada, ya ni siquiera tomar quería. Con las palabras de mi amigo me es más que suficiente como para deprimirme más.

—Pero es la verdad Yura, como tu amigo debo decirte la verdad aunque te duela.

— ¡Pero no necesito que me digas "verdades", Bryan! —le grité exasperado, no quiero me que diga esas cosas tan frías, quiero que me escuche y me diga que no todo fue mi culpa, que me diga que soy una buena persona. No quiero que me trate así, como si yo fuera una persona cualquiera.

— ¡¿Y qué querías que te dijera?! —me devolvió el grito, su voz era un poco más potente y admito que me quedé callado porque me intimidó. — ¿Qué no tienes la culpa de nada? ¿Qué eres un buen chico? —su tono era de viva burla, como si leyera mi mente y usara esa ironía casi venenosa en mi contra. —Pues no lo haré Yuriy, ¿sabes por qué? Porque yo no soy como el resto de esos chicos con los que te juntas, yo no te voy a mentir.

— ¿Qué tienen de malo ellos? —pregunté con inquietud.

—Que ellos te mienten y no te dicen la verdad, y la verdad es que… —estaba a punto de hablar pero se interrumpió, no siguió con el tema y cambió de tema abruptamente. —El punto es que no es lo mismo que juegues con esos tipos, ¿cómo se llaman? ¿Robert y Johnny? —asentí simplemente —, a que juegues con Kai y Rei.

—No entiendo…

— ¡Es que no quieres entender! —casi gritó, parecía que yo le estuviera sacando de sus cabales. — ¡Kai y Rei están casados! ¿Entiendes eso? Ca-sa-dos —deletreó como si yo fuera un tonto descerebrado mientras me señalaba la sortija de su mano, o sea, la alianza de casamiento. —Lo de ellos es algo serio, es amor verdadero, ellos son una familia o piensan tener una familia en un futuro, son algo importante. En cambio esos otros tipos son un tiro al aire que ni siquiera siente amor el uno por el otro, son uno más banal y frívolo que el otro.

—Pero… ellos no son mis amigos… ¿Qué tiene que ver todo eso? —. Lo miré desconcertado y algo confundido. ¿Por qué Bryan está tan enojado? ¿Cómo es que de repente parece más inteligente?

—Comenzamos de nuevo —comentó con cansancio y resignación. —Hermano, tienes que sentar cabeza alguna vez o al menos abrir los ojos… —. Después que dijo eso lo noté. No, no es más inteligente. Bryan ha madurado, creo que soy yo el que está estancado. Aunque aún le entienda a qué se refiere.

— ¿Abrir los ojos?

—Esos tipos, todos los tipos, te usan, ellos te ven como… —dijo y se interrumpió nuevamente. Yo fruncí más el seño y vi cómo él apretaba fuerte los puños, estaba como frustrado, como si tuviera una palabra en mente y no pudiera decirla. Por ello decidí insistirle. Somos como hermanos, no puede haber secretos entre nosotros.

—Dilo… quiero saber lo que piensas, dímelo sea lo que sea —le exigí y le miré seriamente.

— ¿Quieres realmente que sea sincero? —. Asentí con seguridad. —Eres demasiado puto, un puto pelirrojo —dijo y esas palabras resonaron en mi cabeza. Debe estar bromeando, no puede ser eso lo que piense de mí.

—Bryan eso no sonó cariñoso… —comenté sintiendo una angustia que antes no había sentido. Me han dicho muchas cosas a lo largo de mi vida, pero que él me diga seriamente esas dos palabras es lo más horrible o humillante que me han dicho.

—Porque no fue cariñoso —me contradijo con esa mirada seria que adquiría cada vez que estaba a punto de golpear a alguien. En este caso, creo que no tendré un golpe, sino más palabras hirientes que saldrán de su boca. —Eres muy puto, Yuriy. ¿Por qué crees que esos sujetos te llaman o te invitan a sus fiestas o te dan pases VIP para el Break Heart? —. Negué con la cabeza mientras sentía cómo la angustia subía por mi garganta para volverse una suerte de pelota atorada en ella que no me dejaba hablar, así como también sentí el calor en mis mejillas, señal del fuerte sonrojo que me atacó. —Porque eres el único tipo que se deja toquetear y que toquetea a cualquier ser que se le pase por en frente y que tenga un pene. Te invitan porque eres puto… y para colmo, pelirrojo.

—Cállate, es mentira —le dije y sentí que al decir esas palabras algo se me quebró por dentro y un par de lágrimas saltaron de mis ojos.

— ¡No lo haré! ¡Si nadie te lo dice, yo te lo diré aunque te duela! —gritó y se puso de pie casi de un salto. —Eres un completo puto, te acuestas con cualquiera, tocas a cualquiera, dejas que incluso te manoseen en público… un tipo fácil, ligero, regalado, rápidito como diría mi abuela. Sólo te falta morder almohadas como todos los tipos a los que te coges o cobrar por tus servicios, y de seguro serías muy barato con tal de tener sexo…

A cada una de sus palabras mi cabeza iba bajando más y más, no podía darle la cara, no con el gran sonrojo de mis mejillas. ¿Mi mejor amigo, mi hermano, mi confidente, el único ser en el que confiaría mi vida, piensa eso de mí? ¿Realmente me ve así… tan regalado a todos? No creo que sea verdad, no quiero que sea verdad, pero lo es. Esto está pasando, lo estoy escuchando con mis bellos oídos.

Las lágrimas corrieron por mi rostro, era vergüenza. Sí, por primera vez en mi vida siento vergüenza de mí mismo, yo siempre tan orgulloso de lo que soy, destrozado por las simples palabras de un engendro como Bryan. Pero… ¿y si son verdad? ¿Y si todo lo que me dice es cierto? De todos modos no quiero saberlo, no quiero escucharlo de su boca.

— ¡Basta, no sigas! —grité finalmente y levanté la cabeza, mirándole a la cara. En cuanto mis ojos chocaron con su mirada, no pude contener más el llanto y estallé. Me estaba reprochando, estaba diciéndome todo lo que yo no quería ver, me estaba criticando mi estilo de vida como si fuera el hermano mayor que nunca tuve y que él fue durante tantos años.

Por unos segundos hubo silencio donde sólo se escuchaba mi llanto. Jamás en mi vida había llorado como lo estoy haciendo ahora. Me sentí humillado, avergonzado, casi era como estar desnudo frente a Bryan. Mi respiración estaba agitada y mi manos mojadas por tenerlas sobre mi rostro. Había apoyado los codos en mis rodillas y las manos ocultaban un poco las lágrimas.

—Hasta lloras como marica, Yuriy —dijo como un suspiro y vi de reojo como mi amigo caminaba hacia mí y se sentaba a mi lado. No dejé de llorar por eso, es más, las lágrimas de impotencia brotaron y no podía apartar la mano que me había rodeado por los hombros y ahora estaba sobre el hombro contrario a donde estaba Bryan.

—Vete y déjame solo —le dije entre respiraciones entrecortadas y una suerte de hipeo considerable.

—No lo haré, no puedo dejarte solo así —sentía como acariciaba mi brazo y de apoco me acercaba a él. Al principio me negué, pero su fuerza me supero y para cuando quise acordar estaba con la cabeza apoyada en su pecho y no me quedó de otra más que abrazarlo sutilmente.

—Lamento si fui muy duro —dijo, pero luego se quedó en silencio unos momentos, yo sentía sus manos acariciando mi espalda, buscando reconfortarme. —Aunque creo que llamarte puto fue demasiado, es decir, creo que es más puto el que va abajo y creo que tu no eres un sumiso pasivo —comentó y dio una suave risa.

Yo bajé la cabeza levemente, con cierta angustia. Ya no lloraba sí, pero deseaba hacerlo. Hace mucho tiempo que no lloraba de esta manera, nunca nadie me había hecho sentir tan miserable como Bryan ahora. Ni siquiera un toque muy descarado, un roce mal hecho, un golpe recibido, nada me había hecho sentir tan mal o humillado. Nada de nada se comparaba a sentir los brazos de mi casi hermano con esa rudeza y con ese sentimiento de lástima. Alguien a quien le doy lástima… doy lástima… Que patético.

— ¿Era necesaria tanta descripción? —le dije finalmente, cambiando de tema para no entrar en detalle sobre mi rol sexual en las parejas. Lo miré con cierto enojo, el enojo de la bronca que me había hecho dar, y con algunas lágrimas que se me habían escapado de la impotencia.

—No, pero tenías que entender de alguna manera y por las buenas no ibas a entenderlo —contestó mientras pasaba las manos por mis mejillas, limpiando el líquido que las habían manchado.

— ¿Siempre pensaste eso de mí?

—No siempre. Antes creía que era una etapa, como la que pasé yo cuando tenía esas noches alocadas de alcohol, mujeres y sexo desenfrenado… Pero después de que conocí a Mao y de que mis hormonas se calmaron entendí que había otras cosas en la vida…

Hizo un silencio y no le contesté nada. Estaba sumido en mis pensamientos y no deseaba compartir mi vergüenza con nadie, ni siquiera con él. Por eso mismo le miré levemente, casi invitándolo a seguir.

—Y cuando noté que tú no cambiabas y seguías con ese estilo de vida… comencé a pensar que no era sólo una etapa para ti. Incluso sentí… cierto asco de tocarte —. Después de decir eso emitió una suave risita. Bajé la cabeza, Bryan se está sincerando y no me gusta que sea sincero. Con él hemos compartido cama, baño, vivíamos en el mismo departamento de cuarta y ahora… ¿dice que le doy asco?

—Si te doy asco vete y déjame en paz —.Acto seguido, me aparté de él y le miré con recelo. Me moví en el sillón para quedar lo más alejado de Bryan. Éste último suspiró.

—Deja de comportarte como un niño, Yura —dijo con severidad y se me acercó de nuevo, abrazándome a la fuerza. —No me malinterpretes… es que pensar en que tú tocaras tantos cuerpos, en que tu propio cuerpo sea tocado tantas veces y por tantas manos distintas… me asqueaba un poco. Pero no por eso dejas de ser mi hermano, te quiero —, me tomó del mentó y hizo que le mirase, sin quitar el agarre que mantenía con su otra mano sobre mi cintura. —Tampoco quiero que me confundas, te quiero como a un hermano…

—Lo entiendo, y no me confundo Bryan, yo sé con quién sí y con quien no… —le sonreí levemente y me dejé abrazar, como cuando éramos niños y mis padres me criticaban por ser gay.

Nos quedamos así unos segundos. Conmigo recargándome en su pecho, abrazado a lo único confiable y estable de mi vida, y él acariciándome la cabeza y la espalda, transmitiéndome la seguridad que necesito en este momento y demostrándome que él me quiere a pesar de todo. Finalmente Bryan emitió un suspiro y una suave risa.

—Ay, Yura, Yura… ¿Qué voy a hacer contigo? Te castraría con tal de que no sufrieras tanto…

—Eso me haría sufrir el doble —le respondí sin mirarle a la cara, pero son una sonrisa divertida en el rostro. Bryan siempre tiene ideas bastante locas que por suerte no hace realidad.

—Esta vez hazme caso pp. Aléjate de Kai, de Rei y de todo tu limbo un tiempo… —lo miré con un ligero puchero en mis labios. Me está pidiendo algo muy drástico, no puedo hacer eso de un fin de semana para otro. —Bueno, bueno… sólo de Kai y de Rei, ¿si?

—Está bien… Creo que podré hacerlo —dije y nuevamente volví a mirar hacia delante.

—Bien… vamos a mi casa —habló de repente y me soltó, poniéndose de pie y volviendo a buscar su abrigo.

— ¿Qué? —le dije desconcertado mientras me quedaba sentado en le sillón y lo veía sin entender.

—Sí, te vienes a cenar a mi casa y dormirás allí.

—Pero… ¿qué hay de Mao y Lin? ¿No les molestaré? —Lin es su bebita, no creo que sea buena idea que me quede con ellos. Además no quiero quedarme en una casa hoy.

—Ellas estarán bien… Y no quiero excusas —me dijo antes de que pudiera abrir la boca para protestar. —Hoy no vas a salir, emborracharte y acostarte con alguien para ahogar tus penas y saciar tu culpa —. Me leyó la mente, eso era lo que iba a hacer esta noche, no importa que mañana tenga trabajo, le llamaría a Kai y le diría que estoy enfermo y no puedo ir. —Además tienes trabajo, mañana es lunes. — ¿Bryan es adivino y no me lo dijo? Eso o soy muy predecible o él me conoce demasiado bien. Creo que es esto último.

—Me estás controlando como a un pendejito —le dije con mi altanería y me crucé de brazos y piernas, sólo para que viera que yo hago lo que quiero.

—Te comportas como un pendejo a tus 27 años, alguien tiene que ponerte límites. Si no lo hacen tus padres y no tienes novia, o novio en tu caso, lo haré yo —dijo y me tomó del brazo. —Nos vamos ahora y no protestes o te oirá todo el edificio —me amenazó y casi me arrastró fuera de la casa.

Una vez estuvimos fuera, comenzamos a caminar en dirección a su casa. Bajé levemente la cabeza al pensar en las cosas que Bryan me había dicho y en cómo me había comportado. Creo que fui bastante inmaduro, no puedo creer que me haya portado así con él.

—Bryan… —le llamé antes de que entráramos a su casa o que él abriera la puerta de la misma. —Gracias por todo… y lamento haberme portado así, tienes razón… quizá fue un poco inmaduro de mi parte.

—No hay de qué, para eso estamos los hermanos… para corregir a los niños malcriados —dijo y rió. Yo también reí y los dos entramos a la casa.

Esa fue la noche más tranquila que he pasado en mi vida, pero también la más hermosa. Jamás pensé que con simplemente comer comida casera, estar con Mao y Lin, quien era una bebé sumamente hermosa y se parecía mucho a su madre, y pasar tiempo con Bryan, conversando de la vida y mirando uno que otro programa de tv, fuera la mejor experiencia del mundo. Quizá realmente necesito estabilidad en mi vida, sentar cabeza y dejar de lado todo este libertinaje que no hace más que agobiarme y rodearme de tipos a los que use de simples muñecos sexuales o tipos que me adulen y me miren como un objeto de deseo.

Parte XI: Realidad

Felicítenme, en serio merezco una felicitación al menos. Hace ya un mes que no me he acercado a Kai y le he mandado un par de mensajes a Rei sólo para preguntarle cómo está y como él me responde con un simple "Todo bien, tú cómo estás?" yo le respondo cortante para que la conversación no se extienda más de los necesario. Además, en este mes, sólo he salido una vez a y sólo una vez, y nada más que a bailar y ya. No he traído a nadie a mi departamento y me he sentido de lo mejor. Nada más he conversado con Johnny y Robert, a quienes casi les da un infarto cuando rechacé su invitación a "La noche loca" en el MaxTrix.

Admito también que me ha costado bastante no sucumbir ante el montón de tentaciones e indirectas que me ha lanzado Kai. Quizá me extraña, quizá sospeche de algo, pero estoy seguro de que no me volveré monje o monja o como sea, simplemente estoy en una nueva etapa de mi vida y deseo cambiar realmente lo que soy por ser alguien mejor. He mejorado mi rendimiento en el trabajo, supongo que ese es un punto a mi favor para que mi jefe no me ande molestando o tocando. No es que no me guste o que él sea muy insistente con esos temas, pero es que simplemente las pocas veces que intenta pasarse de la raya simplemente le ignoro y lucho con mi miembro para que no se pare.

Lo que sí me he dedicado a hacer todo este mes es pasar tiempo con Bryan, y consecuentemente con Mao y Lin. Ahora ellos son una familia, una hermosa familia. He cenado varias veces con ellos, claro que contribuyendo con algo en las comidas, con las ensaladas generalmente. Sentí que volvía a ser el muchacho que le agradaba a Mao por el simple hecho de compartir gustos por las tinturas y el gel para el cabello. Por otro parte, tener a Lin en mis brazos me sirvió para notar qué es lo que deseaba realmente en mi vida y quiero una familia, así sea con un hombre, en algún momento de mi vida quisiera una vida estable con alguien al lado. El libertinaje creo que hace varios años que debió haber quedado atrás en mi vida.

Al mismo tiempo, en esos momentos que pasé de ser una bomba sexual activa a una bomba sexual pasiva, y no me malentiendan, soy hermoso, atractivo, un pelirrojo infartante del que quedarías prendada si me vieras en persona, pero sigo sin morder muchas almohadas y ahora estoy en una abstinencia sexual. Y me sorprendí a mí mismo de ser una persona con tanta paz interior, hacía años que no me tiraba a mi cama a mirar el techo antes de dormir y pensar en la vida. Me di cuenta de que había algo que no quería admitir: ya no tenía sexo con Kai por su atractivo, ya no aceptaba ser sumiso con él porque me dominara, sino porque tenía sentimientos por él; pero otra vez me sorprendí pensando en el amor y con la imagen de Rei Kon en mi mente.

Pensaba en Kai y pensaba en Rei, ¿acaso tanto me confunden los encuentros sexuales? A Rei sólo le toqué una vez, una única vez donde no hice realidad mi fantasía de sentir sus colmillos en mi piel. Pero aún así sentía que algo dentro de mí se movía cada vez que lo veía desde lejos, esperando a su pareja fuera del edificio en su moto o parado porque él le llevaría a su casa. También mi corazón se aceleraba como el de una colegiala en celo cuando veía a Hiwatari, él parecía tan frío y distante como cuando apenas comencé a conocerlo, la intimidad que compartimos me dejó con el silencio suficiente como para notar que me gustaba. ¿Pero por qué les miento? Los dos me gustan, me gusta Kai y me gusta Rei, pero no puedo tenerlos a los dos y tampoco puedo esforzarme por amar a alguno, los dos están casados y probablemente el último me tiene tanto rencor que no me dará la cara. Mas a juzgar porque los he visto darse cortos besos y con una sonrisa en sus labios, creo que todo está bien entre ellos.

Me siento feliz, me siento bien, me siento pleno, me siento puro, un virginal tan atractivo como era cuando tenía apenas 17 años. Esas épocas donde también vivía de fiesta en fiesta y de encamada en encamada. Los hombres eran mi objetivo, las discos mi mundo y la música el medio, pero ahora veo todo claramente. Estaba muy equivocado, la vida es mucho más que una encamada o una salida, la vida debe ser esas dos cosas pero con amor. Y hasta que no encuentre el amor en alguien no me acostaré con nadie. Pero siento que el amor de mi vida está en frente de mí, que mi amor se divide en dos seres tan distintos como atractivos y a quienes quiero, pero creo que lastimé profundamente. Además, no puedo negar el hecho de que así como Kai me tuvo a mí, también tuvo a otros, como Brooklyn, o tiene actualmente a otros. No le hago falta y de seguro no siente nada por mí, por ello debo olvidarlo. ¿Y cómo olvidar tantos años y tantos encuentros apasionados? Con otra persona.

¡Otra persona que no sea Rei Kon! Ash, mi mente se quedó aletargada, parece que a mi cerebro se le pegó es estilo RoJonh, porque estoy pensando cosas banales y sin importancia. Rei me odia y Kai me olvida, yo busco a otro y todos contentos y moviendo la cola como perros excitadas. No pensaré más en ellos, no pensaré más en Rei, no pensaré más en Kai, no pensaré… ¿a quién engaño? ¿Cómo no pensar en él cuando lo tengo en frente de mi cara, mirándome fijamente y sujetando mis manos con las suyas? Me observa detenidamente con esos ojos acusadores, me reprocha el no haberle satisfecho todo este mes con sólo mirarme, me estremece y me intimida ligeramente, por ello desvío la mirada y observo el balcón.

Cuando entré a su oficina como todas las noches, mi jefe estaba en el balcón fumando un puro como siempre y yo no hice ruido para no molestarlo. Pero cuando me di la vuelta él estaba ahí, en frente de mí, aprisionándome contra el escritorio e incluso me tomó las manos para plantarme un beso en los labios. Al principio me negué, debo olvidar a este sujeto, pero después no pude negarme a abrir la boca y dejar que su lengua entre mi, degustando mis labios, mi paladar, mis dientes, y buscando mi lengua para frotarse con ella. El mareo de la excitación me atacó y desvié la mirada cuando nos separamos.

— ¿Qué te pasa, Ivanov? —dijo en un susurro y atacó mi cuello con besos y lamidas.

—Kai… detente —le dije y moví la cabeza, para sacar la de él de esa zona.

— ¿Por qué me evitas? ¿Pretendes volverte puritano de un día para otro? —dijo con una sonrisa burlona e irónica en el rostro.

—No, pero yo… Yo quiero dejar esto… No está bien, mi vida no está bien —le respondí mirándolo fijamente y con decisión.

— ¿Y si yo te ofreciera una vida mejor? —pregunté de repente y volvió a besar mis labios.

Fue un beso apasionado, igual que el anterior. Su lengua se adentró en mi boca con una suavidad envidiable, y esta vez sus manos viajaron por mi espalda, dejando libre mis manos, y me apresaron por la cintura. Acto seguido, sin cortar el beso, me tomó por los muslos de una sola vez y me levantó, sentándome sobre el escritorio, abriéndome las piernas para colocarse entremedio.

— ¡¿Qué mierda crees que haces?! —le grité con enojo. Que bastardo, no me obligará esta vez ni aunque me mire con esos ojos tan amenazantes. No me va a obligar.

—Hacerte mío, eso haré —sentenció con seguridad y volvió a acercarme a su cuerpo. Frotó su entrepierna con la mía, buscando despertarla y yo luché con mi mente para no dejarla despertar. En eso se acercó de nuevo a mi cuello y comenzó a chuparlo. Un gemido se escapó de mi garganta y no lo pude ocultar.

—Kai, te tardas demasiado qué… —. Esa voz, tan tierna, tan dulce… Oh no, esto no puede estar pasando, no ahora.

Tanto yo como Kai, y por si preguntan yo volteé primero, volteamos en dirección de donde venía esa voz. Los dos nos sorprendimos, pude ver por primera vez en mi vida la cara de terror de mi jefe. Estaba aterrorizado, la puerta se había abierto de repente y no nos habíamos dado cuenta. En el umbral de la misma, con cara de espanto, como si hubiera visto un fantasma y con las lágrimas saltando de sus ojos de la sorpresa de ver esta escena, estaba Rei Kon. Sostenía el casco de su moto en las manos y se le cayó de la pura impresión. ¡Oh, pobre alma la de esta hermosa criatura condenada a vernos a mí y a su marido en semejante situación!

—Rei —dijo Kai con la voz queda, atónito de verlo allí parado.

—Rei no… no es lo que piensas —dije con todo el nerviosismo que me había producido. Jamás me había pasado algo como esto, claro que nunca había estado con un tipo casado antes de estar con Kai, pero no pensé que esto fuera así. Y por si no se han dado cuenta, mi mentira fue muy mala, tanto que logró que el pobre Kon estallara en llanto.

— ¡Traidores! ¡Me mintieron! ¡Los dos me mintieron! —gritó desaforado, tomó el casco casi de un solo movimiento y salió corriendo.

— ¡Espera! ¡Rei! —le grité e intenté seguirle, intenté ponerme de pie de nuevo y seguirlo. Pero Kai me lo impidió, ¿qué le pasa a este sujeto? — ¿Qué te pasa? ¡Es tu esposo!

—Déjalo —dijo con simpleza y con una voz tan fría que hasta se podría decir que se ufanaba de haber humillado a su esposo, a quien supuestamente amaba.

Me enfurecí, sentí impotencia y no pude evitar moverme violentamente, pateando a Kai y haciendo que retroceda. Tan pronto me soltó, me puse de pie. Este bastardo de mierda, no hace nada cuando sabe perfectamente que fue él el que le falló, no quiere hacer nada por remendar sus errores. Es tan orgulloso, tan atractivo y altanero, es todo lo que me gusta en un hombre. Me doy cuenta ahora de que si busco esta clase de hombre el tipo me terminará engañando con el primer puto barato que encuentre.

— ¡No puedo creer que seas tan sínico! —grité y salí corriendo en la misma dirección donde se había ido Rei.

Corrí lo más rápido que pude y al llegar al elevador vi como las luces del mismo me señalaban que se dirigía al último piso, es decir, al primer piso si lo vemos desde mi posición. Mi impaciencia me impidió esperar a que el aparato regresara a donde estoy por lo que tomé las escaleras. Si bien estoy en el tercer piso y no es mucho para bajar, al llegar al final de todas las escaleras estaba muy agitado. Los nervios y la rabia eran mucho más fuertes que la fuerza que me daban las piernas. Parecía que hubiera bajado a la velocidad del rayo. Ya no había nadie en el edificio, por suerte, pues si lo hubiera habido me imagino el escándalo que se hubiera armado. Lo peor de todo sería que toda Nueva York se hubiera enterado gracias al chusma de Ivan.

Una vez en el primer piso corrí en dirección a la puerta principal, deseaba salir y encontrarlo rápidamente. De todos modos mi mente tan distraída y conmocionada no me dejó pensar en ir primero al garaje en la planta subterránea para encontrar mi moto y seguir a Rei más fácilmente. Mas lo hecho está hecho, sólo me queda desear que el chino no se aleje demasiado, quiero aclarar las cosas ahora porque sé que después no podré hacerlo.

Estaba corriendo con desesperación, abrí la puerta de un solo manotazo, pero al avanzar choqué contra algo, o alguien. Lo que sea que haya sido, es casi como una piedra, porque reboté y caí al suelo. Quedé sentado en le piso y me tomó un par de segundos reponerme del golpe, la cabeza me daba vueltas y me dolía bastante. Oh, genial, lo que me faltaba, ahora me saldrá un horrible chichón en mi cabeza, sólo espero que no se note fácilmente a simple vista mañana. Pero es lo de menos ahora, elevé la vista y me encontré con un sorprendido guardia de seguridad, que todavía estaba de pie, como si no lo hubiera golpeado nada. Sostenía un casco en sus manos y me miraba con preocupación.

—Yuriy, ¿estás bien? ¿Te lastimaste? —dijo mientras me extendía una mano para ayudarme a ponerme de pie. Mis ojos se fijaron en el casco, es el de Rei, estoy seguro de ello. Tal vez por esta distracción ni siquiera me levanto y regreso mi vista al rubio de seguridad.

— ¿Viste a Rei, Sergei? —le dije rápidamente y con la respiración agitada.

—Sí, salió hace tan sólo segundos. Iba corriendo y lloraba, ¿qué pasó allá arriba para conmocionarlo tanto?

— ¿Hacia dónde se fue? —le casi grité mientras me ponía de pie de un salto y le encaraba amenazante. Más le vale no hacer demasiadas preguntas, porque él será musculoso y mucho más alto, pero yo tengo mis fuertes también.

—Salió corriendo, dobló a la derecha y dejó caer su casco —explicó sin chistar.

No le agradecí y directamente le rodeé para salir por la puerta y correr en la misma dirección en que me indicó Sergei, ya después podré agradecerle ahora debo ir por Rei. De sólo pensar en cómo debe estar ese muchacho me doy más prisa, si va corriendo no creo que haya ido muy lejos. Quizá sea ágil, rápido y tenga una gracia felina para las acrobacias, como bien aprendí cuando estábamos más en contacto, no creo que corra a la velocidad de un guepardo. Soy un estúpido, si bien siempre me he ufanado de mi habilidad para salir airoso de todas mis aventuras, creo que es distinto con este par de sujetos.

Intenté todo este tiempo alejar a esos de mi mente, alejar los sentimientos que me atacaban cada vez que veía a mi jefe, cada vez que pensaba en Kon, pero ahora es muy tarde, ahora debo actuar. No tuve tiempo de aclarar mi mente, pero sé que podré decirles a los dos algo coherente y entendible de mi situación, no quiero que ellos dos se separen por mi culpa. Hasta preferiría quedarme solo, aunque sé que no podré sentir por otra persona lo mismo que siento por estos dos. Pensé que si no tenía relaciones o contacto con ninguno los olvidaría, como a todos mis amantes, pero los extrañé mucho, extrañé tratarlos como antes.

Para mi mala suerte, el clima está en mi contra. Desde esta mañana está nublado y el viento frío corre veloz por el aire, pero ahora todo está peor. Las gotas de lluvia caen sobre mi cuerpo y el viento se hace un poco más fuerte, danto lugar a una tormenta sin relámpagos y sin truenos, pero con una cantidad de agua torrencial que corre por la calle y que me cae encima. He corrido muchas cuadras, empapándome en le proceso, porque tampoco saqué mi campera que está dentro de mi oficina, mientras gritaba el nombre de quien busco. Ya sin aliento me detengo en frente de una plaza que antes no había visto, se nota que no soy de andar por esos lugares. Respiro agitado y el agua casi torrencial me hace un poco difícil el respirar.

Vuelvo a gritar su nombre, pero mi voz está algo cansada por lo que no es un grito fuerte. Ahora me doy cuenta que sólo tres horas de gimnasio tres veces a la semana no son suficientes para afrontar algo como esto. Los nervios de mi mente hacen que mi cuerpo tiemble y se sienta muy cansado, la mala respiración imposibilita el doble mi tarea. ¿Dónde mierda estás Rei Kon?

Entonces elevé la cabeza hacia la plaza y lo vi. Sentado en una banca, abrazado a sus piernas, como si fuera una adolescente que llora por su primer engaño amoroso, esconde la cara entre sus rodillas y su cabello está suelto y me muestra que es mucho más largo de lo que aparenta, pero sé que es él. ¿Por qué lo sé? Porque no creo que haya otro chico gay enamorado llorando en la plaza en medio de una tormenta, ¿o ustedes piensan que sí? ¡Hay que tener lógica en estos casos!

Crucé la calle y caminé un poco más lento hacia donde estaba él, no me importaba mucho sentir cómo la ropa se me pegaba al cuerpo y todo mi ser se empapaba. Lo que más lamento es que mi cabello ya perdió todo su gel y ahora debe estar cayendo sobre mi cabeza como una masa pelirroja indomablemente lacia y sin forma alguna.

—Rei —le llamo suavemente y coloco mi mano en su hombro. Él levanta la cabeza y me observa con sus ojos dorados, tan acuosos por las lágrimas como por la lluvia que cae sobre él. Pero sólo dos segundos después vuelve a esconder su rostro entre sus rodillas, tiene sus piernas muy bien sujetas.

—Vete, Yura —me dice en un susurro que apenas puedo escuchar.

—Perdóname, en serio lo siento —le dije y me agaché delante de él, casi quedé arrodillado en el piso que está casi embarrado. Ahora mis pantalones están más que arruinados, pero creo que Rei vale la pena. —Yo no quería lastimarte… ni a ti ni a Kai, lamento mucho lo que pasó…

Sus ojos me miraban casi distantes mientras le hablaba. Estoy seguro de que me escucha y sabe lo que le estoy diciendo, pero quizá está en shock y su mente todavía no asimila lo que le digo y lo que vio en la oficina.

—Fue venganza —dijo de repente y me sobresalté un poco. No comprendí sus palabras y le miré un poco más fijo.

— ¿Venganza? ¿De que? —. Acto seguido me senté a su lado y coloqué mi mano en su hombro. Le acaricié con suavidad, buscando calmarlo. Y tal parece que lo logro, porque su respiración se calma y con ello me doy cuenta de que ha dejado de llorar, pero esta maldita lluvia no deja de caer.

—Kai… me pagó con la misma moneda… —volvió a decir y bajó la cabeza tras darme un rápido vistazo. Pude ver una sonrisa triste ser esbozada antes de que ocultara su rostro bajo su cabello.

— ¿A qué te refieres? —le dije y zarandeé un poco sus hombros para que reaccionara y fuera más claro conmigo.

—Kai se vengó de mí… Me hizo sentir lo mismo que le hice a él —dijo de nuevo, pero parecía que hablaba consigo mismo. Yo me desesperaba, no entender la situación y verlo en ese estado de conmoción me hacían desear una respuesta ya. Pero el maldito de Kon parece que se niega a dármela sin metáforas y frases sueltas.

—No entiendo… Explícame Rei…

—Se refiere a él y Brooklyn hace dos años —habló una voz a nuestras espaldas. Me volteé y pude ver una figura que conozco bien, tenía un paraguas en la mano, por lo que no se mojaba, pero el muy bastardo no lo colocó sobre nosotros que parecía que nos derretíamos de lo mojados que estábamos.

Después de todo, Kai Hiwatari sí fue a buscarnos, pero lo que importa no es cómo va vestido o qué lleva o no, lo que importa es lo que acaba de decir. ¿Rei y Brooklyn? Pero si era Kai quien se acostaba con el de cabellos de zanahoria, ahora no entiendo nada. Mi jefe siempre fue el infiel, él era quien humillaba a su esposo al tener sexo con otros tipos. Miré a Rei, esperando una explicación más específica.

— ¿Rei, qué quiere decir con eso?

Él me miró y no me respondió. Sus ojos comenzaban a cristalizarse de nuevo y, si bien las gotas de agua lo disimulan muy bien, sé que está llorando otra vez. Luego de mirarme a mí miró a Kai, éste lo observó con cierto enojo y como no habló prácticamente le obligó con ese solo vistazo a que fuera él el que me dijera la verdad de todo. Después de escucharla comprendería porqué tanta vergüenza le daba al pobre chino decir esa realidad que él se molestaba en ocultar con tanto esmero.

—Yo engañaba a Kai con Brooklyn —dijo y me quedé helado. Rei me dijo que Kai era su vida, que él le había sacado de una vida de mierda y que lo amaba más que a otra cosa en el mundo, no podría haberlo traicionado de esa manera. Además, con todo lo que le había dado mi jefe, él no podía pagarle de esa forma.

—Y no sólo con él —habló Kai, su vos estaba cargada de veneno, veneno que hizo que el Kon diera un ligero saltito y bajara la cabeza, apenado.

—Mientras estaba de novio con Kai, le engañé con muchos chicos… Fue a penas llegamos a Estados Unidos —dijo con un hilo de voz, estaba quebrado.

Nos quedamos en silencios unos segundos, en los que el maldito de Hiwatari podría habernos prestado el paraguas para no mojarnos tanto, pero no lo hizo el muy hijo de… su madre. Mi mente no llegaba a entender esto, él había vivido una horrible vida como prostituto y cuando Kai le ofrece una vida mejor, éste arruina las cosas engañándolo con mucho tipos. Además una parte de mi ser no podía creer lo que estaba pasando, o sea, Rei se veía tan bueno, se veía tan inofensivo e indefenso, tan tierno, no lo puedo creer capaz de algo como la infidelidad. Kai sí parecía ser de esos tipos que son infieles seriales.

— ¡Pero desde que nos casamos no estuve con otro que no fueras tú! ¡Te fui fiel y te juré fidelidad! ¡Inclusive me tatué tu nombre! ¡¿Cómo pudiste traicionarme así?! —gritó de repente y mirando a Kai a los ojos, sacando toda la rabia y la bronca que tenía guardadas.

— ¡No mientas, Rei! —le alzó la voz mi jefe. Le pude ver en la mirada ese mismo deseo de golpearlo que vi hace tantas noches, cuando regresé por mis llaves. —Te revolcaste con Yuriy hace un tiempo, yo sé que estuviste con él y no me los niegues. Ninguno de los dos puede negarlo.

—Kai… —esa fue la voz de Rei, estaba completamente quebrada, no podía seguir hablando. Si el nombre de mi jefe hubiera sido más largo, él no hubiera podido pronunciarlo completo. Después de eso escuché cómo sollozaba y bajaba la cabeza, creo que no puede seguir mintiéndole.

Yo no le dije nada, me quedé callado un momento. Después de todo, fue mi culpa, siempre fue mi culpa. Me entrometí en algo más serio y delicado que un noviazgo o una aventurita, me metí con una pareja que venía de muchos flagelos y que estaba saliendo a flote por unos momentos, entonces llegué yo a hundir de nuevo el barco. Tanto parece que les ha costado estar juntos y demostrarse amor, porque yo no dudo de que Kai no ame a Rei o viceversa, y ahora están de nuevo inseguros y criticándose el comportamiento de uno y de otro.

— ¿Cómo lo supiste? —le pregunto y lo miro levemente a los ojos, los míos pestañean y algunas lágrimas caen por ello. Siento culpa y decepción por conocer la verdad del asiático, y vergüenza por mi forma de pensar e incluso de acusar a Kai de infiel.

—Tu perfume… yo lo he olido muchas veces, es una fragancia rara y que no se consigue en Estados Unidos, sólo lo he olido en ti y en otros sujetos adinerados… Rei tenía ese aroma una noche y su cuerpo… Yo conozco su cuerpo y sabía que había sido profanado antes esa misma noche —habló con claridad, con frialdad, con su temple inquebrantable, pero pude ver, gracias a que él sí está seco, que una lágrima revoltosa rodó por su mejilla, dejándole un caminito acuoso desde su ojo hasta el final de su cara.

—Y aún sabiendo eso, fingí creerte todo, te perdoné todo lo que habías hecho —habló nuevamente Kai y Rei elevó la cabeza, sabiendo que le hablaba a él. —No te dije nada, no te recriminé nada, te traté como siempre. Lo único que te pedí, lo único, fue que no volvieras a la empresa, te pedí que te alejaras, ¡y ni eso pudiste hacer por mí!

—Perdóname Kai… lo siento… Por favor, no te enfades —dijo Rei débilmente.

—Siempre haces lo mismo — contestó y su mirada fue tan fría que podría haber congelado las gotas de agua, yo estaba petrificado con sólo observar, me imagino lo que habrá pasado por la mente de Kon al ser él el objetivo de esa mirada. —Lloras… me suplicas… me haces sentir amor por ti… y al final siempre soy yo el que pasa lo peor, siempre me traicionas al final… —hizo un silencio en el que la lluvia llenó la ausencia de voz, parece que la tormenta se hace más fuerte. — ¿Y qué hay de ti?

—Kai yo… —comencé a hablar, notando que era mi turno de recibir la cuenta de mis errores.

— ¿Tú qué pensabas de mí? Lo mismo que todos, ¿verdad? —volvió a decir con cinismo, mientras unas pocas lágrimas brotaban de su rostro inmutable.

—Yo… creía que… eras tú el que engañaba a Rei. Todos piensan eso, ¡y es verdad! ¡¿Cómo sé que tú no le eras infiel?! ¡¿Cómo sé que no le fuiste infiel siempre?! —le dije sacando coraje de donde no había e intentando defenderme con tal de no ser víctima de las acusaciones de este hombre.

—Él siempre me fue fiel —interrumpió la voz del chino. No esperaba que él me contestara, eso sólo demuestra lo mucho que confió en él y lo mucho que lo ama, sólo el amor hace que confiemos de esa manera ciega en otra persona. —Jamás me hubiera engañado, él siempre estaba cuidándome o trabajando y salía poco, a Brooklyn nunca le prestó atención, nunca le correspondió a nada… yo fui testigo de ello…

—Cuando hackeaste las cámaras de seguridad junto con Max —le interrumpió Hiwatari, parece que esa es una de las cosas que más le ha hecho enojar. Aunque ahora comprendo mejor el hecho de que cuando llegué a la empresa Max estaba suspendido hasta previo aviso y recién este mes regresó a BioVolt.

—Pero tú crees que soy la misma mierda que engaña a todos con todo, ¿o me equivoco? —preguntó Kai clavando sus hermosos ojos carmines en mí. Me sentí intimidado y pequeño, pero no por ello le bajé la mirada. A mí no me somete aunque yo reconozco mis errores.

—Sí, yo creía que tú eras un infiel, una basura que engañaba a su esposo con otro… —hice un esfuerzo por contener las lágrimas que querían brotar, pero no lo logré y éstas cayeron simulando ser gotas de lluvia. —Rei no quería… él no quería hacerlo, yo le convencí y después, él sintió tanta culpa que se fue inmediatamente… ¡Por favor perdónalo, y perdóname por pensar tan mal de ti!

—Por favor Kai, lo sentimos mucho —acotó Kon y los dos le miramos como rogando por perdón. Nos estábamos empapando y él estaba como atónito, no reaccionaba y nos miraba casi distante.

—Confié en ustedes… Los quería, no saben cuánto los quería —habló bajito y con su voz ronca, como si luchara por no soltar el llanto. Se podría decir que los tres estábamos iguales, éramos tres tipos con problemas de amores casi desconsolados por las decepciones y las traiciones. —Al final los dos resultaron ser iguales…

—Kai —le dijimos al unísono y nos miramos al notar que hablamos a la vez. Nos sentimos, o al menos yo, me sentí muy patético, me sentí igual de mal que cuando discutí con Bryan hace tiempo.

—Son iguales, sólo que uno es… un gato barato y el otro un puto pelirrojo —nos dijo a los dos y nos quedamos callados. Kai usó las mismas palabras de Bryan, él también piensa lo mismo, él pensaba lo mismo. Ahora comprendo que todos pensaban igual y nadie me lo dijo de frente.

—Vámonos —habló de nuevo Hiwatari y se volteó, dándonos la espalda. —El auto está en frente…

— ¿Y las motos? —pregunté y él me miró de reojo, casi me fulmina con semejante observación. Su ojo carmesí parecía rojo sangre entre la lluvia.

—Me importan lo mismo que a ustedes les importaron mis emociones —dijo con sequedad y volvió a ver al frente. —Ahora vengan o se quedan bajo la lluvia —. Comenzó a caminar en dirección a su auto negro, estaba en frente de la plaza.

Rei y yo intercambiamos miradas y nos levantamos del asiento. Creo que me resignaré a pasar la noche donde sea que vivan Kai y su esposo, no pienso objetarle nada viendo el genio que trae. Aunque sé que es nuestra culpa, es curioso como al final él resultó ser la verdadera víctima de sus amantes, o mejor dicho de su amante y su amor.

Al principio Rei quiso subir en el asiento delantero del auto, como se ve que siempre es así y es lo más lógico que ocurra. Pero con una sola mirada que Kai le dirigió, el chino di un paso atrás, cerró la puerta y se sentó a mi lado en los asientos de atrás. Mi jefe arrancó y comenzó la marcha ligeramente rápido hacia donde sería su casa. Fue un viaje silencioso e incómodo, yo me ocupé de mirar por la ventana y casi contar las gotas infinitas de lluvia que chocaban contra el vidrio. De vez en cuando se escuchaba el hipeo de alguno de los tres o cómo alguno sorbía por la nariz, pero no me atreví a mirar de quién se trataba.

Después de un tiempo de andar pude ver el cambio de un barrio a otro, estábamos entrando a la zona más lujosa de Nueva York y en medio de ésta, un barrio privado. Avanzamos entre casas tan lujosas que parecían mansiones, hasta que Hiwatari detuvo el auto y anunció que habíamos llegado. Miré por la ventanilla la gran mansión, se veía algo descolorida por ser de noche y estar lloviendo, pero creo que es una magnífica casota de día. Nos bajamos del auto, sin ningún paraguas, y Kai avanzó con su paraguas sin dirigirnos la palabra. Los dos le seguidos como dos perritos siguen a su amo, es humillante, pero si llego a decir algo me van a fulminar y desde aquí no puedo llegar hasta mi casa sin pescar un fuerte resfriado.

Entramos a la mansión y pude ver que se trataba de una enorme casa de dos pisos, con escaleras con adornos bastante extravagantes. Nos recibieron dos empleadas en la que parecía ser la sala principal, que era el doble de grande que mi apartamento. Había sillones bastante costosos, una mesa en el centro de toda la sala, pero pude distinguir algunos sillones más "modernos" o "menos refinados" por así decirles, ubicados frente a un gran televisor de plasma, pantalla gigante y con un juego de audio digno de una sala de cine. Me hubiera quedado horas admirando la sala, pero el bastardo de mi jefe me interrumpió la admiración con su voz cortante.

—Tráiganles unas toallas y váyanse a dormir, no acepto peros —le casi ordenó a las sirvientas.

—Sí, señor —respondieron ellas y caminaron por una suerte de pasillito, luego se metieron dentro de una puerta. Yo vi como Kai arreglaba el paraguas y lo colocaba en una especie de estuche ubicado junto a la puerta principal y el perchero. Acto seguido, se quitó los zapatos y Rei hizo lo mismo, yo los imité por el simple hecho de no querer estropear las alfombras de la casa. No es que me preocupe la limpieza, pero es mejor prevenir algún enojo menor.

Unos segundos después las dos mujeres aparecieron con unas toallas en las manos y se nos acercaron. Entregaron una toalla a Rei y después a mí, noté cómo intercambiaban una suerte de saludo con el chino y éste les regalaba una triste sonrisa. Parece que es un tipo muy querido por la servidumbre.

Después de darnos los objetos subieron por la escalera y desaparecieron por un pasillo. Así nos quedamos solos los tres. Tanto Rei como yo nos comenzamos a secar el cabello y un poco los brazos y la cara, en pocas palabras nos secamos la más que pudimos, mientras Kai nos daba la espalda y caminaba hasta uno de los sillones. Una vez estuvo sentado colocó los codos en las rodillas y su cabeza entre sus manos, parecía muy estresado. Tragué saliva y me decidí a hablar, no podía soportar tanto silencio.

—Kai… nosotros…

—Cállate —me interrumpió sin siquiera mirarnos a la cara.

—Pero Kai, escúchanos, por favor —suplicó Rei con la voz quebrada.

—Estoy cansado… hablaremos mañana —volvió a hablar Hiwatari elevando levemente la cabeza y fijando su mirada en el piso.

—Pero…

— ¡Que hablaremos mañana! —gritó mientras clavaba su mirada en nosotros, yo sentí sus ojos quemándome con sólo esa mirada. Estaba dolido, creo que demasiado dolido. —No quiero saber nada de ustedes… —habló con cierta calma, volviendo a bajar la cabeza, ocultando lo que seguramente era un sollozo. —Sólo váyanse a dormir…

— ¿Dónde… dormirá Yuriy? —le dijo Rei con un hilo de voz, se podría decir que tenía cierto temor de hablar.

—En la habitación, en la cama —respondió y nos miró, como para ver la reacción que tendríamos. La cara de Kon fue casi como si le hubieran nockeado en un ring de box o como si le hubieran dado una paliza, este chico es demasiado expresivo. Demasiado sensible para su bienestar. —No pongas esa cara, ya te cogió una vez, que duerman juntos nos es nada —. Su voz era fría, estaba calmada y daba cierta sensación de temor al ser escuchada.

Tragué saliva y asentí, esto último también lo hizo el chino. Éste fue quien comenzó a caminar primero, con la cabeza gacha y las lágrimas corriéndole silenciosamente por las mejillas, yo le seguía pero mis ojos pestañeaban para no dejar salir las lágrimas que querían brotar. Suficiente he llorado hoy, no quiero seguir llorando de noche. Después tendré unas ojeras tremendas y mis ojos hermosamente celestes se pondrán rojos e irritados.

Mientras subíamos las escaleras me detuve un segundo antes de llegar al final de la misma. Volteé levemente la cabeza sólo para ver a Kai sentado en le sillón, de espalda a nosotros, pero con las manos en la cabeza y moviéndola en forma negativa. Incluso me atrevo a decir, que un sollozo se le escapó de los labios y mi corazón se estrujó lo suficiente como para casi correr por la escalera para alcanzar a Kon y a morderme la lengua hasta sangrar para no llorar como un mocoso.

Parte XI: Piedad

Un fuerte ruido me despertó, casi di un salto en la cama y me senté de golpe. Miré alrededor sin recordar dónde estaba sólo había escuchado un ruido y estaba completamente perdido. Mas muy pronto el frío me hizo temblar levemente y froté mis brazos, recién en ese momento me percaté de dónde estaba y miré a mi alrededor. Estaba nada más y nada menos que en la habitación de Kai y su pareja, durmiendo en la cama que alguna vez ellos dos compartieron. Di un suspiro al recordar todo lo que había pasado, y la angustia me invadió.

Después de que subimos y entramos a la habitación, Rei me buscó algo de ropa para que pudiera dormir. Me dio un pijama que Kai jamás había usado, que era un supuesto regalo de un muchacho que él odiaba y que por eso no le molestaría que yo lo usara. Además, él ya está muy enojado, creo que esto no puede empeorar. Ambos nos cambiamos y nos tiramos en la cama, comenzamos a platicar levemente, nuestras voces eran decaídas y nuestra charla era todo menos un cambio fluido de palabras. Rei me contó toda la verdad, me dijo que él era el infiel y me describió qué fue lo que pasó exactamente y cómo es que mi jefe le perdonaba todas y cada una de sus fayas. Yo también me sinceré con él y le conté de mis andanzas, le conté desde lo de Break Heart hasta mi discusión con Bryan. Y así los dos llegamos a la conclusión de que Hiwatari tiene razón, somos iguales: uno es un puto pelirrojo y el otro un gato barato. Entre llantos nos quedamos dormidos cubiertos por la manta.

Volteé a mi lado, sólo para asegurarme de que él seguí ahí y sí. Allí estaba Rei Kon, tapado con la frazada pero durmiendo incómodamente. Parecía algo inquieto y me llamó la atención su piel brillante, él no estaba así cuando nos acostamos. Le toqué la mejilla con suavidad para no despertarlo, la sentí mojada, estaba sudando mucho. En cuando alejé la mano balbuceó algo que no alcancé a entender y se removió, sus ojos fuertemente apretados y su boca diciendo cosas entre sueños me hicieron ver que algo no estaba del todo bien. Llevé una mano a su frente, estaba caliente, sumamente caliente.

Me asusté un poco y me levanté de la cama. ¿Qué podía hacer? No sé dónde están las cosas en la casa y no voy a empezar a desarmar todo para buscar algo para bajarle la fiebre. Únicamente atiné a quitarle la frazada para que no siguiera sudando y con su temperatura subiendo, él se volvió a mover y a balbucear algo incoherente entre sueños. Con cierta desesperación salí del cuarto y bajé las escaleras, sólo espero encontrar a algún sirviente o a Kai, él debe saber dónde hay para bajarle la fiebre o si no espero que sepa qué hacer.

Para mi suerte, en cuando puse un pie en la sala y caminé hacia el sillón lo vi. Estaba durmiendo con la misma ropa con que lo había visto antes. Se veía tan calmado que no quería despertarlo, e incluso me sentí un poco angustiado por lo hinchados que tenía los ojos, parece que estuvo llorando tanto como nosotros. Estaba a punto de rendirme cuando la imagen de Rei se me vino a la mente y, después de tragar saliva, me arrodillé junto al sillón.

—Kai —le llamé débilmente mientras le zarandeaba un poco el hombro.

Él entreabrió los ojos y medio adormilado me miró sin comprender bien qué pasaba.

—Kai, Rei vuela de fiebre —le volví a hablar en cuando lo noté más despierto, y le zarandeé de nuevo.

Una vez que lo vi intentando sentarse me alejé. Se sentó en el sillón y se sobó la siente al tiempo que dejaba salir un suspiro o un bostezo porque parece cualquiera de esa dos cosas.

— ¿Qué… Rei qué? —dijo en susurro y abrió los ojos, medio adormilado. Me miró fijamente, estaba inexpresivo y parecía no comprender todavía. No podía enojarme y estallar para hacerlo reaccionar, por alguna razón yo también me siento un poco mareado y cansado, no estoy dormido pero los párpados se me cierran y me cuesta un poco mantener el equilibrio.

—Que Rei tiene mucha fiebre, necesita ayuda Kai —le dije en un hilo de voz. Sentía mucho calor y mis mejillas estaban que ardían, no sé qué me pasa ahora, sólo quiero ayudar a Rei. —Por favor, ayúdalo…

Hiwatari me miró de nuevo y movió fuerte la cabeza, como si buscara despertarse. Se dio una suave palmada en la mejilla y lo vi despertando como si saliera de una pesadilla. Miró alrededor, parece que busca ubicarse en dónde está, luego me miró a mí y suspiro con alivio, acto seguido asintió y se puso de pie.

—Ve con él, no lo dejes solo, yo llevaré algo para bajarle la fiebre —habló con seguridad, ese era el jefe que recuerdo, siempre tan altanero, tan mandón, tan seguro de sí mismo. Me excitaría en este preciso momento de no ser porque Kon está mal y porque yo tampoco me siento muy bien como para jugar con él de esa manera.

Hice lo que me dijo sin chistar y regresé a la habitación. Me senté junto a Rei y le coloqué la mano en la frente, estaba más caliente. Le susurré que todo estaría bien y que muy pronto Kai lo ayudaría, pero parece que él quiere decirme algo, pues se mueve casi violentamente, pero no abre los ojos. Es como si estuviera soñando y es más una pesadilla que un sueño, está sufriendo y mucho. Espero el maldito de mi jefe no nos haga esperar.

Por suerte en unos minutos el bicolor apareció en la puerta, sin encender la luz se acercó a la cama, haciéndome a un lado y colocó un paño con agua fría en la frente del muchacho. Lo vi acariciándole suavemente el cabello, alejando su leve flequillo y dejando su frente al descubierto, para retirarle el paño y volverlo a mojar en un recipiente con agua que él mismo había traído. Presencié como repetía esta acción un par de veces, haciendo que el tono sonrojado de las mejillas de Rei desapareciera de a poco. Me sentí aliviado con ello y esbocé una leve sonrisa. Pero sentí que el calor que me atacaba desde hacía unos momentos regresaba con más intensidad cuando vi a Kai inclinarse sobre Rei y apoyar sus labios en la frente del mismo, comprobando así que la fiebre estaba de a poco desapareciendo.

—Estarás bien, Rei —le dijo en un suspiro y volvió a acariciar su cabello.

—Kai… —habló le chino en un susurro, parecía entre dormido y afiebrado, —perdóname…

—Cálmate, amor… Estarás bien —le dijo en un tono que si bien no era frío era muy calmado. Acto seguido tomó un frasquito que había colocado en la mesa de noche y lo agitó con suavidad, después vertió un poco del contenido en una cuchara y lo acercó a la boca de su esposo. —Bébelo —le ordenó con firmeza al tiempo que abría levemente la boca de Rei para que bebiera lo que parecía un medicamento.

Sonreí levemente al ver que Rei estaba un poco mejor e intenté decir algo, sólo para opinar o agradecerle a Kai por lo que hacía, cuando un ataque de tos se hizo presente. Sentí un fuerte ardor en la garganta y volvía a toser, intenté cubrirme la boca para no toser sobre el chino, suficientes gérmenes tiene. Me levanté de la cama, porque estaba sentado en el lado opuesto al de mi jefe, y caminé un poco para ver si el calor se iba y si ese ardor se despejaba, estaba mareado y todo a mí alrededor me daba vueltas. Pero lo peor era el calor.

No supe en qué momento Kai estaba a mi lado y me sujetaba de los hombros. Creo que yo lo miraba como si estuviera perdido en la luna de queso, porque me sacudió un poco y sentí que mi cuello no soportaba el peso de mi cabeza y que caía. Hiwatari me tomó del mentón y me sujetó cuando sentí que iba a caer el suelo por un fuerte mareo. Me ayudó a llegar a la cama de nuevo y me sentó del otro lado de Rei, después colocó su mano en mi frente y, como parece que no sintió bien el calor en mi cuerpo, acercó sus labios a ella, tomándome la temperatura como hizo con Rei.

—Estás un poco caliente, recuéstate —me ordenó y yo intenté protestar, pero me empujó a la cama con cierta bronca y me hizo desistir de mis intentos por ayudar alegando que si hacía mucho ruido pondría nervioso y a Rei le regresaría la fiebre. Me quedé quieto y con un calor insoportable, me sentía sudado y me avergoncé de verme tan vulnerable, y mucho más cuando un paño frío se posicionó sobre mi frente.

—Kai…

—No hables y cálmate —me interrumpió y sentí mis ojos cerrarse, no quería dormirme pero parece que mi cuerpo me pide descanso.

—Lo siento mucho… perdóname —le susurré antes de quedarme dormido. Quería disculparme. Al final él no sólo resultó ser nuestra víctima, un sujeto al que lo habían engañado toda su vida, sino que también ahora debe cuidar a los bastardos que le han hecho sufrir tanto.

Creía que Kai Hiwatari era un hombre frío, altanero, incapaz de sentir mucho más de lo que yo veía en el sexo, pero me equivoqué. Él es mucho más que sólo eso, él es también un ser humano con un corazón enorme. Las ayudas a las casa-cunas, a los orfanatos, a los hospitales ahora dudo que sean únicamente una forma de evadir impuestos. Si él puede ayudar de esta manera a quienes lo lastiman y lo hieren, puede hacer eso por la gente más necesitada.

Realmente me avergüenzo de haber pensado mal de él o de haberlo pensado un infiel serial- Él no es malo, es simplemente frío e introvertido, no es demostrativo pero no por eso no siente nada. Me guié por lo prejuicios y no pude ver más allá de las malas lenguas, y sólo por eso lastimé al ser que amo. También me guié por la carne, por los instintos y mis propios deseos egoístas, y terminé lastimando a otra persona que amo y probablemente le arruiné su matrimonio.

Definitivamente, si ellos se separan es mi culpa; si me despiden, es mí culpa; y si mi vida se vuelve una completa mierda, es mi culpa…

Parte XII: Final

—Hasta que despiertas —dijo la voz fría de Kai en cuanto abrí los ojos.

Me sentí un poco cansado y como si hubiera corrido una maratón, teniendo en cuenta las manchas de sudor en mi ropa. Vi a mi lado, sentado completamente sobre la cama, con las piernas cruzadas, como si fuera un indio, a Rei Kon. Tenía la cabeza gacha y jugando con sus dedos con nerviosismo, parece que se ha despertado antes y se ha encontrado con Hiwatari hecho una fiera esperando a que despertemos para acabar con nuestras vidas o quizá con nuestra existencia.

Luego de ver alrededor y notar que ya era de día me senté el la cama, sobándome la nuca porque siempre despierto con un fuerte dolor en esa parte del cuerpo. Miré a mi jefe, parecía calmado, al menos ya no había en él ese semblante de "te mataré si me dices algo". Pero no por eso me quitaba el nerviosismo, pensé que me echaría a las patadas de su casa y que me dejaría en pelotas, digo en ropa interior en la calle. Creo que tendré que irme preparando para buscar otro empleo, nada más espero que sus críticas no afecten mi currículo, sino tendré que irme al extranjero. Y entonces sí estaré como Brooklyn, ahora entiendo que fue Kai el que lo hecho y no fue por pedido de Rei.

Vimos como el japonés cerraba sus ojos unos segundos en los que mi corazón se aceleró al máximo. Me sentí nervioso e intimidado, jamás había tenido que aclarar nada con nadie y ahora me veo en esta situación donde toda una vida depende de mí, la felicidad de alguien más podría ser destruida para siempre y todo por mi culpa.

—Muchachos… —comenzó a decir Kai una vez hubo abierto los ojos, pero sin poder contenernos los dos hablamos a la vez, interrumpiéndole.

—Si quieres despedirme, lo entenderé —dije yo; —Si quieres el divorcio, lo entenderé —dijo Rei, los dos a la vez. Empezamos a hablar un poco acelerado, como si buscáramos una mejor excusa, buscando salvar nuestro pellejo sin dañar al otro, como si buscáramos una aguja en un pajar, una solución al problema. Pero finalmente fue el mismo Hiwatari quien nos hizo callar.

— ¿Quieren callarse, par de histéricas, y dejarme hablar? —dijo con una calma y una voz de mando que me heló la sangre. —Y no se preocupen, porque hoy ninguno de nosotros irá al trabajo, ¿está bien? —Asentimos, después de todo él no quiere que hablemos, así que eso mismo haremos.

Los dos hicimos silencio y vimos detenidamente a Kai Hiwatari, quien es seguro el hombre de nuestras vidas. Aunque nos haya tratado en femenino, sé que no fue despectivo, yo tengo fe de ello.

— ¿Cómo se sienten físicamente? —preguntó con una tranquilidad envidiable. Nos miramos entre los dos sin saber si responder o no, él nos dijo que nos quedáramos callados. —Ahora sí hablen, idiotas. Pero uno a la vez… ¿Rei cómo te sientes?

—Me siento mejor, todavía tengo algo de calor y un poco de mareo, pero bien.

—Yuriy, ¿qué hay de ti? —y me miró fijo.

—También, estoy bien. Me duele la garganta, pero nada más.

—Que bueno —dijo después de dar un suspiro y esbozó una sonrisa. En ese momento supe que vendría la peor parte de la charla, él hablaría con nosotros y destruiría nuestras vidas. —Ahora sí quiero que hablemos… pero uno a la vez y yo comienzo, yo haré las preguntas —nos advirtió desde ese momento para que no le interrumpiéramos o hiciéramos algo para dar vuelta las cosas, lo dicho ya estaba dicho y era momento de actuar en consecuencia de la verdad.

—Anoche, mientras los cuidaba y me moría de sueño en el intento —comenzó a hablar y me sonrojé un poco, pero no le interrumpí —, pude pensar sobre todo lo que pasó. Ayer estaba muy conmocionado, creo, para poder decirles a ustedes qué es lo que pasaba por mi mente, porque creo que yo sí sé lo que ustedes pensaban. Estaban asustados, porque temían que yo me enterase de cosas que ya sabía, por eso no quiero que piensen que me divorciaré o despediré a alguien, lo máximo que haré será suspender a Ivan por andar divulgando mentiras o falsas informaciones por todas partes. Pero eso no quiere decir que no habrá cambios en nuestras vidas…

Así comenzaba a hablar y sin darme cuenta, ante la falta de protección, mi mano se estiró y se entrelazó con la de Rei, que, como noté que estaba temblando levemente, no me la rechazó. Entre los dos nos preparamos para escuchar lo que quería decirnos, si no nos iba a "arruinar la vida" haciendo esas cosas, ¿qué iba a hacer entonces?

—Me di cuenta de que siento algo por Yuriy —dijo de repente y sentí la mano de Rei presionar la mía con fuerza, como si deseara matarme en el proceso. —Pero es lo mismo que sentía y siento por Rei… No sé cómo explicarles a ustedes correctamente esto, bien saben que no soy demostrativo y que nos suelo hablar de emociones, pero esto es necesario aclararlo para seguir con nuestras vidas… Siento que los amo a los dos.

—"Cuando estoy con Rei, siento que lo amo y que deseo protegerlo a toda costa. Deseo que él sea feliz y si esa felicidad es junto a un hombre distinto cada noche la aceptaré, pero siempre lo amaré. Por más que me traicione, por más que a veces sea yo el que tenga que pagar por su culpa, por más que a veces me saque de mis casillas y me haga golpearlo. Mas creo que los dos bien saben que no soy un tipo violento, jamás me he pasado de darles un puñetazo o una nalgada, ¿o a alguno le he hecho algo realmente dañino? —Con Rei nos miramos y nos sonrojamos bastante. Si bien los dos conocemos a Kai, al menos yo no conocía cómo era él con su pareja, nos obstante tal parece que no es muy distinto a como es conmigo. Viendo que ninguno de los dos objetó algo y, con una sonrisa entre divertida y burlona, decidió seguir:

—Con Yuriy es casi lo mismo. Él es mi secretario, es eficiente, colaborador, la verdad es difícil encontrar gente tan buena en estos días. Pero al conocerlo sentí que no es simplemente el cariño hacia un subordinado, por eso no me pude resistir a hacerlo, o hacerte —y me miró, — mío lo antes posible. Aunque ese "antes posible" quiera decir todo un año. Sin embargo, lo que sentía por él era lo mismo que yo sentía por Rei, era amor. Deseaba protegerlo, tenerlo bajo mi ala para que nadie le dañe. Mas no por eso dejé a uno, a los dos los amo.

—"Estaba confundido, mis emociones cambiaban constantemente, pero me aseguré de que ninguno lo notara y mi vida transcurría con normalidad… Cuando te propuse matrimonio —decía mientras miraba a Rei únicamente—, estaba seguro de que quería pasar el resto de mi vida a tu lado, no fueron mentira mis pedidos y propuestas, yo quiero una familia contigo Rei. No obstante con Yuriy en el medio, en cuanto regresamos de la Luna de Miel, no pude evitar volver a amarlo con la misma pasión que a ti. Tenía fantasías con los dos y aunque en el fondo sabía que lo que sentía estaba mal, no podía simplemente decírselos, ustedes ni siquiera se conocían…

—Por eso hiciste que lo conociera ese día, cuando me pediste que te llevara algo para almorzar —comentó Rei habiendo hilado los cabos sueltos, por suerte a este paso Kai se había relajado considerablemente, por lo que no le regañó cuando le interrumpió.

—Exacto —corroboró mirando a Kon —. Mi subconsciente pedía algo que yo no lograba concretar por mi cuenta. Entonces comencé a ver con cierta alegría como ustedes interactuaban, aunque bien sabía que Yuriy quería tirársete encima y tú probablemente buscaras una amistad, alguien confiable, un amigo. Que sólo sean amigos era mi idea, pero cuando los vi acercarse de más, y que su relación pasaba de ser simple amistad a algo más… yo me sentí celoso —dijo como si le costase mucho decir esas palabras. —Me sentí celoso de ambos, porque podía perderlos a los dos si se enamoraban, por ello te pedí que no fueras más a BioVolt… —Emitió una suave risita, una risa casi nostálgica y con cierta tristeza en ella. —Sin embargo, ni con eso pude impedir que ustedes dos tuvieran algo…

—Pero Kai nosotros no planeamos nada —me atreví a decirle. Lo que él estaba hablando es justamente lo que me pasa a mí, le entiendo perfectamente.

—Yuriy tiene razón, todo se dio naturalmente. Más allá de mi negativa, me dejé llevar porque también sentía algo por él —fue la voz de Rei. Un bello sonrojo adornó sus mejillas al decir esas palabras.

— ¿Qué tanto sientes por él? —preguntó Kai con seriedad.

—Siento que lo quiero mucho, que con él puedo hablar lo que sea, le tengo confianza… En poco tiempo mi corazón se fue con Yuriy y no quiere separarse —. Rei hasta para hablar es dulce, es un muchacho tan sincero que a veces pienso que es un ángel.

—Si realmente quieres estar con él, te doy la opción del divorcio —la voz de Hiwatari fue tajante, como si cortara el viento a su favor con una navaja y éste corriera libre. Las manos de Rei se movieron más rápido, estaba muy nervioso y hasta pensé que le había vuelto la fiebre de lo rojo que se había puesto. —Te dejo libre, Rei… Si deseas separarte de mí te dejaré seguir con tu vida y olvidarme…

— ¿Tanto lo amas, Kai? —pregunté sorprendido. Él realmente parece ser capaz de cualquier cosa por el chino.

—Lo suficiente como para dejar que sea feliz, y si es feliz contigo y tú le correspondes… —tragó saliva disimuladamente, por más que su rostro no se inmutaba, le costaba mucho decir esas cosas, —quiero que me prometas que lo cuidarás y protegerás. Quiero que los dos se sean fieles y…

— ¡Kai, no! —gritó Rei, tenía los puños apretados de la impotencia. —Yo no quiero el divorcio, yo te amo. Pero también quiero a Yuriy, son feliz cuando estoy con él y cuando estoy contigo, jamás en mi vida me había sentido tan bien con dos personas… Pero no sé si es o no es amor, me confunde mucho —. Bajó la cabeza y cerró más fuerte los puños, sentía mucha impotencia y conmoción. Como un impulso le tomé la mano y sin darme cuenta, Kai hizo lo mismo.

Las manos de los tres se juntaron por ese breve momento. Nos acariciamos las palmas y el reverso con lentitud, palpando las diferentes pieles. La mano de Rei era suave y se movía sumisa al ritmo que le marcábamos yo y Kai, la de éste último era un poco más áspera, como la de un hombre fornido, un sujeto que se podría decir macho con todas la letras, y se movía con lentitud, a un ritmo que yo no quería pero al que me sometió. Nos mantuvimos de esa manera hasta que los esposos intercambiaron miradas cómplices y se sonrieron, después me miraron y fue el mayor quien habló.

—Yuriy… ¿tu sientes algo por los dos?, ¿o por alguno de nosotros?

—Yo… —no sabía bien cómo decirlo, al final tuve que inspirar profundamente y decir todo lo que me había guardado todo este tiempo. —Al principio yo sólo quería sexo, todo comenzó como un deseo mío de tener relaciones con otros hombres distintos. Pero a medida que pasaba el tiempo las cosas cambiaron mucho… Comencé a tener sentimientos por ti, Kai. No sabía si era amor, sí sabía que eras una de las pocas cosas o personas estables en mi vida, tú y Bryan Kuznetsov, creo que les comenté de él —los dos asintieron, —él es como mi hermano… El punto es que los dos fueron lo único estable en mi vida de libertinaje y excesos.

—"Luego apareciste tú Rei —y le miré con cierta ternura ante el sonrojo del otro. —Al principio sólo quería acostarme contigo, me atrajo tu cuerpo. Pero a medida que te conocía te tomaba más y más cariño, sentía cierto amor hacia ti. Cuando finalmente tuvimos ese encuentro sexual, me sentí horrible… porque estaba fallándole a los dos. Y no quería perderlos a ninguno, quería aunque más no sea a un amigo y a un amante… Yo estoy igual que ustedes, estoy confundido, pero siento que los amo.

Hubo un silencio, no era incómodo, era como el de la meditación. Por la mente de todos, porque en la mí también, ahora pasaban todas esas emociones y confesiones. ¿Qué íbamos a hacer a partir de ahora? ¿Qué haríamos con lo que teníamos? Si bien no teníamos nada, había una cierta amistad que se había formado, yo no quería separarme de ninguno de los dos, estaba feliz como estábamos. Aunque claro que las cosas podrían ser mejores.

Pasados unos segundos nos volvimos a mirar, los tres sentíamos que algo dentro nuestro nos pedía a gritos algo que nadie más podría darnos. Nos acercamos lentamente, los tres al unísono, hasta quedar a centímetros uno de los otros y nuestros labios se juntaron torpemente, en un beso de tres que jamás hubiera imaginado tener en mi vida. Quizá no era un beso, porque nuestras cabezas eran bastante molestas en ese momento, por algo los besos son de a dos. Sentí la lengua de ambos entrar en mi boca, y mi lengua las recibió con caricias proporcionadas con torpeza. Acto seguido, cambiamos roles involuntariamente y pasé a degustar la boca de Kon como nunca antes lo había hecho, la lengua de Kai se movía con maestría chocando con la mía y frotándose con la de su pareja. Nuevamente el último cambio, porque siendo dos contra uno no nos íbamos a dejar vencer por uno, invadimos la boca de Hiwatari, quien esta vez se dejó hacer a voluntad.

Como el aire nos faltó y ya suficiente habíamos aguantado, nos separamos. Nuestras miradas se entrecruzaron, hubiera sido mejor ser camaleón y así poder mirar esos bellos ojos color oro y ese par de rubíes a la vez. Mas lo que vimos en el otro era algo más que una simple amistad, era algo profundo. Si bien no sabíamos qué es, si es amor, si es amistad, si es una forma exagerada de cariño, es algo diferente, especial y que no he sentido con nadie más. Juntamos nuestras manos, nos acariciamos suavemente, recorrimos los brazos del contrario y fundimos nuestros sueños en uno mismo: queríamos estar juntos, porque así seamos tres, somos tres personas con algo especial.

Nos tiramos los tres en la cama, estábamos cansados, la noche anterior había sido espantosa para todos. Si bien había entre los tres esa lujuria exasperante que, en una situación normal, nos habría llevado a quitarnos la ropa y hacer el amor con el salvajismo propio del sexo, y más siendo un trío, lo que lo vuelve más excitante. Mas esta vez nada iba a pasar, teníamos toda una vida para estar los tres, además no es como si no conociéramos el cuerpo del otro o los otros. Nos conformamos con acariciarnos por sobre la ropa, que ya de por sí era poca.

— ¿Qué vamos a hacer ahora? —pregunté una vez el momento hubo pasado. Yo estaba al medio, a mi derecha estaba Kai y a mi izquierda Rei. Sería una linda posición para hacer un buen sexo y creo que yo me llevaría la mejor parte.

—No lo sé —respondió Rei, quien dejó de mirar el techo y me miró a los ojos. —Yo quiero estar con ustedes, nada más…

—Yo también, quisiera estar siempre juntos —correspondí y le besé suavemente los labios. Kai no nos miraba y tenía la vista fija en el techo.

—Entonces no hay de otra —habló de repente el mayor, con su tono de voz superior y su autoridad de empresario, sigue siendo un tipo tan sensual como molesto. —Yuriy… —dijo y me miró, yo volteé la cabeza y también le miré, —ven a vivir con nosotros… La casa es grande y te adaptarás bien…

— ¡Sí, Yuriy! —casi gritó Rei y se subió a mi pecho, como si me rogara que me quedara. —Donde caben dos, caben tres…

— ¿Qué dices, Ivanov? —volvió a repetir mi jefe.

—No lo sé… —dije y cerré los ojos. Tenía algunas dudas, jamás había vivido con otra pareja y mucho menos con dos, esto sería muy complicado. ¡Pero qué bah! Yo amo a estos sujetos, quiero quedarme con ellos. Si no me hubiera tirado del techo de mi vecino a los doce años jamás hubiera podido hacer salto base desde una montaña a los veintiún años. —Sí, viviré con ustedes… siempre y cuando me dejes seguir siendo tu secretario y me sigas pagando un sueldo…

Tanto Kai como Rei rieron levemente, parecían muy contentos y ¿para qué ocultarlo? Yo también lo estaba, estaba más que feliz de por fin tener lo que se llama una relación. En ese momento me juré serles fiel en todo momento, no más aventuras nocturnas y más salidas en familia, porque siento que soy una parte de algo ahora. La seguridad de tener a alguien que te ame incondicionalmente.

—Kai tus chicos quieren independencia —le dijo Rei casi sentándose sobre mi cadera.

— ¿Más de la que ya tienen? —comentó con una sonrisa de aparente enojo y frunciendo el seño, mientras se recostaba levemente sobre mi pecho. —Son un par de caraduras —dijo y me besó en los labios con suavidad y después besó a Rei de la misma manera.

—Yo recién me integro, quiero que me pongan correa —dije de forma pícara y sacando de nuevo mi lado vanidoso al sentarme, quedando yo arrodillado con Kai a mi espalda y Rei delante.

—Que masoquista —susurró Hiwatari en mi cuello, su aliento en mi cuello fue como un choque eléctrico que me recorrió el cuerpo.

—A mí me gusta —me alentó Rei acariciando mi cuerpo como si tuviera todo el derecho de hacerlo. Metiendo las manos debajo de mi remera y pellizcando con suavidad mis pezones.

No pude evitar dar un gemido por el gran estímulo, puesto que mientras las manos del chino acariciaban mi pecho, pellizcando donde encontraba y masajeando mis pezones con una fuerza que si bien no era muy delicada era firme, las de Kai recorrían mi baja espalda, adentrándose en mi bóxers y masajeando mis muslos y nalgas con el descaro que lo caracteriza. Los labios de Kai recorrían mi cuello, degustando y mordiendo cuanta piel pudiera alcanzar, los labios de Rei se unieron a los míos en un beso cargado de lujuria, donde nuestras lenguas se probaron con mayor exclusividad. Tengo derecho a compartir los besos de Kon, Kai los ha tenido mucho tiempo. Y el chico es realmente bueno, me excita con sólo un beso. Mis manos le abrazan por la espalda, recorriéndosela como si nunca antes lo hubiera hecho.

Sin darnos cuenta nuestros cuerpos comienzan a moverse sobre la cama, es algo lento y suave que de a poco se va volviendo desenfrenado. Hasta que un rechinido nos detiene, no es lo mismo que cuando se coge en una cama, es un rechinido diferente, como si algo se quebrara. Nos quedamos muy quietos, parece que esta cama no aguando el peso de tres, quizá si somos más suaves podamos hacerlo en ella, pero no en nuestra primera vez juntos.

—No se muevan… —dije levemente.

—Separémonos lentamente —acotó Kai y los demás asentimos comenzando a alejarnos, pero en medio de todo el silencio que hicimos se escuchó el ruido de la respiración de Kon. Estaba inhalando aire, como si estuviera a punto de estornudar.

—No, Rei… Aguanta —le dije en susurro, pero fue demasiado tarde.

Rei estornudó a todo pulmón y perdiendo el equilibrio, pues estaba apoyándose con una rodilla en la cama y la otra sobre mi pierna, cayó encima de mí, y yo caí encima de Kai. Una vez los tres estuvimos tirados desprolijamente en la cama, quedando como un sándwich donde mi jefe y su esposo son los panes y yo la carne –carne jugosa y apetitosa, carne que desearías probar… ¡ah cierto! Eres mujer, no quiero que me comas, que me coma tu hermano–, el dichoso mueble rechinó por última vez, se escuchó el ruido de la madera de cedro quebrarse y caíamos al suelo. Por suerte estaba el colchón que amortiguó la caída.

Un grito colectivo invadió la mansión Hiwatari y pronto escuchamos los golpes de las sirvientas en la puerta preguntando si todo estaba bien. Kai contestó que sí y que se fueran. Los tres nos miramos y miramos alrededor. Estábamos en el piso, tirados sobre un colchón, a nuestro alrededor la madera de la cama estaba rota y lo peor era la posición. Parecíamos un sándwich de manera que si alguien hubiera entrado no habría podido distinguir si el pie era de Kai o mío, o si los brazos eran de Rei o de Kai, o hubiera pensado que estábamos haciendo chanchadas sadomasoquistas.

Después de examinarlo todo, nos vimos las caras, estábamos más sonrojados que un tomate, entonces comenzamos a reír frenéticamente. No podíamos creer lo torpes que habíamos sido, pero al menos nos habíamos divertido.

—Ahora tendré que comprar una cama nueva —decía Kai mientras se ponía de pie.

—Bueno, si tu esposo te salía caro, con un novio ahora será el doble —se ufanó Rei aún sentado en el piso mientras yo me ponía de pie.

— ¿Quién te mandó a elegir dos? —dije y ayudamos entre los dos a que Kon se pusiera de pie.

—Ahora son doble de gastos… —refunfuñó Kai.

—Ahora son doble de mimos… —sonrió Rei triunfante.

—Ahora es doble penetración… —dije en tono pensativo y los tres nos miramos, compartiendo la lujuria de uno y contagiando a los demás.

Y así fue como terminé donde estoy. Siento el novio de la pareja de multimillonarios más grande del mundo. Somos tres, un trío de pasión. No sé si ustedes crean en el poliamor, pero la verdad no me importa. Me importa un bledo que me miren raro en la calle, que aparezcamos los tres juntos en las fotos de facebook, que muchos nos digan que somos promiscuos y calentones. En cierta forma es verdad, porque los más inocentes resultaron ser los peores, y el más hijo de su puta madre el más inocente de todos. Somos una familia feliz.

Bryan y Mao se pusieron muy contentos por mí cuando les conté las noticias. Sijeron que al menos había sentado cabeza. Y es verdad, con Kai y Rei maduré lo que no había madurado en 27 años. Fueron ellos quienes me ayudaron a empacar todo y en cuestión de un solo día ya estábamos los tres viviendo bajo un mismo techo. De más está decirles que hicimos el amor de la mejor manera que pudimos y a la mañana siguiente ninguno se podía mover de lo cansados que estábamos, sobretodo Rei y yo, quienes teníamos mordidas y chupones hasta en las manos. Pero mejor se los cuento otro día, no es bueno desplegar tanta intimidad junta.

Este año fui de vacaciones con ellos, juntamos muchas anécdotas que pude compartir con Bryan y Mao cuando regresamos, fuimos los tres juntos al primer cumpleaños de Lin, también tuve que conocer a Voltaire Hiwatari, pobre hombre casi le da un infarto, así como también conocí los movimientos y las mascotas de la mansión. En pocas palabras me costó bastante adaptarme a la rutina y a convivir, porque todos tenemos una manía o una costumbre a que los demás no están acostumbrados. En la empresa lo tomaron bien, nos felicitaron por ser tan abiertos de mente y a Ivan lo suspendieron hasta previo aviso.

Nunca más volvía a salir yo solo. Desde ese día si alguno quería ir a bailar o íbamos los tres o alguien le acompañaba. Por lo general ninguno salía de noche, salvo una o dos veces por mes, y sólo los fines de semana. Viviendo con mi jefe no puedo ponerle excusas para no ir al trabajo, y con Rei que es tan fiel a Kai que le dice cuando le miento, no puedo hacer más que mi deber.

— ¡Yuriy! ¡¿Te falta mucho?! —gritó Rei desde el otro lado de la puerta.

Lo había olvidado, son las once y media de la noche del sábado y hemos acordado con mis amores en salir a dar una vuelta por los clubes nocturnos a divertirnos un rato, o mejor dicho, a presumir de lo guapos que somos. Si antes todos me miraban por ser una bomba sexual, ahora que somos tres bombas sexuales las miradas serán el doble.

— ¡No, ya voy! —les grité desde afuera del baño. Unos segundos después salí del mismo, con un peinado mucho que antes y luciendo mejor que otras veces, no voy a lucir menos que Kai o Rei. —Listo, ¿qué tal me veo?

—Tu ego te despeina —Kai había entrado a la habitación y nos miraba a los dos. En sus ojos se reflejaba las ganas que tenía de comernos en ese preciso momento.

El chino y yo le sonreímos y los tres nos encaminamos a la puerta de la mansión. Íbamos con lentes oscuros y con ropas distintas a las que usábamos para salir normalmente, después de todo a donde íbamos a ir alguien podría vernos. Siendo el tercero de una pareja respetada como los son los Hiwatari-Kon, no quedaría bien en el mundo empresarial que fuéramos a ver los estríperes en el Break Heart en "La noche gay", ¿o sí? De todos modos, si Robert o Johnny me reconocen y a Kai le molesta, los sobornamos o amenazamos y listo, o Rei los golpea hasta dejarlos nockeados y que no recuerden nada. Tan sencilla es la vida ahora.

Podría pasar mucho tiempo contándoles las anécdotas de mi vida futura, pero creo que es mejor para otro momento. Ahora estoy ocupado con mis amores, mas les prometo algún día contarles de ese día en la pileta cuando vi por primera vez a Kai en zunga, o de cuando su abuelo casi me mata pensando que soy un violador, o cuando su gato casi me saca un ojo por abrazarlo, o cuando vi como Rei golpeaba a un sujeto en el gimnasio que lo intentó manosear, y como esas muchas otras. ¿Qué más da? Así soy feliz, y ahora voy muy bien en matemática, con esto de que no hay contador en la empresa tengo que ayudar yo también con el balance general y he descubierto algo milagroso, dos por uno no es dos. ¡Dos por uno son tres!

– – –

Nota final: Bien, hay que hacerle caso a Yuriy, si él dice que un futuro pueden haber escenas divertidas de este trío, hay que creerle ;). Pero no ahora porque el chico anda con sus amorcitos *-*.

Hemos llegado al final propiamente dicho, así finalizada este fic que iba a ser un one-shot y que ahora ven en qué terminó xD, realmente mi mente hace lo que quiere y le da lo mismo lo que yo quiera. Nada más espero que les haya gustado y que me dejen un comentario aunque sea chiquitito, pero de todos modos mil y un gracias por leer ^^. Nos leemos, hasta la próxima vez! :D

PD: El lemon-trío se los debo para una de esas escenas futuras de las que habla nuestro pelirrojo narrador.

PD2: Para la que esté interesada y le guste la pareja de KaixYuriy o viceversa, YuriyxKai, la invito a leer otra fic mío, que está en proceso y que voy a comenzar a escribir el siguiente cap ahora mismo jeje, "Una promesa, un relicario y muchos recuerdos", gracias por su atención.