¡Hola de nuevo!
Aquí les traigo el siguiente capítulo, en este ya verán que las cosas mejoran. A demás quiero hacer un gran anuncio y es que a este fic le quedan pocos capítulos, es decir que su querido momento Klaine está a punto de llegar. Explicare las reconciliaciones de cada pareja y un momento muy especial para una de estas.
Quiero aclarar también algunas cosas sobre este fic que algunas de las y los lectores me preguntan y es sobre Lucy. Lucy es Dani como en Glee. No me gusta el nombre Dani, así que solo se lo cambié, pero de aspecto físico es como Demi Lovato en sus días Disney. Solo eso y recordar como siempre que los personajes y escenarios de Glee no me pertenecen si no que pertenecen a Ryan Murphy, Fox y colaboradores.
Y que por favor dejen Reviews, favoritos y follows, me hacen ser muy feliz y me dan inspiración.
Espero que les guste:
Capítulo 13: Empire State Building
…Escucharon unas voces dentro, la pausa de la canción y unos pasos acercándose. Rachel abrió la puerta unos segundos más tarde y se quedó más que petrificada al ver a los visitantes inesperados.
-¿Rachel?, ¿Quién es? –preguntaron Kurt y Santana al ver que su amiga tardaba tanto, mientras se dirigían también a la puerta y se quedaban en shock, al igual que esta.
Blaine, Finn y Lucy saludaron tímidamente, si saber que decir desde fuera del portal…
El silencio era más que notable en el ambiente. Los seis protagonistas de esta escena se hubieran divertido con la situación si esta hubiera sido vista desde una pantalla de cine, pero ahora estaba siendo uno de los momentos más incomodos, extraños e inusuales de sus vidas. No se habían movido, aunque llevaban como diez minutos así nadie había querido o podido hablar o moverse, todos seguían en shock por la imprevista entrada y lo único que se escuchaba era el sonido del pasillo y la calle, de repente se escucharon unos pasos que se hacían más fuertes, hasta que un chico se asomó por la puerta todavía abierta. Este tenía una pinta graciosa ya que aunque parecía joven su pelo moreno mostraba alguna cana. Llevaba una camisa abierta por los primeros cinco botones y ésta entraba justo en la cintura donde unos pantalones de flores grabados en ellos se le ajustaban a la cintura por una cuerda marrón.
-Em… hola, ¿Santana?, vine a buscar mi barbacoa –dijo el chico señalando su barbacoa que se encontraba ahora limpia en medio del salón justo donde la había dejado Santana. A ésta le costó unos segundos reaccionar ya que todavía seguía con los ojos fijos en Lucy, pero cuando se espabiló, miró con amabilidad al chico, para después hablarle:
-Si… claro, cógela. ¡No! Mejor te ayudo –sugirió la morena.
-Ok –dijo el chico observando a todas las personas que parecían estatuas mirándose entre ellos y eso era bastante extraño. -¿Están bien?
-Sí, solo, no esperábamos ver a nuestras amistades –contestó Santana ayudando a sacar la barbacoa del loft y sonriendo nerviosa todavía al chico.
-¿Pero no te están molestando?, es decir ¿no os están molestando? –dijo corrigiendo el error de sólo preocuparse por la chica.
-No, estamos perfectamente. Ahora si me disculpas, gracias otra vez por dejarme la barbacoa –dijo mientras cerraba la puerta delante de sus narices –Adiós. –acabó diciendo para después de unos segundos escuchar sus pasos marchándose seguidos de las ruedecitas de la máquina.
-Ese es Kevin, nuestro vecino –aclaró Santana ante las miradas de los tres visitantes. –pero creo que eso no es tan importante como la pregunta que todos aquí nos estamos haciendo.
-Creo que os debemos una explicación por nuestra repentina llegada –dijo Blaine dirigiéndose especialmente a Kurt.
-Eso creo… –Contestó éste intentando evitar ahora la mirada profunda de Blaine.
-¿Tienen tiempo para dar una vuelta? –preguntó Finn mientras miraba la puerta como si esa fuera la única salida de esa pesadilla molesta.
-Claro, que sí. –contestó rápidamente Santana alegre por volver a ver a Lucy, así que después de ponerse su abrigo se acercó a la castaña y le sonrió levemente, ésta le devolvió la sonrisa y volvieron a mirar hacia los cuatro chicos que todavía no se decidían.
-¿Vienen verdad? –preguntó Santana con miedo a que la respuesta fuera un No por el estúpido orgullo que tenían sus amigos.
-Sí –contestó Kurt mientras se colocaba su cárdigan beige.
-¡Claro que no Kurt!, mañana tenemos que trabajar y ya es tarde –replicó Rachel enfadada por las ganas absurdas que tenía Kurt por estar con la persona que hacía poco le había hecho daño por no haberlo elegido.
-Vamos Rachel, puedes solucionarlo…. –le susurró Kurt al oído.
-Ok, una hora máximo, o mañana no habrá quien se despierte y no estaremos al cien por cien de rendimiento para las clases–mandó ésta un poco más convencida por el consejo de Kurt.
Cada uno cogió sus respectivas llaves y se dirigieron a la calle sin darse cuenta de que cada pareja cogía un camino diferente pero que les llevarían a un mismo punto de la ciudad:
Empezaron a caminar por las calles ya desiertas de New york. Ninguna sabía como empezar hasta que Lucy respiró profundamente y habló:
-Déjame explicártelo –ante el silencio de Santana prosiguió –mira, sé que esperabas que me fuera contigo a New York, al igual que tus amigos también lo hacían, pero ¡vamos Santana!, nos conocemos desde hace un mes. Como quieres que me vaya contigo y que lo deje todo por ti. –Suspiró pesadamente- Me gustas, no te lo voy a negar, pero he trabajado demasiado como para dejarlo todo por alguien.
Santana se paró haciendo que Lucy también lo hiciera. Se quedaron unos segundos en silencio hasta que Santana abrazó fuertemente a la castaña sorprendiendo a ésta y le susurró:
-Gracias por venir.
-De verdad me gustas Santana –aclaró Lucy con amor acariciando el largo negro pelo de la chica.
-A mí también me gustas, mucho –contestó para después besar a la castaña. –Y sé que me comporté como una niña pequeña, pero por culpa de la distancia tuve que dejarlo con Brittany y no quería que pasara lo mismo contigo, desde que lo dejé con ella nadie me ha gustado suficiente como para hacerme olvidar de Britt, no hasta que te conocí. –reconoció Santana cogiendo la mano de Lucy.
-No lo vamos a dejar, no…no si no hemos empezado nada… –dijo Lucy, sin acabar la frase y empezando a correr hacia los adentros de Central Park.
-¡Lucy!, ¡Lucy espérame! –gritó Santana saliendo a correr detrás de Lucy. Entró casi ahogándose y tropezando ya que los tacones que ese día llevaba no eran los más adecuados para correr en el parque. Vio a Lucy haciéndole señas para que se acercara a una plaza con una gran fuente que cambiaba de fuerza en los chorros de agua y los focos de colores iluminaban el agua haciendo preciosas combinaciones. -¿Porqué corriste? –preguntó mientras intentaba coger aire y tranquilizar su respiración.
Lucy se arrodilló de repente enfrente de Santana provocando que la cabeza de ésta empezara a imaginar mil y una fantasías que en otro momento le hubieran parecido más pesadillas que no sueños felices, su mundo paranoico acabó cuando Lucy empezó a hablar:
-Para de imaginarte cosas Santana, no te voy a pedir matrimonio ni nada parecido –aclaró Lucy, riéndose por la cara de sorpresa de Santana al ver que la chica una de dos o de verdad la conocía o su cara era muy expresiva.
-Entonces, ¿a que venía la carrera? ¿Y por qué estás arrodillada delante de mí? –preguntó.
-Santana no podemos acabar algo si no hemos comenzado nada, quiero decir oficialmente así que… ¿Quieres salir conmigo? –preguntó Lucy desabrochándose de su mano derecha una pulsera de cuero negro con un corazón de cristal rojo en el centro.
-¿Cómo novia? –preguntó tontamente Santana.
-Voy a tomar eso como un ¿Sí? –dijo riéndose Lucy ante la estúpida pero adorable pregunta y abrochándole la pulsera a Santana la cual al verla se le iluminó la cara y gritando como una niña a la cual le acaban de regalar su muñeca deseada se tiró a los brazos de la castaña y la besó apasionadamente.
-Entonces novia –dijo Lucy remarcando la palabra que las definía ahora y besando la mejilla de esta -¿Sabes que es lo que nunca he visto en New York?
-Em… déjame que piense –empezó mirando por todos lados y fijando su mirada en un rascacielos.
Lucy miró donde el dedo de Santana señalaba y al ver que acertaba sonrió.
-Entonces, ¿A qué esperamos novia? –dijo Santana mientras cogía la mano de Lucy y empezando a caminar entre las calles de la ciudad anochecida.
Caminaban tranquilamente por las calles de New York, el silencio que les rodeaba no era incómodo como el que les había estado rodeando en el loft, ahora más bien estaban tranquilamente relajados y una media sonrisa se les escapaba de vez en cuando. ¿La razón? eso era lo más claro que tenían. Estaban allí, juntos después de todo Blaine había regresado con Kurt y este no le iba a negar la entrada, así que, ¿por qué estar triste cuando podían estar juntos? Lo único que le preocupaba a Kurt era la razón por la cual Blaine al final estaba allí, y sólo lo podría solucionar si se lo preguntaba, así que se armó de valor y mirando esos ojos miel que le enamoraban le preguntó con más timidez que la que él había deseado que sonara:
-Así… que…. ¿Cómo es que estas aquí?
–Digamos que a partir de ahora te tendría que empezar a caer mejor Sebastian –dijo tranquilamente Blaine sin dejar de caminar hacia un punto desconocido para la mente de Kurt.
-Yo nunca había dicho que me cayera mal… –susurró enfadado Kurt cruzándose de brazos como un niño pequeño al cual le quitan su juguete favorito.
-¡Oh vamos Kurtie! –bromeó Blaine. –Te caía más que mal y lo sabes.
-De acuerdo… puede que tengas razón y no me caiga muy bien –ante la mirada acusadora de Blaine, Kurt tuvo que rectificar –de acuerdo ¡le odio! –exclamó riendo por alguna desconocida razón pero estaba demasiado feliz como para enfadarse con Sebastian y además según Blaine no debería estar enfadado.
-Odiabas –le rectificó otra vez Blaine sonriendo –después de lo que hizo no tendrías que odiarle.
-¿Y qué hizo? –preguntó curiosamente Kurt.
-Digamos, que me hizo entrar en razón –explicó Blaine anchamente.
-¿¡Sólo eso!? –exclamó Kurt ante la poca explicación de Blaine y lo poco que se imaginaba que había echo
-¿Te parece poco?, ¿Sabes lo perdido que estaba?
-¿Mucho? –Contestó inseguro Kurt -¿pero cómo lo hizo?, quiero decir, pensé que le habías elegido a él.
-Es una larga historia. Te lo explico mientras subimos –le dijo Blaine señalando hacia la puerta de un edificio en el cual habían llegado y que a Kurt le sonaba pero en ese instante no podía recordar.
-¿Sabes las escaleras que hay hasta llegar arriba? –preguntó desesperado Kurt al ver la tabla de buzones.
-¿Quieres conocer la historia o no? –preguntó sarcásticamente Blaine mientras empezaba a subir.
-Me las vas a pagar Anderson… -amenazó Kurt. –Y espero que sea buena la explicación, porque no voy a poder caminar cuando llegamos arriba. ¡Espero que valga mucho la pena!
-¿Empiezo? –preguntó, y ante el asentimiento de Kurt con cara de enfado adorable prosiguió. –Cuando te fuiste de mi casa ayer por la noche, estaba preparando la maleta para pasar el fin de semana con Sebastian. Así que cuando te marchaste, aunque me dejaste lleno de dudas sobre lo que sentía, cogí el coche y me dirigí hacia casa de los Smythe. Todo estaba normal, cenamos con sus padres, vimos un poco el televisor en el cual ponían un partido de tenis y como ya sabes soy un gran aficionado al igual que Seb, así que solo al estar más callado de lo normal empecé a estar preocupado pero me extrañe totalmente en el momento de irnos a dormir cuando me entregó su ordenador con el buscador abierto en una página de viajes en tren. –En ese instante, paró para respirar ya que él también se estaba cansando por el tramo de escaleras que ya llevaban, en ese descanso también observó la cara de atónito de Kurt –sí, esa misma cara se me quedó a mí. –Señaló –Pero no sólo eso, sino que el tren que estaba buscado era para el mediodía del día siguiente desde Ohio a New York. Le pregunté a que venía eso, y el sólo me contestó que le diera a comprar y que mañana el me llevaría a la estación.
-¿Te dijo por qué lo hizo? –preguntó Kurt todavía sorprendido.
-Sí. Me dijo que aunque él me quería, yo no le correspondía. Te quiero a ti Kurt –dijo Blaine mirando fijamente a los ojos azules de Kurt –y me lo tuvo que decir Sebastian mi novio en ese momento para que me diera cuenta. Y no voy a negarlo más. Te quiero y quiero que todo el mundo lo sepa, que estés conmigo, que estemos juntos. Otra vez.
-¿Juntos? –preguntó Kurt con una risa burlona.
-Sí, es decir… si tú quieres. –Blaine se ruborizó totalmente mientras Kurt abrazaba a Blaine fuertemente para después decirle mientras le besaba -¿quieres volver a ser mi novio Blaine? ¿Para siempre?
-Para siempre. –los dos se hundieron en un beso, en medio de las escaleras que llevaban a la planta superior del edificio.
-Por cierto, ¿no te dio pena? ya sabes, como lo dejaste con Sebastian –le preguntó Kurt mientras seguían subiendo ahora cogidos de la mano y con una sonrisa imborrable en la cara
-No, es decir. Lo dejamos pero no de una mala forma, piensa que cuando me dejó en la estación, conoció a un chico rubio de ojos azules llamado Chandler que venía de New York y estaba buscando un taxi para que lo llevaran a la universidad de Columbus y empezaron a tontear de una manera muy notable. Así que no esta tan triste al fin y al cabo. –reconoció Blaine haciendo reír Kurt al imaginarse la escena.
-Bueno, lo importante es que estamos juntos y no he tenido que esperar tanto. –dijo besando otra vez a Blaine ya que nunca se cansaría de hacerlo. No ahora que podía volver a hacerlo.
-No. Por cierto ¿Qué hora es? –preguntó de repente Blaine tomando desprevenido a Kurt.
-Am… las once menos cinco, ¿por?
-¡Ven!, rápido. –exclamó Blaine mientras entraban por una puerta que llevaba a la sala de oficinas de la planta 20 del edificio.
-Espera, ya sé dónde estamos… ¿Qué hacemos aquí? –preguntó Kurt con curiosidad ante la prisa de Blaine y en el edificio que estaban y que ahora recordada al haber venido aquí la primera vez de haber venido ahí con Rachel y con Finn la primera vez que se vieron ese invierno
-Ya lo veras, tu solo sube. –ordenó cuando llegó el ascensor, dejando ver a dos chicas dentro.
-¿Santana? –preguntó más extrañado Kurt al ver a su amiga cogida de la mano con Lucy.
-¿Kurt? –Preguntó esta también al ver a Kurt cogido de la cintura por Blaine propiamente -Veo que al final has conseguido estar con el Hobbit. –se burló.
-Y yo que al final has vuelto con Lucy. –se rió Kurt demasiado feliz `para desperdiciar su alegría con los insultos de Santana.
-Muy bien todos hemos conseguido lo que queríamos, ahora hagan silencio y síganme –ordenó Blaine estresadamente y con un aire de espía que divirtió a los tres mayores, después les guió a escondidas por el tejado del Empire State.
-¿Qué hacemos aquí? –preguntó Santana, pero consiguiendo solo un "Shhh" de Lucy -¡Ah! ¿Qué tú también lo sabes?
-Ya te lo explicaremos ahora calla Santana –ordenó Blaine mientras le echaba con una mirada asesina.
-Mira Hobbit, a mí nadie me dice lo que tengo que hacer. Yo soy de Lima, de la parte mala de Lima así…. –no pudo acabar porque Lucy la besó dejándola callada y en shock pero con una sonrisa tonta.
-Buena táctica Luc –sonrió Blaine mientras chocaba los cinco con la castaña.
-Veo que son amigos –observó Kurt con un tono un poco celoso y estúpido ya que Blaine estaba con él y Blaine era gay.
-Como ya os he dicho, os lo explicaremos todo más tarde –dijo ahora Lucy un poco intimidada por Kurt y Santana -ahora acérquense y no digan nada, igualmente que les pregunten solo observen.
Los cuatro amigos se acercaron a uno de los miradores que disponía el edifico donde Finn y Rachel miraban la ciudad. Cuando Finn les vio, tosió para que Rachel mirara a los recién llegados. Ésta se quedó más que sorprendida al ver a sus amigos allá arriba.
-¿Qué hacen aquí? –preguntó Rachel a Kurt y Santana.
-Eso mismo nos preguntamos nosotros, han sido ellos los que nos han traído. –contestaron ambos señalando a Lucy y Blaine.
-¿Finn…? –preguntó con miedo Rachel por la idea loca que se le podía haber ocurrido a Finn.
Éste sólo negó sonriendo para que en unos instantes empezara a sonar por unos pequeños altavoces escondidos en las paredes de la torre donde subía la antena Marry me de Jason Derulo ( watch?v=KN9hVf9hfvI)
Finn empezó a cantar y de repente unos chicos vestidos con unos trajes rojos de lentejuelas entraron haciendo los coros desde las puertas de incendio del ático. Rachel, Kurt, Santana, Blaine y Lucy se sorprendieron totalmente y se miraron entre ellos y como si alguno de ellos tuviera la respuesta. La canción seguía sonando y siendo bailada por los misteriosos chicos de rojo cuando de repente Finn cogió la mano Rachel y la llevó a la parte de atrás del ático el cual estaba decorado con una gran cúpula de luces blancas y rojas y todo de pétalos de rosas rojas haciendo un camino hasta el centro, allí se colocaron mientras Finn seguía cantando y a Rachel se le empezaban a formar lágrimas de ilusión en los ojos. Los bailarines cogieron a la pareja de chicos y en un susurró y sin dejar de bailar les explicaron lo único que tenían que hacer. En unos segundo Blaine, Kurt, Santana y Lucy bailaban y cantaban junto a los bailarines. Cuando acabó la canción Finn se arrodilló dejando a todo el mundo en un sumo silencio en el cual sólo se escuchaban las respiraciones, los coches y el corazón acelerado de Rachel y Finn, éste lentamente sacó de su bolsillo una cajita de terciopelo rojo, después empezó a hablar tímidamente pero seguro de sus palabras
-Rachel, sé que hace unas horas estábamos enfadados, pero es ahora o nunca. –Respiró –Rachel Barbara Berry. Te conozco des de hace 5 años, el primer día que te conocí la verdad es que me diste mucho miedo, pero detrás de todo el egoísmo, tu gran ego, y el hecho de que por tener un grupo de fans y un cartel en Brodway matarías a todo el mundo. Eres la mejor persona que conozco, eres amable, simpática, guapísima, con unas grandes tetas. –los bailarines rieron e hicieron sonrojara a Rachel -Pero sobretodo, eres mi primer amor de verdad. Y te quiero tanto, que tuvimos que pasar por todo lo que hemos pasado para que me diera cuenta. Pero, no pienso volver a cometer el estúpido error de dejarte ir, y te he elegido, porque aunque hacerme elegir estuvo más que fatal, como tu dijiste he tenido que hacerlo y te prefiero a ti mil veces antes que al McKinley y a Ohio. Y si me tengo que mudar contigo lo haré, porque quiero estar contigo. –Finn abrió la cajita y en ella se vio un anillo de plata con un diamante en el medio, el típico anillo de películas de princesas, el típico el cual Rachel adoraría -Así que Rachel Barbara Berry, ¿Quieres casarte conmigo?
…
¡Ahahahahaha! (risa malvada) Sé que alguna vez os he dejado en un momento en los cuales si supierais donde vivo me matarías por dejaros así y sé que este es el peor pero merece la pena para lo que vendrá después, pero recuerden no me gusta leer drama, pero adoro escribirlo.
Espero que les haya gustado ante todo. Dos capítulos más y acabamos. Recuerden dejar Reviews, favoritos y follows.
Besos y abrazos.
