¡Feliz Navidad a todas y a todos!

Aquí les traigo el siguiente capítulo. Este capítulo es muy especial por varias razones, ya que solo quedan dos capítulos más y el miércoles hace 3 meses desde que empecé a publicar y además ¡mañana es navidad! y de verdad que adoro a todos mis lectores por gastar su valioso tiempo en mi fic, como todas las que me han dado a seguir el fic Cas DC-Klainer, FeeRguez21, Gabriela Cruz, JazzCrissColfer, JessKFSH, Marga24071, Tara Anderson Cullen, karenGr, linis93, maryamNY o las que le han dado a favorito Cas DC-Klainer, FeeRguez21, Gabriela Cruz, JazzCrissColfer, MSLeaMicheleS1, Marga24071, VueloOro1998, linis93, maryamNY y a Aina.A.A, a todas ellas y ellos muchísimas gracias.

Recuerdo como siempre los personajes y escenarios de Glee no me pertenecen si no que pertenecen a Ryan Murphy, Fox y colaboradores.

Y que por favor sigan dejando Reviews, favoritos y follows, me hacen ser muy feliz y me dan inspiración y a estos puntos de la historia no cuesta tanto gastar dos minutitos.

Espero que les guste:

Capítulo 14: Y así es como llegamos aquí

-Rachel, sé que hace unas horas estábamos enfadados, pero es ahora o nunca. –Respiró –Rachel Barbara Berry. Te conozco desde hace 5 años, el primer día que te conocí la verdad es que me diste mucho miedo, pero detrás de todo el egoísmo, tu gran ego, y el hecho de que sólo por tener un grupo de fans y un cartel en Brodway matarías a todo el mundo. Eres la mejor persona que conozco, eres amable, simpática, guapísima, con unas grandes tetas. –los bailarines rieron e hicieron sonrojar a Rachel -Pero sobretodo, eres mi primer amor de verdad. Y te quiero tanto, que tuvimos que pasar por todo lo que hemos pasado para que me diera cuenta. Pero, no pienso volver a cometer el estúpido error de dejarte ir, y te he elegido, porque aunque hacerme elegir estuvo más que fatal, como tu dijiste e tenido que hacerlo y te prefiero a ti mil veces antes que al McKinley y a Ohio. Y si me tengo que mudar contigo lo haré, porque quiero estar contigo. –Finn abrió la cajita y en ella se vio un anillo de plata con un diamante en el medio, el típico anillo de películas de princesas, el típico el cual Rachel adoraría -Así que Rachel Barbara Berry, ¿Quieres casarte conmigo?

Rachel no sabía que decir, la pregunta a la cual acababa de ser sometida no se la habría esperado nunca y además del shock que estaba sufriendo, se le sumaban todas las emociones que había sentido en menos de 48 horas, desde tristeza a odio para sí misma y hacía Finn por no elegirla. Pero ahora todo había cambiado. Estaba delante de Finn y de todos esos bailarines y de sus amigos, pero su cerebro y su corazón solo podían pensar en una cosa y era en que todo lo que había dicho Finn, en esa canción y en ese discurso todo era verdad, sus ojos se encontraron con los de Finn y en ese momento como por arte de magia una sola palabra se le escapó de su boca:

-¡Sí! –dijo en un susurró y seguidamente sonriendo con una gran felicidad -¡Sí, sí, sí!

Finn sonrió de oreja a oreja y le colocó el precioso anillo a Rachel. Ella lo miró maravillada y abrazó fuertemente a Finn quien le devolvió el abrazo y la alzó uniéndose inmediatamente en un gran beso.

-Te amo –le susurró Finn a Rachel en los labios haciendo reír a ésta por la sensación de cosquilleo.

-Y yo. Te amo más que a nada en este mundo. –contestó Rachel –más que a New York, que Brodway y que la música. Te amo más que a todo y lo voy a dejar todo por ti, no te voy a perder otra vez.

-No será necesario -le aclaró Finn bajándola y dándole un besito en la nariz –pero ahora mejor volvamos al loft. Tenemos muchas respuestas que dar.

-Eso espero –dijo Santana siendo la primera que hablaba después de que acabara la canción. –porque estoy totalmente perdida.

-Igual que yo –asintió Kurt, mientras miraba acusadoramente a Blaine, haciendo que éste sólo le sonriera inocentemente y le diera un beso en la mano mientras le guiaba hacia la salida no sin antes decirles a los otros que les esperaban abajo con un taxi.

-Sí –dijo Lucy cogiendo la mano de Santana la cual parecía no querer moverse si no conseguía una respuesta. –nosotras también vamos bajando, recuerda que tienes que pagar a los bailarines Finn.

-¡Es verdad! –exclamó dándose un golpe en la frente y sacando de su chaqueta la cartera para pagar a los bailarines y agradecerles el trabajo logrado.

-Muchas gracias, lo hicieron muy bien –agradeció a uno de los bailarines que parecía mayor o eso le hacía ver su barba canosa pero con un aire bohemio.

-No ha sido nada hombre –contestó chocando los cincos con Finn como si fueran colegas de toda la vida. –Espero que les vaya muy bien a los dos –deseó mientras este también se iba yendo junto a todos los otros bailarines, dejando a solas a Finn y Rachel en el ático ahora desierto.

-¿Que te pareció? –preguntó Finn refiriéndose al espectáculo.

-¡Bromeas! –dijo Rachel con un tono lleno de alegría. – ¡Me encantó es la típica pedida que siempre he deseado! –expresó con ilusión. –Es verdad que me hubiera gustado otra canción tipo the elephant song de mouline rouge, y haber protagonizado la misma escena con el elefante y los enanitos haciendo los coros. –Suspiró –pero teniendo en cuenta que no has tenido tiempo…me ha encantado –finalizó cogiendo de la mano a Finn y dirigiéndolo hacia el ascensor. –y ahora vamos antes de que Santa suba aquí y te tire por las escaleras por no explicarle que ha sucedido en las anteriores 48 horas.

-Ahora que lo dices, sí, será mejor que vayamos bajando –confirmó Finn.

La pareja cogió el ascensor y se reunieron con sus amigos en el vestíbulo de la entrada donde los cuatro hablaban animadamente delante de un taxi en el cual su conductor parecía ya impaciente. Cuando entraron todos, este se giró mostrando su rostro que parecía de la India o de Pakistán y les preguntó de mala gana seguramente por la hora en la cual había sido llamado:

-¿A dónde?

-Brooklyn 4st Street –ordenó Santana de más mala gana..

El taxi les llevó entre las calles de la ciudad mientras en el interior del taxi, Finn, Lucy y Blaine eran ametrallados por preguntas y las únicas respuestas que daban era que se lo explicarían todo cuando llegaran en el loft. Así que ya rendidos Kurt y Santana empezaron a observar el anillo de Rachel.

-¡Dios Rachel! Es hermoso –observó con admiración Kurt. Haciendo sonrojar a Rachel, la cual solo contestó con su tono de siempre.

-Lo sé, es el anillo de las estrellas. Me encanta que sea de plata ya que de oro no le queda bien a mi piel y con un diamante del tamaño perfecto, ni muy grande para que sea un pedrusco ni muy pequeño para avergonzarse de él.

-¿Por qué eres tan pedante Rachel? –preguntó Santana con un poco de celos, pero con una mirada de diva.

-¿Por qué eres tan celosa Santana? –contraatacó Rachel.

-Relájense chicas –dijo Lucy abrazando a Santana intentando relajarla. Esta murmuró unas palabras que Rachel solo pudo entender como "creída" y "enana". Pero no tuvo tiempo de decirle algo ya que el taxista les avisó de que habían llegado. Lucy pagó el taxi consiguiendo solo quejas de Finn por haberlo hecho. Poco después, consiguieron entrar en el loft, donde exhaustos se tendieron cada uno en un sofá del salón.

-Ahora Finn –dijo con amabilidad Santana, sorprendiendo a éste, pero sabiendo que su amabilidad no duraría mucho–nos puedes explicar de una maldita vez, antes de que te corte tus tetas de chica que acaba de pasar esta noche y si hobbit –dijo refiriéndose a Blaine que la miró amenazadoramente junto a Kurt que no le hacía gracia que Santana insultara de esa manera a su novio, pero esta no hizo caso a las miradas y prosiguió –y mi preciosa novia pueden también ayudarnos a entenderlo, os lo agradeceríamos.

-Ok, Em… por dónde empezar –dijo pensativo Finn –creo que todos tendríamos que explicar nuestra parte. La mía es bastante sencilla. Cuando llegué a casa con Kurt, no podía dormir así que llamé a la única persona que me podía ayudar. Puck...

-¿Llamaste a Puck a la UNA de la madrugada? –le preguntó atónito Kurt. Que aunque sabía que su hermano y Puck seguían manteniendo una relación de amistad, ésta no era muy fuerte.

-Sí, aunque no nos vemos siempre, -empezó contestando a la pregunta no formulada de Kurt –estamos allí para cuando alguno de los dos lo necesite. Y en ese momento lo necesitaba.

-Y que hicieron, tomaron helado y lloraron por mujeres –se mofó Santana.

-San… -se quejó Rachel –si le dejas acabar puede ser que lo entendamos todo un poco mejor –ésta se quedó callada así que Finn continuó explicando.

-Cómo iba diciendo, le llamé y me dijo que estaba en una fiesta en Lima, así que no dudé en vestirme y salir a por el coche para ir a la fiesta. Cuando llegué fue lo de siempre. Ver a Puck, emborracharme, jugar y al final quedarme dormido encima de una tabla de ping-pong llena de trozos de pizzas.

Los oyentes del relato de Finn se lo quedaron mirando cada uno con diferentes tipos de miradas, desde decepción por Kurt, diversión por Blaine ya que Finn seguía siendo en parte su profesor, y una clase de odio sarcástico por parte de Santana. Pero Rachel le miraba con la típica cara de alguien a quien no le han contado toda la historia así que hubo un ruidito con la garganta para que el chico siguiera.

-¡Ah! Es verdad, os estaréis preguntando que tiene que ver lo que os he explicado con que la haya pedido matrimonio a Rachel. –dijo haciendo que todos suspiraran con paciencia –Bueno la cosa es que cuando me desperté no solo estaba encima de una pesa de ping-pong con pizza si no que esta mesa estaba delante de una joyería y encima del mostrador estaba Puck desnudo con una mujer adulta. Le fui a despertar pero en cambio de despertase Puck, se despertó una mujer. Está a sorpresa de mí, en cambio de empezar a gritar como una loca ya que estábamos dentro de su joyería y ella estaba desnuda, me invitó a pasar arriba donde ella vivía. Allí me explicó todo lo que había pasado.

-Mira mujerzuela, -le gritó Santana ya de los nervios puede ser que Rachel te aguante pero yo no. Así que ya estas espabilándote y acabando la historia.

-¡Santana te quieres callar ya! –Explotó Rachel –si no te interesa vete.

-No quiero –le contradijo Santana haciendo que Rachel se pusiera roja de rabia.

-Entonces calla –y después mirando a Finn le ordenó con una sonrisa nerviosa –ahora por favor amor. ¡Quieres acabar!

Finn asintió y prosiguió. –Marta, la señora, me explicó que a las 5 de la mañana habíamos llegado a la joyería y que como ella abre muy temprano por qué tiene insomnio nos atendió. Dijo que habíamos venido buscando un anillo de matrimonio para ambos dijo que yo solo lloraba y repetía el nombre de una chica mientras que Puck se quería casar con su…. Bueno en resumen, que le compramos dos anillos. El de Rachel y el de Puck que al final acabó siendo colocado en ya sabéis –dijo señalando en sus partes íntimas haciendo reír a los oyentes con una risa tonta –por Marta. Y así es como ellos acabaron desnudos y yo con una resaca gigante un anillo de matrimonio en el bolsillo de la chaqueta sucia de pizza. Lo que sucedió después fue todo muy rápido. Fui a casa, me duché y me cambié, tomé el remedio de mi madre para la resaca y sólo en ese momento me di cuenta de que Kurt se había ido, es decir que Rachel también así que no tardé ni dos segundo en coger el primer vuelo hacia New York. Mientras llegaba la hora del despegue. Pensé en como pedirte matrimonio ya que ya tenía el anillo y como había dicho Marta," si se tiene el anillo, se tiene la decisión" busqué por internet a unos bailarines en New York y les dije que canción se tenían que aprender y donde tenían que estar. Y todo lo otro ya es historia.

Todos se quedaron en un silencio bastante extraño, ya que la historia de Finn había sido muy rara, casi ficticia, pero al estar en compañía con Noah Puckerman todo era posible.

-De acuerdo…. –recomenzó Rachel intentando aclarar sus ideas –es decir que me has pedido matrimonio por segunda vez y como definitiva, espero –dijo en un susurro la última palabra –por qué te emborrachaste y a Noah se le ocurrió la fantástica idea de ir a comprar un anillo para su pene y en ese momento una señora te dio el consejo de comprarme uno a mí y cuando te despertaste organizaste toda la actuación. –su tono de voz se había ido alzando y ahora era un grito nervioso por parte de la incrédula Rachel –Pero, espero, que después de esta loca y estúpida ficticia historia. Lo que me dijiste en el Empire ¿Era real?

-Claro que sí Rachel. ¿Cómo puedes pensar que no? Sé que te pedí matrimonio cuando éramos más jóvenes y que en verdad fue un poco tonto pero tenemos casi 20 años. No digo que nos casemos ahora mismo. Sólo, sólo quiero prometerte que no te voy a dejar, y que tú tampoco lo vas a hacer. –le explicó Finn agarrando fuertemente las manos de Rachel con el anillo brillando en su dedo.

-¿Para siempre? –preguntó tímidamente Rachel.

-Para siempre –confirmó Finn besando a Rachel. De fondo escucharon el "Ougg que bonito" de Lucy y un "Qué asco" de Santana y eso fue suficiente para que todos centraran la atención a las chicas.

-Y tu Lucy, ¿Cómo acabaste aquí? –le preguntó Kurt perforando a la chica con su intimidante mirada.

-Em… yo, después de como acabé con Santana, si a eso se le puede decir acabar…

-Sí, lo sé. Me comporté como una niña pequeña. Lo siento –se volvió a disculpar Santana avergonzada.

-Bueno, el caso es que Brittany me llamó y me dijo como estaba Santana en el autocar de vuelta y que de verdad no te tenía que dejarla ir. Así que con la excusa de venir a ver a mi primo Chandler que vive en New York y que siempre que puede se escapa a verme ya que al ser el también gay compartimos opiniones no como mi padre y mi madre que son unos homófonos –dijo con naturalidad pero con dolor y odio gravado en sus verdes ojos.

-Chandler… -dijo para sí mismo Blaine, y al recordar el chico rubio de la estación que conoció cuando Sebastian lo dejó, entonces empezó unir cabos sueltos –¿tu primo no será un poco rubio y con unos ojos verdes?

-¿Sí por…? –preguntó extrañada Lucy.

-Cuando Sebastian me dejó en la estación –empezó y consiguiendo miradas de desconcierto –conocimos a un Chandler que figura en tu descripción, este iba buscando un taxi para la universidad de Columbus.

-Puede ser…, quiero decir siempre que viene va directo a mi universidad pero si fuera así… - no acabo la frase y se levantó para buscar en su bolso el móvil. Allí encontró todo de mensajes de su padre preguntándole que donde estaba y que si no contestaba llamaría a la policía. Santana que se había levantado leía los mensajes desde detrás.

-¿No quieres llamarle para decirle que estas bien? –le preguntó Santana recofortablemente.

-No, a él en verdad no le interesa. Por cierto ¿Blaine? –dijo refiriéndose ahora al chico.

-Después vienes y les gastamos una broma a mi primo y a tu amigo

Este solo rio por la ocurrencia de su amiga y de la broma que le podían ganar a Sebastian. Santana al ver que se estaban empezando a ir del tema que a ella le importaba interrumpió:-¿Y cómo me encontraste?

-En tu perfil de Facebook pone la calle. Que encontrara el número correcto fue pura casualidad al encontrarme a Finn y Blaine.

-La verdad que sí que fue casualidad –dijo Finn en un susurró. –Pero tú y yo ya somos mayores de edad. ¿Cómo pudiste venir Blaine?, quiero decir pensé que después de que Kurt volviera como volvió a New York, verdaderamente lo habrían dejado. –preguntó ahora centrando todas las miradas ya atenciones al pequeño de Blaine.

-Primero de todo Finn, yo vine en tren, es más barato para alguien de mi edad que no trabaja. Y segundo los detalles ya se los he explicado a Kurt pero resumidamente digamos que Sebastian me hizo darme cuenta que a quien de verdad quería, después de todo era a Kurt. Así que él me llevó a la estación allí es donde conocimos a Chandler el primo de Lucy y después vine aquí, y bueno yo ya sé dónde vive a Kurt así que sólo tuve que coger el autobús.

-Entonces, ¡todo fantástico de la vida! Ahora tengo sueño, y yo afortunada para mi mañana no trabajo temprano, pero ustedes dos… –dijo mirando a Rachel y Kurt –tienen escuela así que por lo menos duerman una pocas horas, y ya mañana se hacen achuchones –rio para añadir en broma –o sencillamente mañana no vayan.

-Eso suena bien –dijo Kurt agarrando la mano de Blaine y arrestándolo seductoramente a su habitación dejando perplejos a todos ya que normalmente Kurt era responsable y nunca faltaba a clase y hacia nada malo.

-No hagan mucho ruido –se burló Santana haciendo sonrojar a Blaine ya que este todavía se sonrojaba al pensar cosas así y más hechas con Kurt.

-Oh vamos hobbit como si no hubieras hecho nada sexual con Hummel –éste al ponerse más rojo hizo soltar una sonora carcajada a Santana –Entonces experimenten juntos, porque que yo sepa princesita tampoco ha hecho nada.

-¡Calla ya Satán! –le ordenó Kurt sacando su cabeza de su habitación y metiendo a Blaine dentro antes de que éste explotara de vergüenza –que tú seas una pervertida lésbica no quiere decir que todos lo seamos.

Ahora fue el turno de Lucy y Santana de ponerse más rojas que un tomate y sin decir nada se metieron en loa habitación de la morena.

-¿Vamos? –le preguntó Rachel a Finn señalando a su habitación ahora que estaban solos.

-No, tú y yo nos vamos. –dijo Finn yendo a la habitación de la chica, seguido por ésta que parecía sorprendida por la orden del chico.

-¿Cómo que nos vamos?

-Digamos que tú y yo sí que vamos a hacer bastante ruido, así que para no molestar a los otros, nos vamos a ir a un hotel que ya he reservado. –explicó cogiendo un vestido morado de Rachel y ropa interior, después fue al lavabo y cogió el cepillo de dientes.

-Sí que estabas seguro de que te diría que si ¿no? –le cuestionó Rachel con ironía.

-Te conozco señorita Hudson-Berry, sé cómo eres y sabía que me dirías que sí. –dijo con total seguridad.

-Pues entonces vámonos rápidamente señor Berry-Hudson, porqué tenemos muchas cosas que hacer –dijo divertida dándole un rápido beso en la mejilla y saliendo por la puerta no sin antes dejar una nota avisando a sus compañeros de que se verían mañana.

Y así Finn y Rachel llamaron a un taxi a altas horas de la mañana para ir a un bonito hotel con vistas a Central Park, para pasar la primera de muchas noches prometidos. Al igual que Kurt y Blaine que dormirían juntos para siempre tal y como se habían prometido. Y Lucy y Santana que aunque eran totalmente distintas estarían felices por mucho tiempo, tanto que hasta cambiarían por la otra. Y todos felices empezaban el principio de muchos felices días de amor.

Espero que les haya gustado mucho. Les explico, sólo quedan dos capítulos. En el próximo se explicará que decidirán estas parejas para que su relación funcione. Y el último será una clase de epílogo.

¡Feliz Navidad y Felices Fiestas!

Como regalo de navidad por favor déjenme algunas Reviews, favoritos y follows ese sería el mejor regalo.

Un beso y un abrazo navideño.