¡Feliz Fin de año!
Sé que hoy nadie me va a leer, ya que todo el mundo está con su familia, sus amigos o sus parejas celebrándolo. Bueno, yo también estoy con mi familia pero eso no quiere decir que vaya a dejar colgados a mis queridos y queridas lectores y lectoras ¡No se podrán quejar! Así que rápidamente sólo recuerdo que los personajes y escenarios de Glee no me pertenecen si no que pertenecen a Ryan Murphy, Fox y colaboradores.
No sé en su país pero en España todo el mundo a las doce, miran la televisión donde se dan las campanadas, así que aquí haremos algo parecido…
12…11…10…9…8…7…6…5…4…3…2…1… PENÚLTIMO CAPÍTULO
Capítulo 15: Decisiones que tomar para tener un futuro juntos
-¡Hola dormilones! –saludó Lucy con una amplia sonrisa cuando Kurt y Blaine llegaron a la cocina cogidos de la mano y vestidos con unos bóxers y una camiseta cada uno con la del otro. –Están adorables –señaló, haciendo que estos se miraran y sonrieran por la verdad que acababa de decir su amiga. Kurt tenía su perfecto pelo castaño revuelto y sus labios estaban más rojos de lo normal a causa de la noche de besos que habían pasado, pero Blaine era el que parecía un niño pequeño, su pelo ahora lucía rizado ya no estaba sujeto por la gomina que normalmente llevaba, el color de las mejillas que se remarcaba más con la camiseta blanca de Kurt que le llegaba hasta casi las rodillas ya que Kurt era más alto que éste. Y sus ojos, sus ojos lucían bajo la luz del sol que entraba por la ventana más dorados que nunca.
-Gracias –dijeron a la vez y sonriendo. -¿Cómo dormiste?
-La verdad, es que poco, pero creo que vosotros tampoco durmieron mucho –bromeó Lucy, haciendo que Kurt hirviera de vergüenza.
-¿Nos escuchastes? –susurró Kurt hundiendo la cabeza en el hueco del cuello de Blaine y sonrojándose hasta las orejas.
-No, pero por la reacción que has tenido ahora es obvio que no durmieron nada. –Kurt gritó y se hundió todavía más en los brazos de Blaine.
-Ya está, mejor dejemos el tema, por cierto ¿dónde está Santana? –preguntó Blaine.
-Durmiendo todavía, es temprano y estaba tan tranquila y pacífica mientras lo hacía que no quise despertarla. –Explicó mientras les servía a cada uno una taza de café, pero antes de que soltara la taza se quedó mirando confusa las tazas de ambos -¿Cómo les gusta?
-Tranquila Luce –le dijo amablemente Blaine –yo acabo de prepararlos. Hace tiempo que no le preparo un café a mi novio –Y ante eso, se levantó dándole un beso en la frente a Kurt y se fue hacia los armarios de despensa a preparar unos buenos cafés.
-Ahora que lo pienso, antes has dicho que había una habitación de separación entre la de Santana y la mía, ¿A qué te referías? –preguntó Kurt, levantándose a coger un bote de galletas integrales con chocolate negro y empezando a devorarlas.
-Rachel duerme en la habitación que está entre las suyas. –indicó señalando a la puerta de entre medio de la ala este del loft.
-Ya, pero, digamos que Rachel sí que tendría que haber…ya sabes…haber hecho el amor, ya que se acaban de comprometer. Pero no hicieron nada de estruendo ni se oyeron gemidos ni ruidos. –se percató Kurt, recordando el silencio de la noche, mientras que las paredes que separaban las habitaciones eran huecas y todo se escuchaba, hasta noches en las que Rachel había llorado, Kurt con la música puesta practicando para la clase de Cassie escuchaba el llanto.
-Dejaron esta nota –dijo Lucy sacando a Kurt de sus anotaciones mentales sobre las paredes de las casas y entregándole una nota escrita por la letra rápida de Rachel en la que decía "Hemos ido a un hotel, volveremos a la hora de desayunar. Les quiere Rachel"
- Ahora lo entiendo, bueno, ya llegarán. Tendrías que ir a despertar a Santana, si la dejamos más de las 3 del mediodía se levanta de mal humor.
-¿Cómo pueden decir que Santana tiene mal humor? –dijo Lucy extrañada -es la chica más dulce, amable, buena persona y cariñosa del mundo –declaró mientras sus ojos se iluminaban.
-Puede ser que tú la veas así, ella se porta mejor contigo. Pero normalmente es la rencarnación de Satán en carne y huesos.
-¡Te he oído lady Hummel! –gritó Santana saliendo de su habitación y acercándose a Kurt –puede ser que sea Satanás como tú dices, pero por lo menos, no grito como una niña mientras lo hago con un Hobbit menor de edad y salido del país de los arcoíris. –Un crujido se escuchó desde la cocina, para después escuchar una maldición por parte de Blaine. Kurt salió corriendo.
-Blaine amor, ¿Estás bien?
-Sí, yo sólo me resbalé –dijo mirando el destrozo que había causado en el suelo donde trozos de nubes dulces flotaban en un charco de café con chocolate.
-No pasa nada, ahora lo limpio, no te has cortado ¿verdad? –dijo Kurt revisando de arriba abajo a Blaine por si se hubiera hecho dañado y dejando paso a su carácter protector.
-Estoy bien Kurt. No soy un niño pequeño, sólo tengo un año menos que todos ustedes. –dijo con enfado resaltando que había escuchado lo que había dicho Santana –Pero voy a ir a cambiarme me he manchado con el café.
-Espera, te acompaño y nos damos una ducha, porque igualmente que hagamos ruido –remarcó mirando a Santana con rabia –tenemos más vida sexual que tú igualmente que sea un hobbit menor de edad y salido del país de los arcoíris.
Santana estuvo a punto de abalanzarse a por Kurt, si no hubiera sido por Lucy que la abrazaba por detrás y le susurraba: -No les hagas caso, si ellos supieran…
Y así consiguió tranquilizarla. Media hora después, Kurt y Blaine salieron de la ducha ya vestidos, Kurt con una camisa roja y unos tejanos ajustados y Blaine con un polo verde y una pajarita amarilla a conjunto con el pantalón también amarillo.
-Ves Blaine, eres un Hobbit salido de un baño dentro de un arcoíris. –dijo Santana sin apartar la vista del televisor pero con una sonrisa burlona.
-Lo que tú digas Santana… -dijo Blaine sentándose en el sofá lateral con Kurt en sus brazos y empezaba a darle dulces besos en el hombro descubierto por la camisa.
-Rachel ha llamado –dijo Santana mirando a Kurt –dice que vendrá de aquí diez minutos, para hablar del futuro.
-¿Del futuro? –preguntó extrañado Kurt.
-Es Rachel, no te comas la cabeza, seguro que es una tontería sobre los planes de su boda. Ahora que lo pienso, será la segunda boda de estos dos.
-¡¿Ya se habían casado?! –exclamó Lucy sorprendida ante tal descubrimiento.
-No –aclaró rápidamente Kurt –pero lo estuvieron a punto de hacer. –Lucy lo miró con ganas de saber más así que siguió explicando –El día que se tenían que casarse, Finn en cambio de llevarla a la iglesia, la llevó a la estación donde la esperaban sus padres con un pasaje a New York, para cumplir sus sueños.
-Ahora lo entiendo todo… -murmuró Lucy para sí misma –por eso tanta historia con el tema del egoísmo y del miedo y esas cosas…
-Exacto –asintió Santana –y dejemos de hablar de Finchel y descansemos, me duele muchísimo la cabeza.
-Ok –dijeron todos, algunos con más entusiasmo que los otros, pero sin ganas de pelarse con Santana. Así que se quedaron en silencio y empezaron a ver el televisor en el cual se daba la película "Girl most likely" donde el actor favorito de muchísimas adolescentes Darren Criss actuaba y compartía un gran parecido con Blaine. Fueron interrumpidos por el ruido de la puerta abriéndose y unas risas.
-Hola chicos –saludaron Finn y Rachel abrazados.
-Y… se acabó nuestra felicidad –dijo Santana apagando el televisor.
-También me alegro de verte Santana –añadió sarcásticamente Rachel -¿Qué tal Lucy?
-Bien, gracias, ¿y vosotros? –preguntó con amabilidad la chica dando una mirada severa a su novia.
-Fantásticamente, siento haber llegado tarde, pero los del hotel nos trajeron el desayuno a la cama.
-No queremos que nos expliques tus relaciones sexuales con Finn. Y ahora, nos puedes explicar que era tan importante, como para que tú y tetas de chica no os hayáis quedado en el hotel sin molestar.
-Ves cómo es mala… -le susurró Kurt a Lucy en voz baja haciendo a esta sonreír.
-Sólo con ustedes, conmigo es amable. Y que sea mala me pone… –aclaró haciendo a Kurt toser por el comentario tan directo de Lucy sobre la vida sexual que compartía con Santana.
-Bueno, si paras de hacer comentarios insultantes, -empezó mirando a Santana con odio –podré explicar que tan importante es de lo que vamos a hablar hoy.
-Ok, ya no hablo, pero empieza a explicar…
-Lo que es tan importante es que hoy, mientras Finn y yo desayunábamos en el hotel, hemos decidido que para que no ocurra lo que pasó en el primer intento de casarnos… No nos casaremos hasta que nos hayamos mudado, Finn haya encontrado un trabajo y yo haya hecho mi primer debut en Broadway.
-Pues entonces, vayan esperando –soltó Santana mientras rodaba los ojos con cansancio.
-¿Cómo la aguantas? –volvió a preguntar Kurt.
-Ya te lo he dicho conmigo no es así. ¿Cómo aguantas tú que Blaine se vista tan colorido mientras que tú tienes tanto gusto con la moda? –dijo mirando a Blaine, el cual se había levantado mientras Rachel y Santana discutían y se había ido a fregar los platos del desayuno.
-Le amo –declaró Kurt con una sonrisa en la cara sin dejar de mirar a Blaine, haciendo que éste se diera cuenta de que le miraban y le sonriera de vuelta.
-Es lo mismo, es decir, todavía no quiero a Santana como tú quieres a Kurt, pero la sensación es algo parecida, es decir…
-Que sea como sea y se comporte como se comporte la quieres igual –acabó Kurt con amor.
-Exacto.
-Para de decirle cosas malas de mi a mi novia, Hummel –interrumpió Santana abrazando posesivamente a Lucy.
-No le digo cosas malas de ti, aunque tienes muchas… ¡Oh! No sé por qué hablo contigo cuando siempre tendrás algo insultante que decir.
-Tranquilízate Kurt –dijo Blaine. –Rachel, ¿puedes acabar de explicar a qué viene lo de esta reunión?
-Sí, lo que quería decir es que nosotros ya sabemos que será de nosotros, pero ¿y vosotros?
-Blaine se tiene que graduar, cuando lo haga, él elige.
-Quiero estudiar en NYADA, este mes tengo que enviar la carta. –explicó.
-Cuando entre nos iremos a vivir juntos ¿no? –preguntó Kurt y consiguiendo un asentimiento seguro por parte de Blaine. –Entonces lo tenemos decidido.
-¿Y si no entra en NYADA? –preguntó Lucy.
-Entraré. –contestó decidido Blaine.
-¡Ése es el espíritu! –exclamó con alegría Rachel. –Pero, ¿y vosotras?
-¡Oh Rachel! Quieres dejar a la gente tranquila. No todos somos como tú, nosotras no necesitamos un plan para el futuro, haremos paso a paso por el tiempo. A demás Lucy se vendrá a vivir a New York.
-¿Qué? –exclamó ésta sorprendida por la afirmación de Santana. –Yo no me voy a mudar, ya te lo he dicho toda mi vida está allí.
-¡Lo veis!, sólo ha estado aquí 1 día y ya la habéis puesto en mi contra. Habéis hecho lo mismo que con Britt. –gritó, para después levantarse y correr hacia la puerta de salida, dejando a toda la sala perpleja y en silencio.
-¿Qué acaba de pasar aquí? –preguntó Finn mirando a Lucy y de ésta a Kurt y así otra vez perplejo por lo ocurrido
-¿He dicho algo tan malo como para huir…? –susurró Lucy con los sentimientos de dolor y sorpresa grabados en sus ojos.
-Tranquila Lucy, se le pasará, ella sólo, tiene miedo a perder otra vez a la persona que le gusta. –explicó Rachel intentando ayudar a la castaña que todavía le costaba entender los cambios repentinos de humor de Santana.
-¿Y adónde se habrá ido? –preguntó Lucy mirando la puerta con preocupación.
-Conociéndola, ni idea. Ya volverá –dijo despreocupadamente Rachel.
-¿Cómo pueden estar tan seguros y tranquilos?
-La conocemos, y sabemos que no hará ninguna tontería, si fuera Rachel ahora mismo habría patrullas en la puerta y todo New York paralizado –se burló Kurt intentando aligerar el ambiente, y solo consiguiendo una mirada de enfado de Rachel.
-Lucy, ella es la que tendrá que irse contigo. Por una vez, es ella la que tiene que dar a la otra persona y no al revés. Si de verdad quiere que sigáis juntas, recapacitara. –le explicó Finn mirando de reojo a Rachel, ésta bajó la mirada avergonzada.
-Pero… ¡no puedo quedarme aquí sin hacer nada! –replicó Lucy suspirando pesadamente y tumbándose en el sofá. Una mano se posó en su hombro, abrió los ojos y miró a la persona que tan rápido se estaba ganando su amistad.
-¿Habías dicho de hacer una broma, no? –le preguntó Blaine con una amplia sonrisa. Lucy, sonrió de lado para después levantarse y dirigirse a su bolso donde había dejado el teléfono, se volvió a sentar y le indicó a Blaine que se sentara a su lado. Kurt que estaba reposando es sus brazos gruñó ante la falta de calor, así que se levantó tras éste y se sentó encima del chico recibiendo un beso en la nariz de parte de Blaine. Cuando estuvieron listos Lucy preguntó: -¿Preparados? –los chicos asintieron y la castaña marco el número de su primo, al tercer pitido se escucharon unas voces para después oír la voz de un chico:
-¿Lucilda? –preguntó, ante el nombre Kurt y Blaine empezaron a reírse, pero la chica les hizo callar con un sonrojo grabado en sus mejillas.
-Hola Chendleret, soy yo, tu prima.
-¿Dónde demonios estas? –preguntó mientras se escuchaba que abría una puerta y el ruido de la ciudad se escuchaba.
-En New York, ¿y tú? –preguntó esta con una sonrisa traviesa surcándole en la comisura de los labios sabiendo la respuesta de su primo.
-En Ohio…
-¿En qué parte de Ohio? –insistió esta.
-Columbus… -contestó éste, pero al ver que su prima no hablaba dijo la verdad –Lima, Lima Ohio.
-¿Y qué haces en Lima Ohio? –le preguntó está mirando de reojo a Kurt que se estaba riendo a carcajadas.
-Es una historia curiosa, verás, fui a Ohio para venir a verte ya que vi la foto de esa chica tan caliente y tú y pensé, "¿por qué no ir a ver a mi primita favorita?"
-Soy tu única prima –le interrumpió Lucy.
-Calla y déjame terminar –ordenó Chandler –la cosa es que cogí el avión y cuando estaba buscando un taxi para que me llevara a la universidad, me encontré con un chico guapísimo que conducía un Lexus negro, estaba apoyado en el coche y se despedía de un chico rarito con pintas de Hobbit –Lucy se rió y miró a Blaine que estaba más serio que en un funeral.
-Ve al grano Chend.-le ordenó Lucy queriendo saber ya el final de la historia.
-Sí, le pregunté a ese chico si sabía dónde podía encontrar a alguien que me llevara a Columbus. Éste me miró de arriba abajo y me sonrió pícaramente, se quitó las gafas de sol y me enamoré de sus ojos, son del verde más precioso de mundo, y es tan amable y tan sexy y bueno en la cama… -en la última frase su tono bajo hasta quedarse en un gruñido.
-¿Pero sabes quién es? –le preguntó Lucy intentando parecer intranquila por la situación.
-Claro –exclamó como si fuera lo más obvio –se llama Sebastian Smythe, vive en Westerville y estudia su último año en la academia Dalton. He visto su uniforme es…, sigo, sus padres los señores Smythe tienen una mansión en las afueras de Westerville y un piso en la ciudad, donde ahora mismo estoy con Seb, que más, ah sí, el hobbit del aeropuerto es su exnovio el cual se iba a New York a recuperar a su exnovio, bueno, una historia complicada, la cosa es que estos dos últimos días hemos estado juntos, hablando y… -pero antes de que pudiera acabar se escuchó una voz por detrás preguntando con quien hablaba.
-Pásame a tu ligue Chend –le dijo Lucy mirando a Blaine para indicarle que ahora era su momento de entrar en acción.
-De acuerdo pero pongo el manos libres, que si no me lo asustas –esta rió mientras esperaba a que los dos chicos de Ohio se preparaban.
-¿Hola? –preguntó tímidamente Sebastian.
-Hola Seb –saludó Blaine con una sonrisa intentando imaginarse a la cara de su amigo.
-¿Blaine? –volvió a preguntar Sebastian ahora más extrañado.
-Ya veo que tienes buena compañía, con el primo de Lucy –dijo ahora Kurt.
-¿Princesa de Hielo?
-Sí, yo también me alegro de escucharte.
-¿Esto es una clase de broma, Lucy? –preguntó Chandler.
-No, te presento, Chandler, los amigos de mi novia Santana, Kurt y Blaine, pareja.
-¿Tu Blaine? –se oyó que les preguntaba Chandler a Sebastian, éste asintió.
-¿Pareja?, eso quiere decir que ¿todo está bien otra vez entre vosotros no? –les preguntó Sebastian a la pareja.
-Perfectamente.
-Entonces no la caguen, ahora que todos estamos bien quédense tranquilos. ¿Cómo le va por allí? –les dijo Sebastian empezando una conversación normal.
-Perfectamente, Rachel y Finn están prometidos, nosotros enamorados, Lucy y Santana acabando de solucionar sus cosas y veo que vosotros dos la mar de bien, ¿no es así? –explicó Kurt.
-Así es, Kurt –le contestó Sebastian remarcando el nombre del chico.
-Entonces espero que les vaya bien. Ya nos veremos. –se despidió Lucy.
-Por supuesto, ya teneos planes hechos. –contestaron los dos a la vez.
-¡Oh! –Gritó exhausta -¿Por qué todos tienen planes excepto yo? –después de decir eso se levantó y se dirigió al lavabo.
-¿Qué le pasa a esa? –preguntó riendo Chandler.
-Chicas… ¿Qué planes tienen? –preguntó Blaine intentando cambiar de tema.
-Me voy a vivir con Chandler cuando acabe los estudios. A la universidad de New York, a estudiar derecho.
-¿Derecho? –inquirió asombrado por los planes de su amigo para el futuro.
-No voy a estar toda mi vida cantando en un coro, y soy bueno en derecho, me gusta así que, ¿Por qué no?
-Está muy bien –contestó alegre Blaine –y tu Chandler, ¿Qué haces?
-Estoy acabando de estudiar arquitectura.
-Fantástico, pero, ¿no creen que es muy pronto para vivir juntos?
-Quedan meses, si seguimos juntos iremos a vivir juntos, si no igualmente me voy a ir a New York, es la mejor escuela de derecho de la costa oeste.
-Ok, nos tenemos que ir, Lucy todavía no ha salido del lavabo y me preocupa –se despidió Kurt.
-Adiós, nos veremos pronto Blaine –se despidió Sebastian.
-¡Eso espero Seb!
Y así colgaron la llamada. Al cabo de unos segundos se escuchó una puerta abrirse y Lucy salió del baño, cogió el teléfono y se volvió a meter en el baño.
-¡De verdad que todos estamos hormonales perdidos! –gritó Kurt. Blaine empezó a reírse –Oh, muy bonito, ríete lo que quieras, pero esto no es normal, todo el mundo llorando y gritando y dando portazos, esto parece una casa de enfermos mentales.
-Puede ser que lo estemos, ¿Dónde están Finn y Rachel? –preguntó Blaine mirando por el loft.
-Supongo que se habrán ido a la habitación. Así, que estamos solos… ¿vemos una película? –Pidió Kurt poniendo cara de cachorrito –hace muchísimo tiempo que no vemos una película, juntitos, abrazaditos y enamoraditos…
-¿Sabes que no es necesario poner el sufijo –ito para convencerme verdad Kurt? Sólo con que me lo pidas ya está.
-Lo sé, pero es más divertido así. –dijo dándole un beso casto y levantándose para poner el televisor y coger una caja de películas. –Elige.
Blaine se quedó mirando el interior de la caja y observando detalladamente todas las películas hasta que al final cogió una y sin enseñársela a nadie la pasó en el reproductor, se tumbó junto a Kurt y empezaron a ver la película. Cundo salió el titulo Kurt se empezó a reír.
-¿En serio Blaine?, ¿La Sirenita?
-Me encanta, de acuerdo –se defendió Blaine con una sonrisa infantil –lo tiene todo, además me encantaría ser un sireno. –Kurt no podía parar de reír a grandes carcajadas y las lágrimas le empezaron a caer. –muy bonito riéndote de su novio.
-Eres adorable. Te quiero y si tú fueras un sireno yo sería tu príncipe. –dijo Kurt besándole con amor.
-Me encanta esa idea. Te quiero Kurt.
Y así empezaron a ver la película, en la mitad, Lucy se acercó a ellos y se tumbó en otro sofá a ver la película en silencio. Cuando acabó ya era de noche y todos estaban cansados. Lucy se había quedado dormida en el sofá y se podía ver en su rostro el rímel corrido por las mejillas. Kurt cogió un pañuelo y le limpió las lágrimas intentando no despertarla pero fallando.
-¿Santana? –preguntó esta esperanzada.
-Lo siento Luce, somos nosotros, Santana no ha vuelto todavía. Pero te has quedado dormida en el sofá y es verdaderamente incómodo, mejor ve a la habitación.
-No –replicó girándose dándoles la espalda –tengo que esperar a Santana.
-Harás el mismo trabajo durmiendo en un sofá incómodo que en una cama cómoda y calentita.
Ésta se levantó a regañadientes y se metió en la habitación no sin antes girarse y dedicarles una amable sonrisa a los chicos.
Estos también se metieron en la habitación, listos para irse a adormir ya que al día siguiente Blaine regresaba a Ohio y Kurt tenía que ir a trabajar y a NYADA.
Era ya de madrugada cuando la puerta del loft se abrió y una sombra apareció del exterior, su pelo moreno le caía por los hombros desnudos del vestido sin mangas que llevaba, la chica se desprendió de éste mientras se dirigía a una de las habitaciones, cuando estuvo en ropa interior abrió la puerta de la habitación y entró. La habitación estaba completamente a oscuras ya que las cortinas moradas hacían imposible la entrada de luz. En la cama una chica dormía profundamente. La morena se acercó y con sigilo se tumbó a su lado, la abrazó y le dio un leve beso en la mejilla, ante tal contacto la otra chica se estremeció y abrió levemente los ojos:
-¿Santana? –preguntó esta todavía medio dormida.
-Vuelve a dormir, mañana ya hablaremos. Te quiero Lucy. –contestó ésta y se durmió.
Era temprano cuando una mano la empezó a molestar haciendo que se balanceara, intentó prestar un poco más de atención y escuchó una voz:
-Santana, Santana despierta –le ordenaba una voz.
La llamada abrió un poco los ojos y pudo observar a Lucy que la miraba con sus grandes ojos verdes.
-Hola –saludó está intentando despertarse.
-Hola… ¿Cuándo llegaste? -le preguntó Lucy desviando la mirada hacia la ventana con las cortinas descorridas dejando entrar luz.
-Tarde. –contestó la morena sentándose sin recordar que seguía en ropa interior.
-¿Llegaste en ropa interior? –le preguntó Lucy mirándola de arriba a abajo.
Me quité la ropa antes de entrar en la habitación, debe estar en el pasillo –dijo mientras se levantaba y salía de la habitación para seguidamente volver con un vestido en la mano.
-¿Y dónde estuviste?
-Cuántas preguntas no. –le preguntó mientras se vestía con una camisa a rayas amarillas y un tejano azul.
-¿Es lo normal digo yo, no? Desapareciste sin decir nada con tus cambios de humor, ¡¿Sabes lo mal que me quede?!, no claro que no lo sabes, puedes ser tan egoísta cuando quieres, y encima ahora me vienes diciendo que pregunto mucho, ¿De qué vas?, soy tu novia puedo preguntarte lo que quiera.
Santa que mientras Lucy había empezado a gritar se había levantado para coger algo del vestido ahora se acercaba hacia Lucy. Ésta al ver que la morena seguía tan tranquila empezó a elevar más la voz y solo se calló cuando Santana la besó dejándola sin aire. Como estaba demasiado sorprendida no volvió a hablar y fue el turno de ella para hablar:
-Para tu curiosidad ayer cuando me dijiste que no te quedarías en New York me enfadé y fui a Central Park, por causalidad pasé por donde me pediste ser tu novia y entonces recapacité así que regresé hacia el loft.
-Pero llegaste muy tarde… -la interrumpió Lucy, ganándose una mirada severa por parte de Santana.
-Cuando estaba volviendo pasé por una inmobiliaria que seguía abierta y en un gran cartel anunciaban un piso en Columbus así que…
-¿Te vienes? –exclamó Lucy con una sonrisa de oreja a oreja.
Santana le entregó la hoja que había sacado de su bolsillo. En ésta se podía leer el contracto de un piso en el centro de Columbus. –Me vengo a vivir a Columbus.
Ante tal afirmación las dos chicas empezaron a dar saltitos de emoción abrazadas, haciendo que en unos segundo Kurt, Rachel, Blaine y Finn entraran en la habitación alarmados.
-¿Están bien? –exclamaron estos a coro.
-Más que bien –empezó Lucy. –Santana se viene a vivir a Columbus.
-¿Cómo? –Exclamó Rachel –Y qué pasa con tu carrera.
-Trabajaré e iré estudiando baile en la escuela de danza de Columbus y ya iré haciendo, pero ni os penséis que os librareis de mí.
-Entonces… ¿de verdad te vas? –preguntó Kurt un poco triste.
-Me voy. Definitivamente. Y se siente muy bien irse a tu propio apartamento con tu novia viviendo a 5 minutos.
-¿Propio apartamento? –Preguntó Kurt mientras Lucy le entregaba el contracto – ¡Ah! Ya veo, bueno espero que te vaya bien Santana.
-Yo tendría que ir a prepararme el avión a Ohio sale a las 9. –dijo Finn marchándose de la sala no sin antes darle un abrazo a Santana.
-Mi tren sale a las 10, así que también tendría que ir preparándome. –agregó Blaine.
-Te ayudo –dijo Kurt abrazándole y metiéndose en su habitación.
-¿Pero Finn no se venía aquí? –preguntó Santana.
-Vendré cuando acabe el curso, así podre conseguí suficiente dinero.
-Entonces… nos veremos en la boda.
-Antes, no voy a dejar a mi enemiga natural abandonada en Columbus.
-Te puedo asegurar que no estará abandonada –le dijo seductoramente Lucy a Santana.
-Te echaré de menos, pero mejor voy a ayudar a Finn, siempre se olvida cosas.
Y así se prepararon todos para al cabo de una hora reunirse en el salón los tres invitados con su maleta y Santana con cinco cajas llenas de objetos personales.
-Te echaremos de menos Santana –se despidieron Kurt y Rachel abrazando a su amiga fuertemente.
-En el fondo yo también chicos. Pero nos veremos pronto, lo prometo. –dijo Santana mientras con ayuda de Lucy cogía todo el equipaje y lo sacaba del loft. Ahora fue el turno de las dos parejas de despedirse.
-Te echaré tanto de menos Blaine –dijo Kurt mientras abrazaba a su novio fuertemente sin ganas de dejarlo ir.
-¿Skype todos los días?
-Todas las horas si fuera posible. Te quiero. Mucho. –le dijo mientras le besaba.
-Yo más y te echare mucho de menos. Adiós. –se despidió Blaine.
Kurt se quedó quieto viendo como Blaine se iba seguido de Finn que se giró para despedirse con la mano y cerró la puerta quedando Kurt y Rachel solos en el loft.
-Tenemos que buscar nueva compañera –anunció Rachel rompiendo el silencio –es muy triste que nos hayamos quedados solos pero ahora es el momento de que busquemos a compañeros con nuestro nivel intelectual.
-Rachel… cuando Blaine se gradué ¿sabes que me mudare y que el loft será demasiado grande para vosotros solos verdad?
-Lo sé, pero hasta que llegue el momento ¿podemos disfrutarlo no?
-Podemos. –asintió Kurt y abrazó a su amiga. Felices. Sin miedo a lo que les podría traer el futuro.
Espero que les haya gustado muchísimo. Ahora sólo queda el epílogo, que será unos años más tarde y que hará que la historia se cierre.
Recuerden dejar Reviews, que no cuesta tanto y a estas alturas de la historia se agradecen.
Besos y abrazos.
