Primero de todo gracias por leer, parece que os está gustando el fic, aunque yo no estoy muy segura de si tiene futuro. De este fanfic no se pueden sacar muchas cosas, es como la peli, todo con mucha calma. Supongo que lo terminaré rápido y escribiré una historia que ya tengo pensada con los personajes de Rick y Kate(castle). Disfrutad :)
CAPÍTULO 4
Aquella noche, a pesar de su cansancio había sido preciosa. Cenaron en la pequeña cafetería de aquel hotel y abrazados subieron a la habitación. Allí practicaron un sexo tranquilo, tomándose sus tiempos, sintiendo cada roce, cada beso, cada caricia y cada embestida, hasta quedarse dormidos, protegiéndose uno con el otro, respirando a la vez, sonriendo plácidamente.
Sofía se despertó más temprano y decidió prepararle algo romántico. Siempre era él el detallista que le llenaba la cama con pétalos y le daba masajes que la llevan al cielo, esta vez le tocaba a ella.
Se levantó de la cama pensando todo lo que podía hacer antes de que aquel hombre tan tierno y dulce se despertara. Se quedó mirándolo, sonriendo al verle tan tranquilo y casi se olvidó de que tenía que darle una sorpresa. Reaccionó de golpe y sin apenas hacer ruido se metió en el baño.
Empezó a llenar la bañera con agua caliente. Los cristales empezaron a nublarse y toda la habitación tomó un clima más cálido. Llamó a servicio de habitaciones y pidió que le trajeran una fondue de chocolate con fresas y plátano. El recepcionista sonrió travieso y le preguntó a Sofía si quería flores o algún otro detalle. –Flores! Sí sí. –Se le iluminó la cara, ya no se acordaba. – Por favor, rosas blancas, muchas. – El recepcionista asintió y colgó.
Unos 15 minutos después la volvió a llamar para avisarle de que ya estaba todo, ella abrió la puerta, no quería que tocaran y que lo despertaran. El chico la miró con cara de complicidad y la preciosa chica se mordió el labio un poco nerviosa por esa situación.
Definió un camino de pétalos, desde Yves hasta el baño. Al final estaría ella desnuda con una rosa blanca en sus manos.
Empezó a encender todas las velas que había colocado alrededor de la bañera, ya llena, y dejó la Fondue caliente y con las frutas colocadas alrededor. Ya estaba prácticamente todo, sólo faltaba echar unas sales al agua y que se formara la espuma.
Bien, ahora sí, era el momento. Apagó las luces del baño. Sólo estaba iluminado por el pequeño brillo de las velas, pero aun así se podía ver su firme y tierna silueta. Los pétalos estaban, la fondue seguía caliente y el agua estaba perfecta. Cogió la rosa, se quitó su bata y llamó por teléfono a Yves.
Él murmuró el nombre de Sofía, esperando que ella contestara o que hiciera algo, pero no obtuvo respuesta. El teléfono dejó de sonar pero ahora él ya estaba despierto.
Abrió los ojos perezosamente hasta que vio pétalos encima de la cama y por el suelo. No sabía que era, todavía estaba medio dormido pero sin dudar ni un segundo se levantó y siguió ese camino blanco. Abrió la puerta del baño y ahí estaba ella, desnuda, sonriendo, con la rosa blanca en la mano y intentando esconder su nerviosismo. Él se quedó anonadado al verla, al ver ese baño que parecía una especie de paraíso íntimo únicamente para él y aquella maravillosa mujer.
Se acercó y la abrazó, rodeando su espalda con sus brazos y besándole el cuello le susurró gracias. Ella le cogió su mano y le dijo, mirándole a los ojos, con un tono sensual y a la vez segura, "no me las des todavía, ahora empieza la diversión amor".
