Epílogo

Todos la llamaban Cariñín excepto su padre, que la llamaba Mandy... O Mandy la Terrible, desde el día en que él encontró su nueva corbata marca Helmut Lang nadando en el bebedero de Gordon. Después de su madre, era la alegría de su vida, un diablillo que había heredado su cabello negro y los ojos deslumbrantes de Sugar Beth, aderezados con su propio espíritu arisco. Cada mañana, cuando Terry la llevaba a la planta baja, berreaba en sus brazos al ver el retrato tamaño natural de Rose y Candy, que volvía a ocupar su viejo lugar en la pared del vestíbulo. Todas sus amenazas de prender fuego al maldito cuadro cayeron en oídos sordos. Candy declaró que Susana no podría haberle hecho mejor regalo de bodas. Con excepción de las perlas de Rose, claro.

_ Ni se te ocurra ponértelas _ susurró Gigi al bebé el día en que la bautizaron como Mandy, cuando Susana presentó formalmente el contenido de la caja de terciopelo azul a su nueva sobrina_ . Estarías ridícula.

Las tardes de domingo se reunían en casa de Susana para tomar algo, las Sauces del Mar y sus maridos, Annie y su «media naranja». El hecho de que Annie y Jewel fueran ya pareja estable había causado escándalo en la ciudad, pero Annie había declarado que estaba harta de vivir una mentira y que se sentía realmente feliz por primera vez en su vida, aunque Jewel seguía negándose a formar parte de las Sauces del Mar, pero sin perderse ni una de sus reuniones.

Terry miró a Luisa, que se le acercaba con un cuchillo del en la mano.

_ Eres el único hombre aquí capaz de cortar un jamón sin desgraciarlo _ le dijo_ . Pásame a Dulzura.

_ Yo no voy a comer nada que no sea dietético _ decía Terry, dirigiéndose al horno microondas_ . Si me pilláis siquiera mirando otra cosa, podéis darme una bofetada.

La mirada de Candy se encontró con la de Terry entre las cabezas de las mujeres, y ella le dirigió una de aquellas sonrisas que tanto le encantaban, con un tinte de incredulidad en las comisuras, como si no acabara de asumir que todo aquello le pertenecía. A veces, al propio Terry le costaba creérselo.

Una historia de amor para Valentine cumplió con las predicciones de Candy y se había convertido en un libro enormemente popular, aunque Terry hubiera preferido prescindir de la publicidad consiguiente, por no hablar de las súplicas de su editor para que algún día, volviera a escribir una novela de amor. Terry tuvo un escalofrío. A Candy, por supuesto, la encantaba la publicidad y concedía entrevistas a diestra y siniestra. «Los Libros de Valentine», el nombre que había elegido para su librería, fue un éxito inmediato, y Jewel había ampliado Libros Gemima. El «Café del Apeadero», que Luisa regentaba para Candy, se había convertido en el lugar de reunión de todos los habitantes de Lakewood y en un nido de cotilleo como Terry jamás hubiera imaginado.

La vida era buena aunque no perfecta. Él y Candy seguían discutiendo cada vez que estaban de humor para ello. Las Sauces del Mar tramaron una ridícula conspiración para encontrar un compañero sexual para la madre enviudada de Patty. Gigi se echó un novio, cosa que hacía rabiar a Anthony. Y a veces, en noches de luna llena, Cubby Bowmar y sus compinches seguían acudiendo al césped de La Novia del Francés para clamar por Candy. Terry les toleraba, sobre todo porque sabía que ella disfrutaba con su admiración.

_ La cena está lista. _ Susana le quitó la bandeja con el jamón y condujo a todos hacia el comedor.

_ Un día de estos traeré sushi _ dijo Luisa_ . Ahora lo veden en la Gran Estrella.

_ No pienso comer sushi _ replicó Stear_ . Hasta dudo que sea legal comerlo en Misisipí.

_ Es la hora de la oración_ anunció Flammy_ Daos las manos.

_ Ven aquí Dulzura.

Candy se llevó a la pequeña de los brazos de Luisa y, abriéndose camino entre Anthony y Stear, fue a sentarse al lado de Terry, quien le cogió la mano, y ambos dieron las gracias por recibir más bendiciones de las que nunca hubieran imaginado.

FIN

Bueno, bueno... se que suelo actualizar una vez por día, pero quería subir el final de esta historia... espero que les haya gustado esta adaptacion y ya continuaré con mi otra historia...

hasta la proxima!