Hola, he aquí otra "pequeña" entrega, hay saltos en el tiempo, espero no sea confuso... espero poder actualizar pronto con otro capítulo...saluditos


El coleccionista de rostros

Angello, se llamaba, su madre había querido bendecir al niño y ponerlo bajo la protección de los ángeles con ese nombre, era una católica ferviente. Había nacido en Siena, una provincia de la región de Toscana, Italia, hacía veintiún años. Su tierra se caracterizaba por sus hermosos paisajes y rico patrimonio cultural, que el ahora caballero dorado guardaba como las imágenes más memorables de su vida. El pequeño Angello se había criado en un pueblo más de carácter rural conocido como Lucarelli, sus padres eran dueños de un viñedo y producían para las destiladoras de vino del lugar, una de las mejores castas de chianti* de la región.

Pero las estrellas habían marcado al niño italiano y el destino no le permitió tener a sus padres durante el tiempo suficiente como para recordarlos y después de que ambos progenitores fallecieran víctimas de un accidente aéreo (del que Angello sobrevivió con apenas rasguños) terminó en manos de un albaceas quien lo que menos deseaba era la carga de criar a un niño. Un día de tantos, cuando el pequeño de cuatro años jugaba en el viñedo, escuchó una conversación entre su albaceas y un hombre enorme de cabello largo y plateado, en un idioma que él no entendía. Poco después se encontraba caminando de la mano de aquel extraño hacia las afueras de las tierras que habían pertenecido a su familia por generaciones.

-Angello -le dirigió el hombre alto la palabra por primera vez, había detenido la marcha y se agachó para quedar a la altura del pequeño, su rostro estaba marcado por algunos signos de la edad, pero sin interferir con los bellos rasgos, lo que más le llamaba la atención al niño, eran los dos lunares rojos que tenía en la frente y los llamativos ojos color magenta- las estrellas te han elegido, tu estrella guardiana altarf** brilla en el cielo esplendorosa, tienes un gran destino, para cuando seas grande vas a ser muy fuerte y con tu poder defenderás a todas las personas débiles que necesiten de tu ayuda.

-Señor, ¿usted es un hombre conejo? -preguntó el niño pasando por alto el discurso y señalando sus ojos. Shion no pudo más que carcajearse de lo lindo ante la inocencia del pequeño, por eso al darse cuenta de que éste no tenía la más mínima intención de escuchar sus solemnes palabras, desistió en sus esfuerzos y abrió un túnel de telequinesis. Levantando al pequeño en brazos le dijo -no soy conejo, pero aún así te puedo transportar por medio de un túnel a un lugar lejano*** ¿estás listo para el viaje pequeño?

-SIIIIIIIIII !

-Bien, aguanta la respiración...


Diesisiete años después, un apuesto moreno de ojos azules subía por la escalinata que llevaba desde la cuarta casa hasta la doceava, cuyo guardian era su major amigo. El muchacho era algo menor que él, pero un par de años no hacían gran diferencia, sin embargo sus hábitos, gustos y forma de ser eran completamente disimiles, Aphrodite era demasiado distraído, cualquier cosa que le gustara, sacaba su mente del entorno de inmediato, él, en cambio podía concentrarse por horas en un asunto hasta terminarlo.

Algo los había enganchado, sería quizás la forma en que los dos veneraban el poder, él desde el punto de vista de la imposición por la fuerza, Aphrodite dándole una connotación más bien... estética, ambos de acuerdo en que el poderoso debía estar al mando y que el débil debía sucumbir, al final el resultado era el mismo y habían llegado a un punto de entendimiento tal, que se consideraban hermanos.

Cuando MM pasaba por la casa de Sagitario, se encontró de frente con su querido amigo que venía sumido en sus pensamientos y con la cabeza gacha.

-Hey florecita -le dijo tomándolo por el brazo- qué es contigo amigo?, ya no me saludas?

-Eh, Angello...yo pues... -contestaba titubeando el caballero de Piscis- tengo que irme, no puedo quedarme a conversar, lo siento, en cuanto vuelva hablaremos.

-Bien, allá tú...solo dime una cosa.

-Sip

-Un encargo de Arles?,

El peliceleste no se molestó en disimular su congoja y asintió con lo mirada en el suelo. MM solo atinó a darle unas palabras de apoyo, bien estuvo seguro que nadie les escuchaba y continuó su marcha hacia arriba con la idea de ir a decirle unas cuantas cosas en la cara a Arles con respecto a su hermano. Al llegar a la entrada de la décima casa, pudo observar a Shura de Capricornio de espaldas preparándose para tomar su puesto en la guardia de la mañana, mientras murmuraba algo que evidentemente tenía que ver con la actitud de su amigo que acababa de pasar por allí.

-Chiquillos...quién sabe en qué o en quién anda pensando...

-Arles lo tiene...digamos, agobiado -lo defendió MM.


A los ocho años, había parado en el Santuario de Atenas otra vez, debido a que Shion se enteró de que su maestro, quien lo entrenaba desde hacía tres años en su natal Italia, era un hombre demasiado violento y desagradable como para tener a cargo un niño. El anterior caballero de Cáncer, Régulus, a quien de paso Angello esperaba no tener que ver nunca más en su vida; era creyencero como él solo y con algunas ideas preconcebidas acerca de la disciplina por medio del castigo físico, que parecían sacadas de un manual de torturas de la época de la inquisición y por cierto que era todo un experto en la teoría y en la práctica. Creía en ritos relacionados con el oscurantismo y la magia negra y explicaba cualquier fenómeno de la forma menos estoica y más esotérica que maquinara su mente retorcida.

Para terminar de hacer más difícil la integración de Angello con los miembros de la futura Orden Dorada, el niño no era de hacer amigos, y su falta de tacto y el exceso de groserías con el que trataba a los demás, hacían de su presencia un repelente, Shion siempre se mostraba comprensivo con la actitud del pequeño, ya que la atribuía a la "mala influencia" de Régulus.

En esas épocas, Saga, Shura y Aiorios eran los únicos compañeros del chiquillo, pero eran mucho mayores y más responsables que él, por lo que él sentía que les incomodaba su compañía, para entonces aún disfrutaba jugando a las escondidas y a los adolecentes les interesaban otras cosas que a él se le hacían sumamente aburridas, como el sentido de la responsabilidad y eso del honor, qué fastidioso le resultaba tener que escuchar los eternos sermones a los que le sometían a veces, tanto así que prefería perderse caminando por las rutas abandonadas que había en los alrededores del santuario.

Para terminar de ayudarle a sentir su vida en Atenas más miserable, llegaron los seis "minidoraditos" a robarle la poca paz que tenía, seis llorones endemoniados de cuatro años que pusieron de cabeza el santuario con sus travesuras y que acapararon por completo la atención de sus compañeros mayores y del mismo Patriarca. Cómo odiaba cuando alguno de esos diablos se perdía y lo enviaban a buscarlo; "maldición, uno menos no le hace nada mal a nadie, mejor para todos" se decía siempre. Ya siendo adultos, MM los culpaba de su prematuramente encanecido cabello y siempre aprovechaba para comentar que cada una de sus mechones blancos tenía nombre: Milo, Shaka, Mu, Aioria, Camus y Aldebarán.

Si, así había pasado un año en el Santuario, un año de vida solitaria, era demasiado joven para los mayores, demasiado grande para los bebés y demasiado fuerte para los aprendices de plata o bronce, así que prefería ir en busca de la soledad en los parajes abandonados del recinto sagrado.

En aquellos días deambulaba como siempre por uno de sus caminos "secretos", cuando sintió que alguien andaba por allí, era otoño, en esa época el frío y la lluvia constante hacían que pocos se atrevieran a caminar al aire libre. El suelo estaba tapizado de hojas secas y por lo tanto el movimiento de los "intrusos" se escuchaba claramente. Sigiloso como era se escondió detrás de un viejo sauce y asomó sus curiosos ojos azules para observar lo que pasaba... ningún entrenamiento lo había preparado para lo que vería entonces.


Tres días después de que Aphrodite se fuera de misión a Creta, MM no podia sentirse tranquilo, algo había pasado, su hermano no había ido a buscarlo y él no creía que le hubiera tomado tanto tiempo ir y volver de la isla. Después de desayunar se preparó decidido para ir en busca del guardián de la doceava casa, tomó una lata de chocolate en polvo y un paquete de malvaviscos y escondiéndolos en una bolsa de tela salió del cuarto templo.

Dichosamente no encontró a nadie en su camino, solamente sintió la presencia de Shaka de Virgo en el sexto templo quien le permitió la pasada con un leve cambio de cosmos, sabía que el sentimiento de incompatibilidad era mutuo, el virginiano estaba demasiado loco para su gusto, habían bastado un par de frases que intercambiaron en cinco años para darse cuenta de eso.

No le tomó demasiado tiempo llegar a la doceava casa, de inmediato se adentró a los aposentos privados y se dirigió al dormitorio, donde encontró al guardian tirado todavía en la cama cubierto por las sábanas hasta la cabeza, algunos rizos perezosos yacían sobre las almohadas. MM sabía que encontrar a Aphrodite a tan altas horas de la mañana en esa pose no era una buena señal, tratando de no hacer ruido se metió al baño y abrió la llave para llenar la tina, luego se dirigió a la cama de su amigo y se sentó en el borde tratando de no incomodarlo y esperó pacientemente con los brazos cruzados a que despertara.


Doce años atrás en el despacho del Patriarca

-Amadeo, amigo, ¿puedes explicarme más despacio que fue lo que sucedió? -preguntaba Shion a un angustiado maestro, el hombre de unos cuarenta años, se encontraba sentado frente a él con la cara llena de preocupación, la cual marcaba surcos en su hermoso rostro y le hacía ver mayor de lo que era, el Patriarca se encontraba del otro lado del escritorio, sin máscara y con un gesto igual al de su amigo, sobándose la barbilla con la mano que apoyaba en el brazo del sillón de piel.

-Lo envié por flores de lavanda al mercado, como había superado bien la tercera prueba de sangre, quería premiarlo preparándole leche con lavanda y tostadas con miel, que a él le encantan, pero me di cuenta que no tenía suficientes flores, así que no me pareció mal mandarlo por ellas, de paso le serviría para practicar el griego. Eso fue hace tres horas, estoy demasiado preocupado Shion, con esta pierna no puedo ir a buscarlo, necesito tu ayuda -contestaba el angustiado hombre al punto de las lágrimas.

-En eso no hay discusión, tu estado de salud es delicado. Te asignaré a dos caballeros de bronce y enviaré a un par de amazonas para que busquen en el recinto de entrenamiento de ellas, los chicos a veces se pierden porque les gusta curiosear, tratemos de no pensar en que sucedió algo malo.

-Él es muy tranquilo amigo, yo...me temo...

-Algo que yo no sepa...

-Kristern es objeto de burlas por su físico, incluso de acoso por parte de aprendices mayores, además su problema con el idioma... me ha costado mucho que aprenda el griego, porque el sueco y el alemán tienen una estructura muy distinta, de verdad me preocupa que no pueda pedir ayuda si algo le inquieta.

-¿Acoso? ¿desde hace cuánto Amadeo? ¿porqué no me habías dicho? -contestó serio el Patriarca.

-Estás ocupado Shion, ya te he dado muchas preocupaciones, hasta el momento lo había manejado bien con el niño, solo palabras nadie pasó a más... bueno al menos hasta donde yo sé -se defendió apesadumbrado Amadeo.

Shion suspiró profundo, y siguió mirando un punto fijo -siempre sucede igual con los piscis, el problema de...exceso de belleza le llaman, cuando tú eras aprendiz te pasaba, ¿lo recuerdas?

-Si, tuve que aprender a defenderme a punta de golpes.

-Si amigo mío, lo recuerdo bien...


Mientras tanto en el bosque

Unas voces se acercaban a donde él se encontraba, una mujer y un hombre, eran caballeros de plata, los conocía porque los había visto deambulando por allí, la mujer traía a rastras a una hermosa niña de cabellos claros que él intuyó le suplicaba, ya que venía llorando y trataba de forma desesperada de soltarse del agarre, el cangrejito no entendía una palabra de lo que decía la pequeña, se sentía angustiado por ella pero no se atrevía a enfrentar a un caballero de plata, menos a dos, todavía no se sentía lo suficientemente fuerte. La mujer discutía con el hombre, le suplicó que no lo hiciera, que era arriesgado, el hombre furioso le devolvió una sarta de improperios y se desquitó golpeando salvajemente a la niña hasta que la hizo desplomarse al suelo, allí la siguió golpeando en el torso y piernas mientras la mujer le sostenía con dificultad las muñecas.

Angello, inmovilizado, no sabía que hacer, si se comunicaba con Saga por medio del cosmo, los de plata se iban a dar cuenta, además a sus nueve años, su habilidad psíquica no había progresado mucho, reconocía que ahora sí le hubiera sido útil y que en adelante pondría más atención a Shion en sus lecciones. Ahora, si corría, lo alcanzarían fácilmente, sobre todo porque la alfombra de hojas secas lo delataría de inmediato y se encontraba demasiado lejos de los templos para arriesgarse... sí, cualquier opción podría poner en peligro su vida y la de la niña.

Estaba sumido en esos pensamientos cuando los gritos de la pequeña lo trajeron a la cruel realidad; mientras el tipo le arrancaba la ropa, la mujer la sostenía con fuerza, en un descuido del caballero, la niña lo pateó con una agilidad asombrosa en la cara, rompiéndole la nariz, el hombre se limpió la sangre y con una sonrisa asquerosa apoyó sus rodillas en las piernas de la víctima para que no se moviera, luego comenzó el toqueteo y la invasión al cuerpo inocente. Al ver la escena, el pequeño Angello se volteó y se acurrucó a los pies del sauce temblando de miedo y angustia, las lágrimas se derramaban solas por su rostro y tapó sus oídos con toda la fuerza de sus manos para no escuchar, lo último que recordaba era un grito de dolor terrible proveniente de la pequeña víctima, después todo se volvió oscuridad a su alrededor...


-Despierta perezoso, son cerca de las diez de la mañana...

-Mmmm, déjame en paz...

-Tengo tres días de esperar por ti y esta es la forma en que me recibes? qué malagradecido eres fiore -le contestó MM a Aphrodite que se había vuelto hacia el otro lado de la cama dándole descaradamente la espalda.

-Buuuu...vete al demonio...

-Está bien, tu decidiste la forma en que vas a salir de la cama hoy...

MM enrolló la sábana que cubría a su amigo alrededor de él sin el menor cuidado y a pesar del forcejeo del menor, lo levantó sobre su hombro como a un costal de verduras y se dirigió directo a la bañera, en la cual lo aventó sin miramientos, haciendo caso omiso de todas y cada una de las formas en que el muchacho se refirió a su madre.

-Bien, ahora si...-dijo sentándose en el borde de la bañera- qué pasó en Creta?

Aphrodite, sumergido por completo, solo respondió sacando una mano del agua con una señal obsena...

-Bueno, sé que puedes aguantar la respiración por mucho tiempo, pero estoy seguro que no por más de diez minutos, esperaré, hoy me levanté en estado de armonía, así que mi paciencia está en un punto álgido, como dice buda.

Al cabo de un rato, Aphrodite sacó parcialmente la cabeza, rendido por la falta de aire y contestó con un burbujeo.

-No hablo pisiciano

-Quince minutos...

-Quince minutos qué...

-Mi récord bajo el agua...

-Presumido...bueno puedo esperar otros quince minutos...

-Era uno...de plata -contestó el muchacho suspirando cansado

-De advertencia?

-El mensaje era azul...tuve que terminar con él

-Te duele?

-Si...y mucho

-Por qué?

-Era un hombre honorable

-Ah si?

-Nunca dejó de retarme con la mirada, no se movió

-Qué fue lo que hizo?

-Él dice que fue traición

-Lo hiciste rápido?

-Degollado

-Limpiamente?

-Sí

-Alguien más te vio?

-Tres aprendices

-Mmm, no le comentes eso a él

-No lo haré

-Fiore, carpe diem. Vamos báñate y sal de allí, mientras tanto te prepararé un chocolate caliente, tal y como te gusta, ya tendrás tiempo para llorar...te espero en la cocina.


Cuando despertó estaba en el mismo sitio, al pie del sauce, ya casi había oscurecido por completo y el lugar estaba sumido en un silencio abrumador, solo se escuchaba el lamento del viento al soplar contra los árboles y las oleadas de hojas secas al caer.

Decidió levantarse para averiguar si todo había sido un mal sueño o no, despacio y sin hacer ruido se incorporó y miró desde detrás del árbol hacia el pequeño claro que se extendía en medio del bosque y en el cual recordaba haber visto aquella escena hacía ya algunas horas. Los caballeros de plata no se encontraban allí, sus presencias habían desparecido, sin embargo en el suelo pudo observar un bulto de ropa y decidió acercarse. Se detuvo a unos pasos de aquello y entre los gemidos del viento escuchó unos sonidos parecidos a un llanto muy débil, recordando los relatos de "almas en pena" que acostumbraba a contarle Régulus, Angello estuvo a punto de girar sobre sus talones y huir de allí, sin embargo tomó valor y se acercó más aún.

De cuclillas tocó el bulto y sintió que temblaba en su interior, con cuidado corrió los girones de tela que cubrían a lo que fuera estaba envuelto y descubrió a la niña semi-inconciente, temblando como un gato recién nacido y llena de sangre y moretones en todo su cuerpecito.

Cuando intentó comunicarse con la pequeña se dio cuenta de que la pobre deliraba y decía incoherencias en quien sabe qué idioma. Con decisión tragó aire y sacó el pecho, el estado de la niña era lamentable, seguramente no iba a sobrevivir, había sido atacada salvajemente por dos caballeros de plata y la habían dejado allí a su suerte, pero él iba a hacer todo lo posible por ayudarla ¿de eso se trataba el honor o no?

Con cuidado y tratando de no moverla bruscamente (tal y como le habían indicado sus mayores al enseñarle como manejar a los heridos) envolvió a la pequeña en su túnica para el frío y verificó los signos vitales; muy débiles, además ardía en fiebre, eso no pintaba bien, el ambiente estaba helado, si la dejaba allí para ir a pedir ayuda, ella moriría, estaba seguro de eso.

Suavemente la levantó en sus brazos, un quejido lastimero y un claro crujir le indicaron que habían algunos huesos rotos y que debía ser cuidadoso al manipularla, despacio, se dirigió por el camino que conocía tan bien hacia las afueras del bosque, directo al Santuario Principal, evitando los campos de entrenamiento de los caballeros de plata, ya que no quería encontrarse con la desagradable presencia de los malnacidos que había hecho aquello.


Más tarde en el mismo claro del bosque

-¡Maldita sea Arsenio, te dije que lo mataras, sabía que sucedería algo así! -gritaba enloquecida una amazona de plata a su compañero.

El aludido, buscaba desesperado por todo el lugar, algún rastro que les indicara qué había sucedido con el niño que hubieran abusado hacía algunas horas y cuyo cuerpo inconciente habían dejado en el mismo lugar donde lo agredieron. El caballero de plata quería evitar mancharse las manos con la sangre del pequeño engendro (más de lo que ya lo había hecho a punta de golpes) su plan era dejarlo allí a su suerte para ir a buscarlo al otro día, cuando seguramente ya estaría muerto por las heridas, para enterrarlo allí mismo, pero todo se salió de control cuando el Patriarca puso la alerta de un aprendiz perdido y envió a toda la orden a buscarlo.

-Escúchame Démona -el tipo agarró a la mujer por un brazo para sacudirla, sin embargo algo le nubló la vista, "seguramente la cólera" pensó, estaba sudando frío, pero ignoró las molestias y siguió reclamando a su compañera -estamos en esto los dos, espero que esa desesperación tuya no te lleve a cometer la estupidez de delatarnos.

-La estupidez ya la cometimos Arsenio...estoy segura de que el niño es el aprendiz de piscis que están buscando.

-Ahora...te arrep..ientes...imbécil -alcanzó a decir el hombre al tiempo que su vista se nublaba a ratos y su lengua se volvió repentinamente pastosa.

-Déjame en paz Arsenio!


El chocolate humeante dejaba escapar su delicioso aroma, con el cabello mojado y un mote de dolor y cansancio en los bellos ojos celestes, Aphrodite bebía de la taza tomándola con las dos manos, a pesar de que el ambiente estaba caliente (para su gusto) el frío que sentía era en el alma.

-Que mal te ves...

-Yo también te quiero Angello...

-Solo quiero que sepas algo, Arles está respaldado por Atena, si no, no estaría allí, y un Patriarca nunca ordena una ejecución sin razón alguna...sé porqué te lo digo...


Doce años antes al pie de la escalinata hacia las doce casas

Había mucho movimiento esa noche. A pesar del cansancio, continuaba su marcha despacio, pero constante, cuidando su valiosa carga, la que cada vez se hacía más pesada. A través del morral que la envolvía sentía como el cuerpo de la criatura temblaba sin control, en lo más profundo de su ser un sentimiento nuevo para él despertaba: era compasión. Se encaminó por en medio de la primera casa y continuó su marcha sin detenerse.


Templo Principal

-Maestro Shion, no hay rastros del niño piscis en el campo de las amazonas, Démona de Lepus se encargó de coordinar la búsqueda, ni siquiera reporta rastros del aprendiz -el caballero de plata de Delphinus se mantenía erguido a los pies del trono papal, donde Shion estaba sentado de lado sobándose las sienes en círculo mientras se sentía derrotado, ya no trataba de disimular la angustia delante de su amigo, unas cinco horas después del reporte de desaparición del niño Piscis, Angello también se había perdido, eso descartaba automáticamente que los pequeños estuvieran juntos.

-No puede ser posible que dos aprendices dorados se pierdan así nada más -decía subiendo la voz- Saga busquen ustedes, esto ya no es normal, lleven algunos caballeros de plata, hay que comenzar a explorar los bosques y las lagunas colindantes...

-Shion... -dijo con tristeza Amadeo de Piscis.

-Lo siento amigo, tenemos que descartar todas las posibilidades...de verdad lo siento mucho... -y su dolor era genuino, para Shion, los niños aspirantes a la élite dorada eran su adoración, a diferencia de la orden de plata y la de bronce, cada armadura de oro estaba destinada a un nombre en particular, los caballeros dorados eran elegidos desde su nacimiento y parte de su tarea como patriarca era ir en busca de los aspirantes cuando sus estrellas guardianas comenzaban a brillar más fuerte en el firmamento. Cada niño dorado era un tesoro para la orden y para él, quien los criaba como un padre.

-Señor, organizaré los equipos -Saga salía al frente con sus admirables dotes de líder- iremos primero a los lagos y al río.

-El niño sabe nadar muy bien -decía Amadeo cada vez más cercano a las lágrimas- estoy seguro de que...-no pudo terminar la frase. Ante esto Shion se levantó del trono y contrario al protocolo abrazó a su viejo amigo para hacerle sentir su apoyo.

Todo el movimiento se vio interrumpido por la silueta del pequeño aprendiz de Cáncer que se asomaba por la puerta del templo principal, cargando a alguien en sus brazos. Al verlo, los mayores corrieron de inmediato hacia donde estaba el niño, quien se desplomó de rodillas víctima del cansancio, el joven Saga fue el primero en recibirlo y con desesperación exclamó:

-Angello, por amor a la diosa, dónde te habías metido, pero qué... -dijo asustado al verificar que lo que traía en brazos el chico, era el cuerpo ensangrentado del aspirante de Piscis -por las estrellas, MAESTRO SHION!

-Angello ¿qué pasó? - Amadeo había venido cojeando, apurando el paso ayudado por un bastón, la voz le temblaba mientras se tiraba de cuclillas en el suelo para revisar el pequeño cuerpo que yacía envuelto en el morral.

-Le hicieron cosas muy feas -se soltó a llorar a lágrima viva el niño Cáncer, mientras su compañero lo abrazaba paternalmente- yo los vi Saga, era una amazona y un caballero de plata, estoy seguro.

Shion llegó de último, tras verificar por él mismo las lesiones del niño, sacó sus propias conclusiones de lo que más o menos pudo haberle ocurrido, entonces se volvió hacia el caballero de plata que se encontraba en el salón y conteniendo las lágrimas y la rabia creciente le dijo -que lo que estamos viendo no salga de estas paredes, quiero a toda la orden de plata aquí en una hora, necesito la mayor discreción del caso, hazme el favor y vete ya! -y volviéndose hacia Saga- ayúdame a llevar a Kristern al sanatorio, yo me encargo de acompañar a Amadeo, Aiorios necesito que lleves a revisar rápidamente a Angello, y lo traigas de vuelta aquí por favor.

Los dos aspirantes dorados y el caballero de plata asintieron de inmediato y se dirigieron a cumplir las órdenes del Patriarca. Mientras Shion trataba de calmar los ánimos de su amigo camino hacia el sanatorio, a pesar de que él se sentía destrozado también.


-Más tranquilo? o empiezo a preocuparme?

Aphrodite tenía dos horas de llorar a lágrima viva, se sentía emocionalmente agotado, pero asintió con la cabeza para tranquilizar a su mejor amigo.

-Tengo un plan que sé que te va a sentir mejor.

-No tengo ánimos para juerga Angello

-Pero qué clase de mala influencia crees que soy? No soy solo tu compañero de vicios, señor de Piscis, te considero mi hermano menor y estoy seguro de que podemos hacer algo constructivo por una vez en la vida...

-Disculpa... algunas veces hemos hecho cosas positivas...películas de sangre y tetas por ejemplo...

-Si te refieres a nuestra salida al cine la semana pasada, no hay que verlo solo como una película de "sangre y tetas" mi querido florecita, es todo un fenómeno de contracultura...no menosprecies así...

-Me encanta como viras el punto de vista de los argumentos a tu favor...-dijo Aphrodite con una suave risa- desde el punto de vista social, es solamente la generación de ganancias con un producto mediocre falto de argumento, en el que se refuerza el estereotipo de mujer-objeto, fomentando así los instintos más básicos del hombre machista en cuanto el sexo y la violencia...

-Te está haciendo daño la universidad...

-Ese es el análisis que esperaba de ti acerca de esos noventa minutos de vida perdidos en el cine...

-Vale, entonces haremos algo más constructivo...que no sea ver por décima vez Malena, ok?

-Vale...

-Encontré dos baules enormes en el cuarto de "objetos misteriosos" en la cuarta casa, están repletos de máscaras...creo que algunas podrían datar de hace un par de milenios y me parece que la colección es realmente valiosa...quiero revisarlas y me encantaría que me ayudaras...

-Bien, me gusta la idea...

-Se me ocurre que talvez podría exhibirlas en la nave central del templo...qué te parece?


Doce años antes, frente a la silla del Trono

Shion, miraba de un lado a otro a todos los miembros de la orden de plata que se encontraban hincados frente a él, amazonas y caballeros en posición de absoluta sumisión. En estos momentos agradecía la máscara que llevaba puesta porque así podía ocultar sus ojos enrojecidos y el constante brotar de las lágrimas. A su lado izquierdo se encontraba el aspirante a Géminis, la tensión en el ambiente se podía cortar con una daga.

- Aiorios, trae a Angello...-dijo al fin Shion que no había dicho una palabra en todo el rato.

Aiorios obedeció y trajo al niño hasta la silla del patriarca y se colocó al igual que Saga un peldaño más abajo a la derecha del santo mayor.

Con una increíble actitud paternal, Shion tomó al pequeño Cáncer y le pasó su brazo a la altura de los hombros y le limpió la cara lagrimosa y mugrienta con su pañuelo antes de hacer su solicitud con una voz suave y cariñosa, apenas perceptible para los demás.

-Angello, de lo que me contaste...¿recuerdas cuáles fueron los caballeros de plata que viste?

Inmediatamente la perturbación evidente de dos cosmos se hizo sentir, era terror y angustia, casi desesperación, al leer sus mentes Shion pudo observar los recuerdos de los dos con respecto a lo que habían hecho al niño piscis, su subconciente los traicionó. De inmediato el Patriarca hizo un mohín a Aiorios para que se llevara a Angello, los culpables se habían delatado solos, sin necesidad de exponer al pequeño cáncer a un momento desagradable.

- Arcenio de Cetus, Démona de Lepus, quédense aquí, los demás pueden retirarse.

Los demás caballeros de la orden de plata no se hicieron de rogar y se retiraron de inmediato, una vez que estaban solos, Shion se quitó la máscara y caminó de un lado a otro sin dejar de mirar a los dos que estaban postrados frente a él. Sin querer ocultar lo que sentía les recriminó con un siseo muy intimidante que el mismo Saga nunca había escuchado.

-¿Saben ustedes cuál es la razón por la cual uno de los niños dorados agoniza en este momento en el sanatorio? No entiendo como la vileza de sus pobres humanidades llegó tan bajo como para hacerle eso a un inocente de siete años. Verguenza me da que dos caballeros de la orden de plata, bajo mi mandato, hayan caído tan bajo, ruines y miserables...no merecen las armaduras que poseen...

Démona sintió el terror helado bajando por sus entrañas, nada podía ser peor que la ira que Shion dejaba ver en ese momento, a su pervertido compañero se le había ocurrido enamorarse de uno de los niños adorados de la orden. El pequeño sueco había enloquecido a su "amigo" hasta el tuétano, así que ella accedió ayudarle, no veía nada de malo, un aspirante más, uno menos, qué más daba, en el santuario morían algunos niños debido a las palizas de los entrenamientos, eso era normal, pero tocar a un futuro dorado era diferente, ella no tenía idea que era uno de ellos, sin embargo la fuerza con que el niño se oponía a su agarre y a los golpes de su compañero no era normal para un ser tan menudo, pero aún así ignoró el hecho y siguió con el plan.

-Maestro yo... -la mujer intentaba buscar perdón.

-Cállate, cómo te atreves a hablar mujer despreciable! quítate la máscara, quiero ver lo que refleja tu rostro...

Démona hizo caso, estaba aterrorizada, nunca nadie que estuviera vivo para contarlo, había visto a Shion en semejante estado de ira.

-¿Saben cuál es la pena por lo que han hecho?

Los aludidos no respondieron, sus cosmos delataban el miedo que los embargaba, las pausas en el discurso de Shion hacían que el ambiente se tornara tan tenso que Saga creía que en cualquier momento alguien iba a asesinar a otro alguien. De repente el hombre cayó convulsionando al suelo, tenía los ojos desorbitados y botaba espuma por la boca.

-¡ARSENIO! -gritó deseperada la mujer.

Al escuchar los gritos de la amazona Angello se le escapó de la mano a Aiorios y se dirigió al salón del trono para ver qué estaba sucediendo, el aspirante de sagitario corrió tras él para impedir que mirara, sin embargo, muy a su pesar el niño se resitía y parecía disfrutar el espectáculo.

Mientras tanto, Saga se acercó a revisar al hombre, en tanto la mujer lloraba de angustia, cuando la convulsión terminó, el geminiano pudo observar que la piel estaba evidentemente amoratada...el tipo estaba muerto.

El patriarca se acercó al ahora cadáver y con un gesto de asco hizo un mohín de revisarlo -veneno- dijo y dio media vuelta para volver a subir los escalones -Démona, el destino escogió el final de tu compañero, estoy casi seguro que él tuvo contacto con la sangre del niño, por desgracia para ustedes su sangre, ya es lo suficientemente tóxica para envenenar a un adulto y matarlo lentamente. Ahora, ya que la propia víctima se encargó de castigar a tu amigo yo me encargaré de ti...- Shion se volvió con un dejo de tristeza profundo en su mirada...nunca había tenido que ejecutar así a un caballero de la Orden, pero el agravio era imperdonable... tomando aire se colocó al frente de Démona y lo invocó...

-SATAN IMPERIAL !

-Continuará-

*Variedad de uva con la que se destila un vino muy famoso en Italia

** Estrella más brillante de la constelación de Cáncer

***Referencia a Alicia en el país de las maravillas