El hijo de Antares
Afueras del santuario, recinto de las amazonas
-¿Y bien?...
-¿Y bien qué?
-¿Cuándo me convertirás en una mujer decente, Milo?
Milo lanzó una sonora carcajada, mientras veía el techo de la cabaña, las gotas de sudor barnizaban la piel bronceada y su respiración era aún agitada. Se volvió donde estaba Anaya y le dio un sonoro beso en la cabeza.
-Eres increíble preciosa, y me encanta lo que hacemos, pero de verdad no estoy listo para comprometerme y creo que eso había quedado claro desde el principio...¿o no?
La chica gruño resentida, logrando que el otro la besara en el cuello...
-Eres el idiota más encantador que he conocido...ahora vete, no quiero que alguna otra amazona te encuentre aquí...
El peliazul se levantó de golpe y se vistió rápidamente, le dio otro beso en el cabeza a la muchacha y se apresuró a dejar la casa, no sin antes guiñarle un ojo desde la puerta...
-¿Cuándo te vuelvo a ver linda?
La mujer respondió con un almohadonazo desde la cama, que pegó en la puerta cuando el caballero se había dado olímpicamente a la fuga.
Después de salir de la cabaña de la amazona, Milo se escabulló a la velocidad de la luz directo a la onceava casa, de la cual había asumido las horas de guardia, debido a la ausencia casi permanente de Camus de Acuario. Gracias a la distracción con Anaya, perdió la noción del tiempo y estuvo a punto de llegar tarde al turno, cosa que le habría generado un serio problema con Arles. Pasó por la octava casa y vistió la armadura de escorpión, apenas a tiempo para anunciar a Shura que estaba listo.
Salón del Trono, cuatro horas antes
-¡Que su Santidad está preocupado por mi estado de ánimo!
El caballero de Escorpión se encontraba en postura de sumisión con la armadura dorada puesta y el yelmo en el brazo, a diez pasos exactos del trono. La inquietud que Arles le había comentado hacía unos minutos lo había dejado con la boca abierta, sin saber qué responder.
-Si, mi querido Milo -contestó el Patriarca en tono casi paternal- me temo que la ausencia de Camus haya afectado significativamente tu salud emocional y un caballero de oro tiene que estar en equilibrio en todos los aspectos de su vida para desempeñarse de forma óptima en sus deberes.
-Pero su Santidad, yo...Camus tiene dos dicípulos, no puede regresar hasta que ellos ganen las armaduras de bronce.
-No estoy de acuerdo con el argumento de Acuario de que no puede entrenarlos en el Santuario, su ausencia es muy significativa para la Orden. Está complicando las cosas aquí.
-Su Santidad, con todo el respeto que se merece, un caballero de los hielos tiene que ser entrenado en el sitio donde se encuentran los glaciares eternos, allí es donde aprende a tener dominio sobre las temperaturas y adquiere su resistencia sobrenatural al frío.
-No lo creo, pero de todos modos es algo que voy a discutir con Camus, no contigo.
-Lo lamento, su señoría.
-Quiero que te involucres amistosamente con otros caballeros de la Orden Dorada.
-Señor, tengo o...bueno tenía una relación medianamente cercana con Aioria.
-¿Y?
-Bueno, tuvimos un...problemilla
Si Milo hubiera podido ver la cara de Arles, se habría dado cuenta de que este arqueó de forma dramática una ceja.
-Yo...le dije un par de verdades acerca de su hermano y pues...se molestó conmigo.
-Quiero que te acerques a MM y a Aphrodite -dijo cortando la explicación de Milo abruptamente- realmente no me interesan tus problemas con el León.
-¿Con MM y Aphrodite? pero señor, ¡son un par de inadaptados!*, ¡ellos no se relacionan con los demás!
-Es por tu bien.
-Pero, señor...
-He dicho Milo.
Milo no se dio cuenta cuando empezó a aguantar la respiración, no le gustaba para nada la solicitud sin derecho a réplica de Arles, realmente MM y Aphrodite no eran los santos de su devoción, desde que eran niños, se habían apartado del resto y nunca participaron a los pequeños en sus juegos. Milo estaba seguro de que no era necesariamente por el afán de proteger a los más chiquitos de sus peligrosas ocurrencias (ocurrencias que por cierto, terminaban siempre en calamidad para terceros). De adultos la cosa no había cambiado mucho, ambos eran un par de patanes engreídos y miserables, sobre todo MM.
-Sí señor, haré lo que me pide -contestó el muchacho resignado.
A la salida de su reunión con el Patriarca, el caballero de la octava casa iba pensando en todas las formas de enfrentar la situación de la manera menos dolorosa, realmente se le hacía molesto tener que lidiar con esos dos.
-¿Por qué tan pensativo, señor caballero dorado?
-Ah, hola linda, ¿cómo has estado?
Una esbelta amazona se había parado frente al caballero dorado para impedirle el paso, en el momento que bajaba las escalinatas hasta la octava casa. La chica llevaba amarrado en una coleta, un largo y hermoso cabello castaño.
-Bien...extrañándote...¿tanto tiempo?
-Una semana y ya me echas de ver -el bello peliazul había olvidado por completo lo que le traía tan apesadumbrado y sus pensamientos se desviaron hacia el escote de la amazona, donde había posado su mirada traviesa- te he cumplido...o no?
La chica rió sensualmente y se acercó sigilosa al oído del caballero...
-Puedes cumplir esta noche?
Jamiel, frontera entre China y la India
La enorme torre sin puertas, hogar de Mu y del pequeño Kiki, se encontraba en la parte más alta de uno de los cerros de Jamiel, los dos lemurianos vivían rodeados de un paisaje nevado la mayoría del año junto con unas cuantas ovejas y cabras como compañía. Mu había huído hasta allí poco después de que Shion fue asesinado, luego, cuando contaba con doce años, se había hecho cargo de la crianza de un niño de meses, llamado Kiki, quien había quedado huérfano debido a la plaga que exterminó el noventa por ciento de su raza.
Mu era de carácter sereno y parsimonioso, sin embargo todos los acontecimientos que giraban alrededor del Santuario, lograban sacarlo de su equilibrada forma de ser. Así que, tratando de mantenerse elocuente, no quiso alargar más la incómoda situación y salió a enfrentar la inesperada visita de Shaka.
-Shaka -dijo Mu amable- ha pasado mucho tiempo desde la última vez que hablamos.
-Así es Mu -Shaka hablaba con toda calma, no parecía inquieto, ni enojado- me imagino que entiendes la razón por la que me encuentro aquí.
-No comparto la razón, pero supongo que tiene que ver con mi negativa de ponerme a las órdenes de Arles.
-Debes comprender que desobedecer una orden del Patriarca, puede tomarse como una actitud de insurrección.
-Lo entiendo...
El virginiano le extendió el rollito blanco a Mu, quien lo tomó en sus manos con recelo y rompió el sello, sin dejar de mirar al mensajero. Despacio leyó el papel y a pesar de lo que había aprendido acerca de controlar sus expresiones faciales para no mostrar las emociones a sus oponentes, no pudo evitar fruncir el ceño en una señal de molestia, enrolló de nuevo el mensaje y no dijo nada.
Mientras todo eso pasaba, un par de ojitos curiosos miraba con angustia desde la parte alta de la torre, el corazón del pequeño estaba hecho un nudo, viendo como aquel desconocido de presencia imponente, discutía con su maestro.
-Y bien? -preguntó el señor de Virgo.
-¿Y bien qué Shaka? por supuesto que no voy a hacer lo que me pide. Disculpa, pero me retiro, tengo mucho trabajo en mi taller.
-¡Detente Mu de Aries!
Mu detuvo sus pasos sin volver a ver al rubio y esperó el argumento con el que Shaka trataría de convencerlo.
-Mu, no tienes opción, Arles es el legítimo Patriarca, de lo contrario...no crees que la diosa ya habría hecho algo por evitar que siga al mando?
-Ella se manifestará algún día, estoy seguro...
-Han pasado diez años y nunca ha hecho algo por evitar que él ocupe el trono, ella está con él.
-Me sorprende tu lógica tan simplista, esperaría eso de cualquier otro, pero no de ti, Shaka -contestó volviéndose hacia él.
-La lógica no tiene porqué ser compleja, la lógica implica la simplificación de los hechos a su esencia. No tengo porque darte un largo discurso de retórica para explicar algo tan sencillo, si desobedeces a Arles, estás desobedeciendo a la diosa, punto.
-Entonces que así sea Shaka de Virgo, dale mi mensaje a tu Patriarca...quien no es mi Patriarca. No tengo nada más que discutir contigo, que tengas buen día.
-Lamento que esto haya llegado hasta aquí Mu, pensé que ibas a ser más razonable.
-¿Razonable?... para tí qué es ser razonable, Shaka? -Mu se había alterado más de lo que debía permitirse y estaba gritando-...irme a Grecia así sin más, sólo para llegar frente al trono de Arles a besar el piso por el que camina y pedirle disculpas porque no me he unido a esa burla que llama Orden Dorada?
-¿Burla? ¿A qué te refieres con burla Mu? Cualquiera de nosotros es capaz de probar que merece su armadura -el virginiano contestó con un tono casi escandalizado.
-En fuerza, destreza y habilidades, pero qué hay del honor...la Orden Dorada no tiene honor...
-De cualquier persona hubiera esperado ese discurso ofensivo, pero no de ti...cómo me duele que hayas cambiado tanto...Mu de Aries, tú te lo buscaste... ponte tu armadura! ...AHORA!
Afueras del templo de Acuario
La guardia había terminado, sin embargo Milo decidió quedarse a disfrutar del frío delicioso que les regalaba la noche otoñal, se sentó en la escalinata del frente de la onceava casa y cerró los ojos por un momento. El cielo se veía maravilloso, mostraba su manto de estrellas sin pudor, ni una sola nube lo cubría. Un delicioso aroma a rosas llegaba ligero con la brisa desde la casa de Piscis. Qué bien le caería estar allí con su amigo Camus para compartir ese momento...y mejor aún con una cerveza.
-Y tú por aquí bicho, a estas horas? -la voz venía desde la parte baja de la escalinata, saliendo de Capricornio- deberías ir a esconder tu aguijón en la cama para que no se te congele...
Milo abrió los ojos y lentamente salió de su embriagador trance, para encontrarse de frente con la presencia del caballero de Cáncer. El que MM le dirigiera la palabra, era raro, que lo hiciera de forma medianamente cordial era todavía más raro, pero que además lo tratara de bicho era aterrador.
-Y tú cangrejo, ¿andas de cacería? -contestó tratando de mantener la calma.
-¿Cacería de qué?
-No sé... una amazona, una chica del pueblo...un pez dorado -dijo Milo riendo de lado con malicia. Tal vez tratar con Máscara no era tan terrible después de todo y el escorpión tenía una habilidad natural para entablar amistad con la gente.
-De verdad si es que eres estúpido, bicho. Para tu información no soy de esos gustos y en segundo lugar, si fuera así, jamás, jamás, me oiste, me fijaría en fiore, él y yo nos consideramos hermanos, sería simplemente una aberración.
-Pues ese pescado tuyo está...demasiado...bonito, así que sería comprensible si te hubiera robado el corazón -dijo carcajeándose sin reparos ante la mirada absorta de MM.
-Tú si tienes basura en la cabeza, de verdad Milo...disculpa si interrumpí tu absurda meditación, voy a asaltar la refrigeradora de mi amigo, me muero por una cerveza...que pases buena noche...
-¿Cerveza? ¿El pez tiene cerveza?
-Es nórdico, lleva ese gusto en las venas...
-¿Me convidará una?
-Mmmmm, no veo problema...de todos modos casi siempre soy yo el que se toma su reserva, piensa que la cerveza se acumula en el abdomen más de lo que puede tolerar.
Milo no podía creerlo, la lengua suelta de MM le habría dado material suficiente para burlarse de Afro por varios meses, eso si le tuviera la confianza para hacerlo.
-Si será vanidoso el pescado...
-...pues si, hace 325 abdominales por cerveza que se toma, ni uno más, ni uno menos...-siguió meditabundo el cáncer- bueno, te vas a quedar allí, o vas conmigo?,
Milo asintió complacido.
"Bueno al rato no sea tan malo..." -pensó
Alcoba del Patriarca
-Para tí son solo las piezas de tu absurdo juego... -Saga se había recostado en la cama agotado, aquella nauseabunda presencia no lo dejaba tranquilo, ni siquiera para descansar.
-Deja de lloriquear, necesitaba juntar a los tres, es parte de nuestra estrategia para mantenernos en el poder...
-No funcionará...
-Milo tiene alma de niño, fue fácil convencerlo hablándole de forma paternal, lo hice pensar que me preocupaba por su bienestar.
-Eres un miserable...
-Con los otros dos, pues fue un poco más difícil, pero al final los convencí...todo para honrar el juramento que me hicieron. Los necesito cerca, va a funcionar, ya verás...
-¿Qué va a funcionar? ¿en qué los quieres convertir Arles?...no son más que niños...
Arles comenzó a carcajearse con gana
-Ellos serán la mano detrás de nuestra daga asesina...Saga
Casa de Piscis
-PEZ!, estás por allí?
Milo y MM habían entrado a la doceava casa con toda la mala intención de asaltar la refrigeradora de Aphrodite en busca de cerveza y algo interesante para comer y así pasar el desvelo que compartían esa noche. Al entrar en la cocina del templo, el escorpión observó fascinado los detalles de aquella impecable habitación, realmente no parecía que alguien usara aquel aposento para preparar alimentos, era más bien...una especie de estudio de alquimia.
En la mesa del comedor se encontraban esparcidas unas láminas con ilustraciones de insectos y plantas exquisitamente elaboradas, los dibujos eran tan detallados que parecían fotografías. Al lado de las ilustraciones estaban los frascos de tinta, pinceles y plumillas con los que las habían coloreado y los especímenes vegetales y animales que sirvieron de referencia, se veían también junto con todo lo demás. Sobre la estufa había un par de ollas grandes con escurridores y unas extrañas tinturas en su interior, frascos de vidrio con sustancias de colores se encontraban minuciosamente etiquetados en la alacena con una caligrafía perfecta.
MM se adentró en la refrigeradora y el octavo caballero pudo observar un tipo de gecko enorme que flotaba en una caja plástica llena de líquido, varios contenedores de plástico más estaban del lado izquierdo, uno que otro alimento se alineaba al lado derecho, junto con las tan deseadas cervezas.
-Angello, podrías decirme qué clase de alquimista es este loco? -dijo Milo con una mueca de asco y lavando con afán las latas de cerveza.
-Parece que no vives en el santuario bicho, Afro es biólogo y este año termina su especialidad en botánica.
-Cielos, jamás me lo hubiera imaginado y come o cocina?
-Come en mi casa.
-¿Pero que pez más aprovechado, nunca te invita a comer? ¿o es que no sabe cocinar?
-Ambas, literalmente nadie puede consumir algo que haya preparado Afro y además... no sabe cocinar -Milo solo lo vio extrañado.
MM revisó con sumo cuidado en la mesa de la cocina y dio con medio paquete de cigarros entre los dibujos, justo lo necesario para una terapia de relajación completa.
-Vamos a la sala, deja de ver como embobado todo...al rato y te encuentras un pariente tuyo disecado por allí...y no quiero que te pongas a llorar...
Ambos caballeros se sentaron en la salita, mientras MM colocaba un disco que había seleccionado de un montón ordenados pulcramente en un mueble, Milo no dejaba de explorar con la vista todas las cosas curiosas del templo, los jardines internos, el orden impecable de toda la estancia, lo sencillo y rústico de la decoración que le daba un aire acogedor al lugar.
-Anda, prende la chimenea, para que no se nos congele el trasero...
Milo salió de su encantamiento para intentar encender algunos troncos en la gran chimenea que ocupaba una esquina de la estancia, parecía que su guardián no la usaba mucho, tenía entendido que el caballero Piscis se sentía más a gusto con el clima fresco, al igual que su mejor amigo Camus.
-Buenas noches caballeros -dijo un elegante anfitrión que venía secándose el cabello con una toalla- no creí que iba a tener visitas a la una y media de la mañana, por eso tomaba un baño, pero me alegra mucho verles, sobre todo a ti Milo, quien nunca me ha visitado.
¿Cómo no podía sentirse Milo sobrecogido?. Aphrodite de Piscis le dirigía la palabra a muy pocos...sabía que era una persona con unos modales exquisitos, pero también era de los que demostraba abiertamente la antipatía hacia cualquiera que no fuera de su agrado.
-Hola Aphrodite -dijo poniéndose de pie para darle la mano- que pena me da, pero él insitió...-dijo el escorpión señalando a Cáncer.
Aphrodite ignoró la mano de Milo y volvió a ver a MM con una sonrisa cómplice.
-Para nada es un problema, estoy acostumbrado a las visitas inesperadas de MM. Y no te puedo dar la mano, a menos que quieras cometer suicidio...si es así, te saludaré con gusto...
-Ehh?
-Afro, no puede tener contacto con las personas, eso también deberías saberlo...-contestó MM a un sorprendido escorpión- si lo tocas te mueres, así de fácil...
-Creo que lo perturbaste MM -dijo el pisiciano riendo suavemente al ver la cara de horror del escorpión- mejor hablemos de cosas más...interesantes -Afro se había sentado en un pequeño sillón de cuero curtido, cercano al sofá que compartía MM y Milo y rápidamente dirigió la conversación de forma tal que los tres parecían de lo más cómodos, mientras departían al calor de la chimenea algunas cervezas, tabaco y una barra de pan y chorizo español cortesía de la alacena de Aphrodite.
-Y bien Milo -dijo el sueco muy amable, sin quitarle la mirada de encima mientras daba una bocanada al cigarro- ¿qué te motiva a obedecer a Arles?
-El poder que tiene... creo que es lo adecuado para alguien que está al mando no?. La debilidad es un terrible defecto.
-Entonces, estamos de acuerdo...compañero.
Jamil, frontera entre China y la India
De verdad Shaka no quería llegar hasta el punto de no reverso, tenía todas sus esperanzas puestas en el buen juicio del Mu que había conocido, sin embargo el santo de Aries que tenía al frente, estaba cegado por la necedad.
Mu, quien ya se había colocado la armadura, sabía que esto sucedería, lo esperaba desde que había enviado su última palabra por escrito a Arles. Lo que no se imaginaba era que el verdugo sería su amigo de infancia. Realmente lo que le preocupaba muchísimo era el destino que le esperaba a Kiki, en caso de que él perdiera la batalla, se quedaría solo o el caballero Virgo lo asesinaría también, en ese momento desconocía al rubio y no tenía la menor idea de qué pensaba hacer, lo único que podía asegurar era que no sería nada bueno.
-Mu de Aries, defiéndete...-el virginiano no le dio respiro para meditar más y lanzó el primer golpe. Mu pudo esquivarlo fácilmente, su fuerte no era el combate a cuerpo, pero sabía que tampoco era la mayor de las habilidades de Shaka. Sin miramientos lanzó un derechazo a la cara de su oponente, el cual rechazó con elegancia. La pelea continuó con movimientos increíbles de parte de los dos guerreros, ambos parecían conocer por anticipado el movimiento que realizaría el otro, la sincronía entre los dos era perfecta.
El pequeño Kiki podía distinguir solamente pequeños rayos de luz dorada que se cruzaban a lo ancho de la pradera en donde se daba el combate.
-Nube, no te muevas, no hagas ruido -le susurraba el niño a una pequeña cabrita blanca que protegía entre sus brazos- algo muy malo pasa- El animalito parecía sentir lo mismo que Kiki, y se agitaba nerviosa en los regazos del niño.
Después de varios minutos, en los cuales ambos guerreros habían lanzado miles de golpes, se dieron cuenta que aquello no los llevaría a nada. Cualquier caballero dorado evitaba enfrentarse entre ellos utilizando su cosmo, ya que al usar sus técnicas especiales podían llegar a un equilibrio de fuerzas que terminaría en una guerra de mil días, con todas las consecuencias para ellos y lo que estaba a su alrededor. Para el lemuriano su prioridad era proteger a Kiki y cuando vio a Shaka alejarse para empezar a despertar su cosmo, supo que vendría lo peor y que no tendría opción, pelearía hasta la muerte si era necesario. Los dos sabían el paso a seguir, así que se rodearon de inmediato por un brillo dorado...no había marcha atrás...
-CAPITULACIÓN DEL DEMONIO!
-MURO DE CRISTAL!
Rozan, China
El antiguo maestro, caballero dorado de Libra, dormitaba frente a la cascada de cinco picos, despertando cada cierto tiempo con la respiración agitada. Algo no andaba bien, tenía la impresión de que...Mu...una explosión de cosmo le llegó de golpe...luego otro cosmo que chocaba violentamente con el anterior...
-Maestro! -un jovencito de aproximadamente once años llegó corriendo donde se encontraba Dhonko de Libra- ¿lo sintió?
-Si Shiryu, lo siento ahora, algo muy malo está pasando para que Mu haya manifestado su cosmo así, tiene que ser una pelea...una pelea con...
-Maestro, los dos cosmos que se sientes son impresionantes...¿qué está pasando?
-...Shaka...pero qué?
-¿Quiénes dijo maestro?
-Me temo que una guerra de los mil días está por comenzar...que la diosa nos ampare...
Santuario principal
El Patriarca dormía al fin, cuando de repente sintió dos cosmos chocando demasiado fuerte. Se levantó y se fue hacia el espejo que tenía al frente.
-Es Shaka...
-¿Impresionante no te parece? -contestó la imagen del hombre de cabello gris claro y mirada inyectada de sangre -todo sale de acuerdo al plan.
-Tu plan...
-Mu vendrá por las buenas o por las malas, ya verás...
-Te juro Arles, que si algo le pasa a Mu, te llevo conmigo al infierno...
-No tienes los huevos Saga...
-Pruébame...
-Dalo por un hecho...tú te lo buscaste.
Saga se había dejado caer lentamente en el piso, mientras su mano se deslizaba en el espejo, tocando la mano del reflejo que bajaba a la vez. Al ver de nuevo al frente, se encontró con aquel joven peliazul, cuya existencia era una tortura continua y que lloraba a lágrima viva al sentirse impotente por lo que estaba pasando.
-...a Mu no por favor...
Casa de Piscis
Tres caballeros dorados se pusieron de pie al mismo tiempo, al sentir el choque de las dos poderosas cosmoenergías.
-Una guerra de mil días -dijo Milo.
-Que la diosa no lo quiera, bicho -contestó MM.
-Así que el señor perfecto cumplió con la misión tal como Arles quería...bien por él -dijo meditativo el pisciano viendo hacia el techo de la estancia.
-¿Qué estás diciendo pez?
-Nada Milo, no me hagas caso...
Jamil, frontera entre China y la India
Mu había logrado bloquear de forma perfecta el golpe de Shaka, sin embargo su muro se había fracturado y tuvo que deshacerlo para poder invocar uno nuevo. No sabía hasta dónde había llegado el poder del Virgo, nunca lo había visto utilizando todas sus habilidades con el cosmo y temía que llegar a una guerra de los mil días solo causaría la muerte segura de Kiki.
Shaka invocó de nuevo la capitulación del demonio hasta que logró hacer una fisura bastante grande en el muro de cristal. Con una elevación de cosmo increíble tomó impulso desde los metros que se encontraba suspendido sobre el suelo y lanzó un golpe tremendo quebrando el muro que protegía a Mu en mil pedazos, alcanzándolo en la cabeza, sin que el ariano pudiera hacer nada para evitarlo.
Con dificultad el pelilila se levantó de donde cayó de espaldas, varios metros atrás y se puso en guardia de nuevo. Un hilo de sangre le recorrió el camino de la sien hasta la barbilla, donde comenzó a gotear.
-¿Qué pasa contigo Mu?, solo te estás defendiendo, atácame!
Mu sabía que Shaka tenía razón, no podía seguir con esa táctica, si no lo atacaba, el otro lo mataría fácilmente.
-OM! -invocó Shaka sin dejarle tregua al caballero de Aries.
Otro muro de cristal fue la respuesta de Mu. Shaka estaba desconcertado, ¿porqué Mu no lo atacaba?, uno tras otro fue invocando los OM, sin darle descanso al otro. Otra vez logró quebrar el muro y dio directo al ariano en el pecho, sin más, el caballero de Virgo paró su ataque mientras Mu trataba de incorporarse. El pelilila, por su lado sentía que no podía resistir mucho tiempo de esa forma, el sabor de la sangre se le subió de la garganta a la boca y tuvo que escupir.
-Ya que esta es tu táctica Mu, terminemos rápido, para mi realmente es un disgusto haber tenido que emplear la fuerza para convencerte, por última vez ¿vas a aceptar a Arles como único Patriarca del Santuario de la diosa Atena?
-Nunca Shaka...dijo Mu jadeando con dificultad.
-Tú dijiste la última palabra... CAPITULACIÓN DEL CIELO!
Un destello de luz blanca se interpuso entre el rayo de energía y el cuerpo de Mu, quien al sentir aquella presencia no pudo más que moverse lo más rápido que le dejaba su maltrecho cuerpo. Un pequeño lemuriano se había teletransportado al punto exacto donde se llevaba a cabo la pelea, con toda la intención de ayudar a su maestro, según él, para alejarlo a un lugar seguro, con tan mala suerte que apareció en medio del estallido enviado por Shaka.
-KIKI!
En ese momento, Mu solamente pudo acatar a cubrir lo más rápido el cuerpo del pequeñito con el suyo, al tiempo que recibía en su espalda toda la fuerza de Shaka sin protegerse, Kiki observó impotente como su maestro caía herido delante de él, pedazos de la armadura dorada salieron disparados a todas direcciones mientras el joven, se derrumbaba sin remedio sangrando a borbotones por un tajo enorme en la espalda.
Mu de Aries vio desaparecer ante sus ojos la imagen de su querido lemurianito, quien lloraba desconsolado por él...
...Kiki...
Mientras tanto en el palacio, Saga de Géminis ahogaba un grito de dolor, a la vez que se desvanecía frente a su imagen en el espejo...
Continuará...
Comentarios o sugerencias se agradecen.
* Alusión a El club de los inadapatados, de Daga Saar, uno de mis favoritos.
