N/A: Disclaimer: Nada de Harry Potter me pertenece, ni los personajes de los libros o de las películas. No gano dinero por escribir esta historia. Todo pertenece a J.K. Rowlling, Bloomsbury books, Scholastic Inc., Warner Brothers y demás implicados.

N/T: Cari, nuevamente gracias por el beteo.

Los comentarios que han dejado los contestaré dentro de unas horas. =)



Estaban todos esperándolo cuando Harry entró a la habitación. Los Weasley, Ron, Arthur y Bill lucían ansiosos, estaban, obviamente, preocupados.

Snape llevaba su habitual mueca burlesca, la cual parecía haber reservado especialmente para el muchacho.

—¡Harry! —Dijo Arthur. —Es bueno verte, mi muchacho, debes estar agotado después de lo de anoche. No puedo creer que finalmente lo hicieras, que Él se haya ido para siempre, de una vez por todas.

Por un momento Harry lució confundido, pero luego se dio cuenta de que Arthur estaba hablando de Voldemort.

—Sí, bueno, no estaba solo, tuve mucha ayuda. —dijo despectivamente. —Hermione comentó que usted me podría decir cosas acerca de los Concubinos.

La sonrisa de Arthur desapareció, parecía afectado. La cara de Snape parecía tener grabado el dolor y Ron no pudo mirarlo a los ojos.

—Sí, Harry, así es. Creo que Ron te dijo lo básico anoche, ¿verdad?

—A Ron le dio una estúpida risa ayer y más o menos me dijo que ahora Draco es un animal.

Esta vez nadie pudo sostener su mirada, ni siquiera Snape.

—Ron tenía razón, Harry. —Dijo Arthur con tristeza. —Él ya no es humano, en realidad nunca lo fue, pero los Malfoy mantuvieron su situación en silencio.

Una vez que es reclamado se convierte en una cifra, una cosa, que ya no es capaz de tomar decisiones, no es nada más que una especie de lienzo en blanco que creará lo que tú quieras de él.

Harry no podía hablar. Se impresionó tanto por lo que decía Arthur que ni siquiera sabía por dónde comenzar.

—Señor Weasley, —dijo finalmente— eso es una completa y absoluta mierda. Jamás había escuchado tanta mierda en toda mi vida.

Arthur palideció.

—Pero Harry, todo el mundo sabe…

—¿De dónde lo saben, señor Weasley? —Preguntó fríamente— ¿Qué saben? He tenido a Draco bajo mi cuidado desde anoche y le puedo decir sin ninguna duda que, a pesar de toda la mierda que haya podido pasar, Draco aún está allí. ¡No es una maldita cifra! Puede sonreír y reír, no puede hablar por una razón que todavía desconozco, pero parece que está en condiciones para comunicarse. Desayunó, y lloró mientras dormía. Está reaccionando a las cosas, a su entorno… ¡Lienzo en blanco mi culo!

Arthur enrojeció en ese momento.

—De verdad Harry, —dijo— sólo estoy tratando de explicarte en lo que se ha convertido Draco.

—¡No señor Weasley, creo que usted está intentando explicar en lo que este maldito mundo piensa que se ha convertido! Y el mundo mágico tiene un magnífico historial de la forma en la que tratan a las criaturas que no consideran humanos, ¿no? Miren lo que Hagrid tuvo que pasar o Dobby ¡O Remus, dado el caso! Sólo quiero oír los hechos, hechos conocidos, no los que se han escuchado, ¡no suposiciones!; Hechos.

Todos lo miraban con la boca abierta. Harry sospechaba que estaban conmocionados de que conociera palabras como suposiciones. Pero había pasado ocho años como el mejor amigo de Hermione Granger; sabía un montón de cosas que los demás no esperaban de él.

Antes de ir a Hogwarts ya tenía sed de aprendizaje. La sala de clases había sido un lugar seguro en su vida; tuvo que pretender ser estúpido para no ser visto como alguien que quería opacar a Dudley, y el hábito se le había arraigado. Había sido tanto que una parte de él casi lo cree, pero en el fondo Harry sabía que no era que no fuese inteligente, sólo era un poco despistado, eso era todo.

—Bueno, Potter —Dijo Snape arrastrando las palabras— Eso fue bastante ofensivo, ¿no?

Harry lo fulminó con la mirada con aire retador.

Pero pareció ser que Snape no lo estaba tratando con su usual desprecio. Hubo algo en su expresión que fue casi similar al respeto.

Harry desechó eso pensando que su propia exhausta mente se iba por las ramas. Snape jamás iba a respetar a Harry, ¿cierto?

—Los hechos que conocemos son éstos. —Comenzó a decir Snape— Los Concubinos se asemejan a los Metamorfomagos y a las Veelas. Por lo general son muy apuestos y siempre son sumisos; una vez que son esclavizados, pierden el libre albedrío ya que no pueden tomar decisiones por sí mismos. Llegan a la madurez sexual alrededor de su cumpleaños número dieciséis, y desde entonces están listos para ser atados. Se vuelven más atractivos para los que los rodean y cada persona que se siente atraída ve lo que más desea. El Concubino es capaz de interpretar en su subconsciente lo que su amo desea y proporcionárselo, y esto es lo que los hace tan codiciados, tan valiosos.

Supongo que como Lucius estaba completamente involucrado con lo del decimosexto año de Draco, pudo ser capaz de esconder en lo que se había convertido. No puedo pensar que Narcissa quería ver a su hijo esclavizado. Pero fue bastante más atractivo después de cumplir su mayoría de edad, ¿no, Potter? —Snape continuó mirando a Harry con una expresión condescendiente.

Harry enrojeció. Había olvidado que estuvo siguiendo a Draco alrededor de todo el sexto año, pero fue porque estaba preocupado de lo que estaba haciendo el muchacho, ¿verdad? No lo había imaginado, deseado, ¿o sí?

Bueno, y si así fuera, estaba en el pasado y en cuanto a lo que a él concernía no iba a pensar en eso. Este Draco del cual, al parecer, había adquirido la responsabilidad, necesitaba ayuda y Harry iba a obtenerla para él.

—Todavía sigo pensando que la mayoría es basura —dijo agresivamente—, pero asumo que hizo algunas investigaciones. Lo que de verdad quiero saber es si los Concubinos pueden hablar.

Snape, por alguna razón, parecía desconcertado.

—Sí, por lo general, pueden. —Respondió. —A menos que su propietario no lo desee.

—Bueno, Draco no puede. Algo le hicieron porque no puede hablar y si soy su nuevo amo, quiero que hable. Lo deseé esta mañana y todavía no puede hacerlo, por lo tanto debe tener algún hechizo o algo así.

Me gustaría y agradecería, si alguien pudiera verlo. Madam Pomfrey ha sanado lo peor de las heridas físicas, pero no sé si puede deshacer hechizos. Oh, y ahora usa lo que me han dicho, es el emblema Potter en la muñeca y en el cuello. No sé si usted puede quitarlo o no, pero me gustaría que, si es así, lo hiciera. Draco está realmente asustado, así que le preguntaré si quiere verlos antes de llevarlos hasta él. Creo que podría ser usted, profesor Snape, debido a lo que conoce. Pero si no quiere verlo, tendrá que volver en otro momento.

Snape lo miró sorprendido.

—¿Le vas a preguntar? —Preguntó asombrado y alzó las cejas hasta casi tocar su cabello, demostrando su shock al mundo.

—Sí, señor, lo haré. No quería ver nadie cuando Hermione le preguntó, por lo que sugerí que subiera. Pero creo que hay, por lo menos, una especie de hechizo sobre él y yo no sé lo suficiente como para hacer algo al respecto.

—¿Hermione le preguntó si quería vernos? —Dijo Bill, hablando por primera vez.

—Sí, lo hizo. —Le respondió Harry de manera desafiante, evidentemente dura, al hijo mayor de los Weasley.

Se volteó para salir, pero se detuvo cuando Arthur lo llamó.

—¡Harry! Él no puede amarte, sabes que es incapaz de hacerlo.

Harry giró sobre sí mismo.

—Señor Weasley, —dijo fríamente— no sé de qué me está hablando.

—Harry, Ron dijo, me dijo, que estás solo y en busca de amor. Sé que lo estás, hijo, pero llegará pronto, si no es con Ginny, entonces con alguien más. No te rindas Harry, quédate con tu Concubino si debes hacerlo, pero no te enamores de él.

Harry se horrorizó. Estaba sorprendido de tantas maneras que no sabía por dónde comenzar.

Para empezar, siempre pensó que los Weasley eran de mente liberal y abierta; sin embargo Arthur Weasley, siendo el tipo generoso que era, parecía realmente convencido de que Draco no era más que una cosa, una criatura. Recordó su infancia y el shock de Ron cuando descubrió que Remus Lupin era un hombre lobo, le sorprendió mucho acordarse, pero ¿podía ser que algunos prejuicios corrieran profundamente en el mundo mágico? ¿Quizás ellos creían de verdad lo que estaban diciendo era cierto?

No podía mirar a Arthur o a Bill, pero fulminó a Ron con la mirada y sintió satisfacción cuando su antiguo amigo no pudo sostenérsela.

—Señor Weasley —habló Harry—, usted me ha apoyado durante mucho tiempo. Sinceramente, creo que se preocupa por mí como si fuese su hijo y esa es la única razón por la que no lo he echado fuera en este instante.

No ha visto a Draco, ninguno de ustedes lo ha hecho. Ha sido tan maltratado que de sólo pensarlo me siento enfermo. Yo sólo estaba observando cómo Madam Pomfrey lo examinaba y eso era todo lo que podía hacer para no vomitar. Incluso si Draco fuese un animal, no merece un trato como éste. Pero no es un animal, es una persona, tal como usted y yo. No podría pensar en hacer cualquier cosa con Draco ahora, las cosas que le hizo ese monstruo probablemente significan que no pueda ser tocado así nunca más. Hermione dice que tengo un algo para salvar a las personas. Sé que es así. A lo mejor es demasiado tarde para salvar a Draco, eso no lo sé. ¡Pero, demonios, estoy seguro que lo intentaré!

Harry gritó las últimas palabras temblando de rabia. Si no podía convencer a los Weasley de la humanidad de Draco, ¿qué posibilidades tenía de intentarlo con alguien más?

Pero el muchacho también sabía que no había dicho toda la verdad. Ya estaba algo más que "un poco enamorado" de Draco y quizás por esa razón le dolía tanto la traición de Ron. Él había visto la soledad de Harry, su manera de rumiar cuando Ginny se había distanciado diciéndole que lo encontraba "aburrido" y pasando más tiempo con Oliver Wood, quien era, en opinión de Harry, demasiado viejo para ella. Había confiado que Ron no le diría nada a nadie, ¿por qué su amigo se lo había dicho a su padre? ¿Por qué había tomado la preocupación de Harry por el bienestar de Draco y la convirtió en algo más, incluso si eso tuviera parte de verdad? Tal deslealtad lo hería profundamente.

Esta vez, cuando salió de la habitación, nadie trató de detenerlo.


Draco estaba nuevamente acurrucado en la cama. Tenía su cabeza en el regazo de Hermione y ésta le acariciaba de manera suave el cabello. Se sentía maravilloso. Nadie había tocado a Draco de esa forma durante mucho tiempo. Apenas había cruzado por su mente la idea de que ella era hija de muggles. Y qué si lo fuera, ella era mucho mejor que él, ¿cierto?

Una o dos veces, uno de los hombres que se lo folló había sido gentil con él al terminar, pero la mayoría se disgustaban por su falta de humanidad. Draco, en las últimas horas, se había dado cuenta de que ni Harry ni Hermione parecían verlo como algo menos que humano. Harry había estado casi tan pálido como él cuando le pidió que le permitiera a Madam Pomfrey mirar sus heridas. Obviamente tuvo dificultades en ordenarle qué hacer, de hecho, la única vez lo que lo hizo antes, fue cuando parecía no darse cuenta que lo que decía podía ser interpretado como una orden.

Draco no podía entender por qué sucedía eso. Claro, ambos habían sido criados como muggles; había olvidado eso de Harry en primer lugar, pero el muchacho estaba abajo con los Weasley, le informarían acerca de lo que era y entonces el héroe iba a cambiar. En lugar de tristeza o lástima en el expresivo rostro de Harry cuando lo mirara, habría repugnancia y lujuria, esa era la forma en la que todos lo miraban. Cerró sus ojos cuando Hermione comenzó a acariciar su cabello; podía sentir que ella estaba obteniendo casi tanto placer de eso como él y, sin darse cuenta, permitió que su cabello creciera sólo un poco para darle más para jugar.

Esta vez, cuando abrió los ojos, Harry estaba frente a él.

El otro mago sonreía.

—Hola, Draco —dijo amablemente y éste observó con sorpresa que no le causaba repulsión alguna. A lo mejor todavía no veía a los Weasley, a lo mejor todavía no sabía nada acerca de Draco.

Pero rápidamente se desengañó cuando Harry habló.

—Tengo al profesor Severus Snape afuera, Draco. Le he hablado de ti. Espero que no te importe, pero de verdad no tuve otra opción que decirles a todos acerca de ti, a Ron, Bill y al Señor Weasley. No puedo ayudarte por mí mismo, Hermione y yo necesitamos apoyo. Creo que todavía tienes algunos hechizos en ti. ¿Te importaría que Snape te vea? A lo mejor él puede removerlos.

Harry había visto a los Weasley y aún así no parecía haber cambiado su actitud hacia Draco todavía. Aún no.

Draco no estaba seguro de poder enfrentar a Severus, ni ahora ni nunca. Estaba demasiado avergonzado. Quizás Severus se negaría a ser su padrino si se enteraba de la verdad acerca de él. Pero Harry le había preguntado y Draco realmente quería complacerlo, así que a regañadientes asintió.

El corazón se apretó en su pecho y tuvo que reprimir las lágrimas cuando Harry se levantó, abrió la puerta y una figura familiar entró a la habitación.

Draco quería huir. Se puso rígido en los brazos de Hermione, pero ella lo silenció amablemente y sólo continuó jugando con su cabello.

Severus se acercó a él y se arrodilló al lado de la cama, pero todavía parecía incapaz de mirarlo, en lugar miró a Harry.

—Me gustaría verlo a solas, Potter. —Dijo en su usual tono frío.

—Bueno, lo siento profesor, pero depende de Draco. —Dijo éste también fríamente.

—¿Por qué no le pregunta si le importa? —Habló Snape— Sin embargo, si es así, le advierto que no voy a dejarlo.

Draco casi soltó una risita cuando sintió que Snape se veía igual de sorprendido que él. Pensó que esas últimas palabra dichas por Harry fueron para su propio beneficio.

Se sentó lentamente y miró a su nuevo amo de manera inquisitiva para ver si podía adivinar qué quería Harry que hiciera.

—Bueno, Snape, ¿va a preguntarle?

Severus parecía estar rejuntándose a sí mismo.

—Draco —dijo mirando directamente a su ahijado por primera vez—, ¿te importaría verme a solas?

Draco se estremeció un poco, esa mirada era tan caliente, tan penetrante. Miró de nuevo a Harry, pero la cara de éste estaba cerrada a toda expresión, no le daría a Draco ninguna pista de lo que quería que dijese, realmente estaba por su cuenta. El muchacho no había tomado una decisión de manera consciente desde que fue esclavizado. Todo lo que había hecho hasta el momento fue ordenado, regulado, pero de pronto se dio cuenta de que Harry lo rescató y éste había alentado a Draco a tomar sus propias decisiones.

Dejó de lado los champiñones del desayuno, ya que nunca le habían gustado y no fue regañado. Había dejado el cuarto de baño cuando estuvo listo, Harry no lo había apurado. Incluso, le dijo que lo buscara después. No creía que el otro hombre se hubiese dado cuenta que le había dado una orden a Draco; fue un petición, ¿no?

No lo había castigado cuando dejó caer su bandeja, en su lugar, Harry había tratado de confortarlo. Fue ayudado y respetado como nunca antes; en todo el tiempo que llevaba ahí, nadie lo había forzado o esperado que hiciera un acto que no deseaba.

Varias veces durante las últimas horas Draco se había sentido casi humano otra vez y se dio cuenta de que el estar con Harry le había permitido, lo alentó, a que se comportara más como era antes de ser un esclavo.

Severus no era su amo, pero si Harry le hubiese ordenado, estaría obligado a cumplir sus deseos. Y Draco esperó, pero su amo no parecía querer expresar ningún tipo de orden.

—¿Draco? —Preguntó Severus nuevamente. Lo miró inquisitivo en espera de una respuesta.

Draco asintió.

Harry sonrió y le dio una mirada a Severus que Draco no pudo interpretar, pero Severus pareció entender porque se sonrojó con un profundo rojo ladrillo.

—Estaré justo afuera, Draco —Dijo Harry—, ambos lo estaremos. Si me necesitas, si te asusta o te hace daño, tú sólo grita y vendré, ¿bueno?

Draco asintió de nuevo.

Con el consentimiento de Draco, Harry en Hermione se fueron. Madam Pomfrey se había ido hacía poco, se había quedado sin ungüento cicatrizante, pero dijo que volvería.

Draco dirigió de nuevo su atención a Severus y se sobresaltó al ver lágrimas en los ojos oscuros del hombre.

—Todavía estás ahí, ¿verdad Draco? —Dijo Severus apenas la puerta se cerró tras los otros dos. Draco se confundió, ¿dónde más estaría si no? Pero entonces se dio cuenta de lo que decía el profesor. Él pensaba que Draco se había convertido en "otro" cuando se le esclavizó, en uno que no tenía cerebro, en uno que había cambiado de cierta manera.

Eso era lo que los demás creían, después de todo, ¿no? Aceptó el conocimiento; había pensado lo mismo de sí, ¿no? Pensó que iba a convertirse en una criatura estúpida después de que el Señor Oscuro terminara con él. Esa era la razón por la que había luchado tan arduamente contra su esclavitud.

Pero se equivocó y había sido el peor presentimiento de todos. Draco sabía que por dentro no era diferente al muchacho que había sido, todavía era el mismo.

Fue tratado como un animal durante tanto tiempo que llegó a actuar como uno, pensando que todos tenían razón. Harry había hecho el intento de darle algo de dignidad, de respeto. Enrojeció. Sentía los destellos de algo desenrollarse dentro de él y le tomó un momento o dos reconocer qué era.

Era ira.

Sintió los puños apretados sobre su regazo, lo único que quería era golpear al hombre que estaba frente a él. El hombre que había conocido toda su vida, el cual, obviamente, también pensaba que era menos que humano. Al igual que todos los demás, los que alguna vez le dieron dulces o lo columpiaron en el aire cuando era sólo un niño y no habían tenido reparos en follarlo o torturarlo ante sus perversos placeres, una vez que fue reclamado, una vez que descubrieron qué era.

Harry sabía, ¿no? Draco entendió finalmente cuál era el punto. Harry les había dicho que Draco todavía podía pensar, sentir, lo había defendido. Él sabía la verdad, Hermione también y ninguno de ellos lo rechazó.

En este momento los ojos de Draco estaban llenos de lágrimas y por primera vez se permitió a sí mismo creer que lo que le había dicho Harry abajo podía ser verdad, que finalmente podía estar a salvo de que no volverían a abusar de él. Harry era un héroe y lo iba a proteger.

Severus seguía mirándolo muy de cerca.

—Oh Merlín, Draco —dijo—. Pensé… Creí… Todo lo que había leído… Pero todavía eres tú, ¿no? ¿Lo eres, Draco?

Draco respiró con dificultad y las lágrimas seguían cayendo, pero asintió. Viendo a Severus aquí, frente a él, era un recordatorio de cómo las cosas solían ser. En un principio su padrino parecía tan frío, tan distante que Draco recordó cuando su padre lo abandonó, la forma en la que lo entregó a esa diabólica criatura a la que había pertenecido por más de un año. Esa perversa criatura, que lo había hecho ser lo que era, lastimó a Draco mucho más que todas las violaciones y los abusos que sufrió después.

Un sentimiento opresivo empezó a manifestarse en el pecho de Draco y subió por su cerrada garganta. Sentía como si estuviese a punto de ahogarse en su propio dolor. Lucho por respirar un momento y luego no pudo evitar el estrangulado sollozo que estalló.

Y Severus Snape, el frío y distante maestro de pociones, el calculador espía, tomó a su ahijado en sus brazos y lo mantuvo cerca mientras éste sollozaba inconsolablemente.

Sin ser visto por Draco, calientes y saladas lágrimas corrían por las amarillentas mejillas de su antiguo profesor.

Fue mucho, mucho más tarde cuando estuvieron sentados en la mesa, pero sin Draco; él estaba arriba nuevamente durmiendo. Severus le había dado una poción para dormir, pero Harry hechizó la habitación en caso de que se despertara y lo necesitara.

Los Weasley estaban de vuelta.

Tendrían una fiesta en La Madriguera más tarde para celebrar la desaparición de Voldemort. Pero Harry no se sentía con ánimos de celebrar. El hecho de que ahora le creyeran sobre la humanidad de Draco parecía poco más que una vacía victoria.

Draco había escrito todo, lo que sucedió y cómo se sintió al respecto. A Harry no se le había ocurrido darle pergamino y pluma. Para ser justos, se había concentrado en conseguir que cualquier cosa que le hubiesen sucedido a Draco quedara deshecha, pero ahora sabía que eso no era posible. Al parecer el muchacho no hablaría de nuevo. El hechizo que usaron en él le quitó su voz de manera permanente; habían utilizado otros hechizos, de obediencia y uno que incrementaba el dolor. Por lo menos Snape fue capaz de deshacer esos.

La examinación de Snape había sido larga y minuciosa. Cuando abandonó la habitación de Draco, parecía haber envejecido quince años más y tenía la primera de varias páginas que escribiría el muchacho ese día. Allí detallaba algunas de las cosas que le habían hecho en su original reclamación y la violación pública a la que Voldemort lo obligó.

Todo fue escrito por puño y letra de Draco, con esa prolija cursiva que siempre había utilizado. Describía todo de manera gráfica y lo único que arruinaba la pulcritud de la página eran los manchones de tinta causados por las lágrimas de Draco.

Snape había solicitado que lo acompañaran y procedió a leer lo que Draco había escrito en cálidos y melódicos tonos. Todos estaban más acostumbrados a escuchar su voz al leer los ingredientes de pociones, no al leer los horrores como los que había soportado Draco.

Ron estaba llorando.

Arthur y Bill estaban pálidos y lucían afectados. Afectados por el horror y la culpa.

Y Harry estaba mirando la mesa.

"Dolor, pesar, tristeza, tortura. Violación, violación, violación."

Las palabras del testimonio de Draco agredieron a todos. Cada palabra. Cada frase se impactó como una piedra en el estómago de Harry. Se sentía abrumado por la inmensa tristeza que le provocaba lo que había soportado Draco.

Hermione no se les había unido. Vio la fría mirada de Snape cuando éste requirió su presencia y le informó que había visto la evidencia de lo que Draco experimentó y no necesitaba escucharlo.

Harry deseaba con todo lo que tenía que le hubiese dicho lo mismo a él.

Arriba Draco dormía. No estaba soñando. No estaba sometido a los horrores que lo habían devastado en los últimos meses. Después de haber escrito detalladamente lo que le sucedió. Después de haber sido tratado con ternura por el hombre que considerara como un segundo padre, a quien admiraba mucho, Draco logró una especie de catarsis y, por primera vez en mucho tiempo, se sintió seguro.


En unos días trataré de actualizar nuevamente.

Ojalá les haya gustado.

*El motivo por el cual esté actualizando tan seguido es porque el SH tengo hasta el capítulo siete y estoy en proceso de traducir el ocho. =)

y0cita.