N/A: Gracias Cyndie Lou.

N/T: Cari, te haré un monumento a estas alturas.

Draco se despertó en el inicio de un profundo sueño. Algo estaba mal.

Estaba frío.

Oscuro y frío.

Algo estaba amarrado apretadamente a sus piernas y se encontraba desnudo de nuevo. Al menos en la parte superior, ya que en la parte inferior tenía algo enroscado a su alrededor y no podía moverse.

Gimoteó.

En la oscuridad, con horror, se dio cuenta de que todas las cosas buenas que pensó eran ciertas, no eran más que un sueño. Harry no estaba allí. No fue rescatado. El Señor Oscuro no había muerto. Draco estaba atado en la cama de su amo a la espera de ser violado de nuevo. Como la violación que ocurrió la noche que soñó que Harry había llegado a por él, la noche que soñó que Voldemort murió.

Esa noche había sido la peor hasta ese momento. Voldemort había estado enojado. Furiosamente enojado. Sufrió la peor derrota de la guerra sólo unos días antes en Hogsmeade y todos los días, desde la batalla, había descargado su furia con Draco, regodeando a su esclavo en dolor y sufrimiento de manera tan entusiasta que hasta el muchacho se había sorprendido. Cada noche se había puesto peor, intensificándolo a tal punto que cuando Draco se desmayaba, le aplicaba Ennervates y así continuaba torturándolo.

Todavía podía sentir esas insistentes manos sobre él, en todas partes, tocándolo, sondeándolo, presionando dentro de sus más sagrados y privados lugares. Entrometiendo las mejillas en sus heridas, apartando al fondo el dolor y forzándolo. Draco dejó salir un sollozo. No sabía cuánto más podía soportar. Los Concubinos sanaban rápido, eran muy resistentes, pero Draco sabía que el Señor Oscuro había estado cerca de matarlo esa última vez. Hubo tanto dolor por los golpes y tantos hombres.

"No más. Por favor, no más…" Suplicaba Draco en su mente. Podía suplicar en su cabeza; por lo menos allí tenía voz.

Hubo mucho daño; se había mantenido por tanto tiempo. Rasgando dentro de él, haciéndolo lagrimear. Y entonces había pensado que con Harry estaría seguro, que él lo salvó.

"Harry, oh Harry, ¿dónde estás?"

El siguiente sollozo fue estruendoso mientras Draco luchaba frenéticamente para liberarse de sus cadenas.

Draco quería morir. No quería volver a pasar por eso nunca más, no quería ser otra criatura intrascendente asesinada a manos de un loco. Quería hacerlo él mismo, tener su propia vida, tomar el control por lo menos. Pero hubo pocos momentos en los que estuvo desenjaulado o desencadenado. Tan pronto como sucediera, tan pronto como pudiera, Draco se suicidaría. Tenía guardado en secreto un trozo de vidrio en una de las tablas del suelo en la parte inferior de la cama, donde dormía la mayoría de las veces. Un día, un día pronto, se cortaría las muñecas.

La noche anterior había estado muy cansado y adolorido; y esta noche, esta noche lo ataron de nuevo. Sentía viva su angustia en la oscuridad, pero no se escuchaba. Nadie lo hacía.

De repente la puerta se abrió y Draco realmente se desesperó. Una figura con traje oscuro venía hacia él y el muchacho luchaba duro para liberarse. Aun cuando la figura todavía no llegaba hasta él, podía sentir las manos, los dedos sobre su piel caliente, desnuda. Insensibles, implacables y aunque los dedos fueran recuerdos, eran muy familiares para Draco. Recordaba otros brazos también, brazos fuertes, seguros, con la promesa de protegerlo. Pero eso no era cierto. Harry no había sido más que un fantasma de su mente febril.

Se alejó de la figura que avanzaba hacia él, todo lo lejos que podía de lo que fuera que lo estaba restringiendo.

"Ayúdeme, alguien, por favor, ayúdeme…" Esa fue su última y desesperada petición antes de caer lentamente al vacío.

****************************

Sentado malhumoradamente en una mesa en la fiesta de celebración de los Weasleys, Harry era atosigado por una fuerte brisa. Se preguntó porqué había tanta gente en la fiesta y si alguien en realidad comía en ellas.

Se acordaba de las fiestas en la casa de los Dursley... En las cuales él no había podido comer, por supuesto; sólo servía los platos de su tía Petunia. El embutido tenía que ser adornado preciosamente, el cazo alzado apenas. Todo ese poco de cocinería para que desapareciera en un bocado; parecía una completa pérdida de tiempo para Harry.

"¡No más, por favor, no más!"

Harry miró alrededor desconcertado. ¿Alguien había hablado? La voz sonaba desesperada, frenética. Pero no había nadie cerca, estaba solo.

No había querido venir a esa celebración. Bill había sido el que lo convenció de asistir y por qué permitió que lo convencieran, escapaba de su comprensión. Harry no tenía ganas de celebrar, por lo menos no todavía. Había tomado mucho tiempo derrotar a Voldemort. Demasiadas personas fueron heridas o asesinadas por ese loco como para que Harry se sintiera feliz. Y luego, por supuesto, estaba Draco. Lo que le había sucedido a su rival del colegio lo tenía consternado y, entre más pensaba en eso, más enrabiado se sentía.

Cuando llegó por primera vez al Mundo Mágico, todo era maravilloso, brillante y luminoso. Pero no era así realmente, ¿verdad? Había muchas cosas oscuras y retorcidas. Los prejuicios hacia el Mundo Muggle estaban todavía latentes. Sí, tenían una cara diferente, pero todavía estaban allí.

Voldemort utilizó los prejuicios y el odio para lograr sus metas, pero no los inició –sólo los usó para sus propios fines. Incluso el Ministerio no era inmune a la corrupción y crueldad de las pequeñas mentes y almas apáticas. Viendo el maltrato de muchos elfos domésticos, Dobby en especial. La injusticia de las intolerantes leyes que restringían a gente como Hagrid y Remus era enloquecedora; y la injusticia de lo sucedido con Buckbeak fue terrible también. La ironía de que Malfoy fuese el responsable de esa injusticia, sólo para que ahora se encontrara atrapado por limitadas normas y la apatía humana, no era indiferente para Harry. Pero eso no lo hacía correcto.

Harry siempre despreció al Slytherin y habían sido rivales. Pero este Malfoy, este Draco estaba, por lo que podía apreciar, casi totalmente roto y de cierta manera eso había encendido su rabia como nada más lo hizo. A menudo deseó, durante sus años de colegio, ver a Malfoy con una o dos estacas enterradas, pero nunca, ni en un millón de años, deseó ese destino para Draco o para alguien más.

Tomó un muslo de pollo y lo comió apáticamente.

"Harry, oh Harry, ¿dónde estás?"

Harry casi se ahogó. Seguía sin haber nadie a su alrededor, sin embargo podía oír una voz. Sonaba familiar, pero no podía ver quién lo llamaba. Su frustración aumentó.

A lo lejos vio a Ron encaminarse en su dirección. Harry había logrado evadir la confrontación con su viejo amigo toda la noche. De hecho, había sido capaz de evitarlos a todos, especialmente al patriarca Weasley. Los Weasley fueron amables con él y Harry no quería decir algo que lamentaría más tarde; por eso decidió que evitar hablar con ellos era lo más prudente que podía hacer.

Se enojó nuevamente en la tarde mientras escuchaba a Snape. Fue sumamente intenso y necesitó salir. A pesar de ver los resultados en el tratamiento de Draco, escuchar lo que le había sucedido en palabras del propio muchacho fue mucho peor. Impotencia, rabia y frustración lo habían abrasado.

Todavía no eran capaces de sostenerle la mirada a Harry; Ron había estado particularmente tranquilo después de que Snape terminó de leer el testimonio de Draco, todos lo estuvieron. Sabía que estaban choqueados por eso. Conmocionados al ver que Draco todavía podía sentir, que en el fondo era un humano. Choqueados, no, horrorizados con lo que le habían hecho al muchacho y la extensión del sufrimiento que vivió. La culpa y la vergüenza probablemente encajaban en alguna parte. El señor Weasley parecía sentirse especialmente culpable y miraba a Harry con una sombra de tristeza en los ojos. La ira de Harry aumentaba al ver esa angustia. Pensaba que, sin importar la irracionalidad del momento, ellos deberían haberlo sabido. Sentía como si le hubiesen gritado. Sin embargo, incluso entonces, no podía convencerse a sí mismo para enfrentar al mayor de los Weasley, por eso había descargado su ira sobre el desventurado Ron. Venenosamente le gritó a Ron que era un insensible, un bastardo pura sangre; dejó que los otros sacaran sus propias conclusiones sobre cómo se sentía con respecto a ellos.

En ese momento, Arthur y Ron habían Aparecido en la casa. Bill había calmado un poco a Harry, lo convenció de asistir a la fiesta más tarde y Snape se ofreció para quedarse con Draco. Snape había señalado insidiosamente que Draco era su ahijado y que era perfectamente capaz de hacerse cargo de él. Harry se mordió la lengua y se abstuvo de decir que pensaba que la reacción inicial del profesor no fue mucho mejor que la Ron cuando escucharon la condición de Draco. Pero por lo menos Snape estaba tratando de reparar su error.

Se asustó otra vez; un nuevo pensamiento llegó a la mente de Harry. "¿Quizás Ron también lo estaba intentando?" Su amigo no era conocido por su apertura de mente, su tacto o su diplomacia. Pero era muy leal; una vez que decidía que estaba de lado de alguien, nada lo hacía estar en su contra.

Ahora que su enojo se había enfriado un poco, Harry pensó que Ron merecía una segunda oportunidad. Como quizás también el resto de los Weasley. Estaba dispuesto a admitir que quizás su reacción fue un poco exagerada; descargando su enojo con la familia de pelirrojos porque no tenía otra salida para liberarse. Aunque la actitud displicente que tenían hacia los Concubinos era censurable a sus ojos, no habían tenido conocimiento sobre la situación de Draco o el trauma vivido por el muchacho por culpa de Lord Voldemort… y Lucius Malfoy… Además, creía que necesitaría algún tipo de apoyo en la batalla que se le presentaba.

Harry decidió seguir dos cursos de acción mientras de manera lejana se disponía a celebrar. Número uno, las cosas iban a cambiar y él las cambiaría. Nunca antes había utilizado su estatus de ser El Elegido, nunca le gustó, nunca quiso hacerlo. Pero acababa de matar a Voldemort; era consciente de que era inmensamente popular entre el público mágico. No sabía muy bien cómo se utilizaba ese poder, pero su decisión era tajante, pulida e inamovible. Y número dos, cuando las cosas hubiesen cambiado, cuando lograra mejorar las cosas para las criaturas mágicas en general, y Draco en particular, iba a cazar y a matar a Lucius Malfoy. Lentamente.

Cuando Ron finalmente enfrentó a Harry, lo miró con vergüenza.

—Lo siento, amigo… —comenzó a decir, pero no pudo avanzar más, ya que Harry escuchó la voz por tercera vez.

"Ayúdeme, alguien, por favor, ayúdeme…"

Y de una vez por todas, supo quién era.

Draco.

Segundos después, Harry subía corriendo las escaleras de Grimmauld Place, de dos en dos.

No recordaba haberse Aparecido. No recordaba mucho de nada. Excepto las imágenes. Ahora venían densas y rápidas. Manos. Manos por todas partes. Dedos, fuertes, sin piedad. Y no había manera de detenerlos, no tenía ningún control. Se introducían en él. Empujándolo. Obligándolo a tomar posiciones que su cuerpo no podía soportar. El daño. El odio. El dolor. Todo dirigido a él.

Pero no era él, ¿verdad? No era él en absoluto.

Era Draco. La voz de Draco fue la que oyó, su dolor el que vio, que sintió. El muchacho estaba gritando y también Harry. Sus voces se entremezclaban, compenetradas. Hablaban del terror, el dolor y la pérdida. Hacían eco en la agonía y la soledad, profundamente doloridas, profundamente arraigadas. Harry era la voz de Draco, clara y potente.

Harry llegó a la puerta de la habitación de Draco, dando traspiés en el interior, sollozando.

Snape estaba en la habitación y en alguna parte, al otro lado de la cama, estaba Draco.

Harry no pudo verlo y, sin embargo no supo cómo vio a Snape desde dos perspectivas distintas. Supo que el ex profesor se estaba esforzando para ayudar a Draco, pero, al mismo tiempo, estaba abrumado por el terror que sentía el muchacho.

Completo y absoluto terror. Terror a lo que vendría después.

Con un rugido se apresuró a cruzar la habitación.

—¡MALDITA SEA, ALÉJATE DE ÉL!

Snape pegó su espalda a la pared, conmocionado por la intromisión

"Por favor no me hagan daño, no más, por favor no más."

—Potter, ¿qué demonios estás haciendo?

—Lo siento, siento haber gritado, pero si no te alejas de él juro por Dios que te quebraré el puto cuello. ¡Y quítate la maldita túnica!

—¿Qué quiere decir? ¿Mi túnica? —Snape estaba bastante confundido.

—¡Quítatela ahora! —Harry estaba precipitándose hacia él— Piensa que lo vas a violar. Piensa que eres un mortífago.

Snape se puso pálido. Comenzó a desvestirse y Harry lo empujó groseramente hacia atrás y cayó de rodillas.

La voz en su cabeza quedó en una especia de letanía.

"..."

Puso su mano en la frente del otro y tocó su piel febril.

—¡Ahhhhhh! —Esta vez fue audible, no un susurro, sino simplemente un aullido de miedo.

—Draco, yo soy, Harry. Regresa a mí, amor, vuelve. Estás a salvo aquí. No te harán daño de nuevo. Te lo prometo, Draco. No permitiré que te hieran otra vez.

"¿A-a-a-amo? ¿Amo?"

—Soy yo Draco, Harry. Llámame Harry.

"¿Harry? ¿Me oyes? Ayúdame, Harry, por favor ayúdame."

La voz en la cabeza de Harry fue vacilante y débil, pero estaba allí.

Draco ahora estaba temblando. Las sábanas de la cama se enrollado alrededor de sus piernas; fue atrapado, sospechaba Harry, estaba asustado. Se había sacado su propia túnica y envolvió al tembloroso muchacho. Luego lo tomó en sus brazos y lo mantuvo cerca.

"A-a-amo?"

—No amo, Draco. Harry, sólo Harry.

"Oh, Harry, pensé que seguía allí, de vuelta con el Señor Oscuro. Dolía tanto. É-é-él no estaba muerto, v-v-venía de nuevo por mí. El dolor… Oh… ¡tan terrible! No dejes que me lleven otra vez, Harry, por favor."

—Shhh, mi amor, no te llevarán. Te prometo que no lo harán. Me quedaré contigo, Draco, para siempre.

Harry no había sido consolado muchas veces en su vida, pero sabía qué tenía que hacer. Había visto a madres confortar a sus hijos, con amor se reanimaban entre ellos. Y profundamente, en algún recoveco de su mente, estaba la pequeñísima chispa de un recuerdo. De alguna parte, muy honda de él, vinieron los fragmentos de una canción.

—Hmm, Hmm, Hmm. Hmmm. Hmm Hmm. Hmm hmm hmm hmm hmm hmm hmmm.

Y así la cantó.

"Canción de cuna de Brahms. Mi madre me cantaba eso. ¿Cómo lo supiste, amo?"

Pero Harry puso su dedo sobre los labios de Draco y susurró.

—Harry, ¿recuerdas? O Potter, si lo prefieres, en un insidioso y arrogante tono. Pero no amo, nunca amo, Draco. Eso es un error.

"Lo siento, Harry, lo siento. Gracias por venir. Estaba tan asustado. Pensé que estaba solo."

—Solo no, Draco, nunca más.

Draco sonrió. Fue una pequeña sonrisa, pero allí estaba. Levantó la mano de Harry y luego besó suave, tentativamente, su muñeca, sólo una vez.

Harry sintió un escalofrío recorrerle. Un brazo envuelto alrededor de su cintura y una cabeza rubia situada en su pecho, consiguiendo un ligero peso a cada momento que pasaba. La frenética respiración se redujo hasta ser sólo respiraciones. El temblor se apaciguó.

Harry se apoyó contra la pared, completamente agotado. En los últimos momentos toda su energía mental y emocional se había concentrado en Draco. Había recurrido a todo lo que tenía para calmar la angustia del Slytherin. Todo.

Por un momento sólo se quedó sentado allí, manteniendo su propia respiración tranquila, suave. Acariciando el sedoso cabello de Draco.

Se sonrió a sí mismo. En su cabeza podía oír un tarareo; Draco estaba cantando la canción de cuna de Brahms para sí mismo. Sólo la voz del muchacho en su mente, afinada, dulce y clara. Y Harry sintió una profunda punzada por lo que Draco había perdido, todo lo que había perdido. Su casa, su familia, su inocencia y su voz.

Pero aún tenía una casa. Ahora tenía una casa con Harry; una familia. Podía ser sólo el imbécil baboso de Snape, Hermione y él mismo por ahora. Pero quizás algún día los Weasley también lo serían. Y tenía una voz. Harry podía oírlo, y si él podía, entonces estaba seguro de que, de alguna manera, otras personas podrían escucharlo también. Hermione sabría hacerlo.

Cuando abrió los ojos nuevamente, vio que no estaban solos.

—¡Merlín nos perdone! ¿Qué hemos hecho?

Arthur Weasley había hablado. La pequeña sala estaba llena –Remus, Snape, Hermione, Ron. Estaban en shock, todos ellos. Harry fue seguido en su loca carrera. Ellos habían ido también. Para ayudar o proteger, no podían haberlo sabido. Vinieron de todos modos.

Entonces Harry supo que todo estaría bien, sus amigos finalmente habían entendido. Vieron por sí mismos. Sabía que Draco iba a sobrevivir. Había pedido ayuda, había llamado a Harry; no volvería a estar solo y lo sabía.

Draco estaba confundido, por supuesto, y asustado, pero le había respondido a Harry; incluso reunió el valor suficiente para tocarlo, besarlo. Sin embargo, lo que le sucedió, a lo que había sobrevivido, era suficiente para quebrar a cualquiera. Lo que escribió ni siquiera había raspado la superficie de lo que sufrió. Harry vio sus recuerdos, los sintió.

Le dio un tierno beso en la cabeza a Draco. No le importaba que lo vieran o lo que pensaran. Él cuidaría al muchacho a partir de ahora. De alguna manera tenían un vínculo, de alguna manera estaban conectados. Harry nunca había tenido que cuidar a alguien antes y ahora lo haría. Sabía que Draco le pertenecía; podía sentirlo en lo más profundo de sí. Pero también sabía que él pertenecía al muchacho. Lo llamó cuando tuvo miedo y ahora, aquí, estaba acurrucado en sus brazos respirando con tranquilidad, profundamente dormido. Harry se sentía completo.

Por un momento nadie se movió. Snape había hecho que los demás se quitaran sus túnicas y Harry casi se rió ante la visión de sus amigos sentados alrededor de esa vieja habitación vistiendo tan sólo ropa interior. Hermione era la única que estaba totalmente vestida, pero, de todos modos, ella rara vez llevaba puesta su túnica.

Snape finalmente habló.

—Necesitamos hablar, Potter.

—Usted lo asustó, Snape, eso no puede volver a ocurrir.

El ex profesor bajó la cabeza.

—No quise hacerlo, yo nunca hubiese…

—¿Qué sucedió, Harry? —Fue Arthur Weasley el que interrumpió—. Gritaste; las cosas que decías, ¡eran horribles! —Estaba pálido y agitado—. ¿Estás…? ¿Está todo bien?

Harry lo miró. Arthur parecía devastado. No tenía idea de qué había gritado, lo que había dicho, pero todos lucían profundamente agitados y muy alterados.

—Draco —dijo—. Draco estaba llamando, lo escuché. —Estudió las reacciones. Todos lucían perplejos.

Snape habló.

—¡No seas ridículo, muchacho! —Se mofó— ¡No puede hablar! Te lo dije y estuve con él todo el tiempo. No dijo ni una palabra.

Harry no dijo nada por el momento. Recordó de manera inquieta su segundo año, cuando oyó al basilisco, cuando se enteró de que era un hablante de parsel y había asumido que todo el mundo podía hablar con las serpientes. Le dijeron que el Mundo Mágico pensaba que oír voces era tan peculiar como lo pensaba el Muggle. Pero esta vez sabía que no estaba loco. Él escuchó a Draco, lo sintió.

Sonrió para sí mismo y miró con ternura hacia abajo, al hombre acurrucado en sus piernas.

—Vamos a llevarlo a la cama y le contaré todo.

**************************

Fue un Weasley, al final, quien lo levantó. Draco se despertó, ya que fue removido de la calidez y seguridad del regazo de Harry. Gimoteó, pero fue aliviado por una tranquila voz y un suave tacto.

—Está bien, Draco, estás seguro. Te estamos llevando a la cama, eso es todo. No te dejaré de nuevo.

La habitación estaba llena de gente, Draco podía sentirlo. Dio una furtiva y rápida mirada a través de sus pestañas y se sorprendió al ver que todos estaban en ropa interior. Por un momento, casi entró en pánico. ¿Por qué estaban vestidos así? ¿Lo iban a utilizar? ¿Follarlo? Sintió un escalofrío de terror recorrer su columna vertebral. Se corrigió a sí mismo rápidamente. Realmente no creía que Harry permitiría que alguien le hiciera daño; sabía que estaba seguro allí. Debía haber otra razón. Decidió esperar y escuchar.

Así que se quedó acurrucado en la cama, Harry puso una manta sobre él y acarició su cabello dulce y tranquilizadoramente. Cerró sus ojos, hizo su respiración más profunda y fingió dormir.

—Draco me llamó —dijo Harry—. Llamó por ayuda. Lo oí en mi cabeza.

Nadie más habló, por lo que Harry continuó.

—Debe ser algo que tenga que ver con esta conexión que tenemos. —Draco lo escuchó y rió suavemente —. Se cantó a sí mismo para dormir. Canta hermoso.

Harry sonaba melancólico, triste, a pesar de la risa.

—Pero, Harry —Hermione exclamó finalmente—, eso es extraordinario, sorprendente. Aunque, ahora que lo pienso, no totalmente inesperado.

—¿Qué demonios quiere decir, señorita Granger? —Fue Snape el que habló.

—He estado investigando… Uhm… mucho, de hecho… —continuó—, desde que nos enteramos que Draco era un Concubino. La mayoría de los libros hablan acerca de los Veelas, pero parecen estar estrechamente relacionados con los Concubinos. Cuando se emparejan, a veces, hay una especia de conexión psíquica, aunque sólo cuando el vínculo es realmente estrecho. Nadie sabía sobre esta especie de conexión en los Concubinos, o por lo menos si lo sabían no han escrito sobre eso.

"Sí, bueno, nadie pensó en preguntarnos, ¿no?" Pensó Draco amargamente. "Después de todo, no somos más que animales."

—Me parece que no se sabe mucho acerca de los Concubinos, Hermione. —Harry habló—. Creo que tendremos que dejar que Draco nos diga lo que necesita, ¿no lo crees así? Él tendrá que llevar esto y yo estaré a su lado. Al menos me puede decir lo que quiere ahora.

—Eso es terrible, Harry. Nunca había visto algo así, jamás. —Fue la comadreja la que habló ahora; sonaba realmente conmocionado. —Nunca pensé que había sido herido… quiero decir, cuando Snape leyó lo que Malfoy escribió fue horrible, pero verlo tan alterado… —su voz se quebró.

Para Draco, sonaba como si el otro muchacho estuviera esforzándose para no llorar. Ahora, ¿no era eso un milagro? ¡La comadreja parecía no odiarlo! Draco no quería que nadie sintiera lástima por él. Realmente no quería que ellos pensaran en él; sus emociones, en ese momento, parecían alternar entre el absoluto terror y una profunda vergüenza.

—Lo siento mucho, Harry. Lamento haberme reído, siento no haber entendido. No lo lastimaré. ¿P-p-podrías perdonarme? —La comadreja sonaba angustiada.

Draco estaba sorprendido. ¿Harry se había peleado con Weasley por él? Harry no hablaba, pero cuando Draco tuvo la oportunidad de volver a mirar rápidamente a su alrededor, el héroe estaba abrazando al otro muchacho, se veía molesto. El rubio cerró los ojos con fuerza; ¡no quería ver eso! Hubo un tiempo en el que se habría regocijado al ver a Harry afligido, pero ya no. Las cosas eran diferentes ahora, ¿no? De alguna manera, Harry se convirtió en todo para Draco; de alguna manera se convirtió en su mundo.

Deseaba que los demás se fueran y lo dejaran a él y a Harry solos. Draco no entendía porqué estaban todos en la habitación o porqué todos –a excepción de Harry y Hermione– estaba vestidos con nada más que ropa interior. Decidió preguntarle más tarde a Harry. Entonces, sintió algo más; una emoción casi desconocida, pero que había hecho su aparición por lo menos una vez en los últimos días. Sintió esperanza. No supo cómo sucedió, pero Harry le había escuchado. Mantuvieron una conversación bastante bizarra, pero conversación al fin y al cabo. Por primera vez en más de un año, Draco fue oído, fue escuchado. ¿A lo mejor, sólo a lo mejor, dejaría de ser un animal? ¿Tendría la oportunidad de tener una vida de nuevo?

—Está bien, Draco, se han ido. —Harry estaba sentado al lado de él en la cama. Estaba acariciando de nuevo el cabello de Draco y la habitación estaba vacía a excepción de ellos dos. —¿Te molesta que haga esto? Dime si es así y me detendré.

Le tomó un momento o dos a Draco darse cuenta de que Harry se refería a acariciar su cabello.

"No, por favor, no te detengas. Yo… Es bueno, me gusta." Se sonrojó de un rojo brillante y Harry le sonrió. Pensó que podría derretirse en las sábanas y se volvió a sonrojar. Oh, Merlín ¿Harry había oído eso? Pero el otro hombre no mostró ninguna señal de haberse dado cuenta de ese último pensamiento, sólo continuó la caricia en su cabello.

"¿Puedes oír todo lo que pienso?"

—¿Hmm? —Dijo Harry. Estaba profundamente comprometido con su tarea y removía suavemente el flequillo del muchacho con sus dedos. —Ah… eh… No estoy seguro. No lo creo. Quiero decir, escucho algunas cosas, pero es como, bueno, como si escuchara cosas que casi dices, sobre todo si son preguntas. Entonces hay una especie de farfullado, un ruido de fondo, como un Muffliato.

Draco asumió que se mostraba confundido, ya que Harry continuó.

Es un hechizo de privacidad, las personas dejan de escuchar lo que estás diciendo. Creo que sólo puedo escucharte a veces, pero probablemente necesitarás práctica, porque te he oído cantarte a ti mismo y te oí pensar antes, eso acerca de querer estar solo. Es por eso que mandé a todos fuera.

Draco se sonrojó profundamente de nuevo.

"¿Qué más escuchaste?"

Harry lo miró fijamente.

—Draco, no voy a asaltar tus pensamientos. Ya has perdido demasiado de ti mismo. Tiene que haber alguna forma de controlar lo que puedes compartir y lo que no. Hermione descubrirá si se puede hacer. Fue a investigar. —Rió con un bufido—. Lo mismo ha hecho Ron, fue a preguntarle a Fleur. El mundo se volvió al revés, ¿no? ¡Ron Weasley apresurándose para encontrar algo que ayude a Draco Malfoy! —Entonces miró a Draco tristemente de nuevo y éste quiso abrazarlo apretadamente—. Desearía que no hubiese sido algo así lo que permitió que dejáramos de ser enemigos. Ojalá hubiese sabido. Habría ido y te habría rescatado. Nunca te habría dejado con Voldemort.

"Pero entonces él te podría haberte tendido una trampa, Harry, y eso…" Draco tembló violentamente, "¡eso habría sido el fin del mundo!"

Harry ahuecó su mano suavemente en la mejilla de Draco y le sonrió.

—Es muy tarde. Creo que deberías dormir. Tenemos mucho que hacer en la mañana.

Draco quería preguntar qué harían en la mañana, pero todavía no se atrevía. En su lugar, trató de calmar sus sentimientos, pero el miedo lo sobrecogió.

"¡No me dejes solo!" Ese pensamiento fue tan fuerte, que pensó que había hablado.

—No lo haré.

Draco le creyó. Todavía se preguntaba si eso era parte de un sueño. Después de tanto tiempo viviendo en el infierno de torturas que el Señor Oscuro le propició, estaba empezando a creer que sólo había pocos pedazos de él que eran rescatables. Podía ser que no estuviese tan roto después de todo.

Confió en Hermione; ella no le había mostrado nada más que bondad. Draco estaba avergonzado por la manera en la que la trató en Hogwarts. No es que ella hubiese tenido problemas en hacerle frente, recordó con pesar. Había odiado tanto a Ron y a Hermione porque Harry los eligió a ellos y no a él. Se interpuso en su camino para hacerlos miserables, para que Harry lo notara. Se prometió a sí mismo que la recompensaría por eso.

Harry se quedó allí y silenciosamente se desvistió. Draco lo miró por unos momentos notando que el delgado muchacho había crecido. Sus hombros eran amplios y bronceados, tenía un pecho firme y un pequeño y seductor camino de vellos que se extendían desde el ombligo de Harry hasta dentro de sus pantalones.

Draco se asombró nuevamente. Harry era hermoso. Se había acostado con muchos hombres desde que el Señor Oscuro lo reclamó, pero nunca se sintió así sobre ninguno de ellos. Quería que Harry lo besara, lo abraza, le hiciera el amor. ¿Y cómo podía suceder eso después de lo que había experimentado?

"¿Puedo llamarte amo?" Preguntó. "Después de todo, ahora te pertenezco."

Harry dejó de desabrochar su cinturón y se sentó a su lado.

—No me llames amo, Draco, no es necesario. Soy Harry, no tu amo, ¿recuerdas?

Draco lo recordaba. Harry había dicho eso antes, ¿no? Pero ¿qué era entonces?

Harry, obviamente, había escuchado sus pensamientos ya que dijo.

—En realidad no lo sé; tendremos que averiguarlo juntos, pero creo que nos pertenecemos el uno al otro ahora.

Harry sostuvo la palma de su mano hacia arriba.

Mira.

Draco siguió su mirada y allí, en la muñeca de Harry, justo encima del punto de pulso, donde Draco lo besó antes, había una marca. Era más pequeña que la que llevaba él mismo y no parecía ir acompañada por una similar en la garganta como en el caso del rubio. Pero no había duda alguna.

Era el emblema de los Malfoy.

Un nuevo capítulo.

Lamento haber tardado tanto, pero entré a trabajar y eso me quita mucho tiempo.

Ojalá le haya gustado ^^