Chapter 5

PERSEGUIDO

-¿Edward? – me dijo Alice un día después- ¿Puedo hablar contigo un momento?

-Por supuesto.

-En realidad quiero preguntarte sobre los días que estuviste en Seattle.

-¿Que pasa con eso? – le dije dándole la espalda. Acaso sí había visto algo… que tanto sabía.

-Nada… es sólo que me costó seguirte los pasos. Vi muchas cosas y estoy confundida sobre una visión, verás.- comenzó a hablar mientras evocaba en su mente el recuerdo.- cierta noche te vi vagando en un callejón y había una especie de esfera brillante, que se apagó por completo cuando te acercaste. Dime ¿Acaso estuviste jugando con la energía eléctrica? ¿Será que te sentías tan mal que quisiste suicidarte electrocutándote?

-¡Alice… como se te ocurre eso! ¿Porqué rayos crees que quería suicidarme? Además no podemos hacerlo.- por un momento sentí algo de alivio.

-Bueno… te fuiste tan deprimido y tardaste tanto en volver que yo… yo creí que…

-Alice; no jugué con la electricidad, talvez eso fue producto de mis rápidos cambios de parecer.

-Entonces está pasando algo extraño.

La miré frunciendo el seño en forma juguetona.

-De verdad Edward. Tuve otra visión de "esa" luz en la mañana mira:

Cerró sus ojos y me dejó ver en su mente. Una esfera brillante caminaba o levitaba por las calles de Seattle; después recorría el mismo camino que yo tomé hacia Alaska y por último la luz rondaba y entraba en la gruta donde estuve escondido.

-¿Que significa Edward? Es la misma luz de la primera visión… ¿Que pasó en Seattle?

-Nada. Y no sé que significa. – guardé mis pensamientos; cualquier cosa que se me escapara y Alice descubriría todo.

-Pues entonces hay que averiguarlo… porque se dirige hacia Forks, y es demasiada coincidencia que recorra el mismo camino que tú ¿No crees?

-Si… creo que sí. No le digas a nadie Alice, ni siquiera a Jasper; déjame averiguar que pasa, te mantendré al tanto y… hablaré con Carlisle.

-Está bien. Pero más vale que lo hagas pronto, una visión más de esa "luz extraña" y le diré a los demás. Si alguien te está siguiendo nos afecta a todos.

Una vez que terminé de hablar con Alice me fui al bosque a tratar de desembrollar ese lío. Según la primera visión de Alice, fue justo lo que sucedió con aquella chica, solo que en su lugar estaba la "luz". ¿Acaso aquella mujer no era una humana común y corriente? ¿Tendría alguna habilidad como Alice y yo? Eso no me hacía sentir muy bien, ¿que no bastaba con que me consumiera el remordimiento por haberla asesinado, que ahora debía cargar con la duda de saber si era "especial"?

Aunque en ese caso su habilidad –cualquiera que fuera- se habría ido con ella al morir; y la luz que me seguía aparecía después de haber muerto. ¿Sería alguien más? ¿Alguien que pudiera haberme visto aquella noche?

Si talvez eso era, alguien que me visto matar a la chica ¿Pero quién? ¿Tal vez otro vampiro?

Me concentré tanto en mis pensamientos que me olvidé del tiempo y ya casi oscurecía. Me encaminé despacio y estaba por comenzar a correr cuando escuche el crujir de la hojarasca. Presentí que había alguien ahí. Agudicé mi olfato y no encontré nada… tal vez fue un animal -me dije- de pronto a lo lejos un movimiento en la oscuridad llamó mi atención, me moví rápidamente pero no encontré nada, ni un efluvio que indicara que alguien o algo pudiera haber estado ahí.

Regresé a casa con eso en mente y con la intención de hablar con Carlisle.

-Hola mamá – Esme arreglaba un enorme ramo de rosas sobre mi piano.

-Edward… dónde has estado, los chicos te estuvieron buscando.

-Fui al bosque. Mmm… ¿Ya llegó Carlisle?

-No, y no vendrá hasta mañana. Llegó un grupo de médicos residentes a la clínica y tiene que instalarlos y supervisarlos.

-¡Oh!

-¿Para qué lo necesitas?

-Nada importante, solo quería preguntarle algo. Me voy a mi cuarto. –Huí deliberadamente, Esme se estaba formulando gran cantidad de preguntas y de soltarme una no habría sabido que responderle.

Encendí el aparato de música y comenzó una leve melodía de Jazz; me recosté en el sofá y cerré los ojos para relajarme. Pasaron dos canciones de forma normal pero al comenzar la tercera había un sonido de fondo que no provenía de la canción. Concentré mi oído en ese suave golpeteo. Dibujé en mi mente la casa entera e identifiqué cada uno de los sonidos para aislar lo que escuchaba y de donde provenía. El motor del BMW de Rosalie ronroneaba en el garaje, la Tv en el canal de deportes que veía Emmett, la suave voz de Esme al teléfono con Carlisle, las piezas del juego de ajedrez de Jasper y Alice. Afuera los animales del bosque, la corriente del río, el ulular del viento, el crujir de las ramas de los árboles… volví a mi habitación.- "maldición"- grité dentro de mí. El suave latir de un corazón resonaba justo fuera de mi ventana, me incorporé rápidamente tratando de sorprender a quien estuviera ahí. Pero no había nadie –"Cómo demonios… no puede ser, un humano no podría escalar hasta el tercer piso y luego bajar como si nada… y tan rápido". Salte hacia el bosque y recorrí los alrededores, pero no encontré nada solo el silencio.

Volvía a la casa, nadie se dio cuenta de mi salida y bajé a la estancia para ver que encontraba. Todos seguían en lo suyo.

-¿Qué vez? – le pregunté de forma jovial a Emmett mientras veía en la mente de los demás para ver si ellos habían percibido algo.

-El partido de béisbol – me contesto sin mirarme – te buscamos toda la tarde ¿Dónde estabas?

-Fui al bosque… a… pensar.

-Estás muy raro hermano… aún no dejas ir lo que pasó en Port Ángeles ¿Cierto?

-¿Qué?... -me tomó con la guardia baja.

-¡Vamos Edward! Jasper dice que justo cuándo estamos más concentrados en algo tu cambias de repente. Para nosotros talvez sea imperceptible pero no para él. Es porque Rose aún no te habla ¿eh? No le hagas caso ya lo hará cuando esté lista.

Sin querer Emmett me dio la escusa que buscaba. – Síp, estas en lo cierto, todavía me molesta la actitud de Rose.

-¿Vamos a buscar un oso?

-¡No! –Le contesté secamente mientras me ponía de pie para irme a mi cuarto.

-¿Porqué?

-En Alaska consumí puros osos… estoy hasta aquí. - le hice un ademán señalando mi frente. –Mejor me voy a escuchar música.

-OK… como quieras… -se dio la vuelta y se volvió a repatingar sobre en sofá.

Entré a mi habitación y me propuse permanecer ahí toda la noche. Lo que fuera que me estuviera siguiendo tenía que regresar… y lo atraparía.

Recorrí una buena parte de mi colección de CD'S. Durante toda la noche ya no escuché nada pero seguía escudriñando el bosque con la mirada, presentía que algo estaba observándome. Escuché el motor del Mercedes a lo lejos, Carlisle estaba por llegar. Definitivamente tendría que hablar con él.

Después de hablar de sus actividades y proyectos y de escuchar los nuestros le pedí hablar con él.

-Carlisle… ¿podrías acompañarme un momento?... necesito decirte algo. – recorrí con la mirada a los demás y él comprendió que necesitaba que fuera a solas.

-Bien, vamos a mi despacho. –Me dijo en voz alta aunque obviamente con su mente me cuestionó el porqué- "Se trata del asunto de Seattle"- asentí con la cabeza. – "Entonces vamos al claro del bosque saldemos por tu habitación".

Lo seguí escaleras arriba y salimos sigilosamente hacia el bosque.

-Y bien… ya decidiste decírselo a los demás.

-No lo se… -le contesté confundido.

-Edward… ya habíamos hablado de eso…

-Si Carlisle… pero algo está sucediendo y creo que es grave, déjame explicarte, necesito tu consejo.

-Adelante te escucho.

-Mira… ayer Alice me hablo de una visión que tuvo de cuando estuve en Seattle. Según lo que estuve analizando fue la misma escena de cuando ataque a la chica, pero ella no la vio, en su lugar estaba una luz brillante. Me preguntó que, qué había pasado y yo le dije que nada. Entonces me mostró otra… era la misma luz en Seattle, en el camino a Alaska y en la gruta; y según ella se dirige a Forks y está siguiéndome.

-Esto es grave Edward… definitivamente alguien vio lo que hiciste y está averiguando, de ser así estamos en peligro.

-Lo se… ¡demonios!

-Cálmate… y tratemos de pensar con claridad.

-Es que hay algo más… anoche en mi ventana, escuché el latir de un corazón… lo busqué por todos lados y no encontré nada, ni un efluvio, ningún rastro, incluso ningún pensamiento, pero sé que estuvo ahí observándome toda la noche.

-Y que es lo que piensas; ¿crees que ya te encontró?

-No lo sé Carlisle, no entiendo nada; yo escuché el corazón pero los demás no. Después de salir a buscarlo fui a la estancia y vi en la mente de ellos… está mal lo sé, pero era necesario. El caso es que nadie lo notó solo yo ¿no te parece extraño?

-No podemos esperar más, hay que decirle a la familia y prepararnos para lo que venga. Lo haremos esta noche ¿de acuerdo?

-De acuerdo.