¿Eres el asesino? ¿O eres su espada?


LA ESPADA DEL ASESINO

Chapitre III


La montaña que se alzaba ante ella era la más elevada de los alrededores y causaba una extraña sensación en la boca de su estómago al verla, imponente, con el castillo en el que vivía la reina en lo más alto. A excepción del amplio camino por donde iban, toda la montaña estaba cubierta de árboles y arbustos, pero estaba segura de que los vigías del castillo ya las habían visto desde aquella altura estratégica para los combates.

- ¡Fate!

La voz de Nanoha le hizo volver a la realidad y bajó la vista para ver cómo la chica le hacía señas desde su caballo, un poco más arriba. La rubia se estremeció al fijarse en ella con detenimiento. El pelo castaño le ondeaba al ritmo del viento, la armadura resplandecía bajo los rayos del sol y lucía aquella sonrisa que conseguía aturdirla.

Aquella mujer tenía algo hipnotizante. Una mezcla perfecta y atractiva entre amabilidad y fuerza, entre inocencia y valor.

- ¡Fate! –Volvió a llamarla.

- ¡V-voy!- Espoleó a Bardiche y no tardó en colocarse a su lado.- Perdona, estaba mirando… el castillo.

- Es grande, ¿verdad? –Echó un vistazo hacia el edificio.- Tardaremos un buen rato en subir aun… Podríamos descansar, ¿qué te parece?

Fate asintió y Nanoha le sonrió antes de emprender la marcha, desviándose hacia el bosque. Cabalgaron unos minutos bajo una espesa capa de árboles, hasta una zona donde de repente había algo más de luz. La rubia abrió mucho los ojos al ver el riachuelo que serpenteaba y se perdía entre los árboles.

- Vaya…

- Este río nace a algunos metros del muro del castillo.- Informó Nanoha.- Algún día te mostraré la fuente.

La armadura hizo un sonido metálico cuando la capitana se bajó del caballo y lo dejó suelto para permitirle acercarse al agua a beber. Fate hizo lo mismo con Bardiche mientras seguía observando la zona con la boca abierta.

Los alrededores del agua estaban llenos de vida y las más diversas plantas lo decoraban todo con distintas tonalidades de verde. El terreno hacía un leve desnivel algo más arriba y el agua caía formando una pequeña cascada que lograba arrancar un borroso arco iris de la luz. Justo debajo la erosión había logrado abrirse paso en la tierra y el río parecía ser algo más profundo durante algunos metros.

- Es increíble.- Murmuró.

- Siempre que vuelvo sola al castillo me detengo aquí.

Fate sonrió, contenta por haber acompañado a su capitana a la aldea que había en el valle. El largo camino y la dura ronda que habían hecho por la zona para comprobar que todo estaba en orden se veían recompensadas con creces gracias a aquella hermosa vista.

Se giró hacia Nanoha y parpadeó sorprendida al verla sin la armadura.

- ¿Qué haces?

- Un baño aquí siempre logra que me olvide del cansancio del viaje.- Se explicó, y se sentó en una roca para quitarse las botas.- Aunque sólo lo puedo hacer cuando voy sola. No me gusta bañarme acompañada y quisiera mantener esto en secreto, o Vita querrá venir siempre.- Sonrió y le guiñó un ojo.- Así que no se lo comentes a nadie, ¿vale?

Fate se acercó hasta ella y se puso delante. Nanoha la miró con una sonrisa mientras dejaba una bota al lado de las demás cosas. La rubia la observó con curiosidad.

- Si es tu lugar secreto y no te gusta bañarte acompañada, ¿por qué me lo enseñas?

- Es diferente.- Hizo un ademán con la mano y se puso de pie. Ambas quedaron a pocos centímetros.- Puedo confiar en ti y sé que no revelarás mi secreto.

La chica hizo una mueca. A veces no lograba entender a aquella mujer.

- Está bien.- Accedió.- No le diré a nadie de este sitio.

- No, me refería a mi otro secreto.

- ¿Qué quieres de…?

Fate abrió los ojos de par en par al escuchar cómo algo caía a sus pies. No le hizo falta mirar para saber que eran los pantalones holgados que Nanoha solía llevar bajo la armadura. Tragó saliva y la castaña se movió hasta quitarse la camiseta y quedarse desnuda frente ella.

Los ojos rojizos se mantuvieron clavados en las pupilas de Nanoha, luchando por no moverse de ahí e ir a investigar otros lugares de ese cuerpo. Abrió la boca para decir algo pero ninguna palabra logró abandonar su garganta. Nanoha bajó la cabeza y Fate parpadeó confundida por la expresión de dolor que cruzó el rostro de la mujer.

Curiosa, finalmente se permitió bajar su vista y se quedó boquiabierta. La castaña sonrió de medio lado y se cubrió con los brazos, algo incómoda por la mirada fija de Fate, quien no podía apartar los ojos de su pecho, donde una cicatriz marcaba su piel, cruzando desde su hombro izquierdo hasta su costado derecho.

- Es horrible, ¿verdad?

Fate la miró a los ojos, completamente aturdida.

- ¿Cómo…?

- Mi padre era profesor de esgrima.- Empezó a relatar.- Tenía una escuela y aunque era pequeña era de las más prestigiosas de la zona. Mis hermanos mayores ayudaban con las clases mientras yo aprendía de ellos junto a varios alumnos más… Pero mi padre tenía varios enemigos.- Hizo una pausa ante la atenta mirada de Fate.- Uno de ellos logró colarse en mi casa, atacó a mi padre y lo hirió de muerte. Mis hermanos no estaban y yo sola poco pude hacer contra él.- Se apartó las manos del pecho para descubrir de nuevo la herida.- Mi madre perdió una mano protegiéndome y a mi me hizo esto. Era pequeña cuando la recibí pero la marca se quedó y esta horrenda cicatriz me acompañará el resto de mi vida.

Fate alzó la mano y la puso en su hombro desnudo, justo en el inicio de la marca. Bajó poco a poco, resiguiéndola con la yema de sus dedos apenas rozando la piel de la mujer, quien aguantó la respiración cuando pasó rozando sus pechos y se estremeció cuando finalmente se detuvo en su costado, justo en el otro extremo de la cicatriz.

Los ojos borgoñas la recorrieron una vez más antes de fijarse en los ojos de su capitana. Nanoha parecía algo cohibida y un leve sonrojo cubría sus mejillas.

- No es horrible.- Sentenció con seriedad.- Debiste pasarlo muy mal.

- En realidad aquello forma parte del pasado.- Sonrió quitándole importancia.- Pero me da mucha vergüenza mostrar esta cicatriz en público.

- ¿Y por qué lo has hecho?

- Ya te lo he dicho, tú eres diferente.- Se encogió de hombros.- Tienes algo que me permite confiar ciegamente en t¡ Y no me parecía justo que yo conociera tu pasado y tú no supieras nada del mío.

- Entonces tampoco es justo que sólo me lo muestres tú.

Fate sonrió y con agilidad se quitó el cinturón y el chaleco, dejándolos en el suelo mientras se aflojaba la cinta que mantenía ajustada el cuello de su camiseta. Nanoha la miraba con curiosidad, atenta a cada uno de sus movimientos hasta que finalmente la prenda que cubría la parte superior de la chica acabó en el suelo, acompañando al resto de la ropa.

- Por todos los…- Se llevó una mano a la boca y miró el torso de la rubia con una mezcla de sorpresa y dolor.- Fate…

- Creo que esto es peor, ¿no? –Sonrió de medio lado y se pasó una mano por su piel, marcada con incontables cicatrices.- Aunque yo no las escondo, las mantengo como un recuerdo de mi pasado para no olvidarme de quien fui. Una pequeña y patética penitencia por mis crímenes.

- ¿Todo esto te lo has hecho…?

- ¿Asesinando? No. Pocas veces recibía aluna herida, mis víctimas no solían verme hasta que era demasiado tarde.- Recorrió una marca en su costado que parecía más profunda que el resto.- Muchas son de mi entrenamiento.- Luego resiguió una que parecía una quemadura.- Y la gran mayoría son de los castigos de Precia. Cuando fallaba alguna misión se encargaba de recordarme para qué servía… Su instrumento favorito era el látigo.

Se giró y Nanoha soltó una exclamación al ver, a través del largo cabello rubio, la gran cantidad de marcas que tenía en su espalda. Todas parecían hechas por latigazos y, aunque eran menos profundas que el resto, seguro que no por ello habían sido menos dolorosas.

Fate se mantenía con la cabeza gacha, de espaldas a ella. Nunca había hablado de aquellas cicatrices. No las escondía pero cuando le preguntaban simplemente sonreía forzadamente y les contestaba con su silencio. Ni Shamal, quien le había curado cada una de sus heridas cuando la rescataron, sabía la historia. Pero consideraba que se lo debía a Nanoha, por rebelarle su pasado.

Si Nanoha confiaba en ella ciegamente, Fate correspondería esa confianza.

Se sobresaltó al notar cómo Nanoha le apartaba el pelo con delicadeza y colocaba sus manos sobre sus hombros. Un escalofrío recorrió su espala cuando sintió sus cálidos labios posarse suavemente en su piel, besando alguna de aquellas cicatrices. El corazón empezó a latirle con fuerza y cerró los ojos para disfrutar de aquella agradable sensación.

Nanoha se separó al cabo de un instante y de reojo Fate pudo ver cómo se sonrojaba ante la vergüenza por lo que acababa de hacer.

- Será… mejor que nos demos ese baño y volvamos al castillo.

La rubia asintió y se llevó una mano al pecho para intentar controlar sus latidos desbocados mientras, con la vista, seguía a su capitana hasta que ésta se sumergió completamente en el agua.

-.-.-.-.-

Nanoha desmontó de Raising Heart y le dio unas palmadas en el lomo mientras miraba el pesado morral que tenía amarrado en su silla. Sonriendo, miró de reojo hacia Fate y se la encontró acariciando el cuello de Bardiche mientras éste bebía del abrevadero. La capitana empezó a soltar el morral de su enganche y sonrió ampliamente al ver la mirada llena de ternura que la rubia dedicaba a su caballo.

- Fate…

- ¡Lady Takamachi!- Le cortó una voz.- ¡Lady Testarrosa!

Se giró y se encontró con Yuuno Scrya caminando a paso veloz hacia ellas. Nanoha disimuló su fastidio con una sonrisa mientras el chico se acercaba hasta parar delante de ella, recuperando el aliento un segundo antes de hacer una exagerada reverencia.

- Buenas tardes, Yuuno.- Saludó.- ¿Queríais algo?

- Llegáis justo a tiempo.- Sonrió el hombre.- Su majestad me manda para invitaros a una reunión.

- ¿Debo suponer que su majestad vuelve a aburrirse? -Bromeó la capitana.

- Me temo que así es.- Rió él.- Imagino que estaréis cansadas del viaje, pero os ruego que no tardéis. Será en el campo y empezará dentro de poco.

Nanoha asintió mientras miraba de reojo hacia el morral y soltaba un suspiro. Se le acababan de estropear todos los planes, pero no podía ignorar una invitación de la reina Hayate. Fate se acercó hasta ellos.

- Scrya.- Saludó con una leve inclinación.

El hombre correspondió el saludo y volvió a fijar su atención en Nanoha.

- Os esperamos pues.- Nanoha sonrió y Yuuno se giró hacia Fate y se inclinó levemente.- Por supuesto vos también estáis invitada, Lady Testarossa.

- Oh…

La rubia miró a Nanoha sin comprender y ella le sonrió con diversión mientras Yuuno se iba por donde había venido. Volvió al lado de Raising Heart y acabó de soltar el saco, que soltó un sonido metálico cuando se lo colocó sobre la espalda.

- Vamos, la reina nos espera.

- Oh… -Repitió ella.- ¿Para qué?

Nanoha sonrió de nuevo divertida y emprendió el camino hacia el interior del castillo, seguida por su subordinada que la miraba sin comprender nada.

Minutos más tarde, Fate miraba con curiosidad el campo delante de ella que se extendía lleno de aros clavados en el suelo. Alzó el palo acabado en un pequeño martillo y lo observó con expresión interrogante mientras se preguntaba cómo diablos se jugaría al croquet. O más bien, cómo podría huir de ahí.

Si aquel reino era famoso por algo, era por tener a la reina más extraña de los alrededores. Caprichosa y excéntrica, siempre que se aburría la reina Hayate montaba las fiestas y reuniones más disparatadas que se le ocurrían. Desde exageradas recepciones con bailes y espectáculos, pasando por fiestas de disfraces y llegando a reuniones como la que se estaba llevando a cabo en esos momentos, en el que todos los habitantes del castillo estaban invitados a jugar al croquet.

- Tened cuidado.- Dijo una voz a su lado y la rubia se encontró con Vita mirándola con una sonrisa ladeada y el martillo sobre su espalda.- La reina es bastante mala perdedora, si le ganáis mandará cortaros la cabeza.

La chica abrió la boca pero se calló al ver a la reina justo detrás de Vita, quien pareció palidecer al notar su presencia, más aun al advertir la sonrisa que la soberana llevaba en su rostro.

- No digáis tonterías, Vita.- Rió Hayate mientras se acercaba a Fate y le ponía una mano en el hombro.- No os cortaré el cuello por semejante nimiedad. Si tan buena sois en el croquet será un placer para mi jugar contra vos. Demostradme de qué sois capaz, Lady Testarossa.

Volvió a abrir la boca pero de nuevo no pudo decir nada. La reina se alejó de ella con una pequeña carcajada y Fate se quedó ahí parada, mirándola con terror. ¿Desde cuándo ella era buena jugando al croquet? Peor aun, ¿desde cuándo ella sabía jugar al croquet?

Sus ojos se cruzaron con los de Nanoha, que la observaba divertida, unos metros más alejada. Fate la miró con la súplica pintada en su rostro y la capitana soltó su característica risa antes de dirigirse hacia ella.

- Pareces asustada.

- No tengo ni idea de cómo va esto.- Movió el palo en el aire y por poco le dio a Shamal en el proceso.- Ups…

- Para empezar intenta no romper ninguna cabeza.- Rió Nanoha.- Es sencillo, limítate a pasar la bola por los aros. Lo de menos es el juego, sólo lo hacemos para pasar el rato, para complacer a la reina.

- Pues qué divertido.- Gruñó.

La castaña volvió a reír y le dio un par de palmaditas en la espalda antes de volver a su sitio. Fate volvió a mirar el extraño martillo en sus manos y luego a la pelota y a los distintos aros. Ahora que sabía para qué servía cada cosa no parecía tan difícil. Finalmente observó a la gente a su alrededor. Se habían formado distintos grupos que charlaban animadamente, de forma cordial. Fate frunció el ceño. Ahora entendía por qué Nanoha le había dicho que lo de menos era el juego. La gente estaba ahí como si fuera una reunión al aire libre, un acto público más, no para jugar.

- Estas cosas son para Alicia.- Murmuró para sí misma.

Nanoha se quedó mirando a Fate disimuladamente, intentando esconder su sonrisa al ver la cara de circunstancias que puso la rubia cuando se le acercó uno de los nobles para hablar con ella. Notó una presencia a su lado y se giró rápidamente, alerta como estaba siempre. Se encontró con la sonrisa curiosa de la reina y tuvo que reprimir un quejido. Aquella sonrisa no podía significar nada bueno… Y viniendo de Hayate seguro que era peor.

- Parecéis contenta.- La sonrisa se amplió mientras decía esa frase y Nanoha supo que le esperaba una larga charla.- ¿Estáis contenta, Nanoha? – Insistió. La capitana se limitó a asentir y los ojos de la reina brillaron.- ¿Y puedo saber el motivo de tal dicha? Si me permitís la indiscreción.

- En realidad supongo que no hay motivo.- Confesó.

Nanoha conocía a la reina desde hacía tiempo y con los años había aprendido a tratarla. El secreto estaba en no decir nunca más de lo estrictamente necesario, o aquella mujer empezaría a hacer conjeturas y a sacar sus propias conclusiones.

- Oh… ¿No? ¿Ni tan siquiera cierta muchacha? –Sonrió con diversión.- Así con ojos rojizos, alta, rubia… y muy atractiva, debo añadir.

- ¿Os referís a Lady Testarossa? -Preguntó con un deje de confusión. No se esperaba aquella salida.- ¿Ocurre algo con ella?

- Tan sólo me estaba preguntando si os agradaba.- Se encogió de hombros y su rostro mostró una perfecta máscara de inocencia.- Parece una persona interesante. ¿Os agrada?

La caballera parpadeó. La pregunta no parecía importante, y de hecho la había formulado como un comentario curioso, pero la sonrisa felina y el brillo divertido y casi pícaro en los ojos de la soberana conseguían confundirla. No entendía a qué venía aquel repentino interés hacia Fate. Era como si hubiera algo más tras sus palabras, con Hayate siempre era así, pero prefirió pensar que la mujer sólo quería confirmar que había hecho una buena elección al darle un voto de confianza a la joven Testarossa.

- Claro que me agrada.- Respondió.- ¿Por qué lo preguntáis?

Con aquella simple cuestión consiguió que la sonrisa de Hayate se ensanchara, si aquello era humanamente posible. Un escalofrío recorrió su espalda. De repente se sintió atrapada, como si un depredador la hubiera guiado hasta un rincón y la observara antes de atacar.

- Sólo era curiosidad.- Nanoha supo que no era sólo eso.- Veréis… Ayer hablé con Rein y me contó algo bastante interesante.

Finalmente, ahí estaba. La capitana tragó saliva disimulando su nerviosismo. No sabía cómo o por qué, pero Rein siempre se enteraba de cualquier chisme que sucediera en el castillo. Y empezaba a hacerse una idea de cuál podía ser ese chisme.

- Ah… ¿Sí?

- Me comentó que había hablado con Shari… -Nanoha miró el martillo en sus manos, sin duda ya sabía de qué hablaba. La sonrisa seguía bailando en el rostro de Hayate.- Y que ésta le contó que os empeñasteis en ir vos misma hasta el taller de Lord Zafira.

Se miraron por unos segundos. Sonrió y se obligó a mantenerse serena, cómo si el asunto no fuera con ella. Ya que no podía negarse a contestar a su reina, tenía que actuar así y contestar con astucia.

- Así es.- Asintió.- Quería comprobar su trabajo.

- ¿Qué trabajo?

- Obviamente el tipo de trabajo que Lord Zafira realiza.

Hayate sonrió ante esa respuesta. Nanoha supo que había eludido una cuestión, pero no el resto. Y la mujer parecía dispuesta a averiguarlo todo… Aunque daba la impresión de que, de todas formas, ya lo sabía y sólo preguntaba por disfrutar al poner en evidencia a la chica.

- ¿Y tan importante es, que habéis ido vos misma a por él? Podíais haber mandado a alguien en vuestro lugar.

- Nunca viene mal acercarse a la aldea para ver cómo va todo.

- ¿Y para quién es?

Su pregunta fue directa. Los ojos de Nanoha resplandecieron un segundo y Hayate supo que había dado en el clavo con esa pregunta. Se había cansado de las evasivas y las respuestas ambiguas.

- Para Lady Testarossa.- Admitió.

- Parece que es cierto que le dais un trato especial a vuestra subordinada.- Sonrió.- Es la primera vez que oigo que encargáis algo así por iniciativa propia.

- Simplemente pensé que era adecuado.- Se encogió de hombros.- Vos hicisteis lo mismo conmigo.

- Pero también lo hice con Signum, Shamal y Vita.- Observó.- Y es natural, a fin de cuentas trabajáis para mí y sois mis guardias de confianza.

- Entonces Fate es mi guardia de confianza.

- ¿Así la veis? –Su sonrisa volvió a ampliarse.- Últimamente se dejan oír varios rumores por el castillo…

- El castillo está lleno de cotillas.

El comentario iba claramente con doble intención y eso provocó la carcajada de la reina. Los presentes las miraron y Nanoha se encontró con los ojos de Fate.

El juego había quedado en el olvido y sólo Vita y un par de personas más se dedicaban a golpear la bola a través de los aros. Hayate colocó una mano en el hombro de su capitana y se acercó a su oído, confidente.

- ¿Se lo habéis mostrado ya?

- No he tenido ocasión.

Nanoha no podía apartar la vista de Fate, y ella le devolvía la mirada de igual forma a pesar de que el noble seguía hablándole a su lado.

- Supongo que mi reunión os lo ha impedido, siento importunar vuestros planes.

- No os preocupéis.- Sonrió al ver cómo Fate volvía su atención a su interlocutor ante la insistencia de éste.- Tendré ocasión de dárselo en otro momento.

- Aseguraos de mostrármela.- Le dio un golpecito en el hombro y se separó.- ¿No queréis saber de qué tratan los rumores?

- Me hago a la idea. Algo sobre mi supuesto favoritismo.

Hayate asintió, claramente divertida.

- Algo sobre vuestro evidente favoritismo.- Hizo una pausa.- También algo sobre que Fate Testarossa se ha vuelto vuestra sombra. -La castaña la miró. La reina había perdido cualquier indicio de sonrisa y la miraba con una seriedad abrumadora. Nanoha supo al fin a qué venía toda aquella conversación.- Yuuno cree que no sabes lo que haces.- Dijo, olvidándose de las formalidades.- Pero yo confío en tu criterio, Nanoha.

- Y yo confío en Fate.- Dijo con igual seriedad.

El rostro de la soberana volvió a sonreír, esta vez con orgullo ante la rotunda respuesta de su subordinada. Estaba claro que Nanoha no mostraba ni una pizca de sospechas sobre Fate y eso tranquilizó el corazón de Hayate. Tendría que decirle a su consejero que se calmase y dejase de inventar conspiraciones donde no las había.

- Entonces no se hable más.- Dio una palmada y todos los presentes se volvieron hacía ella, atentos a las palabras de su monarca.- ¡Gracias por asistir todos a esta pequeña reunión! No esperemos más, estoy segura de que todos tenéis ganas de jugar. Así pues, damas y caballeros… ¡Que empiece el juego!

El croquet no era el juego más apasionante del mundo pero tampoco era aburrido cuando conseguías relajarte. Fate rió ante la rabieta que Vita había montado por un golpe que había fallado y la había situado tras Nanoha en cuanto a puntos. La tarde había avanzado bastante rápida y tras los primeros intentos, que habían resultado un desastre, Fate había logrado pillarle más o menos el truco al juego.

Llegó su turno y se colocó para golpear la bola, que pasó limpiamente por el centro del aro y consiguió una nueva sarta de protestas por parte de Vita y algunos aplausos de Nanoha y varios presentes más.

Sonrió algo tímida y se permitió disfrutar del ambiente relajado y amigable que se respiraba. Nunca había tenido la oportunidad de jugar así y la verdad es que se lo estaba pasando en grande.

De repente unos murmullos se empezaron a oír entre la multitud. La gente se apartó mientras un sirviente se acercaba a toda prisa a Yuuno para susurrarle algo al oído. Fate cruzó una mirada con Nanoha. La capitana se mantenía alerta y con el rostro serio, atenta a lo que ocurría. Yuuno cogió el pergamino que el sirviente le tendía y se dirigió rápidamente al lado de la reina, con gesto contrariado.

- Es de Lady Carim.- Informó.

El rostro de Hayate se ensombreció al instante mientras cogía el pergamino y lo abría para leerlo velozmente. A medida que avanzaba en el mensaje su rostro se volvía más serio y Nanoha no dudó en acercarse a su lado, consciente de que no tardaría en emitir sus ordenes.

- Yuuno, busca al consejo y reúnelo para una asamblea.- El hombre asintió y se retiró tras una reverencia.- Nanoha… Prepara la Guardia, parece que están teniendo algunos problemas con los rebeldes.

La chica asintió y se giró. Echó un vistazo a su alrededor y sus ojos se encontraron un momento con las pupilas rojas de Fate antes de emprender la marcha con paso firme.

La rubia la vio pasar por su lado, con una expresión seria que reconoció como la que Nanoha mantenía cuando se encontraron por primera vez. No vaciló ni un segundo en seguirla. Signum se colocó a su lado y tras ellas iban Vita y Shamal y algunos hombres más que reconoció como soldados de la Guardia. Todos siguiendo a su capitana hacia la inminente batalla.

To be continued…


Notitas varias:
Juro que era totalmente necesario hacer la coña de la reina, el croquet y Alicia XD

Weno, como prometí, cap 3 de la espada =D quizá la idea de las cicatrices no sea demasiado buena, pero me imaginé la escena y era la excusa perfecta para meter NanoFate y de paso un poco del pasado de Nanoha. ¿Qué os ha parecido? ¿Y la charla con Hayate? Que cotilla que es… que miedo de reina XD no puedo evitar imaginármela como la reina de corazones… ¡Que le corten la cabeza! XD

En fin. He decidido que mejor no intento adivinar cuantos capítulos tendrá esto... por que la idea original se ha ido inflando e inflando e inflando… y que me mola verlas hablar en vos y con armaduritas y que sé que da igual el número de capítulos que diga, no me creeréis ya xD

En el próximo capítulo de la espada… (eing?) ¿Qué es aquello que Nanoha ha ido a buscar para Fate? Seguro que muchos os lo imagináis… un sugus a quien lo adivine (los sugus, como siempre, se pueden perder por el camino… XD)