¿Eres el asesino? ¿O eres su espada?


LA ESPADA DEL ASESINO

Chapitre IV


El patio del castillo era un hervidero de gente. Decenas de soldados no hacían más que ir de un lado a otro preparándose con rapidez, comprobando sus armas, escudos y armaduras, vigilando que todo estuviera a punto para cuando se diera la orden de partir a la batalla.

Signum le tendió una de las armaduras que llevaban los soldados. Fate no tardó en ponérsela, aunque no lo hizo de buena gana. La armadura no era de su talla y eso amenazaba con causarle más de un problema. Desenfundó su espada y la blandió, sus movimientos se vieron ligeramente limitados. Signum frunció el ceño mientras Fate bajaba la espada.

- Así va a resultar imposible.

- No podéis ir sin protección, Testarossa.

- Pero nunca he usado armadura y esta además de pesada ni siquiera es de mi talla.- Protestó.- Preferiría ir sin nada.

La expresión de descontento de la pelirrosa le dio a entender que lo que pedía no era una opción; o iba con eso, o se quedaba. Fate suspiró. Echó un vistazo a la muchedumbre de su alrededor y sus ojos se alzaron al encontrar a Vita puliendo una enorme hacha a conciencia. Intercambió una mirada de desconcierto con Signum, quien sólo se limitó a sonreír con diversión ante su expresión atónita.

- Pero… ¿Lucha con eso? –Cuestionó al fin. Signum asintió.- ¡Pero si casi es más grande que ella!

- De hecho, es más grande que yo.- Puntualizó Vita con orgullo.- Y es perfecta, ¿no creéis?

- ¿Perfecta? –Parpadeó.- Pero si vos sois…

- Pequeña.- Asintió con un bufido.- Y bajita, lo sé. Pero por eso debo usar un arma que me permita un mayor alcance.

Se puso de pie y con agilidad blandió el hacha en el aire antes de dejarla sobre su hombro. Fate se quedó sin palabras al ver cómo la dominaba con total facilidad pese a que casi ocupaba más el arma que la chica. De hecho no entendía cómo lo había movido tan rápidamente ya que parecía pesar un quintal.

- Vita se ha entrenado a conciencia desde hace años.- Decidió explicar Signum.- Nuestra familia siempre ha servido a la reina y desde que somos pequeños se nos entrena con dureza.

- ¿Sois familia? –Miró a una y a otra buscando algún parecido.

- Lejana.- Apuntó la menor.- Signum es de la rama principal, Shamal y yo pertenecemos a alguna rama secundaría.

Dejó el hacha en el suelo y ésta se hundió varios centímetros en la tierra. Desde luego que aquello pesaba una barbaridad.

- Debo admitir que no parecéis tan fuerte a simple vista.- Rió.- Cuando os vi la primera vez recuerdo que me pregunté qué hacía una mocosa gruñona en la Guardia.

Signum soltó una risotada mientras Vita se ponía roja de furia y empezaba a protestar y reclamar a Fate, retándola incluso a una lucha, ahí y ahora.

- Vamos Vita, calmaos.- Signum se obligó a parar de reír.- Aunque me sorprende que vos os dejéis engañar por las primeras apariencias, Testarossa.

- Sí.- Masculló la pequeña, algo más calmada.- Sobre todo conociendo a Takamachi.

Fate miró a las dos mujeres con un deje de curiosidad ante aquello.

- ¿Por qué lo decís?

Las dos caballeras se miraron con complicidad y una sonrisa torcida se formó poco a poco en sus rostros.

- ¿Qué opináis de la capitana Takamachi? –Cuestionó la mayor.- ¿Qué impresión os dio al verla?

La rubia pasó la mirada de una a otra y finalmente se puso a meditar sobre lo que había pensado al ver a Nanoha entrar en la celda donde estaba encerrada. ¿Qué había pensado cuando la vio quitarse el yelmo mostrando así su rostro, sus ojos…? Cerró los ojos ante el recuerdo, intentando remontarse a aquel día. ¿Qué pensó cuando le sonrió por primera vez?

Abrió los ojos y se dio cuenta de que Signum la miraba con las cejas alzadas. Fate carraspeó y se obligó a centrarse y dejar de divagar. Sobre todo se obligó a dejar de mostrar la sonrisa estúpida que notaba se le había formado en sus labios.

- Cuando la vi pensé que era la mujer más rara que había visto nunca.- Vita rió ante el comentario.- Pero también pensé que era amable. Muy amable… De hecho sigo pensándolo, ella es muy amable con todos. A veces parece una especie de alma caritativa o algo.

Signum negó con la cabeza mientras disimulaba una sonrisa, Vita seguía sonriendo divertida. Fate se calló. Era como si estuviera diciendo tonterías y se rieran de ello. Se sonrojó, probablemente realmente sí que estaba diciendo tonterías. ¿Alma caritativa? Por favor…

- No conocéis a la verdadera Nanoha Takamachi, me temo.- Signum la miró con fijeza.- ¿Habéis oído hablar del Demonio Blanco?

Fate la miró con confusión. No entendía aquel cambio de tema, pero por supuesto que había oído hablar de él. Un caballero que se volvía un auténtico demonio en la batalla y vencía a todos sus enemigos con una facilidad asombrosa, sin importarle nada más que la victoria. Era casi una leyenda y la rubia estaba prácticamente segura de que la gente había inflado esa leyenda a base de mentiras y exageraciones.

No lograba imaginarse a un solo caballero venciendo a todo un ejército, como decían las habladurías, con su armadura blanca brillando bajo… Abrió mucho los ojos. No podía ser.

- Es la capitana Takamachi.- Le confirmó la pelirrosa.- Se vuelve un auténtico demonio cuando lucha.

Fate parpadeó aturdida por la noticia. No se imaginaba a Nanoha luchando a sangre fría, mucho menos siendo protagonista de las historias que se contaban.

- Vamos.- Rió.- ¿En serio me estáis diciendo que su armadura es blanca porque le gusta el color de la sangre salpicada sobre ella?

Las dos mujeres se carcajearon. Era obvio que los rumores estaban más que distorsionados.

- Bueno, yo sólo sé que se vuelve implacable.

- Y que da miedo.- Puntualizó Vita.

Se pusieron a discutir sobre los rumores que se sabía del Demonio Blanco, intentando buscar la verdad en aquellas historias más cercanas a algún relato fantástico que a la propia realidad. Cuando decidieron que la armadura de Nanoha era blanca simplemente porque quedaba bien, un murmuro se empezó a escuchar entre la muchedumbre. Se giraron para ver qué ocurría pero los soldados les impedían ver nada, sin embargo parecía que alguien se acercaba cruzando el patio. Fate fue la primera en verla.

- Es Nanoha.

- Mira.- Rió Vita.- La hemos invocado.

Signum le lanzó una mirada de reproche por el comentario y Fate no pudo evitar sonreír por ello. Miró a la mujer. Los hombres se habían hecho a un lado y Nanoha caminaba hacia ellas con paso decidido, sus ojos brillando con determinación.

Sus miradas se cruzaron y la capitana sonrió. Fate le devolvió el gesto. No, esa mujer no era el demonio, era todo lo contrario pero la gente no lo podía ver.

- ¿Se sabe algo? –Preguntó Signum nada más tenerla delante.

- No aún.- Admitió Nanoha.- Vita, ¿podéis hacerme un favor e ir a esperar en mi lugar? Avisadme en cuanto finalice la asamblea.- La pequeña asintió y acto seguido salió corriendo. Nanoha la observó alejarse unos segundos antes de girarse a Signum con seriedad.- Reunid al segundo y tercer pelotón, por favor. Que se preparen, seguro que la reina querrá mandar al menos algunas tropas de apoyo así que en cuanto salga el consejo partiréis como avanzadilla.

Signum se inclinó ligeramente y se perdió entre la masa de soldados, dispuesta a cumplir su orden. Finalmente Nanoha miró a la rubia, quien la observaba con seriedad. La capitana alzó una ceja al verla incluso algo tensa y entonces entendió que Fate estaba esperando su orden con cierto nerviosismo. A fin de cuentas sería la primera misión importante que realizaría como miembro de la Guardia.

Sin embargo, en lugar de ordenarle nada, Nanoha sonrió y empezó a caminar.

- Ven.- Pidió al ver que la rubia no se movía.

-.-.-.-.-

Nanoha estaba sentada en la única silla de la habitación. Sus ojos estaban fijos en la figura que tenía delante ella y que la miraba con algo de vergüenza. Fate carraspeó con nerviosismo al ver el rostro de la castaña tan serio, como si quisiera traspasarla con la mirada.

O comérsela…

- ¿Qué… qué tal? –Preguntó.

- Tal y como pensé te queda… -Su voz se atascó un segundo.- …Perfecta.

Fate se sonrojó y giró para mirarse en el espejo. Al fin tenía su propia armadura. Se movió para probar la movilidad, era ligera y parecía muy resistente, resultaba mucho menos aparatosa de lo que aparentaba y le permitía moverse con bastante agilidad. Nada que ver con la que se había probado antes, esta le quedaba simplemente como un guante.

- Es magnifica.- Comentó.- No pensé que llevaría una armadura así, la verdad.

Se había sorprendido mucho cuando Nanoha se la había enseñado. Estaba segura de que le arreglarían una de las que llevaban los soldados: simples y todas iguales, gris metal con alguna escueta cenefa. Y ya está.

- ¿No te esperabas esto?

- No…

- Llevas aquí sólo unas semanas pero ya te has ganado el respeto de todos.- Se inclinó contra el respaldo de la silla y balanceó los pies en el aire.- Eres buena y no podía permitir que fueras con una de esas armaduras sosas…

- Pero… Esta es…

Era increíble. Negra, reluciente, con dos pequeñas franjas rojas y un escudo triangular dorado en el pecho. Era simplemente increíble. Se giró a mirarla y volvió a ponerse nerviosa ante la mirada penetrante de aquellos ojos azules.

- Me encanta cómo queda tu cabello sobre el negro.- Susurró Nanoha y Fate notó cómo se ruborizaba de nuevo.- He elegido bien.

- ¿La has… elegido tú?

La chica asintió con una sonrisa y le hizo un gesto para que se acercara. Fate caminó hasta colocarse frente a ella y la miró con inquietud.

- Agáchate.- Pidió la castaña. Ella se inclinó hacia delante.- Más…

Sus rostros estaban cada vez más cerca y Fate no podía hacer otra cosa que tragar saliva mientras se iba poniendo más y más nerviosa. Dio un respingo cuando Nanoha sonrió y alzó las manos con el yelmo en ellas. La rubia rió nerviosamente y se dejó colocar el casco.

- Gracias.- Dijo con la voz ahora ahogada por el metal.

- De nada.

Se puso de pie y sin más le dio un beso en el casco, sobre el frío metal, justo en el sitio que quedaba sobre sus labios. Fate se quedó completamente congelada mientras Nanoha se dirigía a la puerta para marcharse. Sin embargo no llegó a girar el pomo ya que alguien la abrió antes.

- ¡Capitana! –Gritó Vita al encontrarla luego se fijó en Fate y alzó las cejas al ver la armadura.- Ya ha terminado la asamblea.- Nanoha empezó a caminar hacia la sala de reuniones y la pequeña se apresuró a seguirla.- Un informador ha avisado a Lady Carim de que los rebeldes planeaban atacar la iglesia aprovechando que el groso de sus tropas no están presentes.

- La fiesta de Jewel Seed.

- Exacto.- Asintió Vita.- Su majestad Hayate ha dado la orden, Signum ya está en camino.

Nanoha asintió. Su paso seguía siendo decidido mientras su mente trabajaba a toda velocidad buscando un plan de ataque.

- Bien.- Murmuró y una sonrisa ladeada se formó en su rostro.- Vamos a mover al resto de la Guardia.

-.-.-.-.-

Fate no estaba acostumbrada a las batallas. Había matado a decenas de personas pero siempre había luchado sola, en silencio y con un plan de ataque que previamente había preparado de la forma más minuciosa. Sabía luchar, claro, pero no estaba acostumbrada al caos de las batallas. Y caos era sin duda la palabra que describía la situación.

Ni siquiera habían llegado a su destino cuando se encontraron con un buen número de soldados, aparentemente esperándolos. Nanoha había maldecido por lo bajo. Como gran parte de las tropas se habían adelantado, el grupo era considerablemente reducido. Los rebeldes se la habían jugado, ahora no podía aprovechar la ventaja numérica ya que prácticamente estaban igualados.

Sin embargo no vaciló ni un segundo en dar la orden de atacar, y al instante los soldados se abalanzaron contra el enemigo mientras éste respondía de igual forma. Como resultado ambas partes habían chocado con ferocidad y ahora el lugar era un completo desastre en el que las espadas chocaban una y otra vez formando una metálica melodía.

Aquella situación la desconcertaba, pero no quería convertirse en una inútil que se quedaba dudando sin hacer nada, así que no tardó en seguir a sus aliados dispuesta a atacar. La adrenalina le recorría las venas. Espoleó a Bardiche y tiró de las riendas para hacer un giro, alzó la espada en alto y abatió a uno de los rebeldes en su camino. Logró ver un destello plateado a su izquierda, no le costó identificar a Nanoha en medio de todo el gentío, rodeada por varios hombres. Al parecer querían derrotarla por ser la capitana de sus tropas, pero la mujer era buena con la espada.

Bardiche se alzó en sus cuartos traseros y Fate mantuvo el equilibrio con destreza, para luego aprovechar la inercia de la bajada y atestar un letal golpe con su espada. Acto seguido se dirigió donde estaba Nanoha. Ella se giró justo cuando la rubia desarmaba a un hombre que había optado por atacar a la capitana por la espalda. Le dio una patada con violencia que lo dejó tendido en el suelo y luego intercambió una mirada con la guerrera de blanco. Nanoha asintió con la cabeza. No podían verse el rostro pero ambas esbozaron una sonrisa mientras empezaban a luchar espalda contra espalda, apoyándose mutuamente, acabando con los enemigos que iban a por ellas mientras Raising Heart y Bardiche giraban en círculos.

Una hermosa danza mortífera.

Nanoha soltó su característica carcajada y Fate la escuchó perfectamente por encima del sonido de la batalla. Los ojos borgoñas la miraron a través del yelmo. La caballera no paraba de dar mandobles con su espada, derrotando un enemigo tras otro. Un escalofrío recorrió la espalda de la rubia. El Demonio Blanco se había ganado su apodo a pulso y al menos un rumor parecía ser cierto: disfrutaba de las peleas. A Nanoha no parecía importarle su enemigo, se limitaba a centrar un objetivo para atacarlo con su espada con toda su fuerza y destreza antes de buscar un nuevo enemigo.

A pesar de las circunstancias Fate se encontró sonriendo. Entre estocada y estocada podía sentir la presencia de Nanoha luchando a su lado, a pesar del yelmo podía imaginar claramente su sonrisa y sus ojos brillando con determinación. Fate Testarossa nunca había disfrutado una batalla, pero el entusiasmo de su capitana era contagioso.

Un ataque le dio de pleno en el muslo y le hizo soltar un alarido. Logró detener el segundo golpe y, antes de darle tiempo a atacar, Nanoha ya se había deshecho de su contrincante. Fate se lo agradeció con un movimiento de cabeza y volvió a la pelea. La pierna le dolía una barbaridad. A pesar de la armadura el golpe le había dejado un desagradable y palpitante dolor.

Dejó fuera de combate a otro hombre y alzó su mirada, buscando a más enemigos. Parpadeó mientras observaba el campo prácticamente vacío. Varios cuerpos estaban esparcidos por el suelo y pudo reconocer a algunos miembros de la Guardia entre ellos. Se quedó contemplando los pocos focos de lucha que quedaban a su alrededor, con algunos soldados peleando contra los escasos rebeldes que quedaban.

Nanoha se colocó a su lado.

- Esto no me gusta…- Le oyó murmurar.- No veo ni a la mitad del grupo que había en un principio.

- Es como si la mayoría hubieran huido mientras estábamos entretenidos con estos.- Opinó la rubia.- ¿Se han rendido? Aunque más bien parecía una maniobra de distracción… ¿Pero para qué? ¿Para atacar la iglesia?

- No lo sé…- Admitió Nanoha.- Por aquí cerca sólo está la iglesia de Carim, pero allí están Signum y el resto de tropas, sería absurdo no vencernos a nosotros aquí e ir directos a la boca del lobo.

Se quedaron en silencio analizando la situación. Realmente no tenía sentido que, tras la emboscada que habían logrado tenderles, se fueran a atacar a la iglesia donde les esperaban el doble de tropas. Nanoha había tenido que admitir que el plan de separarlos del resto de soldados era bueno, pero ahora aquello carecía de sentido. Y Fate tenía razón, esa jugada parecía más bien una maniobra de distracción antes que una rendición.

- ¿Por qué luchan?

- ¿Los rebeldes? –Fate asintió. La castaña se sacó el yelmo pensando en cómo explicarlo.- Es un movimiento que cree que la reina, junto con la iglesia, roba el dinero de los aldeanos. Para ellos los impuestos que les piden sólo sirven para pagar los caprichos de su monarca.

- ¿Y no es así?

Nanoha miró de reojo a Fate y sonrió.

- También se usa para otras cosas.- Hizo una pausa para contemplar cómo Fate se sacaba el casco y dejaba su pelo rubio suelto. Tragó saliva obligándose a seguir la conversación.- Por… aquí cerca están el refugio y el orfanato de Saint Kaiser, por ejemplo. Ambas construcciones sirven para acoger a los menos afortunados, gente con problemas y niños huérfanos. Sin los impuestos, la iglesia de Carim y la reina Hayate, eso no existiría.

La rubia asintió, entendiendo lo que quería decir. Luego sus ojos se estrecharon y pareció que su mente analizaba la información y barajaba diversas hipótesis, buscando una respuesta. Nanoha la miró con curiosidad.

- Dices que creen que les roban el dinero.- La castaña asintió.- Nuestras tropas están en la iglesia… -Otro asentimiento.- Y Saint Kaiser está aquí cerca… Sin vigilancia.

Los ojos azules se abrieron de par en par mientras asimilaba lo que acababa de insinuar Fate. Espoleó a Raising Heart y empezó a dar órdenes a voz en grito, movilizando a los soldados para que los que no estuvieran heridos se apresuraran a seguirla hasta el refugio.

-.-.-.-.-

La pelea anterior no tuvo nada que ver con la carnicería que encontraron cuando llegaron a Saint Kaiser. El refugio y el orfanato eran un par de edificios gemelos enormes, uno al lado del otro, de bastas paredes de piedra que para cuando llegaron ya estaban consumiéndose por las llamas. Los rebeldes que habían ido hasta el lugar se encargaban de los responsables y de la gente que vivía ahí mientras las construcciones se venían poco a poco abajo. Para ellos, cualquiera que perteneciera o aceptara ayuda de la iglesia que les robaba el dinero, era enemigo.

La Guardia había lanzado su ataque de manera implacable y todos los soldados de la rebelión habían empezado una batalla más encarnizada que la que había servido de distracción.

Habían logrado rescatar a los refugiados y los mayores intentaban consolar a los niños del orfanato, quienes estaban llorando de manera desconsolada por todo lo ocurrido. Nanoha y Fate se mantenían cerca de ellos junto algunos soldados más, defendiéndolos de los rebeldes.

- ¿Alguien ha visto a Vivio? –Nanoha se giró hacia el grupo de refugiados ante esa pregunta. Una mujer mayor, que parecía una de las responsables del orfanato miraba con angustia a los más pequeños.- Lutecia, ¿la has visto?

La pequeña niña asintió con la cabeza y señaló hacia el edificio en llamas. El corazón de Nanoha se detuvo unos segundos.

- ¿Qué ocurre? –Preguntó, acercándose a la mayor.- ¿Hay alguien dentro?

- Falta una de las pequeñas.- La angustia era clara en el rostro de la mujer.- Pobre chica…

Nanoha apretó las riendas mientras miraba el fuego. Acto seguido picó con fuerza a los costados de su yegua y el animal salió disparado rumbo al orfanato.

-.-.-.-.-

El humo era cada vez más denso y no le dejaba ver el camino. Agarró con fuerza a la niña entre sus brazos, quien no paraba de llorar, asustada como estaba. Nanoha dio un paso atrás cuando una llamarada se alzó bruscamente. Podía notar la piel abrasándose bajo la armadura.

- ¡Nanoha! –Los ojos azules se abrieron al escuchar esa voz llamándola.- ¡¡Nanoha!!

- ¡Fate! –Gritó con desespero y acto seguido empezó a toser debido al humo.

Se escuchó un fuerte estrépito y una viga de madera cayó frente a ella, cubierta en llamas. Miró a la niña en sus brazos al advertir que había dejado de llorar. Asustada se apresuró a comprobar si aún respiraba y soltó un suspiro de alivio al ver que sólo se había desmayado. Volvió a toser con más fuerza. Cada vez el calor era peor y los ojos y los pulmones le escocían debido al humo.

- ¡Nanoha! –Volvió a escuchar.

Giró buscando aquella voz y abrió la boca asombrada cuando una figura apareció entre el fuego. El caballo saltó sin mayor dificultad las llamas y se detuvo justo a su lado. Fate la miraba con una mezcla de preocupación y reproche.

- Fate…

- ¿Qué haces aquí? ¡Se está a punto de derrumbar todo!

- Pero…- Mostró a la pequeña que aún mantenía fuertemente agarrada entre sus brazos.- No podía dejarla aquí… y Raising Heart se ha asustado y no sé dónde…

- Ella está fuera.- Fate miraba a su alrededor buscando una ruta de salida.- Que es donde deberíamos estar todas.

Se estiró para coger a la niña y la colocó delante de ella, sobre la montura. Apartó un pie del estribo y Nanoha no se lo pensó dos veces antes de pasar un pie para hacer impulso y agarrarse a la mano que la rubia le tendía. Segundos después se sujetaba con fuerza de la cintura de Fate mientras ésta espoleaba a Bardiche con todas sus fuerzas.

No tardaron en salir, era como si el caballo supiera por dónde dirigirse para salvar la vida. Las dos guerreras miraron a su alrededor, tosiendo y con el rostro cubierto de cenizas y sudor. Nanoha no tardó en desenvainar su espada dispuesta a luchar, pero parecía que la batalla había terminado mientras estaban dentro.

- ¡Capitana! –Vita se acercó hasta ellas.- La mayoría de los rebeldes han logrado huir cuando han gritado retirada, no se esperaban que viniéramos hasta aquí.

La castaña suspiró y guardó el arma.

- Bien… Vita, mandad a alguien a la iglesia de Carim, avisad a Signum.- La pequeña asintió y Nanoha miró a los edificios que seguían ardiendo a sus espaldas.- Debemos organizar a los hombres para acabar con el fuego antes de que sea peor. También hay que atender a los heridos…

La niña se movió y Fate bajó la vista para comprobar que estuviera bien. Un par de ojos bicolores la miraron con confusión.

- ¿Ya habéis despertado? –Preguntó Fate con voz dulce, logrando llamar la atención de Nanoha.- ¿Cómo estáis?

- ¿…Mamá? –Preguntó la niña y la rubia se incomodó ante la risilla divertida de la capitana.

- No, no soy vuestra madre…

- ¿Cómo estás, pequeña? –Preguntó Nanoha, asomando la cabeza por encima del hombro de Fate. Los extraños ojos de aquella niña se fijaron entonces en ella.- ¿Estás bien?

- ¿Mamá?

Esta vez fue Fate quien rió, pero Nanoha sólo sonrió ante el comentario.

- Me llamo Nanoha, ¿y tú?

- …Vivio.

- Hola, Vivio.

Fate miró de reojo hacia la mujer tras ella, sonriendo por la expresión dulce que mostraba a la pequeña. Vivio se aferraba con sus manitas a su armadura mientras no dejaba de observar a Nanoha. La rubia se encontró sonriendo.

- Parece que le has gustado.

Nanoha se fijó de nuevo en Fate y sus ojos se quedaron mirando con intensidad. La castaña se acercó aun más a ella y le dio un ligero beso en la mejilla.

- Gracias por salvarme.- Susurró aún muy cerca de su rostro.- Por salvarnos.

- Un placer.- Sus ojos la miraron con algo parecido a la ternura unos segundos antes de cambiar a enfado.- No volváis a hacerme esto, capitana.

Nanoha alzó una ceja ante el tono y la forma en que había dicho esa frase. Fate parecía realmente enfadada pero a pesar de eso sus ojos borgoñas mostraban una más que evidente angustia por la situación que acababan de vivir. Sonrió de medio lado.

- ¿Qué ocurre, Lady Testarossa? –Preguntó, siguiéndole el juego.- ¿Os preocupáis por mí?

- Sí.

La rubia mostró el rostro más serio que la capitana le había visto jamás. Nanoha abrió la boca ante eso, sin saber qué hacer o decir. No se esperaba ese tipo de respuesta, ni siquiera se esperaba que la chica realmente se preocupara por ella. Pero ahí estaba, demostrando de todas las formas posibles que realmente se preocupaba por su bienestar. Bajó la mirada, cohibida, y entonces sus ojos se fijaron en la pequeña, quien las miraba con una expresión interrogante. Nanoha sonrió de nuevo.

- Parece ser que nuestra amiga Lady Testarossa está muy preocupada por nosotras, ¿no creéis, Vivio? –La niña titubeó y finalmente asintió algo confusa.- Será mejor prometerle que cuidaremos más de nosotras mismas… Siempre que se mantenga a nuestro lado.

Los ojos azules se encontraron con los de Fate en una mirada cargada de dobles significados, de promesas y de sincero agradecimiento. Se mantuvieron mirándose unos segundos ante la confusa mirada de la niña. Finalmente Nanoha apartó la mirada, carraspeó y se dispuso a bajar del caballo.

- ¿A dónde vas? –Preguntó Vivio.

- Voy a organizarlo todo para que pronto todo vuelva a la normalidad.- Sonrió Nanoha, bajándola del caballo y manteniéndola en sus brazos.- Así que vos, Lady Vivio, debéis quedaros con vuestros amigos y animarnos, ¿vale?

La niña asintió con efusividad y Fate y Nanoha se miraron con una sonrisa antes de empezar a trabajar.

-.-.-.-.-

El camino de vuelta al castillo fue bastante tranquilo. A pesar del cansancio después de las peleas de ayer y de pasarse prácticamente toda la noche trabajando en Saint Kaiser, la situación parecía que se había tranquilizado. Las tropas de Signum no tardaron en aparecer para ayudarlos a extinguir las llamas, varias tiendas se montaron de manera provisional para atender a los heridos y proporcionar un refugio temporal a todas las victimas del ataque. Nanoha tenía una expresión agotada en el rostro pero había decidido dirigirse de inmediato al castillo para informar a la reina en persona. Lady Carim había prometido ayudarles en la reconstrucción del lugar, pero también necesitarían ayuda de la gobernante.

Fate se mantenía a su lado, cabalgando con tranquilidad junto a algunos soldados más. Soltó un bostezo y cabeceó un par de veces, estaba agotada pero no había dudado ni un instante en acompañar a la castaña hasta el castillo. El ascenso de la montaña les estaba resultando interminable y la rubia se encontró mirando hacia la derecha, allí donde sabía que estaba el pequeño estanque secreto de Nanoha.

- Qué bien que me sentaría un baño ahora mismo.- Murmuró para sí, sin embargo la capitana la escuchó y soltó una risilla. Fate la miró con una sonrisa.- ¿Vamos?

- Ten paciencia.- Rió de nuevo la castaña.- Primero avisemos a la reina y luego si quieres nos bañamos juntas. Te frotaré la espalda.

La miró con un brillo divertido en los ojos y Fate sintió cómo se ruborizaba ligeramente.

Tardaron un par de horas más en llegar hasta el castillo. Para cuando tuvieron el enorme portalón delante ninguno podía ya con su cuerpo y simplemente esperaban dar el mensaje e irse directos a sus recámaras para darse una larga y merecida siesta. Por eso, cuando los guardias de la puerta cruzaron sus lanzas frente el pecho de Fate, todos se quedaron aturdidos.

- ¿Qué? –Preguntó la rubia, mirando confundida a los guardias que habían aparecido para rodearla.- ¿Qué ocurre?

- Fate Testarossa.- Dijo con solemnidad uno de los soldados.- Quedáis detenida.

To be continued...


Notitas varias:

Según lo que tengo entendido de las pocas horas de estudio: Adrenalina: Hormona secretada por las glándulas adrenales, situadas en la médula del riñón. Su función es acelerar el metabolismo ante las situaciones de peligro y preparar al organismo para la huida.

Ayer Fanfiction me odiaba y no podía subir el cap, me acabo de levantar y dentro de 3h tengo examen de Bioquímica... Ejem, no debería estar aquí escribiendo esto xD pero si a Fate la adrenalina le recorría las venas en medio de la batalla, a mi me corre ahora porque creo que me vais a querer matar. Para empezar que no he actualizado aún Sister-in-Law con el último capítulo. Para seguir que este se queda más que a medias XD

En fin, casi todos dijisteis que Zaffira había hecho una espada, naaaah, me quedo los sugus (aclarar que sí, son un tipo de caramelos) y admito que la escena de la armadura es de mis preferidas ¿qué os ha parecido? Y bueno, batallas (infumables, pero batallas), fluff por aquí y por allá, aparición de Vivio y… un final WTF. Sí, puedo escuchar vuestros gritos indignados. Se aceptan reviews con amenazas, pero sobre todo se aceptan con críticas constructivas ;D Y nada, mejor huyo… o me voy a estudiar a la desesperada, qué remedio.