¿Eres el asesino? ¿O eres su espada?
LA ESPADA DEL ASESINO
Chapitre VII
El rumor del bosque fue lo único que se escuchó durante unos minutos, luego algunos pasos apresurados de caballos y finalmente el murmuro sorprendido de los soldados que poco a poco iban llegando al lugar. Nanoha seguía de pie junto al borde del acantilado mirando con horror la escena que se desarrollaba a sus pies, donde Fate no paraba de llorar abrazada al cuerpo de su hermana y completamente cubierta de sangre. Algunos caballeros se intentaron acercar a ella pero la rubia sólo gritaba con angustia y se aferraba al cuerpo de Alicia con más fuerza. Nanoha se dejó caer de rodillas.
¿Qué había hecho? La ira la había cegado por completo y había cometido el peor error de su vida, aquello era mucho peor que cuando mató al asesino de su padre, esta vez no tenía excusa, esta vez había matado por voluntad propia. El llanto de Fate se clavaba en su mente. Se llevó las manos a los oídos y se los tapó con fuerza para no escucharlo, para no escuchar el llanto desesperado que ella misma había causado.
- Capitana Takamachi…
Un soldado se acercó a ella y la sobresaltó al ponerle una mano sobre el hombro. El caballero la miró con preocupación y tragó saliva al ver el rostro compungido de su capitana, cubierto de lágrimas y mostrando la expresión más dolorosa que el hombre había visto nunca. Ella titubeó al ver la armadura propia de los vigías del castillo, no le gustaba mostrarse débil frente a los demás así que mucho menos frente a un desconocido, pero en esa ocasión las emociones la sobrepasaban.
- Yo… la he hecho llorar… -Murmuró apenas de forma audible.
El soldado dudó un instante pero finalmente se agachó a su lado y se sacó el yelmo, el pelo azulado se removió con una pequeña brisa mientras el ceño se fruncía sobre unos ojos azules y llenos de determinación.
- Lo… Lo he visto todo, capitana. Vi vuestro caballo solo y me apresuré a llegar hasta aquí, al veros escondida yo hice lo propio…- Hizo una pausa y su ceño se frunció aún más.- Lady Fate ya lloraba antes de que intervinierais. Vos intentasteis detener a Precia pero era demasiado tarde, ella mató a la chica y nadie os acusará por haber acabado con su asesina.
Nanoha negó con la cabeza mientras las lágrimas seguían bajando de forma silenciosa por sus mejillas. Se había dejado llevar por el odio y por su culpa todo había terminado de la peor manera posible. Si tan sólo hubiera salido antes a detener a Precia, si tan sólo no hubiera desenfundado la espada… Miró de nuevo hacia abajo. Fate había dejado de llorar progresivamente y ahora simplemente se mantenía con el cuerpo de su hermana entre sus brazos, cubierta aún de sangre. La capitana notó cómo se le revolvía el estómago al ver el rubio cabello que tanto le gustaba cubierto del rojo y espeso líquido.
Apretó la mandíbula y se puso de pie bruscamente, el soldado a su lado perdió el equilibrio por la sorpresa y acabó sentado en el suelo. Miró con desconcierto a su superior y se quedó con la boca abierta ante la visión. Todos en la Guardia sabían que su capitana era una persona excepcional y estaban orgullosos de ella, los soldados del castillo pensaban que no era para tanto, pero ese soldado ahora sabía que en la Guardia no exageraban. Podía dar buena fe de ello al verla ahí, parada con los ojos azules mirando con determinación hacia el fondo del acantilado. El largo pelo castaño recogido en una coleta ladeada ondeó en el viento y la armadura resplandeció con un brillo blanquecino cuando Nanoha se secó las lágrimas con brusquedad y dio media vuelta tomando una decisión.
- Os cojo el caballo.- Dijo, montando en el animal antes de obtener respuesta.- Gracias por vuestra ayuda.
El soldado no tuvo tiempo a reaccionar y simplemente se quedó ahí quieto viendo como Nanoha se alejaba al galope. Un ruido a su derecha le hizo ponerse en pie, alerta, sólo para ver a la yegua de la capitana aparecer de entre los árboles. Se relajó mientras pensaba que al menos ahora tenía montura con qué salir de ahí pero el animal lo miró unos segundos antes de empezar a seguir a su dueña. El hombre se quedó estático y soltó un largo suspiro resignado antes de empezar a caminar, tropezó a los dos pasos y miró con desagrado la espada manchada de sangre que Nanoha ni se había molestado en coger. Le dio una pequeña patada y siguió con su camino avanzando un par de metros antes de volverse a detener. Se giró y miró el arma mientras se rascaba la cabeza con fastidio, si no la recogía seguramente luego sería peor.
-.-.-.-.-
Fate empujó a la persona que se le había acercado esta vez. Empezaba a estar molesta por la expectación, nunca le había gustado ser el centro de atención y nunca se había permitido ser débil, mucho menos llorar frente a un montón de gente. Pero esta vez ni le importaba la gente a su alrededor, ni podía detener sus lágrimas que seguían abandonando sus ojos con angustioso dolor. Le dolía. Le dolía el pecho donde mantenía apretado con fuerza el cuerpo cada vez más frío de su hermana. Eso era lo único que le importaba ahora, sostener a Alicia entre sus brazos para impedir que el calor abandonase su cuerpo.
- Fate…
La rubia volvió a empujar a la insistente persona. Gritó cosas sin sentido, incapaz de pensar en nada coherente. Sin embargo el intruso no se dio por vencido e intentó acercarse a ella de nuevo. Fate alzó los ojos anegados de lágrimas y con una mirada enfurecida, pero las palabras de reproche murieron en su garganta y únicamente pudo emitir un sonido lastimero. Nanoha la miraba con los ojos vidriosos, con una mano temblorosa en el aire.
- Nanoha… -Murmuró con un hilo de voz.- Alicia está… y Precia….
Los ojos de Fate titubearon al ver cómo aquella mano se acercaba hasta agarrar la suya, su cuerpo se estremeció un segundo antes de tensarse, cerró los ojos y tragó saliva pesadamente, tragándose también el llanto pero sin lograr detener las lágrimas. El cuerpo de Alicia cada vez pesaba más entre sus brazos.
Su cabeza era un caos. No entendía qué había sucedido, su mente estaba llena de memorias fragmentadas de lo que acababa de pasar. Alicia cayendo como un peso muerto seguido de la cabeza y el cuerpo de Precia. Sangre. Y, en un intento por saber qué había ocurrido, una rápida mirada hacia arriba, hacia el borde del precipicio donde la figura de Nanoha se recortaba a contraluz con la armadura brillando casi fantasmagóricamente, la espada en su mano izquierda y los ojos azules clavados en ella.
Se convulsionó al recordar aquella imagen y se arrastró lejos de la capitana, quien la miró con una expresión cargada de dolor y arrepentimiento. Nanoha pareció desmoronarse ante aquella mirada asustada y acabó cayendo de rodillas a su lado, temblando mientras se mordía el labio en un intento por evitar que las lágrimas volvieran a salir de sus ojos. Toda la serenidad con la que había llegado, perdiéndose poco a poco.
- Lo siento… -Su voz sonó quebrada.- Lo siento Fate, lo siento…
Un murmullo se empezó a escuchar a su alrededor cuando la castaña no pudo contener más las lágrimas y empezó a llorar pidiendo perdón una y otra vez. La mujer había aparecido entre los soldados con una expresión llena de determinación, pero a medida que se acercaba a Fate fue perdiendo el valor hasta no poder soportarlo más. Los miembros de la Guardia se miraron entre ellos, compungidos por no poder hacer nada por el dolor de su capitana mientras ésta seguía implorando el perdón de la rubia.
La mirada horrorizada de Fate se suavizó al ver sus lágrimas. Seguía sintiendo cierta repulsa hacia ella que no podía evitar, pero algo se removió en su interior cuando los ojos azules le devolvieron una mirada cargada de súplica.
- Nanoha…
Al sentir su nombre rompió a llorar de forma aún más angustiosa y se lanzó a abrazar a su subordinada. Fate se tensó notablemente y quiso apartarla pero su cuerpo no respondía, apresado entre los brazos de Nanoha, quien seguía balbuceando disculpas.
- Si hubiera actuado antes… no quería poner en peligro a… a Alicia.- La rubia sintió un nudo en su estómago al escuchar el nombre de su hermana. Nanoha se separó y la miró con tristeza.- Lo siento, cuando me quise dar cuenta… no pensé que sería capaz de soltarla, estaba a su lado pero era demasiado tarde y no pude hacer nada.
Fate cerró los ojos sin poder entender una palabra, todo había pasado demasiado rápido y seguía aturdida. Apretó el cuerpo de Alicia entre sus brazos y abrió los ojos para ver de nuevo a Nanoha. Varios sentimientos chocaron con violencia dentro de ella; la rabia, la impotencia y la incredulidad por lo que había ocurrido, el dolor de perder a Alicia, la amargura por ver a Nanoha llorar de esa forma… Ningún pensamiento claro surcaba su mente, estaba como en un trance en el que nada tenía sentido, ni siquiera las lágrimas de Nanoha.
- No llores…
Al fin aflojó un poco su agarre al cuerpo sin vida de Alicia para alargar la mano y acariciarle la mejilla limpiándole las lágrimas. Nanoha hipó intentando detener el llanto cuando Fate se detuvo de golpe. El rostro de la rubia se contrajo en una mueca y su mano empezó a temblar contra la piel de la capitana, quien la miró con confusión. Fate separó poco a poco la mano y la contempló con horror. Su guante estaba cubierto de sangre. Intentó decir algo pero la voz no le salía, miró de nuevo a Nanoha y apretó la mandíbula sintiendo verdadero pánico al ver la blanca piel de la castaña manchada del líquido rojo.
Nanoha frunció el ceño al entender qué había pasado, se llevó la mano a la mejilla y pronto comprobó que su armadura se teñía de rojo. Miró a Fate y sintió de nuevo aquel nudo en el estómago al ver su armadura manchada de sangre, su pelo manchado de sangre, su rostro manchado de sangre… sangre que había derramado ella misma. Se obligó a parar de llorar por segunda vez aquella tarde, por el bien de Fate ahora tenía que ser fuerte, ella era una capitana famosa por su temple, no podía dejarse llevar por la situación por muy desesperada que se sintiera. Se restregó los ojos borrando los últimos rastros de lágrimas y miró a Fate con detenimiento.
- Ven.- La cogió de la mano y tiró de ella instándola a que dejara el cuerpo de Alicia y se pusiera de pie.- Fate, no puedes quedarte aquí para siempre… tienes que ser fuerte, por favor sé fuerte…
Al principio la rubia se opuso pero pronto dejó de mostrar resistencia y accedió a la petición de Nanoha, soltando el cuerpo de Alicia y dejando su cuerpo como un peso muerto de tal forma que Nanoha se encontró obligada a tirar de ella. Su expresión se volvió apática, ya no podía llorar más así que simplemente se dejó hacer. La capitana la puso de pie y tiró de ella sin soltar su mano mientras daba un par de órdenes a los soldados que estaban por ahí cerca.
Caminaron durante un trecho, Nanoha la miraba de reojo con preocupación. Fate seguía manteniéndose impasible, al parecer había sufrido demasiadas emociones y se encontraba en un estado de shock. La castaña suspiró mientras la guiaba entre los árboles, no la culpaba por estar así porque si alguien tenía la culpa era ella.
No tardaron en llegar a su destino. El río se extendía delante de ellas y Nanoha siguió su recorrido durante unos metros hasta encontrar un lugar donde las aguas estaban más calmadas. Algunos pocos soldados habían decidido ir tras ellas por temor a lo que pudiera suceder y se quedaron mirando extrañados cuando Nanoha se paró y empezó a quitarse la armadura sin ningún reparo. Fate la miró sin demasiado interés y, en el momento en que la capitana quedó cubierta sólo con un pantalón y una camiseta holgada, se vio arrastrada hasta el borde del río.
- Te limpiaré.- Aclaró, a pesar de que Fate seguía completamente desinteresada.- Primero la armadura, ven.
La llevó hacia el interior del agua de tal manera que quedaron cubiertas hasta más o menos la rodilla y empezó a limpiar el oscuro metal. Parte por parte fue quitando la sangre que manchaba la armadura, tiñendo las aguas de un tono rojizo que era arrastrado rápidamente por la corriente. Nanoha miró con tristeza el rostro apático de la rubia, el brillo en su mirada se había esfumado y simplemente se dejaba limpiar como si no fuera con ella. Empezó a desabrocharle las correas que mantenían sujeta la armadura y le quitó una a una todas las piezas de metal para dejarlas en la orilla.
Fate se mantenía con la cabeza gacha, mirando el agua fluir entre ellas sin molestarse a limpiarse ella misma. Notó las manos de Nanoha en su pelo, lo mojaba y luego frotaba ligeramente para limpiarlo. De repente la castaña dejó de frotar y los ojos borgoñas se levantaron al advertir que se separaba ligeramente. Parpadeó cuando la vio quitarse la camiseta sin ningún pudor, ni siquiera se preocupó por los soldados que empezaron a murmurar aún más alto. Fate la miró llena de confusión, al fin había reaccionado y al ver cómo mojaba la camiseta y empezaba a utilizarla para limpiarle la cara sintió cómo los ojos se le llenaban de lágrimas de nuevo.
- Gracias.- Murmuró.
- Lo siento.- Volvió a repetir la capitana.
La rubia se dejó lavar, pese a que ahora parecía un poco más despierta seguía confundida y sin saber cómo reaccionar. Nanoha enjuagó y escurrió la camiseta para limpiarle el cuello. Fate alzó la cabeza y al ver la cicatriz surcar el pecho de la mujer volvió en sí, llevó su mano a la que estaba limpiándola y la detuvo. Los ojos azules de Nanoha la cuestionaron cuando le quitó la prenda de entre los dedos y la estiró para cubrirle el pecho.
- Verán tu cicatriz.- Dijo, señalando a sus espaldas.
La capitana se giró para ver a los soldados que seguían aún cerca de la orilla. La mayoría se habían ido y sólo quedaban un par de sus subordinados pertenecientes a la Guardia, seguramente demasiado preocupados como para dejarlas solas en aquel estado en el que las habían encontrado. Nanoha suspiró y volvió a mirar a la chica frente a sí.
- Me da igual.
- A mí no.
Nanoha alzó las cejas al ver la expresión medio enfuruñada de la chica, quien se empeñaba en intentar cubrirla con la prenda. No pudo evitar soltar un suspiro de alivio al verla un poco más en sí, al comprobar que sus lágrimas se habían detenido. Fate volvió a estremecerse cuando la castaña cubrió sus manos con las suyas y alzó la cabeza para encontrársela mirándola fijamente. Durante unos segundos los ojos rojizos se perdieron en los azules pero finalmente la rubia apartó la mirada.
- Fate…- La nombrada la miró de reojo y se encontró con una sonrisa triste.- Esta cicatriz no importa. Te he hecho daño, te he herido de todas las maneras posibles… déjame al menos intentar limpiarte.- Bajó la mirada y se mordió el labio.- Aunque no me lo merezca, déjame al menos intentar limpiarte…
- Nanoha…
La rubia dejó ir un largo suspiro cansado y finalmente aflojó el agarre de la camisa. Mantuvo sus ojos fijos en la cicatriz que cruzaba la piel de la capitana mientras ésta la limpiaba con sumo cuidado. Por un momento se olvidó de lo ocurrido y simplemente se centró en las suaves friegas que limpiaban poco a poco su piel.
- Lo siento.- Repitió Nanoha, sacándola de sus pensamientos.- Tu… Tu ropa también se ha manchado de sangre.- Fate se estremeció al escuchar el tono ahogado de la castaña.- Yo… Lo siento.
Nanoha se cubrió el rostro con una mano y empezó a temblar ligeramente mientras intentaba no volver a llorar. Tenía que ser fuerte, tenía que intentar limpiar y consolar a Fate, no podía desmoronarse, no podía ser débil. Todo había sido culpa suya y no podía huir de ello, aunque sabía que no podría arreglar lo que había hecho al menos quería calmar el dolor de Fate.
Un escalofrió le recorrió la espalda cuando el pelo mojado de Fate rozó su pecho. Una gota escurrió de las hebras doradas y cayó sobre su piel para descender cruzando su horrible cicatriz. Fate se mantenía con la cabeza gacha, escondida en el hueco bajo su barbilla, con la frente apoyada en su pecho. Nanoha se estremeció de nuevo cuando otra gota cayó sobre ella. Durante un instante no supo cómo reaccionar, pero finalmente envolvió el cuerpo de la rubia con sus brazos y juntó su cabeza con la de ella.
Ninguna de las dos dijo nada. Ninguna de las dos se movió. Por algunos minutos únicamente se abrazaron dejando que la una sintiera el calor de la otra. Nanoha sintió el dolor de Fate e intentó consolarla. Fate sintió la culpabilidad de Nanoha e intentó reconfortarla.
Pudieron escuchar los murmullos del par de soldados que seguían a su espalda, seguramente estaban sorprendidos de su actitud y eso enfureció a Fate. Mostrarse vulnerable frente a Nanoha le parecía natural, pero aquellos dos hombres no tenían nada que ver. Se separó ligeramente para girar su cabeza y sus ojos miraron con verdadero odio a los hombres, que cesaron en su cotilleo casi en el acto y no tardaron mucho más en irse de ahí. Una ligera risilla le hizo voltear hacia Nanoha.
- Parece que quieras ser la única que conozca esta cicatriz.- El rostro de la rubia se ruborizó ligeramente mientras el de Nanoha hacía lo propio, sintiéndose verdaderamente avergonzada por atreverse a hacer ese comentario.- Lo siento.
- No…
Se rascó la mejilla y apartó la mirada. Aunque no los había espantado por eso, lo cierto es que estaba segura de que habían visto la herida en el pecho de Nanoha y eso también le había molestado. De repente se pudo sentir verdadera tensión en el ambiente, rodeándolas a ambas.
- Lo siento, Fate.- Repitió Nanoha, consciente de que había metido la pata.- Lo estás pasando mal y a mí no se me ocurre otra cosa que bromear…
La rubia negó con la cabeza mientras intentaba ordenar un poco sus pensamientos. Volvió a apoyar su frente en el pecho de la capitana y respiró hondo un par de veces para tranquilizarse, embriagándose por un momento con el olor de Nanoha.
- Mi vida ha sido siempre un infierno.- Murmuró cuando sintió que podía hablar al fin.- Precia siempre se ha encargado de que lo fuera y esta vez no dista demasiado de otras… Me ha arrebatado lo único que daba un poco de luz a mi vida, Alicia… Alicia no debería…
Se mordió el labio mientras volvía a romper a llorar. Nanoha le acarició la cabeza intentando calmarla mientras por sus mejillas también empezaban a descender algunas lágrimas. Podía sentir el dolor de Fate y eso la estaba matando.
- Lo siento.- Repitió por enésima vez.- Tendría que haber actuado, tendría que haber hecho algo… Hubiera dado mi vida por ella, Fate, la hubiera dado.
Alzó la cabeza y sus ojos borgoñas se clavaron en ella de tal forma que lograron intimidarla. Su rostro estaba completamente serio y Nanoha casi pudo ver los pensamientos de Fate agolparse desordenadamente uno tras otro sin orden ni coherencia. Finalmente unas manos húmedas, más duras de lo que parecían pero más cálidas de lo que podría nunca esperar, se posaron sobre sus mejillas. Nanoha se encontró mirando confundida a la rubia, intentando descifrar lo que ocurría.
- No digas eso.- Su voz sonó tajante y no permitía réplica.- No digas eso.- Repitió mientras apretaba un poco más el rostro entre sus manos.- Ni se te ocurra dar la vida por nadie, Nanoha, ni se te ocurra dejarme sola.
Ella abrió la boca para decirle que jamás pensaba dejarla sola, pero esas palabras nunca salieron de sus labios, en cambio simplemente sonrió y negó con la cabeza.
- No, Fate. La hubiera dado gustosa si con ello impedía que llorases.
Nanoha no se esperaba recibir una bofetada por aquello, por eso cuando la mano de Fate se estampó contra su mejilla únicamente pudo mirarla con asombro y confusión. Fate había dejado de llorar y esta vez en su mirada había rabia mezclada con el dolor.
- ¡¿Piensas que no lloraría si murieses?! –Bramó.- ¡¿Piensas que no eres importante para mí?! ¡Por favor, Nanoha! –Soltó un gruñido lleno de frustración.- La muerte de Alicia me duele, estoy destrozada por ello, ¡pero no puedo evitar sentirme aliviada porque no eras tú! –Cayó de rodillas y dio un puñetazo al agua, salpicando en todas direcciones bajo la aturdida mirada de la castaña.- ¡Me alegra que mi madre no te hiciera nada! ¡Me alegra que estés bien aunque haya perdido a mi hermana! Alicia… daba luz a mi vida pero desde que te conocí tú le has dado color. Me has dado una razón para vivir, Nanoha…
Alzó la cabeza y la miró con todo el dolor contenido. Nanoha sintió un nudo en su garganta y se abalanzó contra ella, rodeándola con sus brazos y haciendo que cayeran ambas contra el agua.
- ¡Lo siento!
Fate suspiró, empezaba a estar cansada de que Nanoha se disculpara una y otra vez. En realidad, empezaba a estar cansada por todo. Se encontró con que ya no podía llorar más, ni siquiera se sentía con fuerzas para ello.
Se separó de ella y se inclinó hacia atrás, apoyando su peso en ambas manos y alzando la cabeza para mirar el cielo. Durante unos instantes se quedó mirando las nubes mientras notaba el agua acariciar su piel y a Nanoha mirándola en silencio.
Segundos más tarde se levantó y la capitana la siguió sin decir nada porque realmente no sabía qué decir, así se centró en escurrir su camiseta que prefirió dejar sobre una roca para que se secase antes de ponérsela. Se sentó y contempló cómo la rubia intentaba quitar el exceso de agua de su propia ropa antes de tumbarse a su lado.
De nuevo ninguna dijo nada. Fate estaba agotada tanto física como psíquicamente y simplemente cerró los ojos para intentar olvidarse de todo. No podía más. El recuerdo de Alicia inerte entre sus brazos le hizo sollozar ligeramente pero las lágrimas no salieron de nuevo, empezaba a pensar que las había derramado todas.
-.-.-.-.-
El patio del castillo era un verdadero caos. Los soldados estaban reunidos en él comentando todo lo sucedido y creando un murmullo incesante. Lady Carim miró a sus dos escoltas quienes se encogieron de hombros sin saber a qué venía todo eso.
- Escuchadme.- Dijo Signum a un soldado que pasaba por ahí.- ¿Dónde está la capitana Takamachi?
- Debéis perdonadme, milady, pero no sé exactamente qué ha ocurrido.- El hombre inclinó ligeramente la cabeza.- Siento no poder ayudaros.
Vita miró con preocupación a su compañera ante aquello y buscó de nuevo por todo el patio del castillo, donde efectivamente no había ni rastro de Nanoha. Signum bajó de su caballo y tendió la mano a Carim para ayudarla a desmontar.
- Os escoltaré hasta la sala de reunión e informaré de vuestra presencia.- La mujer asintió y Signum se giró hacia la más pequeña.- Vita, intentad informaros de lo ocurrido, tengo un mal presentimiento.
La pelirroja las vio alejarse y desmontó de su caballo para llevar a ambos animales al establo, pero no llegó a él cuando las riendas se le cayeron de las manos. Un hombre estaba sentado en un escalón, con la mirada gacha y una espada que conocía perfectamente entre sus brazos.
-.-.-.-.-
Nanoha no sabía cuánto tiempo llevaban sin dirigirse la palabra pero empezaba a estar cada vez más nerviosa. Miró de reojo a Fate un segundo antes de volver a dirigir la vista al cielo. Ella también se había tumbado pero a diferencia de la rubia, quien parecía calmarse por momentos, Nanoha empezaba a crisparse angustiada por el silencio de su subordinada.
Ya no sabía qué hacer. Se estiró para tocar la prenda que seguía secándose al sol y al comprobar que aún estaba ligeramente húmeda prefirió dejarla donde estaba. Miró a su alrededor y finalmente regresó la vista al cielo. Se estremeció al escuchar un suspiro casi inaudible por parte de Fate. Aunque ahora la chica pareciera más tranquila la castaña sentía su silencio como agujas clavándose en su ser que le recordaban que era una asesina.
- Lo siento.- Dijo cuando finalmente no pudo más.- De verás, lo siento.
- No te disculpes, tú no has hecho nada malo.
- ¡Claro que sí! –Se incorporó y la miró con ojos llorosos.- Tu madre está muerta, deberías odiarme.
Abrió los ojos y miró con asombro a la capitana. Estaba tan absorta intentando sobrellevar el dolor que había sentido al ver el cuerpo inerte de su gemela que no se había parado a pensar en su madre, pero escucharlo en voz alta le hizo reaccionar. Precia también estaba muerta. Una extraña sensación de alivio se unió a los miles de sentimientos que seguían descontrolados dentro de ella.
Cerró los ojos de nuevo y se obligó a respirar hondo unas cuantas veces para intentar mantener la calma. Le había costado varios minutos salir de su estado de shock y lo último que quería era volver a caer. Tenía que tranquilizarse. Durante todo ese tiempo había estado meditando sobre lo ocurrido, su madre era el origen de todas sus desgracias y en lo único que podía pensar era que al fin dejaría de atormentarla de una vez por todas.
- Se lo merecía, Nanoha.- Soltó un suspiro cansado.- No puedo culparte por ello porque yo misma lo hubiera hecho. No era una buena madre, no era una buena mujer, no era una buena persona. Era una asesina cegada por las ansias de poder… No has hecho nada malo.- Repitió.- Incluso con su muerte tenía que lograr herirme y, aunque me siento mal por su pérdida, no puedo llorar, no por ella.
- ¡Pero…! –Apretó el puño y tensó la mandíbula.- Juré no volver a dejarme llevar por el odio pero al verte llorar… al comprender que era culpa de Precia que estuvieras así… No pude contenerme, ni siquiera pensé que estaba arrebatándole la vida a alguien. Quería herirla, quería matarla… -Se recostó de nuevo y cubrió sus ojos con las manos.-Soy una asesina, Fate.
La rubia se encontró sin saber qué decir. Era cierto. No se había parado a pensar que efectivamente había sido la capitana quien había arrebatado la vida a su madre y mucho menos se había parado a preguntarse por qué lo había hecho, pero sin embargo, descubrir que había sido por ella le hizo estremecerse ligeramente. Siempre había asesinado por alguien, pero nunca nadie había matado por ella.
Se encontró rememorando la cabeza de Precia cayendo frente a sus ojos mientras su sangre caía sobre su cuerpo tiñéndolo todo de rojo escarlata. Cerró los ojos para borrar aquella imagen, a pesar de eso no podía culparla lo más mínimo por ello. Se incorporó hasta quedar sentada a su lado.
- No.- Dijo con seguridad.- Eres mi espada.
Nanoha apartó las manos de golpe para observarla, sus ojos azules estaban vidriosos por las lágrimas pero debido a la sorpresa el llanto se había detenido. Fate sonrió de medio lado al advertir la cara de confusión de la capitana, la miraba como si no pudiera creerse lo que acababa de decir, como si no pudiera entender que acabase de perdonarla por el horrible crimen que había cometido.
- Pero...
Sus labios fueron acallados con un dedo de la rubia, que se deslizó suavemente sobre ellos en una caricia que logró estremecerla. Fate se mantuvo mirando aquella carnosa boca mientras sonreía con una mezcla de sentimientos imposible de controlar. Nanoha tragó saliva, era como si el roce de Fate la hubiera dejado sin palabras. La rubia apartó el dedo y ella intentó olvidar el hormigueo en sus labios.
- Has sido mi espada, Nanoha.- Declaró.- Tú misma me dijiste que si no asesinabas porque quisieras entonces no eras una asesina, ¿me vas a decir que era una mentira? -Nanoha negó con la cabeza y fue a protestar, pero Fate fue más rápida, se inclinó hacia ella y de nuevo colocó su dedo sobre sus labios para impedirle hablar.- Shh...- Susurró Fate, sonriendo más ampliamente, ya que sabía que la capitana intentaría rebatirla.- Tú no querías matarla, querías protegerme... la hubiera matado yo, Nanoha, la hubiera asesinado yo misma y habría fallado a tu promesa porque me hubiera convertido en una asesina...
Nanoha no encontró ningún argumento con el que rebatirla, a pesar de que seguía sintiéndose culpable y que sabía que Fate mentía, ya que ella misma había deseado la muerte de Precia. Pero pese a todo, de nuevo se encontró incapaz de decir nada. El dedo de Fate seguía jugueteando sobre sus labios mientras los ojos borgoñas los miraban como ensimismados y provocaban el sonrojo de la castaña, que apartó la mirada algo abochornada. Su sonrojo se acentuó cuando la rubia descendió acariciando su barbilla, perfilando su mentón hasta llegar a su cuello donde siguió con su caricia hasta llegar al borde de aquella cicatriz que resiguió con infinito cuidado.
Fate se encontró aún más confusa que antes. Seguía notando el nudo en el estómago, seguía sintiendo aquel dolor en su pecho por la pérdida de su hermana, seguía con aquella angustia en su garganta… pero ahora, además, sentía su corazón latir de forma desbocada.
Repentinamente ambas se miraron y cuando sus ojos se encontraron fue como si de repente comprendieran muchas cosas y a la vez no comprendieran nada. Fate separó su mano de aquella piel tan suave y se tumbó de nuevo a su lado. Nanoha tragó saliva y prefirió mirar el paso de nubes por el cielo.
-.-.-.-.-
Los ojos azules se mantenían fijos en la persona que descansaba entre sus brazos. Fate se había quedado dormida antes de que ella encontrara de nuevo las palabras así que con un suspiro de resignación se había puesto la camiseta y se había acercado a ella para permitirle utilizar su regazo de almohada. No sabía cuánto tiempo llevaban ahí, pero le parecía que podría quedarse con ella así toda una eternidad, parecía que no se cansaría nunca de verla dormir.
Fate se removió inquieta y Nanoha apretó con fuerza la mano que mantenía firmemente sujeta con la suya mientras le acariciaba con suavidad aquel pelo dorado que tanto le gustaba. Parecía que de vez en cuando el sueño que tenía se tornaba algo inquieto, pero como había pasado en un par de ocasiones más, con aquello la rubia se tranquilizó y volvió a dormir tranquilamente.
- Capitana…
Volteó sobresaltada para encontrarse con sus dos subordinadas más cercanas que la miraban con preocupación mientras se acercaban caminando lentamente.
- Signum, Vita… -Sonrió con tristeza y ambas la miraron con desazón.- ¿Ya habéis vuelto? No os esperaba tan pronto.
- Acabamos de llegar.- Afirmó la más pequeña.- Al parecer hemos dado con los rebeldes.
- ¿C-Cómo?
Nanoha las miró sorprendida, en un principio ellas se habían quedado únicamente para ayudar a reparar y vigilar el orfanato destruido de Sankt Kaiser, pero al parecer sus subordinadas eran mucho más eficientes de lo que se esperaba. Vita sonrió con orgullo y durante un segundo los labios de Signum se curvaron ligeramente.
- Conseguimos sonsacarle información a los presos sobre su escondite.- Informó Signum, con una voz neutra.- No tardamos en enviar a algunos hombres para investigar. Fue fácil, no tuvimos ningún problema mayor porque ya habíamos acabado con la mayor parte de los rebeldes en el anterior enfrentamiento.
- Tomaron nota de la vigilancia que tenían y de los hombres que quedan, no son muchos.- Puntualizó la pelirroja.- Hemos escoltado a Lady Carim hasta el castillo y ahora está reunida con la Reina para acordar cuántas tropas mandaran cada una. Al llegar…
- Un soldado nos informó de lo que había ocurrido.- Signum miró a Fate con seriedad.- ¿Cómo está Testarossa?
Los ojos de Nanoha se entristecieron de nuevo y volvieron a mirar a Fate mientras regresaba a acariciarle el pelo. Las recién llegadas intercambiaron una mirada, quizá no había sido del todo una buena idea ir a ver cómo se encontraban, pero la alarma que había entre los soldados les había preocupado. Al menos estaban bien.
- ¿Podéis dejarnos a solas, por favor? –Preguntó sin apartar la mirada de la rubia.- Dejadnos uno de los caballos, volveremos en cuanto Fate se despierte.
Vita fue a decir algo pero Signum la cortó poniéndole una mano en el hombro. La pequeña la miró y apretó los dientes mientras veía de nuevo a su superior, no soportando verla así, abatida y entristecida.
- Como deseéis.- Murmuró la mayor.
- No tardéis.- Pidió Vita.
La capitana asintió y siguió acariciando los largos cabellos mientras sus subordinadas se alejaban de nuevo. Escuchó los pasos de un caballo alejándose al galope y se giró para ver al animal que habían dejado amarrado en un árbol no muy lejano. Volvió a mirar a Fate y su mano se deslizó hasta su mejilla, la acarició unos segundos y se la quedó viendo durante lo que le parecieron horas, recorriendo sus facciones casi memorizándolas por completo. Se inclinó lentamente. Sus labios rozaron tan suavemente a los de la rubia que prácticamente no llegaron a tocarlos. Se quedó dubitativa un instante pero finalmente posó sus labios muy poco a poco sobre los de Fate, la suavidad de estos le hizo soltar un suspiro de placer mientras sentía cómo su piel se erizaba. No queriendo despertarla se separó y notó de inmediato un frío vacío.
- Seré tu espada.- Le susurró cerca del oído.- No dejaré que nadie te haga daño nunca más. Ni siquiera yo.
To be continued...
Notitas varias:
Ains, me ha costado bastante sacar esto, eh? No me gusta escribir angst y ohtehdrama, no es lo mío pero espero que sepáis perdonarme por ello y no me acribilléis demasiado con las críticas xD en serio que he hecho lo que buenamente he podido, a pesar de que no me acaba de convencer. Claro que ahora mejor, que aunque no tenga demasiada lógica la reacción de Fate, antes sí que era absurda… pero weno, va bien eso de tener beta XD me he pasado toda la mañana reescribiéndolo para que nuestra rubia preferida no pareciera bipolar… aunque creo que no lo he conseguido del todo XDDD
En fin, a ver qué os ha parecido. Es algo más largo que los anteriores y tenía unas ganas locas de llegar aquí para que Fate le dijera que era su espada... aaaaw XD además me ha costado encontrar la manera de poner el beso final porque quería que apareciera pero que no sabía cómo meterlo por culpa de la situación… bueno, creo que no me ha salido mal del todo aunque fijo que os ha dejado con la miel en los labios XD nee? Y nada, como siempre gracias por los reviews y blahblah de todo eso de que las críticas y consejos son bien recibidos XD
