¿Eres el asesino? ¿O eres su espada?
LA ESPADA DEL ASESINO
Chapitre VIII
Entendía que por mucho que mirase aquella puerta, si no agarraba la manilla y empujaba, no se abriría. Era consciente de que posiblemente llevaba más tiempo de lo normal parada ahí delante pero se negaba a abrir la puerta. O más bien no sabía cómo tendría que actuar una vez lo hiciera. ¿Con qué cara miraría a Fate? ¿Cómo le haría ver que sentía todo lo ocurrido? Se había disculpado infinidad de veces ya y, a pesar de que Fate se hacía la fuerte frente a todos, sabía que no era así y eso la obligaba a pedir perdón de nuevo.
Además…
Se llevó la mano a la boca y rozó sus labios con la punta de los dedos. Notó la suavidad de su piel en ellos pero no podía compararse con el aterciopelado tacto de los labios de Fate a los que había robado aquel beso. Habían pasado dos días desde entonces, pero aún podía sentirlos claramente y cerró los ojos recreándose en el recuerdo.
- ¿Capitana Takamachi?
Nanoha se sobresaltó y se apartó velozmente de la puerta a la vez que retiraba la mano de sus labios. Suspiró al ver quien era.
- Signum… Sois vos…
La aludida la miró unos segundos con una ceja alzada, curiosa por su exagerada reacción.
- Siento haberos asustado, no era mi intención pero es que parecíais absorta… ¿Os ocurre algo?
Los ojos azules miraron fugazmente a la mujer con algo parecido a la advertencia brillando en ellos que le dejaba en claro que no era asunto suyo. Signum la observaba completamente seria, a la espera de una respuesta a su pregunta y no se inmutó ante la mirada de aviso; había pocas cosas que la asustaran y Nanoha era consciente de ello.
- No pasa nada.- Dijo al fin la castaña, apartando la mirada hacia la puerta.- Es por todo lo ocurrido…
- Ya…
Se hizo el silencio durante un largo rato. Signum sabía que era un momento difícil para su capitana por lo que, aunque no preguntara o dijera nada, su silenciosa presencia dejaba en claro que se preocupaba por ella y estaba ahí para apoyarla.
- No sé cómo mirarla.- Se explicó al fin y Signum sonrió interiormente al ver que decidía explicarle lo que la atormentaba.- He de avisarla de que todo está preparado, que deberíamos empezar a ir hacía allí porque todos nos esperan para empezar… Pero…
- Es un momento duro, no importa qué digáis mientras estéis a su lado brindándole apoyo.
Nanoha sonrió de medio lado, una parte de ella también opinaba así pero no se atrevía a encararla, ¿y si no sabía cómo apoyarla? O peor aún, ¿y si Fate no la quería a su lado? A pesar de eso estaba segura de que la rubia saldría adelante. Con o sin ella a su lado.
- Fate es demasiado obstinada, no mostrará su dolor a nadie. Ni siquiera a mí...- Añadió en un susurro apenas audible.- Y tampoco me siento con derecho a intentar aliviar su dolor, cuando soy en gran parte la causante de él.
- No creo que ella opine igual.- Signum le puso una mano en el hombro.- Pero no es sólo eso lo que os aflige, ¿verdad? – Nanoha alzó la cabeza y la mujer pudo ver que había acertado.- Acabo de encontrarme con Yuuno y me lo ha contado todo… Será difícil pero no podéis hacer nada. No podemos hacer nada.- La capitana volvió a bajar la cabeza, consciente de la veracidad de las palabras de su teniente.- Sin embargo ahora no debéis preocuparos por eso. Dejadme avisarla a mí si no os veis con fuerzas para hacerlo vos misma, pero luego tragaos vuestro propio dolor, olvidaos de esas pequeñas preocupaciones y manteneos a su lado. Sois vos quien debe estar ahí.
Nanoha asintió y la mujer apretó ligeramente su agarre en el hombro antes de picar a la puerta para abrirla momentos después. Durante los segundos en que la puerta permaneció abierta, los ojos azules de la capitana se encontraron con unas apagadas pupilas borgoñas mirándola fijamente.
Signum cerró la puerta tras de sí y Fate alzó la vista para ver a la teniente con una expresión ligeramente extrañada.
- ¿Por qué no entra ella?
La mujer sonrió de medio lado y negó con la cabeza. Sabía que Nanoha se preocupaba demasiado por cosas que ni siquiera tenían importancia.
- Nuestra capitana es un as en el campo de batalla, pero en el plano personal es un verdadero desastre.- La rubia bajó la mirada y Signum entendió el apuro que sentía Nanoha minutos antes, ahora era ella quien no sabía qué decirle.- Testarossa…
- Ya.- Dijo cerrando los ojos.- Es la hora, ¿cierto? -La mujer asintió con la cabeza, aliviada de no tener que decir nada más. Fate se puso de pie y se sacudió la ropa.- ¿Qué tal me queda?
Los ojos azul profundo de Signum recorrieron el cuerpo de la joven de arriba a bajo. Como ella misma, Fate lucía el traje negro que los miembros de la Guardia llevaban a los entierros de compañeros y familiares. A pesar de que ese traje era odiado por todos lo miembros debido a lo que representaba, Signum tenía que admitir que a aquella chica le favorecía el negro.
- Mal que os pese, el negro es vuestro color.- Se encogió de hombros.- Supongo que os favorece.- Fate asintió con una mueca y se dirigió hacia la puerta antes de ser retenida por la más mayor.- ¿Qué os pasa en la pierna? – La rubia la miró entre asombrada y extrañada.- He notado que pisáis con algo de inseguridad, ¿estáis herida?
Fate abrió la boca y la volvió a cerrar. No sabía de qué se sorprendía. Pensaba que nadie notaría la leve molestia que sentía en el muslo, pero era consciente de que Nanoha lo sabía por cómo la había mirado después de la batalla en Sankt Kaiser y ahora tenía que admitir que Signum era una experta que advertía hasta el más mínimo detalle en las personas de su alrededor. Suspiró, no le dolía siempre pero había movimientos que aún la resentían ligeramente y cuando eso pasaba intentaba disimular, pero al parecer ahora había bajado la guardia.
- Sólo es una contusión por la batalla contra los rebeldes.- Informó, negando con la cabeza.- Gracias por preocuparos pero realmente no es nada, es más aparatoso el moratón que la herida en sí.
Signum frunció el ceño y de un rápido movimiento se abalanzó contra la rubia. Los sentidos de Fate se dispararon y antes siquiera de ver el movimiento de la mujer ya estaba esquivando el golpe, haciendo alarde de sus reflejos propios de la asesina que había sido hasta no hacía mucho. Una mueca cruzó su cara cuando apoyó la pierna de forma brusca y los ojos azules de Signum brillaron al notarlo. Fate soltó un gruñido maldiciendo por lo bajo al darse cuenta de que la había pillado por completo.
- Aparentar ser fuerte puede parecer una virtud, pero a la larga sólo es un defecto que vos misma sufriréis.- Dijo seriamente la mujer.- La capitana hace exactamente lo mismo que vos. No sé si ambas sois asombrosas o simplemente demasiado testarudas.
Fate simplemente se quedó en silencio y encogió de hombros mientras se dirigía a abrir la puerta finalmente.
Nanoha prácticamente saltó desde la pared donde estaba apoyada y se colocó en medio del pasillo, lo que provocó que las dos mujeres alzaran ambas cejas. Carraspeó y soltó una risilla nerviosa. Miró de reojo a Fate y al verse reflejada en aquellas pupilas rojizas se calmó notablemente. Ambas intercambiaron una ligera sonrisa antes de empezar a caminar por los pasillos.
-.-.-.-.-
El silencio era abrumador a su alrededor. A parte de todos los miembros de la Guardia no había demasiadas personas más, pero podía ver a algunas caras conocidas, la mayoría eran sirvientes o gente que había vivido trabajando para Precia. Algunos nobles también se habían acercado hasta ahí y pudo ver a un par de chicas de más o menos su edad que intentaban no llorar. Amigas de Alicia, pensó mientras tragaba sonoramente.
Su vista pasó de las personas al paisaje a su alrededor. La colina estaba llena de lápidas, algunas más gastadas por el paso del tiempo que otras pero todas igual de lúgubres y que le recordaban de forma gráfica dónde se encontraban. El cementerio nunca era un lugar agradable para nadie. El hombre que se mantenía frente a los ataúdes no cesaba de recitar un montón de palabras carentes de significado para ella. Se encontraba como en otro lugar y lo veía todo como si fuera una espectadora más, como si aquel entierro no fuera con ella, como si no fueran su madre y su hermana quienes estaban dentro de aquellas cajas talladas tan laboriosamente, descansando ahora para siempre.
Pero en cambio sí sentía el dolor. Sí notaba la garganta seca, los ojos empezándole a escocer por las lágrimas que estaba empeñada en retener y un nudo en el estómago que le impedía siquiera tragar su propia saliva.
Alzó la vista al cielo. No por rogar a quien quiera que estuviese ahí arriba por el alma de su hermana, no lanzó ningún rezo ni pensó en ninguna oración, simplemente alzó la vista al cielo y se quedó mirando su increíble color azul. Ni una sola nube. Parecía mentira pero, así como en su interior sentía que se estaba desatando una tormenta, el tiempo parecía no querer corresponder sus sentimientos y se mantenía asombrosamente despejado.
Podía notar una figura justo detrás de ella, unos ojos que la observaban con fijeza y que sabía eran del mismo color que el cielo que estaba observando. Nanoha se mantenía cerca pero dejando una calculada distancia entre las dos que Fate no sabía si agradecer o maldecir. Por un lado apreciaba la privacidad debido al mal momento que estaba pasando, pero por el otro quería esconderse en la cálida presencia que suponía Nanoha. Sin embargo la capitana se había empeñado en mantenerse alejada de ella, como si temiera molestarla.
Un murmuro se extendió por entre los presentes y Fate ladeó ligeramente la cabeza atenta a la voz conocida que escuchaba a su espalda. La reina Hayate acababa de hacer acto de presencia y hablaba en susurros rápidos y apagados, Nanoha le dijo algo y la rubia se encontró intentando escuchar la conversa sin girarse.
- No podéis, majestad.- El susurro de Nanoha le llegó claramente.- No es buen momento.
- Es importante, he de hablar con ella.- Hayate hizo una pausa y Fate supo que estaba mirándola.- Ya sé que… -Una pausa.- He esperado dos días pero debemos empezar a tomar medidas.
- Majestad.- El tono de voz fue implorante.- Os ruego que esperéis a que termine la ceremonia, al menos esto, dejadla darle el último adiós a su hermana.
- Nanoha, sabéis que es importante.- Un suspiro hastiado hizo que a Fate casi se le escapara una sonrisa, era obvio que Nanoha había convencido a la reina.- Está bien, supongo que puede esperar un poco más.
La rubia se preguntó qué era aquello tan importante que tenía que comentarle la reina, pero en esos momentos la perorata del sacerdote se detuvo finalmente y ella alzó los ojos borgoñas para hacerle un gesto de asentimiento. Un par de hombres empezaron a cubrir los ataúdes con la tierra que había amontonada a un lado. Se acercó al borde del agujero donde descansaría su hermana y se quedó mirando como la madera se iba ocultando progresivamente bajo la tierra, miró el lirio blanco que había estado sujetando entre sus manos durante toda la ceremonia y le dio un par de vueltas entre sus dedos.
Siento que todo esto haya tenido que acabar así, Alicia. Cómo desearía poder cambiar lo sucedido… Te llevas una parte de mí y una parte de ti siempre estará conmigo. Hasta siempre, hermana.
Dio un beso a los pétalos de la flor y la lanzó sobre el ataúd. Se quedó mirándolo hasta que finalmente toda la superficie quedó cubierta por tierra y cogió aire y lo dejó ir en un largo suspiro intentando controlar sus emociones con ello. Miró hacia el agujero que había al lado y tensó la mandíbula.
Adiós, madre.
Se giró, buscando entre la multitud y se encontró con unos ojos dorados que la miraban detenidamente, varios metros alejados del lugar. El hombre le saludó levemente con la cabeza mientras esbozaba una sonrisa que hizo estremecerse a Fate, pero se obligó a corresponder el gesto mientras lo veía marcharse entre las tumbas. Parpadeó confundida y siguió buscando a Nanoha con la mirada dispuesta a averiguar qué quería la reina.
No tardó en localizarla y los ojos borgoñas se abrieron en sorpresa al ver a una de las personas que estaban hablando en esos momentos con ella. Prácticamente corrió hasta llegar a su lado y se frenó justo a tiempo para no lanzarse de forma precipitada a abrazar a la mujer que la estaba sonriendo con calidez. Ésta abrió los brazos aceptando el abrazo que Fate dudaba en darle y la rubia se acercó algo cohibida para rodearla con los suyos.
- Linith… -Balbuceó con sincera sorpresa e intercambió una mirada con Hayate y Nanoha, quienes la miraba con una mal disimulada sonrisa por su comportamiento.- ¿Qué hacéis…? –Se calló al ver lo absurdo de la pregunta.
- ¿Aquí? –Acabó la frase ella y su rostro reflejaba tristeza cuando se separó.- He sido el ama de llaves de los Testarossa desde hace años y prácticamente fui yo quien os crió a ti y Alicia…-Le acarició la mejilla en un gesto claramente maternal.- Los siento tanto, Fate…
- Yo también… -Se permitió cerrar los ojos y disfrutar de la caricia mientras sentía cómo se le encogía el corazón. Tuvo que respirar hondo un par de veces para recuperar el temple, obligándose a apartarse y recordar qué quería preguntar.- ¿Queríais algo, majestad?
Hayate abrió la boca y pareció repensarse lo que iba a decir, porque la cerró y echó una rápida mirada al ceño fruncido de la capitana de su guardia. Resopló mientras negaba con la cabeza y una sonrisa se escapaba de sus labios.
- Creo que no es el mejor momento. O al menos hay alguien que cree que no es el momento y me mordería si os lo contara… si no fuera la reina, claro.- La monarca soltó una carcajada y Fate miró a Nanoha y volvió a mirar a la reina con una expresión desconcertada.- Espero que ella sepa mejor cuándo es el momento apropiado… -Miró seriamente a la castaña unos instantes y ésta asintió casi imperceptiblemente.- Bien, ahora, si me disculpáis, tengo varios asuntos que atender. ¿Vamos, lady Linith?
La nombrada asintió y se acercó hasta Fate para darle un abrazo.
- Me alegro de veros. Hablaremos más tarde, ¿de acuerdo? –Se inclinó ligeramente hacia Nanoha.- Un placer haberos conocido, lady Takamachi.
- El placer ha sido mío.
Nanoha devolvió la reverencia y se quedó mirando cómo se alejaban ambas mujeres. Notó la mirada de Fate y al girarse se la encontró con las cejas alzadas.
- ¿De qué va todo esto?
- Tienen varias cosas que aclarar… No te preocupes ahora.- Se mordió el labio vacilando unos momentos.- ¿Cómo estás?
Nanoha se maldijo por preguntar aquello al ver cómo el rostro de la rubia se apagaba como una vela ante una corriente de aire. Se fijó en las ojeras que se marcaban claramente en el rostro más pálido de lo normal y advirtió el dolor en aquellos ojos rojizos que ahora miaban hacia las tumbas que acababan de llenar.
- Estoy bien.- Se encogió de hombros.- Supongo que aún no me hago a la idea.
La capitana cerró los ojos intentando frenar las ganas de envolverla entre sus brazos y cobijarla en un abrazo protector. Sabía que aquello no sería adecuado pero sentía tal necesidad de estrecharla contra su cuerpo que llegó a pensar que no le quedaría otra que salir corriendo de ahí y alejarse de ella para no cometer tal locura. Pero era consciente de que no podía dejarla sola.
- Lo…
- Como te disculpes de nuevo me voy a ver obligada a pegarte, Nanoha.- Dijo muy seriamente.- No me obligues a ello.
Fate sonrió de medio lado cuando los ojos azules parpadearon un par de veces ante aquello pero pronto su sonrisa desapareció cuando la capitana clavó una rodilla en el suelo y agachó la cabeza en actitud sumisa.
- Merezco que me pegues.- Murmuró.- Y si con eso consigo que te sientas mejor, puedes pegarme tanto como quieras, Fate.
La rubia se mordió el labio y se enjuagó las lágrimas que estaba empezando a no poder controlar con el dorso de la mano, respirando hondo para intentar no desmoronarse. Notaba varios pares de ojos sobre ellas pero no le importó lo más mínimo, alargó la mano y acarició la mejilla de Nanoha con una ternura infinita, tanta que la capitana inclinó ligeramente la cabeza para sentir mejor aquel cálido contacto.
- Nanoha, has hecho por mí más que nadie.- Le alzó la barbilla para mirarla y le sonrió con sinceridad cuando sus ojos se encontraron.- Te estaré eternamente agradecida por todo, pero si de verdad quieres que me sienta mejor…- Titubeó un segundo.- Si de verdad lo quieres… abrázame.
No tardó ni un segundo en ponerse en pie y abalanzarse a cumplir su petición. Envolvió el cuerpo de Fate entre sus brazos y al cabo de un instante notó como se le humedecía la tela negra que cubría su hombro. Miró a su alrededor mientras acariciaba la larga melena dorada, la gente se había empezado a retirar para darles intimidad y apretó con más fuerza a Fate, intentando grabar en su cuerpo la sensación de tenerla estrechada contra su pecho.
Las lágrimas también empezaron a salir de los ojos azules. Cómo echaría de menos el agradable calor de Fate cuando se separasen.
-.-.-.-.-
Cuando Nanoha se dirigió hacia la pequeña iglesia que había al lado del cementerio, Fate se encontró alzando las cejas. Después de pasarse lo que parecieron horas entre los brazos de la castaña, ésta se había separado para preguntarle si se encontraba mejor. La rubia asintió y le dio las gracias por soportar su berrinche y, tras asegurarle con una sincera sonrisa que no le había importado en absoluto, Nanoha se había puesto completamente seria para preguntarle si podía acompañarla.
Lo que Fate no se esperaba era que acabasen en una iglesia.
- No sabía que eras religiosa.- Comentó medio en broma cuando entraron por el gran portalón.- ¿Pretendes que rece por el alma de mi madre y mi hermana?
Los ojos azules titubearon y se detuvo a mirar el altar del fondo de la sala.
- No te había traído por eso… Pero si quieres orar por ellas… - La miró con nerviosismo.- Lo siento, no soy religiosa, no había pensado que…
- No.- Negó con la cabeza.- Yo tampoco lo soy. He matado a demasiada gente como para considerar siquiera la posibilidad de que algún Dios me querrá escuchar.
Nanoha asintió mientras emprendía de nuevo su camino sólo para detenerse junto a una de las puertas del lateral de la iglesia. Se volvió y sonrió de medio lado al ver cómo la rubia alzaba una ceja de forma interrogante por llevarla a lo que parecía el despacho del sacerdote de aquel lugar.
- Sí, yo opino exactamente lo mismo.- Bajó la manivela y empujó la puerta.- Pero precisamente por eso aquí ni Dios ni nadie nos escuchará.
Fate parpadeó sorprendida al ver el grupo de personas que se reunían alrededor de una elaborada mesa. Tres pares de ojos se levantaron para mirarlas, con los rostros completamente serios.
- Bienvenidas.- Saludó una mujer que Fate no conocía.
Los ojos borgoñas se cruzaron con los azulados de Nanoha, quien se encogió de hombros con una sonrisa. No quería pedirle aquello a Fate, pero sabía que la chica tenía una mentalidad ágil y una intuición perfecta para preparar planes. Además en Sankt Kaiser había demostrado que tenía ojo con las conspiraciones y sabía que podía confiar plenamente en ella. Todas esas cualidades les serían de utilidad en esos momentos y habían sido la excusa perfecta para que la reina Hayate le permitiera aplazar lo inevitable así que, a pesar de no querer pedirle que la acompañase a la reunión, Nanoha se había visto prácticamente obligada a hacerlo.
- Testarossa, os presento a lady Schach Nouera.- Dijo Signum, que se sentaba a un lado de la mesa, junto a la mujer que acababa de presentar, de pelo rosáceo y atuendo religioso.- Es miembro de la Santa Iglesia y capitana de los caballeros de la Santa Cuna. Además de persona de confianza de lady Carim.
- Un placer.- Saludó la rubia mientras imitaba a Nanoha y se sentaba en una de las sillas vacías.
- Así que vos sois lady Testarossa, he oído hablar mucho sobre vos… -La sonrisa de aquella mujer era cálida, pero Fate pudo ver un brillo de interés en su mirada.- "Una mentalidad ágil, una intuición perfecta y un buen ojo en cuanto a analizar al enemigo". Desde luego si sois siquiera la mitad de buena de cómo os describe Takamachi, seréis una pieza clave en esta reunión.
La rubia miró a Nanoha con una ceja alzada y ésta no pudo esconder un ligero rubor, rió ligeramente mientras se inclinaba sobre la mesa para recostar los brazos sobre la madera.
- Schach, vas a ponerme en un compromiso. Yo no he dicho todo eso.
- Cierto, os habéis quedado corta con las alabanzas.- Se burló Signum, para fastidio de Nanoha.- Pero en cualquier caso deberíamos dejar todo esto para después.
Los otros tres miembros asintieron con solemnidad y sus rostros volvieron a la seriedad que lucían cuando entraron en la sala.
- Esta es una reunión secreta.- Yuuno, quien se había mantenido callado hasta ahora se dirigió a Nanoha.- Espero que sepas lo que estás haciendo.
- Le confiaría mi vida a Fate, Yuuno.- Dijo la capitana completamente seria.- No me cansaré de repetírtelo: es de confianza. Es fiel a la reina igual que todos los que estamos aquí y, como os he dicho antes, todas sus cualidades nos serán de utilidad en estos momentos.- Volvió su cara hacia Fate y suspiró.- Siento haberte arrastrado hasta aquí, no quería pedirte que me acompañases, sé que no es el mejor momento pero… Sinceramente creo que serás de ayuda.
La rubia negó con la cabeza. Había entendido la relevancia de aquella reunión nada más entrar por la puerta. Dada la seriedad de los participantes y de las precauciones que habían tomado a la hora de reunirse, era evidente que los temas a tratar serían de vital importancia.
- Tranquila, podéis contar conmigo en lo que sea. Me siento halagada porque confiéis en mí, no os decepcionaré, juro que no diré nada.
Nanoha asintió con la cabeza, mostrando una sonrisa sincera que relajó un poco el ambiente de la sala.
- Vayamos al grano, por favor.- Apremió Signum.- No podemos alargar esta reunión demasiado o sospecharán, así que os lo resumiré, Testarossa. Tenemos sospechas de una conspiración, algo mucho más grande que una simple rebeldía de campesinos.
- Según el informe de la batalla en Sankt Kaiser, varios de los rebeldes no eran meros campesinos, sabían lo que se hacían y estaban preparados.- Yuuno desplegó un pergamino y lo colocó en la mesa.- Entre los cadáveres hemos conseguido identificar a algunos mercenarios y eso explicaría por qué estaban tan bien organizados.
- Trabajamos con varias hipótesis porque en realidad no tenemos ninguna prueba definitiva. No sabemos si los mercenarios se han aliado con los campesinos, si son estos los que han contratado sus servicios o, por si lo contrario, hay algunos cargos importantes implicados. Realmente no podemos saber con certeza quién es aliado y quién no.- Nanoha señaló un dato del pergamino.- Calculamos que en aquella batalla nos emboscaron unos cien hombres y en el orfanato había unos setenta más. Algunos cayeron allí…
- Pero no sabemos con certeza cuántos quedan.- Signum desplegó un mapa donde un círculo marcaba un cierto lugar.- Logramos que un preso confesase su escondite y no tardamos en ir a investigar para dar con lo que resultó ser un campamento bastante pequeño y mal organizado. En mi opinión fue demasiado fácil.
Fate se inclinó sobre la mesa y contempló con asombro la zona marcada, luego alzó la mirada y se encontró con los ojos azules de Signum, que asintieron con seriedad. Volvió a mirar el mapa. El círculo marcaba un valle entre dos montañas, al lado de un río en el que Fate sabía había un puente que lo cruzaba no muy lejos de allí. Una línea roja enmarcaba un territorio a un lado del cual, un triangulito en lo alto de una curva que representaba una colina, indicaba el lugar exacto donde estaba el pequeño palacete que era la residencia de los burgueses de aquella zona.
- Está justo en el linde de los terrenos de mi familia...
Su voz fue apenas un susurro al entender lo que ello significaba. Precia había intentado atentar contra la vida de la reina pero por suerte resultó arrestada antes de poder cumplir con sus expectativas. Los cuatro miembros restantes asintieron, conscientes de que Fate había llegado a la misma conclusión que ellos.
- Es muy probable que Precia Testarossa estuviera aliada con estos rebeldes y que, a pesar de todo lo ocurrido, hayan decidido seguir con su plan.- Declaró Yuuno.- Pero sin embargo hay varias incógnitas aún, si realmente Precia estaba implicada la idea de que otros nobles estuviesen de su lado no sería muy descabellada. La investigación sobre la traición de Precia no llegó a ningún lado, es una lástima que vuestra madre se escapase antes de poder juzgarla…
La voz del consejero murió en un susurro al darse cuenta de la mirada penetrante de Nanoha, una mirada cargada de advertencia y que le hizo advertir que aquel tema no era demasiado adecuado. Yuuno miró a Fate y bajó la cabeza, avergonzado con él mismo por no haberse dado cuenta antes de que para Fate no sería fácil hablar de su madre. La rubia se mantenía con la vista fija en el mapa pero una sombra en sus ojos y la ligera tensión que se notaba en sus hombros dejaba en claro que el nombre de Precia la había trastornado notablemente.
Signum carraspeó intentando disipar el ambiente tenso.
- No podemos ignorar lo que ocurrió en Sankt Kaiser.- La caballera se cruzó de brazos pasando la mirada por todos los presentes.- Separarnos les resultó fácil. Demasiado fácil. Nos dieron una pista falsa y nos la tragamos. La emboscada no hubiera funcionado si no hubieran sabido que primero iría una avanzadilla, así que casi podemos asegurar que los rebeldes sabían perfectamente cuales serían nuestros movimientos en Sankt Kaiser.
- Otra duda es quién avisó del ataque rebelde.- Schach sacó un sobre arrugado y lo lanzó sobre la mesa.- Un mensajero trajo esta nota de forma anónima pero no dudaron de su veracidad, a fin de cuentas la Iglesia era vulnerable sin los soldados de la Santa Cuna.
Se hizo el silencio durante algunos instantes. Ahora que habían repasado todos los hechos para que Fate se pusiera un poco al día, se daban cuenta de que realmente aquello podía ser mucho más grande de lo que parecía. Los rebeldes no eran simples campesinos enfadados, blandiendo horcas y manifestándose contra la reina. Posiblemente varios nobles estarían implicados y se habían aliado con mercenarios cuyos métodos podrían ser más que dudables, habían empezado a hacer ataques terroristas, habían desafiado a la mismísima Guardia de la Reina pillándola por sorpresa… Aquello era definitivamente muy serio.
Nanoha leyó la nota que había puesto en aviso a la Iiglesia y cuando terminó miró a Fate para encontrarla mirando el mapa con el ceño fruncido. La capitana sonrió al ver aquellos ojos borgoñas entrecerrados mientras se fijaban en las líneas topográficas. Esa mirada la había visto ya en la anterior batalla y sabía qué significaba, sabía que Fate estaba analizando todos los datos que acababa de recibir y empezaba a tejer una trama que unía aquellos puntos.
Desde luego Fate era una gran guerrera y sabía lo que se hacia. Era eficiente analizando la situación, ingeniosa trazando planes y sabía que era igual de buena que ella en la lucha. Una sombra oscureció sus ojos, era un gran miembro de la Guardia y sabía que la Guardia no sería lo mismo sin ella.
- ¿Qué opináis, Testarossa?
La voz de Signum la trajo de nuevo a la reunión y Nanoha miró a su teniente, que pese haber hablado a Fate mantenía su vista fija en ella. Apartó la mirada, consciente de que la caballera había leído su expresión.
- Es más que posible que mi madre estuviera involucrada, pero nunca estuve muy cerca de ella así que no sé qué estaba tramando ni con qué nobles se relacionaba y si éstos podrían estar implicados. Pero si nos centramos en los campesinos y mercenarios, en su escondite… ¿El campamento que decís estaba aquí? –Señaló una pequeña marca en el mapa y Signum asintió. Fate asintió a su vez y cruzó una mirada con Nanoha.- Esa zona es un bosque bastante espeso, sería un lugar factible para esconderse, pero me preocupa que esté tan cerca de esta montaña.- Apuntó con el dedo la montaña que quedaba medio incluida en el círculo del mapa.- Hay muchos ríos subterráneos que desembocan en este de aquí.- Su dedo se desplazó por una serpenteante línea azul.- Y esa montaña está llena de grutas y cuevas debido a la erosión, si las aprovechan será difícil atacarles.
- Sabíamos que conocerías la zona mejor que nadie.- Dijo Nanoha sin poder disimular una sonrisa orgullosa.
-.-.-.-.-
Avanzaban por un largo pasillo de piedra, mal iluminado y con un fuerte olor a humedad. Sus pasos resonaban por las paredes mientras iban pasando por al lado de varias puertas toscas y gruesas de madera que dejaban en claro que aquel lugar del castillo no estaba destinado a los aristócratas, sino a los empleados y soldados que ahí residían.
Nanoha miró a Fate de reojo y se mordió el labio sin decidirse a hablar. La rubia iba con la vista fija al frente y por sus ojos estrechados supo que seguía pensando en la reunión y en todo lo que se había dicho en ella. La vio agitar la cabeza de un lado a otro, como queriendo deshacerse de todo aquel quebradero de cabeza y luego pasarse una mano por la cara, frotándose para intentar deshacerse del cansancio. La rubia soltó un suspiro, había sido un día muy largo y ahora lo único que quería era dejarse caer en su cama. Aunque dudaba que pudiera conciliar el sueño
- Ha sido un día bastante largo, ¿verdad?
Se giró para mirar a Nanoha con una sonrisa, era como si le hubiese leído el pensamiento.
- Y que lo digas.
Se volvieron a quedar en silencio y por un momento sólo se escucharon sus pasos. Nanoha advirtió que estaban llegando a su destino así que cerró los ojos durante un momento y respiró hondo para armarse de valor.
- Fate, quizá no deba decírtelo, pero quiero que seas consciente de que me la estoy jugando por ti.- Hizo una pausa y ambas se detuvieron en medio del pasillo.- No quiero presionarte, pero realmente es así… No me importó jugármela para pedir que te aceptaran en la Guardia y desde luego no me arrepiento de ello, sin embargo esta vez lo que está en juego es el futuro del reino, de la corona, la vida de miles de personas, Fate. Te he permitido asistir a una importantísima reunión secreta a pesar de que los demás me advirtieron que no lo hiciera; sólo quiero que seas consciente del grado de confianza que he depositado en ti…
- Lo soy, Nanoha.- Le colocó una mano en el hombro y apretó con fuerza.- Y no podría estarte más agradecida por demostrármelo de este modo. Pero ahora soy yo quien quiere que sepas que no te decepcionaré, de mis labios no saldrá nada que pueda ponerte en peligro, Nanoha, ni a ti ni a nadie que te importe. Te prometí que sería tu espada y la promesa sigue en pie.
- Sí, sobre eso… He de decirte una cosa…
Tragó saliva y apartó la mirada. Los ojos azules titubearon y fueron a cualquier lugar que no fuera la rubia que tenía delante, pero a pesar de eso fue consciente de la mirada borgoña clavada en ella, con el ceño fruncido y esperando a que siguiera. Cerró los ojos disimulando una mueca de dolor, un dolor que no era físico pero que le atenazaba el alma. Tengo tantas cosas que decirte, tantas cosas que quisiera decirte… y sin embargo he de decir lo único que no quiero. Dios sabe que no quiero…
- ¿Nanoha?
La castaña suspiró y abrió los ojos con una sonrisa.
- Nada, en realidad es una tontería.- Se apresuró a colocar la punta de los dedos sobre los labios de Fate para que no protestara y ambas se estremecieron ante el contacto.- No, por favor. Hoy ha sido un día muy largo, mañana hablaremos.
La rubia frunció el ceño pero asintió ligeramente. Los dedos seguían sobre sus labios y se quedaron más tiempo del necesario hasta que Nanoha los apartó para despedirse de ella. Fate la miró un momento hasta que finalmente le devolvió el saludo y se perdió por el pasillo hacia su cuarto.
La capitana se quedó ahí parada y suspiró largamente cuando la mujer hubo desaparecido tras la esquina. Alzó la mano y se quedó mirando los dedos durante un instante antes de llevárselos a sus propios labios en un penoso y ridículo beso indirecto que le resultó amargo.
Se sobresaltó cuando una mano se colocó sobre su hombro y al girarse sus ojos se llenaron de tristeza.
- No se lo has dicho.
Ella simplemente bajó la cabeza.
To be continued…
Notitas varias:
Bueeeeno. Desde aquel primer capítulo han pasado ya unos cuantos y eso que al principio aseguraba que sólo tendría 3 capítulos, pero ya sabéis, yo y mis errores de cálculo XD porque ya podéis ver que no ha sido así, ni mucho menos xD Hace ya algunos caps que vengo diciendo que la historia se me ha ido de las manos, ahora lo confirmo del todo: esto no me hace ni caso. LOL
Aquel argumento que tenía planeado en un principio me vi obligada a desarrollarlo como era debido para que no quedase un fic de mierda y ahora es cuando se ven las consecuencias de eso y también es donde se ve clara mi ineptitud como escritora. XD La cosa se fue alargando, cada vez había más temas a tratar y no me gusta dejarlos a medias. El primer error lo cometí al matar también a Alicia… No estaba planeado y uff, con eso había que sacar a Fate de la depresión para que su relación con Nanoha avanzase... Y ya veréis XD Pero el error garrafal apareció con los rebeldes ¿Qué pasaba con ellos? Si había rebeldes era porque algo en la política de la reina no iba bien y, aunque podría dejarlo en el aire, no me gusta dejar flancos abiertos. Así pues cada vez había más temas a tratar, me gustaba cómo iba la historia pero había cosas que no cuadraban y me tuve que poner a planear a fondo el resto, aclarar en qué situación estaban nuestras protagonistas y qué iba a ocurrir ahora, planear un escenario creíble donde se diera la rebelión sin convertirse en una revolución francesa que acabase costándole el cuello a la reina de corazones… y cuadrar muchas otras cosas que ya veréis.
Aún a pesar de todo eso, mi intención sigue siendo hacer un NanoFate y por ello sigo intentando darle más importancia a su relación que al contexto medieval… Además que, la verdad, no me he parado demasiado a crear el mundo en el que se desarrolla todo esto, pero we, espero que no os importe XDDD igual que espero que no os importe un poco de politiqueo entre el nanofate XP porque sino mal vamos~
