Otra entrega, gracias por el único review que me han dejado.

Cap 3 El elegido.

Gaara entró en la habitación y se lanzó sobre la cama de su padre.

- Padre, padre, despierta; me dijiste que hoy me llebarías a ver toda la aldea, vamos- el niño daba saltos sobre su padre con una sonrisa.

- Sí, te lo dije, pero... no ha amanecido aún- el hombre empujó al chico fuera de su cama con una mano- te llevaré cuando amanezca y pasen unas horas- añadió.

El chico se marchó. La puerta del cuarto de su tío estaba abierta; dentro el joven de pelo anaranjado dormía sobre un montón de sábanas y mantas arrugadas en el suelo. El joven se giró, lo que hizo que se golpeara en la cabeza contra el suelo y se despertara.

- ¡Ah! ¡Gaara! ¿qué hora es? ¿por qué me duele la cabeza?

- Las cinco- respondió el niño. Se sentó junto a su tío en el suelo y lo miró. ¡Estaba horrible! Hacía días que no dormía bien, estaba cansado y... Gaara sentía que era su culpa, pero no se atrevía a decirlo en voz alta.

- ¡Ah! Bueno, en ese caso me levantaré. ¡Oh no! ¡¿dónde...?- se levantó de un salto y miró a su alrededor. ¿cómo he llegado hasta aquí?

Recorrieron juntos el pasillo; entraron en la cocina, una pequeña habitación que olía a comida. Los cacharros se amontonaban en la pila

- Vamos a....- un montón de platos amenazaban con caerse- ...a intentar desayunar y salir vivos para contarlo- resaltó mucho la última parte.

- Ja ja, sí, ja ja- el niño se subió a una silla ante la posible avalancha de platos que se avecinaba.

3 horas más tarde, el Kazekage, seguido por los dos hijos mayores entraron en la cocina.

- ¡Pero....! ¿qué ha pasado aquí?- dijo observando el desastre.

Los platos estaban rotos y sus trozos esparcidos por el suelo. Agarró a Temari, cuando esta intentaba abrirse paso entre los fragmentos.

Flashback

Un ruido atronador resonó en la pequeña habitación. Los platos cayeron y se rompieron. Gaara se acurrucó en la silla mientras su tío se desmayaba. Poco a poco un hilo de sangre fue resbalando por las manos del joven y llegando al suelo. Gaara no movió ni un músculo, estaba aterrado o bien por el golpe, o bien por la perspectiva de que su cuidador estuviera sangrando, tirado en el suelo entre un montón de platos rotos.

Fin del Flashback

Gaara y su padre caminaban entre una multitud que les miraba expectantes. Llegaron a una gran roca, un poco lejos de la aldea; se sentaron y estuvieron así un rato. El niño miraba la gran extensión de desierto que tenía delante.

- Mira- señaló el desierto con un dedo, luego se giró y señaló la aldea- un día todo este terreno será tuyo.

- ¡Todo!

- Sí, todo. Tu serás el líder, cuando yo muera- dijo el hombre.

- ¿Tu?

- Sí, yo. En realidad, tu eres el más joven de la familia; Se supone que no lo deberías saber, ni....

- ...

- ¡Oh, no! Creo que he hablado de más- pensó el Kage- Bien, es hora de volver a casa.

El chico siguió mirando la arena como a un amigo con el que llevara mucho tiempo sin verlo. De pronto un gemido se escapó de su boca; cayó al suelo de rodillas y se agarró la cabeza con ambas manos. Un remolino de arena se formó a su alrededor.

Una mano se aferró a su cuello dejándolo sin respiración. Con esfuerzo abrió los ojos, ante él sólo había oscuridad, pero a lo lejos se distinguía una figura de gran tamaño; se dirigió hacia ella con una mezcla de miedo y... ¿es como si ya la hubiera visto antes!!

- Tu eres....- una voz que le resultó muy conocida resonó en el espacio-- ¡tu eres Gaara....!

- ¿Me conoces?- preguntó el niño, de pronto sintió una punzada en el pecho que hizo que perdiera el equilibrio.

- Te conozco desde antes de que nacieras- explicó la voz.

Una especie de bestia parecida a un mapache de una cola lo miró divertido.

- No me conoces, pero yo a ti sí. Me llamo Shukaku de la Arena- respondió el monstruo.

- ¡Shukaku?

- Sí.

- Y ¿qué eres?-el chico lo miró.

- Yo.... soy tú.

- ¿Cómo puede ser?- el niño estaba confundido por las respuestas del otro.

- Verás....- comenzó el mapache gigante- yo soy uno de los Nueve Biju, el de Una Cola. Antes de que nacieras, alguien me selló dentro de ti.

- Eres raro, dices cosas raras- dijo el niño sin comprender.

- Sí, y mi Jinchuriki es un niño pesado, que me ha llamado raro.

- ¿Jinchuriki?

- ¡Af! Te lo tengo que explicar todo ¿verdad?

- No, no hace falta- de pronto un sonido llamó su atención. Se encontraba en su cama sentado; su tío lo miraba asustado ¿pero qué había sido eso? Se lanzó a los brazos del mayor se resguardó ahí durante un rato.

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Ya esta, lo ha descubierto, a partír de aquí la cosa mejora.

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