Estuvimos flotando varios minutos hasta que notamos que caíamos sobre una superficie rocosa, cuando nos levantamos vimos que estábamos en medio del Gran Comedor en medio de la hora de la comida todos los alumnos nos miraron sorprendidos, los primeros en reaccionar fueron mis amigos que se levantaron aprisa para venir a abrazarme.

-Hermione ¿Qué te ha pasado? ¿Dónde has estado? ¿Este bien? ¿Quién es ese?-tantas preguntas me aturdieron en un primer momento pero me recupere fácilmente resuelta a contestar a mis amigos.

-no os puedo contar donde he estado, ni que me ha pasado, pero estoy bien y este es Sebastián ha venido a ayudarnos a Draco y a mí en unas cosas que tenemos que resolver.- dije antes de que les diera tiempo a hacerme más preguntas- ahora debo hablar con Dumbledore, nos vemos más tarde – y les di un beso en la mejilla a cada uno, me gire para dirigirme al despacho del director Draco y Sebastián me seguían de cerca uno a cada lado.

Al llegar a las gárgola me di cuenta de que no teníamos la contraseña, así que me puse a recitar todas las gominolas de Honeyduke: plumas de azúcar, ranas de chocolate, Berti boot, pastelillos de calabaza, pastelillos caldero, varitas de regaliz…serpientes dulces-y en ese momento la gárgola empezó a girar y nos subimos a ella.

En el trayecto hasta el despacho del director no pude evitar pensar en lo acertado de la contraseña y eso me hizo sonreír inconsciente mente, hasta que oí desde el interior del despacho la voz del director recitando nuestros nombres y dándonos permiso para pasar. Nosotros nos miramos entre sí con cara de espanto, después de unos segundos me arme de valor y entre al despacho siendo seguida de cerca de los dos chicos.

-buenas noches jóvenes-nos saludo Albus con su típica afabilidad y mirándonos por encimas de sus gafas de media luna.

-buenas noches-respondimos nosotros al unisonó sin darnos cuenta.

-como veo que todavía no os habéis recuperado de la impresión y no podéis hablar sobre nada del tema que nos concierne, hablare yo, e habilitado la torre más cercana a la biblioteca, tenéis pase a todas las zonas de la biblioteca, aquí tenéis un mapa de todas las zonas conocidas y desconocidas por los alumnos y la manera de entrar a ellas, no tendréis toque de queda y podéis salir del castillo siempre que queráis pero me lo tenéis que notificar antes-termino dándonos el mapa de la biblioteca y como llegar a nuestra torre y su contraseña, justo antes de que no diéramos la vuelta para marcharnos a descansar nos dijo unas palabras que nos dejaron bastante intrigados-y muchas gracias por todo.

Nosotros no sabíamos a que se refería pero aun así salimos del despacho hacia nuestra torre, al llegar allí vimos que consistía:

De una sala grande y confortable en colores verdes, plata y negro, en una de las esquinas había una mesa muy amplia con tres cómodas sillas.

En el centro estaba un sofá de tres plazas y a cada lado uno de dos plazas, en el hueco del centro había una pequeña mesa de café.

Una de las dos puertas que se veían era una pequeña cocina equipada con todo lo que se podría necesitar para comer algo entre horas.

La última puerta era el baño que era como el de lo perfectos solo que un poco más pequeño y adornado con los mismos colores que el salón, Lo último que les faltaba por ver era la parte de arriba.

Cuando ya habían subido las escaleras se encontraron con algo que no pensaban encontrar, en vez de habitaciones separadas, todo era un conjunto donde estaban tres camas de matrimonio, con sus respectivos armarios, mesillas, escritorio y con una estantería para colocar todos los libros.

-wau esto es asombroso nunca pensé que el vejete tendría tan buen gusto- dijo Draco, en ese momento se pareció mucho al Malfoy de antes pero yo sabía que en el fondo había cambiado.

-si y será mejor que nos vayamos a dormir para poder empezar mañana con la investigación-dijo Sebastián al tiempo que se tiraba en la que iba a ser su cama.

Llevaba varias horas intentando dormir pero me era imposible sacarme de la cabeza lo ocurrido con Salazar, nunca pensé que mi primera vez iba a ser así, ya que aun que trate de relajarme y dejar de forcejear para que me doliera lo menos posible, aun así no fue nada agradable, el dolor, la molestia, lo sucia que me sentía en ese momento no se me había olvidado y lo que nunca olvidaría serian los ojos de lujuria y malicia con los que Salazar me miraba mientras yo le pedía clemencia.

Sin darme cuenta había empezado a temblar y a llorar, en ese momento volví a surtir el mismo terror que había sentido esa vez, así que decidí ir al único lugar en los que en esos momento me sentía segura y protegida.

Sin esperar ni un segundo más me levante rápida mente y me acerque a la cama de Draco.

-Draco-nos despertaba, así que decidí volver a llamarle-Draco.

-Si Herms que pasa me dijo al tiempo que soltaba un bostezo

-tengo miedo puedo dormir con trigo-en ese momento abrió los ojos y gracias a la luz de la luna pude ver mis lagrimas y como temblaba, se enderezo en la cama y corrió las sabanas dándome a entender que me metiera.

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Una vez acostada junto a él me abrazo fuertemente pegándome a su pecho donde yo escondí la cara, mientras él me arrullaba y me acariciaba la espalda, en un principio me sentí un poco incomoda por la caricia hasta que a mi cerebro llego la noción de que esa caricia era con cariño no con lujuria y empezar a tranquilizarme, a los pocos minutos conseguí dormirme, Draco al ver que me había dormido me dio un beso en la frente y acurrucándose contra mi volvió a dormir.