¡Aclaro que Inuyasha es © de Rumiko Tahakashi! Solo la historia es mía ©

Clasificado M por futuras escenas

N/A: Okey!!! Es mi primer intento de lemmon así que no sean muy crueles si hay algo q no encaje me dicen y lo soluciono. Buenoo aquí vamos...

-Te necesito-

(Aome POV):

Una vez en mí cama me fui dejando vencer por el sueño y el cansancio, sentí como cada uno de mis músculos se relajaban en mi suave y acogedora cama, mis ojos se cerraron lentamente y fui cayendo en un vacío y de repente todo era negro. Abrí los ojos y estaba de nuevo en el sofá con Inuyasha, ¿cómo llegué aquí?, no me importa. Estoy con él. De nuevo podía sentir sus deliciosos labios sobre los míos, explorando cada rincón de mi boca, debo admitir que en el arte de besar es un experto, sabe exactamente cómo dejarme sin aliento, cómo hacer que mi cuerpo se estremeciera con solo mover su suave y juguetona lengua dentro de mí, por un momento sentí que faltaba el aire y en contra de mi voluntad tuve que detener aquel beso, con mi mano derecha sostenía su cuello para que no se alejara de mí uniendo nuestras frentes y respirando con cierta dificultad, sus manos estaban en mí cintura, de vez en cuando me apretaba y una extraña corriente recorría todas mis venas, necesitaba de él, de sus caricias, se sus besos, guié una de sus manos hasta mi seno derecho dándole a entender lo mucho que lo necesitaba, apretó mi seno por encima de mi top blanco y me estremecí, ¡Dios!, con la poca fuerza que me quedaba traté de que diera vuelta para quedar sobre él pero olvidaba q estábamos en un sofá un poco estrecho y acabamos en el suelo, al menos logré estar sobre él...

-Al parecer alguien está muy desesperada...- Dijo en tono burlón.

-No soy la única...- Le dije al notar el bulto que había en su entrepierna, moví mi cadera chocándola contra la suya y él sonrió con picardía.

Lo atraje hacía mí haciendo que se sentara y acaricié su espalda por encima de su camisa, él comenzó a subir sus manos por mi cintura y fue quitándome el top blanco hasta dejarme solo en mi brassier blanco favorito, ese que me hace ver unos muy buenos "atributos", se mordió el labio inferior al verme, sentí un poco de vergüenza por la forma en la que era observada por esos ojos dorados que demostraban lujuria, alcancé sus labios lentamente para besarlo, él respondió a mi acercamiento con menos delicadeza besándome con fuerza, con desespero, como si su vida dependiera de ello. No me resistí más y lentamente desabotoné su camisa blanca de rayas azules hasta sacársela por completo dejando al descubierto una franelilla blanca, que inoportuna, jalé de esta con fuerza para poder admirar lo que realmente quería admirar, su pecho musculoso, formado por los ejercicios en el gimnasio y los deportes, sus brazos eran fuertes y sus manos grandes, me sentía protegida en sus brazos y la vez, me excitaba... Acaricié su pecho suavemente, quería que se grabara en mi mente cada parte de su masculino cuerpo, besé su cuello con delicadeza, me encanta su perfume, huele tan, sexy, él acariciaba mi abdomen y mis seños por encima del brassier, esto era una clase de tortura con la cual no quería acabar, sentía como nuestros cuerpos de alguna manera ardían al rozarse, él fue subiendo sus manos hasta el broche de mi brassier soltándolo y jaló suavemente de él, puse mis manos en el brassier para evitar que me lo terminara de quitar, mal momento para sentir vergüenza...

-¿Qué sucede?- Preguntó un poco alarmado.

-Nada, es que...- No pude concluir.

-Está bien amor...- Besó mi cuello con ternura. –Eres perfecta, todo esta bien...- Susurró en mi cuello haciéndome perder la fuerza por un instante.

Cuando volví a mis pocos cabales ya mi brassier no estaba, en su lugar están las fuertes y tibias manos de Inuyasha, amasaba, acariciaba y de vez en cuando jalaba mientras besaba mi cuello, poco a poco bajó su boca hasta uno de mis senos, un leve gemido escapó de mí, sentir su húmeda lengua en mi cuerpo provocó que arqueara mi espalda atrayéndolo con mis manos hacia mi, él me miró de reojo sonriendo...

-¿Te gusta?- Preguntó entre jadeos.

-S... s... sí- Gemí.

No podía pensar ni coordinar mis palabras solo podía sentir lo que él hacía conmigo, pasó su boca a mi otro seno y sus manos bajaron hasta mi trasero apretándolo, un leve cosquilleo me hizo mover las caderas haciendo que nuestros sexos chocaran, gemí al sentir su dura erección por encima de su pantalón, sus manos se posaron luego en mis piernas y fue subiendo hasta toparse con el cierre de mi short, su boca subió a mi cuello, esta vez lameteaba y succionaba el mismo, su mano derecha se adentró en mi short lentamente mientras la otra sujetaba mi espalda aprisionándonos, bajó lentamente hacia mi sexo, que tortura, simples segundos que tardó en llegar al mismo para mi fueron siglos, pasó la yema de su dedo índice por mis labios y luego se abrió paso hasta encontrar el botón que me haría explotar, gemí apenas comenzó a acariciar el mismo, bajó hasta mi entrada y sentí como un líquido salía de mí.

-Estás tan mojada- Susurró en un tono muy sensual a mi oído, ahora entiendo porque se dice que el clítoris de la mujer esta en el oído. Escuchar su voz me excitaba más.

Me hizo levantarme un poco y de un tirón hizo desaparecer mi short junto con mis bragas, dio vuelta para volver a quedar sobre mí.

-Esto te va a gustar-

Me dijo para darme un corto beso y luego pasar su lengua por mis labios, fue bajando por mi cuello hasta llegar a mis senos, chupó ambos rápidamente y siguió su camino por mi abdomen y mi vientre llenándome de besos y caricias, se posó frente a mi sexo lanzándome una última mirada que me hizo estremecer, lentamente introdujo uno de sus dedos en mi, sentí una completa descarga eléctrica por todo mi cuerpo, se acercó más a mi y su lengua comenzó a jugar con mi botón de nervios, era la tortura mas placentera y deliciosa que podía experimentar, su lengua se movía en círculos, hacia los lados, besaba, lameteaba, era perfecto, delicioso, dos de sus dedos entraban y salían de mí, sentía que iba a explotar, no aguanté más, sentí como mi cuerpo se fue tensando, arqueé mi espalda y con mis manos atraje más su cabeza hacía mí, mi mente se puso en blanco por un momento, solo sentía como Inuyasha me hacía llegar con fuerza, un fuerte gemido salió de mi garganta junto con su nombre, eso seguramente subiría su ego, y algo más... Me dio un corto beso para volver a subir hasta mi cuello el cual beso con ternura para luego atrapar mis labios en un beso frenético, no me di cuenta pero de un momento a otro ya no tenía puesto su pantalón, se me adelantó, pero su sexy bóxer negro lo retiraría yo... Fui bajando mis manos lentamente por su espalda hasta su bóxer, no pude resistirme y apreté su trasero con fuerza a lo que el respondió empujando sus caderas hacía mi...

-Me vuelves loco...- Dijo con sensualidad. Sonreí.

Poco a poco fui bajando su bóxer, dejando absolutamente todo a la vista, con su ayuda logré quitárselo por completo, ahora estábamos en la misma situación, mi mano derecha acarició su pecho y bajó, un poco, solo un poco, más debajo de su ombligo estaba su "amigo" reclamando atención, toqué la punta d éste y me detuve por un momento, ¡rayos!, vergüenza de nuevo, miré hacia un lado para no verlo, él se percató de ello y juntó nuestras frentes obligándome a mirar, con su mano derecha guió la mía hasta su miembro, estaba caliente, y duro como una piedra, ¿acaso se puede poner tan duro?, esto no es normal, es muy, grande...

-A mí también me gusta que me toquen...- Susurró en mi oído lo que me dio fuerzas para seguir.

Comencé a acariciar su erecto miembro primero con suavidad, tanteando el terreno inexplorado, al menos por mí, subía y bajaba con lentitud, subí mi rostro para verlo y mostraba una mueca de placer, sus ojos cerrados y mordía su labio inferior con fuerza, comencé a ir más rápido, mi otra mano se unió a la labor, ambas manos subían y bajaban, mi dedo pulgar derecho acariciaba la punta, el tacto era tan suave, sentí como temblaba encima de mi, tomó mis manos para ponerlas a los lados de mí cabeza...

-No aguanto más, te necesito...-

-Y yo a ti...- Dije para darle un corto beso. Su miembro estaba justo en mi entrada, los nervios me invadieron, ¿dolerá?

-Tendré cuidado... relájate...- Era fácil decirlo. Empujó suavemente, una punzada de dolor no le permitió pasar. –Relájate, no pienses...- Lo intentaba.

De repente ya no sentía nada, mi cuerpo no respondía a nada, él me llamaba...

-Aome, Aome, ¡Aome!-

Mis ojos se abrieron, miré a todos lados desesperadamente, estaba en mi cuarto, a mi lado estaba mi madre, mi respiración era entrecortada.

-¡Aome!, despierta, ya es tarde...-

-¿Q... qué?-

-¿Recuerdas que hoy iríamos de compras?- Decía mientras abría las ventanas y tropezaba con mis zapatos en dirección a la puerta.

-Pero, ¿qué día es?- Pregunté tapando mis ojos con las manos al ver la luz de sol.

-Sábado, vamos, levántate, te esperaré abajo...- Salió de mi habitación.

Fue un sueño, ¡un sueño!, pero, se sintió tan real, o al menos "la evidencia" de mi sueño, era real. Esto se vuelve cada vez más insoportable, mi lado cuerdo me hace alejarme para evitar caer en la tentación, pero mi inconsciente me obligaba a ir detrás del "pecado". Me recosté en mi cama nuevamente para tratar de dormir otra vez pero mi madre gritó desde las escaleras, tuve que levantarme. Entré al baño y me di una ducha fría, a ver si así bajaba la calentura. Al terminar busqué en mi closet algo cómodo para ir de compras, casualmente la mayoría de mis prendas son blancas, si me gusta ese color más no me gusta que toda mi casa sea blanca. Me puse un jean azul claro, unas sandalias blancas con plateado muy sencillas y un suéter blanco que va muy ceñido al cuerpo y deja los hombros expuestos, tomé mi bolso y mis gafas negras y grandes y bajé hasta la cocina. Desayuné un cereal con frutas lo más rápido que pude y salí casi corriendo hasta el auto con mamá. Fuimos a un centro comercial lujoso y comenzamos con nuestras compras. Nos probamos zapatos, ropa y todas esas cosas que dos mujeres con dinero harían. Recorríamos una tienda de antigüedades, una debilidad de mi madre, en uno de los pasillos de la tienda estaban ubicadas las espadas de todas las épocas y de todos los países, mi madre tomó un sable japonés del siglo no se cuanto, y lo observaba admirada, yo volteé a mirar la vidriera de al lado y cuando me di cuenta Inuyasha y su padre estaban frente a mí, pegué un pequeño salto y mi mamá miraba con cierto recelo al padre de Inu...

-¿De compras?- Preguntó el hombre alto y no mal parecido, ahora veo de donde viene la belleza de mi amante secreto.

-Sí, ¿y tú?- Respondió mi madre con odiosidad. Mis ojos se encontraron con los de Inuyasha.

-Lo mismo- Se miraban de una manera rara ni siquiera se fijaban de que estábamos ahí.

Sé que son rivales en lo que a negocios se refiere pero, ¿se odian tanto en verdad? Me alejé lentamente del lugar y le hice una seña a Inuyasha para que me siguiera. Salimos de la tienda y yo entré al pasillo que llevaba a los baños del centro comercial. Inuyasha se acercó hasta mí y me miró con una sonrisa torcida.

-Así que, de paseo con tu padre...- Le dije mientras acariciaba su pecho con mi mano derecha.

-Algo así, mi padre es adicto a las antigüedades-

-¡Mi madre también!- Reí en voz alta.

-Me encanta como sonríes- Se acercó a mí y me dio un tierno beso.

El beso poco a poco se fue volviendo más apasionado, me agarró de la cintura y me pegó a él, nuestro beso se volvía cada vez más necesitado, puse mis manos en su cuello, nuestras lenguas se chocaban necesitadas, comencé a perder el equilibrio, ya ni importaba estar en público, quería "comérmelo" ahí mismo. Olvidé por completo que nuestros padres estaban cerca y si mi madre me veía en estas me desheredaba.

-Debemos parar, nos pueden ver...- Le dije empujándolo un poco, el me pego más a él.

-Te necesito...- Me susurró.

-Y yo a ti- Volvió a besarme, esta vez con más ternura para luego alejarse de mí.

Justo a tiempo. Mi madre apareció junto con el padre de Inuyasha, me hizo señas de que era hora de irnos y me despedí de Inuyasha sin siquiera darle un beso en la mejilla. Durante el camino al estacionamiento solo podía pensar en él, en sus besos, en sus manos, solo en él. Llegamos al auto...

-¡Que hombre tan pesado!, cree que tiene ventaja por ser hombre y por ser "rico de cuna"- Dijo mi madre simulando una rabia muy falsa. -¿Qué quería ese chico?-

-¿Hmm?- No estaba escuchando con atención.

-Que qué quería el hijo de ese, pesado, altanero...-

-Mamá calma, no quería nada, es igual de pesado que su padre...- Mentí –Te necesito...- Sus palabras retumbaban en mi cabeza cada cinco segundos. Necesitaba estar con él, y pronto...

Continuará...

N/A: ¿Qué tal?, al principio quería que de verdad estuvieran "juntos y revueltos" pero me pareció muy prontoo XD. Tendremos que esperar un poco más para que se dé jijiji buenooo dejen reviews!!! Chau!