Hola a todos otra vez!! Pues estoy muy contentea pues muchos han agregado su historia a sus favoritos: muchas gracias a todos!! Mientras tanto sólo tengo un Review...(sigh). Bueno, igual me alegro que les guste mi historia y aquí les traigo un nuevo capítulo...

Ah! Se me olvidaba Harry Potter y Todos sus Personajes y Lugares y todo lo demás son una marca registrada de nuestra querida J.K Rowling y... de Warner Bros, para la gran desgracia de nosotros los fans.

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3

POR LA MAÑANA

Ya estaba lista para bajar a desayunar, estaba sentada en la sala común en un amplio y cómodo sillón con un gran libro antiguo en sus manos abierto en el capitulo cuatro. La verdad era que aunque le había gustado mucho el regalo de Dobby, había sido incapaz de leer el libro apenas él se lo entregó, pensaba tristemente en sus cosas que habían sido incineradas por el pedante de Malfoy durante el desayuno. Así que cuando se animó a leer el libro ya era bastante tarde y sólo leyó los primeros tres capítulos.

Miró su reloj, ya era hora y los chicos aun no bajaban a encontrarse con ella. Decidió subir a la habitación de sus amigos y mientras lo hacía en la escalera de caracol se encontró con Neville. Ya había visto salir a Dean y Seamus, o sea que sus amigos estaban solos en su cuarto y no había ningún problema si entraba. Se paró en frente de la puerta cuyo rótulo decía "Sexto Curso" y la empujó suavemente con su mano libre, entonces se detuvo atentamente a escuchar lo que decían:

-Ya te lo dije Harry, no sé como hacerlo. De repente y se le da por lanzarme una maldición…-pudo reconocer la voz de Ron y el tema de conversación: ella misma.

-No creo que te lance una maldición si no haces nada que lo amerite…-la voz de Harry se oía como cuando no quería tener una conversación.-Será mejor que te decidas a invitarla a salir pronto o algún otro se te adelantará…

-Harry, no eres de ayuda y…-De pronto sintió que alguien se le acercó por detrás y le susurró en el oído:

-¿Escuchando conversaciones ajenas, Granger…?-dio un brinco y ahogó un grito de sorpresa. Era Ginny. La haló del brazo escaleras abajo mientras la pelirroja reía por el susto que le había dado.

-¡Ginny! ¡¿Qué planeabas?! ¡¿Matarme de un susto?!-dijo amagando un golpe con el pesado libro.

-¡Yo no soy la que está escuchando atrás de las puertas! Yo sólo fui a buscar a Harry y a Ron para bajar a desayunar y te vi tan concentrada escuchando que no me pude resistir…-dijo riendo una vez más.

Hermione se quedó pensando si debía pedirle consejo a Ginny, después de todo ella nunca había tenido problema para salir con chicos. Apretó fuertemente el libro en contra de su pecho y se mordió el labio. Lo haría.

-Ginny… ¿Podemos hablar después del desayuno…?-dijo desviando sus ojos del rostro de su amiga.

En eso los chicos bajaron y juntos se fueron al Gran Comedor. Hermione trataba de no darle importancia a las burlas de la mesa de Slytherin, se reían a carcajadas haciendo alusión a lo pasado el día anterior. Al llegar a su mesa dirigió un vistazo rápido y vio a los amigos de Malfoy en medio de una estruendosa carcajada, pero no vio por ninguna parte a aquel presumido. Apretó con furia el libro fuertemente contra su estómago. Luego se sentó y lo dejó caer fuertemente sobre la mesa, haciendo que la avena de Neville salpicara en su cara.

-¡Oh, lo siento mucho Neville!-dijo con pena pasándole una servilleta al chico.

-Tranquila…-susurró limpiándose.- ¿Y tú cómo estás…?

-Mucho mejor que ayer, gracias por preguntar…-murmuró echando otro rápido vistazo a la mesa verde.

-No se han dejado de reír…-dijo Dean que estaba frente a Neville-¡Son una partida de tontos! ¡Siempre riéndose de las estupideces de Malfoy! ¡Se merecía el castigo de McGonagall!

-Ese estúpido de Malfoy…espera que lo vea… ¡Le voy a romper todo lo que pueda ser roto!-exclamó Ron frotándose el puño de la mano derecha contra la palma de la mano izquierda. A Hermione la conmovió mucho ese gesto de su parte, lo que le recordó la urgente conversación que tenía pendiente con Ginny. Su amiga estaba bastante melosa acariciando el cabello revuelto de Harry bajo la mirada atenta de su hermano. Suspiró mirando el techo encantado y se dedicó a comer un poco.

Al acabar de desayunar haló a la pelirroja del brazo fuera del comedor, ignorando el disgusto de Harry, y se dirigieron al exterior del castillo. El cielo estaba nublado pero hacía un clima bastante agradable. Se sentaron bajo un árbol a la orilla del lago.

-¿Qué era eso tan urgente que tenías que decirme…?-dijo Ginny resoplando un poco cansada. Hermione no sabía bien que decirle, Ron era su hermano…-¿Hermione…?

-Lo que pasa es que…escuché a los chicos hablando…y parece que…que…-se detuvo y comenzó a jugar con sus pulgares.

-¡Hermione Granger! ¡Habla de una vez!-exclamó Ginny sin enfado pero bastante decidida.

-Parece que tu hermano…quiero decir Ron…quiere invitarme…a salir…creo…pero…-fue interrumpida por un grito agudo de emoción que se le escapó a la pelirroja. La volteó a ver y sostenía fuertemente ambas manos contra su boca. Estaba claramente sorprendida.

-¡Ya era hora que el estúpido de Ronnie se decidiera!-dijo sacudiendo a su amiga por los hombros.- ¡Serás mi cuñada Mione! ¡Y podremos salir los cuatro! ¡Y mi hermano estará suficientemente ocupado contigo como para molestarnos a Harry y a mí! ¡Y…!

-¡Basta…!-gritó Hermione desesperada. Dejó anonada a Ginny, que abrió su boca sorprendida y comenzó a mover negativamente la cabeza.

-No me digas que… ¿No te gusta mi hermano…?-dijo sin comprender.

-¡¡No, no es eso!!-dijo Hermione agitando sus brazos disculpándose-El problema es precisamente que no se decide…no sabe como decírmelo…lo escuché cuando hablaba con Harry esta mañana.-Suspiró profundamente, tomó una piedrecilla y la arrojó con todas sus fuerzas a la quietud del lago. Ginny estaba pensativa, no podía decírselo a su hermano de frente pues podría provocar una catástrofe, pero podría sugerirle…no tampoco. Miró el rostro triste de su amiga y potencial cuñada, definitivamente su hermano era un estúpido. De repente una brillante idea asaltó su mente.

-¡Ya sé, amiga!-exclamó sacudiendo a Hermione, la cual odiaba esta costumbre suya.- ¡Díselo tú!-Ella la miró espantada, Ginny debía haber enloquecido.- Mi hermano es un tonto, pero si tú propicias el momento adecuado de pronto…tal vez, se decida y te lo diga.

-De ninguna manera…-dijo Hermione volteando el rostro hacia el lago nuevamente.

-¡Oh, vamos!-dijo Ginny poniéndose de pie-¡Sólo tienes que escoger el momento y el lugar adecuado! ¡Piensa! Tú eres la más inteligente de las dos.-dijo adulándola. Se puso a pensar pero no se le ocurría ningún lugar para encontrarse con Ron a solas.

-No existe un lugar en Hogwarts en el que se pueda hablar sin ser escuchado…-dijo sin esperanza-Aunque tal vez…

Ginny brincó de emoción y la animó a seguir halándola de los brazos para levantarla del piso. El libro se le cayó del regazo.

-¡Habla de una vez!-dijo la pelirroja apremiándola. Hermione dudó un momento después. No sabía si sería prudente.

-Pues…-comenzó a la vez que se frotaba el cuello-Al baño de los prefectos sólo podemos entrar los que conocemos la contraseña y…-fue interrumpida por una nueva carcajada de su acompañante. Ginny le daba un suave codazo en las costillas y le guiñaba un ojo cómplice.

-¡¿Quién lo diría…?! Tú proponiendo un encuentro en un baño solitario…-Hermione sintió como se estaba sonrojando, y ahora que lo pensaba la idea sonaba bastante atrevida.

-¡No! Quiero decir…no me refería a eso…-murmuró apenada.

-Tranquila…-dijo Ginny comprensivamente-Estaba sólo molestando…por supuesto que es una buena idea, sobre todo mañana en la mañana que el colegio es un desierto. ¿Qué te parece? Ahora sólo falta que se lo digas…sí, eso es lo más difícil.-se quedó pensativa un momento y luego añadió despreocupada-No importa, algo se te ocurrirá. Ahora vamos al campo de Quidditch, hoy son las pruebas de Hufflepuff, los chicos deben estar allá.

(...)

Acababa de salir del baño, sus compañeros de cuarto no se habían tomado la molestia de llamarlo a desayunar. La verdad no esperaba nada diferente de ellos. Estaba cubierto sólo por una toalla y tibias gotas de agua resbalaban por su cuerpo. Se quitó el cabello que tenía pegado a la cara y se inclinó sobre el baúl para buscar la ropa que se iba a colocar cuando sintió que dos manos femeninas le abrazaban desde atrás. Sonrió, pero no pronunció ningún nombre, no podía ser tan imprudente.

-Hola Draco…-susurró la chica poniéndose en puntillas para alcanzar su oído. Le pudo reconocer la voz y sonrió aun más abiertamente.

-Greengrass… ¿Qué haces en los dormitorios de los chicos…? Puedo mandarte a detención por esto.-se giró y quedó de frente a ella. Las manos de la chica se movieron traviesamente hacia la toalla que se sostenía débilmente.

-Draco, te he dicho que me puedes decir Daphne…-la muchacha dio dos pasos hacia atrás y le sonrió abiertamente-Sólo vine a ver si estabas bien, como no apareciste en el desayuno…

-Como acabas de constatar estoy en perfectas condiciones Daphne…así que si no te molesta te agradecería me dejaras a solas un momento.-La miró directo a los ojos y la chica bajó la cabeza de repente, pudo notar que había estado reuniendo valor para hacer lo que hacía y él la estaba rechazando duramente, no se lo merecía, después de todo era siempre muy dulce con él. Le levantó el rostro y pudo reconocer esa mirada, la misma mirada tonta que hacían las chicas cuando estaban frente a él, con la que se abandonaban a sí mismas para entregarse a él. Patético. Pero Greengrass no estaba mal, para nada mal. La besó en los labios tomándola por sorpresa, ella había perdido ya todas las esperanzas y ese beso del adonis de Slytherin había logrado sacarla de sí. Tal vez no era lo correcto pero Draco pensó que podría distraerse un rato con la chica, le serviría para olvidar el horrible día anterior y a la estúpida sangresucia de Granger…

Abrió los ojos espantado ante aquel pensamiento, estaba tendido sobre la cama mientras Daphne le besaba el cuello sentada sobre su regazo. Se giró bruscamente y quedó sobre la chica que sólo pudo soltar una risita tonta. La miró detenidamente, inspeccionó cada facción en su rostro y se preguntaba como su cabeza había ido a para en Granger. No podía existir una chica más diferente a ella que la que estaba con él en ese momento: rubia y de hermosos ojos verdes…de sangre completamente limpia…Maldita McGonagall, que le había metido a la sangresucia en la cabeza. Maldita Granger que existía. Maldita Greengrass que se veía tan hermosa. No pudo evitar besarla otra vez y dejarse llevar por ese extraño cosquilleo que producían las caricias en su piel. Debía alejar aquellos pensamientos tontos de su cabeza.

Una sonrisa se dibujaba en su rostro al oír los suaves suspiros de placer de Daphne cerca de su oído. Nada podía arruinar ese momento, o al menos eso pensaba él. Escuchó un suave carraspeo cerca de la puerta. Dejó caer su cabeza en el hombro de la chica, sólo eso le faltaba.

-¡Pansy!- exclamó Daphne espantada cubriéndose como podía. Draco maldijo mentalmente todo lo que pudo, no quería un espectáculo, no entonces. Se sentó en la cama y miró fijamente a su posesiva amiga: la mandaría al diablo si se atrevía a decir algo. Pero para su gran sorpresa la chica sólo alzó una ceja y le dirigió una mirada gélida a su amiga, en sus labios se dibujó una sonrisa malvada y se volteó haciendo que su cabello se moviera como una ligera cortina negra:

-Necesito hablar con Draco…-se retiró del cuarto y bastó eso para que Daphne saltara de la cama y recogiera a prisa su ropa para vestirse. Cuando ya se iba Draco, cubierto por una sábana le tomó por la mano y le dijo arrastrando suavemente las palabras:

-¿Por qué te vas…?-la chica nunca esperó esa pregunta, desvió la mirada y tembló un poco.

-Fui una tonta, yo…yo mejor me voy…lo siento Draco…-desapareció como un bólido por la puerta. Se tiró sin fuerzas sobre la cama. Ahora vendría la peor parte.

La chica pelinegra apareció tras unos segundos bajo el umbral, sonrió al ver la cara de Draco y al saber que ella lo había causado, pero ¿Cuántas veces debía repetírselo? Él era sólo de ella…

-Draco, lamento mucho haber arruinado la que parecía una mañana espectacular…pero venía a comentarte algo que tal vez podría interesarte…-El muchacho se sentó nuevamente en la cama y miró atentamente a Pansy. No cometía el error de demostrar demasiado interés, pero sí el suficiente para que siguiera hablando-Es una lástima que Daphne se me haya adelantado…quería ayudarte a olvidar los malos ratos que McGonagall te hizo pasar ayer…-Ya Draco sabía a que se refería-Pero mi propuesta sigue en pie…mañana a la misma hora en el lugar de siempre…y no te preocupes yo me encargo de que Greengrass no te vuelva a acosar…

Pansy caminó hacia él y rozó sus labios con los suyos para luego irse en silencio. Cosa que el rubio agradeció inmensamente.

Después de una corta visita a las cocinas se fue a los jardines del colegio y se dirigió a los campos de Quidditch, pero ya era algo tarde, no debía quedar casi nadie. Se había perdido la selección del nuevo equipo de Hufflepuff. Se sorprendió al notar que en las gradas completamente vacías se podía divisar una figura solitaria con un gran libro en las piernas.

Sonrió malvadamente, ¿Qué más le podía pedir a la vida…? Granger estaba sola en el campo sin su cara-rajada y su comadreja…Había llegado la hora de divertirse un rato.

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¿Qué tal...? bueno definitivamente Draco comenzará a hacer de las suyas..jeje pero tendrán que esperar al proximo capítulo.

Muchos besos a todos y espero sus Reviews!!

Londony S.