Hola a todos aquellos que se gastan un ratico leyendo esta locura que se me está saliendo de las manos...bueno aquí hay un capítulo más (Aprovechando la vertiginosa velocidad a la que ultimamente escribo y la cual critica (no de mala manera) mi querida amiga Andrea, que espero cuando se pase por aquí me lo haga saber...Lean y dejenme sus Reviews!! Porfiss!
Ah! Se me olvidaba Harry Potter, Todos sus Personajes, Lugares y todo lo demás son una marca registrada de nuestra querida J.K Rowling y... de Warner Bros, para la gran desgracia de nosotros los fans.
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4
JUGANDO RUDO
Había avanzado un poco en la lectura de su invaluable ejemplar, sobretodo desde que el campo de Quidditch había quedado en completo silencio: "Capítulo 9: Del Techo Encantado en el Gran Salón". Cuando se acabaron las pruebas Harry, Ginny y Ron habían decidido irse a una reunión de emergencia con el resto del equipo de Gryffindor: habían nuevos jugadores interesantes en Hufflepuff.
Recordaba sonriendo la cara que hizo Ron cuando ella mencionó, como quien no quiere la cosa, que saldría al día siguiente a dar una ronda de prefecta muy temprano por los pasillos del quinto piso. Él no comprendió muy bien que le había tratado de decir, hasta que mencionó distraída (o al menos eso creyó él) hablando con Ginny que tal vez llegara al Baño de Prefectos a darse un buen y relajante baño.
Estaba tan sumida en sus pensamientos que ni siquiera notó que alguien se había acercado a ella, pasó otra de las páginas de su libro cuidadosamente cuando una voz fría y que arrastraba las palabras sonó cerca de su oreja derecha:
-Granger… ¿Dónde conseguiste ese libro…? Debe costar una fortuna y dudo que tu pobretón amigo Weasley haya podido regalártelo…-Hermione se volteó hecha una furia y le dedicó una mirada llena de odio.
-¡Cállate maldito hurón saltarín!-dijo cerrando de un golpe el libro dejándolo en el asiento de al lado y poniéndose de pie, luego mirándolo a los ojos le dijo con sorna-No creo que quieras volver enredarte con mis cosas…lo digo pensando en lo mal que te fue ayer con McGonagall.-estaba sorprendida de cuanta frialdad podían destilar los ojos del Slytherin. Sus finos labios se curvaron en una sonrisa irresistible en su opinión, idea que sacó rápidamente de su mente.
-Dime sangresucia… ¿Qué te hace pensar que yo puedo estar interesado en ti o en tus sucias cosas?-dijo despectivamente sin que se borrara de su rostro aquella sonrisa. Había logrado sacarla de quicio, una expresión demente se le dibujó en el rostro. Pudo notar como casi imperceptiblemente Malfoy se había echado un poco para atrás pero no lo suficiente como para que su varita quedara justo tocando la piel de su cuello.
-¿Tienes miedo Malfoy?-dijo burlona y haciendo más presión sobre su blanca piel-¡Vaya! Creí que eras más valiente… ¡¿Qué te parece si te convierto en un pequeño hurón y te hago rebotar para recordar viejos tiempos?!
El rostro se le crispó de furia ¡¿Quién diablos se creía Granger para hablarle así?! Le seguía sonriendo malvadamente y sostenía fuertemente la varita contra su piel. Ya le enseñaría a esa sangresucia.
-Por lo menos así encontrarías una mejor manera de divertirte…-comentó hiriente Malfoy mirando a los ojos mieles que tenía enfrente-¿Sabes Granger? Hay cosas más divertidas que estar leyendo libros todo el día…como estar con tus amigos… ¡Oh, pero no los veo por aquí!...veamos, tal vez un novio te caería bien…-sus ojos grises destellaron de maldad al ver que de repente sintió menos presión en su garganta-Sí, pero ¿Qué hombre en su sano juicio se metería contigo Granger…? Contigo, que eres una sabelotodo insoportable, bastante fea por cierto…hasta la comadreja de Weasley ha sido lo suficientemente inteligente para mantenerse alejado de ti…
Había sido demasiado para ella, aflojó un poco el agarre de su varita, cosa que él aprovechó para sostener su muñeca derecha con fuerza y apartarla de su cuello. Le sorprendió cuan suave podía ser la piel de Granger, ella trató de zafarse pero solo logró que su varita cayera de su mano y tropezar para sentarse en las gradas.
-¡¡Suéltame!! ¡¡Suéltame!! ¡¡Suéltame!!-gritaba descontrolada y con lágrimas llenando sus ojos. Malfoy se sorprendió un poco ante esta rabieta de la chica, lo que lo hizo sonreír aun más: había logrado fastidiarla de verdad. Comenzó a acariciar, sin saber muy bien por qué la muñeca de Granger con su dedo pulgar.
-¡Oh, vamos sangresucia! No es para tanto, no llores… me conmueves…-completó a punto de soltar una carcajada. Hermione no lo soportó más, se puso de pie nuevamente e intentó darle una bofetada cosa que él impidió ya que con su mano libre tomó la suya y la acercó a él de un tirón haciendo que sus rostros quedaran a milímetros, la miró directo a los ojos, esos cielos tormentosos que eran los ojos del Slytherin la miraron con furia.
-¡No te atrevas a tocarme, Granger!-exclamó sacudiéndola sin medir su fuerza. Su cabello se movió violentamente y ella exclamó:
-¡Eres un maldito fenómeno! ¡Eres tú quien me toca!-Sin que ninguno de los dos lo notara unas chicas que pasaban por el campo se habían dado cuenta de su acalorada discusión y como sabían que muy cerca estaban los amigos de la chica Gryffindor corrieron a buscarlos.
Eran increíbles los límites a los que había llegado esa chica. Nadie, absolutamente nadie lo llamaría fenómeno y andaría por ahí como si nada. La soltó bruscamente alejándola de él y ella cayó al suelo entre las gradas con estrépito, ambos respiraban agitadamente. Sacó del bolsillo su varita y le apuntó a ella que lo miraba desde abajo, pero no suplicante ni con miedo, sus claros ojos cafés le observaban desafiándolo, con tanta arrogancia que sólo había visto igual cantidad en un solo lugar: en un espejo viendo su propio reflejo. Ella sonrió burlona al ver que Malfoy se había quedado de piedra:
-¿No recuerdas ningún hechizo huroncito?-comentó con sorna al ver que no pronunciaba palabra alguna. Entonces notó que el rubio reaccionó, la furia volvió a pintarse en su cara y exclamó:
-¡Vas a lamentar haber nacido asquerosa sangresucia!-tan sólo bastó levantar su varita cuando sintió un grito a sus espaldas:
-¡¡Expelliarmus!!-la voz de Ron los había sorprendido a ambos, a la vez que la varita de Malfoy volaba por los aires. Hermione suspiró aliviada y el chico se giró para ver a su atacante-¡Creí decirte que te arrepentirías si te le volvías a acercar!-tras la imagen de su amigo pelirrojo vio acercarse a Harry y un poco más atrás a Ginny, ambos con sus varitas en alto. Él volteó el rostro hacia ella y le sonrió arrogante:
-Vaya, Granger…con lo bien que la estábamos pasando…-añadió con sarcasmo antes de salir volando a causa del hechizo que le lanzó Ron.
No se sentía muy bien, los chicos le habían llevado el almuerzo a la sala común pues no se sentía con ánimos de bajar al comedor. Malfoy estaba en la enfermería, no era nada grave pero se había magullado un poco con la caída. A Ron lo habían castigado una semana pero él le había repetido a Hermione que había valido la pena y ella no podía dejar de sentirse mejor por eso.
Durante la tarde se quedó sola en su dormitorio acariciando las hojas de su libro antiguo, y tras un rato decidió ponerse a terminar unos cuantos deberes de Transfiguración. Era bastante extraño, pero no le apetecía ponerse a estudiar, las palabras del tonto de Malfoy retumbaban en su cabeza. No comprendía porque habían logrado ponerla así, lloró amargamente bajo la ducha durante un buen rato, sin entender bien la razón. Se tumbó en la cama y al parecer cayó profundamente dormida pues no supo nada del mundo exterior a su cabeza hasta el atardecer, hora en la que Ginny entró a su cuarto a despertarla para que bajaran juntas a cenar.
-Lamento que todo esto haya pasado… ¡Malfoy es un estúpido presumido sin remedio!-y añadió en voz más baja-Debí haberme quedado contigo…
-No seas tonta…nadie sabía que iba a llegar a molestar…vamos a cenar…
Al llegar al Gran Comedor donde faltaba el triunfal Draco Malfoy, pudieron notar como parecía un gran hervidero, todos murmuraban lo que había sucedido en el campo de Quidditch y el ruido aumentó cuando ella entró acompañada de la pelirroja. Se dirigió lo más tranquila que pudo a la mesa roja cuando justo antes de sentarse sintió una voz que la llamaba desde el otro lado del salón, se giró al escuchar su nombre y vio quien hablaba:
-¡Oye, Granger!-gritó Zabini a pleno pulmón mientras todo el comedor se quedaba repentinamente en silencio-¡Nos dijo Malfoy que te gusta rudo! ¡¿Quién pudo haberlo pensado del inocente ratón de biblioteca?!-Hermione sintió como le hervía la sangre en las venas, alentada sobretodo por las carcajadas de la mesa de los slytherins y de algunos otros cuantos alrededor del comedor, nunca había sentido tantas ganas de estrangular a alguien como en ese momento. Ginny le haló por el brazo para que se sentara, ella dirigió su vista al frente y vio que los chicos de su mesa estaban tan enojados como ella, muy especialmente Ron quien estaba rojo de la furia y apretaba con fuerza un cuchillo.
-¡Draco Malfoy es hombre muerto!-exclamó explotando. Pudieron notar como el profesor Snape y la profesora McGonagall, se acercaban con paso ligero a la mesa de Slytherin y llamaban fuertemente la atención de los alumnos de sexto aunque no sabían aun por qué a todo el grupo si fue Zabini quien gritó. Sintieron el leve tintineo de cristales que sonaban, eran las pocas esmeraldas que quedaban en el reloj de Slytherin que subían en cantidades restando todos los puntos de esa casa.
Fue entonces cuando Ginny lanzó un grito ahogado señalando su sopa, donde se formaban las palabras: "¿Lo hizo Malfoy tan fuerte como te gusta Granger?". El comedor completo estalló en carcajadas que se oyeron aun más fuertes en la mesa verde, toda la sopa en el comedor estaba encantada. Hermione quería irse corriendo del lugar pero su amiga le agarró fuertemente por el brazo y le dijo:
-¡Tú te quedas aquí! ¡No has hecho nada malo, todo es culpa de Malfoy! ¡Y juntas vamos a ver como esas malditas serpientes son castigadas!-Aun así no pudo evitar que los ojos se le llenaran de lágrimas y que algunas resbalaran por sus mejillas. Estaba odiándose tanto. Los platos de sopa de todo el colegio desaparecieron cuando la profesora McGonagall movió su varita y con gesto severo mandó a todos lo slytherins para el vestíbulo. El resto de la cena transcurrió en una especie de calma en la que de vez en cuando a Harry se le salía de qué forma iba a torturar a Malfoy hasta la muerte y Ron maldecía en voz alta a todos los slytherins.
Durante la noche y en la parcial soledad de su habitación, si ignoraba las miradas de soslayo de sus compañeras, decidió tomar nuevamente una ducha. Pero no pudo salir del lugar en un par de horas: estaba sentada abrazando sus rodillas, completamente desnuda acurrucada contra una de las paredes de piedra fría mientras el agua corría por su cuerpo, las lágrimas bajaban por su cara, sus sollozos llenaban el lugar y la tristeza embargaba su corazón. ¿Por qué le pasaba a ella? Ella que siempre lograba tener todo bajo control… ¿Por qué Malfoy y sus secuaces se habían empeñado en hacerle la vida imposible…?
Hubiese seguido así hasta ahogarse si no hubiese sido porque Parvati y Lavender decidieron entrar y sacarla de ahí. La ayudaron a ponerse el pijama y a acostarse en su cama. Se los agradecía profundamente aunque no se los dijo en ese momento…porque incluso si lo contaban al colegio entero al día siguiente, esa noche estaba muy, muy agradecida.
(…)
Agarrándose las costillas con dolor y un poco encogido, caminaba por los oscuros pasillos del castillo. Por alguna razón Madame Pomfrey, había insistido literalmente en que se largara inmediatamente de su enfermería, le dijo que la poción para el dolor tardaría un poco más en hacer efecto pero que podía descansar igual en su habitación. No había comprendido la actitud de la usual sobre protectora enfermera pero suspiró aliviado por poder salir de ese lugar. No pudo avanzar más y mientras bajaba las escaleras, se recostó contra la pared sobre su hombro derecho, dejó caer su cabeza descuidadamente sobre el muro y suspiró sonoramente. Tal vez la visita que le realizó McGonagall fugazmente tuvo algo que ver: le preguntó si había hablado con alguno de sus amigos después del incidente y le exigió que fuese sincero, él lo fue y le dijo que había estado inconsciente hasta hacía sólo unos minutos antes. Después de eso la profesora habló en voz muy baja con la enfermera y esta después de un rato, con un gesto indignado en el rostro lo echó del lugar.
No pudo contener un leve gemido de dolor. Maldito Weasley. Se las iba a pagar, ya pensaría una forma de cobrárselas. Comenzó a andar otra vez y no pudo evitar sentirse aliviado al ver tan cerca la entrada a su sala común. Tras pronunciar la contraseña entró cojeando un poco a causa del dolor, se esperó cualquier cosa menos que una figura femenina le saltara al cuello riendo y que todos en la sala gritaran de emoción al verlo. Había perdido por completo el equilibrio y Pansy yacía, muy dolorosamente para él, sobre sus piernas. Ella se levantó tras darle un rápido beso pero él fue incapaz de moverse, por lo que Crabbe y Goyle se le acercaron y lo ayudaron a moverse hasta un mullido sofá verde esmeralda. Miró alrededor dignamente para que se quitaran esa idea del desvalido Malfoy.
-Bien, ahora ¿Puede alguien decirme qué diablos pasa aquí…?-dijo a la vez que Pansy brincaba a sus pierna nuevamente y le besaba en el cuello. El chico no pudo suprimir un nuevo gemido de dolor que causo múltiples risas en la población femenina presente e hizo brillar los azules ojos de Pansy burlonamente. El rubio llevó sus ojos fríos hasta su amigo frente a él-¿Blaise…?
-Digamos que nos hemos encargado que la sangresucia pase también una mala noche…-dijo mirando burlón alrededor a la vez que surgían risitas por todo el lugar.
-Sí…-dijo una voz suave que estaba frente a la chimenea. Theodore se puso de pie y miró a Draco con la misma frialdad con la que este lo hacía-Y perdimos de paso todos los puntos de la casa…-alzó los hombros y se dirigió a los dormitorios-Pero supongo que debo decir que valió la pena…
Draco no entendía absolutamente nada de lo que estaba pasando y miró inquisidor a sus amigos. Entonces Pansy le puso un dedo sobre los labios y le dijo suavemente pero de forma que todos oyeron:
-Mi Draco querido…entre menos sepas mejor, pues corres el inminente riesgo de ser expulsado. Sólo tengo para decirte que la comelibros inmunda de Granger ya debió haberse lanzado un Avada Kedavra a sí misma por lo mal que la hicimos sentir…-él abrió nuevamente la boca pero antes de que dijera nada ella lo volvió a interrumpir. ¿Acaso había dicho mi Draco querido…?. Acarició nuevamente con sus dedos los finos y delgados labios del muchacho y le susurró ahora sólo a él cerca de su oído-Mañana…cuando nos encontremos te lo contaré…
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Soy muy mala cierto? Pobre Hermione...pero ya habrá alguien que la consuele...
Bueno espero que les haya gustado y que esperen con ansias el próximo capítulo. Dejenme sus Reviews!! Muchos besos
Londony
