Hola a todos!! Un nuevo día, un nuevo capítulo...estoy muy, muy agradecida por todos sus Reviews. Espero que me dejen muchos más...jeje
Respecto a este capítulo, pues salió muchísimo más largo de lo que yo hubiese querido y no me quedó otra opción que dejarlo así. Aquí (les advierto) verán el primer encontronazo de nuestros personajes favoritos...Espero que les guste.
Ah! Se me olvidaba Harry Potter, Todos sus Personajes, Lugares y todo lo demás son una marca registrada de nuestra querida J.K Rowling y... de Warner Bros, para la gran desgracia de nosotros los fans.
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5
EN EL BAÑO DE LOS PREFECTOS
Era una mañana bastante fría y la verdad no tenía ánimos de levantarse de su suave y caliente cama. El sol no se dignaba a aparecer tras las nubes, pero ella sabía que faltaba un poco para las seis de la mañana. Se revolvió entre la cama y buscó su varita en su mesita de noche, iluminó un poco el cuarto y notó que las chicas dormían profundamente. Decidió ponerse de pie y salir a donde ella creía debía ser el lugar donde debía estar. Suspiró pensando que francamente sería una perdida de tiempo, con todas las cosas que habían pasado el día anterior, lo más probable era que Ron ni siquiera recordara lo que ella dijo pero no le importaba pues nada le caería mejor que un tibio y suave baño de burbujas.
Caminó por los pasillos vacíos y lúgubres, llevaba sólo una bata sobre su pijama, el libro antiguo de "Hogwarts: A History" (pues presumía que su amigo no llegaría y necesitaría distraerse en algo) y su varita en el bolsillo de su bata. Bajó escaleras hasta llegar al quinto piso, se paró frente la puerta y murmuró "Menta Helada". La puerta chirrió y la dejó pasar para luego volver a cerrarse.
De la enorme araña que colgaba del techo se encendieron algunas velas, demasiadas para Hermione que quería sumirse en la oscuridad de sus pensamientos. Agitó levemente la varita y varias de ellas se apagaron, se dirigió hacia la parte de la piscina más alejada de la puerta y del rincón tomó un par de toalla blancas. Comenzó a abrir algunos de los grifos logrando distraerse por los perfumes de colores y las burbujas de los geles de baño. Encontró sus favoritos y dejó que el olor la inundase por completo: Jazmines y vainilla. Jugaba sumergiendo los dedos en la enorme tina a medida que esta se llenaba, esperaba sin mucho entusiasmo oír chirriar la puerta nuevamente y ver entrar a Ron. Se reprendió a sí misma por albergar tales esperanzas, pero nada le haría sentir mejor que descansar en el pecho de aquel pelirrojo. Pero no sucedería, porque él estaba cansado de su castigo la noche anterior con Filch, todo por culpa del tonto de Malfoy…como estaba odiando esa estúpida sonrisa arrogante, esa hermosa sonrisa arrogante…abrió los ojos como platos y se pellizcó las mejillas para reprenderse ¡Qué pensamiento más estúpido!
La piscina estaba finalmente llena, pensó en la hora, definitivamente Ron no llegaría. Se desvistió lentamente y se soltó el cabello. Dejó sus ropas junto al borde de la piscina y tomando su varita le lanzó un Impervius a su libro, así no correría el riesgo que se mojara por casualidad. Entró lentamente al agua tibia y se sumergió por completo haciendo que las ondas de su cabello cayeran por el peso del agua, se pasó una mano por la cara y se dejo embargar por la suave sensación de las burbuja sobre su piel. Se apoyó en el borde de la piscina con los brazos cruzados dándole la espalda a la puerta y se dispuso a leer su libro donde lo había dejado la tarde anterior a la vez que tomaba su varita y murmuraba un Lumos para poder ver mejor: "…complicados encantamientos que proporcionan una hermosa vista del cielo a cualquier hora del día. La idea de hechizar el techo del Gran Salón fue originalmente de la fundadora Helga Hufflepuff y fue apoyada por…". Seguía con su varita iluminada cada palabra mientras la sirena descansaba dormida desde el único cuadro del lugar.
(…)
Se levantó sobresaltado tras lo creyó minutos de estar durmiendo, pero luego de ver él reloj notó que ya era casi la hora. Se sintió extrañamente aliviado, el dolor había desaparecido durante la noche. Caminó hacia el baño y se miró fijamente frente al espejo, sonrió al ver su reflejo: incluso así se veía irresistible. De pronto notó algo que no estaba ahí antes, una ligera marca rosa se destacaba sobre su piel en extremo blanca. Apretó con fuerza los puños al notar que esa era la marca dejada por la varita de Granger.
Se estaba volviendo experto en eso de moverse por el castillo solitario, subió tantos pisos que perdió la cuenta. La única y verdadera razón por la que había decidido salir a esa hora de su cálida habitación era que si no lo hacía Pansy estaría insoportable por semanas, cosa que le amargaría bastante la existencia. Vio finalmente la estatua de Boris El Desconcertado y suspiró aliviado. Se acercó a la puerta y pensó que tal vez era muy temprano pero en definitiva no la esperaría afuera así que susurró "Menta Helada" y tras un chirrido de la puerta entró en silencio…
(…)
La verdad quiso creer que aquello había sido un engaño por parte de sus oídos, la piel de su cuerpo se tensó por completo, sus ojos pasaban por las líneas sin llevarle un mensaje claro a su cerebro, Ron había llegado y ella estaba desnuda metida en esa tina. Quiso salir corriendo, morirse, irse por la cañería, explotar como una burbuja; pero cada opción era más improbable que la anterior. Decidió dudosa que tal vez el consuelo que estaba buscando lo hallaría si no se movía de ahí, si él encontraba la forma correcta de hacerla sentir mejor…susurró Nox y su varita se apagó. Se sumergió nuevamente y el agua volvió a correr por su cabeza y su cara brindándole lucidez: lo que más necesitaba en ese momento.
(…)
¿Acaso había Pansy llegado temprano…? No alcanzaba a creer lo bien iluminado que estaba el lugar para la ocasión, sólo podía ver la delicada silueta que acababa de sumergirse y que salía a flote otra vez. Se desvistió rápidamente al creer que por primera vez en su vida Pansy llegaba a tiempo a uno de sus encuentros. Entró a la piscina y se acercó a ella que tembló con sólo sentir su cercanía. La abrazó al ver que no se giraba hacia él, puso las manos en su cintura que creyó sentir más pequeña y le dio un beso en el cuello. La piel de la chica se erizó sólo con su contacto. ¿Eran ideas suyas o Pansy estaba actuando extraño?
(…)
¿Qué estaba pasando? Estaba dispuesta a seguir, de eso estaba segura. Entonces no entendía porque no podía evitar los temblores en su cuerpo cada vez que la acariciaba bajo el agua. Apretó fuertemente los ojos dispuesta a sólo sentir, a sentir el extraño calor que subía por sus piernas, a sentir aquella profunda presión en el pecho…sus manos se habían movido inconscientemente al cuerpo del chico y acarició suavemente su espalda. El olor a jazmín cada vez se sentía más concentrado y la vainilla parecía disolverse en sus cuerpos agitados.
No pudo resistirlo más, necesitaba un beso, uno que le robara el aire, que le hiciera sentir que sólo la deseaba a ella y que no se cambiaría por nadie en ese momento…Se giró hacia él tan rápido que cuando él se dio cuenta ella ya lo estaba besando. La empujó suavemente hacia la pared de la piscina y ella subió sus piernas para rodearle con ellas. No podía creer cuantas sensaciones le había despertado el sentir sus labios cerca de los suyos, las caricias que él le profesaba, su traviesa lengua jugando con la suya… No quería que aquel beso terminara nunca, no quería que quien la hacía tan feliz se alejara de ella…
(…)
El largo beso acabó en medio de la confusión de Draco aunque ella no lo supiera, ahora él estaba seguro que no era ella. En medio de la más profunda de sus ensoñaciones la, ahora chica desconocida, acercó su rostro su cuello con los ojos aun cerrados y murmuró unas cuantas palabras que fueron suficientes para que el Slytherin abriera los ojos en extremo sorprendido y no supiera que hacer:
-Pensé…pensé que no vendrías…-Era imposible, si bien había descubierto que no era Pansy, nunca… ¡Nunca! Pensó que aquella atrevida, sexy y hermosa joven con la que estaba en la piscina fuera Granger…
No sabía si debía alejarse o quedarse callado o decirle quien era…se llevó sin querer una un dedo a la marca en su garganta y luego lo pasó por los rojos y suaves labios de la chica que clamaba ansiosa por otro beso. Le parecía increíble que no hubiese abierto los ojos en tanto tiempo…ahora se preguntaba si realmente quería que ella lo hiciera, tal vez prefería que los mantuviera cerrados hasta que él pudiera decidir que hacer. Sin quererlo, hizo que la chica deslizara sus piernas hacia el piso nuevamente y no se sostuviera más de su cuerpo. La besó porque no se pudo resistir a esa cara angelical que tenía en frente, no comprendía que le pasaba pero tampoco quería saberlo. Recorrió el cuerpo de su ahora íntima enemiga, conoció con sus manos cada centímetro de la anatomía de la sangresucia de Granger, de la hermosa sangresucia de Granger, de la hermosa Granger…Sonrió al pensar en lo hilarante de la situación y enarcó una ceja arrogante al escuchar un leve gemido que se le escapó a la chica que le presionaba con fuerza la espalda cuando él besaba su cuello suavemente y subía sus manos por sus piernas.
La besó en los labios nuevamente, aprovechando el último resquicio de tiempo antes de que ella lo notara, ya iba a abrir los ojos y el desastre era inminente, supuso que Granger lo castraría al descubrirlo y no habían hecho nada aún que valiera la pena. Por eso decidió dedicar aquellos últimos segundos de paz a fastidiarla. A medida que la castaña dejaba que la luz llegara nuevamente a sus ojos, la abrazó fuertemente y sus cuerpos quedaron completamente unidos.
(…)
Ella miró toda la penumbra a su alrededor, las velas de la araña iluminaban pobremente el lugar, era increíble cuanto cariño sentía en aquel abrazo…dejaba caer su mentón en el hombro izquierdo del joven, y no tenía intención de moverse de ahí pero de repente notó que algo no estaba bien, quiso echarle la culpa a la poca luz pero podía jurar que un mechón de cabello de Ron había brillado con un ligero destello dorado. No, eso era imposible. Pero bastó que tratara de separar sus cuerpos para sentir esa voz sibilante junto a su oído que la hizo estremecerse de miedo, de vergüenza, de instinto asesino:
-¿Ya abriste los ojos, Granger…?-era Draco Malfoy. Draco Malfoy la abrazaba ocupando el lugar en el que se suponía debía estar el estúpido de Ron.
No entendió como aquel grito estridente no despertó a todo el castillo, sus pulmones se vaciaban por completo a la vez que se agitaba en el agua tratando de cubrirse el cuerpo desnudo. Sin saber cómo salió de la piscina, tomó la toalla y se la enrolló alrededor del cuerpo, cayó arrodillada muy cerca de la tina y de su libro abierto, en seguida tomó su varita que se encontraba en el centro del mismo. Increíblemente roja, respirando pesadamente y mirando a un Malfoy completamente desnudo dentro del agua apuntó su varita de forma amenazante. Él sólo sonrió, estúpida sonrisa encantadora.
-¡¡Maldito Malfoy!! ¡¿Qué mierda intentabas hacer?!-gritó descontrolada mientras la sirena recién despierta del cuadro los miraba con atención. El rubio alzó una ceja arrogante, de seguro creía que las explicaciones sobraban, pero fue lo único que se le pudo ocurrir a la inteligente chica Gryffindor, la cual sin poder evitarlo bajó su vista por el cuerpo del muchacho, indiscutiblemente perfecto, indiscutiblemente irresistible… ¡Por Dios pero en qué cosas pensaba! ¡Debía concentrarse en cuál era la mejor manera de deshollejar vivo a ese hurón atrevido!
-Por más tonto que suene…-dijo el Slytherin acercándose lentamente al borde de la piscina donde se encontraba la chica que levantó aun más la varita-Granger, esto debe tener alguna explicación.
¿Por qué rayos tenía que hablar? ¿Por qué no se podía quedar quieto y callado para permitirle pensar que iba a hacer?
-¡Cállate, Malfoy! ¡Cállate!-gritó sin bajar su varita. Sentía el olor a jazmines encima de ella y la vainilla estaba a punto de hacerla vomitar. Quería irse de ese lugar. Entonces vio como el Slytherin se acercó un grifo que estaba muy cerca de sus pies, instintivamente dio un saltó hacia atrás. El muchacho la miró divertido, giró la llave y ella se extrañó un poco.
-Primero me haces una pregunta y luego me mandas a callar, estás más loca de lo que creí…-dijo antipático- ¿Ahora qué…?-añadió arrastrando las palabras con burla al ver la cara de incomprensión de su acompañante. Entonces aun más divertido y para gran enojo de Hermione se sumergió por completo en el agua, que al verlo salir a flote pudo notar como se erizaba cada poro de la piel del muchacho. Se sonrojó al ver que él la descubrió mirándolo tan detalladamente. Malfoy se acercó al borde de la piscina temblando un poco, le dio la espalda a una atónita Hermione y apoyó su cabeza sobre sus manos entrelazadas atrás de su nuca- Es el grifo del agua helada…de alguna manera tengo que deshacer lo que tú hiciste…
Estaba escandalizada, avergonzada, paralizada. Pasaron varios minutos, no sabía con certeza cuantos, pero sólo después de ese tiempo pudo agacharse muy de cerca a donde se encontraba el rubio en silencio y recoger su libro y sus ropas con suavidad dejando en el suelo cerca del muchacho la otra toalla que había tomado. Estaba dispuesta a salir caminando hacia los cubículos para vestirse cuando sintió que Malfoy salía del agua. Su rostro despedía un calor insoportable, estaba segura que su cara estaba tan roja como el cabello de Ron. Tonto, todo era culpa de él, por no haber ido. Se giró rápidamente hacia Malfoy al sentir una mano que tomaba la suya pero no pudo evitar que se le fuera el aliento al ver semejante torso descubierto frente a ella. Se obligó a recordar qué desgraciado era dueño de tan escultural cuerpo y con la misma mano apuntó nuevamente con su varita al cuello de Malfoy. Justo en el mismo lugar de la tarde anterior.
(…)
-Suéltame Malfoy…-para sus oídos no sonó en lo absoluto convencida, más que una orden parecía una súplica. Él sonrió ante esto y nuevamente comenzó a acariciar la parte interna de la muñeca derecha de Granger, con la que sostenía la varita. Un leve cosquilleo apareció cerca de las orejas de la joven y se esparció por el resto de su cuerpo, sin mucho esfuerzo estaba logrando que bajara su varita, sólo con un poco de fuerza y unas cuantas palabras:
-Granger…estoy desarmado y desnudo ¿En serio crees que estoy en condiciones de hacerte algo…?-La chica le dio la espalda y caminó en dirección contraria a él que la siguió, aquella prometía ser una mañana interesante…no había nadie alrededor dispuesto a defender a una sangresucia en apuros.
-¡No me sigas!-exclamó perdiendo la paciencia justo frente a la puerta de los cubículos, su grito retumbó por todo el lugar pobremente iluminado. Lo miró con furia, con odio…pero Draco al recibir esa mirada sólo sonrió, no podía hacer más que recorrer sus ojos por el cuerpo de la leona de Gryffindor más sexy que había visto y desear que semejante oportunidad no se le escabullera de las manos.
Podía divertirse con quien quisiese, su padre se lo había dicho, siempre y cuando no manchara el honor de la familia Malfoy, y estaba seguro que acostarse con una sangresucia probablemente caía en el rango de insulto a sus ancestros así que utilizó su astucia para resolver este pequeño dilema, pues por algo estaba en la casa de Slytherin: pensó, enarcando una ceja, que ensuciaría su apellido sólo si alguien se enteraba que se había tirado a una sangresucia, si nadie lo sabía no habría problema.
Alentado por este último pensamiento haló por ambas manos a Granger hacia sí, haciendo que se cayeran su ropa, el libro y la varita. La chica lo miró espantada a los ojos, un par de esferas ambarinas se perdían ahora en su mirada. Si había algo que le agradecía a su padre, era el haberle heredado unos ojos capaces de petrificar a cualquier mujer. Sin saber como llegaron tan lejos, empujó a Granger suavemente sobre la pared que estaba frente a la puerta del baño, ella estaba tan pálida que si no fuese por su cabello castaño se confundiría su cara entre el mármol blanco de las paredes.
-No…yo quiero…no…-fueron las únicas palabras coherentes que ella alcanzó a pronunciar antes de que Malfoy besara su cuello arrancándole, sin preverlo, un suspiro profundo. A Draco le había empezado a gustar aquello, era la chica más… ¿Cómo decirlo…? ¿Inocente, tal vez? A la que se le había acercado. Entonces su curiosidad le ganó la partida, debía saberlo.
-¿Cómo es que no supiste que yo no era Weasley…?-Dijo sin soltarle ambas muñecas que le presionaba en contra de la pared y mirándole a los ojos, que le parecieron hermosos en aquel momento. Ella desvió su mirada al suelo y se mordió el labio inferior.
(…)
Estúpido Malfoy, estúpida suerte, estúpido encanto de aquel sangrelimpia aristocrático y presumido que no le dejaba moverse. ¿En serio quería que le respondiera aquella pregunta? No lo haría, aunque se mordiera los codos de curiosidad. Nunca había besado a Ron, y lo más cercano a una relación lo había tenido con Viktor Krum y jamás llegaron más lejos que ha besarse. No despegó su mirada del suelo y se estremeció cuando sintió que con una suave caricia le levantaban el mentón, aquellos ojos del color de las nubes en una tormenta hicieron que su corazón latiera más rápido si es que aquello era posible. Estúpidas hormonas, hacían que su cuerpo temblara frente a su peor enemigo y nada tenía que ver él que fuera un sexy y perfecto enemigo. Pensó que algún día ganaría la Orden de Merlín si creaba una poción para inhibirlas: genial, ahora su mente divagaba en estupideces.
-Confórmate con saber Malfoy, que era a él a quien esperaba…-dijo tratando de recuperar su compostura aun con la mano del muchacho en su cara.
-Muy a tu pesar no soy idiota Granger, y sé que Weasley no ha tenido el placer de estar tan cerca de ti como yo lo he estado…-¡Maldito engreído! ¡Lo asesinaría…si tuviera la varita a la mano! Otra suave caricia se deslizó desde su mentón hasta su cuello, seguía bajando lentamente llegando a su pecho hasta que lo detuvo apartando su mano con brusquedad. Hermione no tenía ni idea de cuán gracioso le parecía todo aquello al rubio.
-¿Y qué hay de ti Malfoy…? ¿Merodeas por los baños del colegio hasta encontrar una víctima…?-sonrió burlona y aún mas al ver el desconcierto en la cara del joven que evidentemente no se esperaba aquella pregunta. Pero como si de una máscara se tratase su rostro volvió destilar frialdad y una ligera sonrisa apareció en sus delgados labios a la vez que desviaba los ojos.
-De hecho y aunque no sea de tu incumbencia, esperaba a alguien…es decir, espero a alguien pues aun no ha llegado…y para mi grata sorpresa te encontré a ti aquí…aunque debo hacerte la aclaración, mi linda sangresucia, que no supe que eras tú cuando llegué…-volvió a posar sus ojos grises sobre los suyos. ¿Había alucinado acaso o Malfoy la había llamado mi linda sangresucia…? Si obviaba lo de sangresucia podía llegar a ser incluso un halago, un halago de la boca de uno de los chicos más guapos y exigentes de la escuela y… ¡¿En qué demonios creía que estaba pensando?! ¡La había llamado sangresucia otra vez! Ya la estaban trastornando esos ojos.
-Creo que no fui la única a la que plantaron esta mañana… ¿Cómo se siente principito…que una mujer no ceda a tus encantos?
(…)
Debía ser una broma. ¿Era posible que Granger le hablara de tal manera? ¿Y bajo qué autoridad moral si estaba que se derretía en sus brazos? La verdad nunca pensó que bajo aquel uniforme se ocultara tamaña belleza, belleza que no iba a dejar escapar en ese momento por tan tonto reproche.
-La verdad, es que debemos aprovechar y juntar estas dos soledades en las que nos hemos sumergido…-comentó riendo un poco. Ella no se lo creyó, pero era muy tarde para tratar de escapar porque él se lo iba a impedir. Agarró fuertemente sus manos y la presionó contra el muro, ella dejo escapar un ligero gemido que bien podía ser de dolor o de placer, pero no se molestó en averiguarlo, porque aunque no lo reconociera estaba que se moría por volver a besar aquellos labios que le sabían mejor que cualquier otro par que hubiese probado antes. Al acercar su cara al rostro de Granger pudo sentir aquel penetrante olor de jazmines y vainilla, todo el baño estaba inundado de esas fragancias de una forma casi escandalosa pero con el tiempo se estaba acostumbrando. Con un hábil movimiento apartó la toalla del cuerpo de la joven y dejo que la suya cayera al suelo, la besó esperando un intento de rechazo al menos, pero al parecer ella lo quería tanto como él. Comenzó a acariciarlo suavemente, primero la espalda, luego su cuello, después bajo su cabello…tan torpemente, tan inocentemente que le mandaba una fuerte corriente eléctrica tras cada roce. Ni siquiera Pansy había logrado hacerlo sentir así y eso ya era decir mucho.
(…)
Estaban desnudos otra vez, besándose cada tanto, sin dejar de acariciarse…no podía pensar con claridad, y no le importaba usar para desahogar sus penas a aquel que se las había causado. ¡Inaceptable viniendo de una de las alumnas más brillantes de Hogwarts del último siglo!...pero la verdad en ese momento aquello no le parecía tan relevante. Estaba por completo concentrada en aquel rubio platinado que desde su primer año le había hecho la vida imposible a ella y a sus amigos…No, definitivamente no le importaba. Y decidió dejar de pensar en tantas estupideces carentes de lógica cuando un chirrido inesperado dejó que entrara un poco de luz al lugar y los dejó por completo paralizados. Hermione la pudo ver cuando cruzó la puerta y esta se cerró tras ella, que sin saber que hacer avanzó un poco hacia ellos. Malfoy no se movía pues al parecer esperaba lo peor, que fue exactamente lo que sucedió: una de las manos de la furibunda Pansy Parkinson haló a Malfoy por un brazo apartándolo de ella y girándolo para verle la cara mientras con la otra le estampaba una fuerte cachetada.
-¡¡Draco Malfoy!! ¡¡ ¿Qué demonios crees que haces con esa sangresucia?!
(…)
Le tomó un poco por sorpresa el sentir la puerta a sus espaldas, supo que era ella pues nunca había faltado a alguno de sus encuentros. Fue básico y estúpido de su parte dejar que pasara, y estaba consiente que había sido una idiotez dejarse llevar por lo que le inspiró Granger: Debió haber supuesto que Pansy aparecería tarde o temprano.
-¡¡ ¿Tenía que ser una sangresucia?!-gritaba Pansy descontrolada-¡¡Y no cualquier sangresucia asquerosa: Granger!! ¡¡La Comelibros Mojigata de Granger!! ¡¡ ¿Qué te sucede Draco?!
Él se hacía el de los oídos sordos, no le prestaba la más mínima atención y las palabras se deslizaban sobre él como si fuera impermeable a ellas. Se agachó, recogió la toalla y se la enrollo sobre su cuerpo dejando nuevamente al descubierto su torso. No fue lo suficientemente detallista como para notar que Granger ya no estaba ahí, se había movido a buscar sus cosas cerca de los cubículos.
-¡¡ No eres más que un sucio traidor a la sangre Draco!!-gritó Pansy golpeándole en el pecho. Él agarró fuertemente su mano y por primera vez desde que había llegado le habló:
-No te atrevas a llamarme traidor…o lo lamentarás Pansy…-dijo impregnando con el más profundo desprecio cada una de sus palabras. Ella se soltó de su agarre y lo miró furiosa:
-¡¡No te atrevas a amenazarme Draco Malfoy!!-y luego tras un rato de mirarlo a los ojos añadió llena de sed de venganza-… ¡Espera que todos se enteren de lo que hacías en el baño con la sangresucia inmunda de Granger! ¡Ya veras y…!
Él ya no la escuchaba a pesar que seguía gritando a todo pulmón cómo le contaría a todo el castillo que lo había encontrado con Granger en el baño de prefectos. La soltó alarmado, ella tenía razón, no quería ni imaginar lo que sucedería si todo el colegio se enterara de lo que había pasado. ¡Su padre lo mataría! Fue entonces cuando escuchó una voz que gritó cerca de ellos:
-¡Por las barbas de Merlín! ¡Cállate Parkinson!-ambos se giraron a verla-¡No te atrevas a llamarme otra vez sangresucia!
-¡Oh! Pero si es la inmunda, fea y poco agraciada sangresucia de Granger… ¿Qué tal la pasaste disfrutando una fantasía imposible para ti…? Digo la verdad no sé que le pasó a Draco…pero seguro tan sólo fue un lapsus…jamás se fijaría en una sangresucia asquerosa como tú…
Draco miró fijamente a la Gryffindor, tenía la misma cara que ponía cuando Snape la reprendía, o cuando Potter sacaba una nota mayor a la suya en Pociones…La chica sexy de hacía unos momentos había desaparecido y le daba paso a una adolescente enojada a punto de vengarse.
-Te dije que no lo volvieras a hacer…y lo hiciste dos veces…-y añadió con furia mirando a Draco antes de que Pansy pudiera abrir la boca-Si no puedes controlar la boca de tu novia desquiciada, lo haré yo…
-¡¿De qué hablas sangresu…?!-alcanzó a exclamar Pansy antes de…
-¡¡Petrificus Totalus!!-un rayo impactó en ella y cayó rígida como una tabla al suelo a los pies de un impresionado Draco. Él dirigió una mirada espantado hacia Granger que suspiraba y se quitaba unos cuantos mechones de cabello de la cara-Mucho mejor…
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Muy largo? O así estan bien? Espero que les haya gustado y prometo actualizar tan pronto me deje la u.
Ahora:
Pau tanamachi Malfoy: Esperoque lo sigas hasta el final! Y tranquis que no espero tener que cambiar bruscamente la personalidad de nadie.
lenn.black:Muchas gracias! Me alegra que te guste mi fic! Y no siempre Mione será la víctima jejeje
Sealiah: Muchas gracias y no te preocupes que ya recibiran su merecido... jeje
drajer: jeje todavía tenemos Draco malo para rato...y aunque soy bastante empalagosa prefiero al Draco original...
maring: Te dejé para el final pero ni te omaginas la alegría que me dio al ver mi primer Review!! Gracias!!
Bueno, creo que eso era todo espero que me dejen muchos, muchos más Reviews!!
Londony
