Hola una vez más! Sé que es pronto pero aquí les dejo el capitulo que terminé este fin de semana...No me gustó mucho la verdad, pero el próximo lo campensará :p Tengo sueñito y por eso no dejo más notas...sólo espero sus Reviews...muchos Reviews...
Ah! Se me olvidaba Harry Potter, Todos sus Personajes, Lugares y todo lo demás son una marca registrada de nuestra querida J.K Rowling y... de Warner Bros, para la gran desgracia de nosotros los fans.
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7
JAZMINES Y VAINILLA
El desayuno fue bastante desagradable para ambos. Bueno, se podría decir que no sólo para ellos, sino también para quienes los rodeaban y comenzaban a sentir nauseas por aquel embriagante olor. Hermione pensaba que Draco tenía algo que ver con eso, acuchillaba los huevos revueltos y trinchaba las inocentes salchichas como si tuviesen la culpa de que ella fuera el centro de atención de la mesa Gryffindor. Maldecía en voz baja y sonreía falsamente cuando alguien le preguntaba por aquel aroma, Ginny era la única que enarcaba una ceja escéptica y esperaba el momento correcto para interrogar a su amiga.
Por su parte Draco no la estaba pasando mejor, no sólo Theo y Blaise pensaban que su olor era producto de una nueva aventura, todo el que se le acercaba estaba seguro de ello, sobretodo Pansy que lo miraba de soslayo con furia y preparaba mentalmente un discurso para cuando acabara el desayuno. Siempre le había gustado ser el centro de atención, pero no precisamente por oler a florecitas, estaba furioso y nadie en su mesa osaba siquiera a dirigirle la palabra por temor a la respuesta. Fue entonces cuando unas chicas de Ravenclaw pasaron cerca de él rumbo a su mesa, suspiraron al sentir el dulce aroma, rieron como tontas y cuchichearon entre ellas. Era demasiado, dejó caer sonoramente su taza de té sobre la mesa y se fue de allí enojado. No sabía muy bien para donde ir, pero sabía que debía ser lejos, pues dejó a más de uno con la boca abierta por esa repentina demostración de mal humor. Sonrió complacido a la vez que caminaba hacia el exterior del castillo con las manos en los bolsillos de su pantalón negro, ya todos debían saber que había algo que molestaba al Príncipe de Slytherin y más de una lo buscaría para tratar de contentarlo.
Cuando Hermione terminó de desayunar fue arrastrada por Ginny a la sombra de un árbol en la orilla del lago. Resopló un poco y respingó la nariz, aquel olor la estaba enloqueciendo. Su amiga se sentó junto al tronco del árbol y miró las suaves ondas que la brisa creaba sobre el lago. La pelirroja bufó desesperada y se tumbó junto a Hermione bruscamente, ésta la miró extrañada y alzó una ceja a la vez que sonreía burlona. Supuso que su rostro con aquella expresión, se debía estar pareciendo al de cierta serpiente rastrera en la que no quería pensar, así que le sonrió sinceramente a Ginny y volvió a mirar al lago.
-¿No piensas decirme lo que pasa?-reclamó Ginny a la vez que ella volteaba nuevamente a mirarla-¿Crees que soy tonta y me creo eso del gel de baño?-La chica sonaba bastante molesta así que Hermione decidió que sería prudente hablar y tal vez darle una que otra explicación que la perspicaz chica Weasley creía que merecía. Se cuestionó mentalmente, era su mejor amiga, sí se las merecía. Comenzó a jugar con la hierba y a mirar fijamente sus zapatillas, comenzó a hablar en voz muy baja.
-Fui al baño de prefectos esta mañana…-dijo suspirando, Ginny la miraba con interés-Tu hermano no llegó, se quedó dormido en la sala común…-sonrió inconscientemente-Pero no estuve sola ese tiempo…-Ginny sorprendida se llevó las manos a la boca y ahogó una expresión de asombro. No comprendía lo que su amiga le decía, o más bien, sí lo comprendía y de ahí su sorpresa.
-¿Qué…? ¿Con quién…?-musitó la pelirroja cuando pudo hablar. Hermione la miró, no quería seguir. Se arrepentía de lo que había hecho, más bien se sentía culpable. Sí, definitivamente no se arrepentía. Malfoy le acarició hasta hacerla sentir en el cielo, sus besos la transportaron a un mundo paralelo en el que lo único que sentía era el más profundo placer y… se estremeció de tal manera al recordar que se obligó a pensar que ese maldito hurón era la principal causa de sus desgracias. Suspiró sonoramente y abrió la boca para responder cuando aquella promesa asaltó su mente.
-¡Oh, Ginny! ¡No puedo decirlo!-dijo con pena mientras la pelirroja fruncía el ceño y apretaba la boca, Hermione al verlo se apresuró a decirle-¡Claro que confío en ti! ¡Pero hice una promesa solemnemente…y no puedo romperla!
Ginny no quedó para nada contenta con aquello, por eso decidió mirar a su amiga y reprocharle aquello. Sin embargo al ver sus ojos algo vidriosos se tragó su propia frustración y se comportó nuevamente como la cómplice que le gustaba ser:
-Bien, si no me puedes decir por ahora quien es aquel, me puedes por lo menos explicar que fue lo que hizo para que te olvidaras tan rápido de mi hermano y para que no te pudieras quitar ese olor empalagoso de encima…-Le sonrió a su amiga que valoró mucho aquel gesto. Comenzó a sonrojarse y Ginny empezó a reír-Hermione, Hermione… ¿Qué hiciste que tus mejillas están tan coloradas…?
-Yo no me olvidado de Ron…-musitó la castaña apesadumbrada.
-Tranquila Mione, sólo estoy molestando ¡Pero cuéntame de una vez que fue lo que pasó!
-Yo…bueno…él…-dijo bajando la mirada nuevamente a sus zapatillas y jugando con la suave hierba entre sus dedos, sonrió tontamente al recordar a Malfoy y sus ojos hipnotizantes. Se calló pensando que no podía reír y recordar a Malfoy al tiempo: era absurdo. Ginny la apremió a seguir a la vez que la agitaba por los hombros-Él entró a la tina…cuando yo estaba ahí…este era el aroma del agua…pero no sé porque huelo así… y… y nos besamos pero sólo porque…
Ginny se paró de un brinco del suelo y gritó de emoción. Caminaba de aquí para allá sacando conclusiones, haciendo conjeturas, suspirando de tanto en tanto; estaba realmente emocionada.
-…Es definitivamente un prefecto, sólo ustedes conocen la contraseña de ese lugar. ¡¿Cómo dejaste que te besara?! Y fue en la tina… ¡Por Merlín, Hermione estaban desnudos! Tú que me dices que vaya más despacio con los chicos, que es sólo para darle celos a Harry y… ¡Te besas con un desconocido! ¡Un momento! ¡No fue sólo un beso! ¡Un chico no se contenta con eso! ¡Con semejante oportunidad…! ¡Hermione! ¡Tú y él…!
La castaña le permitió seguir con su monólogo hasta ese momento, en el que estuvo a punto de gritar aquella aberración. Se puso de pie de un brinco y movió enfermizamente su cabeza a ambos lados, a la vez que negaba con las manos.
-¡Claro que no Ginny! ¡Yo jamás haría nada con Ma….!-se llevó las manos a la boca alarmada, casi lo dice. Ginny esbozó una sonrisa de triunfo, se acercó a la chica acosándola burlona. La señalaba con un dedo índice y le presionaba con fuerza en la mitad del pecho haciéndola retroceder asustada.
-¡Ajá!-la empujó un poco-¡Casi lo haces!-una vez más-¡¿Ma…?!-otro paso hacia atrás de la castaña-¡Dímelo, Hermione Jane Granger!
-¡¡AAAAGGGHHHH!!
-¡¡Hermione!!-Gritó Ginny al ver como su amiga se sumergía en las aguas del lago. Habían olvidado que estaban en la orilla y ahora la chica gritaba al ver que su amiga no salía a flote. Pedía ayuda desesperadamente y por suerte alguien pasaba por ahí en aquel momento…
(…)
Había salido del comedor con una carta en su bolsillo, su padre le había pedido que le escribiera cada semana y este era apenas el segundo domingo en Hogwarts. Suspiró sonoramente y se dedicó a pasear un poco por el exterior del castillo. Pensaba en los deberes que tenía que hacer, en que tenía que terminara de leer aquel libro y…en ese par de ojos azules que tenía por completo prohibidos por su propia dueña. Suspiró otra vez. Se estaba acercando al lago, pateó una pequeña roca y levantó la cabeza sólo para ver como una criatura pelirroja se agitaba en la orilla. Agudizó su oído, podría ser la pobretona traidora a la sangre Weasley pero al parecer alguien se ahogaba y su conciencia (Sí, la tenía, a diferencia de muchos de sus compañeros de Casa) no le permitiría andar tranquilo por ahí. Corrió a la orilla y antes de que Weasley pudiera decirle algo se lanzó a las frías aguas del lago y sacó entre sus brazos a una asustada joven que, aunque no se estaba ahogando como él creía, había sido incapaz de salir de ahí por sí misma. Le rodeaba con fuerza el cuello y se sorprendió poco cuando vio entre sus brazos a una espantada Hermione Granger, eso lo supuso al ver a la chica Weasley a lo lejos. Lo que sí le sorprendió fue aquel intenso olor que llenó por completo su alrededor cuando la dejó sobre el césped. Se puso de pie y dio un par de pasos hacia atrás mirando con sus pálidos ojos verdes a las dos chicas sin decir palabra, la pelirroja abrazaba a la castaña mientras ésta, titiritando, materializaba dos frazadas. Aun sorprendida por haberse dado cuenta que su salvador era nada menos que una traicionera serpiente de Slytherin con una mano temblorosa le tendió al pelinegro y delgado joven una de las dos mantas. Él no sé recuperaba de su asombro, independientemente de haberle salvado el pellejo a Granger, lo desconcertaba el hecho de haber encontrado la fuente del persistente aroma que rodeaba a Draco. Tomó la frazada y se cubrió con ella a la vez que aun caía agua por todo su cuerpo, sonrió burlón y dijo mirando a los ojos a Hermione:
-¿Tomando un baño, Granger…?-Una pregunta capciosa. Pero la chica no lo notó, sólo le sonrió e irónica respondió, y sin saberlo solucionó más de una duda del astuto chico de Slytherin:
-Sí, Nott. La verdad ya había tomado un baño está mañana, pero me apeteció un chapuzón en el Lago Negro…Igual, gracias por ayudarme…
-De nada, Granger…A propósito, hueles muy bien esta mañana…-dijo antes de darles la espalda e ir en dirección al castillo. Sonrió más que complacido, nunca había deseado tanto llegar a su sala común.
(…)
Hermione y Ginny acababan de ponerse de pie para irse en dirección al castillo cuando una figura risueña se les acercó dando brinquitos y las saludó cálidamente.
-Hola chicas…-dijo mirando de abajo a arriba a una empapada Hermione-¿Tomaste un baño en el lago Hermione? ¿Estás enferma acaso…? Debes estarlo, los Greepy que viven en el lago le otorgan al agua propiedades curativas…pero provoca efectos secundarios como un tono púrpura en la piel…-abrió soñadoramente sus ojos azules y continuó asintiendo- ¡Pero claro! Lo que quieres es quitarte ese olor de encima…creo que los Greepy no te pueden ayudar con eso…
Hermione la miró con la expresión desencajada, si bien era cierto que Luna Lovegood salía cada día con nuevas locuras le prestó un poco de atención esta vez…
-¿De qué hablas…?-dijo a la vez que las tres comenzaban a moverse en dirección al castillo. Ginny sonrió cuando escuchó que Luna comenzó a dar una larga explicación sobre el origen de los Greepy-¡No de eso…!-exclamó Hermione a la vez que seguía escurriendo agua y las ondas en su cabello comenzaban a perder la forma- ¡Hablo de este olor que todos sienten menos yo!
Luna se detuvo en seco y miró a las dos chicas, no le había gustado la forma como Hermione había detenido su explicación, pero supuso que estaba desesperada por la situación, así que sonrió y se puso en marcha otra vez.
-Estaba en la sala común cuando el profesor Flitwick apareció acompañado del director…-comenzó Luna.
-¡¿Dumbledore?!-gritaron Hermione y Ginny en coro. Luna asintió suavemente con la cabeza y siguió:
-Sí, fue hace dos semanas, después del banquete de bienvenida la primera noche en el colegio. Ya todos se habían ido a dormir por el largo viaje en tren y la somnolencia producida por la comida…en la sala estaban solo los prefectos…y yo por supuesto, que trataba de terminar mi dibujo sobre los Snorkacks de Cuerno Arrugado para la nueva edición de la revista de papá…-tanto Ginny como Hermione rodaron los ojos. Era imposible que Luna dejara de mencionar sus criaturas imaginarias en una conversación, entraron juntas al castillo y se sentaron en las escaleras en el vestíbulo para seguir escuchando la historia de Luna. Lo que ninguna notó fue que el dulce aroma que emanaba Hermione acababa de fortalecerse por la llegada de un curioso que venía bajando y que se detuvo unos escalones por encima de ellas para escuchar la historia de la Lunática…
(…)
Luna Lovegood estaba sentada dándole la espalda a la entrada de su sala común, escuchaba los lejanos murmullos del pequeño grupo de personas que charlaban nerviosos desde el otro lado de la habitación. No le importaba mucho de que hablaban, mucho menos si era de ella, nunca le había importado la opinión que otros tenían de su forma de ser. Se giró un poco y notó que quien lucía más temblorosa de lo normal era Cho Chang. La prefecta se retorcía las manos y miraba la puerta frecuentemente, Luna la miró un poco extrañada y volvió a darle los retoques finales al cuerno de su Snorkack. De pronto sintió que la puerta de la sala común se abrió y una pequeña figura entró acompañada de una larga y delgada: Flitwick y Dumbledore. La rubia se extrañó aun más, nunca había visto al director en su sala común, pero alzó los hombros y despreocupada siguió retocando su dibujo.
-…Cada día pasa y yo me sigo asombrando de la inteligencia de esta casa…me puso a pensar bastante esa pregunta…La única cosa que no ha sido y tiene que ser, pero que al serlo dejará de ser…es ¡Claro! El día de mañana…Brillante…simplemente brillante.-La voz del director se dejó oír por todo el lugar-Mis queridos prefectos… ¡Qué bien que ya estén aquí! ¡Oh, señorita Lovegood! Veo que también nos hace compañía esta noche…-Luna se puso de pie para no interrumpir y trató de dirigirse a su habitación cuando la voz de Dumbledore la hizo detenerse-Tranquila, sólo voy a darles un pequeño anuncio a los prefectos de Ravenclaw.
Todos los alumnos presentes asintieron en silencio asustados, algo debían haber hecho. El profesor Flitwick tosió para llamar la atención de sus mejores alumnos y dijo algo decepcionado:
-Es una pena, una verdadera lástima…puede que aquí estén los alumnos más brillantes de Hogwarts, el ejemplo para sus compañeros…y las tonterías que hacen…
-¡Oh, Filius! No los reprendas, aunque fue hace mucho tiempo también fuimos adolescentes…-dijo el profesor mirando al grupo de estudiantes paternalmente con sus ojos azul pálido a través de sus gafas de media luna-No justifico su comportamiento, pero también sé que los de esta casa no son los únicos que han estado…usando mal, por decirlo de alguna manera, el baño de los prefectos…-Los rostros de las chicas se enrojecieron hasta parecer que iban a explotar y los chicos veían incrédulos a su director. Mientras que Luna observaba divertida aquella escena-Espero que no se vuelva a repetir una situación como aquel desagradable encuentro entre la señorita Chang-La aludida por poco se desmaya-y el señor Boot…-Terry no pudo despegar la vista del suelo- No sólo le acarrearán una pérdida de puntos a su casa, sino también…bueno, el profesor Flitwick y yo hemos encontrado una forma bastante…sutil de castigar a los prefectos que hagan cosas indebidas en ese baño…-El profesor les sonrió nuevamente y se despidió de ellos.
-Pero…pero profesor…-dijo Cho cuando Dumbledore ya había dado la vuelta para irse-No… ¿No nos va a castigar…?
-¡Por supuesto que no, señorita Chang! Todo ocurrió el curso pasado, esto es sólo una…advertencia-dijo mirándola por encima de las monturas de sus gafas de media luna.
-¿Cuál es ese castigo…del que habló profesor?-preguntó Michael Corner. Sus compañeros le miraron con furia, pero la curiosidad siempre había sido una gran debilidad suya.
-¡Oh, señor Corner! No creo que quiera descubrirlo…pero me inspiré mucho en esas buenas bromas que gastaban los gemelos Weasley…nada grave creo, pero dependiendo de quién sea puede convertirse en un verdadero calvario…-El anciano director se despidió de sus alumnos y salió acompañado del pequeño profesor Flitwick.
Luna comenzó a ascender por las escaleras de caracol que la llevaban a su habitación mientras escuchaba las expresiones de alivio del grupo de prefectos. Suspiró y pensó en lo poco que a ella eso le importaba, los enredos sexuales de sus compañeros podían interesarle a todo el castillo pero a ella le daba completamente igual. Bostezó cansada a la vez que escuchaba la voz de Cho:
-¡Jamás entraré a ese maldito baño otra vez…!
(…)
Hermione, Draco y Ginny terminaron de escuchar aquel relato con la boca abierta. Luna jugaba con unos mechones de su largo cabello rubio y se puso de pie encontrándose de frente con Malfoy, lo ignoró olímpicamente y les dijo a sus amigas:
-Te recomiendo Hermione que dejes de decir que es el aroma del gel de baño de los prefectos pues en Ravenclaw se sabe lo que en realidad pasó…-dijo a la vez que dirigía su mirada soñadoramente hacia el exterior del castillo-No es de mi incumbencia ninguna de las cosas indebidas que estuviste haciendo ahí, pero al resto del castillo le gustará comentarlo.- Ginny sonrió al escuchar a Luna decir "las cosas indebidas", se puso de pie junto a Luna y miró a su otra amiga que aun no salía de la sorpresa. Hermione estaba de una sola pieza: Dumbledore sabía lo que había pasado, la iban a castigar, iba a perder puntos y lo peor ¡Todo el mundo se iba a enterar que había estado en el baño de los prefectos con…!
-Draco Malfoy…-susurró Ginny haciendo gritar a Hermione de miedo. Se paró de un brinco y miró hacia arriba. Por un instante, sólo por un instante…pensó que Ginny se había vuelto hábil en Legeremancia. Luna aspiró llenado por completo sus pulmones y dejó salir todo el aire para decir:
-El olor se hace más fuerte… ¿No, Ginny?-la pelirroja volteó a ver a la rubia y con los ojos como platos miró, alternando, Hermione y Malfoy, Hermione y Malfoy…abrió la boca pero ninguna palabra pudo salir de ella.
Draco se dio cuenta de todo, al parecer la Weasley y la Lunática acababan de descubrirlo, y no precisamente porque la sangresucia se los contara. Apretó con fuerza sus puños y comenzó a bajar lentamente los escalones que lo separaban de las tres jóvenes, se sentía expuesto y por primera vez sintió que no tenía un comentario hiriente que hacer. Miró a Granger por un momento, estaba empapada, se preguntó qué habría pasado. Metió sus manos en los bolsillos y prosiguió su camino, afortunadamente el vestíbulo estaba desierto y podría dirigirse en paz a su sala común, pero una voz lo detuvo antes de que se alejara mucho.
-¡Qué lástima que Slytherin no tiene más puntos que perder!-dijo Ginny un poco burlona a Hermione tratando de consolarla debido a que había comenzado a llorar, sus manos ocultaban su rostro y su amiga le daba suaves palmaditas en la espalda-La cuenta se volverá negativa…mejor para nosotros Mione…no llores, todo la casa te perdonará.-Draco no pudo seguir caminando, se paró en seco a escuchar las palabras de aquella atrevida comadreja.-Un tropezón lo tiene cualquiera estoy segura que McGonagall también lo pasará por alto…-¿Le había llamado a él "un tropezón"? ¿Al príncipe de Slytherin…?-Con Harry y mi hermano será más difícil, pero si les decimos que estabas bajo la maldición Imperius estoy segura que no dirán nada…
La pelirroja había logrado su cometido, había hecho que Hermione parara de llorar por un momento y logró sacarle una sonrisa mientras que Luna se desternillaba de la risa en contra de la pared.
Draco estaba furioso, él no era ningún error en la vida de nadie: cualquier mujer insignificante como Granger debía estar agradecida porque él se cruzara en su camino. Además, no necesitaba hechizar a nadie para que se acercara a él, ¡Él era Draco Malfoy! ¡Y absolutamente todas las mujeres se morían por meterse en su cama! Se volvió hacia ellas a punto de estallar de la ira y se acercó peligrosamente a Hermione, entonces le dijo arrastrando con burla y desprecio cada sílaba:
-¿Te ríes Granger?-comenzó haciendo retroceder a la chica y comenzando a percibir desde esa distancia el olor a vainilla, siguió avanzando hacia ella sin importarle las amenazas que le gritaba Weasley-Esta mañana no reías…de hecho no podías. Estabas muy ocupada gimiendo de placer en mi oído…- Ginny y Luna ya lo sabían, pero escucharlo de la boca de Malfoy era otra cosa. La sorpresa las dejó petrificadas y expectantes de lo que sucedería-Hiciste una promesa y no la cumpliste…sangresucia inmunda…
Él sabía que no era así, pero se sentía mejor por pensarlo. Debía culpar a alguien por la gran desgracia que se cerniría sobre su cabeza y quién mejor que Granger. Sus rostros estaba a sólo un centímetro de distancia, Hermione se apoyaba en contra de la pared mientras que Malfoy respiraba tan cerca de su rostro que la hacía temblar de miedo. Pero entonces se repuso, lo miró altiva y le dijo con un tono cargado de tanto desprecio como él había hecho:
-No era una inmunda sangresucia esta mañana…Draco…-dijo poniendo sus manos alrededor del cuello de Malfoy logrando desubicarlo por completo. Sonrió burlona y acercó su boca al oído del Slytherin-Yo no he dicho nada Malfoy…no es mi culpa estar rodeada de personas inteligentes, a diferencia de ti…claro está.
Se alejó de él y sonrió a sus amigas que no salían de sí de su asombro. Había descubierto que para manejar a Malfoy sólo había que seguir su juego sin embrago cuando intentó comenzar a subir las escaleras él la tomó por la muñeca fuertemente. Ella lo miró furiosa y él para su sorpresa y para la de las chicas sólo dijo:
-Ya que estas también lo saben…y el viejo Dumbledore…-notó que estaba hablando pero no se sentía seguro. Se dio un par de cachetadas internas y le dirigió una fría mirada a Granger-¿Qué vamos a hacer ahora? Dejé que desmemorizaras a mi mejor amiga…-y añadió enarcando una ceja y riendo burlón a la vez que miraba a Ginny y Luna-¿Me dejas lanzarle un Obliviate a la comadreja menor y a la Lunática…?
-¡Ahhh! ¡Malfoy! ¡Eres tan insufrible!-gritó Hermione desesperada soltándose de su agarre.
En eso Snape apareció bajando las escaleras. Los cuatro jóvenes quedaron en un repentino silencio debido a su aparición. Una mueca bastante parecida a una sonrisa se dibujó en sus labios y le dijo:
-Señorita Granger, ¡Veo que la encuentro muy fácil!-Draco tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no explotar en una carcajada frente aquel comentario. Lo más probable era que el jefe de su casa los viniera a buscar para llevarlos a la oficina del director, ya debía saberlo todo y se estaba burlando de Granger en su cara. La chica estaba roja como un tomate, se mordía un labio con fuerza y miraba con profundo odio al profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras-Los dos, vengan conmigo. A la oficina del profesor Dumbledore. Ya.
Hermione se volteo a ver a sus amigas que se despidieron tristemente. Malfoy la miraba con desprecio y tenía aquella sonrisa estúpida pintada en la cara. Ella le regaló un vistazo lleno del más profundo odio a la vez que se ponía a su lado y seguían al profesor.
Cuando llegaron frente a la gárgola Snape murmuró la contraseña y los dejó pasar. Hermione se quiso morir al ver que adentro estaba la profesora McGonagall con un aire bastante apesadumbrado. Dumbledore sonrió al verlos entrar y los invitó a sentarse. La profesora la miró reprobatoriamente y se puso a su lado de pie, así como Snape lo hizo al lado del Malfoy.
-Jazmines y vainilla…-comenzó el director a la vez que se sentaba y miraba a los dos adolescentes por encima de sus gafas de media luna-Muy buena elección señorita Granger…
Hermione no podía alzar el rostro por la vergüenza que sentía, pero al ver que el profesor le habló alzó la vista y comenzó a jugar con sus manos. Malfoy, por su parte tenía los brazos cruzados y miraba a otro lado. Ella sintió una rabia profunda ¡¿Cómo podía estar tan tranquilo?!
-Profesor…yo…yo-alcanzó a murmurar.
-Yo sé muy bien lo que pasó señorita Granger…-dijo mirándola a los ojos.
-¡No es lo que usted cree!-dijo alterándose un poco, no era posible que aquello le estuviera pasando a ella-¡Yo jamás…! ¡Respeto las reglas…! ¡¿Y con Malfoy?!-No terminaba las ideas pero el profesor asentía en silencio como si le entendiera todo lo que ella quería decir.
Draco la miró, era bastante descarada esa Granger. Negaba cada cosa que habían hecho, bufó indignado: nadie tenía porque haberse enterado de aquello y ahora era un asunto disciplinario…
-¿Tiene algo que decir señor Malfoy…?-preguntó Dumbledore mirándolo fijamente.
-Por supuesto. ¿Cree usted acaso que yo en mi sano juicio sería capaz de acercarme a alguien como ella?-dijo señalando a Hermione-Esto no es más que un desafortunado malentendido…
Por primera vez en su vida Hermione estuvo totalmente de acuerdo con Malfoy. Asintió fervientemente con la cabeza mientras que se le salían algunas lágrimas de los ojos.
-¡Oh! ¡La adolescencia!-exclamó el director mientras se ponía de pie y caminaba alrededor de su despacho-¡La primavera de la vida! ¡Las hormonas enloquecen! ¡Y la época, en la que las excusas son realmente malas!-se volteó a ver a los dos jóvenes y dijo-Yo sé exactamente lo que pasó en el baño además que, modestia aparte, era magia muy avanzada para activarse por un malentendido señor Malfoy.
-No tendrá castigo, Granger. Pero con el dolor de mi alma le quitaré cincuenta puntos a Gryffindor.-La profesora McGonagall había hablado. Hermione quedó bastante sorprendida, ¿Cómo era que no había sido castigada? Snape al parecer pensó lo mismo porque la expresión de triunfo se le borró de la cara, pero enseguida añadió:
-Malfoy ya está castigado, así que no veo necesidad de imponerle una tarea más…-Hermione notó que su antiguo profesor de pociones trató de zafarse del tema de los puntos hasta que el director habló otra vez:
-Sí, Severus. Y todos los puntos que obtenga Slytherin serán descontados automáticamente hasta completar los cincuenta de este castigo.-Snape miró enojado al profesor y asintió en silencio-Señorita Granger hemos decidido no castigarla debido a los desafortunados episodios de los que ha sido protagonista…causados en gran parte por sus compañeros de Slytherin…decidimos que había sufrido bastante en estos terribles hechos y la habían vuelto un poco vulnerable…-el anciano le sonrió pero ella no entendió muy bien lo que le había querido decir. ¿Creía acaso el director, que había sido susceptible de caer en brazos de Malfoy por lo que este le había hecho?-En cuanto a usted señor Malfoy, creemos que tendrá suficiente con toda esta semana en detención…y esperamos no tener que llamarle la atención en una nueva oportunidad. Ya pueden retirarse chicos…
Se quedaron atónitos ¿Era sólo aquello? No iban a hacer un escándalo mayor, ni a castigar, ni a avisar a sus padres…
Se pusieron de pie y buscaron la salida en silencio cuando Hermione recordó aquel pequeño detalle:
-Eh…profesor…-la cabeza de los tres adultos presentes se giraron a ella-¿Cómo nos quitamos este olor de encima…?
-¡Oh, señorita Granger! Cuando llegó aquí le dije que había sido una muy buena elección…-el anciano no pudo reprimir una sonrisa burlona y un brillo casi imperceptible en sus ojos azules-Y lo dije porque los jazmines y la vainilla son bastante agradables…sobre todo si van a oler así por una semana completa…-Al ver la cara del par de adolescentes perplejos continuó-Así me aseguro que ninguna pareja traviesa de prefectos vuelva a hacer lo mismo que los dos de Ravenclaw y ustedes…Al parecer el único castigo que funciona con ustedes los jóvenes es la opinión pública…así que espero… ¡Qué pasen una feliz semana!
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Les gustó? Espero que sí...aunque a mí no me convence...
Bueno espero sus comentarios...(tengo mucho sueño en realidad). Nos vemos... n.n
Londony S.
