He llegado a los 30 Reviews!! Muchas Gracias!! Tomé una decisión radical esta semana, me puse a escribir y olvidé un poco las agobiantes sesiones de estudio de la U...resultado: un nuevo capítulo!
Sé qué este episodio tal vez sorprenda a más de uno (jeje), pero la verdad me moría por escribirlo! Sé que también que olvidé parcialmente los pensamientos de las tres primeras personas en Hogwarts que se entaron de lo que pasa (Nott, Ginny y Luna), pero tranquilas(os) ya tendran campo en el próximo...Una última cosa: QUIERO MUCHOS REVIEWS! Gracias...
Ah! Se me olvidaba Harry Potter, Todos sus Personajes, Lugares y todo lo demás son una marca registrada de nuestra querida J.K Rowling y... de Warner Bros, para la gran desgracia de nosotros los fans.
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8
UN LUNES PARA NO OLVIDAR
Había sido un día bastante asqueroso, el peor lunes de su vida sin lugar a dudas. De hecho era imposible que habiéndole pasado tantas cosas horribles el fin de semana pudiese esperar que algo cambiara para ese nuevo primer día, para aquel horroroso lunes. Suspiró dirigiendo sus pasos hacia la biblioteca, todos estaban cenando. En un pacto de silenciosa tregua había llegado a un acuerdo con Malfoy el domingo después de salir del despacho de Dumbledore: ninguno de los dos se aparecería por el Gran Salón para evitar que alumnos perspicaces pudieran sacar conclusiones peligrosas. Pero no era tan fácil, tenían varias clases juntos y sabían que tarde o temprano alguien comenzaría a sospechar. Sobre todo si Malfoy insistía en molestarla.
(…)
Corrió para llegar temprano a su primera clase del día, Aritmancia. Se había quedado dormida pues desde el mediodía hasta bien entrada la noche se la pasó encerrada en su habitación haciendo sus deberes. Había decidido salir lo menos posible de ahí durante esa semana y Ginny le había prometido subirle el almuerzo y la cena cada día hasta que pasara el efecto del hechizo de Dumbledore. ¡Gracias a Merlín tenía una amiga tan buena!
Harry y Ron evitaron hacer preguntas, aunque era en gran parte porque no podían hacerlo pues en vano intentaron cruzar la puerta del dormitorio de las chicas el domingo en la tarde, eso había sido bastante tonto de su parte. Pero la verdad prefería mil veces que sus amigos se mordieran los codos de curiosidad y crearan locas teorías acerca de ella a que siquiera sospecharan que se había…bueno, no tenía una palabra para aquello pero, no quería que supieran nada de su encuentro con Malfoy en el baño de prefectos.
Se paró en seco frente a la puerta del aula de la profesora Vector. No podía creerlo, no había nadie, luego recordó que se le habría hecho tarde si hubiese bajado a desayunar, pero como no lo hizo había llegado veinte minutos antes que todo el mundo. Bufó enojada y rodó los ojos. Abrió la parte delantera de su túnica y se sentó cómodamente en el piso, sacó de su mochila su libro favorito y lo abrió donde había quedado la última vez. No podía creer que no había avanzado del capítulo 9: "…El encantamiento que posee el techo es altamente complejo, nunca es desactivado y es único en Gran Bretaña…" No sintió que silenciosamente alguien se acercaba al lugar donde descansaba.
Draco la miró divertido y se colocó junto a ella. Podía ver las piernas de la chica, que flexionadas un poco cerca de su pecho, escapaban a la falda que las cubría. Sonrió y se sentó junto a ella que aun no lo notaba: Podía ser bastante desesperante ese hábito de la lectura compulsiva. No pudo contenerse, era la oportunidad perfecta para fastidiar a Granger. Acarició muy despacio con su dedo índice las piernas de la chica: lo deslizó suavemente por su piel desde su pantorrilla, subió hasta su rodilla y bajó…hasta que un fuerte golpe con ese pesado libro le detuvo.
-¡Maldito Malfoy!-gritó ella poniéndose de pie y alejándose de él-¡¿En qué idioma quieres que te diga que no te atrevas a tocarme otra vez?!
Draco se puso de pie y se acercó a ella nuevamente. Sonrió orgulloso, había sido bastante fácil irritarla pero le gustaría seguir jugando…no muchas veces (aunque últimamente el número estaba aumentando) tenía la oportunidad de fastidiar a una solitaria Granger, en un solitario pasillo…La aprisionó en contra de la pared y tal como se lo esperaba la chica de Gryffindor no hizo mucho por escapar de la prisión en la que se habían convertido sus brazos…Definitivamente él era irresistible.
-¡Oh, en el que prefieras!-dijo burlón y alejando una de sus manos de la pared para ponerla sobre la cintura de Granger. Aun sobre la tela del suéter y la camisa, sintió cómo aquel ligero toque la hizo estremecer-Te entenderé perfectamente si lo dices en inglés, francés, alemán o español…Pero es muy probable que capte el mensaje también aun si lo intentas en ruso, italiano, portugués o búlgaro…Krum te enseñó un poco ¿No…?
Lo miró enojada, más que enojada. ¡¿Cómo se atrevía a hablarle así?! Esos estúpidos, burlones y hermosos ojos grises le hacían mofa desde la pálida cara de su dueño. Se mordió un labio impotente ¡Había sido una pregunta retórica hurón desgraciado! ¡Si ella hubiese querido que le restregara en la cara que era un maldito políglota se lo hubiese pedido! ¿Quería jugar? ¡Pues bien! ¡Ella le enseñaría a jugar!
-¿Sabes, Malfoy? Creo que te lo voy a decir en Hermionish…- alzó su mano derecha y antes de que Draco pudiera evitarlo le estampó aquella bofetada que se merecía desde hacía mucho tiempo. Él quedó petrificado mirando la pared mientras ella se escapaba de su agarre, se agachaba a recoger sus cosas y agradecía por ver a lo lejos la figura de la profesora que se acercaba.
Malfoy entró a la clase sin siquiera echarle un vistazo, al principio se sintió bastante satisfecha pero a medida que pasaban los minutos no pudo evitar lanzar miradas de soslayo hacia aquel rubio prepotente. Miró la marca rosa que lucía en su mejilla y su aparente tranquilidad, casi sintió remordimientos por lo que había hecho pero se mordió el labio nuevamente pensando que se lo merecía por atrevido…y no tuvo tiempo de pensar más en aquello porque sonó la campana indicando que la clase había acabado. El rubio pasó a su lado y ella se giró sólo para alcanzar a ver su figura de espaldas saliendo del salón acompañado de Nott. El resto de las personas a su alrededor al parecer se habían acostumbrado al aroma porque nadie había dicho nada mientras salían. Pero cuando se giró nuevamente a donde estaban sus cosas, se sorprendió al ver un pedazo de pergamino, lo abrió y después de leerlo lo estrujó fuertemente dentro de su puño:
"Vas a lamentar lo que hiciste Granger. A mí nadie me pone una mano encima sangresucia."
Se recriminó a sí misma por haber llegado casi a sentir pena por lo que le había hecho. Furiosa tomó sus papeles y los metió como fuese en su mochila. Ya vería él quien lo iba a lamentar. Pero el día recién comenzaba…
(…)
Finalmente llegó a la biblioteca. Debía buscar un libro de Encantamientos, uno de Pociones y un par de diccionarios para Runas Antiguas, para estudiar esa noche. Todos los suyos habían sido carbonizados por Malfoy. Suspiró y encaminó sus pasos hacia adentro del lugar que se encontraba por completo desierto, todos estaban cenando. Había sido por eso que decidió ir, nadie suspiraría o respiraría profundo cuando ella pasara: estaría completamente sola en su Santuario del Saber. Estaba equivocada, pero entonces no lo sabía.
Draco estaba sentado frente a una mesa entre dos altos estantes casi al final del sombrío y vacío lugar. Apoyaba el codo de su brazo izquierdo sobre la mesa y sobre la mano del mismo brazo dejaba caer descuidadamente su cabeza. Estaba aburrido y bostezaba de cuanto en cuanto. Madame Pince le había dicho que no podía usar magia para acomodar los libros pero aprovechaba que ella se había ido a cenar para, con suaves movimientos de su varita, hacer flotar esos pesados diccionarios a sus altos lugares en los anaqueles. ¡Qué castigo más aburrido! Lo único bueno era que podía aprovechar todo aquel tiempo improductivo en pensar cómo iba a ser su venganza hacia Granger. ¡La sangresucia había hecho que aquel lunes fuera uno de los peores de su vida!
(…)
Cuando salió furibundo de la clase de Vector, sólo una palabra cruzaba su mente: Venganza, la sangresucia de Granger iba a lamentar haber nacido. Estaba tan metido en sus pensamientos que no notaba como Theodore a su lado se reía de su expresión de furia, de la forma como estrujaba sin compasión su mochila y de la marca rosa de una mano que tenía en la mejilla derecha. Si lo hubiese pensado un momento, hubiese notado que su amigo había estado bastante burlón desde la tarde anterior, pero una castaña atrevida era lo único que ocupaba sus pensamientos en ese momento. Sólo se dio cuenta al unirse con sus otros compañeros de Slytherin a las afueras del castillo, tenían Herbología y se dirigían en grupo al invernadero 3. Le dirigió una mirada asesina al muchacho pelinegro que tuvo que hacer un esfuerzo casi sobrehumano para parar de reír, pero al dejar de hacerlo Blaise notó el golpe de Draco y las risas comenzaron otra vez cuando bromeó acerca de qué chica se había negado a sus encantos. Al llegar al lugar y mientras esperaban que llegara la profesora Sprout, Draco descansó su espalda junto a la puerta del salón, cruzó los brazos y se quedó en silencio mirando las nubes en el cielo. Nadie se atrevió a interrumpirlo de sus ensoñaciones. Nadie excepto Pansy, que se le acercó lentamente hasta quedar totalmente pegada a él, le rodeó con los brazos el cuello y apoyó su cabeza en el pecho de Draco. Ella, al ver que su acercamiento no lograba distraer al muchacho, subió una de sus piernas y la pasó por detrás del cuerpo del rubio que hubiese seguido en otro mundo si la insistente chica no hubiese tomado su mano y la hubiese puesto sobre la pierna de ella donde la falda se había deslizado muy atrevidamente. Él bajó su rostro un poco para encontrar sus ojos con los de su amiga, alzó una ceja en señal de desconcierto y esperó una respuesta por parte de ella:
-¿En qué piensas, Draco…?-susurró muy seductoramente al rubio pero de forma que todos los presentes escucharon. Todos los alumnos varones de Slytherin seguían cada movimiento de la sexy pelinegra sobre su compañero y, si bien ellos estaban adiestrados para ocultar sus sentimientos debido a la educación recibida en sus familias, les impresionaba de sobremanera la absoluta indiferencia que Malfoy destilaba. Mientras tanto los chicos de Ravenclaw que compartían la clase con ellos miraban estupefactos la escena, pareciéndoles increíblemente injusto que no hubiese una chica así en su casa. Por otra parte, las chicas tanto de una casa como de la otra miraban celosas el cuadro que se les presentaba ante los ojos: Cualquiera de ellas se moriría por estar en los brazos de Draco Malfoy, príncipe de Slytherin, monumento a la perfección, dios del sexo…por lo cual querían matar a Pansy; pero a la vez que querían mantenerla con vida para que les enseñase a ser como ella y para soñar algún día a acercarse a un chico como él.
¿En qué pensaba…? Esa era una pregunta difícil. Si bien era cierto que las risas de sus compañeros le habían sumergido nuevamente en un océano de posibilidades sobre cómo torturar a Granger hasta hacerla pedir clemencia, el ligero toque de las suaves manos de Pansy en su nuca le habían transportado a aquella extraña mañana del día anterior donde cada roce con la piel de la prefecta de Gryffindor lo había hecho estremecer como nunca antes, su mente pasó de hacer sufrir a Granger de las formas más crueles imaginables a volver a besarla desnuda teniéndola muy cerca de sí.
Le sonrió burlón a su mejor amiga y le dijo suavemente:
-Pansy, Pansy…no te gustaría saberlo…-comenzó a acariciar la pierna de la chica que sonrió-Pensaba en una chica, y no eras tú…
Pansy no tuvo tiempo de enfadarse o reclamar a Draco porque en ese momento la profesora Sprout apareció a lo lejos:
-¡Señor Malfoy! ¡Señorita Parkinson!-exclamó la bonachona profesora sonrojándose-¡¿Qué clase de espectáculo es este?! ¡Veinte puntos menos para Slytherin! ¡Entren todos, ahora!
A la vez que entraban Blaise exclamó enojado:
-¡Esto no puede ser peor! ¡Tenemos menos setenta puntos! ¡¿Es eso acaso posible?!
Para terminar con broche de oro su clase de Herbología la profesora Sprout lo hizo salir de la clase durante casi treinta minutos, pues le dijo que su olor molestaba la correcta extracción del veneno de las hojas del Mignamigra y su respectivo antídoto de los frutos. Se sentó furioso soportando el sol del medio día. Maldecía en voz baja a la estúpida mediocre de Hufflepuff que se hacía llamar profesora, a aquella estúpida y delicada planta africana; pero sobretodo maldecía a la estúpida impura de Granger que le estaba haciendo miserable cada segundo de su vida.
(…)
Bostezó aburrida, ya tenía el libro de encantamientos y después de mucho buscar había encontrado una copia bastante usada y deshojada del libro de pociones, sólo le hacían falta los diccionarios para Runas. Caminó procurando no romper el absoluto silencio que embargaba la sala, sin embargo sus suaves pisadas fueron advertidas por Draco a medida que se acercaba a los estantes donde él estaba.
Sin saber quién era se paró de un brinco y se escondió atrás de una enorme columna de libros, no quería que Madame Pince lo encontrara haciendo trampa durante su castigo. Se sorprendió mucho al ver llegar nada más y nada menos que al ratón de biblioteca Granger…sola otra vez. No tendría otra oportunidad y aunque no tuviese muy claro que iba a hacer, supo que aquel era el momento para llevar a cabo su venganza. Llevaba su túnica abierta por delante, tenía la corbata bastante holgada y unos cuantos botones de más abiertos, por debajo del suéter de lana gris bordado de rojo y dorado. ¡Cuán repulsivos le podían resultar aquellos colores!
No sabía por cuál de los libros decidirse, se golpeaba suavemente el mentón con su dedo índice, todos parecían muy completos y lo más probable era que cualquiera le servirían además de para sus deberes para apoyarse en la traducción de su libro "Hogwarts: A History".
No sabía por cual de tantas maldiciones decidirse, alistaba su varita y le apuntaba desde su refugio, todas serían igualmente efectivas y lo más probable era que cualquiera la dejaría en la enfermería por lo menos por una semana…pero sabía que atacar por la espalda a una dama no era cosa digna de un caballero, esbozó su clásica sonrisa de medio lado y salió de su escondite para acercarse a ella: sin quererlo había descubierto una forma más sutil de vengarse…
No supo cuando dos manos se posaron en su cintura y la giraron hacia él. Quiso gritar pero en ese momento le fue imposible debido a que sus labios fueron sellados por otro par que estaba comenzando a conocer muy bien. No correspondió el beso como él hubiese querido, lo empujó hacia atrás al notar lo que estaba pasando y estuvo a punto de gritar pero se detuvo al darse cuenta de donde estaba: la biblioteca.
Se llevó las manos a la boca y se alejó de él lo más que pudo encontrándose de espaldas con el estante lleno de libros, observó su sonrisa burlona y con un golpe en su pecho detuvo otro inminente intento del Slytherin por acercársele. Draco sonrió aun más, le empezaba a gustar aquello.
Hermione estaba espantada, Malfoy no sólo la había tomado por sorpresa sino que también le dejaba poco campo para escapar de él. Dejó los libros que traía tirándolos en mesa que estaba atrás de él, sólo para asegurarse una huida más ligera, cuando sintió por primera vez la voz sibilante del rubio cerca de su rostro:
-Nos comenzamos a entender Granger, es bueno que te pongas cómoda…-por toda respuesta Hermione trato de abofetearlo, pero a él le bastó con una mano para sostener con fuerza ambas muñecas de la chica-¡Vamos sangresucia! No finjas que no te gusta…
No comprendía cómo era posible que su cuerpo no le respondiera, quería irse pero no era sólo la mano de Malfoy la que se lo impedía. Por alguna misteriosa razón quería quedarse con él…pero sacó valor de sí dispuesta a no dejarse amedrentar. Si lo veía desde otro punto de vista: ¡Era sólo Malfoy! ¡El magnífico hurón botador! No podía hacerle nada…estaban en el colegio… además ¿Qué le podía hacer…? Bueno la pregunta correcta era: ¿Qué le podía hacer que ella no quisiera…? Sacudió su cabeza negativamente para sacar tan sórdidos pensamientos de su mente y miró a Malfoy a los ojos. Su mirada fría y burlona, sus ojos grises como el acero…sentía que le quitaban cualquier fuerza:
-Malfoy…-dijo en un susurro y tragando saliva-Malfoy…suéltame o voy a comenzar a gritar…
-Granger, Granger…-dijo asiendo aun fuertemente a Hermione y llevando su mano libre al bolsillo de su pantalón para tomar su varita-No te voy a soltar, porque sé que no quieres gritar…-Hermione dudó un momento, ¿Siempre tenía que ser tan arrogante? Draco le sonrió y continuó al ver que ella no hacía nada-Lo sabía…no quieres irte de aquí…
Él no era nadie para atreverse a decir que haría o no, el miedo que había sentido unos minutos antes se convirtió en una furia descontrolada: llenó sus pulmones de aire y abrió la boca para soltar un grito estridente que hiciera temblar el castillo entero cuando escuchó:
-Silencio…-murmuró Draco señalándola con la varita. Por más esfuerzos que hizo su voz había desaparecido, no podía gritar, ni hablar, ni maldecir al desgraciado de Malfoy…él sólo sonrió arrogante, convencido de que le daría una cucharada de su propia poción-Dime si esto te suena familiar: Los Tres Hechizos de Emergencia para Casos Mágicos Desesperados suelen ser utilizados cuando un mago o una bruja se encuentran bajo unas circunstancias de difícil manejo y quieren retomar el control de la situación. Cuando cunde el pánico es difícil concentrarse en medio del caos y el ruido por lo cual es aconsejable utilizar el práctico hechizo "Silencio"…-Hermione abrió los ojos como platos, gesticulaba muchísimas palabras pero Draco sólo seguía sonriendo burlón. Ella conocía perfectamente los Tres Hechizos y no quería seguir siendo víctima de ellos, Draco siguió como si le estuviese recitando una lección al profesor Flitwick-Una vez controlado el nivel de ruido, se debe procurar bajar el nivel de histeria alrededor para procurar una solución óptima al problema presentado, si bien se aconsejaría Aturdir a personas bastante molestas…-Draco hizo un gesto con la cabeza y sonrió al ver que Hermione suplicante negaba con la cabeza-Lo ideal es usar el hechizo pacificador: "Totus Caume".
Draco no sería capaz, al menos eso pensó ella antes de ser golpeada por el haz de luz blanco en el pecho y ser soltada del fuerte agarre del joven, que asimismo deshizo el hechizo silenciador que provocó que sintiera que la vida regresaba a sus cuerdas vocales. Sintió tanta rabia, Draco Malfoy era un maldito presumido y se iba a encargar de darle su merecido. Llevó su mano con toda la fuerza que pudo al bolsillo de su falda y tomó su varita…pero notó algo extraño mientras lo hacía: la fuerza con la que había impulsado su brazo apenas era suficiente para tomar y sostener su varita, una increíble delicadeza rodeaba cada uno de sus movimientos y al tratar de amenazar a Draco sólo logró una sonrisa de burla por parte de éste que suavemente le quitó la varita de las manos. No podía ser posible. Se abalanzó con ira al pecho de Malfoy dispuesta a hacerle cuánto daño pudiera con sus puños, él se apoyo con sus manos sobre la mesa mientras ella se le echaba encima lentamente… ¡Un momento! ¡¿Acaso perdía la fuerza cuando se movía?! Encontró sus ojos castaños con los de aquel hurón desgraciado, notó como burlón bajaba la vista a su pecho y fue cuando se dio cuenta: donde ella creía golpeaba con furia a Malfoy apenas sus manos le acariciaban por encima de su suéter. Intentó gritar y se sorprendió cuando un suave gemido salió de su boca, casi totalmente imperceptible. Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas que se derramaban por su cara y le preguntó en lo que ella quería que fuera un grito estridente (de lo cual sólo salió un murmullo apenas comprensible):
-¿Qué me hiciste Malfoy…?-Hermione por dentro se revolcaba de la rabia, pero su cuerpo escasamente se movía, permanecía quieta, atrapada entre Draco y el estante de libros. Para su sorpresa el joven Slytherin acercó suavemente sus manos a sus mejillas llorosas y le quitó las lágrimas que habían resbalado por su rostro. Ella subió su mano para apartar la del rubio pero para su sorpresa sólo pudo acariciarla suavemente. Él sonrió ante aquello, aunque sabía que no era otra cosa que un intento de golpearlo.
-No llores Granger…-susurró cerca de su oído y poniendo sus manos en su cintura-Si lloras le quitas la diversión a todo…-La abrazó sin saber muy bien por qué, Hermione estaba tan furiosa que podría matar a Malfoy apenas le quitara aquel hechizo de encima, lo único que pudo hacer entonces fue tratar de golpearlo en el pecho, golpes que se convirtieron en caricias, y decirle a viva voz, grito que se convirtió en un susurro:
-Te odio tanto, Malfoy…-Draco sonrió al escuchar aquellas palabras en su oído, sonaron tan suaves…
-Si lo dices así Granger…suena como una caricia…-La besó y ella como era de esperarse no se opuso. Fue un beso suave, nada apresurado. Se tomó cada segundo para degustar cada milímetro de sus labios para permitirse entrar en su boca. Hermione podía no besarlo, el hechizo no la obligaba a hacerlo, pero sus besos eran algo que no podía evitar cuando ya lo estaba haciendo. Era una locura: él era su peor enemigo, estaban en la biblioteca y misteriosamente el olor a jazmines y vainilla había aumentado de una forma escandalosa sin que ellos siquiera lo notasen. Cuando se separaron sin saber después de cuánto tiempo él agitó su varita suavemente y le retiró el hechizo. Pero no la dejaría ir, estaba loca si pensaba que podía dejarlo así una vez más.
-Déjame ir Malfoy…-susurró mientras él se giraba con ella entre los brazos y hacía que se apoyara en aquella larga mesa de roble. Él movió negativamente la cabeza y en sus ojos grises se dejó ver un dejo de picardía, le subió la falda a medida que la acariciaba y ella puso todo su peso sobre la mesa a la vez que echaba su cabeza para atrás. Una vez más se estaba dejando llevar más por las sensaciones que por la razón. Se besaron una vez más mientras ella se estremecía por las caricias que le profesaba Malfoy bajo su falda buscando la mejor manera de deshacerse de su ropa interior ¿Cómo podía dejar que aquello pasara? De pronto se separó del beso que se daban y lo miró a los ojos. Estúpidos ojos encantadores. Puso sus manos tras de su nuca y lo besó otra vez.
No había pensado que todo tomaría ese rumbo, se dejó sorprender por Granger cuando ella le quitó la túnica y el suéter. No estaban jugando. Un botón tras otro, estaban siendo abiertos por las manos temblorosas de la chica que no dejaba de besarlo. Él comenzó a bajar sus labios por su cuello logrando arrancarle uno tras otro suspiros de placer los cuales ella no sabía cómo detener, sonreía complacido para sus adentros: estaba logrando pervertir a la santa prefecta de Gryffindor. Sacó suavemente sus manos de debajo de su falda trayendo consigo aquella molesta prenda que se interponía entre él y la angelical virginidad de Granger…
Estaba sentada sobre la mesa acariciando la ahora espalda desnuda de Draco. Sin saber realmente por qué lo hizo, movió sus manos hacia el cierre del pantalón de Malfoy. Él estaba muy ocupado besando su pecho hasta cuando sintió a dónde habían llegado las traviesas manos de la chica, le sonrió burlón y enarcó una ceja.
-Parece que sabes muy bien a lo que vamos…-comentó burlón a la vez que desabrochaba el cierre del sostén de Hermione, que se sonrojó al sentirse por primera vez desnuda desde que comenzó a dejar llevar. Le besó su hombro desnudo y la hizo temblar de pies cabeza.
-Cállate Malfoy…-murmuró mirando a otro lado. De repente se sorprendió al ver que Draco la acostaba en la mesa y suavemente abría sus piernas, sintió que un escalofrío la recorrió de abajo a arriba y se sonrojó aun más al ver como aquella cabeza rubia se perdía por entre los pliegues de su falda desabrochada-¿Qué haces…?-pero no tuvo que preguntar más pues lo próximo que sintió fue un beso muy, muy cerca de su entrepierna. El placer experimentado fue máximo pero se resistía a que siguiera. Al darse cuenta que ella trataba de evitarlo acercó su rostro al de ella y le susurró:
-Sólo me aseguraba que cuando en realidad comenzáramos, la pasaras muy bien…-le besó nuevamente y se acostó sobre ella en la mesa-…pero como veo que no quieres…
-¿Desde cuándo te importa como la pase…?-comentó sarcástica justo cuando separaron sus labios. Él le sonrió burlón y le susurró al oído:
-Desde que te vas a convertir en testimonio vivo de lo que es estar en la cama con Draco Malfoy…
-Eres un arrogante y presumido sin remedio…-dijo antes de volver a besarlo a la vez que acariciaba su espalda. Envolvió el cuerpo del chico entre sus piernas y cerró los ojos decidida por completo a dejarse llevar, fue entonces cuando una suave caricia en su mentón le hizo ver nuevamente los ojos grises de Draco Malfoy.
-Quiero que me mires, Granger…-escuchó que le decía muy suave, pero era difícil concentrarse sólo en escuchar cuando su corazón latía a millón, su respiración agitada hacía que sus pechos se chocaran rítmicamente de vez en vez y sus propios gemidos le evitaban pensar con claridad. No pensaría más, lo había decidido, sólo esperaría que pasara…y pasó.
Cuando llegó el momento cerró los ojos con fuerza tratando de evitar sentir aquel dolor que comenzaba a llenarla, clavó con fuerza sus cortas uñas en la espalda de Draco, pero él lo sabía y la envolvió con un beso con tal de ahogar ese gemido de dolor que no le gustaba escuchar…además de que por ningún motivo quería que Hermione Granger viviera un sentimiento diferente al placer aquella noche.
Ella se hundió en el goce infinito que él procuró darle mientras sus cuerpos comenzaban a moverse al compás…y nada diferente a ese par de ojos grises como el acero ocupó su mente todo ese tiempo. Nada podía arruinarle aquel momento, ni siquiera el hecho de saber que estaba teniendo sexo con su peor enemigo y el horroroso sinfín de catastróficas posibilidades que implicaba perder la virginidad no sólo con la antítesis de ella y sus amigos sino también con la persona que hasta ese momento más disfrutaba haciéndola sufrir.
Sólo al terminar y darse cuenta de lo que había hecho comenzó a sentir que le picaba el gusanillo del remordimiento…No estaba en el orden natural que ella reposase semidesnuda en el pecho de Draco Malfoy, se sentó de repente sobre la mesa y alcanzó su varita que estaba hasta el otro extremo. Convocó sus cosas y comenzó a arreglarse frente a ese par de ojos grises que no podían dejar de verla, recogió su cabello en un moño alto y se tambaleó un poco al ponerse de pie. Malfoy estaba ahora sentado en la mesa, aun sin camisa, y pudo ver en su blanca y pálida piel marcas de un suave rosa dejadas por ella misma ¡Por Merlín! ¡¿Qué había hecho?!
Se divertía al verla tan asustada, tan avergonzada, tan vulnerable…la haló del brazo y la besó una vez más. No era común ver todos esos estados en la normalmente segura y mandona Hermione Granger.
-Hemos tenido suerte…-dijo Draco como si estuviese comentando el clima mirando hacia otro lugar y dejándola terminar de recoger sus cosas-Parece que Madame Pince se distrajo esta noche después de la cena.-Ella se disponía a salir, su cabeza daba vueltas y no se sentía bien. Quería llegar a su cama y tumbarse a dormir sin pensar en lo que había pasado pero sabía que no iba a ser así: cada segundo de lo que había vivido iba a regresar a su mente tan nítido como cuando sucedió. No sabía que decirle a Malfoy, así que decidió irse en silencio tras mirarlo un instante a los ojos. Él la tomo de la muñeca al ver que se iba y se bajó de la mesa, un par de ojos mieles le suplicaron que la soltase y él lo hizo:
-Malfoy…yo…
-¿Conoces el tercer Hechizo de Emergencia…?-Hermione asustada asintió en silencio. No lo creía capaz…Lo mataría si osaba a atreverse-El hechizo desmemorizador es usado sólo si se considera necesario borrar los recuerdos de la catástrofe o situación de peligro…-Malfoy le sonrió sin burla o malicia, y continuó-Si te arrepientes tanto de lo que pasó Granger, puedo lanzarte un Obliviate si quieres…
Ella dudó un segundo, se acercó a él y aun con los brazos llenos de libros le besó por última vez antes de irse, una vez más se sentía culpable pero no se arrepentía. Lo miró a los ojos unos segundos y le dijo con voz segura, como si recitara un párrafo de un libro que se sabía de memoria:
-A pesar de que creo que todo esto fue una locura y que tú eres Draco Malfoy, el sangrepura racista, presumido, ególatra y completa némesis de mi hombre ideal…Creo que…creo que no quiero olvidar nada de lo que sucedió esta noche…
Se dio la vuelta y se fue. Draco la vio salir de la biblioteca casi corriendo, se agachó para recoger su camisa y sonrió al recordar sus últimas palabras. Él tampoco quería borrar un solo momento de lo que había pasado aquella noche.
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Qué tal...? . espero que les haya gustado... y que me lo digan en los reviews...hablando de rr tengo unos cuantos saludos y respuestas:
Barcelo: Me dejas un review por capítulo desde que comenzaste a leer...T.T No tengo palabras para expresarte mi agradecimiento!
kela 2812: Me alegra que te guste y espero que sigas leyendo y dejandome reviews!
Lagordis: La verdad todavía me inclino a pensar que son las hormonas las que los tienen locos...y la magia es mucho más avanzada de lo que creen (muahjaja)...ejem ejem...
Joyce Alexa Malfoy Black: Bienvenida y gracias por tus comentarios! Espero que sigas leyendo
Pau tanamachi Malfoy: Dumbledore ha sido y siempre será original, por lo que sus castigos también lo son...jejeje, creéme el olor será uno de sus más pequeños inconvenientes de aquie en adelante...
alastor82: Querías el nuevo capítulo y ahi está...jeje espero que te siga gustando y me lo digas en los reviews!
Y a todos: Prometo actualizar al final de esta semana...a ustedes les gusta leerlo y la verdad a mí me encanta escribirlo!
Muchos besos!!
Londony S.
P.D "Totus Caume" es Total Calma en latin...(es iventado por supuesto) y Mignamigra un árbol mágico africano o algo así...
