Actualización#1: Siento haber borrado el capítulo y haberlo puesto otra vez, pero tenía que corregir un par de errores. Sorry con las que tienen Story alert y les han llegado dos correos!

Hola a todas (os, si los hay)!! Aquí les dejo un nuevo capitulo poque lo prometido es deuda y el fin de semana acaba el domingo a la medianoche jeje...En esta parte mostraré la opiniones de los AMIGOS de nuestra pareja favorita al enterarse de lo que pasó n.n no es que se vayan a volver amigos o algo así...lo digo ahora para que no se decepcionen con el título que a próposito es bastante malo.

Respecto a lo de que Hermione y Draco se encuentren en la biblioteca, lo hice porque pensé que ese es el lugar favorito de ella, y que mejor sitio para hacerlo que ese...(sigh) ¡Qué hermoso...!

Espero sus Reviews como de costumbre! Pero esta vez QUIERO POR FAVOR SUGERENCIAS PARA CAMBIAR EL TÍTULO DE ESTE CAPÍTULO. Lo siento, pero es que no me gusta nada. Muchos besos!!

Ah! Se me olvidaba Harry Potter, Todos sus Personajes, Lugares y todo lo demás son una marca registrada de nuestra querida J.K Rowling y... de Warner Bros, para la gran desgracia de nosotros los fans.

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9

AMIGOS

Se paró en seco frente al retrato de la Señora Gorda que la observó con atención. Tardó un par de minutos en recobrar el aliento, a medida que se alejaba de la biblioteca caminaba más y más rápido, no sabía bien por qué pero sentía la urgente necesidad de dejar todo lo que había pasado muy atrás de ella y pensaba que si corría todas esas cosas no lograrían alcanzarla. El colegio estaba vacío, había muy pocas personas en los pasillos, supuso que como ya había pasado la hora de la cena todos estarían en sus salas comunes. ¡Si, la sala común! Ahí era donde sus pies le habían llevado casi inconscientemente. Miró detenidamente a la mujer vestida de rosa que estaba frente a ella, era como si no recordara lo que tenía que hacer…claro, la contraseña. ¿Cuál era la contraseña…? Ella misma la había cambiado… ¿La semana pasada…el mes pasado…? Imposible, el mes pasado estaban aun de vacaciones de verano, no estaba en Hogwarts ¿Hogwarts…? ¿Qué hacía en ese lugar…? ¿Qué la había hecho diferente…? Un momento… ¿Por qué ahora era diferente para él…?

-¿Por qué lo hice…?-murmuró a la vez que la Señora Gorda alzaba una ceja y negaba con la cabeza-¿Por qué con…Malfoy?-Se espantó al oír sus propias palabras y abrazó con fuerza todas las cosas que llevaba contra sí-¡Malfoy!

-No señorita Prefecta…esa no es la contraseña.-dijo el retrato mirándola, ya impaciente.

-Lo sé.-contestó aterrizando de sus ensoñaciones. Ella era Hermione Jane Granger, era estudiante del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, pertenecía a la casa Gryffindor, iba en sexto año, era prefecta y la contraseña era "Leo Fortis"…pero Draco Malfoy y las cosas en las que pensaba en su carrera hasta su torre también eran reales. Suspiró y le dijo la contraseña a la mujer del cuadro que se apartó y la dejó frente al agujero de entrada a su sala común, dio un paso adelante y toda la calidez y el bullicio del lugar chocaron con ella de frente.

Se quedó un rato de pie en medio del lugar. No sabía que hacer: debía subir y hacer sus deberes, pero no tenía cabeza para estudiar en ese momento; podía buscar a sus amigos y sentarse frente al fuego un rato, pero eso la obligaba a hablar con ellos; quería darse una ducha para aclarar sus pensamientos pero eso haría que el agua se llevara las caricias de Malfoy y todo lo que había sentido cuando estuvo con él…no quería eso. Apretó todos los pesados libros que llevaba con ella contra de su pecho hasta casi hacerse daño, se dirigió a las escaleras de las habitaciones de las chicas ignorando el efecto que había causado su presencia en la sala.

Su aroma llenó el lugar apenas puso un pie dentro, todos voltearon a mirarla ya sabían que era ella y también que su olor era causado por magia, la verdad no eran tan tontos. Muchos chicos se quedaron viéndola, admirándola: quedaba muy poco de aquella niña desabrida y sin gracia que había llegado al colegio por primera vez. Con su cabello recogido en un moño alto podían admirar sus ojos mieles y la perfección de la piel en su rostro, veían su cuello largo y esbelto en el que, por supuesto, nadie notó una marca dejada esa misma noche por el Slytherin menos pensado, se dieron cuenta con extrañeza que su corbata era un desastre y que su blusa estaba por fuera de la falda, la prefecta Granger nunca saldría con el uniforme tan desarreglado. Lo único que les hacía recordar en ese momento que quien se encontraba frente a ellos no era otra que la alumna ejemplar de Gryffindor e inminente Premio Anual era la enorme pila de libros que llevaba con esfuerzo entre los brazos. Se había convertido en una chica muy linda y estaba captando muchas miradas a la vez que se dirigía a los dormitorios, más de uno se puso de pie para, caballerosamente, ayudarle a llevar todas aquellas cosas cuando aparecieron las dos razones por las que, recordaron, no se acercaban mucho a ella: Ron y Harry, sus eternos guardaespaldas. Muchos de los chicos que veían aquella escena suspiraron decepcionados y volvieron a lo suyo sólo embargados por el dulce aroma de la chica.

-¡Hermione! Te estuvimos esperando en el comedor. ¿Por qué no llegaste a la cena?-preguntó Ron quitándole de los brazos algunos libros.

-Eh…yo…estaba en la biblioteca…-dijo mirando alternativamente a sus amigos un poco asustada. Trató de tranquilizarse pensando que lo que les decía era la completa verdad.

-Lo supusimos…Ginny te está esperando en su cuarto, insistió en traerte la cena…-dijo Harry mirándola a través de los cristales de sus gafas y añadió con tono de sospecha-Incluso antes de saber que no llegarías… ¿Qué te dijo Dumbledore de ese olor? ¿Cómo te lo vas a quitar?

Hermione se puso nerviosa aunque estaba segura que sus amigos no sabían completamente nada. Arrancó los libros de las manos de Ron y exclamó mientras corría hacia las escaleras de caracol:

-Eh…no me dijo nada… ¡Voy a comer, tengo hambre!-si creía que alejándose se iba a zafar del problema, estaba muy equivocada. Lo único que hizo huyendo de esa manera fue confirmarle sus sospechas a Harry y Ron: Hermione estaba escondiendo algo y ellos iban a averiguar qué era.

(…)

Madame Pince había vuelto unos minutos después de que Granger se fuera del lugar. Él tampoco se creía lo que había pasado, se acababa de acostar con aquella sangresucia…se disculpó a sí mismo arguyendo que era una impura muy sexy, pero sabía que con lo que había hecho traicionaba sus más profundas creencias. Respiró profundo mientras se aproximaba a una pila de libros que esperaba ser ordenada, nadie podía saberlo: ni a él ni a Granger les convenía hablar de aquello, así que compartían ahora compartían un mutuo y vergonzoso secreto.

La bibliotecaria apareció de repente frente a él, la simplona mujer ofrecía un terrible espectáculo para el Casanova de Slytherin: vestida con una túnica gris que llegaba hasta los tobillos, unos enormes lentes sólo superados por los de la loca Trelawney, la piel ajada y pálida por el paso de los años y sin un solo atributo que revelara su condición de mujer. Incluso McGonagall le parecía atractiva frente a ella. Sonrió para sus adentros pensando que Granger bien podría reemplazarla cuando decidiera jubilarse, era definitivamente más agradable a la vista y no le molestaría en lo absoluto vivir en aquella cueva llena de libros, al parecer estos suplían todas sus necesidades básicas: desde el alimento hasta el apetito sexual…esto último le hizo mucha gracia y no pudo evitar que una ligera sonrisa se le dibujara en la boca.

-Señor Malfoy…eh…ya voy a cerrar la biblioteca…-murmuró la bibliotecaria en un tono que extrañó bastante al Slytherin-Nos vemos mañana.

Draco no se tragó ese cuento, aun faltaba casi una hora para las diez, tiempo en el que todos los alumnos debían estar en sus camas y por consiguiente momento en el que se cerraba la biblioteca. Alzó una ceja escéptico mientras ataba cabos: Madame Pince se había retrasado y ahora se iba temprano…una idea grotesca cruzó su mente y le causó náuseas. Se giró como por instinto a la puerta de la gran sala y pudo divisar una silueta que cruzaba rápidamente por la puerta y se perdía en el pasillo: Filch.

Asco, asco, mucho asco…por poco se vomita por lo repugnante que le pareció la idea de aquellos dos juntos, por lo menos en esos instantes Granger no estaba en su mente.

-Madame…si quiere puede irse y yo cierro la biblioteca…-dijo Draco con voz temblorosa y una mirada de asco, quería que cualquier cosa que pasara entre esa mujer desabrida y aquel mugroso squib sucediera bien lejos de los libros que él solía tocar. Madame Pince lo miró dudosa, pero al parecer tenía apuro (cosa que hizo que los ojos de Draco mostraran tanto asco y angustia que le fue imposible ocultarlo). Luego de unos segundos en los que el rubio se aflojó la corbata para poder respirar mejor la bibliotecaria asintió con la cabeza y le recomendó todos sus libros.

Aun después de haberla visto salir su rostro seguía lívido, ¡Vaya que habían podido arruinarle la noche! Caminó hacia los últimos estantes para buscar su morral y lo encontró en la mesa donde hacia sólo un rato había estado con Granger. Se acercó y pasó sus dedos sobre la madera. Irreal. Sin saber por qué, se subió a la mesa y se acostó bocarriba usando su mochila de almohada. Comenzó a reír, tenía que ser una broma todo aquello. Recordó los nervios de la chica y cómo se dejó seducir tan fácil…La verdad, aunque nunca pensó en hacer nada con ella hasta ese domingo, siempre imaginó que sería más difícil acercarse a una chica así. Sonrió.

Draco Malfoy tenía muchas razones para sonreír esa noche: primero, había tenido sexo con la prefecta intocable de Gryffindor traicionando a su padre, su abuelo, su bisabuelo…y todos esos demás antepasados suyos que nunca (o al menos eso decían ellos) habían tocado una sangresucia, pero sabía que ninguna estirada e insípida sangrepura podía llegar a ser tan deliciosa como Granger por el simple hecho de que ella estaba prohibida para él; segundo, lo había hecho en frente de las narices del viejo loco Dumbledore, rompiendo quien sabe cuántas reglas del colegio y seguro que nadie se enteraría jamás de nada; tercero, se habría esperado cualquier cosa para esa noche excepto un revolcón, creía que su día acabaría en medio de libros y sumido en el más profundo aburrimiento; cuarto, estaba seguro (y eso lo juraría como que se llamaba Draco Malfoy) que Granger había disfrutado cada simple segundo que estuvo junto a él, que no tendría ahora sólo que conformarse escuchando historias de qué tan bueno era él en la cama, siendo que lo había vivido en carne propia y que se moriría por repetirlo. Pero lo que hizo que la sonrisa del rubio se ensanchara en su cara mientras veía el techo de la biblioteca era que su venganza había sido todo un éxito: se había llevado el premio mayor con Granger, había robado la inocencia a la amiga del cara-rajada y la comadreja, pero sobretodo se había asegurado de que la sangresucia pensara en él cada día de su vida. Lo recordaría por siempre…

(…)

Llegó a su habitación y dejó los libros en el piso junto a su cama, se acostó bocarriba y miró las telas rojas del techo de su cama. Se llevó instintivamente las manos al borde de su falda y la estiró tratando de cubrirse un poco más, se sonrojó recordando lo fácil que había sido para Malfoy llegar hasta ahí. Se sonrojó de vergüenza, de furia, de impotencia.

¿Acaso Malfoy le gustaba? Tomó una de sus almohadas y la puso sobre su cara, la apretó fuertemente para ahogar el grito que daba en ese momento ¡¿Qué demonios le pasaba?! ¡¿Cómo podía preguntarse aquello cuando ya lo había hecho todo con él?! ¡¡No podía ser más tonta!! No podía ser más estúpida…No entendía como él había podido acercársele, se suponía que se odiaban, que se inspiraban repugnancia el uno al otro, que habría sido menos raro ver un hipogrifo cogiendo a un unicornio…¡Por Merlín! ¡En qué cosas pensaba!

Se sentó de repente sobre la cama, presionó con fuerza las manos sobre su sien, su lado racional que había estado ausente durante todo aquel lapso de tiempo, le reclamaba ahora una explicación por lo que había hecho. Necesitaba una respuesta. Necesitaba saber porque Draco Malfoy le había atraído (aunque hubiese sido sólo por ese día, con ya catastróficas consecuencias). Suspiró desganada…los libros, que eran los únicos que solían darle una respuesta en aquellos momentos de profunda ignorancia, no podían ayudarle entonces; y es que sabía tanto de chicos como de Quidditch, sólo lo básico: mucha adrenalina, pocas neuronas y se contentaban haciéndola pasar por el aro…la Quaffle, por supuesto. No pudo evitar sonreír ante aquel absurdo pensamiento, no podría ver a ningún hombre con los mismos ojos, cortesía del Hurón Saltarín. Debía buscar respuestas, le espantaba su actual condición y no sabía a quién pedirle ayuda.

Fue entonces cuando como por un instante de inspiración que divisó la cama de Lavender, estaba claro que ni en el mayor de sus momentos de crisis le pediría ayuda o consejos a la chica más emocionalmente inestable de Hogwarts, por mucho que supiera de chicos. Notó que junto a su mesita de noche había un montón de revistas, Hermione abrió los ojos emocionada y saltó fuera de su cama: eran colecciones completas de la revista "Corazón de Bruja", todas las chicas solían leerla compulsivamente, y para las más populares entre los hombres era casi como una Biblia, así que supuso que encontraría algo en ellas. Tomó algunas unas cuantas al azar y regresó a su cama, se sentó cruzando las piernas y hojeó algunas.

No esperaba descubrir algo útil, la verdad, fue más un intento desesperado de hallar respuesta en medios impresos más que en las palabras de Ginny, que era donde sabía que terminaría encontrando la solución. Entonces algo la hizo detenerse, en la portada de la revista que acababa de tomar brillaban titulares que, sobre la foto de una sonriente bruja que desfilaba de aquí para allá, la hicieron estremecer:

"¿Por qué siempre la bruja buena se enamora del chico malo?"

Suficiente como para llamar su atención, pero el otro hizo que su boca se abriera de la impresión:

"-Me enamoré de mi peor enemigo sin Amortentia de por medio-Testimonio de la vida real: Especial día de los Enamorados"

Aunque estaba segura que no amaba a Malfoy, comenzó a leer la revista sin miramientos, se mordía las uñas y no daba crédito a las verdades que decía cada artículo:

"Siempre hace falta una buena dosis de adrenalina y si estás aburrida de tu rutinaria vida puede llegar un momento en el que lo encontrarás a él, para ti antes el ser más repulsivo, como una escapatoria, un respiro de aire fresco… ¡Oh! Su brusquedad, su afán por romper las reglas, el que te tome por sorpresa y te monte en su escoba para escaparse un fin de semana, te volverán loca y sacará a relucir tu lado más rebelde…"

-Patrañas…-murmuró la chica aún pasando rápidamente los ojos por las líneas.

"…Te volverás salvaje, comenzarás a vivir a su ritmo y te encantará, porque todo en él te atrae como un imán. Es su forma de ver el mundo, de que él es lo más importante, de que hace lo que quiere porque puede…Prepotente, orgulloso, testarudo, fuerte, decidido, un animal en la cama y sobretodo rebelde y malo, muy malo…"

-Parece que hubiesen escrito esto pensando en él…-murmuró alzando una ceja incrédula. Se reprendió mentalmente por lo pensado y terminó el artículo. Según la autora estaba tan desesperada por salir de su aburrida existencia que brincó a los brazos de aquella serpiente rastrera, eran argumentos poco convincentes y le faltaba mucho fondo a la cuestión. Decidió ver el segundo.

"Todo comenzó en el colegio, estábamos en casas diferente y el odio era por principios…Mis amigos no se llevaban bien con él discutíamos a menudo y más de una vez nos atacamos con más que palabras. Así fue hasta el último año en el que por desafortunadas circunstancias nos quedamos encerrados en un aula de clases, discutimos nuevamente y nos echábamos la culpa el uno al otro…nos fuimos acercando él me tomó por las muñecas con brusquedad y quedamos frente a frente…nunca hasta ese momento me había fijado cuán hermosos eran sus ojos…"

Hermione sintió como si un cubo de hielo se deslizara desde su nuca por toda su columna…se podía decir que esta historia se adaptaba mejor a su situación. Eso fue hasta que siguió leyendo y descubrió que la historia terminó con un feliz matrimonio y tres hijos. Sintió arcadas, jamás en su sano juicio se enamoraría de alguien tan despreciable como Malfoy. Se reprochó a sí misma por esto, ya que lo mismo habría dicho de acostarse con él unas horas atrás. Se mordió el labio inferior con fuerza, ella no estaba enamorada del hurón botador…sólo era una fuerte atracción como decían en el primer artículo…

No se dio cuenta que un trío de figuras perplejas la miraban desde la puerta de la habitación. Ginny, Parvati y Lavender acababan de llegar y sorprendidas veían a la joven leyendo una revista que jamás creyeron poder ver en sus manos. Notaban cómo se concentraba, cómo pasaba cada una de las páginas y cómo se mordía las uñas al leer: habían secuestrado a Hermione Granger y habían dejado a esa impostora en su lugar.

-¿Nos podrías explicar ese cambio de literatura tan repentino?-dijo la voz burlona de Ginny desde la puerta. La hizo saltar hacia atrás y botar la revista por los aires, la pelirroja se le acercó riendo y puso un plato de comida sobre su mesita de noche-Estaba en mi habitación y baje a buscarte a la sala común, me encontré con las chicas y me dijeron que ya habías llegado hace rato…te quedé esperando.

Parvati y Lavender rieron por la cara de susto de Hermione y se dirigieron a buscar sus pijamas para ir a dormir. La castaña estaba que moría, paranoica pensaba, que si leían aquellos títulos podrían sospechar algo…le rogó a Ginny que la acompañara fuera y se excusaron tontamente para salir de la habitación sin que el par de chismosas lograran sospechar algo. Antes de salir, la pelirroja tomó nuevamente la cena y Hermione devolvió a Lavender sus revistas, está le sonrió bastante interesada pero no pudo atacarla a preguntas pues escapó de la habitación.

La sala común estaba desierta, todo el mundo había subido ya a dormir y Hermione revisó cada rincón para asegurarse que así fuera. Se sentaron y cuando iba a comenzar a hablar su amiga le dijo que antes de decir nada comiera un poco, ella aceptó de mala gana y tras unos instante en los que Ginny acariciaba su cabello y Hermione devoraba su comida (acaba de descubrir que estaba hambrienta), comenzaron una conversación por la que más de uno hubiese dado una buena cantidad de Galeones por escuchar.

-¿Qué pasó hoy…? ¡¿Y por qué leías Corazón de Bruja?!-dijo su amiga acusadora y esperando una respuesta bastante trivial.

-EstanochemeacostéconDracoMalfoy…-murmuró Hermione mirando su falda y halándola sin compasión. Como era de esperarse Ginny no entendió una palabra y la miró desconcertada así que suspirando y más bajo que una exhalación susurró cada palabra-Me…he…acostado…con…con…Malfoy…

No existía un nombre en el espectro luminoso para describir el color que había tomado la cara de Ginny…cuando se recuperó del estado de shock inicial, comenzó a abrir y cerrar la boca intentando pronunciar palabra pero le era imposible…su amiga, su inteligente amiga, su virgen e inteligente amiga le hacía una confesión espeluznante, increíble, antinatural…Resultado: Una reacción violenta.

-¡¿Me estás jodiendo o qué?!-exclamó Ginny perdiendo los estribos por un instante y calmándose al ver la expresión acongojada de su amiga que al parecer tampoco asimilaba lo que había pasado. Los ojos de Hermione habían comenzado a llenarse de lágrimas y de repente había bajado su cara, no era fácil entender lo que pasaba pero suspiró y se acercó aun más a ella, tomó sus manos entre las de ella y añadió en voz muy baja-Lo siento, Mione…no quise ser grosera…Dime, ¿Qué pasó…?

-No lo sé…-murmuró la castaña alzando su cabeza para ver a los ojos a Ginny- Yo…no sé, estábamos solos y… y… ¡Soy una estúpida!

A Ginny le parecía muy raro lo que su amiga le contaba, sospechó por un instante que Malfoy se había aprovechado de Hermione y la había obligado a hacerlo. ¡¡Si ese hurón se había atrevido a violar a su amiga, se encargaría de deshollejarlo vivo luego de castrarlo frente a todo el colegio!!

-¿Te obligó…? Dímelo…porque lo mataré…-susurró preocupada ocultando su furia. Se sorprendió al ver que, aunque los ojos de su amiga no dejaban de verter lágrimas, movía negativamente la cabeza. La miró sin comprender, Hermione Granger jamás se hubiese dejado seducir por un chico tan despreciable como Draco Malfoy…no al menos la Hermione que ella conocía.

-Déjame contarte…-dijo su amiga secando sus lágrimas y comenzando su relato. No omitió detalle, y si bien Ginny intentó maldecir a Malfoy cuando escuchó lo de los Encantamientos de Emergencia, Hermione no la dejó terminar y siguió contando. Se dio cuenta que se había ido calmando y que no sonaba para nada arrepentida, supuso que tal vez estaba sólo confundida y que a pesar de haberla idealizado, su amiga era también de carne y hueso. Abrió la boca sorprendida cuando ella comenzó con los pormenores de lo sucedido, y sonrió cómplice al ver un pequeño brillo en sus ojos cuando recordó los besos del hurón botador…Nunca se lo habría esperado, de hecho pensaba que ella nunca tendría ojos para un chico diferente a Ron, pero no iba a juzgarla, no era nadie para hacerlo…-Bien…eso fue lo que pasó…

Hermione suspiró, se sentía mucho mejor y ahora esperaba el regaño de su amiga.

-¡¿Estás loca acaso, Mione?!-dijo Ginny e inconscientemente sonrió levemente-¿En la biblioteca? ¡Han podido descubrirte!-la pelirroja soltó una suave carcajada para sorpresa de Hermione, su amiga acaba de hacerla tan feliz…no le había reprochado el hecho de que lo hubiese hecho con Malfoy. Sonrió al lado de Ginny que la abrazó. Pero no había caso en ocultarlo.

-¿Qué voy a hacer, Ginny…?-dijo suspirando. Ginny frunció el ceño, no era una pregunta fácil, pero sabía lo que tenía que decirle a su amiga.

-No sé lo que vas a hacer Mione, pero sí sé lo que va a hacer Malfoy…-se puso de pie frente a su amiga y le dijo-Esa serpiente rastrera es un miserable y desgraciado, cuando consigue lo que quiere no vuelve siquiera a ver a los ojos a las chicas con las que se acuesta…-cruzó los brazos-Tengo compañeras que han llorado días y noches por los desplantes de Malfoy, pero no tengo muy claro que pasará contigo…-Hermione la miró confundida y la dejó seguir-Él lo hace porque sabe que ignorándolas las hace sufrir, así alimenta su ego súper desarrollado, y cuando quiere encontrarse con ellas otra vez no tiene ni que pedirlo… En cambio, ustedes se insultan a menudo, pelean de cuando en cuando, Harry y mi hermano no pueden tenerlo cerca…y tienen casi todas las clases juntos…- la pelirroja se llevó un dedo a los labios y puso cara de estar reflexionando-No creo que te ignore Mione, creo que se pondrá más insoportable de lo que ya es contigo…

Hermione no creía que aquello fuese posible, hizo una cara de espanto que le fue difícil disimular: quería que la ignorara, que se muriera, que desapareciera de la faz del planeta… No quería ver nuevamente a Draco Malfoy, no quería que se burlara de ella frente al colegio y muchísimo menos quería que por algún plan de la retorcida mente del Slytherin, sus amigos se enteraran de lo que había ocurrido.

-¡Maldito Malfoy! -exclamó poniéndose de pie junto a su amiga-¡Si cree que después de lo que pasó podrá humillarme está muy equivocado! ¡Le voy a demostrar quién reirá al último con todo esto!

Ginny sonrió ante las palabras de su amiga, había surtido el efecto que quería. Por ninguna razón quería que Hermione se sintiera mal por lo que había hecho con Malfoy, sabía lo desgraciado que él podía llegar a ser así que mejor la preparaba psicológicamente para el día siguiente. Tal vez nunca se lo esperó pero ahora debía ayudarla, sobre todo al ver que no se arrepentía de lo que había hecho. Su sonrisa se ensanchó al pensar que ninguna mujer que se hubiese acostado con Draco Malfoy podía arrepentirse de lo que había hecho, pues podría ser un Slytherin despreciable, traicionero, petulante y orgulloso; pero sus dotes como amante no eran negados por nadie. Tomó a su amiga por el brazo y subieron juntas por la escalera de caracol:

-Creo que me he quedado atrás, ya era la única virgen de mi dormitorio y ahora también de las dos…-dijo burlona haciendo que su amiga se sonrojara-Me consolaba bastante porque sabía que tu también eras la única virgen en tu habitación… ¡Rayos! Tendré que hacer que Harry reaccione más rápido… ¡Ese chico nunca se me va a declarar…! ¡Aunque salga con todo Hogwarts!

Hermione se despidió de su amiga sonriendo, sabía que sus últimos cometarios los había hecho para subirle el ánimo. Buscó una toalla, entró al baño y comenzó a ducharse. Pensó en Ron mientras el agua bajaba por su cuerpo, sentía que lo había traicionado: aunque no pensaba mucho en eso, siempre lo imaginó a él como su novio, como el primer chico en su vida… No pudo evitar que un par de ojos grises entraran en su cabeza desplazando el pecoso rostro de su amigo. No dejaría que la pisoteara pero tampoco podría evitar pensar en él por mucho tiempo. No sabría que hacer al verlo por los pasillos y recordar lo sucedido, no quería que le temblaran las rodillas, ni que se le acelerara el corazón…quería mostrarse indiferente, justo como él lo hacía…

Salió del baño, se colocó el pijama y se tiró sobre su cama endoselada. Sin darse cuenta en qué momento sucedió, se quedó dormida recordando las palabras de su amiga y cada una de las caricias de Draco…

(…)

Iba rumbo a su sala común, iba tranquilo y tomándose todo el tiempo que quería pues sabía que Filch estaba ocupado en otras cosas (en las cuales no quería pensar) y no se aparecería por ahí para molestarlo. Bajó las escaleras rumbo a las mazmorras a la vez que sus pensamientos divagaban por su cabeza sin estar fijos en algo especial. Llegó a la entrada y tras decir la contraseña entró al lugar, con la corbata desanudada y las manos en los bolsillos, sonriendo sin saber muy bien por qué.

Iba a irse a su habitación cuando notó que la elegante sala verde y plata no estaba tan vacía como él creía.

-Theo, oculto en las sombras como siempre…-murmuró mirando a su amigo que sentado a la chimenea sostenía un libro entre sus manos. El muchacho apenas apartó la vista de su lectura para mirar a Draco, pasó otra página y le saludó:

-Draco, buenas noches. Te informo que no estoy escondido o algo por el estilo, es sólo que Greg, Blaise y Vincent ya están durmiendo, y a pesar de mis múltiples cualidades no puedo leer a oscuras…-siguió concentrado mientras el rubio dejaba escapar una sonrisa y se sentaba frente a él.

-Creo que te haré compañía…-dijo estirándose perezosamente –No tengo sueño…-Con esas palabras logró atraer toda la atención del pelinegro que lo miró fijamente, alzó una ceja extrañado y comentó burlón:

-¿No quieres ir a dormir? Pero si me has dicho desde esta mañana que has tenido un día horrible…primero la bofetada de Granger, después Herbología, luego te quedaste sin almuerzo y por último el castigo en la biblioteca…-Draco lo miró con desprecio y volteó su rostro a un lado-Lo digo, claro, porque tal vez no conozco algún suceso que haya alegrado tu noche. Ya sé, supongo que encontraste una forma de vengarte de Granger aprovechando tu tiempo de castigo, dicen que para eso sirven los castigos, para pensar…

-Supones bien, Nott…-dijo Draco enfadado a pesar que su cara mostraba una total serenidad, sin embrago su amigo lo notó ya que sólo cuando la rabia lo invadía le llamaba por su apellido. Theodore le sonrió burlón y le contestó:

-Lo sé, Malfoy…mis suposiciones acerca de ti casi siempre son correctas…-entonces añadió llevándose una mano a la nariz- ¡Ese olor me va a volver loco! No creo que pueda aguantar una semana cerca a ti…

Draco torció la nariz ante aquel comentario, y su mente se desvió rápidamente al tema de conversación planteado por Theo: Granger. Pensó en lo fácil que había sido seducirla, en lo suave que era su piel, en como temblaba con cada caricia…no se dio cuenta que un par de ojos verdes le miraban con burla desde el rostro de su amigo. Despertó de repente de sus ensoñaciones y vio que Theodore había cerrado el libro y le veía con interés.

-¿Qué me miras?-logró arrancar una sonrisa del rostro de su amigo que se puso de pie para irse a la habitación.

-¡Eres increíble Draco! ¡Hablas tantas estupideces acerca de la pureza de tu linaje! ¡Y desprecias de forma enfermiza a los sangresucia! Pero aun así te tiraste a Granger…-sus últimas palabras sonaron como un susurro, más como las palabras de alguien muy decepcionado que como un reproche.

A Draco le cayeron como un duchazo de agua fría, sintió un escalofrío bajando por su columna vertebral. No supo cuando se puso frente a su amigo interceptándole el paso.

-¡No digas sandeces, Theodore!-exclamó al chico que volvió a su sillón y le invitó a sentarse también, pero él no pudo hacerlo, sentía la imperiosa necesidad de quedarse frente a Theo y evitar que hiciera contacto con cualquier otro ser vivo, matarlo si era necesario.

-¡No trates de mentirme Draco!-dijo perdiendo la paciencia-No debes tomarme por tonto, sé casi todas las cosas que han pasado entre tú y Granger ayer y hoy…Sé que ella era la chica con la que estabas en el baño de prefectos y por eso los dos huelen así…-Al ver la mirada de confusión de su amigo le explicó-Tengo una…amiga de Ravenclaw que me contó todo acerca de un castigo que daría Dumbledore a las parejas traviesas que entraran a ese lugar…Así que cuando ayer le mentiste a todos diciendo que habías tenido un accidente con una poción yo ya sabía que nada de lo que decías era verdad…

-Es cierto.-dijo Draco arrogante y dando un paso hacia atrás, convencido que no servía de nada seguir mintiendo-Pero no hice nada con ella ayer.

-Lo sé.-dijo Theo a punto de soltar una carcajada-Te conozco hace quince años y vivo contigo hace cinco ¿Crees que no he aprendido a leerte en todo ese tiempo? Acabas de acostarte con Granger, en la biblioteca por lo que veo…

-¿Cómo…? -Dijo antes de poder evitarlo, se alejó aun más de su amigo y se sorprendió al creer que era imposible que fuera tan predecible.

-Si quieres que te lo diga, pues, venía bajando del despacho de McGonagall para entrar al Gran Salón y vi a Granger tomar el camino a la biblioteca, sabía que tú estabas allá, supuse que te…vengarías-lo miró bastante burlón y continuó-Lo que no supe fue cómo te vengarías…hasta que te vi entrar con ese brillo en los ojos y esa sonrisa de suficiencia, esa que tienes cuando llegas de uno de tus encuentros con una chica…la verdad me has decepcionado, Draco…pensé que me lo contarías…

Ahora fue él quien lo miró burlón, alzó una ceja y le habló arrastrando cada palabra:

-¿En serio esperabas que te lo contara…?-dijo irónico-¿En serio creíste que te lo confesaría para que me dijeras que era un hipócrita traidor a la sangre? No, Theo. La verdad no te diría nada si no lo supieras ya, cosa que no me importa ahora y sólo para que lo sepas, no me arrepiento, pues la verdad, me divertí bastante con Granger…

Theodore se puso de pie y se dirigió a la habitación de los de sexto, seguido de cerca por Draco. Entraron y aun en silencio e iluminados sólo por las luces de sus mesitas de noche comenzaron a desvestirse para ponerse sus pijamas. El pelinegro sonrió burlón al ver el torso sin camisa de su amigo, sobre la blanca piel de Draco vio marcas rosas dejadas evidentemente por esa chica.

-Ya veo porque no te arrepientes…-Draco volteó a ver a Theo que se acostaba en la cama que estaba junto a la suya mientras hablaba-Se nota que la pasaste bien con Granger…-y añadió burlón-Eso o tu piel es muy delicada…

Draco sonrió inconscientemente y le dijo a Theodore, mientras se sentaba sobre su cama:

-Así es Theo, ambas cosas, de hecho…Me tienes en tus manos ¿Qué que me vas a pedir a cambio de tu silencio…?

Theodore le sonrió mientras se metía entre las sábanas y le dijo:

-Nada, Draco. Eres mi amigo…

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Espero que les haya gustado y que me dejen sus Reviews y sus sugerencias para el nuevo nombre o si quieren que quede así, lo que dudo!!

Un beso y lo siguiente:

Barcelo, Pau tanamachi Malfoy, alastor82, Joyce Alexa Malfoy Black, lagordis, Sealiah ¡¡Muchisimas Gracias por sus Reviews!!

beautifly92, kela2812 y Edna ¡Bienvenidas! Y a todas aquellas no escriben Reviews pero que ponen mi fic en Story Alerts!!

Bien, todas esas dudas del olor y lo demás lo diré en el próximo capítulo así que sean pacientes...tal vez a mitad de semana!

Londony S.