Hola a todos!! Sé que me merezco bastantes abucheos, por primera vez les he hecho esperar una semana completa por un capítulo y me odio por eso. Les prometo no tardarme tanto con el próximo y espero que les guste este capítulo. Salió excesivamente largo, porque la verdad no sabía donde cortarlo así que mejor lo dejé todo junto, 18 páginas de Word me parece una exageración, pero valdrá la pena si me dejan muchos Reviews n.n
Bueno ahora a leer! :)
Ah! Se me olvidaba Harry Potter, Todos sus Personajes, Lugares y todo lo demás son una marca registrada de nuestra querida J.K Rowling y... de Warner Bros, para la gran desgracia de nosotros los fans.
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10
EFECTOS SECUNDARIOS
La sala común estaba vacía porque todos estaban ya en el Gran Salón desayunando, pensó que aquello era una suerte pues no verían la escenita que estaba montando con Ginny.
-¡Es la última vez que te lo digo Hermione Granger!-gritó halándola por el brazo mientras ella se sostenía a una mesa, no, a un sillón, no, a un retrato que se quejó-¡Te vienes conmigo! ¡No tienes por qué esconderte!
Ante aquellas palabras la castaña se soltó de su agarre y cayó estrepitosamente sobre su amiga:
-Te repito una vez más Ginevra, no me estoy escondiendo de nadie.-dijo mientras su mente viajaba rápidamente a ese nadie-Llegué a un acuerdo amistoso con Malfoy, ninguno de los dos aparecerá por el Gran Salón durante esta semana para que nadie sospeche lo del castigo del director.
Ginny se la quitó de encima con un fuerte empujón y sacudiéndose la falda mientras se ponía de pie le dijo burlona:
-Y tú mi querida amiga has sido tan ilusa como para creer las palabras de aquella rata traicionera…-Hermione también se incorporó y recogió sus cosas del suelo, miró fijamente a su amiga para que le explicara esa frase-Ayer, mientras tú aguantabas hambrienta por tu almuerzo en la sala común, Malfoy llegó como si nada y se sentó en la mesa de los slytherins, incluso lo escuché repitiendo una estúpida historia acerca ese olor que involucraba un accidente con una poción…pero claro, como ahora te entiendes en términos amistosos con el hurón…
Por más que lo intentó Ginny no puedo evitar que se le saliera aquel comentario. Tenía que entenderla, todo lo que había hecho Hermione con Malfoy era demasiado divertido como para no sacarlo a colación durante una conversación.
-Gracias por recordármelo Ginny…-dijo enojada Hermione-¿Así que esa sabandija cree que me puede jugar sucio? ¡Vamos al comedor Ginny!-La pelirroja sonrió y salió apresuradamente tras la prefecta que furibunda mascullaba entre dientes su odio hacia Malfoy. Eso fue hasta que se acercaron al vestíbulo y mientras bajaban las escaleras notaron de lejos la figura alta y esbelta de un chico que con las manos en los bolsillos y con aire arrogante se acercaba desde las escaleras que llevaban a las mazmorras, Draco Malfoy caminaba solitario hacia el Gran Salón. Hermione al verlo se escondió atrás de una armadura, Ginny puso los ojos en blanco, suspiró resignada, no detuvo su andar y le dijo a su amiga:
-Te dije que él no cumplía su trato, voy a hacer que se vaya para que puedas entrar a desayunar.
La pelirroja trató de respirar profundo pero no pudo, el olor de su amiga era tan dulce e insoportable que comenzó a toser. Malfoy se acercó a ella pasando de largo por la puerta del comedor y dijo arrastrando las palabras con burla:
-¡Bien, Comadreja Menor! ¿Has decidido asfixiarte a ti misma para regalarle al mundo un Weasley menos?-le dio un par de suaves palmadas en la espalda y continuó- ¡Vamos! ¡Sólo soy yo! ¡Sé que por poco y mueres de la impresión de verme frente a ti, pero tranquila!-Ella apartó la mano del rubio de su espalda y trató de respirar pero se le hacía imposible. El olor era inaguantable, ahora que él había llegado se había multiplicado por diez-¡No seas atrevida, Weasley! -dijo al recibir el manotazo de la chica-¡Debes estar agradecida porque te estaba tocando! Aunque seas una traidora, no puedo negar la pureza de tu sangre…-dijo aquellas últimas palabras casi en un susurro y llenas de mucho desprecio.
Malfoy había logrado dar en el clavo, la chica comenzó a respirar cortadamente con las manos cubriendo su boca y nariz hasta que logró acostumbrar su sentido del olfato a aquel ambiente, descubrió su rostro, sonrió de medio lado y alzó una ceja burlona:
-¡Oh, Malfoy! ¡Sé que si fuera hija de muggles igual no te importaría!...-El rubio dio un paso para atrás y Ginny sonrió abiertamente al ver su reacción, decidió continuar molestándolo un poco más- Te divertiste bastante con Hermione anoche ¿O no?...
¡Maldita sangresucia! ¡La mataría! ¡¿Cómo había osado a abrir la boca?! Se detuvo un momento a pensar, la cara de la pelirroja sonreía frente a él, si ahí estaba Weasley en algún lugar debía estar ella. Sonrió malvadamente al notar un par de rizos castaños tras una armadura cercana. Había llegado la hora de comenzar a jugar sucio, su maquiavélica mente había ideado un plan fugaz.
-Sí, más de lo que me esperaba, si me permites decirlo…-comenzó a caminar acercándose a la pelirroja que daba un paso tras otro hacia atrás para no permitirle una distancia mayor de la necesaria, logrando así aproximarse a la armadura donde estaba Granger. Justo lo que él quería-Pero se suponía que nadie debía saberlo, supongo que la sangresucia estaba tan emocionada que no pudo contener la lengua…-entonces se llevó una mano al mentón e hizo cara de estar recordando algo-Sí, anoche tampoco pudo contenerla…
Ginny lo miró con un brillo asesino en los ojos, no dejaría que hablara así de su amiga. Se llevó una mano al bolsillo donde guardaba la varita y trató de amenazarlo cuando él sostuvo fuertemente su muñeca y la empujó en contra de la pared.
-Suéltame Malfoy…-susurró con odio. Draco sonrió ¡Estaba muy buena la hermana de la comadreja!
-¿Quién puede ayudarte, Weasley…?-dijo con malicia mirando alrededor y deteniéndose un segundo más en la armadura-Estás sola, y no creo que quieras armar un escándalo estando tan cerca del Gran Salón…-era cierto, estaban en la mitad del vestíbulo a pocos pasos de la entrada al comedor, si alguien se hubiese asomado podría haber visto la segunda escena más dispar del planeta (sólo superada por aquella en la biblioteca de la noche anterior): Una cabeza cubierta de cabello rubio platinado se acercaba una con una larga y brillante melena pelirroja. Ginny hubiese querido moverse, pero no podía hacerlo. Malfoy, a pesar de ser un patán, egoísta, traicionero y engreído Slytherin, tenía una mirada encantadora. Cuando él sonrió orgulloso y acercó sus labios a los de Weasley la chica murmuró espabilándose un poco:
-Ni siquiera te atrevas, hurón saltarín…
-Sé que te mueres por hacerlo, comadreja…lo que pasa es que tanto tu patético hermano como el cara-rajada hacen lo que pueden por controlarte, pero eres una zorra en potencia…-Ginny se enfureció y trató de quitarse a Malfoy de encima que la aprisionaba en contra del frío muro. Él no se movió ni un poco, se reía de la cara que había puesto la chica al oírle hablar de Potter.
Estaba decidida a hacer volar a Malfoy por los aires si no se apartaba en ese momento, pero entonces intentó besarla otra vez. Estuvo a punto de gritar cuando vio la figura de su amiga Hermione poniéndose atrás del rubio. Draco sonrió al sentir el tacto de una varita en su cuello. Y se alejó de Ginny al escuchar la voz de Granger decirle:
-Creo que te ha dicho que te alejes, Malfoy…
Él sonrió satisfecho, había logrado hacer que Granger le diera la cara. Le sonrió burlón y dio un par de pasos alejándose de ambas chicas, enarcó una ceja y comentó arrastrando las palabras:
-¡Vaya pensé que nunca saldrías de detrás de tu escondite Granger!-la chica lo miró con odio y apretó aun más fuerte su varita- ¿Tanto te intimido que no eres capaz de darme la cara? Se supone que eres una Griffindor…Esa es la casa de los valientes ¿O me equivoco…?
-No te equivocas Malfoy.-dijo Hermione escupiendo cada palabra con desprecio y añadió mintiendo, como era usual en ella, muy pobremente-Pero no me escondía, sólo esperaba el mejor momento para salir…
Ginny rodó los ojos ante aquel comentario de su amiga, Hermione era brillante para muchas cosas pero definitivamente el mentir no era una de ellas. A Draco le causaron mucha gracia las palabras de la castaña y apenas logrando suprimir una gran carcajada le dijo con sarcasmo:
-¿Sí…? ¿Y eso era antes o después de morirte de los celos al ver que besaba a tu amiga?-Hermione se quedó de piedra al oír esas palabras, provocando un ataque de risa del Slytherin. ¡Ella no estaba celosa por él! ¡Estaba preocupada por su amiga! ¿O no…? La pelirroja al ver que su amiga no reaccionaba se acercó a ella rápidamente, que saliendo del trance miró con odio al rubio que no dejaba reír.
-¡Púdrete Malfoy!-dijo Ginny tomando del brazo a Hermione y arrastrándola al Gran Salón. Draco no esperó mucho para ir atrás de ellas y entraron casi al mismo tiempo. El ver entrar a Malfoy, Weasley y Granger casi juntos no era nada extraordinario, nadie podía evitar que se cruzaran en el pasillo, lo que nadie en el comedor pudo pasar por alto fue aquel olor embriagante, meloso, dulce, empalagoso e irritante que acababa de llenar el enorme recinto por completo: los que comían algo en ese momento sintieron que masticaron y tragaron un jabón muy oloroso (Ron Weasley estaba incluido en ese grupo), mientras que los que tomaban jugo de calabaza o té lo escupieron al sentir aquel exceso de azúcar en el ambiente. En la mesa de los profesores, los adultos veían sorprendidos las tres figuras que acababan de hacer su entrada: Dumbledore sonrió mientras que Snape, McGonagall y los demás fruncieron el ceño, al parecer sabían lo que aquello significaba.
Los recién llegados se dirigieron a sus respectivas mesas sólo para comprobar, al menos Hermione y Draco, que aquel sería otro difícil día.
-Eh…Hermione-dijo Ron mirando un poco asustado a su amiga-¿Vas a tardarte mucho…mucho tiempo desayunando…?-La castaña lo miró confundida, dejó su tenedor en el plato y miró alrededor, nadie comía, ni en su mesa ni en las otras. Al parecer el olor era insoportable, pero ella no tenía la culpa (bueno, al menos no la aceptaría) y no se iba a ir del comedor sólo porque le resto de alumnos no soportara su dulce aroma. Se giró hacia su amigo pelirrojo que se puso tan blanco como una hoja de papel al ver su mirada de furia:
-¿Algún problema Ronald?-dijo enojada-Debo desayunar antes de ir a mis clases…
-Pero nosotros también…-se atrevió a interrumpirla Ron. Hermione golpeó con rabia la mesa logrando atraer la atención de casi toda su casa.
-Hermione…no es para tanto.- se aventuró a decir Harry que estaba sentado frente a ella junto a Ron, logrando que la chica cruzara los brazos y volteara su cara a otro lado, a ese lado-Es sólo que es aun peor que ayer…y aunque queramos es imposible comer algo…apenas podemos respirar.
La castaña estaba indignada por el espectáculo que se ofrecía ante sus ojos, las palabras de Harry le habían sonado como un insulto al comparar su situación con la de la mesa de Slytherin. Malfoy comía muy despreocupadamente sin prestar atención a lo que pasaba a su alrededor, si bien era cierto que nadie además de él probaba bocado en el Gran Salón, nadie se había atrevido a interrumpirle su comida. Indignante. En cambio a ella sus amigos le pedían que se fuera del comedor para ellos continuar su desayuno. Más indignante. El hurón botador alzó sus ojos hacia ella y le sonrió burlón, el muy desgraciado lo sabía todo y estaba disfrutando aquella situación. Suficientemente indignante.
Se volteó hacia su amigo pelinegro, que en el acto se arrepintió de haber dicho algo, y exclamó furiosa para luego llenarse la boca de cualquier cosa comestible que tuviese en frente:
-¡Ese no es mi problema, Harry! ¡Supongo que deberán esperar que termine de comer!-Ginny que estaba a su lado dirigió una mirada furiosa a Ron que trató de replicar y que se quedó callado en el acto. Volteó los ojos en dirección de su amiga y pensó que quería comer hasta vomitar. Luego de interminables minutos, algunos que ya se habían acostumbrado al olor alrededor de todo el comedor, comenzaron a comer muy despacio. Hermione, aunque quisiera, no podía comer más; así que desistió de aquella idea de glotonería y se dedicó a ver las lechuzas que entraban volando al Gran Salón.
Para Draco fue de los mejores desayunos de su vida, sin lugar a dudas (al menos hasta ese momento). No sólo le divertía ver a sus compañeros de casa mirarlo con rabia sin atreverse a decirle nada, sino que le encantaba ver lo mal que la estaba pasando Granger al otro lado de la sala. Theodore fue el primero que habló, sarcástico, burlón y hambriento:
-Esto es genial Malfoy, ahora también tenemos que pagar las consecuencias de tus accidentes…
-¿Ahora soy otra vez Malfoy…?-soltó con ironía-¿No era Draco, tu amigo, anoche?
-Aun lo eres.-dijo algo dolido por el comentario, pero añadió malicioso-Y espero que quieras seguirlo siendo…a menos, claro, que desees que tus secretos se vuelvan de dominio público.
-Claro, Theo.-añadió mirándolo con furia-El chantaje es una buena forma de alimentar la amistad.
Theodore sonrió y miró alrededor, todos escuchaban la conversación sin entenderla y se revolcaban de la rabia al ver a Draco de tan buen humor sin importarle que les estuviera arruinando el desayuno a todos.
Entonces llegó el correo y las lechuzas irrumpieron en medio del lugar dejando paquetes a sus dueños. Frente a Draco aterrizaron cinco aves, cosa que lo impresionó bastante: sólo esperaba el diario El Profeta. Después de pagarle a la lechuza parda que le trajo el periódico, desató una carta de su madre del ave que estaba muy cerca de su plato de cereal y por último observó con atención a tres lechuzas grises que llevaba un paquete enorme atado entre las tres. Todos miraban con curiosidad, y la verdad no tenía muchos ánimos de abrir esa caja: las bromas que le había hecho a Granger eran aun muy recientes, y aunque no lo reconociera, temía una revancha por parte de los gryffindors.
Se tranquilizó al notar que en la envoltura del paquete decía que éste venía del Callejón Diagon, de Flourish & Blotts. Recordó que había pedido aquellos libros, para aquella persona. Hizo una mueca de disgusto mientras los desataba y veía como se iban las aves, no quería pensar cómo le entregaría eso a Granger, y para hacerlo sentir peor Theodore se aprovechó para tomar su revancha.
-Creo que debes dárselos ahora en frente de toda la escuela…sería muy lindo de tu parte, Draco…-comentó apoyando su barbilla en la palma de su mano y aventurándose a tomar un poco de zumo de calabaza que casi no pasa por su garganta. El aludido sonrió malvadamente y respondió:
-Por supuesto, Theo… ¿Sabes? Estoy pensando convertirte en elfo doméstico, ponerte un moño de regalo y hacer que le lleves el paquete a Granger… ¿Qué te parece…?
-¡Muy buena idea!-exclamó sonriendo Theodore, confundiendo a Draco hasta que notó la ironía en la segunda frase-Seremos famosos en Hogwarts: Draco, el hurón rebotador y Theodore, el elfo servil… ¿Qué te parece…?
-Eres un idiota…-murmuró Draco entre dientes-¿Cómo le entrego esto a Granger…?
-¡Oh, no importa cómo!-siguió Theo burlón-Hay unos que mandan flores, otros chocolates…tú le darás libros, lo que más le gusta ¡Se morirá por ti!
Draco miró a su amigo furioso y dijo arrastrando las palabras con profundo desprecio:
-¡¿Y quién te dijo a ti que yo quiero que la sangresucia se muera por mí?!-Error. Demasiado alto el tono de voz, cabezas curiosas se voltearon con curiosidad a mirar al par de amigos, las chicas ya habían comenzado a cuchichear y Draco había comenzado a desesperarse. Entonces Theodore dijo algo razonable:
-Hazlos flotar…-comentó tomando pequeños sorbos de su vaso. Draco lo miró como si fuera un genio y con una floritura de su varita hizo que los libros comenzaran a moverse lejos de él, cuando una voz a su espalda le hizo detenerse:
-Señor Malfoy, creo que la señorita Granger apreciará más su gesto si se los entrega usted mismo.-McGonagall caminaba hacia las afueras del Gran Salón y reprendía a Draco al mismo tiempo- ¡Ah! También puede entregarle una nota de disculpa.
Theodore no pudo dejar escapar una carcajada mientras los libros caían pesadamente sobre la mesa salpicando con comida las caras de escandalizados alumnos de Slytherin. ¿Cómo era eso que Malfoy debía regalarle algo a Granger? ¿Lo haría acaso?
-¡¿Qué piensas hacer Malfoy?!-exclamó furibunda Pansy al ver que Draco sacaba un pedazo de pergamino, su pluma y el tintero. La enfadada chica logró llamar la atención de gran parte de sus compañeros. Draco se dirigió a ella tranquilamente mientras escribía su "nota de disculpa":
-Tratando de evitar que McGonagall comience a tramitar mi expulsión…-y añadió mirándola con odio-Y por última vez Pansy: ¡Deja de meterte en mis asuntos!-El joven se puso de pie, lentamente tomó el paquete y la nota, y bajo la mirada atenta de casi todo el comedor caminó hacia la mesa roja.
Expectación, eso era lo que llenaba el lugar. Incluso los profesores se habían detenido a mirar la escena, Dumbledore sonreía bajo su bigote y barbas plateadas mientras lo veía avanzar a través del comedor. Hermione, que estaba muy distraída mirando las nubes en el techo encantado esperando que fuera un poco más tarde para irse a su primera clase, no se dio cuenta que eran el centro de atención de todo el comedor. Sólo logró distraerla una voz suave cerca de su oído derecho:
-¿Pensando en mí, Granger…?-dio un salto en su asiento y se giró hacia él haciendo que sus narices rozaran. Sus amigos, entiéndase Harry, Ginny y Ron; se habían puesto de pie al ver al Slytherin tan cerca de ella.
-¡Aléjate de ella, Malfoy!-gritó Ron haciendo que el director rodara los ojos decepcionado. Al igual que el resto de personas en el lugar, veía lo que sucedía como si se tratara de una película muggle (por supuesto que muchos no sabían siquiera que significaba aquello).
-Comadreja, eres realmente patético e insignificante…-dijo Malfoy irguiéndose un poco y dirigiéndole una mirada fría y cargada de suficiencia a Ron-Aunque no lo sepas, tengo muchos más derechos que tú de estar cerca de Granger…Sólo me alejaré si ella me lo pide pues creo que Granger no te pertenece… ¿O sí?-se giró a mirar con burla a Hermione cuando ella, aun sentada desde su asiento estiró su mano y tomó su corbata verde y plata. Absolutamente nadie lo podía creer, Harry y Ron miraban estupefactos a su amiga que acercaba lentamente el rostro de Malfoy al suyo mientras halaba su corbata, Ginny se llevó las manos a la boca para ahogar un grito de sorpresa, que el resto de los estudiantes no pudo reprimir. Mientras una exclamación llenaba el Gran Salón y los profesores abrían los ojos como platos, Hermione sonrió a Malfoy al tener sus labios a milímetros, el chico se había sonrojado sin poder evitarlo y la cercana presencia de la castaña había logrado quitarle el habla, se sentía hondamente estúpido e incluso llegó a pensar que ella lo besaría frente a todo el colegio, pero fue entonces que escuchó sus palabras impregnadas de la más absoluta seguridad:
-Aléjate de mí, Malfoy.-sonriendo le soltó de su agarre y comenzó a alistar las cosas para irse a su clase de Transformaciones. Draco se encontraba demasiado confundido, pero las risas de la mesa de Gryffindor lo hicieron salir de ese estado y enfurecerse hasta el límite.
-Sólo vine a entregarte esto…-dijo enojado dejando caer el pesado paquete sobre la mesa-De antemano, no fue nada Granger, ha sido un placer regalarte estos libros, tengo definitivamente alma de filántropo y tú eres mi obra de caridad del mes. Discúlpame por no desperdiciar más tiempo hablando contigo pero debo regresar a mi dormitorio a cambiar mi corbata que acaba de ser contaminada por tus manos…-Retuvo el insulto que siempre decía sin compasión (Asquerosa sangresucia), pues sabía que estaba siendo observado de cerca por la mesa de profesores-Nos vemos, Granger.
Y sin decir más salió hecho una furia del comedor, Hermione sólo sonrió al ver hasta qué grado había logrado irritarlo, tomó la nota que él había dejado encima de los libros, la metió en el bolsillo de su túnica e hizo desaparecer el paquete mandándolo a su habitación. Se levantó, y después de despedirse de sus amigos que aun lanzaban improperios en contra de Malfoy, tomó su mochila y salió del Gran Salón. No podía evitar seguir sonriendo rumbo al aula de Transformaciones, le había enseñado a aquel rubio prepotente con ínfulas de dios que ella también sabia jugar. No pudo suprimir una carcajada, había logrado hacer que Draco Malfoy se sonrojara frente a toda la escuela.
Iba caminando por un pasillo solitario (esto debido a que todos habían aprovechado su ausencia y la de Malfoy en el Gran Salón para poder desayunar a carreras en los últimos diez minutos antes de la primera clase), cuando se decidió a leer la nota que le había dejado y se quedó de piedra al ver lo que decían las delicadas letras de la hermosa (tenía que reconocerlo) caligrafía de Malfoy:
"Granger: No me arrepiento de nada de lo que hice. Y tú sabes a lo que me refiero cuando digo nada."
Caminó como por inercia hasta llegar al salón de transformaciones, no sabía que su profesora favorita le tenía una sorpresa bastante desagradable ya preparada.
La profesora McGonagall sabía que sería imposible dar clases con Granger y Malfoy en el mismo salón, el olor concentrado en un lugar tan pequeño lograría asfixiar a sus alumnos. Comenzó a lanzar hechizos alrededor de todo el salón para lograr a aplacar el aroma del par de chicos, que se había multiplicado durante la noche anterior. Frunció el ceño mientras movía la varita y hacía los conjuros, jamás se lo hubiese esperado de su alumna más brillante, sabía lo que había causado que el olor fuese tan escandaloso: un encuentro más… cercano entre los dos adolescentes. Movió su cabeza negativamente y con un gesto de reprobación en el rostro vio como entraba Hermione Granger al aula.
-Señorita Granger…-dijo mirándola fijamente sin abandonar aquel gesto severo de su cara-Siéntese allí por favor.-La profesora señalaba la última mesa de la primera columna, la que estaba pegada a la ventana. Hermione hizo un mohín con la boca, no le gustaba la última fila. Al poco rato Malfoy hizo su aparición, la profesora torció la nariz mientras seguía realizando sus hechizos, apenas se podía aplacar el olor. Al ver que el chico caminaba buscando una silla bastante alejada de Granger le dijo inmediatamente-Señor Malfoy, su lugar está junto a la señorita Granger.-El Slytherin se llenó de ira, pero sabía que no era el momento adecuado para llevarle la contraria a su profesora, caminó hasta la última fila y se sentó junto a la castaña que lo ignoraba olímpicamente. Cuando McGonagall pareció terminar de hacer sus encantamientos, caminó hacia la mesa donde se encontraban sentados sus alumnos y les dijo poniéndose frente a ellos, taladrándolos con la mirada.
-¿Pasa algo profesora…?-murmuró Hermione asustada.
-Claro que pasa algo señorita Granger, debo comunicarle que me ha decepcionado mucho…-dijo ablandando un poco la expresión. Los ojos de Hermione comenzaron a llenarse de lágrimas y Draco la veía divertido-En cuanto a usted señor Malfoy, es una lástima que el director no me permita quitarle más puntos a su casa por lo sucedido…
-No entiendo, profesora.-dijo poniendo su más perfecta cara de burla.
-Señor Malfoy, más le vale que no trate de pasarse de listo conmigo. Aprovecho estos minutos antes de la clase para darles un mensaje del director.-miró con reprobación a los dos chicos y se acomodó los lentes sobre la nariz-Quiere que les haga saber que no es para nada tonto y que…que sabe lo que sucedió anoche en la biblioteca…
Las caras de Hermione y Draco quedaron petrificadas ante aquellas palabras. Era imposible que Dumbledore siquiera sospechara… ¿Cómo había sido posible…? La chica Gryffindor comenzó a temblar de pavor y hacía un esfuerzo sobrehumano para que las lágrimas que se agolpaban en sus ojos no corrieran por sus mejillas, mientras que el Slytherin maldecía mentalmente al viejo y se cuestionaba cómo había podido enterarse pues estaba seguro que la sabelotodo de Granger no había dicho nada.
-Pero…pero…
-Silencio, Granger. Hay que tomar medidas para que puedan asistir hoy y mañana a clases, el olor es realmente insoportable si desean mi opinión. No muy astutamente, cosa que me extraña mucho de los dos alumnos más inteligentes de esta generación, activaron anoche los efectos secundarios del encantamiento que tenían sobre ustedes…
-¿Efectos secundarios…?-preguntó Malfoy cruzándose de brazos y mirando intrigado a su profesora.
-Sí señor Malfoy, verán: el hechizo se activaba si los estudiantes se encontraban haciendo cosas indebidas y comprometedoras en un lugar prohibido…-los miró por encima de sus gafas de montura cuadrada-Ahora, el hechizo tenía potencia para una semana, pero al volver a encontrarse en un lugar prohibido a hacer cosas indebidas, el poder del hechizo se dobló y su duración se redujo a la mitad…
-¡Eso es lo mejor que me ha podido decir!-exclamó Draco- ¡Apestaré a florecitas sólo hasta mañana a mediodía!
-Claro señor Malfoy, y asfixiará al resto de la escuela de paso.-dijo mirándolo severamente y caminando hacia su escritorio-El profesor Dumbledore también notó ese pequeño detalle por lo que me ha encomendado una tarea…-los dos jóvenes se miraron espantados-Vamos a realizar un hechizo sobre ustedes que suavice un poco el aroma…-ambos suspiraron aliviados-Pero no podrán alejarse el uno del otro más de dos metros…
-¡¡QUÉ?!- gritaron los dos en coro poniéndose de pies de un salto y mirando, sin creer ni una sola palabra, a su profesora que ya había alistado un comentario mordaz para la situación.
-¡Vaya! Pensé que después de los acontecimientos de este par de días su relación se había tornado un poco más cordial.-les miró aun con aquel gesto severo pero con un dejo de burla en la cara.
-¡Usted está loca! ¡No compartiré más tiempo del estrictamente necesario con esta sabelotodo insoportable!-gritó Draco.
-Cállese, Malfoy.
-¡Preferiría pasar una semana en Azkabán a estar día y medio con esta mandona insufrible!
-Le dije que se callara.
-¡¿Es tan difícil comprender que llegarían a pensar los demás si me ven a menos de dos metros de esta sangresucia con complejo de enciclopedia?!
-¡¡Le dije que se callara Malfoy!!-dijo la profesora lanzándole un contundente Silencio. Su rostro estaba crispado de ira y tuvo que hacer un esfuerzo para seguir hablando-¡Todo eso lo hubiese pensado antes! ¡Y le exijo un trato respetuoso para la alumna más brillante que han tenido Gryffindor y Hogwarts en años! ¡Cincuenta puntos menos para Slytherin!
Hermione lloraba, no sólo por la noticia de que tenía que pasar dos días con el odioso del hurón botador y por los insultos proferidos por éste, sino también porque su Jefa de Casa le había hecho un cumplido como para hacer crecer su ego más que el de Malfoy, y eso ya era decir mucho. La profesora se acercó a ellos y comenzó a pronunciar complicados encantamientos; tras un rato se alejó, movió su varita y sobre todos los asientos vacíos comenzaron a brillar nombres en rojo, amarillo, verde y azul. Draco pudo recuperar su voz, la cual usó para maldecir a McGonagall en voz baja siendo visto atentamente por Hermione. No bastó sino que comenzaran a brillar los nombres de sus compañeros sobre el salón para que comenzaran a entrar uno tras otro mirando extrañados la inusual pareja sentada al fondo del lugar.
-Maldita bruja, me las va a pagar…-escuchó que Malfoy rumiaba mientras sacaba sus libros de texto.
-Clase, por favor siéntense debajo de sus nombres. He asignado un trabajo en parejas y deben sentarse juntos. Ahora.-se oyeron quejidos de la clase al notar las parejas asignadas, todas eran casi tan dispares como Granger y Malfoy. Hermione veía triste a sus amigos, Harry se estaba sentando junto a Michael Corner (Asunto peliagudo: ex novio de Ginny) y Ron compartía mesa con la reina de las zorras de Hogwarts: Pansy Parkinson-Bien este trabajo ha sido bastante improvisado por nosotros los profesores de sexto año. El director insiste en la unión de las casas y este es el mejor método.-dijo la profesora poniendo los ojos en blanco y luego dirigiéndolos al verdadero nicho del problema: Hermione y Draco-Un proyecto en parejas. Deberán presentar, al regresar de las vacaciones de navidad, un informe de todas sus actividades respecto a dicho proyecto y los resultados. Improvisado, pero buen entrenamiento para sus ÉXTASIS.
Murmullos llenaron el lugar, a nadie (excepto a Hermione) le preocupaban mucho los ÉXTASIS, pues serían el año siguiente, no querían trabajar en parejas, y muchísimo menos con esas parejas. Entonces una mano se levantó mientras la profesora, con una mirada gélida, opacaba el desorden de su clase.
-Profesora…-dijo Parkinson poniéndose de pie y moviendo su largo cabello negro hacia atrás con un gesto suave que hizo que todos los chicos la miraran hipnotizados, Hermione bufó indignada-Creo que he entendido mal o usted no se ha dado a entender bien…
-Lo más probable es que tu única y solitaria neurona estuviese muy ocupada persiguiendo una mota de polvo dentro de tu cráneo como para prestar atención a lo que decía McGonagall…-rezongó Hermione por lo bajo logrando que Draco la mirara enojado, tal vez Pansy no era su novia, pero sí era su amiga, y no dejaría que aquella sangresucia atrevida se dirigiera así de ella.
-¿Ha dicho usted acaso que trabajaremos todo el trimestre con…con estas parejas?-dijo la chica mirando alrededor, deteniéndose un segundo más en Draco y Hermione, y mirando con desprecio a Ron.
-No ha escuchado mal, señorita Parkinson. Así es, ahora le agradezco que se siente para comenzar la lección de hoy.-Pansy, algo contrariada se sentó junto al pelirrojo que al igual que Harry miraba preocupado hacia donde su amiga, aun con ojos llorosos, estaba sentada junto al hurón de Malfoy-Hoy comenzaremos con la transfiguración humana, es un tema bastante complejo y sé que les será muy difícil a algunos poder manejarlo ¿Podría alguien decirme una particularidad de los hechizos para transformación de rasgos físicos?
Hermione dio un saltito emocionada y alzó su mano. Todo volvía a ser como antes. Malfoy apoyó su cabeza sobre su mano mientras su codo descansaba sobre la mesa y murmuró burlón:
-¡Qué novedad…! La sabelotodo de Granger tiene la respuesta…-la chica le dio un codazo y esperó que su profesora le diera la palabra.
-Señorita Granger…
-Los hechizos para realizar modificaciones a la apariencia física de una persona deben ser no verbales, es decir sin pronunciar el conjuro.
-Muy bien. Cinco puntos para Gryffindor.
Luego que Hermione ganara veinte puntos más para Gryffindor, hicieran anotaciones importantes acerca del proyecto y escribieran la tarea para la próxima clase, la profesora McGonagall les explicó la dinámica de los últimos veinte minutos de clase:
-Sé que muchos no podrán lograrlo, pero valdrá la pena intentarlo. Tratarán de cambiar al menos un rasgo de su pareja, deben ser muy cuidadosos pues no quiero a nadie en la enfermería. Todo el que lo logre obtendrá quince puntos para su casa. Comiencen.-la profesora se sentó en su escritorio mientras un murmullo bastante ordenado llenaba el salón, todos querían conseguir los puntos para su casa.
-Bien, bien. Por fin tengo la oportunidad de hechizarte y hacerlo parecer un accidente.-comentó Draco girándose a ver a Hermione que aun tomaba notas, el muchacho sacó su varita y apuntó a la castaña que ni siquiera se inmutó por lo cual decidió seguirla molestando-Tal vez te ponga el cabello de una Banshee, definitivamente estaría mejor que el tuyo…o tal vez los ojos de un hipogrifo estarían bien, amarillos…bonito color ¿No crees?
Hermione terminó de guardar sus deberes y sacó su varita, apuntó al chico y le dijo burlona:
-Está muy bien que trates de desfigurarme, Malfoy. Eso será todo un reto. En cambio yo sólo trataré que parezcas un ser humano.-la chica comenzó a golpear su sien con la varita pensativa- Ya sé, un par de grandes y hermosos ojos verdes, con un cabello negro como el carbón…terminaría con una cicatriz en forma de rayo en la frente…-Malfoy miró con odio a la chica que siguió-O mejor, ojos azules del color del cielo con un cabello rojo encendido y pecas alrededor de la nariz…sí, cualquiera de los dos te haría parecer una persona medianamente normal.
-Eres una maldita Granger ¿Cree que eres graciosa…?-dijo arrastrando las palabras con profundo desprecio-He cambiado radicalmente de opinión…te voy a convertir en la mujer perfecta, de la que, por supuesto, estas muy lejos de parecer.
Malfoy movió su varita y cambió el color de los ojos de su compañera, no supo si era por la rabia contenida, o porque era realmente muy hábil pero fue todo un éxito. Hermione se miró al espejo que la profesora había hecho aparecer en cada mesa y ahogó un grito indignada:
-¡Eres un narcisista y egocéntrico despreciable!-exclamó haciendo lo mismo en el Slytherin que sonreía orgulloso. Él se miró también al espejo pero no se enojó, el color miel lucía bien en sus ojos. A diferencia de ellos, en el resto del aula los alumnos se esforzaban de sobremanera para tratar de realizar un pequeño cambio con muy poco éxito, Harry y Ron miraban preocupados y desde lejos la discusión de su amiga con Malfoy, pero no podían hacer mucho por evitarlo si no querían ser castigados por McGonagall que comenzaba a revisar el trabajo hecho por los estudiantes. Volvieron a lo suyo esperando que la clase acabara pronto.
-¿Qué le podré hacer a tu cabello, Granger…?-dijo agitando la varita y cambiando el color de los rizos alborotados de Hermione, la chica estaba crispada de furia: era ahora una rubia platinada de ojos grises.
-¿Esta es tu mujer perfecta, huroncito…?-dijo mirándose enojada al espejo-No sé porque me extraño, tu ego no cabe en un estadio de Quidditch, es lógico que te excites sólo mirando tu reflejo en el espejo…
La chica se llevó las manos a la boca rápidamente y miró avergonzada al Slytherin que alzó una ceja y la miró divertido. Ella agitó su movió su varita para, cambiando el color de cabello de Malfoy, evitar que hiciera un comentario acerca de sus palabras. El antes rubio, ahora castaño, apenas se miró en el espejo, se volteó para mirar a su compañera y comentó burlón:
-¡Vaya que logré pervertir a la santurrona ratón de biblioteca! ¿No puedes dejar de pensar en mí, cierto? Y por respuesta a tu inquietud anterior, pues por más perfecto que sea no puedo autosatisfacerme de esa manera que planteas…-comenzó a mover su varita al tiempo que Hermione-Debes estar agradecida, quedarás muy linda Granger…
Los hechizos llegaron al otro casi al mismo tiempo. La profesora McGonagall se acercó a ellos con una muy mal disimulada expresión de asombro en el rostro: era la primera vez en todos sus años de experiencia que dos alumnos lograban cambiar su apariencia en su totalidad después de la primera clase.
-Señor Malfoy, señorita Granger, al frente enseguida.-dijo ocultando muy mal su emoción. Los dos se levantaron y avanzaron lentamente tratando de no romper la mínima distancia para el hechizo protector de su profesora. La clase completa los miraba con la boca abierta ¿Malfoy se había convertido en chica y Granger en chico? Eso era lo que se les presentaba ante los ojos. Hermione tenía ahora los ojos de un gris aplomado, el cabello rubio platinado y con su último hechizo, Malfoy había logrado alisarle el cabello que lucía bastante largo y aclararle la tez de su piel. Por su parte Draco tenía los ojos miel y el cabello castaño y con su último hechizo, Granger le había alborotado un poco su liso y usual peinado y le había dado un suave bronceado a su piel. Era irreal y nadie pudo decir nada por unos instantes, lo que fue bastante incómodo para los dos alumnos que estaban expuestos frente a la clase.
-Her…Hermione…-murmuró Ron impresionado-te luce el cabello rubio.- La clase entera rió logrando sonrojar a la ex castaña.
-Bien han sido cuatro muy impresionantes cambios realizados, si mis cálculos no me fallan son sesenta puntos para Slytherin y sesenta puntos para Gryffindor. Mis más sinceras felicitaciones. La clase ha acabado, nos vemos el jueves.-sin embargo nadie se movió, estaban absortos mirando a Malfoy y Granger, que estaban cruzados de brazos y mirando a lados contrarios frente a toda la clase. De repente, pareció que reaccionaron y la clase se llenó de cuchicheos: ¿Por qué se habían dado los rasgos de uno y otro? ¿Desde cuándo podían una Gryffindor y un Slytherin trabajar en grupo tan cordialmente? ¿Aun más si eran Granger y Malfoy? ¿No les parecía ahora que ese par estaba últimamente más cercano que de costumbre? ¿Sería posible acaso que…?-¡Dije que la clase se acabó! Todo el mundo fuera, excepto ustedes dos.-dijo señalando a Draco y Hermione.
-Te esperaremos afuera, Hermione…-dijo Ron mientras salía de último del salón siguiendo a Harry.
Draco y Hermione estaban frente al escritorio de su maestra, ya con sus mochilas al hombro, esperando que no se tardara mucho, la venerable profesora se sentó y comenzó a escribir en unos pergaminos.
-Como sabrán, hemos podido hacer esto del hechizo suavizador porque casualmente asisten a las mismas clases los martes y miércoles. Los otros profesores ya han tomado medidas en sus aulas excepto, creo, el profesor Binns…en fin, deberán como ya saben, no alejarse más de dos metros; no pueden entrar al Gran Salón y tratar de controlar los otros efectos secundarios…-dijo la profesora sin darles siquiera un vistazo y terminando de arreglar unos papeles frente a ella.
-Perdone…-dijo Draco abriendo los ojos incrédulo-¿Qué otros efectos secundarios…?-la profesora le miró por encima de sus monturas cuadradas y continuó:
-Bien, no los tenemos muy claros…-dijo devolviendo la vista a sus papeles-Supongo que se darán cuenta a medida que pase el día. Sé que la multiplicación del olor puede ir acompañada de pérdida de la inhibición, relajación extrema, mal humor…depende más que todo de la persona…-entonces la profesora se puso de pie frente a ambos y les dijo-Espero que continúen con vida para mañana a las doce del mediodía y que aprendan de esta vergonzosa lección. Ya saben que no se pueden alejar y creo que el director les habilitará una habitación para hoy…
-¡¡QUÉ?!-volvieron a exclamar los jóvenes sin creerse las palabras de la estricta McGonagall que les dirigió una mirada de furia.
-Creo que después de sus…infortunados encuentros no tendrán inconveniente en compartir un dormitorio por una noche.-Alzó una mano para indicarle Hermione que no abriera la boca y terminó-Eso es todo. Ahora, apresúrense que llegaran tarde a su próxima clase. ¡Ah! El efecto de los hechizos de transformación que les enseñé hoy, se desharán como en veinte minutos…
Cabizbajos y furiosos el uno con el otro dejaron el salón, sólo para encontrarse con el par de amigos de Hermione a las afueras de éste. Draco pensó sería una oportunidad perfecta para fastidiarlos, así que tomó a Hermione por el brazo (que se quedó muda de la sorpresa) y la guió atrás de él mientras se alejaba de Potter y Weasley que tardaron un par de segundos en digerir lo ocurrido.
-¡¿Qué crees que haces hurón atrevido?!-gritó Ron perdiendo la paciencia y poniéndose frente a ellos-¡Suéltala en este instante!
Draco esbozó una sonrisa burlona, bajó su mano hasta unirla con la de Hermione y la chica se estremeció al sentir como se entrelazaban sus dedos. No podía pensar, no podía alejarse, sólo podía ver como tonta el cabello castaño del chico que estaba frente a ella. Claro, aquel ensimismamiento se rompió cuando escuchó como su compañero arrastraba las palabras con burla dirigiéndose a su amigo cuya vista se movía alternativamente de sus manos a sus caras:
-Weasley, no la voy a soltar aunque me digas que tú y tu manada completa van a saltar a atacarme, aunque supongo que debería asustarme debido a la gran cantidad de comadrejas que se me vendrían encima…-enarcó una ceja al ver como el pelirrojo apretaba los puños con furia sin dejar de mirar a una atontada Hermione que no se apartaba de su agarre. Pero bastó eso para que, la ahora rubia, agitará su mano y diera un salto hacia atrás. Aun no podía decir nada, a pesar que sabía que no era más que una treta del Slytherin para molestar a sus amigos. Entonces Harry salió a su defensa y la haló por un brazo acercándola a ellos. Otro error, casi se rompe el límite de los dos metros por lo que la chica, completamente espantada de que se pudiera romper el hechizo estiró sus brazos y agarró la túnica de Malfoy, lo que hizo que él sonriera y Harry espantado soltara a su amiga.
Hermione al darse cuenta de cómo presionaba la túnica de Malfoy entre sus puños la soltó asustada y comenzó a tratar de explicarles lo que pasaba:
-Chicos no es lo que están pensando…
-¡¡Y se puede saber qué es lo que crees que estamos pensando?!-exclamó Harry sin control-¡¿Cómo es que haces…eso?! ¡¿No es suficiente con que seas una versión femenina de Malfoy como para que ahora te le tires encima frente a nosotros?!
-¡Cállate Harry!-le gritó Hermione aun al lado del ex rubio y exclamó señalando a Ron-¡Y tú ni siquiera abras la boca! ¡Ahora hablo yo!-Malfoy veía la escena más que divertido y cruzándose de brazos se alistó a escuchar la historia de Granger-No puedo alejarme de Malfoy…
-Interesante comienzo, Granger…-dijo el aludido poniendo los ojos en blanco y añadió irónico-Tú sí que sabes escoger las palabras sabelotodo…-Ron y Harry trataban de comprender pero debido a la furia se les hacía imposible por lo que el chico continuó-¡Es por lo del olor cabezas huecas! ¡McGonagall nos hechizó para evitar que se extingan por asfixia los salvadores del mundo mágico y las comadrejas!
-Cállate Malfoy.-dijo Hermione dándole un codazo. Draco alzó las cejas y dijo arrastrando suavemente las palabras:
-¿No se los has dicho…?-el par de gryffindors miraron a su amiga a punto de lanzarle un hechizo ¿Qué sabia Malfoy de ella que no sabían sus mejores amigos?
-¿Qué cosa Malfoy?-dijo mirándolo enojada-¿Acerca aquel accidente que tuvimos con aquella poción…? Chicos…-dijo mirándolos con unos ojos grises de cachorrito-¿Creen que yo les ocultaría algo?-Malfoy rodó los ojos ante el cinismo de la chica-Tengo que compartir el día de hoy y el de mañana con esta serpiente rastrera por un encantamiento que nos puso McGonagall para aplacar el olor…no podemos alejarnos más de dos metros…
Sus amigos la miraron incrédulos, y tras unos instantes en los que Draco contempló una vomitiva escena de comprensión y amistad, Potter y Weasley se fueron por otro camino no sin antes amenazarlo si llegaba a hacerle algo a su (Sí, claro) inocente amiga. Comenzaron a caminar por los ya solitarios pasillos, la segunda clase de la mañana ya había comenzado y sólo se veían por ahí a uno que otro estudiante retrasado, tenían Historia de la Magia por lo que ninguno de los dos avanzaba muy rápido. Draco que iba caminando a la derecha de Hermione junto a la gris pared del castillo no pudo resistirse a hacer un comentario burlón a la Gryffindor:
-"¿Creen que yo les ocultaría algo…?"-dijo imitando la voz de Hermione mientras caminaban-¡Vaya que eres descarada Granger! ¡Si supieran tus amigos cuántos cosas les escondes últimamente…!-se vio interrumpido de repente por un empujón de la chica que lo lanzó en contra de la pared. Se quedó frío al ver que la rubia Hermione de hermosos ojos grises se le venía encima, la Gryffindor ponía sus manos atrás del cuello de Draco que no pudo siquiera moverse-¿Qué…qué piensas…hacer, Granger?
Hermione sonrió y acercó sus rostros aun más, vio en sus ojos el mismo brillo que había visto durante el desayuno y supo que algo no andaba bien, pero no tuvo mucho tiempo de pensar en eso porque comenzó a besar los adictivos labios de Hermione. No podía pensar con claridad por lo que no se dio cuenta en qué momento tomó a la chica y la apoyó en contra de la pared, ni tampoco como, en medio de risitas de la chica, abrió su túnica y comenzó a subir las manos por esas hermosas piernas. Misteriosamente, o mejor mágicamente, a ninguno de los dos le importaba que algún estudiante curioso que pasara los viera en tan comprometedora situación, igual, no los reconocerían. Fue entonces cuando Draco se alejó de un golpe de Hermione: ¡A eso se refería McGonagall! ¡¿Qué demonios hacía besando a Granger en la mitad de un pasillo?! ¡¿Era aquello la pérdida de la inhibición a la que se refería la profesora?! Miró a Hermione que le saltó al cuello a darle otro beso y la tomó de la mano para salir de aquel pasillo. Lentamente, al parecer la chica volvió a la normalidad y le exigió que la soltara, él perdiendo la paciencia y ya frente a la puerta del aula del profesor Binns le dijo:
-Esos efectos secundarios de los que habló McGonagall al parecer te toman por sorpresa…-la miró a los ojos y añadió desesperado-¡Por ninguna razón podemos dejar que nos controle así! ¡Tuvimos suerte esta vez, pero no quiero que nadie me vea besándome con una sangresucia en los pasillos!
Hermione se puso roja de la ira a medida que su cabello se estaba oscureciendo, los efectos de los hechizos estaban pasando, ella no había querido besar a aquel arrogante estúpido…sólo sintió que podía hacerlo…que nadie podía evitar que lo hiciera y que no le importaría lo que pensaran los demás, el hurón botador incluido. Así, que abriendo de golpe la puerta del prácticamente desierto salón, irrumpió en la clase casi gritando:
-¡Te agradecería que dejes de llamarme sangresucia!-logró llamar la atención de sus pocos compañeros mientras caminaba hacia un asiento desocupado-¡Y no te preocupes que no me volveré a acercar a ti, huroncito!
La chica Gryffindor cuyo cabello ya había vuelto a la normalidad se dejó caer sobre su silla sonoramente, Draco (que también había recuperado su color original de cabello) procuraba caminar cerca de ella y le echaba un vistazo al profesor-fantasma que ni siquiera se había inmutado y seguía hablando de la Segunda Convención Mágica Internacional de 1137. Notó como los alumnos les miraban intrigados y reconoció un rostro familiar que se burlaba en silencio: Theodore. Puso los ojos en blanco y para sorpresa de los presentes se sentó junto a Granger que ya comenzaba a sacar sus cosas para tomar apuntes de la clase.
Genial, se suponía que el viejo Dumbledore era el mejor y más hábil mago vivo, y ni siquiera podía realizar un hechizo garantizando que no habría efectos secundarios. Miró de reojo a Granger cuya piel recobraba su color natural, se acomodó en el pupitre alistándose para una larga y aburridora clase, puso los ojos en blanco y suspiró cruzando los brazos: Esas consecuencias inesperadas de su encuentro en la biblioteca serían difíciles de sobrellevar si de repente a la sexy Gryffindor le daba otro ataque de sensualidad…seguido de aquel arranque de mal humor.
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Espero que les haya gustado y ahora a contestar reviews:
HerEvilRoyalty5: Lamento haberte hecho esperar y espero qu no hablaras en serio con eso de la maldición imperdonable n.n
Monzy Ronzen: Pues es asi y de ahí su nombre...tratan de ser discretos pero todo les sale mal y al final todo se sabe jeje
icegirl06: me alegra haberte ayudado a mejorar tu dia . y me alegra que te guste
Edna: creo que al menos por ahora no habrá que asustar tanto a Draco así...muhajaja
Pau tanamachi Malfoy: Sip, Theo absolutamente hermoso y sip, aunque creas que eres tú, fue jodidamente cursi
beautyfly92: muchas gracias y espero que sigas leyendo y dejandome reviews!
loca anonima O: lo del olor fue definitivamente basados en una historia de la vida real...jeje
Joyce Alexa Malfoy Black: mmm...déjame pensarlo, sí, talvez, o al menos más rapido que él n.n
Alastor82: definitivamente, siempre es bueno
Lagordis: me gustaría que me dijeras que fue...tal vez algo si quedó en el aire pero...ni idea n.n
Angy Malfoy: Cuando leí tu review, casi me muero de alegría...T.T tan largo y tan lindo, muchisímas gracias!! Espero que sigas leyendo y dejandome reviews!
A todas las anteriores, y a las que leen y no me dejan su notita igual, un beso y muchísimos abrazos!! ya saben no se les olviden los Reviews!
Londony S.
