ACTUALIZACIÓN 1: T.T Estoy llorando de felicidad!! Hemos llegado a los 100 reviews!! T.T MUCHÍSIMAS GRACIAS!!
Hola! Pues hoy no les atraso mucho la lectura, sólo les promeo responderle los reviews del capítulo 11 por PM y mandarles un beso gigante a todas (os). Tengo sueño y terminar este capítulo fue un dolor de cabeza, sumandole que tengo un resfriado horroroso. Sobra decirles que espero que les guste y que me dejen muchos reviews!!
Ah! Se me olvidaba Harry Potter, Todos sus Personajes, Lugares y todo lo demás son una marca registrada de nuestra querida J.K Rowling y... de Warner Bros, para la gran desgracia de nosotros los fans.
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12
UN GANADOR INESPERADO
Había comenzado una competencia, una guerra silenciosa se había declarado, sólo faltaba saber quién sería el ganador.
-¡¡SI LES DAS UNA ORDEN MÁS A ESOS ELFOS, JURO QUE CONVERTIRÉ TU CABEZA EN UNA CALABAZA, DRACO MALFOY!!-Hermione lucía bastante perturbada mientras le apuntaba con su varita, pero había que comprenderla: había estado el último cuarto de hora escuchando como aquel petulante Slytherin devolvía innumerables platos de comida a los elfos domésticos; que estaba salado, que estaba dulce, que poco cocido, que muy cocido… ¡La estaba enloqueciendo! ¡Y aun más que las tontas criaturas, felices y serviles, corrieran a satisfacer sus caprichos!
Draco la miró entre divertido y sorprendido, se veía como una desquiciada-Una sexy desquiciada-pensó alzando una ceja. Le devolvió su plato de comida a un elfo, que suspiró contrariado, y caminó lentamente hacia ella, le miró fijamente y sólo desvió sus ojos un instante hacia la varita de la chica que le apuntaba amenazante. Sonrió de lado, tan típicamente Malfoy, y se paró justo frente a ella.
-Granger, Granger…-dijo moviendo la cabeza negativamente de lado a lado como si estuviese muy decepcionado-Sé que estás muy empeñada en eso del PEDDO…
-¡¡Es P.E.D.D.O!!-gritó descontrolada logrando que Draco sólo sonriera aun más.
-Sí, eso. Sin importar como sea, ha logrado hacer que nos den ataques incontrolables de risa durante las noches aburridas en la sala común…-un pequeño y malvado brillo se dejó ver en sus ojos grises mientras Hermione le miraba a punto de soltar una maldición-Todos tus esfuerzos por lavarles el cerebro son inútiles, ellos son felices así.-esperó, con una sonrisa burlona, la respuesta de la chica.
-Eso es porque gente como tú…-siseó haciendo énfasis en el "tú" con odio-Insiste en hacerles creer que son felices…Necesitan a alguien que les haga salir de su error.
-¿Y crees que ese alguien eres tú, Granger?-dijo arrastrando las palabras con ironía-Siento, tener que bajarte de tu nube, pero para comenzar estás equivocada en tus ideas acerca del mundo.
-¿Sí…?-añadió Hermione alzando su varita de forma escalofriante e impregnando de la más profunda furia cada palabra-¿Y se puede saber cuáles son las ideas correctas acerca del mundo?
-Por supuesto Granger.-añadió el Slytherin mostrándole a Hermione una silla junto a la que él ocupaba anteriormente con un gesto de extrema galantería. Ella, un poco renuente, dio un par de zancadas furiosas y se tumbó en el asiento mientras que Draco la seguía e imitaba tratando de contener una carcajada.
-¿Y bien, Malfoy?-resopló desesperada. Él enarcó una ceja, le divertía mucho el hecho que ella aceptara sentarse a discutir un tema tan tonto como lo era la servidumbre mágica.
-Granger, en medio de mi infinita bondad he decidido sacarte de tu ignorancia.-Le sonrió burlón a la chica que cada vez se enrojecía más, de ira, claro está-En este mundo hay dos clases de seres: los superiores…-Draco se señaló a sí mismo con su dedo índice y lució su más arrogante sonrisa, logrando que Hermione se tensara de furia en su silla-…Que somos mejores y hemos nacido para dominar y estar por encima del común, para que se nos rinda pleitesía y nos sirvan los seres inferiores…-dicho eso señaló a la multitud de elfos que se movían de aquí para allá desapareciendo platos de comida, cocinando y lavando vajillas, luego se quedó mirando significativamente a Hermione y le hizo un vehemente gesto con la cabeza indicándole que , para él, ella pertenecía a este grupo-…Que son todos aquellos que desde su nacimiento saben la miserable vida que van a tener; muggles, sangresucias, elfos, semi humanos: siempre sumisos, serviles y entregados a los deseos de nosotros, los superiores.
Hermione estaba lívida a causa de la rabia, se puso de pie de un brinco y estuvo tentada a golpear a Malfoy. No sabía que la enojaba más: Que fuera un orgulloso, egoísta y engreído déspota que esclavizaba y maltrataba a los elfos domésticos, o que la hubiese tratado como una basura, como un trapo viejo, y justo después de lo que había pasado entre ellos la noche anterior…Definitivamente lo segundo. Comenzó a temblar de furia contenida y se giró dándole la espalda a Malfoy, se regañaba a sí misma con dureza, no tenían porque dolerle las palabras del hurón botador, debían deslizarse sobre ella sin afectarle en lo más mínimo ¡Entonces no entendía porque sus ojos se habían llenado de lágrimas! Trataba de evitar que éstas corrieran por sus mejillas pero había sido imposible: gruesas gotas salían de sus ojos, caían de su rostro y las más traviesas salpicaban en el suelo. Se sentía tan tonta…
A Draco le divertía mucho hacer rabiar a Granger pero sintió algo extraño al ver pequeñas gotas que brillando como cristales caían cerca de sus zapatos. Sin saber muy bien por qué se puso de pie y dio dos pasos hasta que quedó a centímetros de su espalda. De ninguna manera se sentía culpable, de eso estaba seguro, pero no podía evitar sentir algo raro al ver como se estremecían los hombros de la chica a causa de su llanto silencioso.
-Oye…Granger…-dijo burlón tocando con su dedo índice el hombro de la chica insistentemente mientras ella le ignoraba por completo-No pensé que te afectaría tanto…-Hermione alzó la cabeza un poco pero no dejó de llorar: ¿Acaso estaba Malfoy disculpándose?-Supuse que ya eras consciente de tu situación de inferioridad…
Malfoy: 1 – Granger: 0
Hermione rodó los ojos hipando y le dio una palmada al dedo del Slytherin que le seguía golpeando suavemente el hombro. Se giró para encararlo y se enojó aun más al verlo con su estúpida sonrisa pintada en la cara:
-Te odio…Draco Malfoy.-dijo sin dejar de llorar y comenzando a golpearlo en el pecho. Él se desesperó, no quería una estúpida escenita como la que le estaba armando Hermione, agradeció estar lejos de miradas indiscretas (los elfos no le preocupaban en lo más mínimo, estaban enseñados a ver y callar), además que en Hermione esas palabras no significaban nada para él, la última vez que las había dicho…pues, ya sabía lo bien que había terminado todo, sonrió arrogante. Los golpes de Granger comenzaban a hacerse más suaves cada vez y ahora sólo apoyaba su frente en su pecho para llorar. Esa chica sí que era rara, le decía que lo odiaba pero aun así se consolaba en él, frunció el ceño pensando que nunca lograría comprender del todo a las mujeres. Tomándola por los brazos, hizo que se movieran juntos (por aquello de los dos metros) hasta las sillas, quiso sentarse pero ella no dejó de sollozar en su pecho, aunque parecía que se había calmado un poco. Trataba de controlarse para no decirle otra sarta de ofensas a la llorosa chica que estaba logrando ponerlo realmente nervioso cuando sintió que ella le llamó:
-Dra…Draco…-se quedó de una pieza, los mieles ojos de la chica estaban anegados en lágrimas y le miraban fijamente, no supo a ciencia cierta que sintió al quedársela viendo por un instante, fue como si su corazón hubiese dejado de latir por un momento. La vio tan vulnerable, tan accesible, tan dulce, que lo único que le provocó fue besarla mientras recordaba lo pasado la noche anterior y un sofocante calor comenzaba a rodearle…no le importó y cuando acercaba su rostro al de ella sucedió…
¡¡PAFF!!
-¡¡Eso, Malfoy, es para que intentes ofenderme otra vez!!-gritó alejándose un metro y noventa y nueve centímetros de él a la vez que se secaba las lágrimas de su rostro y una sonrisa traviesa se dibujaba en su boca, se lo merecía.
Malfoy: 1 – Granger: 1
Draco hubiese podido matarla en ese momento, ¡¿Quién demonios se creía Granger para golpearlo otra vez?! ¡Si contaba el de tercer año ya eran tres golpes a la cara! Se llevó su mano a su mejilla enrojecida (por la bofetada y por la ira) y caminó acercándose a ella de forma peligrosa. Se preguntó si sería capaz de golpear a una mujer, pero la respuesta era negativa, no era tan canalla… ¡Tal vez no era capaz de golpearle, pero sí podía lanzarle un hechizo! Sacó su varita y trató de apuntar a Hermione cuando una pequeña figura delante de él se lo impidió:
-¡De ninguna manera Dobby permitirá que le hagan daño a la amiga de Harry Potter!
Genial, sólo eso le faltaba.
-¡Quítate Dobby!-exclamó apuntándole a la chica varios centímetros por encima de la cabeza del elfo. Hermione alzó una ceja pensando lo tonto que eran los gritos de Malfoy, Dobby no era precisamente un escudo muy grande y si hubiese querido maldecirla hubiera podido hacerlo enseguida. Estaba equivocada, pero no lo sabía.
-¡Dobby ha dicho que no!-gritó la pequeña criatura alzando una de sus manos a Draco en un gesto de defensa.
-¡Es la última vez que te lo digo! ¡Apártate Dobby!-al ver que el elfo doméstico no se movía, Draco, siendo presa de una furia incontrolable e irracional (mágicamente irracional), hizo algo que, él sabía, era bastante estúpido: movió su varita y trató de lanzarle a Granger un hechizo no verbal. Pero bastó eso para sentir como un haz de luz le golpeó en el pecho y le empujó violentamente hacia atrás, cayó bruscamente sentado en el piso y se golpeó, muy dolorosamente, su cabeza con el borde de la mesa que estaba tras suyo.
Hermione vio con ojos impresionados como Dobby atacó a Draco, pero lo que sucedió después le hizo casi morirse de la risa: el Slytherin, bastante adolorido puso una mano sobre la mesa para tratar de levantarse pero sus cálculos fallaron y la apoyó en un tazón gigante de puré de papas que cayó como en cámara lenta sobre la cabeza del chico.
Lo único que hizo que Hermione detuviera su carcajada fue el ver como Dobby espantado tomaba un sartén entre sus manos y comenzaba a usarlo para golpearse en la cabeza. Ella se horrorizó y trató inútilmente de detener al elfo en su intento de auto castigarse.
-¡Para Dobby!-Gong…-¡No lo hagas!-Gong…-¡No seas tonto!-Gong…Hermione estaba desesperada y los otros elfos sólo seguían haciendo lo suyo mientras asentían al ver lo que hacía Dobby: no era correcto atacar a un estudiante, mucho menos si había sido su amo. No sabía a quién pedir ayuda sólo estaba…-¡Malfoy! ¡Ayúdame!-Gong…trató de tomar las manos pequeñas del elfo pero éste se escabullía fácil…Gong…
-¡Dobby es un elfo malo…!-Gong-¡Dobby debe castigarse…!-Gong-¡Dobby ha atacado al amo Draco!-Gong.
-¡MALFOY!-gritó Hermione-¡Ayúdame!
Draco sacudió un poco su cabeza, le dolía de sobremanera y con un gesto perezoso se quitó el tazón de su hermoso cabello. Estaba furioso y miró a Hermione con odio mientras se sacudía el puré de la cabeza, sólo para embarrarse más. De ninguna manera ayudaría a Granger, aquel maldito elfo se merecía el castigo…pero se llevó las manos a sus orejas con dolor: el sonido del metal golpeándose sobre el elfo resonaba en su cabeza, quería que se detuviera, no lo soportaba más.
-¡Detente Dobby!-gritó desesperado, Hermione lo miró impresionada pues creía que no haría nada por evitarlo, cosa que no estaba muy lejos de la realidad. La chica sostenía al elfo entre sus manos cuando éste dejó de golpearse y soltó el sartén ruidosamente sobre el piso. Dobby tenía los ojos llenos de lágrimas y unas cuantas protuberancias aparecían en su cabeza.
-¡El amo Draco no quiere que Dobby se lastime! ¡El amo Draco…!
-¡Malfoy ya no es tu amo!-gritó Hermione y se puso de pie señalando al chico que aun sostenía su cabeza entre sus manos-¡Eres un elfo libre ahora! ¡Cómo todos deberían serlo!
Dobby asintió en silencio y se acercó a Draco temblando, le hizo una reverencia, cosa que hizo que Hermione bufara impaciente y dijo:
-Dobby lo siente mucho, señor…pero el amo quería lastimar a…-Draco lo interrumpió secamente:
-Cállate. Cállate antes que decida matarte con mis propias manos.-Hermione frunció el ceño ante la amenaza pero el elfo se alejó y corrió a ayudar a servir la sopa. Draco trató de levantarse, nuevamente apoyando su mano sobre la mesa, nuevamente con tan mala suerte que la colocó sobre un tazón de salsa de carne que se resbaló y cayó sobre su cabeza. Maldijo en voz alta mientras la suave risa de Hermione le sacaba de sus propios pensamientos.
-¡Sí que eres torpe, Malfoy!-dijo la joven sonriendo, colocándose frente a él y estirando su mano para ayudarle a poner de pie. Él la miró con una mueca de disgusto en su cara pero aceptó su ayuda. Ella no pudo contener una carcajada al tenerlo frente a él y dijo ahogándose de la risa-¡No te puedes quejar Malfoy! ¡Ahora sí que estás delicioso…!
-Yo siempre he sido delicioso, Granger…-dijo alzando una ceja arrogante mientras quitaba la mezcla de papas y salsa de su cabeza, una fuerte punzada de dolor volvió a golpearlo cerca de su nuca-Voy a darme una ducha…
El Slytherin tomó sus cosas y comenzó a caminar mientras Hermione le miraba perpleja, agarró su mochila de la silla y le alcanzó antes de que se alejara más de lo permitido.
-¿De qué hablas?-dijo mientras salían de la cocina y poniéndose frente a él-No he comido y no…
-Ese no es mi problema, Granger.-dijo mirándola con furia-Si no hubieses empezado con tus estúpidas ideas acerca de los elfos domésticos estaríamos comiendo en este momento. No pienso quedarme con esta basura encima así que…-la apartó de su camino-Me voy a mi sala común.
-Nos vamos a tu sala común…-añadió maliciosa Hermione caminando tras él a paso rápido. No entendía a Malfoy, pero la verdad no se iba a poner a tratar de descifrarlo. Lo siguió mientras bajaban las escaleras y agradeció a Merlín que todos estuviesen ya almorzando en el Gran Salón. Se vio de pronto atrás de Draco, se había detenido frente a una pared lisa y normal. Recordó lo que le habían dicho Harry y Ron acerca de la entrada a la sala común de Slytherin.
-Serpensentis…-dijo Draco en un susurro y volteando a mirar a Hermione-Genial, ahora también tendré que cambiar la contraseña…
Hermione se quedó sorprendida al entrar al amplio salón, era bastante diferente a la sala común de Gryffindor, empezando por la combinación de colores, pero no tuvo mucho tiempo para detallar los elegantes muebles y las finas mesas porque Draco no se detuvo ni un momento. La chica se espantó al notar hacia donde se dirigían.
-¡De ninguna manera voy a entrar a tu habitación!-dijo deteniéndose y agarrándole por su túnica. Notó que algo como salsa de carne y puré corría por el cuello al Slytherin.
-Me importa un bledo, Granger.-dijo soltándose de su agarre y avanzando hasta llegar a su habitación, Hermione lo seguía en silencio rumiando su rabia.
Siempre tratando de mantener la máxima distancia lo acompañó mientras buscaba una toalla, un peine y otras cosas más. Bufó desesperada y Draco la miró fastidiado, le dolía mucho la cabeza como para soportar sus estupideces. Ella se mostró muy renuente a seguirlo adentro del baño pero decidió callar para no tardarlo más y poder volver a comer lo más pronto posible.
Los latidos de su corazón comenzaron a acelerarse sólo con ver que Malfoy comenzaba a quitarse la túnica, el suéter, la corbata, el primer botón de la camisa, el segundo, el tercero…mucho calor.
Cerró los ojos y se sentó en el retrete dándole la espalda, trató de recitar en su mente la lección de Defensa Contra la Artes Oscuras que tendrían al día siguiente, se aflojó un poco la corbata y logró calmarse un poco. Sin embargo se sonrojó bastante al escuchar como el agua de la ducha comenzó a sonar en contra del suelo, Malfoy estaba desnudo bañándose muy cerca de ella. Se giró nuevamente y supo que sólo tras esa cortina estaba él, mordió su labio inferior por dentro hasta hacerlo sangrar: estaba sintiendo aquel impulso de entrar a bañarse con él. Se pedía calma, era sólo un efecto secundario. Comenzó a repasar mentalmente el vocabulario de Runas mientras seguía escuchando el rítmico golpear de las gotas de agua sobre el cuerpo de Draco.
Entre tanto, él luchaba por terminar de sacarse aquella espesa y pegajosa mezcla de comida de su cabello, no sin sentir un fuerte ardor en la parte de atrás de su cabeza. Miró hacia abajo y notó que el agua que corría hacia el desagüe estaba manchada de rojo y no precisamente por la salsa de carne, maldijo en voz alta y trató de terminar de bañarse lo más pronto que pudo. Cuando terminó la ardua tarea de despegarse del cabello su almuerzo y volvía a oler como una persona normal (al menos para sí, porque para los otros apestaba a florecitas), haló bastante furioso la cortina y se sorprendió al ver a Hermione frente a él, no le preocupó lo más mínimo estar sin nada de ropa frente a ella, fue más agobiante ver otra vez aquel extraño brillo en sus ojos.
Ella podía jurar que hizo todo lo que pudo para evitar levantarse y moverse hasta la cortina de la ducha, pero era algo más fuerte que ella. Al verlo en frente de sí sólo quiso besarlo y eso era exactamente lo que iba a hacer. Se abalanzó a los brazos de Draco y acarició suavemente su cabello, su cercanía hizo que su ropa se mojara, pero no le importó. Comenzó a acercar su rostro al suyo y acarició su nariz con la de él, una sonrisa se dibujó en los rostros de ambos y él la rodeó con sus brazos. Había comenzado a ser bastante placentero estar cerca de Malfoy. Fue en ese momento que ella bajó sus manos por su cuello hasta llegar a su pecho y, apartando su vista de los ojos grises de Draco para ver el camino que habían seguido sus manos, dejó salir un agudo grito de espanto: sus manos estaban llenas de sangre así como todo su anterior recorrido. Dio un brinco hacia atrás y miró llena de terror al Slytherin.
-Sólo me golpeé en la cabeza y estoy sangrando un poco…-dijo alzando los hombros y añadió burlón-No seas tan cobarde, Granger.- ella apretó sus puños y se dio la vuelta furiosa, sin entender muy bien por qué, en primer lugar, había decidido llegar hasta él.
Draco corrió nuevamente la cortina, abrió la llave otra vez y limpió la sangre de su cuerpo, le había comenzado a doler la cabeza una vez más, debía curarse esa herida. Salió goteando agua de la ducha, un agudo grito le hizo volver su vista hacia Granger, puso los ojos en blanco, tomó la toalla y la enrolló alrededor de su cuerpo dejando su torso al desnudo, mientras que con otra más pequeña presionaba el corte en su cabeza.
-Había olvidado que has vuelto a la normalidad…-dijo fríamente haciendo más presión con su mano sobre la parte de atrás de su cabeza. Hermione vio lo adolorido que parecía y lo siguió nuevamente hacia la habitación.
-Quiero preguntarte un par de cosas, Malfoy…-dijo dejándose caer sobre una silla muy cerca de su cama, mientras observaba con demasiada atención cada gota de agua que se deslizaba por el cuerpo del chico.
-Habla de una vez, Granger.-dijo tirándose descuidadamente en la cama, el dolor había comenzado a hacer mella en su funcionamiento cerebral.
Hermione lo miró con atención mientras él se acostaba boca abajo en la cama, aun sosteniendo con fuerza la pequeña toalla ahora manchada de rojo sobre su cabello. Se extrañó de la falta de insultos en sus últimas conversaciones, por lo que supuso que el dolor debía estar matándolo. Se acercó a él que tenía su cabeza enterrada en la almohada, se sentó a su lado y le hizo quitar la mano de la toalla. Para su sorpresa, él no dijo nada, sólo dejó caer su brazo junto a su cuerpo. Hermione miró la herida, no era muy grande pero sí algo profunda por lo que no dejaba de sangrar.
-Debemos ir a la enfermería, Malfoy…-dijo asustándose un poco-Vístete para…
-No me pienso mover de aquí.-alcanzó a entender ella, hablaba aún con la almohada en su cara.
-¡No seas terco!-dijo ella apartando mechones de cabello rubio de la herida-¡Muévete!
-¡Ya he dicho que no, Granger!-dijo ladeando su cabeza hacia donde ella estaba. En ese momento no le pareció el usual adolescente odioso y prepotente de siempre, más bien sus ojos mostraban a un niño caprichoso, así como esos que se negaban a ir al dentista y que ella tanto veía en el consultorio de sus padres. Volvió a enterrar su cabeza en la almohada y ella alcanzó a entender que decía-¡Eres una sabelotodo! ¡Supongo que puedes cerrar una cortada!
Ella sonrió al escuchar sus palabras, pero en seguida descubrió lo extraña que era la situación: sonreía sentada junto a la espalda desnuda de Draco Malfoy en una habitación que era una oda a Slytherin, las serpientes, el verde y el plateado, mientras él sangraba por una herida provocada por un, aparentemente inofensivo, elfo doméstico. Movió negativamente la cabeza y, tomando su varita, hizo aparecer un pequeño botiquín lleno de varias pociones que guardaba en su habitación.
Draco estaba en silencio y, hasta cuando comenzó a poner esencia de Díctamo sobre la herida, Hermione pensó que se había dormido; salió de su error al ver como la piel de la nuca del chico se erizó con su contacto y sus hombros se estremecieron suavemente al notar su mano izquierda sobre su espalda descubierta. Ella sonrió satisfecha al ver las reacciones que causaba sobre él (cualquier chica en su lugar también lo hubiese hecho) y, también un poco, al ver que la herida dejaba de sangrar.
-Ya se detuvo la hemorragia.-dijo sin lograr dejar de sonreír al ver como el asentía sin alzar su cabeza de la almohada. Aplicó otro par de pociones, una para desinfectar y otra para cerrar la herida. Su trabajo había sido todo un éxito, podría comenzar a considerar ser una sanadora.
-Granger…-dijo él volteando su rostro hacia ella una vez más. Su corazón se aceleró al pensar que le iba agradecer lo que había hecho, pero él se encargó de desinflarle la ilusión como un globo-¿No tienes algo para el dolor…? Mi cabeza quiere explotar…
Malfoy: 2 – Granger: 1
Ella lo miró indignada ¡¿Acaso creía que era su sirviente o qué?! Se levantó de un brinco a la vez que hacía desaparecer el botiquín con un movimiento furioso de su varita. Vio como volvía a esconder su rostro entre las almohadas, su vista se deslizó desde la herida que acababa de curar, pasando por su nuca y recorriendo cada centímetro de la blanca espalda del chico. Pudo divisar suaves marcas rosas producidas por ella misma la noche anterior, comenzó a sonrojarse violentamente y dijo enojada como tratando de sacar su frustración:
-¡No era que lo esperara Malfoy! ¡La verdad no es que esperara nada de ti! ¡Pero un "gracias" sería bastante adecuado en este momento!
-En primer lugar, no es que tenga que darte explicaciones de lo que hago o no, Granger.-dijo moviendo su cabeza hacia ella, taladrándola con su mirada gris a la vez que inyectaba cada palabra con veneno-Pero no debo darte las gracias por arreglar algo que tú misma hiciste.-esbozó una sonrisa burlona y esperó que ella arremetiera en su contra.
Hermione se acercó a él furiosa, estaba completamente sonrojada y sus hirientes palabras la hicieron sentir un poco (pero sólo un poco) culpable:
-No es mi culpa que decidieras atacarme…-dijo entrecerrando los ojos y mirándolo acusadora-Dobby no es precisamente un escudo gigante…eres bastante malo en duelos, lo cual es muy diferente…
-¿Eso crees, Granger?-dijo sentándose en la cama a la vez que sonreía tenebrosamente, logrando que Hermione se pusiera bastante nerviosa-¿Crees que no me pude defender de los poderes de aquel engendro mágico?-logró que retrocediera un paso y no se atreviera a replicar-Déjame, nuevamente, sacarte de tu ignorancia…-ella frunció el ceño y cruzó los brazos mirando a otro lado, no le gustaba el tono arrogante de Malfoy, pero no iba a darle el gusto de reñirle. Él alzó una ceja desconcertado al ver que ella no decía nada, pero enseguida prosiguió-Para considerarte una defensora de ellos los conoces muy poco: Los elfos domésticos defienden hasta la muerte a sus amos…
-No parecía querer defenderte…-comentó Hermione bastante hiriente. Draco rodó los ojos y se acomodó un poco la toalla que le cubría aduras penas de la cintura hacia abajo.
-¡Sí que eres estúpida!-exclamó mirándola con burla, a ella le dolió demasiado oír aquellas palabras-Yo ya no soy el amo de Dobby, es ahora un elfo libre y él decide a quien servir y defender…y te escogió a ti, por si no te habías dado cuenta.-sonrió al ver que Hermione seguía sin mirarlo-Fue tonto tratar de atacarte, lo sabía, pero sentí… ¡Sentí tanta rabia en contra tuya…!-ahora era él quien se sorprendía, trataba de dejar de hablar pero no podía-Es todo culpa de esos efectos secundarios, no me importó saber que Dobby me atacaría-apretó sus puños mientras dejaba que aquella rabia descomunal volviera a apoderarse de él- ¡No me importó saber que muy probablemente saldría herido…! Sólo quería hacerte daño… ¡Hacerte desaparecer de mi vida! ¡Todo porque en dos días has logrado ponerla cabeza abajo!
Hermione se quedó de piedra al oír sus palabras y giró su rostro para verlo, era ahora él quien dejaba que su mirada se perdiera en la pared que estaba atrás de la cabecera de su cama. Respiraba muy agitadamente y sus mejillas estaban ligeramente sonrosadas, al parecer estaba furioso por haber dicho lo que dijo. Supo en seguida que no lo había controlado y que era, otra vez, culpa del hechizo de Dumbledore. Draco Malfoy nunca dejaba salir sus sentimientos y esa no podía ser la excepción.
De un momento a otro su semblante se relajó, y se dejó caer sobre la cama. Cerró los ojos, lo que provocó que no notara como Hermione se acercaba a él nuevamente:
-Te dije hace un momento que quería preguntarte algo y…-de pronto fue interrumpida por las palabras de Draco:
-No quiero hablar de nada Granger…-murmuró arrastrando las palabras, estaba adolorido y asustado: si el no poder contener la lengua era otro efecto secundario, no quería que ella le tentara a hacerlo-Voy a dormir un rato ya que no tienes poción para el dolor…
Ella lo miró molesta, él le debía unas cuantas respuestas. Se dejó caer sentada violentamente sobre la cama y habló irónica:
-¡Qué lástima…! Tal vez si quisieras responderme un par de preguntas, mi memoria se refrescara y pudiera recordar dónde dejé esa poción…creo que me quedaba un poco…-se llevó una mano al mentón e hizo como si recordara algo mientras que Malfoy le miraba de reojo.
-¡Escúpelo de una vez, Granger!-dijo enojado moviéndose sobre la cama y tomándola por la cintura mientras ella chillaba por la sorpresa. Se acostó bocarriba y dejó a una sonrojada y avergonzada Hermione sentada a horcajadas sobre él-Si puedes hacerlo desde ahí, claro…-añadió malicioso la última parte. Supuso que Hermione, en el mejor de los casos se bajaría corriendo y le gritaría un par de cosas, o que en el peor le abofetearía otra vez; pero en ambos se olvidaría del tema de las preguntas. Muy equivocado.
-Bien…-dijo ella poniendo sus manos sobre el pecho de él y acomodándose un poco más. La Hermione desinhibida había vuelto y él no lo había previsto, así que se permitió mirar aquel brillo peligroso en sus ojos mieles unos instantes, mientras mordía su lengua para evitar hablar sin parar, pero sobre todo para evitar soltar un suave gemido que le había ocasionado el suave roce de la ahora atrevida gryffindor sobre su regazo.
Malfoy: 2 – Granger: 2
-Granger, lo he pensado mejor…creo que me voy a vestir para regresar a las cocinas…-dijo él tratando de sentarse, pero enseguida recibió un golpe suave en el pecho que le hizo caer acostado otra vez.
-¿Por qué tienes que darle explicaciones a Nott?-dijo masajeándole los hombros y mordiéndose el labio inferior. Draco reunía toda su fuerza de voluntad para no sucumbir pero era inútil, su boca se abrió sola mientras giraba su cara a otro lado para no mirarla.
-Yo no le tengo que dar explicaciones a Nott.-dijo hablando rápido, demasiado rápido-Simplemente le voy a contar lo que ha pasado porque es mi amigo y puedo confiar en él…
Hermione abrió los ojos sorprendida ¿Malfoy podía acaso confiar en alguien diferente a él mismo? Se sintió de repente un poco desorientada y retiró rápidamente sus manos de los hombros del Slytherin.
-¿Confías en él…?-dijo mirándolo fijamente y él hizo lo mismo mientras media sonrisa se dibujaba en sus finos labios.
-No debería pero lo hago. El amor, la confianza y la amistad son para los débiles, Granger. Me han enseñado eso desde pequeño, pero no he sido exactamente el hijo perfecto…-alzó los hombros despreocupado y siguió en tono sarcástico-El estar en Slytherin no quiere decir que no puedas hacer amigos.
A cada palabra que decía Malfoy, Hermione se sentía más y más cohibida; era como si la sinceridad (mágica) que lo rodeaba le quitara el atrevimiento y la desinhibición (mágicos) que ella tenía. Al parecer no podían sufrir los efectos secundarios al mismo tiempo. A Draco no le agradaba para nada le idea de confesarle sus pensamientos acerca de la amistad a Granger, pero si mientras lo hacía podía fastidiarla no le importaba. Su sonrisa se ensanchó, a pesar del profundo dolor, al notar que su último comentario hizo que la chica se cruzara de brazos y murmurara con algo de rabia (producto de magia residual):
-…Y amigas, por supuesto.-Draco alzó una ceja y la miró burlón. Antes de poder evitarlo su lengua se soltó incontenible.
-Parece que llegamos al tema que más te interesa…-dijo arrastrando las palabras y poniendo sus manos entre su cabello y masajeando un poco su sensible cabeza. Hermione resopló molesta y miró a otro lado.-No tengo que perseguir mujeres, todas llegan solitas a mí. Soy irresistible…y tú eres un ejemplo de ello: a pesar que me odias caíste fácilmente en mis brazos y no te arrepientes en lo más mínimo.
Hermione lo miró furiosa y se bajó de encima de él, que sabía que sus sinceros sentimientos acerca de lo que había pasado entre ellos, la espantaría inmediatamente. Ella se trató de alejar de la cama cuando Draco la sostuvo por la muñeca e hizo que se sentara junto a él. Se acomodó junto a ella y vio que estaba por completo sonrojada, que evitaba mirarlo y que su boca estaba tan apretada que parecía una línea.
-Pareces muy seguro de lo que dices, Malfoy.-dijo muy tranquila-Espero que no te hayas hecho muchas ilusiones, puedes estar equivocado ¿Sabías…?
-Sé que no estoy equivocado, sé que te gustó y que lo repetirías, sé que un solo toque mío te hace estremecer hasta la médula, sé que te agrada mucho la idea de haber sido una chica de Malfoy… ¿O tienes algo que decir?
-¡Aquí la que pregunta soy yo!-exclamó girándose hacia él y botando fuego por los ojos.
-No recuerdo haber hecho ese trato, Granger…-dijo alzándose de hombros y notando lo fácil que se había vuelto hablar sin necesidad de ocultarse tras una máscara, a pesar que sentía como el dolor taladraba la parte de atrás de su cabeza. Hermione sonrió tenebrosamente y le dijo, tomándolo fuera de base:
-Tal vez pueda que no me arrepienta, tal vez…y sólo tal vez puede que me haya gustado…-dijo sonrojándose pero sin perder ese tono macabro de su voz- ¿Y qué hay de ti? ¿Te gustó estar con alguien que estuviese fuera de tus estándares?
Draco no se esperaba aquella pregunta, es más, la expresión se le desencajó un poco antes de que, para su gran desgracia, su boca se abriera antes de que pudiera siquiera tratar de evitarlo.
-No puedo mentirte.-dijo abriendo los ojos como platos, sólo para ver cómo Hermione sonreía divertida-Lo disfruté más de lo que debería, incluso más de lo que imaginé que lo haría después de que nos encontramos en el baño…Eres una sangresucia, y no cualquier sangresucia, eres la despreciable sabelotodo, mejor amiga de San Potter y la comadreja Weasley, pero creo que eso sólo lo hizo más interesante…-se llevó las manos a la boca pero no dejó de hablar y le reconoció lo mucho que pensó en ella después de su accidental encuentro-No pensé que una ratón de biblioteca comelibros podía lucir como tú lo hacías esa mañana…me hiciste pensar en un sinfín de posibilidades para acosarte hasta que cayeras en mi cama, pero fue mucho más fácil cuando decidí canalizar mi enojo y dejar a un lado la venganza para darle paso a circunstancias más agradables para ambos: el sexo fue la primera opción cuando te vi en la biblioteca…
Malfoy: 2 – Granger: 3
Draco nunca había estado bajo los efectos del Veritaserum, pero sabía que debía sentirse muy parecido a lo que vivía en ese momento. Hermione estaba ciertamente avergonzada pero un ligero destello de triunfo se notaba en sus ojos, Draco Malfoy le confesaba abiertamente que la había deseado… ¿Había…? ¿En pasado?
-Me alegra que se haga más fácil reconocer tus sentimientos ahora…-dijo burlona poniéndose de pie-Debes vestirte…tenemos apenas tiempo para regresar a comer algo.-entonces se giró a mirarlo y añadió con dejo de amargura en la voz-Lamento que durante este par de días no puedas verte con ninguna de tus amigas.
-No lo lamentes, sé que esta noche pueda que nos divirtamos mucho…-se puso de pie y se colocó junto a ella. No le importaba reconocer aquello porque le distrajo ver el fuerte sonrojo en sus mejillas, entonces añadió arrastrando las palabras con burla mientras pasaba suavemente sus dedos donde ya no había herida, pero que sin embargo le dolía como un demonio-Sé que no te molestaría en lo absoluto…
-¡No afirmes cosas que no te constan!-exclamó furiosa y tremendamente roja-¡Debes aprender a callar pequeño hurón atrevido!
Se giró rabiosa y se alejó lo más que pudo de él, estuvo a punto de romper el límite de distancia y Draco al notarlo decidió llamar su atención de una forma bastante peculiar:
-Fueron cuatro, Granger…-siseó con malicia. Hermione se detuvo de repente pero no se volteó a mirarlo, él pudo jurar que sus hombros temblaron un poco.
-¿Cuatro qué, Malfoy?-dijo ella a la vez que le temblaba un poco la voz. No sintió como él, silenciosamente, se fue deslizando hasta llegar a su espalda. Lo próximo que Hermione hizo fue estremecerse al sentir el cálido aliento del semidesnudo (había que aclararlo) Slytherin detrás de su oreja izquierda.
-Cuatro placenteros, enloquecedores y profundos orgasmos que te hicieron perder el sentido anoche…-entonces rió suavemente-O al menos esos fueron los que alcancé a contar, pudieron ser muchos más…Sólo tú puedes decirme el número exacto…
Malfoy: 3 – Granger: 3
Era difícil imaginar un silencio más profundo que el que se vivió en aquella habitación en ese momento, el ambiente era tan tenso que se podría haber cortado con un cuchillo. Hermione se giró muy lentamente hacia Malfoy que sonreía de medio lado, al parecer le había agradado mucho dejar a la Gryffindor de una sola pieza y su ataque de sinceridad ya había desaparecido. Ella no sabía cómo reaccionar ante aquellas palabras por lo que después de un par de minutos (o tal vez menos) esbozó un intento de sonrisa.
-Siempre quieres ganar… ¿Cierto?-él se extrañó un poco con el comentario y se dedicó a mirar sus provocativos labios, tratando de olvidar el punzante dolor-Quiero que me mires a los ojos cuando te diga esto…-Draco alzó sus ojos fríos y grises, sencillamente hermosos, y se dejó perder en esa laguna de mieles-Eres un desgraciado, engreído, pedante, orgulloso e insoportable racista con el cual tengo que compartir el aire que respiro hasta mañana a mediodía. Es por eso que te agradecería que no hablemos más del tema "NOSOTROS", porque sencillamente no existe. Fue un pequeño error, bueno, tal vez uno grande; sucumbí a la tentación como cualquier otra hubiese hecho y tú ya sabes que no me arrepiento y yo sé que tu tampoco, pero no podemos permitirnos que se repita porque estaríamos afectando el orden natural de las cosas. Nadie se puede enterar, Malfoy. Nadie. No importa que tantos halagos necesites para alimentar tu ego descomunal, sólo reconoceré esta vez que cada minuto que pasé a tu lado en la biblioteca me produjo más placer que cualquier otra cosa que haya hecho en mi vida, pero a pesar de eso no permitiré que vuelva a pasar.
Hermione respiró profundo. El efecto secundario de la repentina sinceridad había sido de bastante utilidad, le habían ayudado a quitarse un enorme peso de encima. Draco la miró divertido y le dijo arrastrando las palabras sin dejar de mirarla a los ojos:
-¿Siempre tienes que hablar tanto, Granger?...Sólo para cerrar el tema de "NOSOTROS", que por cierto no existe, debo decirte que jamás pensé que el sexo contigo pudiese llegar a ser tan bueno…-le guiñó un ojo y la hizo sonrojar hasta la punta del cabello. Ella enterró su mirada en el suelo y mientras movía negativamente la cabeza hizo aparecer un pequeño frasco con una poción de un color amarillo vivo.
-Parece que te la has ganado…-dijo aun sin mirarlo y tendiéndole la botella. Él tomó su mano y la apretó entre la suya.
-Eso parece…-le alzó el rostro por el mentón y, por primera vez desde el día anterior, sin estar bajo los efectos secundarios quisieron besarse y revivir lo sucedido. Sus corazones se comenzaron a acelerar y una fuerte corriente comenzó a recorrer sus cuerpos naciendo desde sus manos unidas y atravesándolos de abajo a arriba. Hermione no quería dejar de mirar esos ojos del color del acero que le ofrecían un panorama ciertamente hermoso, sus rostros comenzaron a acercar nuevamente, sus alientos les rozaban suavemente las mejillas y ella cada vez más se teñía de un suave rosa.
-¿Debo esperar un gracias por la poción…?-preguntó Hermione con los ojos cerrados abandonándose a los sentidos.
-No le agradezco a nadie nada, Granger. Yo me lo merezco todo…-y bastó que entre sus labios se produjera aquel suave roce para que sus nervios le mandaran a su cerebro aquella orden de producir un intenso placer; que terminó de repente cuando la puerta y un grito les interrumpieron de su maravilloso ensueño, donde él no era un estúpido engreído Slytherin y ella no era una sangresucia y sabelotodo Gryffindor.
-¡Eres un estúpido, Blaise!-dijo una voz bastante familiar azotando la puerta-¡¿Cómo es que olvidaste traer mi libro de Runas?! ¡Si lo prestaste a Greengrass para coquetearle por lo menos ponlo otra vez en mi mochila…!
-Mierda…-murmuró Draco con su rostro a un escaso milímetro de los labios de Hermione que se encontraba tensa y con los ojos abiertos como platos.
-Esto es sin duda una grave falta a la disciplina de esta honorable escuela.-dijo mientras cerraba la puerta, se apoyaba en contra de ella y contemplaba en todo su esplendor y por segunda vez la imagen más dispar del mundo mágico: Draco Malfoy y Hermione Granger juntos…-Y yo que pensaba esperarlos en la clase de Babbling…al parecer no tenían intenciones de salir de aquí.
-Nott…-siseó Malfoy con odio.
-Malfoy…-respondió el aludido con un suave movimiento de cabeza-Te recuerdo que soy tu amigo y por lo tanto no represento una amenaza para el secreto más público de Hogwarts…-al ver la cara de desconcierto del par de jóvenes añadió burlón-¡Oh! ¡Si hubiesen escuchado lo que están diciendo en todo el colegio! ¡Los prefectos Granger y Malfoy dormirán juntos está noche por un hechizo de McGonagall!
-¿Qué…qué dices?-alcanzó a murmurar Hermione acercándose sin dar crédito a lo que acaba de escuchar.
-Al parecer comenzó en Gryffindor…-dijo alzando los hombros despreocupado-Pero ahora es el tema favorito de todo el alumnado. Y yo no tuve nada que ver por si estás sospechando de mí, Draco…
-¿Completamente seguro de esto último…?-dijo arrastrando con furia cada palabra, acercándose de forma amenazante a su amigo y colocándose junto a Hermione. Nott sólo volvió a alzar los hombros y decir con absoluta frialdad:
-No tengo porque mentir. Ya les dije que comenzó en Gryffindor, lo que sí puedo afirmar es que tal vez yo sea el único que puedo decir con seguridad, después de haberlos visto dos veces, que este castigo no es en lo absoluto una tortura para ninguno de los dos…-El chico pelinegro les sonrió burlón y después de tomar su libro de Runas se dirigió a la puerta, dejando al par de chicos sin una palabra en la boca-Nos vemos en clase, donde les pediré un pequeño favor…si deciden ir por supuesto…
Nott: 1 – Prefectos: 0
Ganador absoluto: Theodore Nott.
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Les gusto? Espero de todo corazón que sí. Les mando un millón de besos. Espero sus reviews (Y sé que soy perversa atrasando tanto la noche...muhajajaja)
Londony S.
