Hola a todas y todos!! No tengo palabras para excusarme , sé que han pasado casi (y recalco el CASI) dos semanas desde mi última actualizacion pero, bueno, la universidad y los exámenes finales que comienzan el martes puedenser una excusa más o menos justificable.
Aquí les traigo un nuevo capítulo recién salido del horno, porque mientras escribo esto a la 1:43 a.m hora de Colombia, celebro que terminé el cápitulo 14, que al igual que el de "Jazmines y Vainilla" me causó bastantes dolores de cabeza. Lo terminé no dónde hubiese querido dejarlo, pero el próximo valdrá mucho la pena. Creo.
Espero que les guste y me dejen sus reviews, así como los invito a leer un pequeño Oneshot con ambiciones de Longfic que publiqué esta semana llamado "Cómo pudiste?"
En fin, les mando un beso gigante y ahora sí: A leer!!


Ah! Se me olvidaba Harry Potter, Todos sus Personajes, Lugares y todo lo demás son una marca registrada de nuestra querida J.K Rowling y... de Warner Bros, para la gran desgracia de nosotros los fans.

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14

CHARLANDO EN LA SALA ROJA

Pasada la impresión inicial y olvidadas las burlas de Nott, Hermione trató de concentrarse en avanzar en el trabajo que debían entregar en… ¡Media hora! Se apresuró a leer los pergaminos entregados por la profesora y a abrir el diccionario para terminar lo antes posible su traducción, si hubiese sido un poco más inteligente (nótese la ironía), hubiese recordado que el trabajo era en grupos y le hubiese pedido ayuda al par de Slytherins que la acompañaban en la mesa.

A pesar que ella los ignoraba, ambos intentaron ponerse manos a la obra, aunque para Draco y Theo era bastante difícil acostumbrarse al ritmo de trabajo de la Gryffindor, por lo que decidieron dejar que se adelantara mientras ellos conversaban de cosas más importantes mientras ella bufaba desesperada.

-¿Así que pueden separarse hasta 2 metros?-comentó Theodore comenzando la traducción de la octava página, la asignada para él por Hermione-Cuando escuché la historia por primera vez me dijeron que era un metro; la segunda vez, cuarenta y cinco centímetros; la tercera vez, medio metro y perdían la memoria; la cuarta vez, veinte centímetros y amenaza de muerte, la quinta vez…

-Ya fue suficiente.-dijo Draco a la vez que pasaba las hojas de su diccionario-McGonagall creyó que sería una buena idea…nadie tendría que sospechar nada viéndonos tan inusualmente juntos…-resopló con amargura y añadió irónico-¿Por qué alguien debería sospechar algo si nos ven a Granger y a mi juntos? Es que siempre nos hemos llevado tan bien…

Theo soltó una suave carcajada mientras que Draco lo miraba con algo de furia, no debía reírse de sus desgracias, se suponía que era su amigo. Miró a Hermione que estaba tan concentrada en el pergamino que ni siquiera se percató de las nuevas burlas de su amigo. Recorrió con sus ojos el aula y se dio cuenta que en medio de la gran presión que implicaba terminar aquella traducción todos sacaban unos instantes de su tiempo para mirarlos detenidamente y cuchichear entre ellos.

-¿Y qué hay de los otros efectos secundarios…?-preguntó Theo retomando la traducción de la única página que le correspondía. Naturalmente él no lo hizo con mala intención, pero la sola mención de esas dichosas consecuencias inesperadas hizo que Hermione se tensara en su silla y dejara de escribir casi automáticamente. Draco clavó su mirada gris en su amigo haciéndole saber que era un tema bastante delicado del cual no estaba dispuesto a hablar en aquel momento, pero Theo al notar el gélido vistazo que él le dedicó sonrió y ladeó su cabeza, sabiendo muy bien lo que tenía que hacer-¡Oh! Por la forma en que me miras supongo que no quieres hablar de ellos…tranquilo, soy lo suficientemente inteligente como para sospechar que deben ser los causantes del par de ataques de… ¿Cómo llamarlos…?-se llevó un dedo al mentón fingiendo que pensaba y completó girándose a verlos mientras sonreía burlón- ¿De calentura…tal vez? Que he presenciado hoy.

Tanto Hermione como Draco lo miraron como si quisieran matarlo. Podía llegar a ser bastante fastidioso que alguien siempre llegara a las conclusiones correctas y Theodore Nott siempre lo hacía. Hermione optó por ignorarlo y terminar la página seis del trabajo, pero Draco decidió arremeter en su contra:

-Nott, veo que te divierte mucho el burlarte de mis desgracias…-dijo arrastrando con desprecio cada palabra-Lo que pasa con Granger, el castigo de McGonagall, el olor insoportable, que todo Hogwarts lo sepa…-iba enumerando cada ítem con los dedos de su mano izquierda-Y aun así quieres que te hagamos un favor…vas por muy mal camino, Theo…

Hermione sonrió al escuchar sus palabras y siguió concentrada en su trabajo, a la vez que notó que Nott le respondía a Draco:

-Bien, tal vez tengas un poco de razón…pero es que es demasiado divertido todo lo que te pasa.-sonrió conciliador y añadió-Necesito de ustedes, pero no voy a rogarles…si pensabas que lo haría, no me conoces bien.

-No he dicho que pensaba que me rogarías…-dijo Draco pasándole a Hermione los tres párrafos que había traducido-Pensaba que me ibas a chantajear vilmente, como todo un Slytherin…

Hermione movió la cabeza negativamente y suspiró, eran ejemplares únicos en su especie, y agradeció a Merlín no tener que estar cerca de ellos por mucho más tiempo.

-No…el chantaje es muy bajo, incluso para mí. Además no tengo nada bueno que ocultar, es decir, sólo confirmaría un rumor que ya todos creen cierto…-se alzó de hombros y buscó unas cuantas palabras más en el diccionario y anotó unas cuantas cosas en su pergamino-Pero no pierdo nada pidiéndolo…

-¡Habla de una vez!-le interrumpió Hermione arrancando de sus manos el pedazo de pergamino donde el joven pelinegro escribía-¡Deja de dar tantas malditas vueltas! ¡Si lo que nos vas a pedir no va en contra de las reglas del colegio trataremos de ayudarte! ¡Ahora sólo procura decir lo que quieres de una puñetera vez!

La Gryffindor, furiosa sin una buena razón, se dedicó a transcribir lo hecho por Nott que la miraba sorprendido y tras superar la sorpresa inicial pudo esbozar un intento de sonrisa.

-Te presento el efecto secundario de la furia repentina de la leona Granger de Gryffindor.-dijo Draco poniendo los ojos en blanco mientras miraba a su amigo nuevamente. Ella se sintió un poco avergonzada, no sabía porque había explotado de aquella manera pero las últimas palabras del Slytherin habían logrado hacerla sonrojar un poco.

-Bien, Granger.-dijo Theodore mirándolos burlón-Hablaré de una vez: necesito que de alguna forma eviten que el prefecto al que le corresponda hacer ronda cerca de la Torre de Astronomía se desvíe un poco de su rumbo cerca de la medianoche…

Draco enarcó una ceja y Hermione apartó su vista del pergamino por un momento para dedicarle una mirada curiosa a ese par de pálidos ojos verdes. Él les sonreía como si les hubiese pedido que fueran al supermercado a comprarle un litro de leche (versión muggle) o que le prestara su lechuza para mandar una carta (versión mágica). Ella abrió la boca sorprendida y comenzó a apretar fuertemente la pluma en su mano.

-Déjame ver si entendí…-comenzó Hermione comenzando a enojarse nuevamente-¡¿Pretendes que de alguna forma modifiquemos el horario y el recorrido de patrullas que los Premios Anuales trazaron para esta semana para que puedas ir a la Torre de Astronomía por…?!-se detuvo de repente y notó que no conocía la razón por la que le pedía aquel favor tan extraño, la curiosidad mató a la furia y preguntó intrigada-¿Para qué vas a ir a medianoche a la Torre de Astronomía…?

Draco giró los ojos y le dijo irónico:

-¡Y eres la alumna más brillante de nuestro curso!-Theo sonrió al ver la cara de desconcierto de Hermione-¡Va a encontrarse con una chica, sabelotodo!

La indignación le ganó la partida a la Gryffindor que retomó su escritura sobre el pergamino totalmente sonrojada por las palabras de Draco: Nott iba a la Torre de Astronomía a hacer lo mismo que Malfoy había hecho con ella en la biblioteca… ¿Es que nadie además de ella respetaba las normas del colegio? Su conciencia le recordó que lo que había hecho la noche anterior no era precisamente seguir las reglas, apretó con fuerza la pluma y casi rasga el papel debido a la fuerza con la que escribía. Sabía que tenía que decir en ese momento que no estaba dispuesta a ayudarlo en tal cosa, pero temía una mordaz respuesta por parte de aquellos slytherins y presentía que se quedaría sin argumento por lo cual dudó antes de decir cualquier cosa.

Malfoy y Theodore la miraban confundidos: furiosa, curiosa, sumisa…suficiente para volver loco a cualquiera. Y cuando Theo abrió la boca para decir algo sintió la voz de Hermione recitando las palabras a una velocidad alucinante:

-De ninguna manera voy a romper las reglas para que tengas un encuentro romántico, Nott. Debes saber que los estudiantes tienen prohibido vagar por la noche en los pasillos después de las diez, que la Torre de Astronomía está prohibida para los estudiantes salvo cuando están con la profesora y en clase, que los encuentros indecorosos entre estudiantes son castigados severamente, que…-Hermione decía de memoria las reglas concernientes a esa situación aprendidas del Manual del Prefecto de Hogwarts, pero sabía que era propensa a sufrir una interrupción…

-¿Encuentros indecorosos…?-dijo Draco arrastrando las palabras burlón a la vez que alzaba una ceja. Hermione lo veía venir y no alzó la vista en ningún momento de su traducción casi terminada-¿Castigados severamente…?

-Por supuesto, Draco…-comenzó Theodore despacio. Hermione no se detuvo y siguió escribiendo y buscando palabras en su diccionario como si eso le garantizara un minuto más de vida, porque sabía que después de escuchar los comentarios de Nott su moral quedaría por el piso, o aun peor, por la planta baja; o fatalmente peor, en las mazmorras de Slytherin…y desearía morir-Los encuentros indecorosos son castigados si ocurren entre estudiantes normales, pero los prefectos están exentos de ellos, si no contamos los geles de baño del director…-Bueno, nada además de un poco de veneno. Podía considerarse afortunada, o al menos no sabía que Nott siempre se preparaba antes de su contraataque-Además ¿Qué, exactamente, es considerado un encuentro indecoroso…? ¿Besos en la biblioteca…? ¿Unas caricias bajo la mesa…? ¿O tal vez tener sexo junto a un estante de libros…?

Draco alzó las cejas impresionado, Theo no estaba enojado, no había sacado su mejor arsenal todavía, y una sonrisa burlona estaba pintada en sus labios pues al parecer acababa de descubrir el placer que provocaba molestar a Granger. Entonces sólo por seguirle la corriente y por ver cómo se seguían enrojeciendo las mejillas de la chica le dijo a su amigo:

-Te equivocas, Theodore.-él miró a Draco y supo lo que pretendía, mientras que la Gryffindor pensó por un segundo, pero sólo por un segundo que Malfoy…-No fue junto a un estante de libros, fue encima de una mesa para ser exactos…

Pasaron muchas cosas en ese momento: la profesora Babbling acababa de salir del aula a atender a un estudiante que le traía un recado, Draco y Theodore sonrieron al mismo tiempo, el feroz sonido del rasgar la pluma de Hermione en contra del pergamino se detuvo y fue reemplazado por dos golpes secos y sucesivos, cada uno en la mejilla derecha de los dos Slytherin que tenía ella a su lado; y por último, la exclamación ahogada del salón en pleno.

-Jamás…-siseó Hermione en voz baja. Estaba de pie en el estrecho espacio entre el banco múltiple y la mesa, dándole la espalda al frente de la clase y mirando con furia a los dos chicos que le veían con la boca ligeramente abierta. Los tomó a ambos por la corbata y mientras los halaba hacia ella, también se inclinaba hacia ellos hasta que los tres rostros quedaron a pocos centímetros. Draco sintió un escalofrío recorrer su espalda cuando vio que aquel brillo peligroso había vuelto a los cafés ojos de Hermione-Jamás vuelvan a hablar de mí o de lo que hago, dejen sus estúpidas ironías para Parkinson y quienes les temen y respetan…porque todos los galeones que tienen sus papitos en Gringotts no alcanzarán para pagar todos los medimagos que necesitarán para componer sus hermosos rostros después de lo que les haré…

La amenaza fue escalofriante pero ninguno de los dos mostró ni un ápice de miedo, más bien se quedaron mirando embobados como los labios de Hermione se curvaban en una sonrisa muy seductora: Theo aspiró profundamente aquel aroma de jazmines y vainilla que llenaba muy suavemente el salón, mientras que Draco no podía apartar su vista de su boca que justo acaba de humedecer con su lengua en una jugada sensualmente preparada.

Se pedía cabeza fría, estaban rodeados de una horda de chismosos alumnos de Ravenclaw y Hufflepuff, no era prudente…Vio como Nott quedó libre del agarre de la joven que con los dedos de su recién liberada mano acarició el contorno de sus finos labios haciendo acelerar su pulso con sólo su contacto. La falta de inhibición era sólo un efecto secundario que debían controlar, por más que su cuerpo lo pidiera y que el perfume que sentía que le corría por venas le obligara, no podía besar a Granger, no en un salón lleno de estudiantes…no importaba que se sentara a su lado, o que sus ojos se perdieran en un par de lagunas de miel, o que acercaran más sus rostros, o que sus cabezas se ladearan suavemente para unir sus labios, o que…Theodore le diera un tirón a Hermione y la hiciera mirar al frente otra vez ¡Gracias a Merlín Theo estaba ahí!

Ella se recobró lentamente, no entendía por qué el tonto de Nott la había halado de su túnica, estaba a punto de recordar el sabor de los labios de Draco Malfoy… ¡En la mitad de la clase de Runas, frente a una docena de compañeros y la profesora Babbling entraba en ese momento…! ¡Por las barbas de Merlín! ¡¿En qué había estado pensando?! ¡Faltaban diez minutos para la entrega del trabajo y aun no tenían lista la última página! Se olvidó de las renovadas burlas de Nott, de la cara estupefacta de toda el aula de clase, de lo que dirían en el colegio tan pronto todos salieran del salón y lo contaran a todo el mundo, pero sobretodo de los delgados y suaves labios de Malfoy: ¡No podía darse el lujo de reprobar Runas por los efectos secundarios!

Malfoy aun estaba en shock, miraba un punto indefinido frente a él pensando en la locura que estuvo a punto de cometer. Si Nott no hubiese detenido a Granger, si no hubiesen estado tan cerca, si esa maldita sangresucia no fuera tan irresistiblemente sexy…

-Si yo hubiese estado en tu lugar y un amigo me ayuda a evitar cometer semejante desfachatez, lo mínimo que pensaría sería que ese amigo merece una recompensa…-Theo habló mientras comenzaba a recoger sus cosas y le sonrió a Draco-¿Tú qué crees?

-Creo…-dijo él tocándose delicadamente su mejilla enrojecida con la yema de los dedos-Que lo mínimo que te mereces es un altar en oro macizo.-Theodore sonrió ante aquella declaración-…Y puedes decirle a la chica quién-quiera-que-sea que pueden encontrarse tranquilamente en la Torre de Astronomía, yo me encargo de todo.

Theodore sonrió complacido y se relajó en su silla, se cruzó de brazos y esperó que Hermione terminara el trabajo, estaba demasiado ofuscada, ocupada y avergonzada como para ponerse a discutir por la misma razón. Mientras seguía hablando con Draco de cómo muchos estudiantes de ese salón reprobarían la traducción por haberse quedado petrificados tras su casi beso con Hermione, vieron como ella soltó la pluma y justo en ese momento los pergaminos de todo el grupo eran atraídos hacia la mesa de Babbling. Para Theo y Draco sería la mejor nota obtenida en esa asignatura habiendo trabajado al mínimo.

La profesora los despidió, el salón se fue vaciando lentamente y todos le dedicaban una mirada descarada al inusual trío que no se había movido esperando salir de últimos. Ya en el pasillo y más indiscretamente muchas chicas soltaros chillidos de emoción y salieron corriendo a contar lo que habían visto ¡Era increíble! ¡Ahora tenían la primicia de un trío amoroso entre Malfoy, Granger y Nott! ¡Y al parecer la sacaron de quicio porque los cacheteó a ambos! ¡Qué afortunada era Hermione Granger!

Mientras los dos slytherins salían hablando casi animadamente, Hermione caminaba arrastrando los pies y bastante desganada atrás de ellos. Sabía que Malfoy la obligaría a ayudar a Nott y que debían ponerse a estudiar Transformaciones y que él debía ir a la biblioteca a cumplir su castigo y tenía hambre y…

-Nos vemos.-alzó la vista para ver como el chico pelinegro se despedía de ellos-Y suerte con la Sala…

-Claro…-respondió Malfoy con desprecio-Suerte para ti esta noche también…espero que no te encuentres con ningún prefecto perdido.

-No la necesitaré pero gracias por tus buenos deseos, Draco.-dijo sonriendo encantadoramente a la vez que cerraba los ojos en un gesto inocente que sorprendió a Hermione, por primera vez veía a Nott…diferente. Se sonrojó como una tonta y miró hacia la pared gris. Theo notó lo que había provocado, siempre lo hacía: Draco y Blaise eran Casanovas consumados y tenían una forma más agresiva de llegar a las chicas, él era más…sutil, y al ver a Hermione ensanchó su sonrisa y dijo más para mortificar a su amigo que para otra cosa-¡Qué lindo tono han tomado tus mejillas, Granger!

Se fue acercando a ella y se inclinó cerca a su cara para ver mejor su nuevo sonrosado color, bastó eso para que ella se enrojeciera aun más y le dedicara una sonrisa nerviosa. No supo que responder: aceptaba frente a ambos que se había visto encantador sonriéndole o inventaba algo tonto como que tenía calor, pero Malfoy lo confundiría con un efecto secundario y ella no estaba dispuesta a contribuir a aumentar más el ego de aquel pedante.

Malfoy la vio, luego a Nott, luego otra vez a ella; y sintió que le ardieron las entrañas ¿Cómo podían coquetearse de esa manera frente suyo? No era que le importase en absoluto lo que hiciera la sangresucia pero… ¡Pero quería estamparle un puñetazo a Theodore en la cara por hablarle! Entonces comprendió que aquello no era normal: ¡¿Qué le estaba pasando?! Debía controlarse, su cara era un retrato por completo inexpresivo mientras por dentro estallaba de furia al querer saber por qué le importaba tanto si sólo se había acostado con ella. La voz de su padre comenzó a hacer eco en su cabeza: un Malfoy no se deja llevar por emociones tontas, un Malfoy no se enoja por lo que hace o deja de hacer una sangresucia asquerosa, un Malfoy no debería estar cerca de ella en primer lugar…Estupideces, un Malfoy no debía hacer muchas otras cosas que él ya había hecho y que pensaba hacer. Volteó a ver a su amigo que ahora le miraba burlón y siseó con odio entendiendo su objetivo:

-Pierdes el tiempo, Nott…Nunca lo lograrás.-Hermione les miró sin entender-Primero, ella debe lograr despertar algo y nadie lo ha hecho, no hasta ahora.

-Creo que debes poner en orden tus sentimientos, Malfoy…-dijo Nott despidiéndose con un gesto de su mano y repitiendo las palabras de Luna. Ambos lo vieron alejarse por el pasillo y desaparecer cuando dobló una esquina, Hermione sabía que lo más prudente era quedarse callada porque mientras comenzaban a caminar vio como los ojos grises de Malfoy brillaban con un instinto asesino.

-Yo soy un Malfoy…No tengo ningún maldito sentimiento.-le escuchó mascullar Hermione por lo bajo. Ella tampoco se había sentido muy cómoda con esos comentarios: ellos no compartían nada además de una mutua atracción física producto de un desafortunado accidente, bueno, afortunado tal vez. Entonces rezongó también en voz baja:

-Es cierto. Eres una piedra.-Draco se volvió a verla mientras enarcaba una ceja-Siempre con tu cara seria…Nunca sonríes. Eres raro, Malfoy.

Eso era más de lo que él esperaba pero se quedó meditando sus palabras. Raro era un adjetivo bastante suave para lo que usualmente se decían así que decidió no responder nada, cosa que extrañó a Hermione. Podía parecer inusual pero nunca había compartido más tiempo del necesario con una chica con la que hubiese tenido un "Encuentro Indecoroso", como ella decía. Pansy tenía ese privilegio porque…bueno, era Pansy, y aunque llorara e hiciera escándalos de celos de vez en cuando, la mayoría del tiempo era más su amiga que su amante y eso le gustaba. Granger era la primera de todas con la que hablaba el día inmediatamente después, solía ignorarlas: era más fácil. Suspiró y pensó en lo de las sonrisas mientras bajaban en silencio unas escaleras solitarias, había tomado a propósito los caminos más desiertos. Que no estuviese siempre mostrando los dientes como san Potter, no quería decir que fuera un amargado de hecho habían muchas cosas que lo hacían feliz, pero la felicidad era un tema muy subjetivo como para pensar sobre ello en ese momento. Prefería una sonrisa pequeña, de medio lado, irónica; el resto se las dejaba a los gryffindors y su necesidad patológica de ser los buenos, valientes y felices.

Pero entonces estaba ella, una Gryffindor de pies a cabeza, que compartía con sus amigos el delirio del salvar el mundo pero que insistía en esconderse tras una perfección que él sabía que no existía. Le encantaba encerrarse en la biblioteca a leer libros viejos y mohosos sólo para no mantener conversaciones con seres humanos, una diosa del recato y la vanidad que ignoraba lo que provocaba en todos los hombres cundo entraba a un lugar. Desesperante, autosuficiente, sabelotodo, insoportable, mandona, gritona, estricta…y así podía seguir todo el rato encontrándole defectos. Pero le había encantado tirársela, le produjo más placer que si lo hubiese hecho con otras diez.

Y sabía que estaba celoso, era fácil de reconocer, porque al verla cerca de Theodore sintió lo mismo que sentía cuando eran niños, él lo iba a visitar a su casa y su madre lo atendía como un hijo más, entonces no podía hacer nada, pero con Granger la cosa era diferente. No dejaría que ningún otro se le acercara, porque ella era suya hasta que él dijera lo contrario, porque Draco Malfoy tiene lo que quiere y no quería otra cosa que el cuerpo de la prefecta de Gryffindor, porque la Hermione Granger, sexy, desinhibida y loca de pasión se la guardaría sólo para él al menos hasta que se aburriera de ella. ¿Y qué opinaba ella de eso? No era importante, él ya había tomado una decisión. Sonrió satisfecho.

Hermione había observado curiosa cada uno de los gestos que Draco estaba haciendo, al parecer pensaba en lo que había dicho. Se deshizo rápidamente de esa idea, nunca aceptaría que era raro, una persona más fría de lo normal y que podía dar realmente miedo si se lo proponía. Iba casi trotando atrás de él cuando sintió que se chocó con su espalda, Malfoy se había detenido de repente en medio del pasillo y sacó su capa de invisibilidad en silencio, se la tendió a ella que bufó desesperada y se cubrió para no iniciar una discusión. Siguieron caminando y al llegar frente de un salón le escuchó murmurar:

-Tú también eres rara, Granger.

Draco abrió la puerta y, los extraños minutos antes vividos y la nueva parte de su personalidad que había logrado conocer por la cercanía los últimos días desaparecieron tan pronto observó como el viejo Malfoy salía a flote como si sólo hubiese estado de descanso.

-McMillan.-dijo sin entrar al salón y mientras cruzaba los brazos. Ernie estaba al parecer dando el refuerzo de alguna materia a unos cuantos niños que parecían de primero o segundo. Malfoy destilaba arrogancia por los poros y movía elegantemente su zapato en contra del suelo indicando impaciencia. Sí, ese era el Malfoy que ella odiaba. El prefecto de Hufflepuff se acerco a él y le saludó muy secamente:

-Malfoy, ¿Qué se te ofrece?

-Quiero que quede muy claro que no soy mensajero de nadie, McMillan.-arrastró con desprecio cada sílaba mientras sus ojos del color del cielo tormentoso se clavaban en el muchacho con aparente odio-Mandan a decir los buenos para nada de los Premios Anuales que la ronda nocturna de hoy del Vestíbulo, los pasillos hasta la Torre de Astronomía y la misma torre ya no te corresponden y que te quedes en el segundo y tercer piso.

Ernie le vio detenidamente, había algo sospechoso en todo aquello. También se cruzó de brazos y le preguntó suspicaz:

-¿Cuándo tomaron esa decisión? ¿Y por qué?

-Eso pregúntaselo a ellos.-escupió con rabia Malfoy ante los ojos de una impresionada Hermione. No era suficiente respuesta para Ernie que no era nada tonto y prosiguió con las preguntas haciendo peligrar la paciencia del Slytherin.

-¿Y quién va a hacer la ronda de la Torre de Astronomía?-dijo con sorna Ernie, haciendo que Draco frunciera levemente el entrecejo-¿Tú, Malfoy? ¿Quieres me crea que de buenas a primeras vienes a decirme que me cambiaron la ronda y ya? ¿Qué estás tramando?-Draco apretó los puños furioso, ese favorcito sí que le estaba costando. Entonces esbozó media sonrisa y habló casi en un susurro:

-McMillan, no creas que me gusta mucho venir a perder mi tiempo a distraerte de tu noble vocación de enseñar a los mocosos de primero. No tramo nada y si lo hiciera no es en lo absoluto de tu incumbencia, yo no voy a hacer la ronda…la hará Granger. Y si no me crees, cuando te la encuentres en un pasillo le preguntas y listo. Le hice el maldito favor a Sanders porque ella me hizo uno a mí la otra noche en la ronda cerca de la sala común de Hufflepuff…-sonrió con malicia-Lo hizo muy bien, bastante si me permites decirlo, así que te traje su recado…ahora, haz lo que quieras, no es mi problema.

Comenzó a alejarse del lugar dejando atrás a un Ernie cerca del colapso. Hermione no sabía si estar enojada o indignada, Malfoy era un manipulador de lo peor. Lucy Sanders era la Premio Anual, estaba en Hufflepuff y salía con Ernie McMillan. Al parecer la insinuación de Malfoy le dejó devastado y no era para menos, suspiró bajo la capa y detuvo a Malfoy tomándolo de la manga de su túnica:

-¿Por qué lo hiciste?-dijo después de ver si había alguien en los alrededores. Él sonrió burlón y trató de mirarla.

-Le dije que tú harías la ronda porque también prometiste ayudar a Theo.-Hermione se sacó la capa y se la dio, él la miró extrañado.

-No me refería a eso.-dijo Hermione desesperada, pero decidió que no era algo importante sobre lo cual discutir. El resultado era el mismo: Malfoy era un ser despreciable y de lo peor-Póntela y sígueme.

-¿Y será que me puedes decir a dónde planeas ir?-dijo sin moverse ni un poco y enarcando una ceja-¿Y desde cuando yo sigo órdenes tuyas?

-Vamos a la sala común de Gryffindor.-dijo y sin esperar respuesta comenzó la marcha. Draco no dijo nada para preservar la relativa calma pero sabía que ya tendría su oportunidad de fastidiarla al llegar a la sala roja. Caminaron por pasillos, subieron unas cuantas escaleras y se detuvieron enfrente de un retrato de una mujer bastante gorda. Conque ahí era la entrada de la casa de Gryffindor…

-Leo fortis.-dijo Hermione y el cuadro se apartó para darles entrada. Se la imaginaba así, pero estar ahí era otra cosa: Una multitud de gryffindors escandalosos llenaban el lugar jugando snap explosivo, comiendo, estudiando…pero todo con un bullicio increíblemente fastidioso. La sala redonda era un monumento al rojo y al dorado y mientras seguía de cerca a Hermione tratando de no tropezarse con nadie notó que sólo estaban ahí alumnos de quinto en adelante, los más pequeños estaban aun en clase. ¡Qué horror! ¡No había nada como la sobriedad de la sala común de Slytherin!

Draco no lo sabía pero la sala de Gryffindor no estaba siempre tan llena, sólo que ese día todos estaban reunidos hablando del tema que llenaba el castillo y el motivo por el que Hermione se encontraba ahí: su supuesta relación basada en un castigo con Malfoy, el hurón botador. Cosa que era cierta pero que nadie debía saber. En ese momento, justo la figura que estaba buscando apareció ante sus ojos: Harry.

-¡Hermione!-dijo él aparentando alegría pero tanto ella como su invisible huésped notaron una nota de temor en su voz-¡Pensé que no vendrías!

Potter necesitaba unas cuantas lecciones para aprender a mentir, su actuación estaba siendo bastante pobre a los ojos de Draco. Se movieron juntos hacia unos sillones cerca de la chimenea, que milagrosamente, estaban desocupados. Hermione movió una pequeña butaca a su lado e hizo gestos para que él entendiera se sentara ahí.

Harry se sentó frente a ella y esperó lo peor. Pero al ver que ella sólo se cruzaba de brazos y no decía nada trató de hablar de otra cosa mientras misteriosamente en la sala común comenzaba a caer un silencio bastante inusual.

-¿Para qué corriste la butaca, Hermione?-ella rodó los ojos y frunció el ceño. Draco sólo esbozó una sonrisa, al parecer la iba a pasar mejor de lo que esperaba.

-Para poner mi mochila, Harry…

-Pero la tienes en las rodillas…-una mirada de furia fue suficiente para indicarle que se callara y Draco recibió de improviso la pesada mochila sobre sus piernas. Harry se quedó mirando la mochila flotante por unos instantes y musitó-Eh…Hermione, tu bolsa flota sobre el asiento.

-¿Y eso te extraña, Harry? Te recuerdo que estamos en un colegio de magia.-el Slytherin abrió los ojos sorprendido ante aquella respuesta y esperó el contraataque de Potter, pero olvidaba que estaba rodeado de nobles gryffindors.

-No tienes porque ser tan agresiva.-decepcionante, pero es que era Potter-Sólo quería saber, además no entiendo porque estás tan enojada…

-Si quieres saber, mi mochila esta sobre el Libro Invisible de la Invisibilidad, no es que flote Harry…-dijo ella bajando la guardia-Y estoy segura que al menos debes sospechar porque estoy enojada…

Draco bostezó aburrido, eran tan gryffindors. Pero en fin, se distrajo comenzando a notar como de pronto la conversación Granger-Potter se volvía de interés general. Se detuvieron los juegos y las bromas, las conversaciones escandalosas se convirtieron en murmullos apenas audibles y la otrora bulliciosa sala común quedó inundada de un silencio casi sepulcral. Se cruzó de brazos, listo para ser juez en la declaración del cara-rajada.

-Hermione, todo tiene una explicación. Y comienza justo donde estás sentada cuando Lavender…

-¡¿Lavender?!-chilló ella de repente interrumpiendo a Harry que suspiró preparándose para lo peor y armándose internamente de paciencia-¡¿Y es que no pudieron escoger a otra persona delante la cual abrir la bocaza?! ¡¿Tenía que ser frente a Lavender?!

Draco asintió en silencio mientras mantenía sus ojos cerrados en un gesto de meditación. Estaba completamente de acuerdo con la sangresucia: Se impresionaba del grado de estupidez que podían alcanzar Potter y Weasley, abrir la boca delante de Brown era un peligro latente. Ya lo sabría él, que la única forma que encontró par callarla cuando lo encontró con la Premio Anual fue hacerle un par de favores tras una armadura esa misma noche. Dejó que se dibujara en su boca una amplia sonrisa de satisfacción al recordar esa noche.

-Hermione…-dijo nervioso Harry mirando a todos lados y sintiendo todas esas miradas molestas sobre ellos. -No es para tanto ¿Quién podría haber adivinado que Lavender se volvió inteligente de un momento para otro…?-Y añadió en un susurro apenas comprensible- Ató cabos…Mione, jamás traicionaríamos tu terrible ese-e-ce-ere-e-te-o con eme-a-ele-efe-o-y…

¡Vamos! Potter no le haría creer que Brown pudo descifrarlo sola, tuvo que escuchar algo, pero algo muy estúpido por parte de ellos para entender la historia completa… ¿Mione? ¿La había llamado Mione? Miró al chico Gryffindor que parecía un cachorrito frente a su amiga, haciéndole ojitos y rogando en silencio por su comprensión; luego miró a Hermione, estaba pensativa y mordía su labio inferior con fuerza, al parecer se estaba llevando una batalla en su interior: una batalla que sólo Draco supo quien ganó…

-¡Escúchame, Harry Potter! ¡Gracias a tus tonterías y las de Ronald la escuela está hablando estupideces que nadie tendría que haber sabido en primer lugar!-sus ojos grises recorrieron divertido la figura de la Gryffindor, que se había puesto de pie, y se posaron luego de un instante en un anonadado Potter, adoró los efectos secundarios en ese momento-¡Les dije algo! ¡Algo pequeño! ¡Sólo les pedí ayuda para cubrirme durante la cena! ¡¿Y qué hacen?! ¡Abren sus grandes bocas sin pensar y le cuentan todo a la zorra de Lavender!-Una exclamación ahogada llenó el recinto mientras los murmullos se avivaban. Hermione, en medio de su ataque de furia, no pasó aquel detalle por alto y gritó como una desquiciada-¡No tengo nada con Malfoy! ¡No lo ven aquí ahora, luego no está atado a mí por ningún conjuro! ¡Sé que no deben estudiar y que el colegio es sólo una excusa para chismear pero por favor: manténgame fuera de sus conversaciones de pasillo si no quieren saber quién es Hermione Jane Granger!

El silencio profundo se apoderó de la sala una vez más pero fue ahora Harry quien replicó ofendido y brincando de su asiento:

-¡¿Por qué me culpas, Hermione?! ¡No era mi intención y eso lo sabes muy bien! ¡Tú misma eres la culpable de lo que te pasa! -si allí hubiese estado Ron lo hubiera obligado a detenerse, pero lo sacó de sus casilla escuchar a Hermione gritándole como si el tuviese la culpa-¡No debiste acercarte a Malfoy! ¡Ni mentirnos…!

-¡¿Yo les mentí?!-exclamó Hermione con voz aguda y ofendida-¡¿Yo?! ¡Déjame recordarte quién fue el tonto que habló de lo que no debía!- se llevó un mano al mentón e hizo una cara de pensar-¡Oh, sí! ¡Fuiste tú!

Era una verdadera pena el que alguno de los detalles de aquella magistral discusión se le pudiera olvidar. Hacía todo lo posible por no perderse ningún gesto ni una palabra de toda esa pantomima que se veía tan graciosa a sus ojos: la furia en los ojos y puños apretados de Potter; la nariz torcida de Hermione, sus mejillas sonrosadas por la rabia, su pecho subiendo y bajando rítmica y agitadamente, el par de rizos rebeldes que le caían sobre la cara… ¡Otra vez se reprendió a sí mismo! No tenía que gustarle…aunque enojada se viera tan sexy.

-¡Ya te dije que no fue mi intención!-gritó Potter casi halándose de los cabellos-¡No es mi culpa que ahora andes de amiga de Malfoy!-hay cosas que se deben callar y esa era definitivamente una de ellas.

-Yo no soy amiga de ese hurón desabrido…-siseó con odio Hermione haciendo erizar los vellos de todos los presentes mientras que Draco fruncía ligeramente el entrecejo-Entre ese Slytherin y yo no hay más que una sincera relación de odio…-él alzó una ceja lentamente-Es un tonto presumido, un idiota consumado, un prepotente cabeza hueca con el que no tengo ni tendré nunca relación alguna…-¿Conque eso pensaba la sangresucia? Sonrió malvadamente, ya llegaría su momento.- ¡Y tú lo sabes bien! ¡Pero andas tan ocupado huyendo de tus admiradoras que no te percatas de lo que te digo!-Esa era definitivamente otra de esas cosas que se deben callar. Harry la miró dolido, nadie más en el planeta como ella y como Ron, sabían lo que el odiaba ser el centro de atención así que se encargó de impregnar con odio cada sílaba que pronunciaría:

-Así que estoy muy distraído para notar lo que sucede a tu alrededor…Explícame entonces ese olor.-dijo Harry cruzándose de brazos y mirando inquisidor a su amiga que le miró con la expresión desencajada, el resto de sus compañeros nunca pensaron que la encararía en la mitad de la sala común. Hermione se quedó momentáneamente sin palabra y Draco notó, que para su pesar, ya se iba la furia inexplicable-Explícame que hacían tú y Malfoy un domingo temprano preparando una poción…explícame cómo siendo los dos tan buenos en pociones salió mal… ¡Explícame, maldita sea, por qué tenía que ser él! ¡Después de Transformaciones querías que me lo tomara con calma! ¡Saliste convertida en él y me pediste calma! ¡Cometí un pequeño error y quieres sacrificarme! ¡Yo no soy quién para decirte nada, pero tú sí puedes gritarme frente a todos! -la miró con furia a través de los cristales de sus gafas y terminó-¡Creo que has pasado mucho tiempo junto al Hurón Botador…Ya casi hablas como él!-e ironizando sentenció-¡Pareces toda una Slytherin, Hermione! ¡Felicitaciones!

Ningún presente atinó a decir nada, todos observaban al par de inseparables amigos gritándose frente a todos sin importarles lo que ellos pensaran (que eran tantas cosas que era mejor no saberlas). Hermione estaba de pie, desolada, completamente desarmada por su mejor amigo frente a más de la mitad de su casa. Si antes había una sospecha, todo era claro ahora: tal vez no era lo que se repetía en el castillo, pero de alguna manera Malfoy se había filtrado entre los tres, con consecuencias desastrosas. Tenían frente a ellos a una prefecta sin argumento, derrotada, humillada, expuesta públicamente como una traidora a su casa por fraternizar con serpientes; todo a manos de su mejor amigo: de Harry Potter, del Niño-Que-Vivió, el Elegido…

No supo por qué lo hizo al principio, después tendría tiempo de meditarlo, pero quitó de sus rodillas la pesada mochila de Hermione (todos estaban muy ocupados digiriendo lo ocurrido como para notar el detalle de la bolsa flotante), caminó decido hacia Potter hasta ponerse tras él e inclinándose junto a su oído derecho susurró en tono mortecino:

-Discúlpate, Potter…-Harry abrió los ojos y trató de voltearse pero recibió un golpe algo brusco en el hombro-Sorpresa, cara-rajada, no eres el único que tiene una capa de invisibilidad…ahora pídele una disculpa a la sangresucia.-su tono era escalofriante, si hubiese sido otro se hubiera desmayado del susto; pero era Harry y saber que Malfoy estuvo todo el tiempo presente en su sala común, escuchando su conversación y muy probablemente disfrutando del espectáculo; lo único que logró fue hacer crecer su indignación. Miró aun con más rabia a Hermione (si acaso eso era posible) y le dijo antes de tomar su mochila que estaba en el sillón:

-Espero que te lo lleves de aquí…-y sin decir más nada salió rumbo al hueco del retrato. Entonces, sin previo aviso, apareció Ron sonriente del otro lado seguido de cerca (muy de cerca) por Lavender que soltaba una risita tonta.

-¡Ey, Harry!-exclamó cuando casi se lo lleva por delante-¿A dónde vas…?

-A encontrarme con Corner en el Gran Salón para estudiar Transformaciones…-masculló entre dientes pero, aun así, siendo escuchado por casi todos los presentes.

Draco le echó un vistazo a Hermione, estaba en el mismo lugar, en la misma posición. No se había movido un milímetro, pero sus ojos comenzaron de repente a llenarse de lágrimas al ver que Ron sonriente (y estúpido) no se daba cuenta de nada y se seguía sonrojando por los comentarios de Lavender. La sala común fue recuperando lentamente su escándalo habitual y nadie se había molestado en dejar de mirar a la petrificada Hermione en el proceso.

-Mione…-dijo Ron apartándose rápidamente de Lavender al verla-¿Qué…qué pasó?-el bullicio volvió a aplacarse rápidamente pero ella no dijo nada, sólo les pareció a todos que su mochila subía sola hasta su hombro y que caminaba dando tumbos como si la estuviesen empujando. Avanzando torpemente llegó hasta la puerta y salió mientras una solitaria lágrima se resbalaba por su mejilla, pero una vez estuvo fuera la sala común se sintió como si estallara dentro una bomba nuclear (aunque muchos de ellos no sabían que era eso) y dos gritos se oyeron por encima de la multitud:

-¡Parvati! ¡Cuéntame en este instante que pasó aquí!

-¡¿Puede alguien decirme qué mierda pasó aquí?! ¡¿Qué paso con Harry y Hermione?! ¡¿Y por qué todos me miran raro?!

(…)

Sólo sabía que estaba llorando, llorando a mares, sentada en el piso y apoyada contra la pared de uno de los tantos pasillos de Hogwarts. Ellos eran sus amigos pero uno la humilló y el otro estaba muy ocupado jugando al conquistador como para hacer acto de presencia. No se sentía tan mal desde que en tercero pelearon por esa estúpida escoba, porque era así como se sentía: triste, sola, insignificante... Y para ponerle la cereza al pastel, sabía que el causante de casi todo lo que pasaba merodeaba a su alrededor bajo un manto invisible.

Fue entonces cuando sintió que se acomodó a su lado y trató de ponerle encima la capa, pero ella renuente a esconderse apartó sus manos con brusquedad y sollozó aun más fuerte:

-¡Vale, Granger!-murmuró entre dientes-¡Tu estado es lamentable, pero si quieres que todos te vean…adelante!

No necesitaba escucharlo, ya tenía suficiente con todo lo que le habían dicho y con todo lo que sabía que se hablaría de ellos las horas siguientes. Dejó escapar un pequeño grito de rabia contenida, ella no tenía la culpa y si así fuera Harry no tenía el derecho de tratarla así, presionó con fuerza las rodillas en contra de su pecho y enterró su cara en ellas: no quería hacer nada diferente a llorar el resto del día, llorar sola y triste, llorar sin ser consolada…

O al menos eso creyó, porque aun con sus ojos nublados por las lágrimas pudo ver cómo una figura rubia emergía de la nada sentada a su lado, pudo sentir cómo la acercó a él y la rodeó con sus brazos, pudo disfrutar cómo su aroma entraba por su nariz y llenaba sus sentidos al apoyar su cabeza en su pecho, pudo entregarse a ese sentimiento de protección en medio de su abrazo, pudo llorar y secar sus lágrimas en su túnica sin recibir un solo reproche. Todo porque él la acurrucó a su lado, todo porque no le había gustado verla llorar, todo porque su mutua compañía se había vuelto casi imprescindible en tan sólo un día. Ella se fue calmando aun abrazada a su cuerpo, no recibió una palabra de consuelo (era mucho más de lo que podía pedir) pero su abrazo sincero fue suficiente, el roce sobre sus ropas bastó para calmarla lentamente. Y es que al mirarlo a los ojos descubrió que, de un momento a otro, el gris se estaba volviendo su color favorito.

Hermione Granger pudo desahogarse en los brazos de Draco Malfoy sin una capa que los cubriera y a los ojos de todo el que los quisiera ver…Pero justo por ese pasillo, justo en ese momento, nadie pasó mientras estuvieron ahí.

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Espero que les haya gustado!! Y que se estrenen el nuevo botón de review para mi fic!!

Les agradezco de antemano sus reviews y a todas las que no dejan: gracias por leer y anímense! no cuesta nada jejeje.

Ehh Rianne: si lees esto, se me olvido decirte que esperes en los próximos capítulos aquella sugerencia que me diste (me encargaré que se divierta bastante)

Les mando un beso a todas y contestaré sus reviews por PM.

Con sueñito:

Londony S.