Hola, mi nombre es Londony y tengo un problema (Caras de compresion y aplausos modestos junto con una respuesta en coro: Hola, Londony.)

XD Mi problema: No puedo vivir sin escribir, es como una adicción; ¬¬ pero no quiero deshacerme de ella. Aun estoy en la etapa de negación (A pesar de lo que haya dicho arriba XD)

Mis queridas lectoras, no se lo esperaban, verdad? No esperaban nada hasta el 2009, cierto? Resulta que aprovechando un respiro que tuve durante el día de hoy comencé a escribir el capítulo que le seguía a "La Ronda Nocturna", pero resulta que me extendí con la escena inicial y pues jeje me dije a mi misma: "Mi misma ¿Por qué no haces de esto un capítulo aparte y lo pones enseguida?" Y pues decidí que era una buena idea y aquí estoy.

Es un capítulo refrescante, sólo Dramione (Ya verán XD ) para compesar la falta en el anterior, sin embargo es como más una viñeta de lo que pasó despues de "Dulces Sueños (16)", la verdad, espero que les guste T-T Lo hice porque así el próximo no será tan largo como el pasado (Ufff)

Sé que no les he respondido los reviews, mea culpa, pero no he tenido tiempo para eso. Prometo hacerlo. Y aprovecho para dedicar un saludo especial a todas mis chicas anónimas que me dejan review y no tengo modo de contestarles n.n Ahora sí : ¡¡A leer!! Y no sean muy duras conmigo y lean las notas de autora al final...en realidad es IMPORTANTE (Si es que leen esto, claro)

Ah! Se me olvidaba Harry Potter, Todos sus Personajes, Lugares y todo lo demás son una marca registrada de nuestra querida J.K Rowling y... de Warner Bros, para la gran desgracia de nosotros los fans.

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18

DE CONFESIONES Y VERDADES

Se había despertado de repente, no recordaba lo que había estado soñando pero en ese momento, eso importaba poco. Se revolvió entre las sábanas que la cubrían y se sonrojó al recordar en dónde y con quién estaba, luego de haber estado haciendo, ya sabía ella, qué cosas. Su cabeza llena de rizos castaños un poco desordenados, descansaba sobre su brazo y podía sentir en cada centímetro de su piel el roce de un cuerpo tibio que estaba junto a ella.

¿Podía haber sido todo eso un sueño? Se sentó en la cama tratando de cubrirse tanto como pudiera, pero en medio de la total penumbra le era imposible ver algo. Sin embargo, ella quería saber si había sido una fantasía de su mente o había sucedido en realidad, ella necesitaba saberlo. La luz de la chimenea, como adivinando su pedido, se encendió lentamente y las brazas comenzaron a iluminar el recinto.

No había sido un sueño. Hay estaba junto a ella el mismo chico con el que recordaba haberse acostado (en todo sentido); Draco estaba, por lo que podía ver, profundamente dormido. Se mordió un labio. No estaba bien, no estaba para nada bien. Su mente trabajaba a millón pero no alcanzaba a comprender en qué momento le había comenzado a gustar el hurón botador: tal vez había sido la mañana del domingo que se encontraron en el baño o cuando la abordó por sorpresa en la biblioteca…

Imposible. Era imposible que él comenzara a gustarle y enseguida haya…Eh, ¿Cómo se dice? Profundizado, tal vez. Sí eso, profundizado la inexistente relación. Se llevó ambas manos a su sien y la masajeó lentamente, necesitaba pensar; era ciertamente improbable el que antes de que cualquier cosa que pasara en el Baño de los Prefectos, ella sintiera algo por Malfoy, es decir, su pasatiempo preferido era molestarla y maltratarla y eso no le gusta a nadie…Miró detenidamente el rostro sereno del chico que dormía a su lado. Demonios, tenía que ser masoquista, no había otra explicación.

Suspiró, pondría todo de su parte para dejar de pensar estupideces. Trató de calmarse y pensar que todo se vería más claro por la mañana. Sonrió, eso era, debía volver a dormir y…Antes de poder evitarlo, sus ojos recorrieron el torso desnudo de Draco: era perfecto, lujuriosamente perfecto, para su gran desgracia. Debía calmarse. ¡Por Merlín que debía calmarse! Pero había decidido ser débil y dejarse llevar; no lucharía más, si ya había decidido que él hurón le gustaba pues ya no había marcha atrás: estiró una de sus manos hacia su pálido pecho y con la otra seguía sosteniendo fuertemente la sábana contra sí.

Se detuvo a centímetros de su piel. No debía hacerlo, él estaba dormido y no era un muñeco de exhibición (aunque lo pareciera). Se mordió un labio hasta hacerlo sangrar, quería contenerse, pero sentía dentro de ella ese impulso extraño que había estado presente en los últimos días. La otra Hermione, la desinhibida, la atrevida, la que habían hecho aparecer los efectos secundarios comenzaba a tomar el control de su cuerpo. Sus ojos brillaron con esa malicia que había hecho escalofriar a Draco y sus dedos casi rozaron el pecho de Malfoy. Sin embargo la magia hecha por Dumbledore estaba perdiendo su potencia, faltaban alrededor de ocho horas para que todo acabara, por lo que la Hermione racional, lógica y de cabeza fría (la que todo el mundo conoce) trató de poner resistencia a que ese alter ego mágico controlara la situación.

Original: ¡Detente, Hermione Jane Granger!

Alter ego: Y ¿Tú eres?

Hermione Jane Granger también, por supuesto.

Genial. Ahora también me volví loca.

Pues lo pareces ¿Qué crees que estás haciendo con Draco Malfoy, alias "El magnífico hurón botador"?

Si eres una clase de conciencia o personalidad inconsciente que habita en mi mente…supongo que debes saberlo

¡Oye! ¡Tú eres la personalidad inconsciente, yo soy la original! Pero eso no importa, lo que importa es que ¡Debes alejarte de Malfoy!

¿Por qué?

¡Pues…! Pues…Porque es un presumido ególatra que sólo piensa en él.

Te aseguro que cuando lo estamos haciendo también piensa bastante en mí.

Es un idiota.

No, no lo es. Sus notas son bastante buenas, de hecho.

Es un caprichoso, hijo de papi y millonario.

Ejem… ¿Me puedes decir que hay de malo en eso?

Es sarcástico, mujeriego y narcisista.

Excitante.

Es un fastidioso de primera que te hace la vida imposible y se pelea todos los días con Ron y Harry.

Tampoco es que Ron y Harry sean unas mansas palomas.

¡¿Lo defiendes?!

Para nada.

Mortífago.

Su padre.

Hurón desteñido.

Rubio natural.

Idiota.

Ya lo dijiste.

¡No Malfoy, tú!

¡Oye! No me digas idiota.

Eso eres. Ninguna mujer que esté en pleno uso de sus facultades mentales puede enamorarse de Malfoy.

¡Yo no estoy enamorada de Malfoy!

¿Y yo que dije? ¿Enamorada? Lo siento…Eh, me equivoqué. Quise decir que a ninguna mujer que esté en pleno uso de sus facultades mentales puede gustarle Malfoy ¿Ahora sí?

Mucho mejor. Es decir, me gusta Malfoy.

Nos gusta Malfoy…

Sí, eso, nos gusta Malfoy…No es amor ni nada por el estilo. Una mera atracción física y cierta empatía. Sólo eso.

Sí, sólo eso.

¿Por dónde iba antes de tu inoportuna interrupción? Ah, claro…Quería tocar ese cuerpo irresistible que…

¡¡NO!!

Cállate. Nunca nos divertimos y no vas a negar que desde puedo salir a flote la pasamos mucho mejor.

Tal vez.

Lo sabía. Entonces ¿Lo hacemos?

Hazlo, no importa. Para medio día cuando esos tontos efectos secundarios hayan desaparecido tú volverás a estar relegada a mi subconsciente, yo tendré nuevamente el control y volveré a tener la vida tan…

¿Aburrida?

Racional, intelectual, lógica y responsable que he llevado estos dieciséis años. Draco Malfoy será historia.

Entonces prométeme algo.

¿Sí?

Que te darás de vez en cuando un revolcón con este bombón para recordar viejos tiempos.

Lo dicho, eres idiota.

Mojigata.

Zorra.

Es bueno que reconozcas lo que en realidad soy…Porque así descubrirás lo que en realidad eres. Ganaste esta Hermione Jane Granger. Haz lo que mejor te parezca.

Abrió los ojos sorprendida. Esa noche había descubierto que además de ser probablemente masoquista, también poseía un trastorno de múltiples personalidades. Sacudió su cabeza y trató de conservar la calma, después de todo, había podido derrotar a su alter ego sexy y malvada (bueno, tal vez ella se había rendido). Ahora era ella, y sólo ella quien tomaría la decisión. El problema entonces era: ¿Qué rayos iba a hacer?

Una suave caricia.

Eso fue lo que Draco sintió. Se estremeció un poco al sentir el tacto de suaves dedos recorrer traviesamente el camino desde su garganta a su ombligo ¿Granger siempre tenía que hacer las cosas más difíciles de lo que ya eran? No se movió, pensó que tal vez era mejor si ella lo creía dormido, por nada del mundo quería abrir los ojos y encontrarse con los suyos, no hasta que decidiera cual era el paso a seguir; porque lo único cierto era que tenía el agua hasta el cuello por culpa de la sangresucia.

Tal vez era su imaginación, pero le pareció sentir que ella se acercaba bajo las sábanas mientras sus manos no dejaban de acariciarlo. ¿No era antes sólo una? Eso no tenía importancia, lo verdaderamente relevante era qué demonios tenía que hacer ahora. Una cosa había sido acostarse con la problemática chica, otra era admitir y vivir el hecho de que ella, en efecto, le gustaba.

Draco Malfoy podía decir que se había acostado con muchas chicas, tantas que no recordaba todos sus nombres; pero ninguna de ellas podría llenarse la boca diciendo que habían dormido con él. Porque esa era la verdad: él nunca había amanecido en la cama de ninguna chica, primero porque él tenía su propia cama y segundo porque no le gustaba imaginarse viviendo la escena que le armarían a la hora que les hiciera el gran desplante, no tenía ninguna clase de compromiso con ninguna de ellas y para ser completamente sincero no lo quería. No era que las insultara o les restregara en la cara lo perras que eran (porque lo eran). No, él era más elegante: amanecían solas y poco a poco iban descubriendo el rechazo, y unas más rápido que otras asimilando el abandono ¿Los días posteriores? Ni siquiera se molestaba en mirarlas, simplemente las ignoraba; debían comprender que para él no eran más que simples objetos de los que obtenía placer. Sin embargo y en contra de todo pronóstico, si volvía a proponerles pasar un rato juntos todas aceptaban otra vez, lo cual elevaba su orgullo a niveles insospechados y le ratificaba que su vida no le alcanzaría para comprender a las mujeres: Se contentaba pensando que aceptaban nuevamente por lo bueno que era en la cama.

Pero ahora sucedía algo bastante peculiar, no sólo había estado durmiendo con una chica sino que ella era su más acérrima enemiga desde que la conoció. Una muy sexy enemiga si le pedían su opinión. Mientras sentía como uno de los dedos de Granger dibujaba círculos alrededor de su ombligo trató de pensar en qué momento de ella comenzó a gustarle, pero por más que pensaba no lograba hallar una respuesta con mediana lógica: El que le gustara la sabelotodo insoportable de Granger no tenía el más mínimo sentido. Ella era una chica descuidada (tenía que reconocerlo), mandona y escandalosa, eso sin decir que era una comelibros compulsiva y aduladora de profesores (desde su punto de vista, claro); un ratón de biblioteca que poseía los dos peores defectos que a su vista alguien podía poseer: Ser amiga de Potter y ser una sangresucia.

Pero nada de eso le había importado y ahora estaba con ella en esa cama, se preguntaba hasta el cansancio que era lo que había hecho mal, pero nadie le daba una respuesta ¡Merlín! Mejor se concentraba en sentir que era lo que ella estaba haciendo ¿Qué hacia Granger en ese momento? Por supuesto, su mano traviesa se deslizaba bajo la sábana y llegaba cada vez más abajo en su vientre…

Autocontrol.

-¿Qué crees que estás haciendo, Granger?-su voz un poco ronca la sorprendió a la vez que sostenía con fuerza la muñeca de la mano del delito.

-Eh…yo…yo…-no podía unir dos palabras con lógica en su cabeza, miró a ese par de ojos grises que la miraban con la misma frialdad de siempre y fue muchísimo peor. Comenzó a sonrojarse a una velocidad inusitada y tomó con su mano libre la sábana para cubrirse un poco el pecho.

Sí, porque Draco no tuvo sino que abrir los ojos para recordar la desnudez de su acompañante. Se sentó en la cama quedando frente a ella y le arrebató la tela de entre sus dedos. Muy a su pesar, ella era endemoniadamente hermosa y no la dejaría cubrirse; si lo había despertado, ahora debía por lo menos ofrecerle un espectáculo que valiera la pena.

-Te hice una pregunta, Granger…-dijo arrastrando suavemente las palabras a medida que una sonrisa 100% Malfoy se dibujaba en su boca. Comenzó a divertirle ver el color rosado en sus mejillas, entonces agregó acercándose lentamente a su oído derecho-¿Tienes idea de qué hora es?

-En serio, Malfoy…-musitó ella temblando al sentir su cálido aliento cerca de su oreja-Siento mucho haberte despertado…yo…

-Cállate, Granger…-dijo poniendo un dedo sobre sus labios-Hablas demasiado.-soltó el agarre de su muñeca y se acostó en la cama nuevamente poniendo los brazos sobre su cabeza, le echó un rápido vistazo al cuerpo desnudo de Hermione que se sonrojó aun más y siguió-Si querías divertirte un rato, te habría agradecido que me avisaras previamente. No me gusta la sensación de ser violado…

-Yo-no-te-iba-a-violar, Malfoy.-escupió Hermione haciendo énfasis en cada palabra con odio, mientras él se esforzaba en contener una carcajada-No seas ridículo.

-No soy ridículo.-dijo él restándole importancia al asunto a la vez que miraba a una pared atentamente y mientras ella se cubría con las sábanas-Son las cuatro.

-¿Perdón?

-Son las cuatro de la madrugada.-bostezó señalando un reloj que misteriosamente había aparecido en la pared-Mejor tratamos de dormir, mañana tenemos clase muy temprano.-Hermione asintió y comenzó a acostarse-Y ni se te ocurra volver a ponerme una mano encima, sangresucia.

Su sangre (sucia según él, pero al fin y al cabo, sangre) hirvió en sus venas. Ahogando un grito de impotencia recordó cuanto lo odiaba, era un estúpido malnacido y si tuviese su varita a la mano se habría encargado de darle su merecido, pero no la tenía. Lo miró con odio unos instantes antes de acostarse, el muy presumido se giraba hacia el lado opuesto y le daba la espalda. Lo mataría, sería un asesinato limpio y sin complicaciones, pero se contuvo, estrujó la tela de la sábana entre su manos imaginando con placer enfermizo que era el cuello de quien estaba a su lado dándole la espalda de blanca y pálida piel, y mostrándole una cabellera rubia platinada.

Suspiró, se alejó de él tanto como pudo y, acostada en el borde de la cama, le dio la espalda y se cubrió desde los pies hasta el cuello. Estúpido Malfoy, ya se las vería con ella, tan sólo tenía que esperar que el sol saliera…

Una suave caricia.

Eso fue lo que sintió Hermione, porque de repente y antes de esperárselo, Draco puso su brazo alrededor de la cintura y la haló hacia él. Abrió los ojos sorprendida y tras un instante, él deslizó la sábana hacia abajo dejando descubiertos su cuello y sus hombros. Sintió un beso cálido cerca de su nuca que logró arrancarle un gemido ahogado. No lo podía ver pero una sonrisa mitad malvada y mitad sexy adornaba la boca de Draco en esos momentos.

-Pensé que habías dicho que...-dijo ella cerrando los ojos lentamente a le vez que sentía que sus brazos la rodeaban con fuerza, que su espalda descansaba en su pecho masculino y que su respiración suave comenzaba a sincronizarse con la suya.

-Dije que no me tocaras otra vez.-completó él cerca de su oreja-Pero eso no quiere decir que yo no pueda tocarte a ti.-cerró los ojos mientras esa sonrisa aun no desaparecía de sus labios y la chimenea se volvía a apagar discretamente.

Draco sabía que Granger era inteligente y sería capaz de entender lo que le había querido decir.

Hermione sabía que Malfoy era astuto y creía que había podido entender lo que le había querido decir.

-Puedes hacerlo entonces.-él sonrió ante aquella respuesta y la estrechó aun más en contra de sí.

Ellos se gustaban el uno a la otra. Y acababan de confesárselo, aunque de una forma bastante extraña para la mayoría de la gente; mucho incluso dudarían si aquellas frases en realidad tenían aquel trasfondo. Pero ellos sabían que lo tenían, y ahora sólo debían comenzar a pensar en qué harían con la información recibida. Al menos Draco ya tenía clara su posición.

-Eres sólo mía, Granger.-susurró acariciando con sus labios el cuello de la chica cuyos vellos se erizaron y que no pudo contener una sonrisa de triunfo. Aquello era innegable, pero aunque él jurara por su riqueza, su linaje y su vida que lo que ella pensaba no era cierto, Hermione sabía que él también le pertenecería sólo a ella a partir de ese momento.


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Espero que les haya gustado, aunque no estuvo muy largo.

Ejem...aquí van unas cuantas aclaraciones:

Primero, sé que quieren saber lo de la batalla, tranquilas, eso viene en el proximo capítulo.

Segundo, lo que sucedió después de que él le dijo esas última palabras lo dejo a su imaginación XD

Tercero pero no por eso menos importante (sin embargo lo pongo en mayúscula, no quiero ser malinterpretada): NO, HERMIONE Y DRACO NO SE HAN ENAMORADO. SE GUSTAN, Y BASTANTE. LO QUE DIJO LA HERMIONE DESHINIBIDA FUE UNA...MALA PASADA DE SU CONCIENCIA XD . ES POR TODO ESO NO QUIERO QUE TOMEN LA ÚLTIMA ESCENA COMO UN NOVELÓN CURSI PORQUE NO ES ASÍ. DIGAMOS QUE AHORA ESO DARÁ PIE A MUCHAS SITUACIONES HILARANTES...Muhajajaja. Hmm, siento esto último.

Y cuarto, ahora si es verdad: me volverán a ver nuevamente en el 2009 n.n

Bueno, a las que no habían leido antes: Feliz Navidad! Y a todas: Feliz Año Nuevo y que este 2009 esté lleno de muchísimas cosas buena para todas!!

NO SE PIERDAN, ESTA ES LA RUTA PARA DEJAR SU REVIEW

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