T_T
Hola... Sé que me he tardado 19 días en actualizar, pero mi vida es un completo desastre: He entrado nuevamente a la U y no tengo ni un respiro, estoy dando materias con el profesor que define si algún dia llegarás a ser ingeniero industrial; eso junto con las clases de alemán y todas las demás materias, me tienen sin un ratico libre T_T
Sin embargo aquí está un nuevo capítulo, que tarde milenios en finalizar y que les aviso es el penúltimo...Pero de esta primera parte del fic XD Ahh!! Las he engañado! XD Es cierto, con el próximo capítulo termina esta primera parte, que es todo lo del hechizo del olor. Todas estas situaciones graciosas terminan ahí...Para dar paso a otras! Espero que me sigan leyendo después de esto que les dije ¡Prometo que se seguirán riendo igual! XD
A propósito no les he respondido sus Reviews T_T lo siento, ¡Pero haré ganga 2x1 y los de este chap prometo sí responderlos! Leo todos los reviews, y los agradezco mucho, por si tienen alguna duda. Para que haya claridad sobre esto: Le dedico este capítulo a beautifly92: Tu review me llegó al alma, es de lo mejor que me han escrito! Gracias!
Esto es genial, es la primera vez que dedico un chap ^^, pero ya comiencen a leer.
Ah! Se me olvidaba Harry Potter, Todos sus Personajes, Lugares y todo lo demás son una marca registrada de nuestra querida J.K Rowling y... de Warner Bros, para la gran desgracia de nosotros los fans.
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20
JORNADA DE LIMPIEZA
-¡Aghh! ¡AYUDA!-las cabezas de los presentes se giraron azoradas hasta la persona que había dado semejante alarido-. ¡Me he partido la uña!
-¡Merlín, Pansy!-exclamo Blaise acercándose a ella-. Pensábamos que te había sucedido algo. Eres una tonta cabeza hueca.
Los otros estudiantes presentes asintieron bufando desesperados mientras Blaise se dirigía con cara de asco a la pared opuesta del Gran Salón a tratar de despegar una poco agradable mezcla de puré y tarta de melaza de la pared. Cada uno estaba muy ocupado en lo suyo ignorando los suaves quejidos de Pansy que murmuraba por lo bajo lo poco que la comprendían cuando una figura se le acercó varita en mano.
-Ven-Lavender tomó la mano de Pansy que en un acto reflejo la apartó inmediatamente. Ella insistió poniendo los ojos en blanco y murmuró un hechizo que arregló lo causado por el cepillo de lavar y el agua de jabón. Pansy se quedó anonadada y miró el buen trabajo que había hecho la chica, sonrió ligeramente pero se abstuvo muy bien de pronunciar un "Gracias" y lo único que dijo fue:
-No podemos usar magia-Lavender sonrió con sorna y le dijo burlona:
-De nada, Parkinson. Pero esto no fue para limpiar el comedor, digamos que fue un favor de mujer a mujer. A mí tampoco suelen prestarme atención cuando ocurren catástrofes de esta magnitud-la chica se alejó a paso raudo hasta la mesa de Hufflepuff donde Ron intentaba quitarle la grasa a una de las bancas de asientos.
Tal vez siempre había estado equivocada, tal vez los Gryffindors no eran tan malos como siempre había pensado, de pronto sintió una gran afinidad con Brown y su visión de las catástrofes, de pronto y sin quererlo, sus ojos llegaron solos hasta el chico proclamado como salvador del mundo mágico. Movió su flequillo hacia atrás, apartándolo de su cara, con un gesto bastante coqueto: ¿Quién sería esa chica con la que Potter querría salir? No era ella, definitivamente, y eso le hacía sentir una extraña inquietud en el pecho. Ningún hombre había logrado resistirse a ella, ninguno la había rechazado y absolutamente ninguno la cambiaría por otra.
Pansy Parkinson sonrió malvadamente a la vez que tomaba una decisión que no tenía marcha atrás: Harry Potter sería suyo.
Sin embargo ya tendría tiempo de maquinar su plan, por ahora contaba con la enorme ventaja de que se encontraban trabajando juntos para una causa común (Descubrir el secreto Granger-Malfoy, no limpiar el Gran Salón), pero en ese momento debía tratar de quitar, con ese endemoniado cepillo, la salsa de carne adherida en la mesa de Slytherin.
En tanto, Theodore suspiró asqueado mientras tomaba un balde de agua y lo arrojaba sobre la mesa de Slytherin donde alguien, al parecer por nauseas provocadas por la guerra de comida, vomitó todo su almuerzo. Hizo un gran esfuerzo para contener las arcadas.
-¿Sabes?-comenzó una voz suave que el bien conocía-. El vómito puede llegar a ser…
-Lo lamento, Luna-dijo cortante-. Pero no discutiré de ninguna manera las propiedades mágicas que puedan llegar a tener las regurgitaciones humanas.
Se giró a verla y se sorprendió al verla sonriendo, sabía que había sido grosero y ya había comenzado a pensar en alguna disculpa inteligente. Ella tomó otra cubeta de agua y la arrojó sobre la mesa, miró a Theo a los ojos y dijo risueñamente:
-Yo estaba pensando que el vómito puede llegar a ser bastante asqueroso-bastó un segundo para que Theo comenzara a sentirse miserable-. Pero si posee alguna cualidad mágica que deba conocer, no hace falta sino que lo conversemos algún día.
Muy miserable.
Luna se acercó a él sin dejar de sonreír un momento y observó con una recién nacida curiosidad toda la porquería encima de la mesa de Slytherin. Theodore no tuvo otra opción sino tomarla por los hombros y alejarla del lugar, no contendría por más tiempo sus ganas de vomitar.
-Lo siento-masculló entre dientes. Luna esbozó casi imperceptiblemente una sonrisa malvada y le respondió llevando sus grandes ojos hasta una persona en el otro extremo del Gran Salón:
-¿Qué sientes? ¿Desahogar tu frustración conmigo o no conocer ninguna función mágica del vómito?
Theodore sonrió al escuchar sus palabras y siguió la dirección de la mirada de Luna sólo para encontrarse con Hermione Granger que, solitaria y tristemente, luchaba en contra de pedazos de carne en el piso cerca de la mesa de los profesores. Pudo divisar como fugazmente la prefecta de Gryffindor movió sus ojos hasta Potter que, cerca de Weasley y Brown, limpiaban casi sin hablar entre ellos.
-¿Potter y Weasley discutieron con Granger?-preguntó analizando la situación y pidiéndole indirectamente una respuesta a Luna. Ella cambió su semblante a uno más serio y mientras tomaba un cepillo para comenzar a fregar la mesa comenzó a hablarle de lo poco que sabía:
-Al parecer Harry descubrió lo que pasó entre Malfoy y Hermione, o al menos tiene serias sospechas de que sucede algo extraño. Tuvieron una fuerte discusión en la sala común de Gryffindor, eso fue lo que me dijo Ginny, y en un momento de rabia se dijeron cosas que no se deben decir-miró con sus ojos azules y sinceros a Theo, que creyó divisar un poco de tristeza en ellos-. Ron trata de mediar por ella, pero Harry puede ser bastante terco si se lo propone.
-Ya veo-dijo él asintiendo y recordando la gran pelea que ellos mismos tuvieron en su sala e imaginando la conmoción que tal situación pudo haber causado en la casa de Gryffindor-. Pero tarde o temprano harán las paces-miró a Luna y alzando los hombros dijo completamente despreocupado- Potter no puede vivir sin Granger.
-Tal vez tengas razón, pero si eso no sucede pronto, mañana será un día terrible para ella.-añadió enigmática Luna tratando de alejarse ahora que había conseguido limpiar el vómito de la mesa. Theo alzó una ceja, dejando entrever su desconcierto y ella por toda respuesta sonrió abiertamente y comenzó a balancearse juguetonamente mientras acariciaba las puntas de su largo cabello. Tal vez Theodore podría ayudarla a ayudar a Hermione -. Mañana es uno de esos días en los que esperas recibir presentes de quienes te rodean y más te aprecian, pero ahora mismo, Hermione está completamente sola…
-No lo creo-comentó él mirando hacia otro lugar del Gran Salón y dejando vislumbrar una pequeña sonrisa traviesa, entendiendo en un 100% el mensaje de Luna-. Con que mañana es el cumpleaños de Hermione… Tal vez podemos darle un muy buen regalo entre los dos.
Ambos sonrieron comprendiéndose mutuamente y mirando como quien no quiere la cosa a cierto rubio un poco alejado de ellos que maldecía por haber manchado su túnica de jugo de calabaza y sopa.
-Merlín…-Draco no comprendía cómo había podido caer tan bajo en cuestión de días. No tenía claro cuando había empezado todo, por lo que empezó a tratar de ir en retroceso cada uno de esos días hasta encontrar el error que había cometido, porque de eso estaba seguro: había cometido un error.
En parte era un alivio recordar sin sentir que el calor lo ahogaba, pero también podía decir, o no, más bien pensar sólo para sí y para nadie más que extrañaba un poco, y sólo un poco, a la sangresucia tras él hablando sin parar sobre cómo debía ser la manera correcta de limpiar al estilo muggle.
Antes de siquiera proponérselo, esbozó una sonrisa un tanto bobalicona que borró instantáneamente de su rostro: ¡No entendía nada! ¡No entendía esa cantidad de cosas que había comenzado a sentir por ella y que para su gran desgracia no se limitaban a imaginarla en una cama! Golpeó su frente sin medir su fuerza, tratando de alejar semejantes pensamientos de su cabeza y dejó una leve marca rosada en su lugar.
¡¿Por qué entre tantas chicas sangrepura en Hogwarts tuvo que haberse encaprichado con una impura que además era Granger?! ¡¿Cómo es que había terminando gustándole?! ¡¿Cómo es que ahora estaba sucio de salsa de carne y puré indirectamente por su culpa y en lo único que podía pensar fue como aquella mezcla los llevó al baño de su habitación?!
No le daría más vueltas al asunto, seguiría buscándola hasta aburrirse de ella (Cosa que no tardaría mucho en suceder, o al menos eso esperaba) y utilizándola para su deleite personal; a la vez que disfrutaba viéndola sonreír, frunciendo el ceño y mordiéndose el labio inferior, todo sólo para él…
¡Maldición! Su mente se comenzaba a desviar otra vez. Llevó sus ojos grises hasta la figura de la prefecta que limpiaba solitaria el piso y quiso moverse hacia ella, lo que sabía era un desacierto total, por lo que su parte fría y racional le obligó a quedarse donde estaba. Cosa que no era muy placentera, pues charcos de salsa, jugos y sopas se acumulaban bajo sus caros zapatos de corte italiano.
-Maldita Granger…-musitó tratando de enfocar sus pensamientos en otra dirección-Todo esto es su culpa.
-Digamos que tú colaboraste a esta situación poniendo algo más que un granito de arena.
-Nott…-esa voz habría podido congelar a una banshee de físico pavor. Draco le miró con un resentimiento renacido y él sólo sonrió por respuesta.
- Malfoy -le llamó burlón mientras se acercaba a él tratando de esquivar la comida que aun yacía en el suelo, Draco no era precisamente un modelo en lo que limpiar al estilo muggle se refería-. Puedo ver que no te ha rendido este tiempo de reflexión y trabajo. Culpar a Granger no va a hacer que termines más pronto.
-Cállate, debes tener mejores cosas que hacer que venir a atormentarme-sonrió malvadamente y siguió mientras arrastraba las palabras con burla-. Puedes ir a hablar con Lunática, por ejemplo.
Theodore sólo esbozó una mueca y habló en tono escalofriante:
-Si sabes lo que te conviene, no la vuelvas a llamar así…
-Y si tú sabes lo que te conviene, no nos vuelvas a mencionar a Granger y a mí en la misma frase…-repuso destilando hielo por los ojos y mientras se acercaba amenazante hacia Theo que también avanzó hacia él.
-Son temas completamente diferentes-dijo el pelinegro dejando oír un tono algo afectado en su voz, eliminando casi por completo el espacio entre ellos y llevando su mano al bolsillo de su túnica donde descansaba su varita-. No quieres aceptar lo mucho que te atrae Granger y eso no es mi problema.
-Repite eso, Nott, y no vivirás para contarlo…-Un paso y luego otro. Sus ojos se observaban retándose desde una distancia poco prudencial, sus miradas destilaban odio, sus vidas personales no eran un tema que ellos estuviesen dispuestos a discutir por más amigos que fueran. La mano de cada uno se cerraba en torno a la empuñadura de su varita, lista a atacar en cualquier momento, sólo estaban esperando una palabra, un gesto o el más mínimo movimiento para batirse a un duelo ocasionado por un tonto cruce de palabras.
La tensión que los rodeaba rápidamente llamó la atención de quienes les acompañaban en el lugar, que se vieron sorprendidos por su actitud desafiante y amenazante. Lo más prudente era permanecer alejados, lo único que se escuchaba era el gotear de la sopa desde la mesa hasta los charcos que llenaban el suelo sobre el que ambos estaban.
Pero la prudencia no era una de las virtudes sobresalientes de Blaise Zabini.
El chico moreno comenzó a caminar a paso raudo hasta el par de Slytherins que se miraban a punto de asesinarse, Pansy le hizo una seña con la cabeza indicándole que no era inteligente acercarse a ese par pero… Es mejor no comenzar a poner en duda la inteligencia de Blaise. Llegó frente a los dos chicos mientras sus pisadas sonaban sobre las pequeñas lagunas del suelo y les lanzó una mirada digna de McGonagall.
-Draco, no es tu maldito problema si Nott quiere follarse a la Lunática…digo, Lovegood-dijo mirando al rubio que le dirigió un vistazo furibundo, él ignoró la advertencia y se volteó hasta su otro amigo-. Theo, no es tu maldito problema si Malfoy quiere follarse a la sangresucia…digo, Granger-por toda respuesta, ambos sacaron sus varitas listos a hechizarlo, pero Blaise ni siquiera se había inmutado por sus claras amenazas. Lo único que hizo fue golpearles simultáneamente las espaldas mientras exclamaba con entusiasmo-Ahora: ¡A hacer las paces! No queremos que los miembros de otras casas que nos observan crean que los Slytherins somos así ¡Un abrazo!-los golpeó nuevamente haciendo que se acercaran dando tumbos chapoteando entre los líquidos pegajosos del suelo-. ¡Un abrazo por la amistad de los Slytherins!-al ver que ambos seguían renuentes aplicó más fuerza haciéndoles perder el equilibrio y gritó a la vez que daba un último y potente empujón-. ¡¡Dije: Un abrazo!!
Silencio.
Sólo silencio.
Sólo silencio y nada más.
Y es que: ¡¿Qué podían decir si estaban contemplando el beso menos esperado de todos los tiempos?!
¿Alguna duda?
Sí, a Blaise se le fue un poco la mano y empujó más de la cuenta al par de amigos que ya estaban demasiado cerca, eso sumado al suelo demasiado resbaloso, hizo que Draco perdiera el equilibrio y para evitar caer sobre el suelo, se sostuvo con fuerza de la túnica de Theodore y, ante los ojos desorbitados de Blaise y las bocas abiertas de todos los demás, sus labios cayeron justo encima de los de su pelinegro amigo.
Un segundo.
O tal vez dos.
Pero para siempre grabados en la mente de los que lo presenciaron y los que, desafortunadamente, lo vivieron.
-¡¡¡AAAAGGGHHHH!!!
Eso fue todo lo que pudo salir de las bocas del par de amigos cuando se alejaron como si fueran polos de cargas iguales de un imán. Se dieron al tiempo un golpe en el pecho y se empujaron de espaldas en direcciones contrarias, se resbalaron con la sopa del piso y cayeron aparatosamente sentados a los pies de Blaise que aun no reaccionaba ante semejante escena que había visto (y provocado) a tan corta distancia.
Se limpiaron con las mangas de la túnica los labios como queriendo desinfectarla y quitarle algo muy asqueroso de encima, se miraban tratando de reconocer quien era ese otro que estaba frente a ellos y al que ¡Merlín, acababan de besar!
Los espectadores estupefactos no podían ni siquiera pronunciar palabra. Pero es que no encontraban palabra para describir lo que había sucedido, o tal vez sí: Aberrante.
Las cosas insistían en ponerse peor, a Draco poco le importaba que ahora estaba sentado encima de toda la comida del suelo, manchando así su túnica limpia, y que sus manos nadaban en una mezcla poco agradable; su mente seguía yendo en retroceso buscando el inicio de todas sus desgracias y ese "Beso" con Theodore era una de ellas. Una por la que pagaría una gran cantidad de galeones por olvidar. Y al final, nuevamente volvía al mismo punto: Granger era en gran parte la culpable de todo.
En tanto Theo sopesaba la gran cantidad de problemas que se le habían venido encima desde que había decidido, irrevocablemente, comenzar a salir con Luna. Repasaba en su mente todos los desafortunados incidentes vividos en el último par de días y los ponía en una balanza con las ventajas que la misma relación le traía. Acababa de encontrar un tema en el cual pensar por bastante tiempo.
Suspiró sacudiendo de sus manos toda la sopa y trató de ponerse de pie, pero cayó otra vez sentado.
Entonces sucedió algo que rompió el silencio prudencial en el que todos se habían sumido por miedo a una reacción violenta por parte de esos dos Slytherins.
Primero fue un murmullo.
Después una ligera risa.
Por último una estruendosa carcajada llenó todo el lugar.
Ron no había podido aguantar un segundo más, la situación le parecía en extremo graciosa y aunque al principio había quedado noqueado como todos los demás, superada la impresión inicial, dejó escapar la risa que comenzó a llenar los oídos de todos y a contagiarlos un poco.
Bueno, no a todos.
-¿Qué es tan gracioso, comadreja?-siseó peligrosamente Draco tratando de ponerse de pie. A Theo tampoco le hacían ni pizca de gracia las burlas de Weasley así que comenzó a imitar a su amigo.
Pero Ron estaba demasiado ocupado abrazándose a sí mismo el abdomen que le dolía de tanto reír, sus ojos azules estaban llenos de lágrimas y tuvo que apoyarse en la mesa para no caer al suelo y rodar por él carcajeándose.
No es que la situación fuese muy graciosa para Harry, vergonzosa era una mejor palabra para describirla, pero la risa de Ron era inexplicablemente contagiosa y una sonrisa comenzó a dibujarse en su cara. No es que se alegrara ni mucho menos, pero no podía evitar sentirse un poco mejor riéndose de quien tantos dolores de cabeza le había dado.
Por su parte, Ernie trataba de mantenerse imparcial en todo aquello, si bien era cierto que se había detenido en la limpieza de los tapices de las paredes, eso sucedió porque se quedó como atontado por lo que vio; pero de repente, las risas de Ron y Harry no eran precisamente el mejor fondo sonoro para tratar de ignorar la situación, y contando con que su novia le había engañado con Malfoy y Nott le humilló públicamente… Tal vez todo lo que pasaba si era un poco gracioso.
En tanto, Blaise seguía petrificado, había sido causante y espectador, estaba en el espacio entre ellos y los observaba como si no los conociera. Bastante traumático, si le pedían su opinión. Pero entonces comenzó a escuchar las risas de los otros tres y, de repente, le pareció que todo aquello era algo divertido y sin duda una buena anécdota para recordar.
Fue así como los cuatro hombres que observaron el accidente más digno de recordarse en toda la historia de Hogwarts estallaron en carcajadas frente a las caras de impotencia y furia de los dos directos involucrados.
Sin embargo aunque las risas eran bastante contagiosas las chicas no se reían, se podía decir que la madurez de las mujeres en comparación con la de los hombres a esa edad no es muy proporcional. Pansy decidió que era hora de actuar cuando notó que Theodore y Draco ya estaban de pie y dispuestos a atacar a Blaise que no se daba ni por enterado.
Se acercó a paso raudo a sus tres amigos y los alejó un poco. Les sonrió y habló en voz baja:
-Draco, Theo… ¡Por Merlín! ¿Qué les ocurre?-observó cómo los rostros de sus amigos se tensaron al escuchar de fondo una estruendosa carcajada de Weasley -. Son unos idiotas, ignórenlos, por favor.
-¡Si no se callan, los haremos papilla entre los dos!-exclamó Draco sin poder evitarlo, a lo que Harry respondió entre risas:
-¡Por supuesto! ¡Entre los dos! ¡Es que Theo y tú llevan una relación bastante íntima después de todo!
-¡Un abrazo hubiese sido suficiente para demostrarnos que no se pelearían más durante el castigo!-soltó Ernie antes de estallar en una nueva carcajada.
-¡Creo que mandaron el mensaje equivocado de cómo nos reconciliamos en Slytherin!-terminó Blaise golpeando con su puño cerrado una mesa en una ataque de pre-histeria.
-Los voy a matar-murmuró Theo mirándolos con odio, luego se giró a Draco y musitó con asco-. Tú, por favor, aléjate de mí…
-No sé de donde sacas que quiero estar cerca de ti…-susurró Draco devolviéndole la misma mirada de asco acercándose más a Pansy.
Ella puso los ojos en blanco. Hombres. Eso eran. Hombres inmaduros e incomprensibles. Le colocó a cada uno la mano sobre los hombros y les habló como si fuesen chiquillos de cinco años.
-Chicos, fue un accidente-moduló cada palabra con lentitud para que lograra entrar en sus cerebros subdesarrollados. Cuando se dispuso a seguir, se sorprendió al escuchar a Potter y a Weasley quejarse a sus espaldas: Granger les había golpeado por la nuca y comenzaba a reprocharles, bueno, comenzaba a regañar sólo a Weasley porque al parecer también estaba decidida a ignorar a Potter. A la vez que Brown asentía a sus palabras, pero Pansy estaba convencida que en su interior la muy zorra planeaba como contar todo al castillo entero.
Ernie se calló al rato de escuchar la perorata de Hermione, pues no quería ser golpeado por alguna de las chicas y al final el único que seguía riendo, de lo que en un principio era el exclusivo culpable, era Blaise. Luna se acercó a los cuatro Slytherins y, sonriendo e ignorando las risas de Zabini, comenzó a hablarles:
-No ha sido nada. Lo que acaba de pasar ni siquiera pueda llamarse un beso… Tal vez haya sido una clase de acercamiento algo inapropiado entre dos amigos varones, pero nada más-Theo sonrió al escuchar sus palabras, Luna siempre lograba mejorarle el humor, mientras que Draco y Pansy ponían los ojos en blanco al escuchar las palabras de la loca Lovegood-. Hay que tener la mente abierta para esta clase de cosas…-continuó la chica rubia mirando con curiosidad el cielo encantado y mientras Blaise se callaba para escuchar con atención las palabras de la chica-. Es como si Hermione y yo nos diéramos un beso por accidente, al principio causaría conmoción, luego todos lo digeriríamos con paciencia…
Silencio.
Sólo silencio.
Solo silencio y nada más.
La verdad, sólo silencio y mentes masculinas pensando en las palabras que Luna acababa de decir.
Pansy se golpeó con su mano su frente, Lavender sonrió de medio lado y Hermione mordió su labio inferior negando con la cabeza mientras Luna seguía ensoñada con las nubes.
-¡Por Merlín!-murmuró Hermione pasando la vista por los chicos que de repente se habían quedado en silencio. Aunque estaban ahí de cuerpo presente, sabía que sus mentes estaban fantaseando cosas que estaban mucho más lejos de la imaginación de cualquiera de ellas. Luna debía tener más cuidado antes de hacer un comentario de ese tipo.
-Lovegood, déjame esto a mí…-dijo Pansy resoplando molesta y tratando de hacer volver a sus amigos en sí, zarandeándolos por los hombros y exclamando burlona-. ¡Ey, manada de pervertidos! ¡En ningún universo paralelo Granger se va a meter con Lovegood!
No supo si reaccionaron o no a sus palabras, o si tal vez debería haberles lanzado cubetas de agua helada a todos (Sí, a todos. Porque los seis chicos estaban muy ocupados con la vista perdida en algún lugar del Gran Salón), lo único que supo Pansy Parkinson es que tres figuras hicieron su entrada en ese momento murmurando por lo bajo.
Tal vez su llegada era lo único capaz de hacerlos reaccionar en ese momento.
-Es una lástima, una verdadera lástima…-la voz de su anciano profesor les dejó a todos helados-. Veo con mucha tristeza que no han logrado terminar de limpiar el Gran Salón.
A sus espaldas, Snape y McGonagall les observaban como si quisieran freírlos en aceite hirviendo. Todos tragaron espeso y esperaron un veredicto final.
-Profesor…-comenzó Snape con voz melosamente escalofriante-Si me permite, podría idear un castigo más…eficiente para estos alumnos problema.
Los pobres temblaron al oír semejantes palabras y rogaron con la mirada a su noble profesor que les miraba decepcionado por encima de sus monturas de media luna. Dumbledore suspiró y negó con la cabeza haciendo que el alma volviera al cuerpo de los estudiantes y que los otros dos profesores fruncieran el entrecejo.
-No creo que sea un buen ejemplo para el resto de la escuela…-comenzó la profesora McGonagall antes de ser interrumpida por un gesto de la mano del director.
-Lo sé, Minerva… Pero ¿Qué otra cosa puedo hacer para castigarlos además de haberlos obligado a convivir una tarde entera?-los jefes de casa resoplaron molestos, se les ocurrían mil formas diferentes de castigo y estaban dispuestos a comenzar a enumerar-. Es una verdadera pena que no haya tenido por completo los resultados que yo quería, pero creo que es un avance el que todos estén sanos y salvos-entonces la expresión del profesor cambió y se suavizó un poco, le sonrió a sus alumnos-. Ahora, veo que todos necesitan un baño urgentemente, especialmente los señores Malfoy y Nott-aplaudió entusiastamente y añadió-Todos a sus salas comunes ¡Vamos!
Los diez estudiantes no esperaron que se los repitieran y se retiraron en desbandada a sus respectivas salas. Cinco en dirección de las torres y cinco hacia las mazmorras y sótanos. Creyeron con alivio salir bien librados del asunto.
Es una verdadera pena que sólo lo hayan creído.
Al instante, una veintena de elfos aparecieron en el Gran Salón y comenzaron a limpiarlo a una velocidad alucinante, mientras los profesores se retiraban tras el director.
-Albus, no estoy segura de que…
-Mi Minerva querida, yo estoy seguro así que no te preocupes por nada. El señor Nott y el señor Malfoy se encargarán de todo…
-Profesor, sigo sin creer que…
-Severus, confía en mí. Si les digo que estos estudiantes nos darán una nueva oportunidad para castigarlos de una forma más severa, lo harán…
Por un instante, sólo por un segundo, Severus Snape y Minerva McGonagall tuvieron miedo del descabellado plan que estaba ideando el director, cuyos ojos azules brillaron con la malicia y picardía de un niño de seis años, y por nada del mundo quisieron estar en el pellejo de sus estudiantes.
(…)
Ya había pasado bastante tiempo desde su llegada a la sala común de Slytherin, se habían duchado, cambiado las ropas sucias y, para su gran alivio, los ánimos entre los amigos estaban más calmados. La sala estaba algo vacía, había pocos estudiantes y aprovecharon eso para sentarse alrededor de la chimenea a esperar la hora de la cena.
Al principio un silencio incómodo se había instalado entre ellos, pero Pansy se las había ingeniado para romper el hielo que amenazaba con congelarlos, sobretodo entre Draco y Theo que ni siquiera se miraban, no sabía ella si por vergüenza o rabia.
-Creo que debemos vengarnos de Weasley y Potter…-comentó trenzando su largo cabello, sonrió malvadamente al ver que sus amigos reaccionaban-. ¿Qué opinas, Draco?
-Opino que tal vez tengas razón…-murmuró con viendo sin realmente mirar a unos alumnos algo ruidosos hasta el otro lado de la sala, descansaba descuidadamente su mentón sobre la palma de su mano abierta con un gesto de profundo aburrimiento en su rostro. Sin proponérselo se desconectó de la trivial conversación que acababa de nacer entre sus amigos, no tenía tiempo que perder hablando tonterías.
Su mente trabajaba a mil por hora tratando de hallar ese instante, ese momento en el que su vida había dado un giro de trescientos sesenta grados, el instante en el que se había comenzado a involucrar con Granger.
Cerró los ojos dejando que las voces de quienes le rodeaban llegaran a sus oídos convertidos en suaves arrullos. Tras sus párpados desfilaban las imágenes de lo todo lo que había hecho con ella en los últimos días, y aunque bien era cierto que ciertas cosas habían sido más agradables de lo que el mismo hubiese podido desear, otras cosas no habían hecho si no traerles problemas.
-Oye, Draco-una voz bastante familiar insistía en sacarlo de sus pensamientos-, ¿Me estás escuchando? Draco…
-¡La mochila!-exclamó antes de proponérselo y abriendo los ojos sorprendido, los chicos le miraban sin entender-. ¡La mochila! ¡Eso era! ¡Quemé su mochila! ¡Si no hubiese lanzado ese Incendio nunca habría pasado nada de esto!
Blaise, Pansy y Theo rodaron los ojos desesperados, mientras que Gregory y Vincent buscaban en sus cerebros la definición de "Mochila". Draco se golpeó en la frente reprochándose su estupidez, ese había sido el momento que había estado buscando y que, ahora que lo pensaba, de haberse evitado no hubiesen pasado todo el sinfín de desastres que ahora sucedían.
Si tan sólo pudiera…
-¿Qué les parece si ignoramos a Draco y a su cara de idiota cuando piensa en la sangresucia?-comentó Blaise con desprecio ganándose una mirada de hielo del aludido.
-Aun no puedo creerlo-masculló Pansy entre dientes-. Eso es tan…tan…antinatural-hizo señas de vómito y prosiguió-, Draco Malfoy enamorado…Y de una impura.
-¡Suficiente!-exclamó él perdiendo la paciencia y dando el tema por terminado-. Entre ella y yo no hay nada, así que les agradecería que se callaran.
Theo quiso hacer un comentario mordaz acerca de toda la situación, pero prefirió morderse la lengua y proseguir con la lectura del libro que tenía entre sus manos: todo terminaría en una discusión sin sentido como aquella que finalizó con su "Beso". Se le erizaron los vellos de la nuca de sólo evocar el recuerdo, asqueroso era la palabra que iba más acorde a todo ello. Fue en ese momento que recordó que tenía algo importante que hacer, sonrió de medio lado y esperó. Porque si algo debía hacer ahora era esperar. Y el ambiente relajado entre ellos no tardaría en brindarle la oportunidad perfecta.
-A propósito de todo esto…-comentó Blaise como quien no quiere la cosa-¿Vieron la cara de la chica Weasley cuando Pansy dijo que se había encontrado con el cara-rajada?
-No la culpo-contestó Draco enfurruñado- ¿Quién se hubiese podido imaginar semejante atrocidad? ¡Mi mejor amiga revolcándose con mi peor enemigo!
-¡Yo no me estaba revolcando con Potter!-exclamó Pansy ofendida y Blaise rodó los ojos al ver que la conversación no había tomado precisamente el rumbo que él quería.
-Viniendo de ti, eso es algo difícil de creer…-murmuró Theo pasando una hoja del libro y sin mirar siquiera a sus amigos-. Aunque por más que me esfuerce no te puedo imaginar cerca de Potter.
-¡Oh, mira quién habla! ¡El protagonista de la pareja más loca de la escuela! ¿Qué tal el sexo con la Lunática?-inquirió Pansy mordaz. Theo alzó una ceja y se alistó a responder cuando Draco le interrumpió:
-No creo que sea correcto involucrarnos en los asuntos sentimentales de los otros-dijo cortante para terminar la discusión, de la que pudo deducir, iba a salir muy perjudicado. Incluso más que los demás.
Pero un simple comentario no era suficiente para callar a Pansy y Theo que ya estaban decididos a engarzarse en otra lucha de palabras.
-Puedes decir lo que quieras, pero… ¡¡ ¿Luna Lovegood?!!-terminó Pansy antes de estallar en una carcajada. Cosa que no le gustó para nada a Theodore.
-Nunca tan grave como mezclarse con el enemigo…-dijo sabiamente Blaise y sentenció-Pansy: eres la traidora del grupo.
-¡¡Que no hice nada con Potter!! ¡Es… es un mestizo! Aunque sea enormemente famoso, moderadamente rico, aparentemente poderoso e indescriptiblemente sexy…-los tres chicos se esforzaron en contener una mueca de asco al escuchar hablar a Pansy de esa manera acerca de ¡Aghh! ¡Potter!
-Deja de babear, estropearás la tapicería de la sala común-Comentó Blaise metiendo sus dedos en la boca y haciendo ver como si fuera a vomitar-. Y de paso nos harás devolver lo poco que tenemos en el estómago.
-Ejem…-carraspeó ella tratando de recobrar un poco la dignidad perdida hace unos instantes-. En todo caso, si de traidores se trata…-miró a un rubio que se fingía por completo distraído-. Creo que Draco me puede robar ese título…
De repente, Draco se convirtió en el blanco de las miradas de sus amigos: Blaise lo miró pensativo recordando sólo hasta ese momento lo suyo con cierta Gryffindor problemática, Theo levantó levemente los ojos de detrás de su libro y sonrió malvadamente, mientras que Pansy esbozó una sonrisa triunfante y le clavó su mirada azul y burlona.
Apretó los puños y fingió completa indiferencia, no podrían intimidarlo. Él era Draco Malfoy y hacían falta más que un comentario insidioso y tres miradas acosadoras para hacerlo sucumbir. Se permitió sonreír irónico mientras se cruzaba de brazos y se recostaba un poco más en el sofá, se apartó un flequillo rubio y rebelde que le caía en la cara y les habló desafiante, ni siquiera se molestó en mentir:
-Sería un traidor si ella fuese enemiga de alguno de ustedes, pero debido a que ella es mi enemiga entonces es mi problema.
-¡Esa es una excusa estúpida!-exclamó Pansy cruzándose de brazos y haciendo un puchero como niña caprichosa-. Si tuviese que escoger, Granger sería mi enemiga: ¡Es tan endemoniadamente insoportable! ¡Se cree superior a todos! ¡Pero para su información, yo también soy prefecta!
-No te preocupes, Pansy.-dijo Blaise con ánimos de calmarla-Eres mucho más bonita que ella.
-Y ella es mucho más inteligente que tú.-dijo Theodore sonriéndole encantadoramente a su amiga que nunca tuvo más ganas de partirle la cara.
-Y está más cerca de Potter que tú.-siseó Draco distraído en sus propios pensamientos y recordando con rabia la posición privilegiada que tenía el cara-rajada junto a Granger.
Los tres lo miraron nuevamente, podrían jurar que él parecía un poco, y sólo un poco…
-¿Celoso?-dijeron Pansy, Theo y Blaise sin poderse contener. Draco bufó haciéndoles ver que la idea era, de plano, ridícula y se alzó de hombros. Ya era hora de terminar esa conversación.
-Por supuesto. Me muero de celos por Granger, la amo con todo mi corazón y estoy pensando seriamente proponerle matrimonio-ironizó lanzándoles una mirada gris y demasiado fría que logró, incluso, paralizar a Theodore por instantes, ni que decir de los otros dos-Ahora les voy a contar la historia de cómo me enfrenté a una manada de Acrómantulas sólo armado con un tenedor y un cuchillo, y salí victorioso…
A diferencia del efecto que había planeado causar, logró arrancar carcajadas de las bocas de sus amigos y no tardó en unírseles. Hacía bastante tiempo que no se divertían juntos de esa manera.
Tras un rato de un cómodo silencio instalado tras sus escandalosas risas, se levantaron lentamente dispuestos a irse a cenar cuando Blaise consideró oportuno hablar otra vez:
-Como están de moda las parejas bizarras…-sus tres amigos alzaron una ceja y le miraron indignados- ¡Por Merlín! ¡Theodore se encuentra por las noches con Lunática Lovegood! ¡Pansy babea como tonta al recordar las cosas que hizo con Potter! ¡Y Draco se tira a la sangresucia Granger!
-No la llames Lunática.
-No he hecho nada con Potter.
-Si me tiro o no a Granger, no es tu problema.
-Sí, sí, como digan-continuó él moviendo una mano y restándole importancia a las imprecisiones cometidas-El punto es: creo que voy a invitar a salir a Weasley…-ante las caras de estupefacción, espanto e incluso asco de los tres se rectificó enseguida-¡¿Me creen homosexual ahora?! ¡NO RONALD WEASLEY! ¡GINNY WEASLEY!
-¿No fuiste tú quien dijo que…?-comenzó Pansy.
-¿Por muy buena que estuviera…?-siguió Theodore.
-¿Nunca le pondrías una mano encima a…?-prosiguió Draco.
-Sí, sí… Sé lo que dije. Pero si Theo sale con una loca desquiciada sangrepura, Pansy tiene una aventura con un mestizo con delirios de salvador del mundo y Draco se acuesta con una sangresucia sabelotodo… ¿Por qué no puedo empezar a salir con una traidora a la sangre? Piénsenlo de esta manera, abarcaremos todos los estatus de sangre que existen en el mundo mágico.
Pansy, Theodore y Draco se quedaron pasmados ante la extraña idea de Blaise. Sabían que solía tener pensamientos raros e incluso a veces vivía en su propio mundo de fantasías…Pero al parecer, esta vez, Blaise Zabini tenía la razón.
(…)
Hermione había intentado por todos los medios posibles tratar de ignorar a Harry camino a la sala común. Había sido bastante incómodo pues Lavender no paraba de parlotear alegremente como si no se diera cuenta de nada, pero la verdad, ella sólo estaba haciendo un análisis de la situación para después dar los reportes esperados por la horda de chismosos que habitaban todo el castillo.
Sabía que había sido un poco descuidada al golpearlo en el Gran Salón pero, para justificarse, tenía a su favor que se estaban comportando como un par de niñitos estúpidos. Suspiró echando un vistazo rápido hacia el pelinegro que caminaba concentrado en sus zapatos, ignorando casi por completo a sus tres acompañantes.
Hermione suspiró y se mordió la lengua, no trataría de hablarle y muchísimo menos de pedirle disculpas. Ahora no lo recordaba muy bien, pero estaba segura que quien había comenzado con las cosas feas en su discusión había sido él (y si no era así, la verdad no le importaba). Seguiría el consejo de Malfoy, esperaría. Por primera vez, no se doblegaría.
Llegaron exhaustos frente al retrato de la Señora Gorda que expresó con poca delicadeza el asco que le producían las fachas de todos. Si había algo que le importaba poco en ese momento a Hermione, eran las quejas de una tonta pintura quisquillosa. Avanzó a paso raudo hasta su dormitorio y tras tomar a prisa algunas cosas corrió a la habitación de las chicas de quinto para usar su baño, estaba segura que ni a Ginny ni a sus compañeras les disgustaría. De ser posible, deseaba compartir el menor tiempo posible con Lavender.
Ginny y las demás estaban en clase, así que no había nadie por ahí. Se encerró en el baño y se desvistió rápidamente para meterse bajo la ducha: esa siempre había sido una buena forma para aclarar sus sentimientos y esa no sería la excepción.
El agua comenzó a correr por su cuerpo como si fueran suaves caricias, cerró los ojos y trató de olvidarse de todo, pero era bastante difícil.
Primero estaba Harry y su maldita testarudez. Le dio vueltas al asunto por un buen rato, pero acabó por rendirse, él podía ser un cabezota si se lo proponía y al parecer esa había sido su meta de la semana. Incluso llegó a pensar en pedirle a Ginny que le sugiriera que le pidiera disculpas y así podrían hablarse otra vez, pero definitivamente no caería tan bajo. Si tan sólo hubiese podido guardar la calma todo aquello se hubiese podido evitar, pero desafortunadamente no había podido ser así, y ahora su mejor amigo amenazaba con no volverle a hablar hasta nueva orden. Suspiró deprimida.
Después Ronald Weasley se instaló en su cabeza, pero para su horrorosa desgracia iba acompañado de cierta rubia tonta y chismosa. Comenzó a hervirle la sangre en las venas tan sólo con recordar lo dicho por Ron al director: se habían escapado juntos la noche anterior y, efectivamente, Lavender no estaba enferma ni nada por el estilo. Se frotó con fuerza el jabón en los brazos para luego suspirar resignada. Ron era un tema complicado, más de lo que le hubiese gustado y, en esos momentos, sus sentimientos se mezclaban de forma confusa en su interior, se trenzaban y se dividían en partes iguales por él y por él. Pero definitivamente no quería pensar en ello.
Su mente divagó minutos y minutos entre clases, lecciones, tareas, amigos, discusiones, castigos… Pero tenía que hacer la parada obligada en Draco Malfoy, el hurón que últimamente insistía en aparecer en sus pensamientos cuando menos lo esperaba.
Masajeó su nuca suavemente y por un instante no sintió que eran sus manos sino las suyas. Mientras el agua bajaba por su cuerpo desnudo, se imaginaba su cuerpo cálido dándole un abrazo y sus labios húmedos besándole en el cuello. Cerró los ojos y casi pudo recrear tras sus párpados su cabello mojado pegándose contra su cara mientras le daba un beso. Su corazón comenzó a acelerarse a un ritmo insospechado mientras pequeñas gotas de agua junto con el ligero vapor le ayudaban a recrear las caricias que sólo él podía darle. Tuvo que apoyarse en la pared de azulejos para recobrar el aire que se había escapado de sus pulmones mientras comenzaba a sentir esa urgencia de tener a un hombre cerca… de tenerlo a él cerca.
Se volvería loca. Draco Malfoy acabaría enloqueciéndola un día de esos y en ese momento él sería completamente feliz porque, si bien era cierto que se gustaban, ese sentimiento parecido al odio que siempre habían sentido el uno por el otro seguía presente y tal vez era lo que volvía tan excitante cada uno de sus encuentros.
Un extraño cosquilleo bajo su estómago, la deliciosa sensación de que sus rodillas flaqueaban sólo con su recuerdo y una necesidad irrefrenable de placer entre sus piernas que amenazaba de ser satisfecha por sí misma, fueron suficiente señal para ella: abrió el grifo del agua helada de sopetón y mientras trataba de bajar su inesperada calentura con métodos poco agradables dejaba escapar un grito por lo alto:
-¡¡Maldito seas, Draco Malfoy!!
Ahora se sentía mucho mejor.
Bajó corriendo a la sala común pero sólo encontró a Ron con una sonrisa de disculpa en la boca. Bufó desesperada mientras esperaba que el pelirrojo hablara:
-Hermione, puedo jurarte que he hecho lo que he podido, pero Harry…
-No lo excuses, Ron.
-Hermione, simplemente está dolido-comentó mientras avanzaban a la salida-. Se le pasará pronto, ya lo verás.
-Entonces en ese momento esperaré sus disculpas-Ron suspiró sonoramente. Acababa de escuchar las misma palabras de la boca de Harry, al parecer no tenían la más remota intención de disculparse e uno con la otra. Caminó lentamente y en silencio tras ella tratando de decidir si debía hablar o no, acababa de descubrir que no era muy bueno mediando en peleas y discusiones.
-Eh, Hermione-ella se volteó y le interrogó con la mirada mientras bajaban las escaleras para llegar al Gran Salón-Lavender me dijo que…
-Debo decirte, Ronald, que si quieres mantener una conversación civilizada conmigo, debes mantener fuera de tu vocabulario el nombre de esa zorra chismosa y malintencionada, único origen de todo este problema con Harry ¡Oye tú! ¡Cuidado con eso!-exclamó eso último a un chico de tercero que al parecer llevaba unas cuantas bombas fétidas.
Decidió quedarse callado. Mejor cerraba el pico y se guardaba para sí los consejos que le había dado Lavender. Suspiró y siguió caminando tras Hermione, escuchándola hablar acerca de la redacción de Transformaciones. Sabía que había algo que debía decirle a su amiga, pero no podía recordarlo. No estaba seguro, quizás era algo que le había dicho Ginny. Mejor se dedicaba a pensar en ello.
Acababan de llegar al Vestíbulo y para Ron fue imposible ocultar su desagrado al observar a un grupo de slytherins dirigirse hacia el comedor en dirección contraria de la de ellos. Trató de ignorarlos y lo estaba logrando, concentrado aun en eso que estaba seguro que olvidaba decirle a Hermione. Pero no contaba con lo que ellos harían.
Draco Malfoy caminaba con Crabbe y Goyle detrás de él, seguido muy de cerca por Blaise, Pansy y Theo. Notó que Granger iba también hacia el Gran Salón hablando como si nada con la afortunada (debía decirlo) comadreja Weasley. Alzó su mentón arrogante y decidió hacer como si fueran invisibles, pero Pansy quería divertirse un rato:
-¿Quieren ver como Granger arma una escenita por Draco?-murmuró Pansy burlona llevando sus ojos azules y brillantes hasta sus amigos. Theo sonrió de medio lado mientras Blaise respondía por ambos:
-Sería interesante.
-Veinte Galeones, cada uno-comentó riendo entre dientes, los dos la miraron alzando una ceja pero asintieron en silencio. Al ver la respuesta de sus amigos pegó una pequeña carrera hasta Draco y se guindó de su cuello sonriendo ante la mirada burlona de sus amigos-¡Draco! ¡Espera!
-Pansy, no seas tan molesta…-siseó él tratando de no mirar a alguien que se acercaba. Ella sonrió al observar con disimulo que Granger caminaba más rápido ahora.
-Hemos tenido un pésimo día, ha sido terrible…-añadió con dramatismo poniéndose frente a él y cruzando sus brazos tras su cuello, acariciando su cabello en el proceso. Él puso los ojos en blanco por cualquier repuesta pero disimuladamente trataba de alejarse. Pansy sonrió al sentir a Granger sólo a un par de pasos, anuló la distancia entre sus labios y los de Draco, y depositó un suave y pequeño beso en ellos-. Me encargaré de que nuestra noche sea mucho mejor…
Lo próximo que sintió Ron fue que Hermione tomaba su mano y la entrelazaba con la suya, cosa que le hizo tomar una tonalidad escarlata al instante. Draco abrió los ojos al notar el gesto y dejó ver entre su cara un poco de sorpresa, Pansy se giró hacia la chica que estaba a punto de entrar al comedor pero que se detuvo justo frente a la puerta muy cerca de ellos tras escuchar sus palabras.
Hermione, presa de una furia incontrolable, subió su mano hasta la mejilla de Ron y limpió un poco de nada que tenía ahí. Le sonrió tan dulcemente como pudo en esas circunstancias y habló segura:
-Vamos, Ron. Tenemos que encontrarnos con Harry…Tal vez si le deba pedir disculpas después de todo-se giró a ver a Pansy y a Draco que observaba la mano de Hermione (de su Hermione) sobre la cara del pobretón-. En cuanto a ustedes, hagan espectáculo en otra parte si no quieren una detención.
Entró como una tromba al Gran Salón ignorando los murmullos que había causado verla entrar de la mano de su amigo pelirrojo. Tal vez no era el momento más adecuado pero fue entonces cuando Ron recordó aquel asunto importante y le dijo mientras entraban:
-¡Hermione! ¡Mañana es tu cumpleaños!
Draco se desprendió a Pansy del cuello y caminó tras ellos hasta que se desvió a su mesa mientras mascullaba por lo bajo maldiciones hacia Granger por zorra, a Weasley por suertudo y a él por no saber lo que sucedería al día siguiente. Se permitió sonreír malvadamente mientras se sentaba en el banco de la mesa verde: con que Granger quería jugar a darle celos manoseándose (un término demasiado exagerado, pero era un hombre celoso) con la comadreja, bien, ya vería ella con quien se estaba metiendo…
-¿Qué tal?-dijo Pansy entrando junto a sus otros dos amigos tras Gregory y Vincent.
-Magistral.
-Estupenda.
-Me merezco más de cuarenta Galeones…-comentó falsamente apesadumbrada mientras se sentaba en la mesa Slytherin junto a Draco que estaba muy ocupado rumiando su rabia como para notar de que hablaban.
-Si sigues divirtiéndonos de esa manera, terminarás por dejarnos en bancarrota-dijo Theo algo más animado-. Porque no hay nada más divertido que ver a un par de tontos tratando de darse celos y fingiendo que no les importa.
-Sabes que mañana es el cumpleaños de Granger…-eso no había sido una pregunta, fue una afirmación clara y directa de Draco hacia Theodore. Este sonrió al escuchar tal cosa y alistó su sonrisa irónica junto con su comentario mordaz:
-Por supuesto. Planeaba decírtelo pero Weasley se me adelantó-entonces añadió malicioso guiñándole un ojo a Pansy que lo observaba divertida-. Me preguntaba ¿Qué le vas a regalar a Hermione Granger?
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Espero que les haya gustado!! Les prometo algo GENIAL, así en mayúscula, para el final de esta temporada (jejeje). Bueno, para las que tienen dudas, recalqué varias veces durante el desarrollo del fic que llevaban 2 semanas en Hogwarts, por consiguiente ya estaban en la tercera de clases y Hermione cumple el 19 de septiembre, además de que en 1996 esa fecha cae jueves...sé que todo eso es algo exagerado^^ pero suelo ser perfeccionista con algunas cosas .
No les prometo el próximo capítulo antes de dos semanas, lo siento de verdad. Pero si se aburren pasen por mi profile y lean mis otras historias XD Les recomiendo Doce Árboles...se reirán como nunca XD
Les mando un beso gigante
Londony
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