Hola, hola! Revivo! Sé que he estado actualizando mis Realidades Innegables, con más frecuencia que este pero es que deben saber que cada capítulo de este fic lleva gran planeación y... :P Olvidenlo, no había tenido tiempo y un cap largo jamás es tan fácil como una viñeta. XD
A prOpósito de todo, les dije que iba a desarrollar este cuento de la coleta en varios caps, pero se me desenredó en uno por lo que depués de este, es historia patria. Me gustó mucho como quedó este chap, después de ya tiempo, reí escribiendo unas cuantas escenas pero bueno, ya ustedes juzgarán.
Les mando un beso gigante y espero sus reviews! Si supieran lo mucho que me anima a seguir escribiendo cada vez que veo en mi buzpon que ha llegado un review, lo hicieran como compulsivas XD
22
DE COLETAS DORADAS Y VIAJES AL PASADO
Estaban escondidos tras la enorme puerta del Gran Salón, Draco la miraba de reojo pensando si Granger realmente había terminado de enloquecerse, porque eso de decirle que creía que habían viajado al pasado una semana era para enviar a la pobre a San Mungo de inmediato.
Mientras, ella se soltaba el cabello y observaba en su mano la tonta coleta que, en un desafortunado momento, a sus sobre-hormonadas compañeras de cuarto se les ocurrió regalarle. Frunció el ceño ligeramente, no lucía nada especial, no brillaba, no se movía, sólo estaba ahí. Se recogió nuevamente el cabello y suspiró: aunque sonara descabellado era la única opción, porque podía negar de la veracidad de cualquier cosa pronunciada por una chica en Hogwarts, excepto si involucraba chicos lindos montados en escobas al aire libre y a la vista de todos.
Giró sus ojos hasta Malfoy que la miraba, al parecer desde hacía tiempo, con una ceja enarcada. Al ver que ella no le decía nada comenzó el ataque:
-Supongamos que no estás completamente loca.-empezó haciendo que Hermione pusiera los ojos en blanco- Y supongamos también que en verdad, por algún motivo no identificado y en circunstancias completamente extrañas, viajamos una semana atrás en el pasado.-la miró y soltó arrastrando las palabras-Entonces ¿Qué demonios estamos esperando aquí escondidos?
Hermione rodó los ojos y, modulando cada palabra como si hablara con una persona que tuviese retraso mental, le dijo:
-Malfoy, supongamos que la caída no te afectó el cerebro y supongamos que no eres tan tonto como todos creemos.-él se cruzó de brazos y un gesto de profunda molestia se dibujó en su rostro-¿No recuerdas que sucedió el viernes de la semana pasada?
-No.-contestó simplemente haciendo enfurecer a Hermione a niveles insospechados.
-¡Pues el viernes de la semana pasada tú…!-exclamó a punto de perder el control, pero respiró profundo y se reprochó mentalmente, porque si las cosas habían seguido ese curso era única y exclusivamente su culpa.
Draco la miró sin comprender, convenciéndose una vez más de que Granger era la mujer más rara del planeta. Dio un par de pasos hasta la entrada y se asomó a ver a toda la escuela disfrutando alegremente del desayuno cuando sintió un brusco tirón por el cuello de su túnica.
-¡Ya me estoy cansando, Granger!-exclamó perdiendo la poca paciencia que le quedaba, ese no había sido precisamente el final que había planeado para el cumpleaños de la chica-¡¿Qué hacemos aquí plantados como un par de estúpidos?!
Ella se asomó con cautela y murmuró, logrando exasperándolo aún más si acaso eso era posible:
-Nadie puede vernos u oírnos…Te recuerdo que estamos en el pasado, grandísimo imbécil. Debemos pasar por completo desapercibidos, si llegásemos a interferir podríamos cambiar el futuro.-Entonces lo miró duramente y terminó como una sentencia-Y eso podría ser realmente malo.
Fue en ese momento que las neuronas de Draco hicieron sinapsis. Todo encajó en su mente y además recordó lo que había pasado ese viernes en la mañana. Granger lo había dicho antes y sea lo que fuese lo que los había llevado al pasado, había sido solo para cumplir su palabras: Para cambiar todos los hechos de esa semana para que todo lo que pasó entre ellos nunca sucediera.
Una vez más todo era culpa de Granger.
-Estamos aquí…-comenzó él siseando peligrosamente-Porque alguien no tuvo cuidado con lo que deseó-Hermione tragó espeso, sabía que tarde o temprano lo descubriría-Entonces ¿Cómo rayos vamos a volver a nuestra época sin interferir en nada de lo que suceda?
-Bueno, no hay que ser melodramáticos…-comenzó ella alzándose de hombros y tratando de calmar los ánimos-No es como si fuésemos a estar años en el pasado, digo, podemos sobrevivir varios días aquí, es sólo una semana y…-se percató del énfasis puesto en sus palabras por lo que alzó una ceja y continuó burlona-¿Muy interesado en no cambiar nada?
Draco no pasó desapercibido aquel tono por lo que se acercó a ella y sonriendo de medio lado le respondió sin dejarse intimidar:
-Creo que eras tú quien hace unos momentos mencionabas la importancia de no interferir en el pasado…
Ella se enrojeció de la rabia al ver como acomodaba sus palabras y, como impulsada por una entidad divina tomó una decisión radical, cumpliría el objetivo de ese viaje accidentado: Draco Malfoy en su vida sería historia, o ni siquiera eso, porque nunca pasaría. Sonrió malvadamente y se apuntó a sí misma con la varita lanzándose un hechizo desilusionador. Malfoy, al notar lo que hacía, se agarró de ella y ambos quedaron invisibles a la vista del bullicioso comedor.
Ella se dirigía a paso raudo hasta la mesa de Slytherin donde pudo observar al Draco del pasado jugando aburridamente con la varita entre sus dedos y diciéndole cualquier cosa a Nott que leía el periódico a su lado. Tal vez si le golpeaba con un plato y le dejaba inconsciente nada podría suceder. Si Malfoy no estaba, nadie le lanzaría ese Incendio y nadie…
Tomó lo más cuidadosamente que puso un plato de oro que descansaba en la mesa sin que ninguno de los presentes notara el detalle de la pieza de la vajilla flotante. Observando su brillante y dorado cabello por detrás, recordó los dulces tiempos en los que no eran más que acérrimos enemigos y no le habría costado nada darle el platazo que se merecía por tonto.
Pero ya sabía ella que había descubierto nuevas cosas sobre él esa semana y que todas se desencadenaban por ese hechizo que en algún momento de ese desayuno le lanzaría…Y que al parecer sería pronto porque acababa de ver que en el otro lado de las sala ella empezaba a atragantarse con las tostadas y eso había sido un rato después.
Respiró profundo y haciendo gala del asesino sádico y sanguinario que todos llevamos por dentro, intentó asestarle un golpe con el plato en la nuca cuando alguien, sosteniéndola por los brazos, la detuvo. La vajilla cayó en el suelo causando un estrépito considerable y haciendo que el grupillo de Slytherins se girara a ver qué había sucedido.
-Suéltame…-musitó ella como una exhalación.
-¿Sí? ¿Para qué luego intentes atacar a mi desprevenido yo del pasado? No, gracias.-respondió Draco sarcástico en un susurro y sosteniendo fuertemente a Hermione, cuando recordó la caída aparatosa de ese plato esa mañana.
-¿Qué rayos fue eso?-comentó su persona del pasado con gran desdén.
-De pronto el Barón Sanguinario trató de asesinarte por la espalda.-comentó Theodore pasando una hoja del periódico completamente desinteresado.
-Tus bromas van a matarme de la risa un día de estos, Nott.
-Sí, pero al parecer no tuvo buena puntería.-completó Blaise tomando un sorbo de su jugo de calabaza, ignorando las palabras de Draco.
-Créanme cuando les digo que cuando vaya a lanzar un hechizo para cerrar sus enormes bocas, será mi puntería la que no fallará.-terminó el Draco de una semana atrás entrecerrando sus ojos peligrosamente y empuñando su varita con fuerza.
-Probemos tu puntería ahora, Malfoy.-exclamó Gregory Goyle sonriendo malicioso.
-¿Te ofreces de voluntario?-Hermione se sobresaltó al escuchar en un murmullo al Draco que la sostenía repitiendo esas palabras, estaba repitiendo todo lo vivido.
-No, gracias.-dijo ocultando su cara tras un cerro de salchichas-Pero podrías intentarlo con la sangresucia Granger, con su mochila. Está hasta el otro lado del salón, eso sí que es todo un reto.
Hermione sabía que ese era el momento, en ese preciso instante debía hacer algo para evitar que Malfoy lanzara el hechizo, pero el mismo Malfoy una semana más viejo, se encargaba de sostenerla fuertemente. Forcejeó un momento más antes de rendirse al escuchar cerca de su oreja derecha:
-Vamos, Granger. Ya tendrás otra oportunidad.-siseó burlón-Esta ya la perdiste…además que fue muy divertido.
Hermione sonrió malvadamente por respuesta y le respondió igual de bajo:
-Sí, ya tendré otra oportunidad…Además, ¿Cómo quitarle a McGonagall esta maravillosa oportunidad de castigarte?-al instante sintió que el agarre de sus brazos se hizo más débil, pero sabiéndose vencedora, decidió no hacer nada mientras que Draco recordaba con horror esa tarde de castigo.
Entonces Hermione lo vio todo.
Vio como el Draco que había sido retado curvaba sus labios en una pequeña y traviesa sonrisa (Irresistible, en su opinión), como Blaise observaba con atención el camino que trazaba la varita de Draco y hacia donde apuntaba, como Theodore levantó levemente sus ojos del periódico para observar el espectáculo, como Pansy dejó de parlotear alegremente con Daphne para quedarse pasmada ante la locura de Draco y, por último, como un haz de luz roja cruzaba el salón para impactar de lleno con su mochila.
Puso los ojos en blanco y bufó desesperada a la vez que comenzaba a ver la silueta del antes invisible Draco, los efectos del hechizo estaban pasando. Caminaron rápidamente fuera del comedor y se apoyó en contra de una de las paredes, recordando lo mucho que le había dolido esa humillación. El Slytherin estaba en silencio junto a ella cuando se vio a sí misma pasar corriendo frente a sus ojos, con la ropa chamuscada y empapada de pies a cabeza.
Sintió una oleada de rabia, miró a Draco con furia que le devolvía la mirada impasiblemente y escupió mientras sentía que nuevamente comenzaba a ser halada como espagueti para ser transportada a otro momento de la semana:
-Eres un idiota, Draco Malfoy.
Cayeron dolorosamente acostados bocabajo en la hierba verde de los exteriores del castillo en medio de una maraña gigante de arbustos, la mañana estaba clara y respiraban con dificultad tras haber viajado, aparentemente, otra vez a través del tiempo.
Draco se apoyó en sus rodillas y manos, miró a su alrededor y comprobó que no había diferencia aparente entre el ambiente anterior y el nuevo, se giró a ver a Granger y nuevamente estaba mirando la coleta que hasta hacía unos momentos había llevado en el cabello. Recordó lo que había pasado un instante atrás y para tratar de desviar a atención de Hermione de la imagen de su humillación se acercó a ella avanzando a gatas y susurró:
-Así que aparentemente tú fuiste la causante de todo…-ella se giró a verlo hecha una furia, se cruzó de brazos y, frunciendo el ceño, le exigió una respuesta. Draco se alzó de hombros aparentando indiferencia y dijo acercándose cada vez más a ella que yacía sentada en el suelo-Bueno, como pudiste notar, la caída del plato desencadenó una conversación en la mesa que terminó en… bueno, ya sabes cómo.
Hermione frunció aun más el ceño dejando que sus cejas parecieran una sola línea, volteó el rostro a otro lado y trató de pensar algo inteligente qué responderle, pero para su lamentable desgracia, Malfoy tenía razón. Si no hubiese tomado ese tonto plato nada hubiese pasado, acaba de descubrir que para evitar todo lo único que tenía que haber hecho era NO tratar de intervenir.
Bufó indignada y fue en ese momento cuando observó la felina figura del chico cada vez más cerca de ella, avanzando como predador a su presa. Abrió sus ojos sorprendida mientras él la tendía suavemente en el piso, aprisionaba sus piernas entre sus rodillas y sostenía sus muñecas por encima de su cabeza.
-¿Qué…qué crees que estás haciendo?-dijo tras el arduo esfuerzo que le llevó recordar cómo se utilizaba la boca. Él, por toda respuesta, le sonrió de medio lado, recordándole lo que habían estado a punto de hacer antes de que se hubiese dado esa molesta interrupción que terminó por mandarlos al pasado.
-Creo que si la pregunta sobra, la respuesta aun más…-susurró él cerca de su cuello haciéndola estremecer. Fue entonces cuando unas voces que pasaban cerca del lugar los dejaron de una pieza:
-¡Te lo juro, Pansy!-decía una chica al borde de la lágrimas-¡Te juro que todo pasó antes de que me diera cuenta! ¡Lo siento!
-Cállate ya, Daphne. O lograrás que me dé una indigestión terrible.-Hermione reconoció la voz de Parkinson, fría como el hielo amenazando a quien aparentemente era Greengrass-Sabes muy bien lo que pienso sobre lo que pasó y…
-Te juro que no volveré a enredarme con Draco.-Hermione miró atentamente al aludido alzando una ceja mientras éste recordaba su caluroso encuentro con Daphne esa mañana del sábado. Estaba en problemas.
-¿Sabes?-comentó Pansy más conciliadora, lo que extrañó a Draco, Hermione y probablemente a Daphne-Si quieres seguir revolcándote con él, hazlo.-a la Gryffindor se le desencajó la mandíbula de la impresión y una ligera expresión de molestia comenzaba a dibujarse en sus facciones-No importa con quien esté…Al final, Draco Malfoy siempre regresa a mí.
Una vez estuvieron seguros que se habían alejado lo suficiente, Hermione se quitó a Draco de encima con un fuerte empujón. Se puso de pie y comenzó a caminar en una dirección indeterminada.
-Oye, Granger.-escuchó que Malfoy la llamaba-¡Granger!-la tomó del brazo para que dejara de avanzar y se girara a verlo. Ella esperó, casi con anhelo, la gran explicación que se merecía pero como siempre…-Vas en la dirección contraria. Tenemos que ir al campo de Quidditch.
-¿De qué rayos estás hablando?-dijo ella furiosa-No voy a ir a ninguna parte, muchísimo menos contigo. Así que si me lo permites…
Se zafó del agarre de Draco y siguió alejándose de él, que la alcanzó nuevamente, haciendo gala de sus últimas reservas de paciencia:
-Es sábado, sabelotodo.-comentó irónico-Ahora es cuando intentamos asesinarnos en las gradas del estadio.
-Muy bien, Malfoy.-comenzó ella con la misma ironía-Al parecer algo o alguien te ayudó a saber en qué momento nos encontramos.-él alzó una ceja al escuchar el inminente reclamo-Me importa un rábano lo que haya pasado o lo que vaya a pasar. Me importa una calabaza si afecta o no el futuro si voy a hablar con el profesor Dumbledore ahora mismo para que nos ayude.-apretó con fuerza sus puños y dejó que su ira (sus celos, para ser exactos) hablaran por ella-¡Me importa un verdadero pepino con quien te revuelques y con quien no!
Draco puso los ojos en blanco consciente que tal vez lo que habían escuchado del par de chicas slytherins era lo que había logrado ponerla así. Sonrió de medio lado: es que Granger se estaba muriendo de los celos por él. Avanzó un poco más hacia ella y habló arrastrando cada sílaba:
-Pues parece que con tus actuales intereses podemos hacer una rica ensalada…-Hermione tuvo que contenerse para no reír al ver la tontería dicha, su orgullo podía más-Pero te recuerdo que lo más conveniente es que estemos donde se encuentren nuestros yos del pasado…Sólo por seguridad. Sería una verdadera pena que algo de lo que hemos vivido deje de pasar sólo por tus inexplicables celos.
Hermione dejó escapar una risita burlona y le replicó en voz aguda:
-¿Celosa? ¿Yo? ¡Déjame decirte que estás muy equivocado! ¡Ni en…!-fue cortada de repente por un beso que llegó en el momento menos esperado. Un beso fuerte, apasionado, posesivo. Un beso que le hizo recordar su nueva, triste y placentera condición de propiedad exclusiva de Draco Malfoy. Intentar oponerse era como tratar de sostener por la cola en tierra aun dragón que quiere volar, los labios del Slytherin la llevaban a otro universo, sus manos encajaban perfectamente tras su nuca y cintura, las caricias traviesas de su lengua le hacían sentir mil explosiones cerca de vientre y los cosquilleos que recorrían su cuerpo hacían que sus piernas flaquearan antes de proponérselo.
Se separaron despacio, Hermione se negaba a abrir los ojos y encontrar su mirada de triunfo y su sonrisa burlona para luego reconocer su vergonzosa derrota. Prefería quedarse en silencio, tratando de controlar su respiración, pero ante todo, frente a él con los ojos bien cerrados.
Él la miró mientras sus brazos aun la sostenían, sus ojos permanecían herméticos, mientras sus labios entre abiertos y húmedos le invitaban a besarla una vez más. Sus mejillas estaban graciosamente sonrojadas y su pecho subía y bajaba rápidamente. Todo cortesía de él. Sonrió victorioso y besó la comisura de sus labios antes de decirle:
-Sí, muy celosa. Pero quiero que me expliques ¿Si he estado pegado a ti toda la semana, cómo se supone que podría haber estado con otra chica?
Suficiente respuesta para Hermione.
Ahora se encontraban en el campo de Quidditch, observaban de lejos su discusión. Draco fruncía el ceño ligeramente, si había sido capaz de tratar una mujer así, era sólo porque esa mujer era Granger y sólo ella podía hacerle perder los estribos de esa manera.
-¡¡Suéltame!! ¡¡Suéltame!! ¡¡Suéltame!!
-¡Oh, vamos sangresucia! No es para tanto, no llores… me conmueves…-Hermione del pasado intentó abofetearlo y el Draco del pasado la detuvo de un tirón.
-¡No te atrevas a tocarme, Granger!
-¿Sabes? Fuiste bastante rudo esa vez…-murmuró Hermione recordando que en ninguna de sus anteriores discusiones con Malfoy, él había hecho algo como eso. Él se alzó de hombros.
-Supongo que estaba de muy mal humor esa mañana. No sé…-dijo él sin tratar de justificarse-Puedes ser realmente insoportable si te lo propones. Hermione puso los ojos en blanco y siguió observando y escuchando su discusión.
-¡Eres un maldito fenómeno! ¡Eres tú quien me toca!
Fue en ese momento que Hermione notó que algo andaba mal. La discusión seguía su curso y nadie pasaba por ahí, nadie los veía, ¡Nadie iba a avisarle a sus amigos que estaba a punto de matarse con Malfoy! Entonces, lo entendió.
-¡Muévete, Malfoy!-gritó halándolo de su túnica. Él se dejó arrastrar sin comprender y la siguió hasta el lugar donde un grupo de gryffindors se encontraban reunidos. Deteniéndose a una distancia prudencial, Hermione sacó su varita y le apuntó a Malfoy que sólo atinó a exclamar:
-¡Granger! ¡¿Qué demonios…?!-entonces vio como su túnica negra del uniforme se convertía en una rosada (era fin de semana, los chicos no llevaban el uniforme y bajo sus túnicas abiertas llevaban ropa muggle), y su muy elegante suéter y camisa de Slytherin se convertían en atuendos femeninos, así como su pantalón-¡¡GRANGER!!
Al abrir los ojos supo que ya no sólo su ropa había cambiado sino también partes importantes de su anatomía. Era una chica, algo alta, algo gruesa, pero chica al fin, su cabello era largo y de un color indefinido entre el rubio y el castaño. Sin embargo no tuvo tiempo de enojarse con Hermione como es debido porque ella ya no estaba frente a él, ahora una chica pelinegra con pecas y la nariz menos fina con ropas igual de improvisadas a las de él, lo tomaba de la mano para acercarse raudamente al grupo de estudiantes donde pudo reconocer al cara-rajada y a las dos comadrejas.
-Malfoy…-comenzó la Hermione ahora pelinegra a decirles a los gryffindors que se quedaron desconcertados al oírlas.
-¿Qué?-respondió él con su gruesa voz masculina a lo que todos se quedaron pasmados observándolo con atención y Hermione le lanzó una mirada de basilisco. Se consumió de rabia por dentro y tosiendo un poco señaló hacia el campo de Quidditch, afinó su voz lo más que pudo y continuó, seguro que mataría a Hermione tan pronto le diera la oportunidad-Eh…Malfoy discute con Granger, por allá…
Los tres amigos de la Gryffindor quedaron algo confundidos con el mensaje por lo que Hermione terminó en un grito:
-¡Estoy…! Digo, ¡Granger está en peligro! ¡Malfoy y ella pelean en el campo de Quidditch! ¡Ayúdenla!
Ante palabras tan claras, el trío reaccionó y salió en búsqueda de su amiga. Hermione y Draco corrieron tras ellos para escuchar el final de la discusión mientras él le decía con rabia:
-Sí que son idiotas… ¡Por Merlín!
Al llegar observaron la llegada de sus amigos y Draco se espantó al notar la altura de la que fue lanzado:
-¡Vas a lamentar haber nacido asquerosa sangresucia!
-¡¡Expelliarmus!! ¡Creí decirte que te arrepentirías si te le volvías a acercar!
-Vaya, Granger…con lo bien que la estábamos pasando…
Y siguió el increíble vuelo en los aires de Malfoy cortesía de Ron Weasley.
Ambos comenzaban a volver a la normalidad y sus ropas comenzaban a cambiar nuevamente, mientras Draco mascullaba algo acerca de que no se las había cobrado a esa tonta comadreja. Cuando comenzaron a sentir que eran halados por la cabeza y los pies hasta quedar como espagueti, lo último que escuchó Hermione eran las quejas del Slytherin:
-Y tú también… ¿Cómo rayos se te ocurrió convertirme en chica?
Se encontraron de repente en un pasillo frío y oscuro, sentados sobre el duro suelo y frente a una puerta sin manija que ambos conocían muy bien, es más, ni siquiera era necesario tratar de adivinar qué día de la semana era: Domingo. Era domingo y aproximadamente las seis de la mañana.
Ambos se miraron sabiendo que si en realidad querían detener lo que había pasado entre ellos ese era el día, el momento y el lugar. Hermione observó con cuidado una figura que se acercaba caminando hacia ellos elegantemente, bostezando un poco y desperezándose.
Era él. Era él con el cabello rubio un poco revuelto y los ojos grises un poco pequeños por la falta descanso. A pesar de todo caminaba erguido y con las manos tras la cabeza como si no se acabara de levantar. Hermione se giró a ver al otro Malfoy, al que estaba junto a ella, al que ella le pertenecía.
Él al ver que ella no reaccionaba la tomó por la cadera y la haló tras una columna. Hermione, en el momento en el que él la sostuvo, comprendió la diferencia entre ambos: uno no representaba para ella nada adicional a un enemigo, mientras que con el otro había descubierto al chico verdadero, el sexo… el ¿Amor?
Se espantó de repente por el pensamiento que tuvo y se vio de repente interrumpida por la insistente mirada gris que Draco le dedicaba y las palabras que la hicieron aterrizar lentamente a la realidad:
-Oye, Granger ¿Te sientes bien?-entonces añadió con sorna-¿O es que estás planeando como dejarme inconsciente para que nunca pueda entrar a ese baño?
-Menta Helada…-la voz del otro Malfoy murmuró la contraseña y tras el molesto chirrido de la puerta, se perdió tras ella.
Hermione vio como su figura se adentró en el baño, ya sabía ella lo que pasaría después, y después, y mucho después de eso. Suspiró y observó nuevamente a Malfoy que estaba ahí junto a ella y se arrepintió de haber deseado que las cosas no fueran como fueron. Tal vez todo lo que había pasado no era tan malo, tal vez lo había disfrutado mucho y no se arrepentía de nada, tal vez lo que realmente le dolía era saber que sus mejores amigos se hubiesen enterado de la peor manera.
-Bueno, parece que al fin no pudimos cambiar nada.-comentó Draco metiendo las manos en sus bolsillos y mirando al techo del colegio-Dudo que sea lo que sea, lo que nos hace dar estos saltos en el tiempo nos lleve a otra parte…Después de lo que pasó en el baño, tú y yo quedamos completamente enredados ¿Cierto?
Hermione asintió en silencio y, sin hacer nada que avisara a Draco de lo que iba a hacer, se acercó a él abrazándolo con fuerza mientras apoyaba su cabeza en su pecho. Él quedó petrificado al contacto, pero se relajó tras unos instantes y la rodeó con sus brazos. Y bastó eso para comenzar a sentirse halados hasta quedar como espagueti ya no sabían por cuánta vez.
Notó entonces que la coleta de Hermione brillaba durante el trayecto y que una vez aterrizaron en el frío piso de la escuela volvió a ser una liga normal. Alzó una ceja y trató de quitársela cuando ella habló:
-Es un estúpido regalo de cumpleaños. No se supone que sea tan poderosa, pero Hogwarts posee un campo mágico enorme que pudo influenciar la patética magia que se supone contiene.-se puso de pie y le dijo-Creo que ya han sido suficientes aventuras por una noche. Nos vemos, Malfoy.-se giró sobre sus talones dispuesta a huir lo más pronto posible del lugar cuando sintió que Draco le tomaba de la manga de su túnica para no dejarla avanzar.
-¿No se te olvida algo, Granger?-ella sonrió irónica y se giró a verlo. Estaba asustada, asustada de lo que había pensado momentos atrás, asustada por la simple posibilidad de quererlo. Se alzó de hombros y le respondió:
-Gracias, Malfoy.-él se quedó confundido pero antes de exigirle una respuesta ella continuó cruzándose de brazos y suspirando-Gracias por lo que hiciste por mí y por Harry hoy, aunque ello haya supuesto la peor humillación de mi vida. Sé que lo hiciste con buena intención. O al menos eso quiero creer.
-Fue con buena intención.-dijo él simplemente que esperaba un beso y no un gracias.
-Sin embargo, todos tus esfuerzos fueron en vano, puesto que Harry y Ron ya lo saben todo y estoy segura que no me volverán a hablar por lo que les resta de vida.-Hermione dejó que su voz se entrecortara un poco por el llanto y dio dos pasos hacia atrás-Me…me voy…a mi habitación.
Hermione comenzó a alejarse y se perdió en la negrura del pasillo mientras Draco, tras pensarlo dos segundos se decidió a seguirla. No estaba muy seguro de que decirle pero sabía que si lo que ella necesitaba era desmemorizar al par de zoquetes, pues entonces él la ayudaría. Tampoco es que le conviniera que la comadreja y el cara-rajada supieran (Y posteriormente publicaran) su secreto…además que no le gustaba saber que Hermione pasaría la noche llorando en su habitación.
Suspiró. Se estaba ablandando más de la cuenta en todo lo referente a ella.
-Granger.-susurró tomándola por la muñeca-Espera un momento.
Ella se giró a verlo pero antes de que pudiera siquiera pensar en contestarle un par de voces los interrumpieron a ambos:
-No, Harry…el mapa dice que a la derecha. ¡Auch! ¡Cuidado! ¡Estúpida armadura!
-Ron, cállate. Nos van a escuchar y… ¡Maldición! ¡Auch! ¡Me pisaste, Ron!
-Debemos apresurarnos…¡Oh, mira Harry! ¡Malfoy va tras ella!
Tanto Hermione como Draco se quedaron de piedra al escucharlos. Entonces la coleta…
-Ron, según esto están…qué raro. Ahora parece que Hermione estuviese…
-¡Lumos!-la voz de Ron y la luz de su varita iluminaron el lugar y así Harry y él pudieron ver frente a ellos a su amiga cuya muñeca derecha era sostenida fuertemente por Malfoy-¡Aléjate de ella!
Bueno, las cosas estaban un poco raras. Al parecer la coleta los había mandado unos minutos antes de que se produjera su partida porque existía la posibilidad de cambiar algo. Hermione sonrió abiertamente al entender la situación y sus amigos se extrañaron por su reacción pero no le importaba: ¡Harry y Ron no la habían encontrado enrollada en los brazos de Malfoy! ¡Si mentían bien podían salir de aquella situación bien librados!
-¡Harry! ¡Ron!-dijo ella caminando hasta ellos-¿Cómo fue que me encontraron?
-Eh…tú sabes.-dijo Ron que miraba aun con desconfianza a Malfoy, entonces añadió en un murmullo-El mapa…
-¡Claro! ¡Claro!-exclamó Hermione que estaba eufórica-¡Y con tu capa! ¿Cierto, Harry?-el aludido asintió en silencio sin comprender y empezando a sospechar que Malfoy había hechizado a Hermione o algo así-No se preocupen por Malfoy…-añadió en un susurro cómplice a sus dos amigos que comenzaron a preocuparse por su estabilidad emocional-Ya saben, es un Slytherin engreído pero tonto a la final…-el chico alzó una ceja mientras se cruzaba de brazos y esperaba lo que tenía que decir-Lo encontré con una chica, ustedes saben. En un aula vacía…-el par de amigos comenzó a sonrojarse sospechando como seguiría la historia-Ella arrodillada frente a él…Pantalones abajo…Ocupados en cosas orales-terminó guiñándoles un ojo a Harry y Ron que nunca esperaron oír esas cosas de la boca de su inocente Hermione, y que estaban rojos como un par de tomates-Lo llevaba a detención, naturalmente.-Malfoy sonrió de medio lado al observar la expresión en la cara del par de amigos que observaban a Granger con la expresión desencajadas y más colorados que el cabello de las comadrejas Weasley.
No le podía restar inteligencia a Granger, lo más probable era que su par de avergonzados amigos huyera del lugar y le dijeran cualquier cosa antes de decirle que la veían mañana y que se habían preocupado innecesariamente.
Y eso fue exactamente lo que pasó.
-Bueno, Hermione… Este…nosotros…nosotros…eh…nos vamos…-comentó Ron con las orejas coloradas-Te esperaremos en la…la…sala común…
-Sí, bien…tan pronto llegues eh…nos dices…y Malfoy…eh…nos vemos.-terminó Harry tratando de huir junto a su amigo. En ese momento Hermione les detuvo y le dijo:
-Eh Harry, ¿Me podrías prestar…-y continuó en un susurro por lo que Malfoy prestó mucha atención-El mapa?
Draco vio como Potter le hizo entrega de un pergamino viejo y se fue corriendo tras la comadreja sin superar aun el bochorno que los llenaba a ambos.
-Así que me atrapaste ocupado en cosas orales…-comentó él burlón tras ponerse a caminar tras ella sin saber a dónde iban. La empujó suavemente en contra de una pared y tras darle un fugaz beso en el cuello le susurró cerca del oído-¿Interesada en comenzar algo así ahora?
Ella lo apartó bruscamente y siguió la marcha, convencida que los hombres pensaban menos con la cabeza de arriba y más con la de abajo, incluso Malfoy, sobretodo Malfoy. Suspiró y tomó todo el aire posible para comenzar la explicación:
-Puede que hayamos evitado que mis amigos se enteraran de lo…bueno, de que tu y yo…este, de sea lo que sea que tenemos.-Draco alzó una ceja molesto por no entender el nuevo problema, mientras observaba como ella apuntaba con la luz de su varita a lo que parecía un mapa en el pergamino que le dio Potter-Pero ahora tenemos una dificultad mucho, mucho más grave que tratar de controlar dos machos con el orgullo herido…
-¿Y eso es…?-preguntó él impaciente.
-Eso.-dijo ella señalando a dos figuras muy cerca de ellos que estaban apoyadas en contra de una de las paredes:
-¡Si no hubiese sido por Harry, me habría deshidratando llorando en ese maldito lugar!
-Ajá…Creo que tendré que explicártelo a lo muggle: Aparentemente el Dragón se quería comer a la Princesa, pero a falta de otra persona, el Príncipe, que ya no quería a la Princesa, llegó a rescatarla con su brillante armadura…Después de rescatarla, se quisieron otra vez, hicieron las paces y vivieron felices para siempre…Lo que no sabía el Príncipe, era que el Dragón hacia mucho que se había comido a esa Princesa…
-Tú…tú…
-Feliz cumpleaños, Granger.
-¡Por Merlín!-exclamó con voz ahogada Draco al ver que al parecer en el presente habían ahora dos Draco y dos Hermione. Contemplaba absorto la manera como se besaba con la Gryffindor, como la tocaba, como ella le acariciaba, como…
-Todos los malditos hombres son iguales…-murmuró Hermione al ver como la mirada de Draco se perdía en la escena que ellos mismos habían protagonizado. Llamó su atención golpeándolo en la nuca, por lo que recibió como respuesta una mirada furiosa, cosa que no le importó en lo más mínimo y siguió-¿Qué vamos a hacer ahora?
Draco esbozó una de sus clásicas sonrisas burlonas, mitad sexy, mitad malvada. Sonrisa que hizo que Hermione se estremeciera y tratara de desviar la vista de ese par de ojos grises que ahora estaban llenos de algo que se podía clasificar como lujuria:
-Tú y yo, no sé.-dijo arrastrando las palabras, entonces señaló con la cabeza a los otros dos-Ese par, sí que tienen planeado divertirse.
Entonces un resplandor dorado comenzó a llenar el pasillo, un resplandor que venía de la Hermione que estaba besando a Draco, un resplandor que le recordó a la otra Hermione lo que estaba pensando cuando eso pasó aquella vez.
-¡Oh, no!-musitó con voz ahogada agarrándose con firmeza al brazo de Draco que sinceramente se esperaba lo peor y eso era lo que pasaría según Hermione "Deseaba con todo su corazón que no acabara nunca, deseaba poder compartir mucho, mucho tiempo con Malfoy."-¡No, no otra vez!
Y bastó eso para sentirse halados como espagueti antes de aterrizar sobre la alfombra de una habitación cálida. Draco evitó quejarse y maldecir la hora en la que a Granger se le ocurrió comprar esa coleta porque sabía que sus otros yos estaban ahí. Enfocó bien y trató de identificar el lugar en el que se encontraban y se sorprendió al ver que estaban en la habitación que él pidió una vez a la Sala de Menesteres.
Hermione se incorporó a su lado y ambos se sorprendieron al ver que sobre la cama, desnudándose, besándose, acariciándose estaban ellos mismos. Ambos tragaron espeso, verse así, sí que era revelador. Pero nada, absolutamente nada les habría preparado para lo que estaban a punto de escuchar:
-Hermione…-el Draco que estaba sobre la cama acababa de hablarle a su acompañante. Mientras que los otros dos se miraron extrañados al escuchar tanta dulzura junta de esos labios delgados y tan usualmente fríos-Te amo…
Hubo silencio.
El mundo se detuvo.
Dejó de girar.
El sol no calentó más la Tierra.
Y eso contribuyó en cierta parte al repentino congelamiento del par de intrusos que observaban una escena que, en primer lugar, no tenía ni siquiera que haber pasado.
Draco (el que no había dicho semejante atrocidad) observó a la Hermione que estaba a su lado con el terror tatuado en la cara. Él nunca diría eso, jamás. Mucho menos a Hermione Granger. No comprendía quién era el imbécil que se estaba haciendo pasar por él, porque él no…él nunca…
Pero fue entonces cuando todo empeoró.
La Hermione que estaba en la cama entrelazó los dedos de sus manos dentro del suave cabello del rubio sobre ella, le sonrió dulcemente y le dio un beso antes de responderle (Oh, sí. Justo eso que creen va a responderle):
-Yo también te amo, Draco.
Hubo silencio.
El mundo se detuvo.
Dejó de girar.
El sol no calentó más la Tierra.
Y eso contribuyó en cierta parte al recongelamiento del par de intrusos que observaban una escena que, en primer lugar, no tenía ni siquiera que haber pasado.
Hermione (la que no había dicho semejante atrocidad) observó al Draco que estaba a su lado con el terror tatuado en la cara. Ella nunca le diría eso a Draco Malfoy, jamás. No comprendía quién era la estúpida que se estaba haciendo pasar por ella, porque ella no…ella nunca…
Ambos se observaban con el horror plasmado en sus ojos, tratando de decir que en el pleno uso de sus facultades mentales no dirían nada de lo que ese par de impostores acababan de decir. Fue en ese momento que Draco observó que las coletas que ambas Hermiones traían en el pelo comenzaron a brillar y que la pareja que estaba en la cama comenzaba a desvanecerse lentamente tras cada beso, tras cada caricia…
Unos instantes después, frente a la pareja anonadada de adolescentes sólo quedaba la cama vacía y revuelta. Draco caminó aun en shock hasta ella y tras unos instantes de meditarlo mucho se aflojó la corbata y se sentó, tratando de recuperar el aire que le había sido robado de sus pulmones. Creyó oportuno decirle a Granger que era mejor dejar las cosas como estaban y no correr el riesgo de que algo así se volviera realidad, pero no lo hizo.
Tras unos momentos, sintió como Hermione se sentó junto a él y suspiró profundamente. La chica lo miró al parecer pensando lo mismo que él pero, igualmente, decidió no decir nada. Se sacó la pesada túnica del colegio y la dejó sobre el suelo mientras él hacía lo mismo. Ninguno de los dos malinterpretó al otro, sólo se deshacían de lo innecesario. Cayeron acostados a través de la cama, observando fijamente el dosel púrpura que estaba sobre sus cabezas. Entonces, Hermione volvió a ver a Draco, y Draco volteó a ver a Hermione.
-No creo que…
-Yo tampoco…
-Bien.
-Bien.
-Efectos secundarios. Eso decía el empaque de la coleta. Tal vez fue sólo eso.
-Sí, tal vez fue sólo eso.
Draco recorrió con sus ojos grises el rostro de la castaña a su lado y sonrió de medio lado recordando:
-¿Sabes? Sería genial si pudiésemos vernos, como hace un rato…
-Pervertido.-fue toda la respuesta de Hermione mientras con sus claros ojos café detallaba el perfil aristocrático de Draco-Bueno, hay una forma…-los ojos del Slytherin brillaron de picardía, mientras apoyaba su codo sobre la cama y su cabeza sobre la palma de su mano abierta-Pero es muggle así que no sé si te interese…
Draco hizo algo como una mueca de molestia pero en seguida se acomodó en la cama cambiando de posición, y descansando su cabeza sobre las almohadas. Hermione lo imitó y se miraron nuevamente al estar lado a lado.
-Si los magos no nos hemos inventado algo que pueda hacerlo, entonces a lo muggle será…
-Yo no he dicho que acepto tu idea…-lo miró con reproche hasta que sintió sus ojos grises llenos de burla posados en los suyos-Ejem, bueno, la explicación es larga así que…
Draco se desperezó suavemente, era aun de madrugada pero no supo cuando se quedó dormido, supuso que fue más o menos para el momento en que Hermione se negó a explicarle por decimoquinta vez cómo funcionaban el letevisor y la videodragadora. Lo único que le había quedado claro de esa clase improvisada de artefactos muggles, era que lo intentarían en algún momento. Sonrió mientras la estrechaba ahora que descansaba completamente rendida en su pecho, aunque le había repetido millones de veces que no lo haría, estaba seguro que no sería así. Esbozó una sonrisa 100% Malfoy mientras le quitaba la coleta y la ponía sobre la mesa de noche, parecía tonto que esa pequeña cosa hubiese causado tantos problemas. Sintiéndose extrañamente feliz a pesar que no habían hecho nada diferente a dormir esa noche, tomó una de las cobijas y cubrió sus cuerpos con ella, le dio un beso en la frente y se quedó dormido nuevamente, antes de poder sorprenderse por estarse preguntando que se sentía amar a alguien.
Espero que les haya gustado mucho y pues un beso gigante y la promesa de actualizar tras otras tres semanas (Lo siento!)
Londony
EDITED: Hola, otra vez. n.n' Por los reviews que me han ido dejando creo que dejé la cosa medio confusa, entonces la explico un poco más: El ultimo viaje que hacen no es a por el tiempo, sólo son transportados a la sala de menesteres y es donde observan toda esa calamidad XD. Si tienen dudas de porque los otros dos se deshacen, les enviaré vía mail la fotocopia de "Indicaciones, Contraindicaciones y Posibles (y latentemente Peligrosos) Efectos Secundarios de la Coleta CumpleDeseos" XD
Pues no podían quedar 4 protagonistas _ me hubiese vuelto loca... es por eso que aquellos dos son sólo magia residual...O algo así...Ya por último les dejo un adelanto del próximo cap: Las compañeras de cuarto de Hermione y sus amigos, notaron que no llegó a dormir =P y una clase pociones en la mañana donde comenzaran a aprender como fabricar el suero de........Nah, no les digo.
Un beso muchoo más grande que el anterior
Yop, otra vez: Londony
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