Disclaimer: Harry Potter, sus Personajes, Lugares y todo lo demás son una marca registrada de nuestra querida J.K Rowling y de Warner Bros (finalmente la película se acerca)


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DANZANDO CON LAS SERPIENTES

PARTE I

Víctima 01

Los amarillos y cálidos rayos de sol se colaban traviesos por entre los doseles escarlatas de su cama. Se removió perezosamente mientras enterraba su rostro entre las almohadas blancas, bostezó y trató sin éxito de abrir los ojos.

Tras decidirse a dejar de revolcarse en las sábanas y consciente que debía apurarse si quería lavarse el cabello, depilarse la piernas y maquillarse antes de llegar a tiempo a desayunar, se sentó en la cama soltando un profundo bostezo.

La chica corrió completamente las cortinas del dosel, buscó las pantuflas que hacían juego con su bata de baño y pijama y alzó sus ojos, aun adormilados, hacia el frente.

No fue necesario sino eso para que cualquier resquicio de sueño desapareciera de su ser. Sonrió de medio lado antes de llegar de un brinco al baño y comenzar a ducharse sin perder un segundo.

La cama de Hermione Granger estaba vacía e intacta y eso sólo podía significar una de dos cosas: O la prefecta llegó muy tarde y se despertó muy temprano, o simplemente no llegó a dormir.

A Lavender Brown le agradaba muchísimo más la segunda opción.

Víctima 02

En el dormitorio de los chicos de sexto año de Gryffindor, Harry Potter yacía frente al espejo del baño mirando atentamente su rostro cansado, sus ojos adormilados y su inconfundible cicatriz.

Bostezó y se metió bajo la ducha de agua tibia para tratar despertarse un poco más. Al sentir el agua bajando por su cuerpo recordó que la noche anterior, él y Ron habían decidido subir a las habitaciones porque Hermione no llegaba y no podían más con el sueño. Apartó el cabello que se le pegaba a la frente mientras su mente comenzaba a despejarse, tal vez McGonagall le había pedido algún favor después de castigar a Malfoy por haber sido atrapado en cosas orales…Abrió los ojos como platos al recordar aquella inverosímil escena. Su mejor amiga hablando con ese desparpajo de esas cosas, el mundo se estaba poniendo de cabeza…Eso sin contar la horrorosa confesión que le había hecho acerca de su beso con Malfoy.

Malfoy.

Y retornaban al comienzo de todas sus desgracias.

Hermione aun no le había terminado de contar que había pasado esa mañana en el Baño del los Prefectos, por eso aun no tenía nada que ofrecerle a Parkinson por lo que finalmente se quedaría solterón y criando gatos pues nunca conseguiría invitar a salir a Ginny. Bueno, tal vez estaba exagerando un poco.

Cerró la llave un momento mientras colocaba shampoo en su cabeza y comenzaba a lavar con fuerza su cabello. Ginny no le dirigía la palabra desde que Parkinson había soltado ese comentario mordaz frente a todo el Gran Salón. Aquello le parecía sospechoso, ella no sabía lo que él sentía, ni siquiera estaba seguro de ser correspondido, ni siquiera podían considerarse más que buenos amigos, ni siquiera tenía una verdadera razón por la que enojarse pues ya quisiera él haber hecho algo de verdad con la Slytherin…

Un momento.

¡Un momento!

¡¿Qué rayos acababa de pensar?!

¡Oh, sí! Acababa de desear haber hecho algo con Pansy Parkinson. Y ese fue el detonante.

Su mente adolescente comenzó a recrear imágenes en las que encontraba a una semi vestida pelinegra algo magullada por una caída y esta vez no se ponían precisamente a discutir y crear planes para descubrir el secreto de sus amigos.

No. Esta vez, en la mente de Harry, cosas mucho más divertidas comenzaron a suceder.

Apoyó su cuerpo pesadamente sobre los azulejos de la pared de la ducha y miró de reojo hacia abajo.

-Genial…-masculló entre dientes, sabiéndose presa de un repentino ataque de lujuria. Abrió de un golpe el agua fría pero supo enseguida que era inútil.

Habría que solucionar el asunto manualmente.

Víctima 03

Ginny Weasley se peinaba su largo y brillante cabello rojo sentada en su cama. Acababa de tomar su baño matutino y se preguntaba, entre muchas otras cosas, cómo habría amanecido la pobre Hermione. Suspiró poniéndose de pie buscando su corbata dentro de su baúl, debía entregar su tarea de Encantamientos y hablar con los chicos del equipo sobre qué día comenzarían los entrenamientos.

Bueno, no con todos los chicos.

Ginny sabía que con quién debía hablar era con el capitán y ese no era otro que Harry Potter. Bufó desesperada al sólo recordar ese hecho y aventó con fuerza la tapa de su baúl que hizo un estruendo considerable.

-Es un estúpido…-murmuró tratando de convencerse mientras pateaba unos pergaminos en el suelo-Es un estúpido, porque sólo un estúpido puede meterse con Parkinson y pelear con Hermione por Malfoy.

Pero sabía que lo último no le importaba. Lo que en verdad le dolía era saber que sus esfuerzos habían sido en vano, que el tonto mejor amigo de su hermano estaba más ciego que un topo y que al parecer nunca se daría cuenta lo mucho que le gustaba.

-No…-siguió murmurando molesta mientras tomaba su mochila de la cama y comenzaba a bajar las escaleras para llegar a la sala común-Pero si aparece una escoba con corbata de Slytherin y fama de zorra, su cerebro masculino subdesarrollado sí capta el mensaje y le da la orden de bajarse los pantalones… ¡Será estúpido!

Las personas que se encontraban en la sala voltearon a verla. Ella carraspeó molesta, lista para dirigirse al comedor cuando notó una voz familiar:

-Hola, Ginny ¡Buenos…!-su hermano Ron le saludaba justo antes que la rubia cabeza hueca de Lavender le saltara encima

-Sí, buenos días Ron…-miró a Harry que bajaba las escaleras justo tras su hermano y puso los ojos en blanco-Aunque no sé que les ves de buenos…-Harry nunca estuvo seguro, pero podía jurar que ese último comentario de Ginny iba directamente dirigido a su persona.

-Pero parece que alguien se despertó con el pie izquierdo hoy…-dijo Lavender con voz cantarina y arrastrando a un sonrojado Ron hasta el agujero del retrato haciendo que a ella le tocara caminar junto a Harry Potter "El estúpido".

Ginny giró los ojos y no estuvo segura de que otras estupideces habló la "algo" de su hermano, porque estaba muy ocupada arrastrando en su mente a Harry dentro de un aula vacía, besándolo hasta que rogara por aire y mostrándole lo mucho más candentes que eran las pelirrojas en comparación con las pelinegras.

La chica no supo en qué momento su marcha comenzó a ser más lenta, ni tampoco su hermano, que distraído por las manos de Lavender que comenzaban a acariciar su cabello, no notó que dejaba a atrás a su mejor amigo con su hermanita.

Harry estaba demasiado avergonzado de sí mismo por haber hecho lo que había hecho esa mañana pensando en una mujer diferente a Ginny y demasiado nervioso al saberla junto a él porque su imaginación se disparaba otra vez, sólo que en este caso ella se tropezaba y ambos caían juntos al suelo donde él la besaba apasionadamente y…bueno, suspiró para despertar de ese sueño antes de que fuese demasiado tarde, sin darse cuenta de la ventaja que ya les llevaba Ron.

Mientras, Ginny estaba perdida en un paraíso en su mente por lo que tampoco notó la distancia, sonrió pícaramente al imaginarse la misma escena apasionada en su cabeza y caminaba tan distraída que no notó un escalón falso que casi la hace rodar del quinto piso. Por suerte Harry alcanzó a tomarla entre sus brazos.

¿Qué era lo que estaba pensando antes?

No podía recordarlo, porque en ese momento y por mucho que lo intentara, no podía hacer otra cosa diferente a mirar a los ojos verdes de Harry que estaban justo sobre los de ella.

¿No había mencionado ese pequeño detalle?

Tropezaron y cayeron juntos sobre el frio piso de piedra, mientras sus corazones comenzaban a acelerarse y sus cuerpos se rozaban uno sobre otro. Ella no sabía qué hacer o qué decirle. Estaba más que comprobado que Harry no descifraría su mensaje, aunque lo pusiera en una pancarta adornado con fuegos artificiales de Sortilegios Weasley, aunque ese fuera el momento perfecto…

-Yo…Ginny, discúlpame…-habló él atropelladamente tratando de levantarse pero sin lograrlo con éxito. Ella lo miró sabiendo que era entonces o nunca, cerró los ojos y entreabrió los labios como una invitación a Harry, que era bastante estúpido pero aparentemente entendió el mensaje.

Su respiración se había agitado, su cuerpo estaba tensionado, parecía que por fin…por fin…pero no.

Sus bocas estaban a sólo milímetros cuando pasos que se acercaban hicieron que abrieran sus ojos y que Harry recordara la razón por la que aun no se decidía a nada con Ginny (además de que era un cobarde rematado).

-¿Qué les pasó?-preguntó Ron alzando una ceja y mirando con sospecha a su hermana y a su mejor amigo que ahora estaba sentado junto a ella.

-Escalón falso.-fue toda la respuesta de Ginny que un poco sonrojada se ponía de pie.

Lavender los observaba con suspicacia pero tras unos instantes sonrió y soltó todo su veneno, y no era precisamente en contra de ellos.

-Espero que Hermione no se haya tropezado con alguno de esos anoche…-Harry, que hasta ese momento no había alzado el rostro, y Ron se miraron confundidos-No llegó a dormir anoche. Me pregunto dónde se quedó…-entonces sus ojos azules brillaron peligrosamente-O más bien, con quién se quedó.

Definitivamente, había días en los que Ginny odiaba que Ron fuese su hermano.

Si no fuera así, tal vez Harry se hubiese animado a invitarla a salir y tal vez no tendría quien le armara escenas de celos en el colegio…pero de lo que no había duda era que definitivamente no tendría que aguantarse a esa zorra cotillera de cuñada.


Hermione revolvía el azúcar en su té con una mano mientras pasaba una hoja de El Profeta con la otra. El Gran Salón, bullicioso como siempre, estaba lleno de estudiantes que tomaban su desayuno, entre los cuales se encontraba ella sentada sola entre varios gryffindors.

Fue en ese momento que algo llamó su atención, un movimiento inusual e inesperado de gente y voces cerca de la puerta, hicieron que levantara sus ojos para proceder a ponerlos en blanco.

-¡Hermione! ¡Hermione! ¿Estás aquí?-la voz afectada de Ron interrumpió los desayunos de todos, llamando particularmente la atención de una mirada gris en la mesa de Slytherin-¡Oh! ¡Ahí estás!

La chica volvió a llevar su mirada hasta el diario y pretendió que la cosa no era con ella, muchísimo más cuando vio que Lavender caminaba tras su pelirrojo amigo tratando de alcanzarlo.

-Hermione ¡¿Dónde estabas metida?!-exclamó el pelirrojo llamando la atención de varias personas en el lugar.

-Aquí, evidentemente.-contestó sin darle mayor importancia al asunto y tomando un sorbo de su té con limón, nunca le había gustado mucho con leche; pasó otra página del periódico y observó por el rabillo del ojo como llegaban Harry y Ginny.

-Sabes de qué te hablo. Lavender nos dijo…

-Me tiene sin cuidado lo que Brown haya dicho.-interrumpió dando por zanjada la discusión y llevándose una tostada a la boca. Ron comenzó a enrojecerse de la rabia y golpeó con su puño la mesa haciendo temblar los platos y terminando de lograr que el Gran Salón en pleno notara de su escena. Hermione indignada soltó su periódico, lo miró a los ojos de tal forma que hubiese podido espantar una manada completa de Cola Cuernos Húngaros y se puso de pie tomando su mochila antes de escupir con odio:

-Francamente, Ronald, no tengo porque dar explicaciones de lo que hago. Muchísimo menos a ti. Así que te agradecería dejaras de armar numeritos tan patéticos frente a toda la escuela.-comenzó a caminar rumbo a la salida y justo antes de pasar junto a Ginny y Harry se detuvo un instante a saludarlos mientras ellos no salían de su asombro-Buenos días Harry, buenos días Ginny…Nos vemos más tarde.

-¡¿Qué demonios le pasó ahora?!-exclamó Ron en medio de su confusión justo antes de que su voz fuera apagada por los cientos de murmullos que llenaron el lugar tras la salida de la prefecta de Gryffindor.

Hermione resoplaba molesta ¿Quién rayos se estaba creyendo Ron? Ella podía hacer lo que se le viniera en gana, así como él hacía lo mismo ¿No era él quien ahora se revolcaba con Brown? ¿Cómo osaba entonces a reclamarle algo? Dobló una esquina de las mazmorras, acercándose al aula de Pociones cuando vio que una figura recostada en un muro elegantemente le cortaba el paso.

-Mi pequeña Granger…Te superas cada día que pasa.-reconoció la burla en sus palabras, su mirada traviesa, su voz sibilante-Qué derroche de inteligencia y valor…Ya era hora que mandaras a la mierda a la Comadreja.

Bien. Hermione no estaba para sus comentarios estúpidos.

-Apártate, Malfoy.-siguió de largo ignorándole sin dejar de sentir sus pasos suaves y acompasados tras de ella.

-¡Oh! No seas modesta. Hubieses visto la cara de Weasley. Pobre tonto. Al menos Brown le sirve de consuelo…-Hermione sentía como le hervía la sangre en la venas. Ya era lo suficientemente difícil saber que Ron tenía algo con Lavender como para que llegara Malfoy a restregárselo en la cara. Un momento. Si él estaba en el comedor ¿Cómo era que se había adelantado? Pero como si le hubiese leído el pensamiento Draco habló otra vez-Ventajas de vivir cinco años en las mazmorras, Granger.

Ella resopló molesta tratando de ignorarlo, pero no paraba de hacer comentarios ocasionales e insidiosos acerca de la no-relación entre Ron y su rubia compañera de año. Mientras, Draco disfrutaba viendo como rápidamente llevaba la paciencia de la prefecta hasta sus límites. No había nada que hacer, era su hobbie favorito, y lo mínimo que se merecía por haberlo dejado despertar solo esa mañana.

Oh, sí. Porque cuando despertó en la Sala de Menesteres se encontraba solo en la enorme cama de doseles púrpura. Había sido una noche terrible: aventuras en el tiempo, nada sexo y la aparente y casi confirmada sospecha que comenzaba a sentir algo por Granger. Sin mencionar que no había obtenido lo que había pensado por su muy inteligente regalo de cumpleaños, es decir, una buena noche de sexo, ¿ya lo había dicho antes?

En todo caso, le causó gran interés el reclamo de la comadreja, porque si no estaba en su habitación esa mañana ¿Dónde podría estar entonces? Por eso la seguiría y acosaría acerca de la para nada saludable relación que llevaba la comadreja con la cotillera de Brown hasta que se decidiera a hablar. De alguna forma, y no comprendía muy bien cual, a Granger parecía molestarle de sobremanera ese delicado tema. Cosa que a él no le agradaba para nada.

-¡¿Es que no tienes nada mejor que hacer que seguirme?!-gritó deteniéndose en medio del oscuro pasillo.

-¡Vaya! Pero si estamos de mal humor…-comentó alzando una ceja y dejando entrever una sonrisa hipócrita-No creo que tanta agresividad sea necesaria, pero bueno…-la empujó sin previo aviso en contra de la fría y húmeda pared haciendo que soltara un ligero gritillo-Ya que preguntas, sí tengo mejores cosas que hacer.-presionó con fuerza su cuerpo en contra del de la Gryffindor que lo observó asustada-Besarte hasta que se te acabe el aire es una de ellas, o alzarte la falda y recordarte una vez más porque eres mía es otra opción…-tomó el mentón de la prefecta entre sus dedos pulgar e índice para que lo mirara a los ojos y sintió como su respiración se había agitado. Fue entonces cuando dio un par de pasos hacia atrás, acomodó su mochila en su hombro y se dirigió sin la más ligera turbación hasta el aula de Pociones-Pero es mucho más divertido burlarme de ti.

Maldito.

Draco Malfoy era un maldito

Pero un maldito que sabía muy bien cómo acelerar de forma inusual sus palpitaciones.

Acomodó un poco su túnica y pensó una vez más en lo poco saludable que era para ella convivir con ese Slytherin más tiempo del necesario. Su salud mental comenzaba a deteriorarse a pasos agigantados sólo por su presencia y sin contar los valiosos aportes que hacía Ron de vez en cuando.

Entró a la casi vacía aula de Pociones, donde Malfoy estaba ya sentado en su lugar habitual. Lo ignoró olímpicamente e hizo como si no hubieses dormido juntos la noche anterior.

Porque sí, afortunadamente, eso era lo que habían hecho la noche anterior: dormido.

Sólo habían dormido.

Nada más comprometedor que involucrara fluidos corporales ni gemidos de placer.

¿A quién rayos quería engañar?

Desafortunadamente, sólo habían dormido.

Desafortunadamente había perdido la deliciosa oportunidad de sentir sus manos frías subiendo por sus muslos recorriendo cada trazo de su anatomía.

Desafortunadamente estaba sentada en un aula casi vacía, sin la posibilidad de saltarle encima sin perjudicar gravemente su orgullo femenino. Suspiró dejando caer con fuerza sus libros sobre el pupitre y se sentó tratando que el sueño no acabara por vencerla.

Justo en ese momento, porque siempre eran tan poco oportunos, los cuatro Ravenclaw que compartían esa clase con ellos hicieron su entrada, y no podían estar hablando de otra cosa. No, señor.

-Te dije que Granger estaba saliendo con Weasley.-dijo Padma Patil poniendo los ojos en blanco sin notar su presencia.

-¿De qué hablas?-replicó Terry Boot inmediatamente-¿No viste como llegó Brown guindando de su brazo en el Gran Salón?

-Pues sabes que ella es algo…bueno, saben cómo es ella.-terminó Michael Corner antes de darles un codazo para que notaran que no estaban solos-Buenos días, Hermione.

Hermione si acaso respondió algo a ese saludo. Ya había abierto su libro y leía desesperadamente tratando de no escuchar esas conversaciones que debían traerla sin cuidado. Estaba confirmado. Ron tenía algo con Lavender y por alguna razón descubrió que se sentía mal por ello.

Sin embargo, no contaba con que había alguien a quien no le gustaba la idea de que a ella le importara mucho esa relación.

Es por eso que de un momento a otro, sintió como ese alguien se sentó a su lado.

-Apártate, sangresucia.

-¿Qué demon…?-alcanzó a decir antes de alzar sus ojos y descubrir en todo su esplendor a Draco Malfoy sentado a su lado y a los Ravenclaw paralizados en un asiento cercano-¡¿Qué rayos crees que estás haciendo Malfoy?!-miró con preocupación la boca de Padma que amenazaba con abrirse para hablar y susurrar ¡Tal vez tuviese comunicación telepática con su hermana y ésta ya estaba regando un nuevo chisme en todo Hogwarts!-¡Vete a tu lugar! ¡Aléjate de aquí!

Hermione tal vez no hubiese querido gritarle, pero Malfoy comenzaba a comportarse muy extraño. Se acercó a ella, un poco, cada vez más. Colocó sus dos manos en las mejillas de la Gryffindor, cuyo cerebro no alcanzaba a procesar lo que sucedía, muchísimo menos viendo como él le sonreía y su boca se aproximaba a la suya.

Por supuesto. Todo enfrente a los rostros impávidos del cuarteto de chicos.

Hermione se dejó hacer y, mientras sentía que Malfoy dejaba algo dentro de su discreto escote y su respiración cerca de sus mejillas, cerró los ojos sólo para notar que se alejaba de repente.

-Te ves patética cuando piensas en la comadreja…-susurró antes de devolverse a su asiento y sin que los otros (en un aparente estado catatónico del que nunca podrían volver) escucharan lo que acababa de decir.

Draco no se alcanzaba a explicar muy bien lo que acababa de pasar. Podría decir que lo que acababa de hacer no eran más que secuelas de aquellos efectos secundarios. Llevó su mirada gris hasta sus atónitos compañeros y se maldijo por ser tan tonto, ahora armarían un escándalo peor de los que ya habían.

Observó cómo, cuidadosamente, Granger sacaba de dentro de su blusa un trozo de pergamino que él había dejado ahí y sonrió de medio lado al detallar la expresión de su rostro al leer la nota. Ella se giró a mirarlo y asintió levemente.

Draco sonrió de medio lado volviendo su vista al frente e ignorando como entraban en bandada los alumnos que faltaban (comadreja y cara-rajada, incluidos) seguidos por el viejo Slughorn. A pesar que casi pierde los cabales, al parecer todo iba a resultar como lo planeaba.

-Mis queridos alumnos…-comenzó el profesor mientras agitaba su varita y hacía aparecer en el tablero las instrucciones de la poción del día-Como saben, el nivel EXTASIS de los cursos aumenta de exigencia con el paso de las semanas, es por eso que hoy comenzaremos la muy elaborada y peligrosa poción Veritaserum-el profesor acaricio su estomago rechoncho y sonrió complacido-Sin embargo, sé que aquí sólo tengo estudiantes brillantes por lo que no habrá problema. También sé que todos conocen el uso de esta poción ¿Podría alguien recordármelo?-Hermione alzó la mano inmediatamente-Dígame, señorita Granger.

-Veritaserum o suero de la verdad, es una poción altamente poderosa y prácticamente infalible si está bien preparada. Como su nombre lo indica hace que quien la bebe diga irremediablemente la verdad y nada más que la verdad.

-Muy bien. Cinco puntos para Gryffindor.

-Dime que no habla tanto cuando está en la cama… ¿No te marea?-la voz de Theodore le susurró cerca del oído y logró que pusiera los ojos en blanco. No era un tema el cual le interesase discutir mucho

-Pero Theo, por Merlín.-continuó Blaise en el mismo tono-¿En serio crees que nuestro pequeño Draco la deja hacer algo diferente a gemir mientras se la está tirando?

Draco los miró con furia a los dos y antes de que pudiese contestarle algo, Theo replicó:

-Tranquilo, Draco. Sé sincero. No te juzgaremos si nos confiesas que cuando llega al orgasmo recita de memoria Transformaciones Avanzadas nivel 2.

-¿Algo que aportar a la clase?-inquirió el profesor Slughorn enarcando una ceja y mirando con reprobación la mesa donde estaban sentados los Slytherin.

-¿Además de los líos sexuales de Malfoy y Granger?-murmuró en una exhalación Blaise ganándose un codazo por parte de Draco.

-Nada más, profesor.-dijo Theodore sonriendo como si nada-Además por supuesto la gran importancia del ciclo de fases lunares en la elaboración de Veritaserum y sus tres características principales: Incolora, insípida e inodora.

-¡Oh! Muy bien, señor Nott. Cinco puntos para Slytherin. Como bien lo ha dicho esas son las tres cualidades de la poción y se lograran tras trabajar un mes en ella. Hoy comenzaremos y trataremos de lograr que quede incolora. Para esto es necesario que vuelvan a media noche por sus respectivos calderos y los coloquen bajo la luz del cuarto menguante durante quince minutos ¡A trabajar!

Draco sonrió, pues aunque no contaba con el trabajo a medianoche, esto no haría más sino facilitarle las cosas…por ahora se limitaría a imitar el trabajo de la castaña sentada unas bancas más allá entre un pelirrojo avergonzado y un pelinegro resignado. Sí, la comadreja y el cara-rajada le debían una y una bien grande. Había llegado el momento de cobrársela y con muchos intereses; y ¿Por qué no? Disfrutar de otra noche con su querida sangresucia (No pasó por alto lo de querida, pero poco a poco se iba acostumbrando)


Bailar es un arte, uno que requiere tanto delicadeza y elegancia como astucia e inteligencia. No muchos lo dominan como debe ser, pero para otros es tan natural como respirar. Para las serpientes, la cacería es un baile, donde el acecho son los pasos y el ataque el gran final. Las victimas se ven envueltas, hipnotizadas, confundidas y finalmente acabadas; pobre de ellas, pero al final, es un espectáculo grandioso:

Theodore Nott caminaba con elegancia natural por uno de los tantos pasillos grises de Hogwarts, acababa de recibir las últimas instrucciones y una de sus más encantadores sonrisas estaba dibujada en su cara. Sabía que debía avanzar sólo un poco más y aprovechar la hora que tenía libre entre Pociones y Runas.

Divisó a lo lejos la figura de un par de chicas que cruzaban justo frente a él y se asombró de la veracidad de la información manejada por Blaise. Se movió con sigilo hasta donde ellas se encontraban y les habló para que supieran que estaba ahí:

-Brown ¿Puedo hablar contigo un momento a solas?

La rubia miró con interés al chico de Slytherin y tras decirle unas cuantas cosas a Parvati y soltar una risilla tonta, dejó que su amiga se fuera por el pasillo y se acercó contoneando las caderas hacia Theo.

-Por supuesto.-dijo al llegar frente a él y cruzarse de brazos-Aunque me parece bastante oportuno que me encuentres justo aquí y ahora.-movió con coquetería su cabello hacia atrás y continuó-Sabía que lo tuyo con Lunática Lovegood no podía ser cierto, en realidad me sigues en secreto…-fingió asombro y añadió con ironía-¡Quién lo hubiese pensado del taciturno Nott!

El chico pelinegro esbozó una sonrisa algo maligna y dio un par de pasos hasta quedar justo frente a ella. Si bien le había molestado que se expresara así de Luna debía recordar que el objetivo era otro.

-Tu teoría pude ser cierta. Puede que esté aquí porque me gustas y quiero tener algo contigo.-logró arrancarle una sonrisa de satisfacción a Lavender, que en ese momento sintió que era empujada en contra de la pared fría.- Pero, de hecho, no es así.

Lavender frunció el ceño ligeramente y trató de alejarse de la pared pero el cuerpo del Slytherin se lo impidió. Lo miró fijamente un par de segundos y trató de decir algo inteligente que lograra alejarlo, y hay que decirlo: el intentarlo fue toda una odisea para ella, por lo que se contentó con una amenaza un tanto débil.

-Apártate, Nott, puede que a tu loca noviecita no le guste que estés acorralando a estudiantes hermosas e indefensas en los pasillos.

Theodore sonrió de medio lado y acercó su rostro al de la chica que comenzó a sentirse intimidada:

-Hermosa, puede ser… ¿Pero indefensa?-fingió sorpresa para enojo de la Gryffindor y siguió-No eres para nada indefensa, si lo fueras no utilizaras estos pasillos ocultos para ir a los invernaderos de la profesora Sprout y robar de ellos las Orquídeas del Quindío para hacer pócimas de amor que luego distribuyes ilegalmente con Patil en todo el colegio bajo la módica suma de 23 sickles la dosis.-Lavender se mordió el labio inferior con rabia al saberse descubierta haciendo que Nott ensanchara aun mas su sonrisa-¿Quién lo habría pensado de una chica que no pasó sus TIMO's en Pociones?

-Eso es para que te des cuenta que las apariencias engañan.-giró sus ojos hacia el pasillo vacio y comentó con rencor-No hay que ser un ratón de biblioteca para poder hacer las cosas bien…-Theo alzó una ceja sabiendo que habían llegado al punto de la conversación que le interesaba.

-¡Qué comentario más triste!-exclamó con falso dolor y haciendo que su respiración rozara sus mejillas-¿Te sientes amenazada por Granger?

Lavender movió rápidamente sus pestañas, claramente ofendida. No había querido para nada dejarse al descubierto de tal forma por Nott. Una vez hizo un intento vano por alejarse y escupió con dolor:

-Me podrías explicar cómo se te puede ocurrir que yo me siento amenazada de alguna forma por la patética, fea, simple y poco agraciada Hermione Granger. Soy mucho mejor que ella, mucho más hermosa, mucho más deseable: sé que todos los hombres en Hogwarts desearían tener algo conmigo y que incluso tú te has soñado por las noches llevándome a la cama…-Theo sonrió sabiendo que había llegado a la meta, fue por eso que acercando sus labios a los de Lavender y habló suavemente:

-Para ser sincero, no tengo idea de porque puedas sentirte amenazada por Granger. Es cierto, eres hermosa y puede que compartas con mi amiga Pansy el título de quién ocupa más mentes masculinas mientras se masturban en Hogwarts…Pero bájale a tu ego que no hago parte de ese grupo.-Las manos de Theo se posaron en la cintura de la chica y la acariciaron suavemente-Hasta ahora…

Un, dos, tres…Un, dos, tres…Y los pies se deslizan sobre el suelo suavemente.

Blaise corría hasta el salón de Encantamientos, con un poco de suerte llegaría a tiempo. Había dejado pasar la hora del almuerzo para hacer su parte y las clases de la tarde ya habían finalizado. No debió haber hecho esa siesta justo después de comer, sobretodo porque debió sospechar que Nott no se tomaría la molestia de despertarlo.

Tomó aire agitadamente mientras veía desfilar a varios chicos de quinto saliendo del aula del profesor Flitwick. Agudizó su vista tratando de encontrarla y sonrió malvadamente al verla salir hablando animadamente con Lovegood.

-¡Oye, Weasley!-Ginny giró su cabeza en búsqueda de quien la había llamado y no pudo sino esbozar una mueca de molestia. Se acercó a ella con las manos dentro de los bolsillos y andando lentamente, como si se mereciera cada segundo de su tiempo-Pero haz una mejor cara… Debes estar terriblemente contenta que me dirija a ti.-volteo a ver a Luna y terminó-Piérdete, Lovegood.

-Imposible.-contestó ella haciéndose la tonta-No puedo perderme en un lugar en el que he vivido casi por cinco años.-entonces meditó sus propias palabras y se corrigió-Aunque sería muy vanidoso, además de atrevido, de mi parte decir que conozco Hogwarts a la perfección…

Ginny y Blaise pusieron los ojos en blanco al tiempo al comenzar a escuchar a Luna explicando que la gran cantidad de pasadizos secretos y habitaciones ocultas que posee el castillo, fueron invención, en parte, de Helga Hufflepuff y Salazar Slytherin, que las crearon para vivir su tórrido romance.

-Por supuesto, y para dejar basiliscos hibernando por siglos…-masculló Ginny entre dientes-Nos vemos luego, Luna.-la chica se fue dando brinquitos y diciendo algo de buscar a Theo cuando Ginny volteo a ver a quien en un principio la importunó-Ahora si ¡Escupe todo, Zabini!

-Pero que falta de modales en una señorita…-comentó irónicamente y comprobando, felizmente, que el pasillo había quedado desierto-Sólo venia a preguntarte como te había terminado de ir con tu hermanito aquel día ¿Lograste despetrificarlo? Puede ser realmente tonto si se lo propone… ¿O es que ya ni siquiera lo hace a propósito y es así de incompetente en su diario vivir?

Los dientes de Ginny rechinaron de furia, estaba tan enojada que no notó lo extraño que era que el chico llegara sólo a provocarla. Pero como no se dio cuenta sólo siguió su juego…con varita en mano, claro está.

-No te atrevas a insultar a Ron nuevamente…porque el moco-murciélago que te mandaré será tan poderoso que el efecto no se pasará en semanas.-su varita lucía realmente amenazante pero Zabini si acaso se inmutó, la miró con algo de desdén y añadió falsamente arrepentido:

-¡Oh, lo lamento tanto! A partir de ahora me volveré un ayudante de las comadrejas desvalidas…-Ginny abrió la boca para lanzarle el hechizo cuando escuchó que el chico moreno proseguía-¿Necesitas mi ayuda, Weasley?

-¿De qué rayos estás hablando?-dijo ella retrocediendo casi por inercia y de pronto comenzó a dejarse intimidar por la alta figura del Slytherin que avanzaba hacia ella-¿De qué…?

-Pues acabo de jurar ayudar a las comadrejas indefensas…-comentó muy casual y entonces terminó mirándola fijamente con sus ojos oscuros, mientras ella retrocedía, se tropezaba, caía de sentón en el suelo y su varita rodaba por el suelo-Y eso incluye corazones rotos.

-No sé de que hablas…-murmuró dejando que su voz se oyera un poco afectada. Trató de levantarse, pero antes de que pudiera evitarlo Zabini se agachó en el suelo y logró acorralarla en contra de la pared como animal herido.

-De Potter, por supuesto.-Ginny abrió los ojos sorprendida y trató de decir algo, cuando sintió el dedo índice del chico sobre sus labios, mientras una sonrisa de suficiencia adornaba su cara. Se acercó hasta su oreja derecha y susurró haciéndole erizar-Es evidente, Weasley. Parece que el único que no se ha dado cuenta es él…

Y vuelta hacia la derecha, desliza, otra vuelta. Desliza y brinca, vuelta. Un, dos, tres...Un, dos, tres.

Harry caminaba rápidamente hacia el Gran Salón, sabiendo que iba un poco tarde para la cena. Se había extrañado de no ver en la sala común a Ron, Hermione o Ginny, comenzó a sospechar que algo malo debía estar pasando cuando casi se cae de bruces al pisar un escalón del segundo piso.

Se compuso de un brinco y miró a todos lados para ver si nadie había visto su casi-caída, se quitó unos cuantos mechones de su rebelde cabello negro y se acomodó un poco sus lentes sobre la nariz. Suspiró y volvió a encaminarse al comedor cuando una vio algo como una sombra moverse al final del pasillo.

Se extrañó un poco y trató de agudizar la vista, cosa que era casi imposible debido a su enorme miopía. Se debatió un par de segundos entre seguir al Gran Salón o ir tras esa figura misteriosa. Por unos instantes su sentido común le dijo que era bastante estúpido ir tras una sombra que bien podía ser un estudiante cualquiera o uno de los tantos fantasmas del castillo. Pero su sentir Gryffindor era más poderoso, y esa figura bien podía ser una encarnación del mal o algún súbdito del Señor Tenebroso; por eso, siempre que le mundo mágico le necesitara, Harry Potter estaría ahí…

Fue por eso que se movió con sigilo hasta una puerta de un aula abandonada (hay tantas de esas en Hogwarts) y al entrar sintió una varita en su cuello.

Mierda. Ahora sabía que hubiese sido mucho más inteligente irse a tomar con tranquilidad su cena. Bien hecho, Potter.

-Vaya, vaya…tú sí que no me decepcionas.-una voz femenina y muy sensual para su gusto, susurró cerca de su oído haciendo que diera un respingo. La puerta se cerró de golpe dejándolos a los dos dentro del lugar.

-Y tú, Parkinson, insistes en encontrarte conmigo en lugares inusuales.-dijo con voz cansina y quitando la varita de la chica de su cuello, al tiempo que se giraba para taladrarla con sus ojos verdes.

Pansy sonrió por cualquier respuesta y se acercó a uno de los pupitres del lugar. Se sentó sin retirarle la mirada ni un segundo y cruzó las piernas en un gesto que a Harry le pareció más provocador de lo que hubiese deseado.

-Bien, Potter ¿Qué me tienes?-comentó jugueteando con la varita entre sus manos mientras Harry se acercaba sabiendo perfectamente a que se refería.

-Pues nada extraordinario.-dijo y Pansy suspiró decepcionada al instante-¡Oye, no es mi culpa! Hermione siempre tiene algo que hacer y ayer, al parecer, ni siquiera volvió a dormir a la sala común.-la chica de Slytherin abrió sus ojos por la sorpresa, mientras Harry escupía con odio-¿Tendrá tu amiguito Malfoy algo que ver con eso?

-No lo sé…-respondió ella tan bajo que él casi no pudo oírle.

El silencio llenó el lugar y Harry se dio cuenta de lo absurda que era la situación. Él no tenía nada que hacer en la misma habitación vacía que la Parkinson, o al menos nada como hablar y revelar los secretos de su mejor amiga…podrían estar besándose en un rincón, o acariciándose sobre una mesa o…mejor debía lanzarse por la ventana para ver si la ley de la gravedad lograba castigarlo de la forma que se lo merecía por andar pensando tales cosas.

-Se besaron.

-¿Quiénes?

-Malfoy y Hermione. En el baño. Esa mañana. De alguna forma, tú debiste estar ahí.

Pansy lo miró confundida, que Draco hubiese besado a la ratón de biblioteca para ella no representaba ninguna novedad, es más, estaba segura que ya se la estaba tirando y pasándola de lo lindo con ella…pero obviamente, aunque Potter sospechara aquello, lo único que al parecer tenía confirmación era ese beso.

Un momento.

"-¡Draco Malfoy! ¡¿Qué demonios crees que haces con esa sangresucia?! ¡Y no cualquier sangresucia asquerosa: Granger! ¡La Comelibros Mojigata de Granger! ¡No eres más que un sucio traidor a la sangre, Draco!"

Por alguna razón esa escena había vuelto a su cabeza como en cámara lenta, golpeaba a Draco en el pecho y parecía que tenía ganas de asesinarlo. La cabeza comenzó a dolerle fuertemente, al parecer se estaba esforzando por recordar algo.

Sacudió con fuerza la cabeza. Sabía que le habían hecho algo esa mañana pero lo que había sucedido, estaba segura, carecía de importancia. Sin embargo esa enorme laguna en su mente la obligaba a pensar y eso le estaba ocasionando ese terrible dolor.

Alzó los ojos llenos de lágrimas hacia al frente y se encontró con la imagen de Harry Potter arrodillado frente a ella preguntándole si se encontraba bien. Recordó inmediatamente el por qué se encontraba en esa aula con esa compañía y supo que el momento perfecto había llegado.

Asintió levemente y dejó que Potter la rodeara con sus brazos. Se sintió protegida, incluso querida, pero entonces supo que no tenía tiempo para esas cosas.

-Gracias, Potter. Sólo me comenzó a doler un poco la cabeza.

-Creo que deberías ir donde Madame Pomfrey. Tal vez tiene una buena poción para eso.

-No, estoy bien…-hizo amago de ponerse de pie y fingió perfectamente que sus piernas le fallaban.

La nobleza Gryffindor.

-Oye, no estás para nada bien…

-Te dije que sí…-comentó ella rodeando con sus brazos el cuello de Harry que notó que las cosas no iban por buen camino. Comenzó a apoyar su peso sobre él que lentamente fue cayendo acostado en el piso, dejando al final a una, perfectamente saludable, Parkinson sentada a horcajadas sobre él.

Tragó espeso. No le gustaba la situación, no le gustaba para nada la situación.

Sí, claro. Ahí no había nadie a quien engañar.

Pansy se acomodó aun mejor sobre él y comenzó a bajar su rostro hasta que sus alientos se mezclaban uno con otro. Sonrió de medio lado, tan malvada, tan Slytherin…haciendo que las pocas defensas que tenía la mente de Harry (pensar en Ginny desesperadamente) desaparecieran por completo.

-Parkinson…Yo…no…yo…no…creo…no creo…que…esto sea una…buena…buena idea.

-¿Y quién ha dicho que tiene que ser buena?

Y fue en ese momento, cuando Harry sintió que sus labios tocaron los de la chica más deseada en Hogwarts, que supo que había perdido por completo.

Y fue en ese momento, cuando Harry puso a su lengua a explorar su boca y sus manos a explorar su cuerpo, que supo que todo había terminado.

Corrección.

Pansy supo que todo había comenzado.

Y vuelta a la derecha, ahora al revés…Un, dos, tres. Un, dos, tres…Ya viene el próximo paso.

Sonaban pasos apresurados en el pasillo vacio, porque sabía que iba a llegar tarde, y si había algo que no toleraría serian sus insidiosos comentarios acerca de la puntualidad. Y ahí estaba ni para que lo decía.

-Granger, pensé que no aparecerías. Tarde como siempre.-Hermione puso los ojos en blanco y tras dar un par de pasos quedó frente a él que estaba cómodamente recostado a uno de los tapices que decoraban la gris pared.

-Creo, más bien, que llegaste antes de lo acordado.- se cruzó de brazos y comenzó a golpear el suelo impaciente con su zapato-¿Qué era eso tan urgente que tenias que decirme, Malfoy?

-Pero qué grosera. Al parecen en Gryffindor no enseñan las normas básicas de cortesía. Una verdadera pena.-se acercó a ella moviendo negativamente la cabeza mostrando falsa decepción, lo que logró desesperar a Hermione, que exclamó molesta:

-¡Habla de una vez!

Entonces, fue cuando Draco con movimientos fenilos atrapó sus manos y la atrajo hacia él. Hizo que se movieran hasta un nicho oculto en la pared y juntó sus caderas haciendo que la chica, por completo desprevenida soltara una exclamación ahogada haciéndolo sonreír con suficiencia, mientras sus ojos grises brillaban llenos de picardía a la vez que susurraba al oído de la prefecta:

-¿Hablar? No sé quién te dijo que yo quería hablar…

¿Listos? Un, dos, tres. Un, dos, tres. Desliza, vuelta…Nos preparamos para el gran final.


Hola, hola! Mis queridas lectoras. como pudieron notar hoy no puse notas al principio: me pareció lo más justo después de 2 meses de ausencia. Lo sé, soy malvada es la primer y espero última vez que me pasa, pero es que efectivamente los dementores de la educación (como bien los ha llamado karix7) me llevaron al inframundo pero salí victoriosa y por eso aquí les traje un nuevo capítulo.

Morí pero he vuelto a la vida y es por eso que este capitulo iba especialmente dedicaco a los ing. Carlos Paternina Ph.D y Rodrigo Barbosa Ph.D. Porque no me dejé hundir y salí adelante...¡¡Gané todas mis materias!!

Ahora, volviendo al fic...Bueno n.n' más de una se habrá quedado WTF?! pero tranquilas...estos capítulos de transición son necesarios. Este capítulo fue un poco diferente al resto pero espero que les haya gustado ^^

Un beso a todas y espero sus reviews

Londony

Ingeniera industrial en un 70%

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