Disclaimer: Los nombres de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Yo sólo me divierto con ellos. La trama es de mi autoría


Sal, Limón y… Tequila

Al día siguiente, Alice me despertó para que desayunáramos juntos, 'En familia' como solíamos hacer hace años. Quería seguir durmiendo, pero se los debía.

Fue un gran desayuno con mis padres y mi hermana, era muy agradable recordar anécdotas, y saber que seguíamos siendo una familia. Mi madre estaba que explotaba de felicidad porque nos tenía a sus dos 'Bebés' nuevamente. Sentí culpabilidad porque desde hoy empezaría a buscar a donde mudarme, quizás eso rompería su corazón.

No fue hasta la mitad de la mañana hasta que mi padre me dijo:

-Hijo, sé que me habías dicho que no querías… bueno ya sabes, que te regalara un automóvil… pero no puedes andar por ahí sin uno, así que decidí que te lo compraría de todas maneras, y si no lo quieres aceptar como regalo, pues al menos podrás pagarlo si quieres.

Antes de que pudiera abrir la boca, ya Alice había formado berrinche.

-¿QUÉ? –Me lanzó una mirada furiosa -¿CÓMO ME HACES ESTO PAPÁ? ¡NO ES JUSTO!

-Alice, por favor… tu coche vendrá pronto. Lo prometo.

Alice hizo un mohín y se fue furiosa a su habitación. Yo seguía anonadado.

-Ehh… papá… pues…

-Shh, calla Edward y ven a verlo –me instó mi madre. Me cogió de la mano y me arrastró al garaje, donde estaba mi auto nuevo. Un Volvo C30, ¡Dios mío!, me quedé maravillado con él, pues mi padre sabía que el auto de mis sueños debía ser marca Volvo. Pero definitivamente iba a optar por pagarselo.

Mis padres estaban demasiado contentos con mi reacción, y Alice, quizás me odiaría por siempre, pero yo estaba fascinado.

-¡No puedo creerlo papá! –Fui y lo abracé, y le dije que se lo pagaría. Pero primero debía conseguir trabajo en algún hospital. Su respuesta fue que no me preocupara demasiado.

Mi padre se fue a su consultorio personal, pues allí trabajaba los sábados. Mi madre a un servicio especializado de arquitectónica. Al poco rato Alice bajó preparada para la universidad y me miro con cara de pocos amigos.

-Supongo que hoy también me toca irme en tren –Cogí su indirecta en el aire.

-Emm… pues si no lo deseas, no. Puedo llevarte si te place –Quería que se le pasara el mal humor hacia mi. Me sonrió de lado, como para demostrarme que medio me perdonaba y asintió.

La llevé hasta la facultad de Diseño de Modas, y estuvo muy callada durante el camino. Lo que me hizo sentir miserable.

-¿Oye puedes disculparme? –Inquirí.

-¿Qué? –Me soltó.

-Yo no tengo la culpa de esto Ali… Se lo pagaré a mi padre, ¿Vale? No lo considero un regalo, así que puedes volver a hablarme –La fulminé con la mirada.

-Es que estoy realmente molesta, pero ya se me pasará, solo debo distraerme. Adiós Edward, gracias por el aventón –Se bajó y le dirigió una mirada envenenada a mi coche, y me imaginé a mi pequeño demonio con una navaja pinchando los neumáticos, y me reí para mis adentros.

Me fastidió el pensar que debía volver a casa, y quedarme solo y aburrido. Pensé que disfrutaría de las vacaciones, pero la verdad es que tenía dos días desocupado, y me estaba volviendo loco. Me dirigí al centro de la ciudad, necesitaba un móvil, para poder comunicarme al menos. Alice era tan eficiente que había anotado los números de todos los que conocía en una libreta al lado del teléfono de la casa. Así que me distraje un rato registrándolos todos en el móvil nuevo.

Llamé a Emmett y me dijo que estaba en casa con Rose, y que ella no tenia ganas de ir a ningún lado, verían una película en plan romántico, así que descarte la invitación. Jasper estaba en la universidad, así que pensé en Bella, y decidí en dar una vuelta por su establecimiento.

Ya estaba cayendo la tarde cuando aparqué el Volvo frente a Swan's Coffee. Abrí la puerta y un delicioso aroma a café y especies me dio la bienvenida. 'Canela' pensé. Vi que estaba medio lleno, no había puestos en las mesas, pero si en la barra. Vi que detrás del mostrador estaba una linda muchacha al frente de la caja, decidí preguntarle a ella por Bella.

-¿En qué puedo ayudarle? –Me atendió muy amablemente, se fijó que yo miraba a mí alrededor en busca de Bella y preguntó -¿Busca usted a alguien?

-Sí, estoy buscando a Bella, tu jefa –Y le sonreí de lado, ella se rió tontamente, luego escuché una puerta cerrarse al fondo, y la chica me dijo.

-Bueno, ella en este momento debe estar muy ocupada, hoy es sábado, está haciendo las cuentas –Debía de tener un poco más de 20 años, era muy guapa, una insignia en su pecho ponía Maggie Ireland, escuché que alguien detrás de ella se aclaraba la garganta.

-Edward, veo que has conocido a Maggie –Era Bella, y había una nota de irritación en su voz.

-Si, le estaba preguntando por ti –Bella lucía muy diferente del día de ayer, pues la noche pasada tenía una ropa casual, muy digna de una fiesta entre amigos. Y hoy, parecía 'La Jefa' con una falda negra hasta las rodillas, un jersey azul rey con cuello en V y tacones muy altos. Su melena castaña enmarcaba su rostro.

Salió de detrás de la barra y me dio un abrazo, los tacones la hacían tan alta como yo, la observé detenidamente, y la verdad es que lucia preciosa. Daba un aire de superioridad que envidié. Sentí mucha curiosidad sobre el modo en que había conseguido aquello, mi escrutinio llamó su atención.

-¿Edward? –Chasqueó los dedos enfrente de mi cara y yo me reí disimuladamente.

-Lo siento, pensaba que te ves preciosa –Le dije muy sincero, luego me arrepentí al ver que se ruborizaba. Quizás le daba miedo que sus empleadas pensaran que estaba coqueteando con ella, y se formara un chisme, que se yo… mi mente era muy volátil.

-G-gracias Ed –Me sonrió.

-Es lo que pienso –Medio sonreí, y escuché que suspiraba, ¿Qué estaría pensando?

-Me sorprende que me hayas venido a visitar tan pronto.

-No debería sorprenderte, recuerda que pasé siete años sin tomarte el pelo… así que me verás muy a menudo –Prometí.

-Bueno, eso hasta que empieces a trabajar, los médicos siempre están muy ocupados.

-Es cierto, por eso quisiera aprovechar al máximo con la única amiga con quien puedo compartir de verdad, los demás, están demasiado enamorados como para estar conmigo. Y me aburro demasiado, soy el único que ya no esta ni estudiando, ni trabajando –Me quejé.

-Hahaha, tienes razón en eso de compartir con el resto, compartiré contigo todo el tiempo que pueda Ed –Estrecho nuestras manos, las vi unidas, y me sentí extraño. Como ansioso.

-Pero claro, podré sobrevivir cuando tu novio esté en la ciudad. Sé que podré –Dije en son de broma, pero a Bella le cambió totalmente el semblante, así que cambie de tema – ¿Te hiciste los exámenes Bells?

-Por supuesto Edward, lo prometí, ¿recuerdas? –Dijo irónicamente –En este preciso instante iba a por ellos, puedes acompañarme si así lo deseas.

-Claro, por qué no, te llevaré yo mismo.

-¡No, No! No quiero que me lleves a tu espalda Edward, como solías cargarme en el instituto, iremos en mi coche.

Me trajo el recuerdo de cuando la cargaba en mi espalda, tendríamos 14 años cuando eso. Recordar dibujo una sonrisa en mi rostro.

-Vale, venga vamos.

Su coche estaba delante del mío, al menos no era la horrible hojalata que tenia en el instituto, era un BMW Coupe 320D negro del año pasado, pero estaba en perfectas condiciones.

Fuimos bromeando que aun sobreviviera el coche, conociendo a Bella ya debería ser más que chatarra. Ella alegaba que tu torpeza había disminuido, que ya podía andar en tacones aunque sea.

Sus exámenes arrojaron que estaba anémica, fue un regaño de mi parte, se notaba su arrepentimiento por haberme dejado verlos a mi y no a su médico de cabecera.

-Debes comer, Bella, ¡comer! –Y se apabullaba, sonrojada al máximo. Siguiendo otro de los consejos que le di ayer, llamo al encargado del café para que cerrara él. Y me invitó a un bar, a tomarnos unos tragos. Viniendo de Bella no me podía negar.

Llegamos al sitio, era muy decente, no quedaba muy retirado de Swan's Coffee. Se veía que no iban constructores borrachos a beber cerveza y meterse con las mujeres como en los típicos bares.

-Es el bar más decente de por aquí, y es de un conocido –Dijo como si pudiera leerme la mente. Saludó al dueño con la mano, estaba detrás de la barra. Nos sentamos en una mesa alejada, el lugar tenía poca iluminación, cualquiera que no supiera que éramos viejos amigos, creería que estábamos en una cita.

-¿Frecuentas este tipo de lugares? –Pregunté algo sorprendido.

-Pues, he venido un par de veces con Jacob y los demás… -Dijo ceñuda.

-¿Por qué cada vez que hablas de tu novio, te cambia el ánimo? –No pude contener mis ganas de saber porque se sentía tan infeliz.

-Es que… -Dudó un poco –El y yo, tenemos demasiados problemas.

-¿Desde cuando están juntos? Nunca nadie me comentó sobre que tú tuvieras una relación –Me removí incómodo ante esa situación.

-Es que, pues, Jacob no es santo de la devoción de nuestros amigos. Y tenemos casi tres años saliendo y uno de esos tres 'viviendo' juntos.

-Ah vale, vale, ¿Estás muy enamorada de el? –Mí pregunta la pillo con la guardia baja porque me miró fugazmente a los ojos con los suyos como platos y dudó –Lo siento Bells, no pretendía ser indiscreto –Iba a replicar, pero su teléfono sonó.

-¡Diablos!, ¡Es él!, lo hemos llamado con el pensamiento –Puso cara de trauma, y contestó.

-Hola, cariño…

Un espasmo frio me recorrió desde la columna hasta la punta de los pies, hasta el último cabello, no supe explicarme a mi mísmo esa reacción.

-No, no estoy en casa, obviamente si no te he contestado allí...

-No estoy siendo irónica, es que es una tontería lo que preguntas.

-Discúlpame, no quería ofenderte.

-Yo también…

-No no estoy para nada molesta. Ni triste ni nada.

-Pues me importa un comino. No vengas con esas cosas ahora Jake por favor.

-En el Bar de Henry. Con Edward.

-El hermano de Alice, el que vivía en Inglaterra, ha vuelto.

-Si, Él mismo –Puso cara de pocos amigos por algo que le dijo su novio.

-¿Puedes calmarte y dejar de gritar?

-No estoy haciendo absolutamente nada que no deba hacer con él… es solo… mi amigo, entró a mi vida mucho antes que tú –Estaba hablando en susurros pero yo podía oírla claramente, aunque pretendía que no lo hacia.

-Si, pero las cosas han cambiado.

-¿Sabes qué Jacob? Puedes pudrirte en el mismísimo infierno. Adiós.

Pegó el teléfono contra la mesa, me volteé sorprendido y le pregunté.

-¿Pasa algo?

-Nada –Tenía las manos en la cara, como desesperada, me acerqué y la abracé. Me devolvió el abrazo, y la sentí sollozar. Estaba llorando. Desconsoladamente.

-Calma, Bella no pasa nada, todo irá bien. Estas conmigo, estoy aquí… -La besé en la coronilla. Y ella se separo de mí. Se secó las lágrimas, y me dijo.

-Quiero olvidarme de todo, aunque sea por hoy, quiero divertirme, y ser quién fui, antes de que Jake entrara en mi vida –Se levantó animadamente, fue a la barra, intercambió unas palabras con el cantinero y volvió con dos bolsas de papel.

-He decidido que quiero irme a casa. Vamos Ed…

Me tomo por sorpresa, Bella parecía tan voluble, hace cinco minutos estaba llorando como Magdalena, y ahora tenia espíritu de fiesta. Pero de querer fiesta
¿Por qué nos habíamos ido del bar?

Llegamos al edificio donde quedaba la cafetería y el apartamento de Bella. Subimos y yo me dispuse a pillar el lugar. El apartamento, era pequeño, y cómodo, de dos habitaciones, una sala comedor amplia, al igual que la cocina, un baño de huéspedes y uno principal. Me parecía genial. Y la decoración escogida por Bella era bastante sobria, predominaban el negro y el blanco. Todo se veía perfecto.

-Vaya Bells, está realmente bonito este lugar… -Le dije.

-Gracias Ed… Espérame aquí, iré a quitarme éstos zapatos… -Exclamó señalando sus pies con una mueca.

Me quité la chaqueta y la colgué en el perchero después me senté en el sofá de cuero negro. Mientras esperaba, sentí que Bella salía de la habitación y pasaba a la cocina. Entró en la sala vistiendo un pijama de camisa de tiros y un short que le llegaba un poco más arriba de la mitad del muslo, en seda, color negro. No pude evitarlo, y mis ojos se perdieron en la blancura de sus piernas, llevaba el frondoso cabello suelto, se veía Apetecible, eliminé ese pensamiento de mi mente lo antes posible y me fijé en lo que llevaba en las manos. Una botella de tequila, limón y sal.

-¿Quieres jugar al Juego del Tequila? –Me preguntó, y la verdad es que jamás me hubiera imaginado, una invitación como esa, de parte de Bella.

-Ehh, Bells, la verdad es que… -No sabia qué decirle, pero igual sabia que no iba a aceptar una negativa por respuesta.

-Oh vamos Edward. ¡No me digas que nunca lo has jugado! –Pues la verdad es que en la universidad, solo conocí las diferentes marcas de cerveza y uno que otros cocteles que bebíamos en los clubes.

-Bueno está bien, tú ganas –Murmuré condescendientemente.

Bella encendió la chimenea, pues afuera estaba helando, eso que apenas llegaba el otoño, y su atuendo era realmente mínimo. Se sentó en el piso, encima de la mullida alfombra blanca, colocó en la mesa de café que estaba a su lado la botella de tequila, los limones, la sal y palmeó el suelo a su lado, invitándome a sentarme allí con ella.

-El juego es muy sencillo Edward. Seria más divertido si fueran muchas personas, pero esto es lo que tenemos –Hizo un gesto con las manos señalándonos a ambos, y sonrió, al hacer alusión a que solo estábamos ella y yo sentí algo extraño en la parte baja del estómago. Puede que esa idea me gustara demasiado. Pero reprimí rápidamente esos pensamientos ya que Bella esperaba mi respuesta.

-Vale, seguro que sí –Dije sintiéndome extrañamente cohibido.

-Bueno, yo te sirvo un shot de tequila en este vasito, tu coges la sal, y la metes en tu boca, es para darle sabor, pues esta cosa –Dijo señalando la botella –Es algo insípido. Luego te tomas el tequila, y después el limón, ¿Entendido?

-Perfectamente –Repasé los pasos en mi mente para no quedar como un perfecto idiota.

Bella sirvió el tequila, en el vasito. Colocó a mi alcance la sal y el limón, y yo hice lo que ella me indicó. Primero la sal, luego el tequila, y el limón… ¡Demonios! Era la bebida más fuerte que había tomado nunca… me quemó cuando pasó por mi garganta, pero el sabor era agradable, fuerte y cítrico. Hice una mueca con mi cara que puso a Bella a reír como loca.

-Wow, eso ha sido ge-nial… -Exclamé, emocionado magnificando la palabra.

-Hahaha, apuesto a que sí, es mi turno… -Hizo lo mismo que conmigo, se sirvió poco de la bebida, cogió la sal, la puso en su boca, tomó el vasito con el tequila, lo vació dentro, y chupó el limón… Su mueca fue, hasta tres veces peor que la mía… había contorsionado la cara, y quedó tosiendo un poco… luego nuevamente el ataque de risa… pero esta vez, yo la acompañé. Así que esa era la gracia del juego ¿eh? Reírse los unos de los otros.

Repetimos el proceso varias veces… 3,4,5,6,7,8 veces, y la verdad es que yo ya me sentía un poco mareado, nos habíamos reído como un par de idiotas, olvidándonos del frio, y todo alrededor, Bella había picado muchos limones y había traído sal suficiente como para no pararnos a buscar más y fue una gran idea.

Me sirvió otro poco en el vasito, me lo entregó en la mano, yo podía ver que su mirada estaba desenfocada, se debía sentir igual que yo, luego hizo algo que definitivamente no me esperaba. Tomo la sal ella, y la puso en mi boca, mi lengua recorrió sus dedos pulgar e índice hasta que ya no quedó mas… su mirada estaba clavada en mis labios, y yo me tomé el tequila que estaba en el vaso luego cogí el limón… sentí que debía hacer lo mismo, mi cabeza no estaba pensando con nada de claridad, cogí la sal con mis dedos, y la deposité dentro de su boca, ella lamió mis dedos, y eso arrancó un estremecimiento de parte y parte, ella tomó el vasito y luego el limón, después nuevamente nos reímos como autómatas.

De repente, la chimenea estaba sobrando, hacia demasiado calor, así que decidí, quitarme el jersey que tenia puesto. No sé cuales fueron los motivos que llevaron a Bella, a acariciar mi torso con sus dedos, pero eso hizo que mi piel ardiera en llamas… podía notar sus pechos erectos contra la fina seda… ella sirvió en el vasito nuevamente, se acercó a mi oreja y susurro:

-Ven a por la sal Edward –Exclamó en un tono definitivamente sensual, que me ocasionó espasmos en todo el cuerpo, sin contar la proximidad de su cuerpo.


¡Helloo! Hahaaa! Pués sé que algunas me odiarán e intentarán matarme como sea, quizás enviandome virus asesinos o cosas así! LOL! La verdad es que espero que no! :) pues todas ustedes queridas lectoras corren con la suerte de que yo tenga suficientemente tiempo libre como para actualizar diario, Sii, actualizaré a diario siempre mientras mi internet me deje. Pero la verdad es que me encantaría que dejaran sus reviews y comentarios acerca del capítulo! Agradezco mucho a las que se toman su tiempo de escribir de veras, y a las que leen y agregan a favoritos, a todas! Gracias! :)

Volviendo a la historia, ¿Qué sucede con Jacob? ¿Estará Bella en realidad enamorada de él? ¿Por qué Bella obvió esta pregunta? ¿Será que no le gusta hablar de su vida personal? ¿O hay otra razón?

Hahaha! Y sobretodo ¿Irá Edward a por la sal? Averiguenlo mañana! :) LOL! Lo prometo hahaha!

Please dejen sus reviews! es el mejor regalo! :) Y MUCHISIMAS GRACIAS POR LEER! :) Gracias a las que dejaron sus reviews en los caps anteriores! :) Gracias prima! Gracias Yue! :)

Nos seguimos leyendo!

McrLoVrfan