Disclaimer: Los nombres de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Yo sólo me divierto con ellos. La trama es de mi autoría
Anteriormente...
De repente, la chimenea estaba sobrando, hacia demasiado calor, así que decidí, quitarme el jersey que tenia puesto. No sé cuales fueron los motivos que llevaron a Bella, a acariciar mi torso con sus dedos, pero eso hizo que mi piel ardiera en llamas… podía notar sus pechos erectos contra la fina seda… ella sirvió en el vasito nuevamente, se acercó a mi oreja y susurro:
-Ven a por la sal Edward –Exclamó en un tono definitivamente sensual, que me ocasionó espasmos en todo el cuerpo, sin contar la proximidad de su cuerpo.
Consecuencias del Alcohol
Introdujo el dedo índice la boca y luego lo pasó por su cuello desnudo, después con el otro dedo puso la sal sobre la línea que había dibujado con el índice, no esperé a que me lo dijera dos veces, en un segundo ya estaba pasando la lengua por su cuello, sentí su cuerpo estremecerse, y su respiración acelerarse, eso solo hizo que mi excitación creciera, luego tomé el vasito, y ella colocó el limón en sus labios, no necesité invitación esta vez, fui directamente y chupé el limón que ella mordía: mil descargas eléctricas salieron desde mi columna hacia todas las partes de mi cuerpo, me detuve y la miré a los ojos, sus ojos estaban entrecerrados y su respiración estaba tan acelerada como la mía, luego, me tumbó en la alfombra y se poso sobre mi cuello y pasó la lengua ; mis manos se dirigieron directamente a sus caderas, ella se apartó un poco y puso la sal sobre mi cuello, mucha sal, luego de nuevo con su lengua recorrió la línea y sentía que mi cuerpo iba a explotar por los espasmos que llegaban desde todas las direcciones, sus pechos ligeramente presionados contra mi torso, se sentían mas firmes que nunca, eso no me ayudaba a concentrarme, luego se apartó y tomó su trago de tequila, puso el limón en mis labios, luego chupó el limón muy lentamente, justo después de haber chupado todo el jugo del limón, con una sensualidad absoluta, sus labios se fueron directamente a mi cuello, de nuevo, lo estaba besando, y yo no pude soportarlo más…
Me enderecé y empecé a besar su cuello también, ella se sentó a horcajadas sobre mi, sus pechos a la altura de mi abdomen, estaba 100% seguro de que ella no estaba consciente de la bestia que había desatado al estar en esa posición, quise poblarla de besos, besarle hasta el alma… probé sus labios ácidos y salados, adentré mi lengua en su boca, casi desesperado, por la necesidad que se acumulaba en mi interior, no pararía, no podía pensar, mi mente solo pensaba en que ella era todo lo que quería en este momento, y mi cuerpo la reclamaba con propiedad, si su cuello sabia delicioso, su boca sabía a gloria, quería tenerla más cerca, que se fundiera en mí, que fuera parte de mi sangre, mis pensamientos, mis sensaciones, la quería toda para mí. Separé a regañadientes nuestros labios solo para poder respirar, pero por mí podría morir besando a esta mujer, sus manos recorrían frenéticas y deseosas mi espalda y mi cabello, separó sus labios de los míos, y recorrió con su lengua desde mis labios hasta mi cuello, hizo el camino de vuelta y luego mordisqueó el lóbulo de mi oreja, y un gemido se escapó entre mis dientes, y ella se rió, ¡Me estaba volviendo loco!
La miré a los ojos y quise besar sus labios de nuevo, pero ella me tumbó sobre la alfombra y recorrió con su lengua desde mi cuello hasta mi vientre, mi cuerpo lanzaba vibraciones evidentes, donde pasaba su lengua quedaba una marca de fuego en mi piel, desabotonó mis pantalones, muy delicadamente y yo, no estaba como para andar con rodeos, me levanté y la cargué a ella conmigo, presionando mis labios contra los suyos, frenéticos… ella enredó sus piernas a la parte baja de mi cuerpo para afianzarse allí. Sus manos se soldaron a mi cuero cabelludo.
-Edward… por Dios, por Dios, Edward, no pares, te lo suplico…
Sus palabras fueron como gasolina, ardieron y no sé de donde salió el equilibrio en ese momento, y así como la tenia, enrollada en mi parte baja, la lleve hasta la cama y la recosté suavemente. Mi mente lo único que pensaba era en hacerlo lo mejor posible, no perder la suavidad, y la delicadeza aunque mi cuerpo a cada segundo reclamaba lo que era suyo con bestial pasión.
Me liberé de mis pantalones y Bella abrió los ojos como platos al verme en ropa interior, mi subconsciente quiso saber en qué estaba pensando ella, pero no tenía tiempo para averiguarlo, me eché sobre ella aplastándola literalmente, mis labios y mi lengua recorrieron la línea que había entre su blusa y la piel… ella lo tomó como una invitación, me empujó un poco y se sacó la parte superior de su pijama de seda, dejándome maravillado con la hermosura de su cuerpo, sus delicadas líneas, sus torneadas curvas, todo, e instintivamente mis labios recorrieron sus pechos, ya erectos, y ella gimió… sus manos halaban suavemente mi cabello, lo cual me encendía aun más.
Después de jugar con sus pechos, ella decididamente tomó el control de la situación, colocándose sobre mí, y dejando un rastro de llamas en cualquier parte que su cuerpo tenia contacto con el mío… sus manos fueron a parar a la parte baja de su cuerpo… luego se sacó el short y quedamos en igualdad de condiciones…
Yo le quité las bragas, las deslicé, por sus piernas, como si de una exhibición se tratase, y vaya que lo era. Ella luego, quería estar en igualdad de condiciones nuevamente, y me arrancó la ropa interior, de forma literal… ahora estábamos totalmente desnudos, sin marcha atrás… ahora sí iba a ser mía. Mi cuerpo me lo exigía, me coloqué nuevamente sobre ella, al sentirme, completamente desnudo su cuerpo dio espasmos y el mío por igual, con mis manos acuné su rostro, y la besé dulcemente, luego la miré a los ojos, quería poder penetrar en su mente, me perdí en sus orbes color chocolate, ella rompió el silencio.
-Te deseo –Y me besó nuevamente, invitándome a que no parara, introdujo sus dedos en mi cabello halando con fuerza, resultaba tan gratificante, nada doloroso, todo lo contrario, placentero.
-No sabes cuánto te deseo yo a ti –Le dije sincero, y sin más preámbulos, estuve dentro de ella…
Nuestros cuerpos formaban un perfecto puzle, nuestras respiraciones estaban acompasadas, nuestros labios, estaban sellados mutuamente, solo los separábamos para poder respirar, Bella me hacia sentir en la gloria, sus manos trazaban brechas en mi piel, las sentía en carne viva, todo lo sentía multiplicado por mil… era mil veces mejor que mis otras muchas veces, y era mil veces, más sincero, más apasionado, más delicioso.
Lentamente disfrutaba de cada movimiento que ella hacía, y solo podía gemir, y ella gemía conmigo, era como el canto de los ángeles… era mía, mía, encajábamos como si hubiésemos nacido para formar parte el uno del otro, podía sentir como se derretía en mi piel, como pasábamos a ser una unidad, cada sensación, cada beso, todo era celestial, no era como nada que hubiera experimentado antes, era épico, surrealista, ésta era mi utopía.
Lo que empezó siendo un juego inocente, terminó en el sexo más glorioso y placentero que alguna vez realicé… lo hice con el corazón… lo sentía en todo mi cuerpo, ella debía de ser mía… esto no podía acabar…
Empecé a pensar más claramente, me estaba acostando con Bella, una de mis mejores amigas de toda la vida, le estaba dando el máximo placer, eso se veía en su cara, se sentía en sus caricias, en sus movimientos, ella en estos momentos era mía… y no sería de más nadie. Entonces la dura realidad me golpeó, como una bola demoledora. Ella no sería mía… ella le pertenecía a otro. Un gemido que provenía de lo más profundo de Bella, hizo que dejara de pensar nuevamente, y aprovechara cada segundo que podía tenerla.
Después de todo el placer que nos dimos mutuamente, sentí a Bella estremecerse descontroladamente debajo de mi, sus ojos en blanco, su respiración entrecortada, me hicieron darme cuenta que ella había llegado a la cumbre del placer, luego, yo le seguí… sintiendo fuego en cada una de mis terminaciones nerviosas, corrientes eléctricas recorrían mi cuerpo. Besé a Bella dulcemente en los labios y me separé de ella, todavía con la mente embotada, la abracé por la espalda y suspiré entre su cabello. Me dormí en cuanto nuestras respiraciones se acompasaron.
A la mañana siguiente, al abrir los ojos una luz me dejó ciego un instante. Recordaba todo, en lo absoluto, todo con detalle, de lo que había pasado entre Bella y yo anoche. No me arrepentía de nada, me sentía, demasiado feliz, inexplicablemente mi felicidad era absoluta. Me di la vuelta para poder volver a sentir a Bella entre mis brazos, pero la cama estaba vacía. Abrí los ojos de nuevo, en su búsqueda, y estaba completamente solo en su cuarto.
No me pareció buena señal. Me levanté de la cama, y vi mi ropa a los pies de ésta, doblada.
Me precipité a un armario que había y conseguí un par de toallas. Me envolví con una y salí del cuarto. Bella estaba sentada en una butaca que estaba enfrente del mesón de la cocina. Estaba vestida con una falda color beige que le llegaba por encima de las rodillas, y una camisa blanca de mangas largas que se abotonaba al frente, dándole ese aspecto de superioridad digno de una jefa, su frondosa melena caoba le caía por los hombros enmarcando su fino rostro. Tenía una taza de café en las manos. Escuchó cuando salí del cuarto, y se envaró.
-Buenos días –Dije sin ocultar mi felicidad.
-Buenos días Edward, ¿Quieres café? –No esperó una respuesta, se levantó de su asiento, echó una mirada furtiva a mi cuerpo y sus mejillas se mancharon de escarlata, una sonrisa torcida se dibujó en mi rostro. Sirvió en una taza mi café. Me senté en la silla adyacente a la de ella, puso la taza frente a mí y se quedó allí parada. La observé directamente a los ojos. Ella evadió mi mirada.
-¿Qué pasa Bella? –Fui directo, levantó la mirada, y vi sus ojos enrojecidos. Había llorado. Se había despertado y había llorado, ¡Cuando yo estaba volando en nubes de felicidad ella había llorado! ¡Qué irreal! Me sentí torpe, pero me levanté y le di la vuelta al mesón, buscando una manera de consolarla. La estreché en mis brazos. Un gesto más fraterno que sexual, o sugerente.
-Bella, ¿Te sientes mal?, ¿Es que anoche te he hecho daño? –La mención de lo sucedido anoche, arrancó un sollozo, desde el fondo de su pecho. –Vamos, venga ¿Qué pasa Bells?
Puse un dedo bajo su mentón y la obligué a que me mirara a los ojos, una lágrima se le escapó, y yo la atrape con un dulce beso.
-Edward, lo siento mucho, de verdad lo siento –Su disculpa me agarró totalmente desprevenido.
-¿Estás arrepentida…? –Mi voz destilaba desilusión…
-No, no… nada de eso –Puso sus manos en mis mejillas y me clavó la mirada a los ojos –Jamás me arrepentiré de lo que pasó entre nosotros, jamás, es sólo que lo que hicimos, no está bien, no es lo correcto.
Sus palabras me hirieron, no esperaba sentirme así, recordé que ella no era mía, fue un recuerdo amargo. Terrible. Bajé la mirada, y ella seguía teniendo sus manos alrededor de mi cara.
-No puedo creerlo... –Dijo y luego empezó a reír como una psicópata.
-¿Qué no puedes creer? –Aún tenía sus manos sosteniendo mi rostro cabizbajo.
-Que tuve que hacer el amor contigo para que te dieras cuenta de lo que puedes sentir por mí –Su declaración me dejó anonadado, completamente. No sabía qué la había hecho creer eso. Ni en qué se basaba. ¿Estaba siendo demasiado obvia mi tristeza? Ella vio mi debate interno, se puso de puntillas y me besó. No puedo describir lo que sentí, cuando me dio ese beso, tan dulce, y tierno, no podía compararlo con los de anoche, para nada. Esto era diferente, no había tensión sexual, solo calidez, y… algo más. Se aparto de mí, nuevamente arrepentida, por ser tan débil.
-Tenemos que hacer como si esto no hubiera pasado nunca Edward. Simplemente seguir el curso de nuestras vidas… -Sentí que me faltaba el aire, y no se me ocurría nada para decir sin sonar agudo como el filo de una navaja.
-Lo siento si ha sido tan tremendamente horrible para ti que quieres eliminarlo de tu memoria para siempre –Dije lanzándole una mirada envenenada.
-Edward, por favor, comprende. No quiero eliminarlo de mi memoria. Porque nunca olvidaré esto. Pero por favor, sigamos con nuestras vidas como estaban. Esto ha sido un error. Algo que hicimos porque estábamos demasiado borrachos –Esta vez sus palabras me hicieron enfurecer.
-¿Ah si?, ¿Demasiado borrachos? –Me aproximé a ella y rocé mis labios contra su cuello, con desesperada pasión –Dime si estás demasiado borracha, para sentir esto…
-Ya basta Edward –Me empujó –Por favor, por nuestra amistad, olvidemos esto.
-No puedo olvidarlo Bella, no eres otra persona con la cual tuve sexo, esto significa algo para mí…
–Edward esto no puede significar nada para mí… porque voy a casarme… con Jacob. Estamos comprometidos desde hace un año –Me mostró el anillo que estaba alrededor de su dedo anular, en la mano derecha –Un inesperado nudo se formó en mi garganta. ¿Por qué extrañamente sentía que mi mundo se estaba cayendo a pedazos?
-Vale, vale, como sea. –La ira que me invadió era la muestra de mi despecho. No quise demostrarle que estaba herido, pues ella también estaba triste.
Le di la espalda sin decir nada más, sentía su mirada clavada en mí. Me di un baño rápido, me vestí, fui a la sala en busca de mis zapatos y mi chaqueta para largarme y ella me dijo:
-Edward –Creo que estaba esperando que le gritara o algo parecido.
-¿Qué sucede Bella? –Traté que mi voz saliera limpia, sin ningún sentimiento.
-Tengo, doscientas llamadas perdidas en el móvil, sin exagerar, todas son de tus padres, Alice, Emmett, Rosalie, Jasper, incluso mi padre. Deben estar pensando que te ha ocurrido algo malo. Si quieres puedo llevarte a tu casa.
-No gracias, mi coche está abajo.
-¿Tu coche? No me dijiste que tenias coche –Dijo sorprendida.
-No me dejaste hablar siquiera, estabas demasiado orgullosa por el tuyo –Se sonrojó adorablemente, y mi corazón tembló, inseguro.
-Vale será mejor que aparezcas rápido… ¿Qué dirás que estuviste haciendo? –Preguntó como si hablara del clima.
-Que estuve contigo por supuesto –Su cara fue de absoluto terror.
-¡No!, ¡Edward no puedes!, no, no, sacarán conclusiones equivocadas, por favor no lo hagas –La súplica en su cara lo pudo todo. ¿Pero por qué sacarían conclusiones equivocadas?
-Vale, diré que me emborraché tanto que dormí en el coche – Las palabras fluyeron mientas aún las pensaba. Me di la vuelta y me aproximé a la puerta, una vez abierta me detuve y me volví hacia ella y le dije.
-Nadie sacará conclusiones equivocadas en todo caso. La única conclusión equivocada, es la conclusión de todo esto –No sabía si ella había captado el sentido de mis palabras pero su silencio me advirtió que así era.
Me precipité escaleras abajo. Abrí la puerta tan fuerte que se cerró de un portazo, luego me senté en mi coche, y apoyé la cabeza en el volante. Presioné el tabique de mi nariz, una maldita maña que había adoptado cuando estaba en situaciones de estrés. Pensé que mi familia y el resto de mis amigos estarían muy preocupados por mí. Así que llamé a Alice. Marque el número, con la cabeza aún apoyada en el volante, un repique, dos.
-¿Diga? –La voz de Alice estaba cargada de ansiedad.
-Soy yo Alii…
-¡EDWARD! OH POR DIOS, ¿ESTAS BIEN? –Escuché un revuelo en el fondo. Me imaginé que estaban todos juntos. Por Dios semejante lío había armado.
-Lo siento, si, estoy bien Ali…
-Te hemos buscado por todas partes, ¡Hoy mismo te compras un maldito móvil! –Dijo, y me sorprendió escuchar ese improperio de la boca de mi menuda hermana, debía de estar enfadadísima.
-Ehh, de hecho es éste Ali, lo acabo de comprar –Me mordí la lengua por mentirle a Alice.
-Vale, vuelve a casa cuanto antes, mamá esta terrible –Cortó, y me quedé con el móvil en la oreja.
Me sentí culpable nuevamente, todo había acabado mal. Maldición. Debía salir corriendo de allí, no podía soportar estar tan cerca de Bella, quien no podía ser mía, sentí las tripas arder, al recordar cuando me dijo que se casaría.
La puerta del edificio se abrió de nuevo, era Bella. Se quedó inmóvil en la puerta mirándome. Respiró profundo y se acercó al coche. Yo baje la ventanilla.
-Edward. No quiero que por nada del mundo esto afecte nuestra amistad. Por favor, piénsalo. No me odies… yo no podría vivir siendo conocedora de tu desprecio –No quería decirle nada que la hiriera. Así que solo dije sin mucha convicción.
-Nada ha cambiado Bells, no te preocupes, debo irme, en casa me esperan todos –Encendí el motor.
-Vale, Te quiero –Me dio una mirada significativa, y yo di una cabezada en respuesta.
De camino a casa no quería pensar en nada, solo en mantenerme dentro de la carretera, bloqueé el malestar que tenia, no quería sufrir por nadie. Aunque no entendía para nada mis sentimientos, era imposible que todo hubiera cambiado así de la noche a la mañana, era imposible.
Al llegar aparqué el coche fuera, quería pasar por el drama de esto totalmente solo, Me apresuré a entrar a ver si decía tres palabras y me iba a mi habitación.
Abrí la puerta y descubrí que apenas el drama empezaba.
-¡EDWARD ANTHONY CULLEN! –Chilló mi furiosa hermana.
-¿Qué? –Dije alicaído.
-¿Dónde habías estado hijo? ¿Por qué nos dejaste tan preocupados? ¿Estás bien?–Sollozó mi madre apretándome entre sus brazos.
-¡Te fuiste de fiesta y no me invitaste! –Me soltó Emmett con un mohín y una mueca, algo parecido a un puchero, pero no estaba de ánimos para reírme de Emmett siquiera.
-Cállate Emm –Rosalie pegó un puñetazo en el hombro del aludido y él solo pudo carcajearse más.
-¡No puedo creerlo! ¡Solo dos días y medio en el país y ya quieres matarme de un infarto! –Sollozó nuevamente mi madre.
-Calma querida, te dije que Edward estaba bien –Mi padre tomó a mi madre por los hombros y me miró con confianza.
-Lo siento, en realidad no fue mi intención hacerlos pasar un mal rato –Dije sincero.
-¡¿DÓNDE ESTUVISTE?! ¿QUÉ ESTABAS HACIENDO? ¿DÓNDE PASASTE LA NOCHE? –Alice estaba furiosa.
-Shh, Calma cariño… deja que el pobre descanse siquiera –Éste era Jasper. Sin duda, me ayudaría a escapar.
-En un bar, bebiendo, en el coche –Respondí con monotonía a las preguntas de Alice y me dirigí a las escaleras. Sentí que todos me seguían.
-Oh por favor, ¡Váyanse a dormir! Creí que habían pasado una noche de perros… si no es así, yo si que la pasé así que adiós –Me volví, y continué subiendo, escuché a mi madre decir.
-Bueno, ¿Quién quiere Pancakes? –Y luego un revuelo general.
¡Gracias al cielo! ¡Soledad!
Me tiré en mi cama, me despojé de los zapatos y el jersey, y me eché a dormir. En mi cabeza no paraban de dar vueltas las imágenes y los recuerdos de lo que había pasado anoche. Me atormentaban las palabras de Bella, todo. No podía cerrar los ojos siquiera. Aproximadamente después de unos veinte minutos alguien llamó a mi puerta.
-Pase –Gemí.
-Hey Ed, ¿Estas bien hermano? –Me preguntó Jazz con sincera preocupación.
-Pues, creo que sí.
-Oye Ed. A mi no me engañas, ¿Sabes? –Me miró con sus penetrantes ojos azules, como si pudiera ver a través de mí. Oh Dios, Jasper me asustaba de veras.
-Pues, muy mal –Dije sincero, odiaba estar en evidencia.
-¿Dónde estuviste?, esto era una locura anoche. Creían que te había pasado algo realmente malo.
-Pues debes creerme, estuve haciendo lo que le dije a Alice –Puso los ojos en blanco.
-Claro amigo, te creería si no se te estuviera formando un hematoma en el cuello –Dijo entre risas, y sentí vergüenza porque me había pillado la mentira, y vergüenza al recordar el placer que me había causado ese maldito hematoma, culpable de todo.
-Ehh, pues, parte de lo que te dije es verdad –El se estaba riendo pero yo no le encontraba diversión al asunto –En serio Jasper. Créeme.
-¿Quién es la chica? –Y explotó en carcajadas. Creo que me ruborice tanto que hasta las orejas las sentí calientes.
-No hay ninguna chica.
-Vamos Ed, confía en mí.
-No puedo decirte quién es –Dije la verdad.
-Oh vale, TOP SECRET. Venga Edward dime –Dijo entornando los ojos.
-Lo prometí Jazz, Lo siento.
-Vale, veo que pierdo mi tiempo. Al parecer has dejado de confiar en mi, y los ingleses te han convertido en un caballero –Dijo –Nos vemos –Se levantó. Pude sentir su enfado, vale, estaba jugando sucio.
-Solo si prometes no contarle nada a Alice –Advertí.
-¿Alice? ¿Qué puede Alice tener que ver con esto? –Sorprendido, se sentó de nuevo en la cama.
-Pues, mucho. Promételo Jazz, solo así te lo contaré.
-Vale, vale, no le contaré nada, te lo prometo –Puso su mano derecha en el corazón, y decidí que le creería.
-Vale, pues, ayer estaba demasiado aburrido, y en vista de que no podía hacer nada divertido con todos decidí, ir al café de Bella… –Mencioné su nombre y arrugué el rostro. Jasper gritó de sorpresa. Lo pilló en el aire, no necesité decir más.
-¿QUÉ? –Retrocedió y se levantó de la cama, sus ojos como platos -¿Estabas con Bella? ¿Te acostaste con ella?
O_O
¡Holaaaaa!! hahaaaaa! OMG! Sí! ya sé! muchas de ustedes estarán pensando!
¿Oh Dios mío por qué se acostaron tan rapido? o me deben estar llamando loca por poner este encuentro tan reciente al inicio! xD hahaha! emmm pues, es un capítulo que representará un cambio, si, ya lo verán! Y pues, espero que lo hayan disfrutado, y que les guste como me gusta a mí. Ya saben que pueden decir todo lo que piensan en los Reviews! esas maravillosas herramientas creadas para que nos pongamos felices! pero vamos! ¡Hagan uso de ellos! Se siente muy bien leer lo que ustedes piensan! :)
Pues, no sé que decir sobre el capítulo, Edward me transmitió sus sentimientos. Hahaha! es la primera vez que escribo un 'Lemmon?' Sí, pues quizás las personas que me conocen y lean esto dirán que no es normal en mi! jajaja es que no me agrada mucho leer cosas con mucho contenido explícito, asi que trate de que fuera lo más implícito posible, y de verdad me gustaría mucho saber su opinion acerca de mi primer 'Lemmon' LOL! Edward quedó absolutamente fascinado! de eso no hay duda! jajajaja! y Jasper! OMG! Jasper quisiera poder ver su cara! hahahaha!
Bueno ya no hablaré más me iré, espero que les agrade el chap! y que please, dejen sus reviews! con sus opiniones, amenazas de muerte, consejos, lo que deseen! :) Hahaha!
McrLoVrfan ;)
