Disclaimer: Los nombres de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Yo sólo me divierto con ellos. La trama es de mi autoría


Perspicacia, Humillación, Rencor y Seducción

-¿QUÉ? –Retrocedió y se levantó de la cama, sus ojos como platos -¿Estabas con Bella? ¿Te acostaste con ella? –La expresión de horror de Jasper me hizo sentir muy pero muy mal.

-Jazz, estábamos muy borrachos –Dije apenado.

-No me lo puedo creer… -Respiraba lenta y profundamente, para calmarse y no juzgarme injustamente -¡Ella está comprometida! ¡Idiota! –Podía ver en su siempre impasible rostro, cómo el horror desfiguraba sus facciones.

-Lo supe esta mañana, después de todo lo que pasó –Jasper pudo sentir mi tristeza, y se sentó de nuevo, puso una mano en mi hombro y me dijo en un susurro.

-Ella siempre estuvo enamorada de ti, incluso después del instituto. Y te marchaste, estuvo desolada mucho tiempo, porque tú nunca la viste del modo que ella quería que la vieras. Hasta que consiguió a ese tipo Jacob, que medio la saco de las sombras. Pero a ninguno de nosotros nos gusta ese hombre para Bella…

Las palabras de Jasper me marearon, eran demasiada información, me quedé atónito al descubrir que Bella… me amaba… en un pasado ya muy lejano, y que yo la había hecho sufrir, todo fue como un agujero negro.

-…Es un patán… es extraño, y antisocial. Ahora, al parecer Bella tuvo una recaída contigo.

-No pasa nada entre nosotros, fue una locura, perdimos la cabeza, nos dejamos llevar por el deseo, y el alcohol, para ella significó menos que para mí Jazz, para mi fue lo mejor que me ha pasado. Para ella un error. Está más claro que el agua que ya me olvidó. Y no hubo ninguna recaída – ¿Cómo es que nunca me di cuenta? ¿Por qué ella nunca me lo dijo? Mi mente daba vueltas.

-Oh vale –Estaba pensativo –Eso cambia mucho las cosas.

-Si, y si no te molesta, por favor no comentes más el tema. Solo haz como yo, que intento olvidarlo –Aunque en el fondo no deseaba eso en lo absoluto.

Bella's P.O.V

Estaba sentada en mi oficina, totalmente sola. En frente de mí descansaban las facturas y las cuentas que se suponía debía de haber terminado de arreglar ayer en la tarde, en vez de haberme ido con Edward…

Me ruboricé furiosamente al recordar todo lo que había pasado. Una sonrisa de suficiencia y satisfacción se me escapó de los labios, no pude evitar suspirar y sentirme como en las nubes. Mi mente empezó a evocar todos los recuerdos de la noche anterior, todos los segundos que pasé al lado de Edward habían quedado registrados en una parte de mi memoria donde estarían a salvo ser olvidados.

Sus manos alrededor de mi cintura, mis labios moviéndose frenéticamente contra los suyos, nuestros cuerpos entrelazados, su boca alrededor de mis pechos… dejé escapar otro suspiro. Todo lo que había sucedido la noche anterior había sido… había sido… ¡Mejor de lo que alguna vez pude imaginar! Todos los años de instituto estuve perdidamente enamorada de él, Edward era el protagonista de mis sueños y mis más íntimas fantasías desde mi adolescencia, pero él jamás se dio cuenta de mi amor por el, pues siempre estaba demasiado ocupado con sus otros intereses.

Él jamás me miró de manera diferente, jamás siquiera sospechó de mi interés hacia el. Siempre fui Bella, aquella amiga que estaba de su lado en las disputas, la que lo apoyaba en cada decisión que tomaba, la fiel compañera de estudios. Y no es que siempre estuviera de su lado porque estuviera perdida por él, sino que, teníamos tanto en común. Me resultaba la persona más fascinante, la más interesante, siempre me importaba saber su opinión. Sí, lo admito, aparte de amarlo, lo idolatraba.

Recuerdo claramente como fueron mis años de instituto, me humillé tantas veces para conseguir su afecto, pero él nunca se dio cuenta. Todo lo que a Edward le importaba eran sus sueños. Su futuro, su carrera, las calificaciones, el trabajo. Era todo lo que ocupaba su mente, y a mi me fascinaba verlo con tantas ansias de crecer, y de ser alguien en la vida, pero no era suficiente, necesitaba que él me amara, y jamás, por más que traté de demostrárselo, se fijó en mi.

No puedo describir la desolación que me embargó cuando él se fue. Había logrado lo que con tanto esfuerzo había trazado desde el instituto. Que lo aceptaran en Oxford. Mi corazón apenas pudo resistir su ausencia y la idea de que se iría por tanto tiempo, y no había garantías de que regresara. Quizás se enamoraría. Se casaría y tendría hijos. Y yo seguía amándolo como siempre lo amé.

Pero no estaba sola. Mis amigos siempre estuvieron a mi lado. Para tratar de subirme el ánimo, y no dejarme sumida en la depresión, por un amor que nunca había sido mío, y que había perdido.

Pasaron los años, y podría decir que me había recuperado bastante de mi eterno mal de amores. Podía sonreírle a la vida, y aceptar lo que ésta me ofreciera.

Así fue como llego Jacob a mi vida, haciendo mi pena más ligera, dándome una oportunidad de cambiar lo que había sido mi existencia desde la adolescencia. Me enamoré de el. ¿Quién no se enamoraría de una persona así? Después de que toda tu vida la persona a la que amaste nunca se fijara en ti, de repente llega alguien, para quien significas todo, ¿Cómo no podía fijarme en ello?

Lo realmente malo era el trabajo de Jake. Pasábamos muy poco tiempo juntos. Pero eso no era una debilidad en nuestra relación, porque mientras más tiempo pasábamos separados más añorábamos volvernos a ver.

Hasta que… todo cambió. Cuando decidimos vivir juntos Jacob estaba súper feliz. Pero su humor empezó a cambiar drásticamente. Cada vez que se iba de viaje volvía más hostil, y empezaron las peleas y los problemas.

Había algo que Jake no me quería decir, por eso eran nuestras discusiones. Porque yo sabia que guardaba un secreto, y él no me lo contaría. Desde hace un par de meses que tenia esa leve sospecha…

Junté mis manos y bajé la vista al precioso anillo de compromiso que había aceptado hace ya casi un año, 'Comprometida' pensé. Y todo el remordimiento que estaba evitando sentir se me vino encima.

¡POR DIOS, IBA A CASARME! Y me acosté con mi mejor amigo. Y posiblemente el hombre al que más he amado en la vida entera. Tenía que ser fuerte, no caer de nuevo en la tentación, no podía permitirme a mi misma hacerle esto de nuevo a Jacob.

Pero la verdad es que desde que vi por primera vez a Edward desde su regreso no podía dejar de pensar en él… en esos ojos color hazel que me miraban a través de esas espesas pestañas negras, capaces de hacerme perder la concentración, esos llenos labios rosados, hipnotizantes mientras habla y su voz… aquella voz que era una caricia, como el más suave terciopelo… ¡PARA! No puedo creerlo, después de tantos años, él sigue teniendo el mismo efecto en mí… y yo… ¡Ha! Pero algo de lo que dijo hoy me tenía muy pensativa…

"No puedo olvidarlo Bella, no eres otra persona con la cual tuve sexo, esto significa algo para mí…"

¿Significa algo para él?

Tres golpes en la puerta cortaron el hilo de mis reflexiones, levanté la cabeza súbitamente alarmada, para encontrarme con la brillante sonrisa de Alice quien venia dando saltitos a través de mi oficina.

-Pensé que la norma indicaba esperar hasta que se te pida que pases –Objeté con una mueca.

-¡Hola Bella!, ¿Dónde están tus modales? ¡Y pretendes corregirme por no esperar una respuesta! Bah, ¿Cómo estas? –Se sentó con gracia en la silla al frente de la mía.

-Bien… -Respondí mirándola con desconfianza. Ya conocía yo esa sonrisa.

-Te ves mejor que bien, ¡Tus ojos están brillantes como cristales!

-¿Hay alguna razón para que estés tan temprano aquí? –Ella me miró ceñuda y ofendida.

-Ya que Edward se fue de fiesta toda la noche y arruinó los planes que tenía visualizados con él, decidí que tú y yo nos vamos de compras –Declaró con altivez.

-Pero Alice…

-¡Sin peros! ¿Recuerdas aquellos zapatos que no compramos porque…?

Decidí actuar antes de que se enzarzara en una descripción exhaustiva de las primeras quince prendas que iba a comprar en la primera tienda.

-Vale Alice, ¡Andando! –Su sonrisa en respuesta fue radiante.

Nos fuimos a uno de los Malls favoritos de Alice, le encantaba porque había tiendas exclusivas que recibían las prendas de la temporada con anticipación. Alice no dejaba de parlotear sobre los colores de moda para el otoño y el invierno, sobre las telas y las marcas, yo estaba absorta pensando en mi noche con Edward. No podía evitarlo. Alice era una persona extremadamente perspicaz y pudo notar mi alegre estado de ánimo, mientras desayunábamos, me estudiaba con sus diminutos ojos verdes, me incomodaba su escrutinio, pero ella estaba sonriente.

-A ver Bells, ¿A qué se debe tu humor? ¡Tus mejillas han estado toda la mañana ruborizadas! Y tus ojos, tienen un brillo especial hoy. ¿Qué ha pasado? –Preguntó, sus ojos escrutando cada reacción o movimiento.

-¡¿No puedo estar feliz?! –Respondí carcajeándome.

-¡Es muy inusual! Siempre estás seria y callada, hoy estás callada, pero sonriente, ¿No piensas contarme? –Su labio inferior sobresalía un poco, suspiró y me miró con sus ojitos tristes, y no pude soportarlo, pero igual no podía contarle la verdad, tendría que utilizar toda mi concentración para poder crear una mentira creíble.

-Es que, la cafetería va mucho mejor este mes en comparación con el mes pasado –Respondí mordiéndome la lengua, porque no sonaba convincente del todo.

-Ah, ¡Me alegro tanto Bells! –Tomó mis manos –Pero, Si es eso lo que te hace tan feliz, ¿Por qué no me lo dijiste desde el principio? –Su mirada era acusadora.

-Porque quería esperar, Ali, no quiero ir alardeando por ahí, ya sabes que no me gusta para nada –Eso pareció convencerla, pero entonces la pregunta que me lanzó a continuación me pilló con la guardia baja.

-¿Qué tal Edward? –Sus ojos estudiaron mi expresión, mis mejillas se arrebolaron, tratando de delatarme –Me refiero, ¿Cómo lo llevas?

-¿Cómo llevo qué? –Mi voz sonaba entrecortada y nerviosa.

-Ya sabes… me refiero, ¿En realidad ya no te afecta? –Su voz era cuidadosa, como si no quisiera herirme con sus palabras.

-¡Ah! Bah, nada que ver, ya lo superé Alice… -Murmuré, girando mi vista en la distancia y suspirando ante la mentira.

Edward's P.O.V

Dediqué mi semana entera a la búsqueda de un lugar donde vivir. Había hecho el intento de llevar la vida con cotidianidad, como siempre, sin demostrar que internamente, estaba en una lucha constante. Planteándome preguntas sin respuestas, y cosas que me trastornaban más de lo que imaginaba. ¿Por qué me sentía traicionado y humillado?

Fui a varias entrevistas de trabajo, con los Directores de varios hospitales, pero el hospital que más ilusión me hacia era el Seattle's Statal Medicine Center, donde mi padre había trabajado en su juventud. Envié mi curriculum por email, y cruzaba los dedos mientras esperaba una respuesta.

La semana pasó demasiado rápido. Traté de escabullirme de los planes de Alice para el sábado, que por supuesto se trataba de la reunión semanal que hacían en el café de Bella. Pero fallé. Alice podía llegar a ser realmente pesada si se lo proponía.

Mis expectativas para esta noche eran: 1-Tratar a Bella como si nada hubiese pasado, así como ella quería. 2- Tratar de simular que estaba perfectamente cómodo. Vale, sería sencillo.

Alice y yo nos fuimos en mi coche. Los demás ya debían estar allí, íbamos tarde, cosa que desquiciaba a Alice. Y estaba más enojada aún, ya que el retraso se debía a mi negativa a que ella escogiera mi ropa, pero como usualmente pasaba, logró su cometido, y me enfundó en unos pantalones de jean oscuros, un jersey color crema y una chaqueta de cuero. Llegamos y Jasper salió a recibir a Alice. Yo me retardé un poco simulando que dejaba el coche bien parqueado, Alice entró y Jasper atemorizado me advirtió.

-Hey Ed, mantente alejado de Bella, ¿Eh? –Lo fulminé con la mirada.

-Eso haré –El puso una mano en mi hombro.

-Es que hoy está aquí, el tipo este, Jacob.

Al oír ese nombre, una estampida de recuerdos dio vueltas en mi cabeza, un trago de tequila, una lengua juguetona, unos labios sonrosados, y un anillo de compromiso. ¡Maldición! Y yo que creí que mi tarea de hoy era sencilla. Decidido a marcharme abrí la puerta del coche.

-¿A dónde crees que vas? –Siseó Alice desde la puerta.

-El no va a ninguna parte –Jasper apartó mi mano de la manilla, cerró la puerta y me empujó hacia adentro.

Emmett y Rosalie estaban sentados en la misma mesa de la fiesta, que por lo visto, era la mesa donde habitualmente se sentaban. Al lado de Rosalie estaba Bella, sola. Al ver su cara sentí un fuego lento en mis venas. Jasper aún tenía la mano firme en mi hombro. Emmett se levantó para saludarme.

-¡Edward! ¿Qué pasa hermano? ¿Ha muerto alguien? –Con la mención de mi nombre, Bella alzó la vista, se veía igual que siempre, amistosa, solo eso. Algo preocupada. Podía verlo en el ligero ceño que adornaba su frente.

-No pasa nada –Dije lo mas natural que pude –Me alegro de verlos.

La puerta que estaba detrás del mostrador se cerró, y salió a través de ella, un hombre alto, aunque algo más bajo que yo. De piel tostada, dientes perfectamente blancos y el cabello delicadamente peinado. Su ropa parecía cara. Estaba muy bien vestido, venia con la vista clavada en un enorme calendario, y no notó mi escrutinio.

Con que este era Jacob. Mi rival. Por llamarlo de alguna manera. Se sentó al lado de Bella, ignorándome por completo, y me sentí aliviado de no tener que hablar con él. Rosalie le dirigió una mirada para nada amistosa que dejaba entrever que no era santo de su devoción. Bella, como en un intento de enmendar la falta de educación de su novio se levantó diciendo.

-Eh-h, Jake, cariño, él es Edward –Dijo señalándome, el aludido separó la vista del calendario, se puso en pie y… me abrazó, luego de ese incómodo abrazo, al que respondí como si sintiera asco, me ofreció su mano.

-Jacob Black –Se presentó.

-Edward Cullen –Gruñí.

-Tengo entendido que conoces a mi Bells desde que usaba brakets, o quizá antes –Bromeó el con camaradería.

-Bueno, algo así, creo que desde los pañales, tenia el culito más lindo del kínder –Dije improvisando. Los ojos de Bella se salieron de sus orbitas.

-No es gracioso Edward –Dijo ella roja como un tomate. Jacob se rió de mi broma y respondió.

-Lo sigue teniendo –Y palmeó el trasero de Bella, una cólera desconocida congeló mis venas, quise arrancarle la cabeza por tocarla. Evoqué el recuerdo del trasero de Bella en nuestra noche de pasión y no podía estar más de acuerdo, pero me resultaba repulsivo escucharlo de su boca. Puaj.

-No cabe duda –Respondí, y esta vez, la cara de Bella no solo expresó terror, sino desesperación.

-Eww, ¡Paren ya! –Nos reprendió Rosalie. Jacob se carcajeó, muy seguro de si mismo, Emmett por igual. Alice nos miraba extraño a Bella y a mi, con perspicacia, como expectante. Jasper permanecía callado. Nos sentamos, y Jacob tomó la palabra.

-Bells, ¿No le has dicho a tus amigos que hoy escogeremos la fecha de la boda? –Bella le fulminó con la mirada, como avergonzada. Sentí un puñal, de hielo, sí debía ser un maldito puñal de hielo lo que sentí en las tripas. Mi cabeza daba vueltas.

-No, no lo creí necesario. Jake, lo hemos discutido ¿vale? No escogeremos aún, por favor –Suplicó Bella.

-No entiendo por qué no puedes hacerlo Bells, debe ser de lo más maravilloso saber la fecha que se convertirá en el día mas feliz de tu vida –Exclamó Alice extasiada, de seguro no tanto por el matrimonio de Bella con el troglodita este, sino por la fiesta y la parafernalia que ella armaría. Por otro lado yo solo quería vomitar.

-Ali, no puedo darme el lujo de escoger ahora mismo. Apenas he inaugurado este lugar, y necesita de mí al 100% al menos un año. Además una boda es sinónimo de estrés y ya es suficiente con el que tengo, ¿Verdad Edward? –El escuchar mi propio nombre me hizo salir de mi lucha interna por controlar mis emociones, lo único que fui capaz de hacer fue asentir.

-Oh por Dios, ¡Bells! Sabes perfectamente que ni Rose ni yo permitiremos que tú te ocupes de tu propia boda. ¡Seria un completo desastre! –Bella le propinó una mirada cargada de veneno a mi demoníaca hermanita.

-Si, imaginen a Bella tratando de lidiar con la decoración y los preparativos de una boda sin matarse horriblemente, debe ser desesperante no poder usar los pies y las manos a la vez, ¿Verdad Bells? –Emmett, como siempre, metiéndose con Bella, pero Rosalie lo acalló con un pellizco y luego de eso, otra mirada cargada de veneno por parte de Bella, vaya, hoy era el día de matar con las miradas.

-Cariño, nada me haría mas feliz en el mundo que escogieras hoy –Dijo melosamente Jacob y yo sentí nauseas. Luego puso su dedo contra su barbilla y le dio un beso fugaz, y yo creí que ya había sido suficiente por hoy, me levanté de la mesa.

-Lo siento debo irme –Jasper me haló hacia el asiento de nuevo pero me lo sacudí de encima.

-¿Cómo? No puedes ir a ningún sitio Edward –Chilló Alice.

-Debo irme, tengo algo… importante que hacer –Enfaticé la palabra importante.

-¿Algo importante? ¿Tú? Bah Edward. ¡Si no haces nada! –Me echó en cara Emmett, y quise estrangularlo.

-¿Qué es tan importante que no puede esperar? –Preguntó el ridículo de Jacob, y lo único que logró fue que le cogiera más ojeriza.

-Estoy esperando un E-mail –Respondí quedamente, Jacob puso los ojos en blanco.

-Usa el ordenador de la oficina de Bella –Vale perfecto, estaba declarado, odiaba a este tipo a muerte –Bells llévalo –Ella se levantó de la silla como una autómata y me hizo un gesto para que la siguiera. Lo último que quería en el mundo era estar a solas con ella. Y el mundo no estaba de mi parte el día de hoy. Abrió la puerta, me dejó pasar primero y luego cerró detrás de ella.

-¿Qué ha sido todo eso? –Inquirió furiosa.

-¿El qué? –Respondí meditabundo.

-Esa escena que has armado. Lo de mi trasero. ¿A qué estas jugando Edward? –Dijo realmente enfadada. Señalándome con su dedo.

-A nada Bells, simplemente dije la verdad, es el más bonito que he visto –Puso los ojos en blanco y me dio la espalda.

-Prometiste que nada iba a cambiar, y no lo has cumplido. ¡Ha cambiado todo! –Sollozó.

-No ha cambiado nada Bella.

-Sí, claro que sí, prometiste que vendrías a menudo a verme. Y desde que pasó lo que pasó, no haces otra cosa que ignorarme.

-¿Ignorarte? ¿No es eso lo que querías?

-No, quería que hicieras caso omiso de lo que pasó. No quiero perderte –Se enjugó una lagrima y me abrazó.

Quise maldecirla por verlo todo tan distinto a como yo lo veía. Pero no podía pensar nada en contra de ella. No le devolví el abrazo. Se apartó diciendo.

-Sé que metimos la pata Edward. ¿Crees que no me siento mal por haber jugado contigo? Por haberte seducido y haberte llevado a mi cama… -Maldición, ella lo había admitido. Que había jugado conmigo, para satisfacer su falta de sexo. Maldita sea. Para mi había sido la gloria – ¡Pero no fue mi intención! Estaba demasiado borracha como para…

-Bella, basta. –La hice callar –Tu novio esta allí afuera esperando que escojas la bendita fecha. Deberías irte y dejar esto –Al decirlo sentí un nudo en la garganta.

-Pero Edward... –Miró hacia el techo, respiró profundamente y declaró –No sabes lo nerviosa que me pones cuando haces ese tipo de comentarios, preferiría que dejaras de hacerlos, al menos frente a Jacob.

-Vale, seré un chico bueno y no diré nada más –Me dirigí hacia la puerta y ella me detuvo.

-Lo del E-mail no era cierto ¿verdad? Era sólo una excusa para irte –Me acusó. Y yo fingí haberlo olvidado.

-Absolutamente no, sí es cierto. Espero una respuesta del Seattle's Statal Medicine Center –Me volví de nuevo y me senté frente al ordenador. Abrí mi correo y para mi sorpresa ya tenía una respuesta, Bella estaba justo detrás de mí, viendo todo.

Estimado Señor Cullen.

Según su hoja de vida, usted posee habilidades y experiencias difíciles de ignorar. Ciertamente tampoco podemos pasar por alto el hecho de que usted sea egresado de la excelentísima universidad de Oxford. Yo como Director del hospital, quise responderle personalmente para decirle que nos complacería y sería un total honor contar con su excelente presencia como parte de nuestro personal. Agradecería mucho que decidiera unirse a nosotros. Espero verlo mañana en mi oficina para que charlemos. Mis más cordiales saludos a su padre Carlisle y a su familia.

Mark Stewart – Director Del SSMC*

Bella reaccionó antes que yo. Pues aún no salía de mi sorpresa. Me puse en pie algo mareado, y sonreí plenamente. ¡Lo había conseguido!, había sido invitado a formar parte del personal del Seattle's Statal Medicine Center y no cabía en mí de la emoción. Bella me estaba hablando, felicitándome quizás, pero yo estaba demasiado sumido en la excitación. Actué sin pensarlo, solté una carcajada y la abracé, la sostuve y le di vueltas en el aire, ella también se carcajeó, y cuando la volví a poner en el suelo, sin pensarlo siquiera, la besé. Me apoderé de sus labios, y los envolví en los míos, con ansiedad y necesidad, ella dejó que mi lengua jugara con la suya, pero al cabo de un instante pude sentir su rechazo. Me estaba empujando. Y la solté, avergonzado cerré los ojos.

Sentí que alguien abrió la puerta y vi a Alice y al resto parados allí con expresión de curiosidad, levanté la vista y vi que Bella estaba inconvenientemente muy cerca de mí, demasiado ruborizada y con una expresión de horror en su rostro.

-¿Qué esta pasando aquí? –Preguntó Alice, escaneándonos a ambos con una perspicaz mirada. Sentí que ella estaba consciente de que no nos habían capturado por un pelito. Quizás solo fueran ideas mías.

-Sí, ¿Cuál es la euforia? –Preguntó Emmett

-¡Es que Edward ha sido aceptado en el Seattle's Statal Medicine Center! ¿Pueden creerlo? –Chilló Bella, haciéndome alejarme lo más posible de ella. Mi hermana y todos pusieron cara de sorpresa y alegría, corrieron a abrazarme. Cuando Jacob vino a felicitarme me tendió la mano.

-Bella me ha dicho que este ha sido siempre tu sueño, ¿Eh?, al parecer se te están cumpliendo todos –No entendí por qué lo dijo pero le respondí amargamente.

-No todos créeme, no se puede tener todo en la vida –Di una mirada fugaz a Bella quien escondió su rostro en el hombro de su prometido.

Después de la alegría que causó la noticia de mi nuevo trabajo en el Seattle's Statal Medicine Center, nos sentamos a tomar café y charlamos. Traté de ocultar mi repulsa hacia Jacob cada vez que tocaba a Bella, porque lo hacia muy seguido. Le acariciaba el hombro o la abrazaba, y todo eso me ponía súper incomodo y con ganas de arrancar cabezas. Rosalie nos dejó atónitos con una noticia.

-Emmett y yo, nos casaremos en Abril del año que viene –La cara de Alice se iluminó como nunca se había iluminado el día de hoy, y casi se atraganta con el panecillo que estaba ingiriendo.

-¡NO PUEDE SER! Dos bodas en un mismo año, estoy que reviento de felicidad –Declaró Alice. Mirando dramáticamente al cielo, como agradeciéndole por tan buenas noticias.

-Lo hemos decidido esta semana, y nos ha parecido una gran coincidencia que Bella y… Jacob hayan decidido poner la fecha hoy –La duda en su voz antes de pronunciar el nombre del prometido de Bella dejaba claro que sus palabras eran otras.

-Si, obviamente es muy curioso –Respondió Jacob y se rió entre dientes. Bella tenia cara de que no sabia que decir.

-Pero no lo hemos decidido aún. Y por supuesto, no sería en Abril, porque es demasiado pronto. Yo creo que lo más conveniente sería esperar otro año… -Jacob la apuñaló con la mirada, una mirada gélida que le hizo callarse ipso-facto, y que hasta a mi me intimidó.

-No esperaremos un año más Bells. Lo más tarde que podremos esperar será hasta Diciembre –Dictaminó Jacob, y su tono me encolerizó. ¿Quién se cree él? Su dueño o ¿Qué?

-No puedes obligarla a que se case antes si ella no quiere –Las palabras salieron de mi boca conforme las pensaba.

-¿Disculpa? –Jacob me miró con cara de pocos amigos.

-No creo que sea apropiado que la presiones de esa manera, es decir, si ella quiere esperar un año más, ¿Por qué no? Me refiero, ¿Cuál es la prisa? –Ninguno de mis amigos vino a salvarme, y Bella tenía cara de pánico.

-Es asunto nuestro –Fue todo lo que respondió, e inmediatamente supe que yo ya no era de su agrado tampoco. Y para tratar de alivianar el ambiente decidí cambiar de tema abruptamente.

-Quería contarles que la semana pasada he estado buscando un lugar para vivir –Alice apenas necesitó treinta segundos para captar el significado de mis palabras, y de su cara se borro esa sonrisa que estaba exhibiendo desde hace un par de horas.

-¿Qué?, ¿Qué significa eso Edward? –Preguntó Alice atónita. Jasper se removió en su asiento, es que él ya sabia que se iba a armar la grande.

-Que me mudaré pequeña –Dije con tono aburrido expresando lo obvio.

-¡Eso ya lo sé! ¿Cómo te atreves si quiera a pensarlo? –Dijo con los ojos abiertos de par en par.

-Calma cariño, Edward ya está grandecito como para querer vivir solo –Dijo Jasper.

-¡Por supuesto! ¡Pero el ya nos dejo una vez! –Reclamó mi hermana.

-Alice querida, por Dios, debes entenderlo, tu hermano ya no es un niño, de seguro quiere hacer su vida solo –Alegó Rosalie.

-Sí pequeña diablilla. Debes aceptarlo sin berrinches –Sugirió Emmett, apretando una de sus mejillas.

Bella solo sonrió condescendientemente a Alice cuando esta la miró con cara de perrito para que la ayudara con los argumentos. Y por primera vez mi hermana se rindió.

-Bien, vale, vete, puedes ir a hacer tu vida donde quieras, pero… tienes que lidiarlo con mamá.

-Si, gracias por recordarme la parte más fácil de todo este asunto –Dije irónicamente.

-¿Y adonde tienes pensado mudarte? ¿Ya has conseguido algo? –Preguntó Jacob.

-Pues aún no he encontrado nada –Detestaba que se mostrara tan amistoso conmigo, y la verdad yo no tenía razones para detestarlo, puesto a que Bella nunca fue mía, y él nunca me la robó, pero no podía evitarlo, mi resentimiento hacia el era algo tan natural como respirar.

-¿Qué tal si te mudas aquí? –Sugirió él, Bella ahogó un gritito y se atragantó con su bebida.

-¿Cómo? –Dijimos Bella y yo al unísono.

-Pues, el dueño del edificio se muda esta semana del departamento que está sobre el nuestro, y lo está rentando. Pero si no te parece un lugar muy adecuado para vivir, yo sólo estaba sugiriendo… -Y cerró la boca, parecía algo ofendido.

-No, no, sería ¡Fantástico! –Dije enfatizando muy bien la palabra 'fantástico' y la cara de horror de Bella no tenia precio.

-¡Pero Edward!... –Empezó Bella.

-Claro, seria maravilloso, ¿No es así hermanito? ¡Tendrías la mejor vecina del mundo!, ¿No te emociona Bella? –Preguntó Alice confundida.

-Claro que le emociona, ve su cara, al menos podrías cerrar la boca Bells –Sugirió Emmett.

-¡No!, ¡Edward no puede mudarse aquí! –Todos le fruncimos el ceño.

-¿Por qué no? –Murmuré, y aunque sabía exactamente el por qué me hice el estúpido, porque quería ver con qué salía.

-Es-es que-e, Maggie… ella va a alquilarlo –Tartamudeó.

-¿Quién demonios es Maggie? ¿Y por qué la prefieres a ella como vecina que a Edward? –Alice le sacó la lengua a Bella.

Ésta ultima tenia cara de desesperación. Y me miraba acusadoramente.

Divisé con el rabillo del ojo un movimiento, al voltearme me di cuenta de quién estaba a mis espaldas. Era la cajera, la tal Maggie Ireland que al parecer hoy estaba cubriendo el puesto de la que hacía la limpieza. Al ver su rostro, todo encajó perfecto en mi mente, como haciendo 'Clic'.

-¡Maggie! –Exclamé a viva voz, mientras me levantaba del asiento, poniendo un brazo alrededor de los hombros de la susodicha. Ésta me miraba perpleja, con los ojos como platos y las orejas rojas, pero las miradas de confusión y terror que recibía desde la mesa fueron un incentivo –Tu jefa Bella aquí presente, nos acaba de decir que vas a rentar el piso superior al de ella. ¿Es eso cierto? –Dije acercándome un poco más a la muchacha, Alice, estaba apunto de gritarme, Bella apunto de correr, y Maggie apunto del colapso.

-¡Edward! ¡Aléjate de Maggie inmediatamente! –La aludida dio un respingo, e intento zafarse de mi agarre, pero la retuve muy cerca de mi cara, su rostro era un poema, sus ojos verdes estaban abiertos de par en par mientras yo me inclinaba y le decía muy cerca del oído, pero lo suficientemente fuerte para que todos escucharan.

-Responde a mi pregunta Maggie –Batí mis pestañas en su dirección y eso pareció ser suficiente para romper su concentración, vaya, no sabía que fuera tan fácil, y como si no pudiera retener las palabras en su boca escupió en un suspiro.

-No que yo recuerde –Sonreí de lado, y la vi parpadear un par de veces, como tratando de descubrir qué era lo que había dicho hace un par de segundos antes, acerqué mi boca a su mejilla, y dulcemente deposité un beso –Gracias Maggie –Susurré y solté el amarre de sus hombros. La vi quedarse estática y me senté de nuevo en mi lugar.

Bella le envió una furiosa mirada que la hizo salir corriendo literalmente de allí. Entonces vi que quería empezar a decir algo pero Emmett se le adelantó.

-¿Qué demonios ha sido eso Edward? ¡NO PODIAS VIVIR EN PAZ SINO TORTURAS A UNA POBRE NIÑA PARA QUE CONFIESE LA VERDAD! –Dijo dramáticamente; una sonrisa se dibujó en mis labios, y sentí fluir una carcajada a través de ellos.

-¿Por qué mentiste Bella? –Alice parecía resentida por ese hecho, Bella rápidamente olvidándose de lo que iba a decirme, respondió a Alice.

-¡No he mentido! ¡Edward ha deslumbrado a Maggie! ¡La pobre no sabe de lo que habla! –Escupió la peor excusa que había escuchado en mi vida entera, pero lo único que podía hacer era carcajearme.

-¡Maldito Edward! ¡Siempre tiene a todas las chicas! –Murmuró Emmett por lo bajito y Rosalie le propinó otro bien merecido pellizco.

-Hay que admitir, que a la hora de seducir, ¡Edward tiene estilo! –Sonrió Jasper y luego la estúpida risa de Jacob, quien ahora miraba a Bella acusadoramente.

-¿Qué pasa Bells? ¿No quieres que tu amiguito Edward sea nuestro vecino? –La palabra amiguito dejó entrever que se refería a otra cosa, Bella se quedó lívida al instante, como si se le derritiera el color de la cara.

-¡S-s-si! ¡P-por supuesto! Ya que Maggie claramente desistió –Exclamó con falso entusiasmo y con su cabello creó una cortina para ocultar el rostro.

-¡Ay qué divertido será esto! ¿No creen chicos? –Exclamó Alice con su chillón tono de alegría, Jasper me dirigió una mirada cuestionadora y confundida.

-¡Si hermanita, más de lo que te imaginas! –Respondí con una sincera sonrisa de oreja a oreja, mientras veía a Bella tragando fuerte.


*SSMC: Las Siglas del Seattle's Statal Medicine Center. Un hospital ficticio. Invención mía.


Holaaaaaaa! Pues este es el capi mas largo que he puesto, como recompensa a mis lectoras, a las cuales le fallé el día de ayer, hahaha! porque mi internet, está super asqueroso, no me quiere cargar ninguna página y casi que tengo que rogarle para que abra FF. AW! Este capi me encanta, siiii, porque vemos un poco del punto de vista de Bella y de cómo sufrio por Edward, de cómo llegó Jacob a su vida. Las emociones de Edward, y por fin la primera aparición de Jacob, hahahaha amo cómo se meten con el trasero de Bella, la pobre está horririzada de lo que Edward pueda hacer o decir! AWw, espero poder subir mañana otro capi, aunque se los prometo con más seguridad para el miércoles, ya que este es el último que tenia de reserva, hahaha.

Espero que les haya gustado el capítulo, de veras es el más largo que subiré, o eso espero. ¡MUCHÍSIMAS GRACIAS POR LEER! MUCHISIMAS GRACIAS A LAS CHICAS QUE DEJAN SUS REVIEWS! GRACIAS POR LOS FAVORITOS Y ALERTAS!

Muchísimas gracias, de veras, espero que las que no se han animado a dejar sus reviews, lo hagan! Significa muchisimo!

Prima disculpa por el sufrimiento! hahahaha! tú sabes lo que sucede con este internet! JODER!

De nuevo muchisimas gracias a las que leen! y dejan sus reviews! Y LAS INVITO A LAS DEMÁS A LAS QUE SOLO LEEN DEJEN SUS OPINIONES Y COMENTARIOS! :)

Nos Estamos leyendo! :)

McrLoVrfan